Los grandes bancos Obtener Vacaciones en reglas para limitar los riesgos POR BEN PROTESS
Bajo la presión de los cabilderos de Wall Street, los reguladores federales han puesto de acuerdo para suavizar una norma destinada a frenar el dominio de un mercado de riesgo de la industria bancaria. Los cambios a la regla, que se darán a conocer el jueves, efectivamente podrían potenciar unos pocos bancos grandes que siguen controlando el mercado de derivados, el principal culpable de la crisis financiera. El mercado de $ 700000000000000 de derivados – contratos que derivan su valor de un activo subyacente como un bono o una tasa de interés – permite a las empresas ya sea especulan en los mercados o proteger contra el riesgo. Es un negocio lucrativo que, hasta ahora, ha funcionado a la sombra de Wall Street en lugar de a la luz de los intercambios públicos. Sólo cinco bancos tienen más del 90 por ciento de todos los contratos de derivados. Sin embargo, lo que permite un mercado tan grande e importante para que funcione como un club privado fue atacado en 2008. Los contratos de derivados empujaron el gigante de los seguros American International Group al borde del colapso antes de que fuera rescatada por el gobierno. A raíz de la crisis, los reguladores inicialmente previsto para obligar a los gestores de activos como Vanguard y Pimco en contacto con al menos cinco bancos en la búsqueda de un precio para un contrato de derivados, un requisito destinado a impulsar la competencia entre los bancos. Ahora, de acuerdo a funcionarios con conocimiento del tema, la Commodity Futures Trading Commission se ha comprometido a bajar el nivel de los dos bancos. Cerca de 15 meses a partir de ahora, dijeron los funcionarios, la norma se elevará automáticamente a tres bancos. Y bajo la nueva regla de la comisión de comercio, amplios sectores de comercio de derivados deben pasar de los acuerdos negociados en privado a las plataformas de negociación regulados que se asemejan a los intercambios. Pero los críticos se preocupan de que los bancos ganaron la suficiente flexibilidad en el plan que se ciñe demasiado a la “condición previa a la crisis.” “La regla es realmente en el borde de volver a la vieja manera, opaca de hacer negocios”, dijo Stanley Marcus, director de política de los estadounidenses por la Reforma Financiera, un grupo que apoya las nuevas reglas para Wall Street. Adoptar las decisiones relativas a las normas reguladoras es un producto de la Ley Dodd-Frank de 2010, que ordenó que las agencias federales escriben cientos de nuevas reglas para Wall Street. La mayor parte de ese esfuerzo se ha completado en la comisión de comercio. Pero la mayoría de otros organismos, casi dos terceras partes de las reglas no están terminadas, incluyendo algunas medidas importantes, como la Regla Volcker , que busca evitar que los bancos operar con su propio dinero. El acuerdo sobre derivados se forjó a partir de discusiones en la comisión de cinco personas, que se dividió drásticamente. Gary Gensler , presidente demócrata de la agencia, defendió la propuesta más estricta. Pero se encontró con la oposición de los miembros republicanos de la comisión, así como Mark Wetjen, un comisionado demócrata que se ha puesto del lado de Wall Street, en otras normas. Sr. Wetjen sostuvo que cinco bancos fue una exigencia arbitraria, según los funcionarios con conocimiento del asunto. Al abogar por el plan de dos bancos, también señaló que la agencia no impediría que las empresas de buscar cotizaciones adicionales. Otros reguladores han propuesto estándares más débiles. Sr. Gensler, deseosos de controlar a los derivados de negociación, pero que carece de una tercera votación difícil, aceptó el trato. Según sus cálculos, el compromiso era mejor que ninguna regla en absoluto. En una entrevista el miércoles, el Sr. Gensler dijo que, incluso con el compromiso, la regla sigue impulsará el comercio derivados privada en las plataformas de negociación regulados, al igual que el comercio de acciones. Asimismo, sostuvo que la agencia tiene previsto adoptar otras dos normas el jueves que someter a grandes franjas de operaciones a un control reglamentario. “Ya no será esto un mercado cerrado, oscuro”, dijo Gensler. ”Creo que lo que estamos planeando hacer mañana cumple con el mandato del Congreso y el compromiso del presidente”. Sin embargo, el acuerdo llega en un momento difícil para la agencia. Se espera que el Sr. Gensler, que fue aceptada por los defensores del consumidor, pero despreciado por algunos en Wall Street, al salir de la agencia a finales de este año, ahora que su mandato ha terminado técnicamente. En las conversaciones preliminares sobre cómo llenar el lugar, se espera que la Casa Blanca para considerar el señor Wetjen, un ex asesor del líder de la mayoría del Senado, Harry Reid . La administración, según personas con conocimiento del tema, también está buscando a un extraño como posible sucesor: Amanda Rentería, un exGoldman Sachs empleado y asesor del Senado. La perspectiva de alguien que no sea el señor Gensler completar las normas establecidas algo de impulso para el compromiso, dijeron funcionarios. Los funcionarios también señalaron que el señor Gensler había fijado un plazo del 30 de junio para completar el plan. La Casa Blanca se negó a comentar. Sr. Gensler, quien no ha dicho si buscará un segundo mandato en la agencia, se negó a hablar sobre sus planes para el Miércoles. Mientras el regulador defendió la regla derivados, los defensores del consumidor dicen que la agencia entregó demasiado terreno. Para algunos, el compromiso continuo ilustra la influencia de la industria financiera en Washington. “Los bancos tienen todas estas formas de revertir las reglas detrás de la escena”, dijo Stanley. Enlace al artículo del New York Times: http://dealbook.nytimes.com/2013/05/15/compromise-seen-on-derivatives-rule/?nl=todaysheadlines&emc=edit_th_20130516
El Obispo y el género: ¿incultura o maldad?
Unas recientes declaraciones del Obispo de Córdoba sobre lo que llama “ideología de género” vuelven a poner sobre la mesa las ganas de confundir y la deriva totalitaria de buena parte de la jerarquía católica, empeñada, como en viejos tiempo, en ver enemigos de Dios y de la Iglesia en donde simplemente hay diferencias sobre la naturaleza de los seres humanos que todos deberíamos contemplar con generosidad y respeto.
El Obispo parte de tener una idea bastante errónea sobre el uso que se hace mayoritariamente del concepto de género y tergiversa algunas cuestiones esenciales. Por ejemplo, cuando utiliza una frase de Simone de Beauvoir (“Mujer no se nace, sino que se hace”) para decir que eso significa afirmar “que el sexo es aquello que uno decide ser”, algo que me parece evidente que Beauvoir nunca quiso decir.
Ser feminista o defender la utilización del concepto de género no significa confundir a éste último con sexo (como hace el Obispo) sino todo lo contrario. Precisamente, lo que se trata de poner de relieve cuando se habla de género es que hay diferencias (la mayoría de ellas) entre mujeres y hombres que NO son las consustanciales o intrínsecas al hecho de ser cada uno de ellos de sexo o condición biológica diferente.
Al reconocer esas diferencias se percibe claramente que, no siendo biológicas, tienen su origen en razones distintas a las que podrían derivarse de la mera diferencia sexual. O lo que es lo mismo, que proceden de factores culturales, ideológicos, políticos, de estereotipos, costumbres, prejuicios… que constituyen, en todo caso, una discriminación. Discriminación que debe rechazarse precisamente porque es impuesta, porque no responde a ninguna razón digamos natural y que, por tanto, supone perjuicios y daños para las mujeres, generalmente para ellas, aunque igualmente podrían darse al revés (otra cosas es que haya discriminaciones que no están justificadas ni siquiera cuando tengan un origen natural o vinculado a la mera diferencia sexual).
Por tanto, o es puro desconocimiento o es una maldad hacer creer que quienes defendemos el tener en cuenta estas diferencias o discriminaciones estamos poniendo en cuestión ningún tipo de orden natural. Y, por otro lado, es evidente que se puede defender el concepto o la perspectiva de análisis de género a la que acabo de hacer referencia (y que simplemente se orienta a tratar de descubrir discriminaciones de esa naturaleza cuando se lleva a cabo cualquier otro tipo de análisis de las personas o de la sociedad), si se desea o cree conveniente, con la idea de Dios, porque no hay incompatibilidad ninguna entre ello. Su utilización por muchos católicos y católicas que no ponen en cuestión sus creencias cuando lo hacen así lo prueba.
El Obispo identifica maliciosamente el feminismo y la lucha contra las diferencias de género con los planteamientos personales o políticos que tienen que ver con el reconocimiento de la propia identidad sexual. Podríamos hablar también de ello y sobre la postura que al respecto mantiene la Iglesia pero es que se trata de un asunto que no tiene nada que ver con el punto de partida ni con los planteamientos fundamentales del feminismo o del análisis de género. Se encuentran en planos distintos y el Obispo los mezcla, bien por ignorancia, bien por maldad, pero en cualquier caso confundiendo a quien lo oye. Defender o legalizar el matrimonio entre personas del mismo, o que cualquier persona pueda vivir libremente la condición sexual de la que se sienta portador puede ser todo lo discutible que se quiera pero no tiene nada que ver con el género (en el sentido al que acabo de aludir). Hay que ser muy inculto o muy mala persona para confundirlo y confundir así a la gente.
Para poder llegar más lejos en su crítica, el Obispo (como en general hace la jerarquía católica) generaliza y denomina “ideología de género” a la suma de todas estas malas interpretaciones del pensamiento feminista y de los análisis de género. Hablar de una ideología de género es una simpleza inaceptable. O, mejor dicho, una falsedad, porque no es cierto que haya una ideología de género. Cualquiera que haya leído un poco, que se haya informado algo antes de hablar de estas cosas, sabe que hay perspectivas de análisis muy diferentes que toman como referencia las diferencias de genero.
También me parece una interpretación maliciosa afirmar que quienes defendemos el considerar las diferencias de género como algo que hay que combatir somos “enemigos de la familia”.
En primer lugar, habría que decir que ya está bien de tanta defensa retórica de la familia por quienes menos han hecho por defenderla: basta comprobar que los países europeos que han tenido más influencia de la Iglesia Católica son aquellos en donde las políticas de ayuda a la familia, los recursos que se ponen a sus disposición y la protección que se les presta es menor. Ya está bien de tanto cinismo.
Pero, en segundo lugar, esa afirmación resulta igualmente maliciosa porque lo que se trata de conseguir cuando se pone sobre la mesa y se trata de combatir la discriminación de género (insisto, las diferencias entre mujeres y hombres generadas por perjuicios, estereotipos, imposiciones… que generan daños y perjuicios a las mujeres) es, precisamente, que la familia funcione más armoniosamente, que haya un reparto más equitativo de las tareas, de los cuidados, que quienes formen parte de ella estén en mejores condiciones para amarse y hacerse felices. Lo que es algo contra natura y lo que impide que las familias sean un espacio que promueva la satisfacción mutua y la plena e integral realización personal de cada uno de sus miembros es justamente el que haya diferencias culturales injustificadas, estereotipos que hacen cargar a una de las partes con más tareas que a las demás, prejuicios que suponen un sacrificio inmenso para las mujeres, cuando se les obliga a vivir sin libertad y sojuzgadas. La aspiración igualitarista del feminismo (tal y como yo la entiendo) no es la que se dirige a imponer un equilibro conflictivo o forzado respecto a la condición natural más o menos distinta que podamos tener las personas de distinto sexo, sino justamente la que quiere respetarla, evitando que dicho equilibrio se establezca en función de criterios (“las mujeres, la pata quebrada y en casa”) que sí que son claramente contrarios a nuestra condición sexual natural. Y que, por cierto, durante muchos años ha promovido la Iglesia Católica.
El Obispo de Córdoba hace una identificación muy torticera de los planteamientos de género y del feminismo para identificarlos, como he mencionado más arriba, con los que tienen que ver con la percepción de la sexualidad de cada persona. Insisto en que no voy a tratar de ese tema (que es completamente distinto) pero sí quiero señalar el falseamiento que supone afirmar que según el feminismo “mi identidad sexual es una esclavitud de la que la persona tiene que liberarse”. ¡Es todo lo contrario! Lo que defiende el feminismo (o la mayoría de los feminismos) es precisamente que los seres humanos tenemos el derecho a vivir nuestra identidad sexual de manera libre y sin las esclavitudes que conllevan las diferencias que se imponen a las personas (general y mayoritariamente a las mujeres) como consecuencia de factores que, como he dicho, no tiene que ver con las diferencias biológicas.
Con la vieja estrategia de construir enfrente a un enemigo para aglutinar así a las huestes propias, el Obispo de Córdoba recurre finalmente a denunciar odios donde no los hay: “La iglesia católica es odiada por los promotores de la ideología de género (…) que se va extendiendo implacablemente, incluso en las escuelas”. Una apunte más en el martirologio que tan a menudo olvida las víctimas de uno mismo pero que no tiene fundamento alguno. Yo creo que haría mejor el Obispo en no mezclar churras con merinas. Es natural que defienda sus principios religiosos y antropológicos, pero debería entender que los demás tienen también derecho a defenderlos. Y, sobre todo, debería hacer un esfuerzo por poner cada cosa en su plano respectivo, quizá informándose un poco más, con mejor voluntad y con menos sectarismo, antes de hablar de estas cosas. Así vería enfrente a menos enemigos y podría dialogar más fácil y útilmente con personas con las que estoy seguro que comparte muchas más problemáticas y soluciones de las que en apariencia hay. Lo peor que puede hacer alguien que se considera un pastor es confundir a sus ovejas y generar conflictos entre ellas donde quizá no existen.
Y, por último, no puedo resistirme y dejar de señalar que ha sido una pena que el obispado de Córdoba esté tan atento a las cuestiones sexuales de sus fieles y que no se haya preocupado tanto en años anteriores de las barbaridades que han cometido en la Caja de Ahorros de su propiedad los curas banqueros cordobeses que la dirigían y que nos han costado a los españoles muchos miles de millones de euros.
Foto: María Meléndrez Parada. Fuente: jornada.unam.mx





”Hay una forma más inteligente de hacer esto -. Reducir nuestro déficit sin perjudicar a nuestra economía, pero el Congreso tiene que actuar para que eso suceda.”















