Hay que salvar a la pequeña y mediana empresa

26 01 2013

Hay que salvar a la pequeña y mediana empresa

23 de enero de 2013

Por: Juan Torres López

Publicado en Público.es el 21 de enero de 2013

Por muchas vueltas que se le de, el indicador más certero de la profundidad y del daño que está causando una crisis económica es la desaparición de empresas. No cabe duda de que el aumento del desempleo es terrible pero incluso éste puede ser temporal y si está protegido no conlleva grandes caídas subsiguientes en la demanda. Pero cuando desaparece una empresa no solo se pierde empleo en ese momento sino que además salta por los aires una fuente futura de creación de puestos de trabajo, se pierden quizá para siempre recursos físicos, financieros y humanos y se desperdicia en la mayoría de las ocasiones el esfuerzo de muchos años y de muchas vidas.

Sean de propiedad privada, social o pública (porque no hay mayor error que confundirlas con el capitalismo) las empresas son organizaciones vitales para la satisfacción de las necesidades humanas y sin las cuales es imposible resolver los asuntos más básicos de nuestra vida cotidiana.

Por eso, la desaparición en España de más de 200.000 empresas desde 2008 no puede calificarse sino como de auténtica tragedia económica a la que habría que poner freno cuanto antes si no queremos hundirnos en la depresión económica y en el empobrecimiento continuado durante muchos años.

Sin embargo, y a pesar de que todo el mundo se llena la boca de defensas a la empresa o a los puestos de trabajo, lo cierto es que no hay institución social más incomprendida ni que reciba más agresiones por todos lados. Quienes está defendiendo y aplicando las políticas de austeridad y de recorte de rentas confunden los intereses del conjunto de las empresas con los de las más grandes, y quienes desde sindicatos u organizaciones de izquierdas ponen el énfasis en la defensa del empleo no se suelen dar cuenta de que eso es hoy día imposible sin la contribución de los miles de pequeños y medianos empresarios que lo crean en su gran mayoría.

Los gobiernos y la patronal están en manos de las grandes empresas y de los bancos que están imponiendo políticas que les vienen bien a ellos pero que literalmente fulminan a las pequeñas y medianas.

A diferencia de lo que ocurre en otros lugares, como en Estados Unidos, las grandes empresas europeas o están muy desentendidas del mercado interior o bien tienen un gran poder de mercado (como es el caso de las que suministran servicios básicos). Son empresas globales que obtienen la mayor parte de sus beneficios fuera de Europa o que los tienen garantizados aquí porque disponen de clientes cautivos, que no se pueden desentender fácilmente de ellas y tienen que aguantar sin rechistar los precios que imponen. En ambos casos, sus beneficios no dependen del poder adquisitivo de los europeos y por eso prefieren políticas que aquí simplemente garanticen los costes laborales e impuestos más bajos posibles.

Esa es la razón por la que están imponiendo las políticas de austeridad que se vienen aplicando. Unas políticas (que los economistas llamamos deflacionarias) que en realidad se viene aplicando en Europa desde hace muchos años y que son la causa de que aquí haya habido menos crecimiento y más desempleo que en otros lugares, pero que en los momentos de crisis actuales es cuando se muestran mucho más dañinas y contraproducentes.

Las pequeñas y medianas empresas (que en el conjunto de Europa, como en España, son las que han venido creando más o menos el 80% de nuevo empleo) no tienen a su alcance el colchón del mercado global, ni tampoco clientes tan cautivos como las que suministran telefonía, luz, energía u otros servicios básicos. En su inmensa mayoría viven, por el contrario, del mercado interno y cuando éste se viene abajo ellas van detrás enseguida. Muy pocas pueden internacionalizarse porque su negocio es el que es, atender a la demanda interna.

No quiero decir que no interese fomentar la internacionalización de las pymes españolas. Simplemente me refiero a que eso no se debe confundir, como se viene haciendo, con dos errores fatales. El primero, creer que solo serán competitivas en el exterior las pequeñas y medianas empresas que operen con trabajadores peor pagados. El segundo, pensar que a todas las empresas les conviene orientarse al mercado exterior o que todas van a poder hacerlo para salir de la crisis.

Normalmente, los pequeños y medianos empresarios viven de lo que gastan sus vecinos o empresas colindantes y si éstos tienen cada vez menos renta es cuando venden menos y cuando se ven condenadas a cerrar. Por eso, las políticas que imponen las grandes empresas y los bancos y que se están traduciendo en un descenso continuado de los ingresos de la mayoría de la población les resultan fatales.

Si queremos salir de verdad de la crisis sin destruir la economía y sin empobrecer para muchos años a la sociedad española, tenemos que salvar a las pymes (y me atrevería a decir que, muy en particular, a las que son propiedad o están dirigidas por mujeres porque tienen mayores problemas aún), y no a los bancos, a Telefónica, a Repsol y al resto de las grandes corporaciones que dominan el discurso, las instituciones políticas y las organizaciones patronales.

No hay nada más perjudicial para los pequeños y medianos empresarios (además, naturalmente, de para los propios trabajadores) y para el conjunto de la economía española que propuestas como las que acaba de hacer la patronal de Ikea, El Corte Inglés, Cortefiel, C&A, Alcampo, Leroy Merlin y otras grandes empresas de rebajar aún más los salarios. Responden a un razonamiento económico ciego y troglodita que aumentará sus beneficios a corto plazo pero que a la postre solo llevará consigo la desaparición de otros miles más de empresas y la pérdida de muchos más empleos.

Las pequeñas y medianas empresas que han cerrado en España lo han hecho por carecer de dos cosas fundamentales: crédito y clientes. No disponen de financiación porque los bancos que podrían dárselo están quebrados y utilizan la liquidez y ayudas sin límite que le dan el Banco Central Europeo y el gobierno para salvar sus muebles y sus beneficios. Y pierden la clientela porque los trabajadores, y la mayoría de la sociedad que gasta casi todos sus ingresos en consumo, disponen cada vez de menos rentas por los recortes que hace el gobierno.

Por eso, para salvar a las empresas que pueden crear empleo (y no destruirlo como viene haciendo las grandes que imponen las políticas de austeridad) lo que hay que hacer es lo contrario de lo que se viene haciendo. Si la banca privada no puede proporcionar crédito porque está quebrada o usando sus recursos para desendeudarse, el Estado tendría que garantizarlo como un auténtico servicio público esencial. ¿Se imaginan lo que hubieran podido hacer los miles de empresarios que han cerrado con la liquidez y ayudas que se le ha dado a los bancos para que la desperdicien?

Y para que recuperen sus ventas y el empleo, lo que debe hacerse es elevar la renta de la población que en lugar de ahorrar y dedicar la mayor parte de sus ingresos a la especulación financiera los dedica al consumo. Eso se puede conseguir, por ejemplo, con moratorias en el pago de hipotecas, con ayudas directas a las familias de menor renta y, en general, llegando a un pacto de rentas que impida la concentración tan grande de ingresos que se está dando en los niveles de mayor riqueza. Entender que la desigualdad creciente es el principal enemigo de los pequeños y medianos empresarios y de sus negocios no es algo de derechas o de izquierdas sino de sentido común a la vista de lo que está pasando.

Quizá no baste solo con eso. Es imprescindible también que la sociedad entera entienda  que los pequeños y medianos empresarios no son los malos de la película, lo que posiblemente requiera que estos también comprendan que sus intereses no tienen nada que ver con los de los grandes oligopolistas que dicen representarlos. La creación de riqueza orientada a satisfacer nuestras auténticas necesidades y que no destroce a la naturaleza que necesitamos para vivir es algo bastante más complejo que lo que refleja la dialéctica maniquea de buenos y malos al uso. Solo si superamos esta limitación y diseñamos un proyecto social, económico y político que ponga en primer plano los intereses reales de la inmensa mayoría de la sociedad y no solo los de quienes están en la cima podremos alumbrar un camino menos frustrante y más enriquecedor para todos.





Presos con causa 1936-1978. Abrir las puertas de la historia

19 01 2013

El cierre y derribo de la Prisión Provincial de Santander nos ofrece la oportunidad de recuperar la memoria de hombres y mujeres que por defender sus ideas, fueron encarcelados durante el Franquismo, que utilizó el sistema carcelario como instrumento de exclusión social, y la repercusión que todo ello tuvo para sus familias. Puedes ver la galeria de fotos aquí.

Presos con causa 1936-1978. Abrir las puertas de la historia: Video

http://vimeo.com/40594704 

Sus muros fueron depositarios de la memoria de varias generaciones de hombres y mujeres que vieron frustradas sus aspiraciones democráticas, unos tras la victoria de Franco en la Guerra Civil, y otros en los sucesivos intentos de organizar un movimiento de oposición a la dictadura.

La “Cárcel”, expresión con la que los cántabros se refieren todavía hoy a la Prisión Provincial, encerró una parte de sus vidas, sus esfuerzos, y sus sueños de un mundo de derechos y libertades, contribu­yendo con ello a que llegara a España la democracia.

Tras cuarenta años de silencio y treinta de constitución democrática, es necesario reconocer públi­camente el esfuerzo y el compromiso de los que pasaron por allí y en ese empeño nos dejaron una parte de su vida. Ese tiempo de reclusión fue la semilla de esta democracia.





Paywalls Académicos significa publicar y perecer – Opinión – Al Jazeera en Inglés

13 01 2013

Paywalls Académicos significa publicar y perecer – Opinión – Al Jazeera en Inglés.

Sarah Kendzior

Sarah Kendzior 

Sarah Kendzior es un antropólogo que recientemente recibió su doctorado de la Universidad de Washington en St. Louis.

  Las discusiones sobre la publicación de acceso abierto han centrado en si la investigación debe ser gratuita al público [EPA]

El 19 de julio de 2011, Aaron Swartz, un programador de computadoras y activista, fue arrestado por descargar 4.800.000 artículos académicos. Los artículos constituían casi todo el catálogo de JSTOR, una base de datos de la investigación académica. Las universidades que deseen utilizar JSTOR pagan tanto como $ 50.000 en cuotas de suscripción anuales .

Las personas que deseen utilizar JSTOR deberá pagar un promedio de $ 19 por artículo. Los académicos que escriben los artículos no se les paga por su trabajo, ni los académicos que revisar eso. Los únicos que se benefician son los 211 empleados de JSTOR.

Swartz pensaba que esto era incorrecto. El paywall, según él, constituye el “robo privado de la cultura pública” .Me dolió no sólo el gran público, sino también los académicos que deben ” pagar para leer el trabajo de sus colegas“.

Para intentar hacer beca accesible a las personas que no pueden pagarlo, Swartz se enfrenta a una multa de $ 1 millón y hasta 35 años de prisión. La gravedad de los cargos sorprendido activistas que luchan por la publicación de acceso abierto. Pero sorprendió demasiado académicos, por diferentes razones.

“¿Puedes imaginar si JSTOR fue público?” uno de mis amigos en el mundo académico se preguntó. “Eso significa que alguien en realidad podría leer mi artículo”.

Publicación académica se estructura en exclusividad. Originalmente, esta exclusividad tenía que ver con la competencia en las revistas. Las tasas de aceptación en las principales revistas son bajos, en algunas disciplinas del 5 por ciento, y la publicación en prestigiosas salas que antes era una indicación de su valor como un erudito. 

 

Hoy en día, casi se asegura de que su escritura se vaya sin leer. “Cuanto más difícil es conseguir un artículo en un diario, mayor será el valor percibido de haberlo hecho”, señala Katheen Fitzpatrick , director de Comunicación Científica de la Asociación de Lenguas Modernas. “Pero este sentido de prestigio con demasiada facilidad tonos más en el sentido de que cuanto más exclusivamente una publicación  distribuida , mayor será su valor. “

Las discusiones sobre la publicación de acceso abierto han centrado en si la investigación debe ser gratuita para el público. Pero esta cuestión establece una dicotomía falsa entre “lo público” y “erudito”. Mucha gente cae en una zona gris, cuyos límites están determinados por la afiliación institucional y la riqueza personal. Esta categoría incluye a académicos independientes, periodistas, funcionarios públicos, escritores, científicos y otras personas que son expertos en sus campos aún no están dispuestos o no pueden pagar por el trabajo académico.

Esta negación de los recursos es una pérdida para los que valoran la investigación académica. Pero también es una pérdida para los propios académicos, cuya capacidad de permanecer restos empleados en su voluntad de limitar la circulación del conocimiento. En el ámbito académico, la capacidad de prohibir beca se considera más significativa que la capacidad para producirla.

“Publicar y perecer”

¿Cuándo los eruditos a formar parte del “público”? Una respuesta puede ser cuando no pueden darse el lujo de acceder a su propio trabajo. Si quisiera descargar mis artículos, me tendría que pagar $ 183. Ese es el costo total de los seis artículos académicos que publiqué entre 2006 y 2012, el más caro de lo que ocurre con 32 libras, o $ 51, y el más barato de lo que se vende por $ 12, aunque con sólo 24 horas de acceso. 

“Cuanto más difícil es conseguir un artículo en un diario, mayor 
el valor percibido de haber 
hecho. ” 

- Katheen Fitzpatrick

 

Ya que no reciben dinero de la venta de mi trabajo, no tengo ni idea de si alguien lo compró. Sospecho que no, ya que el motivo por el alto precio no tiene nada que ver con hacer dinero. JSTOR, por ejemplo, hace sólo0,35 por ciento de sus ganancias por la venta de artículos individuales.El alto precio se ha diseñado para mantener la barrera entre el mundo académico y el mundo exterior. Paywalls codificar y elitismo mercantilizar tácito.

En el ámbito académico, la edición es una empresa estratégica. Es menos acerca de la producción de conocimiento que cuando ese conocimiento se llevará a cabo (o retener) y el efecto que tiene en la carrera del autor. Conceden los nuevos profesores de la tenencia en función de su producción de publicaciones, pero no en el impacto de sus investigaciones en el mundo – tal vez porque, debido a paywalls, suele ser mínima. 

“Publicar o perecer” ha sido durante mucho tiempo una máxima académico. En la economía digital “, publicar y perecer” puede ser un resumen más adecuado. ¿Qué académicos ganar en seguridad profesional, pierden su relevancia pública, un triste destino para aquellos que quieren que su investigación apreciado y comprendido.

Muchos estudiosos odio esta situación. En la última década, ha habido un empuje para terminar paywalls y avanzar hacia un modelo más inclusivo. Pero los defensores del acceso abierto enfrentan una batalla cuesta arriba incluso como la segregación de beca lleva a la pérdida de apoyo financiero.

En Estados Unidos, las agencias de financiamiento como la Fundación Nacional de la Ciencia han sido atacados por los políticos que creen que financiar proyectos irrelevantes para la vida pública. Pero al negar el acceso público a su trabajo, los académicos no se permite a los contribuyentes a ver dónde se gasta su dinero. Al negarse a contratar a un público más amplio acerca de su investigación, los académicos asegurar que pocos defenderlos cuando los fondos para la investigación que se cortan.

La tiranía de las editoriales académicas

Uno de los momentos más tristes que tuve en la universidad fue cuando un profesor me aconsejó sobre el momento de publicar. “Hay que espaciar sus artículos en cuando le beneficiará profesionalmente”, dijo, cuando le dije que quería que mi investigación tan pronto como sea posible. “No consumir todas sus ideas antes de que esté en la pista de tenencia”. Esto me confunde. ¿Se suponía que tienen un número finito de ideas? ¿Era mi obligación profesional para retenerlos?

Lo que no entiendo es que las publicaciones académicas no se trata de compartir ideas. Se trata de la eliminación de uno mismo del escrutinio público mientras pelean por la seguridad profesional. Se trata de hacer el trabajo “cuenta” con el secuestro, mientras que pocos la de la mayoría.

Poco después de la detención de Aaron Swartz, un técnico llamado Gregory Maxwell dejó más de 18.000 documentos en el sitio web de JSTOR torrent The Pirate Bay. “Muy a menudo, revistas, galerías y museos se están convirtiendo no divulgadores de conocimiento – como sus declaraciones de misión elevados sugieren – pero los censores del conocimiento, ya que la censura es la única cosa que lo hacen mejor que el internet no”, él escribió .

Él describió cómo había querido volver a publicar los escritos científicos originales del astrónomo William Herschel, donde la gente que lee la entrada de Wikipedia para Urano podría encontrarlos. En el sistema de publicación actual, se está ante un acto criminal.

Maxwell y Swartz fueron después de una simple cosa: para que el público participe con conocimiento. Esto se supone que es lo que los académicos son después también. Muchos de ellos son, pero no son capaces de perseguir ese objetivo debido a la tiranía de las editoriales académicas y las normas profesionales que fomentan servilismo y la exclusión.

La industria editorial académica parece a punto de derrumbarse antes de que cambie. Sin embargo, algunos estudiosos están escribiendo sobre la crisis actual. El mes pasado, un artículo titulado ” Intelectuales públicos, medios online y esferas públicas: Los reajustes actuales “, fue publicado en la Revista Internacional de Política, Cultura y Sociedad. 

Yo te diría lo que dice, pero yo no lo sé. Está detrás de una paywall.

Sarah Kendzior es un antropólogo que recientemente recibió su doctorado de la Universidad de Washington en St. Louis.

Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Al Jazeera.

Fuente:
Al Jazeera




El legado de Aaron Swartz: sus 5 mayores contribuciones

13 01 2013

Ayer nos encontramos con una triste noticia que teñía de negro Internet y la hacía estar de luto: Aaron Swartz, uno de los personajes clave que contribuyó a construir la red que disfrutamos cada día, se suicidaba el viernes a la edad de 26 años.

Aaron Swartz PIPA ted_nelson-aaron_swartz-doug_engelbart

La vida de Aaron Swartz estuvo marcada, desde muy joven, por su pasión por Internet y por construir un lugar en el que fluyeran los contenidos libremente; un hecho que lo sentó delante de un tribunal acusado de crímenes informáticos por haber descargado 4 millones de artículos científicos de JSTOR (a través de la red del MIT) sujetos a copyright con la intención de liberarlos y que le costó una sentencia de un millón de dólares de multa y 35 años de cárcel (una sentencia enormemente exagerada que equiparaba un gesto a favor del conocimiento libre a ser considerado un acto de terrorismo por la elevada pena); un proceso judicial al que la familia achaca, precisamente, las causas del suicidio de Aaron.

Con la pérdida de Aaron Swartz, los usuarios de Internet hemos perdido algo más que un activista o un defensor de la cultura libre, Internet ha perdido un genio que, gracias a su toque, consiguió influir en millones de personas haciéndoles más sencillo el acceso a la información o hacerles más productivos en la generación de contenidos; algo que pocas personas son capaces de conseguir con la edad de 26 años.

Aaron Swartz era un genio, una persona inquieta que quería construir una red mejor; algo que podemos ver bien recordando 5 de sus obras (y hoy ya legados) más significativas:

RSS 1.0

Servicios como Google Reader o aplicaciones como Flipboard o Google Currents no hubieran nacido si, a la edad de 14 años, Aaron Swartz no hubiese colaborado en la implementación del estándar RSS 1.0 (Really Simple Syndication), un formato XML que nos permite compartir fácilmente contenidos a lo largo y ancho de la red.

Gracias al RSS podemos suscribirnos a fuentes de contenidos y acceder a éstas sin necesidad de visitar sus páginas web, agregando toda esta información en lectores de feeds tanto de escritorio como aplicaciones para dispositivos móviles o servicios web como Google Reader. El RSS es un formato de archivo que sigue la estructura del XML que recoge los contenidos que se publican en una página web dentro de un formato estandarizado (con el título, fecha de publicación o la descripción) con el que los lectores de RSS pueden ofrecernos las novedades de un sitio web que visitemos regularmente encargándose estos de la presentación de los contenidos en un formato de agradable lectura para el usuario.

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Por su contribución a la definición de este estándar, hace ya 12 años, Swartz formaría parte del W3C, RDF Core Working Group y, sin duda alguna, impulsó la distribución de los contenidos en la red y dotó a los usuarios y a las páginas web, como los blogs, que ofrecen contenidos, de una potente herramienta con la que compartir información.

Reddit

Reddit es uno de los sitios web más populares que podemos encontrar en la red, un sitio de referencia que nació en el año 2005 enfocado en la agregación de noticias donde los usuarios van dejando enlaces que encuentran por la red y otros usuarios comentan, discuten o valoran el contenido para promocionar las que tienen más impacto.

Si bien Reddit es un proyecto fundado por Steve Huffman y Alex Ohanian, Aaron Swartz podría considerarse también como uno de los fundadores del proyecto puesto que gran parte de su know-how técnico está presente en este servicio y mucho de lo que ocurre en las “entrañas” del servicio procede de la mente de este genio quese unió al equipo en enero del año 2006 que, entre otras cosas, desarrolló el framework para Python que se utilizó durante bastante tiempo (y que, a día de hoy, está liberado como software libre).

Markdown

Muchos de los que dedicamos parte de nuestro tiempo a publicar contenidos en Internet tenemos mucho que agradecer a Aaron Swartz puesto que nos hizo ser algo más productivos. Dotar de estilos a un texto es algo mucho más sencillo y rápido gracias a Markdown, un lenguaje de marcado ligero que creó junto a John Gruber y con el que podemos dar formato a nuestros textos sin necesidad de recurrir a editores WYSIWYG o tener que usar las etiquetas de HTML.

Markdown es un lenguaje que nos permite escribir en texto plano y sustituir los formatos y estilos por combinaciones de símbolos (almohadillas, asteriscos, etc) que podemos escribir conforme vamos redactando y que, además, no dificultan la lectura del contenido. Una vez que tenemos redactado el contenido, Markdown se encarga de transformarlo en un documento HTML perfectamente interpretable por un navegador (esta nota se ha escrito íntegramente con Markdown).

Originalmente, Markdown se desarrolló en Perl pero, a día de hoy, está disponible en forma de plugin para muchos gestores de contenidos y, por ejemplo, es muy cómodo de utilizar desde WordPress, por citar un ejemplo.

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Defensor de la Cultura Libre

Su acto de liberación de 4 millones de artículos científicos, quizás, sea uno de los ejemplos más significativos delas convicciones de Aaron Swartz en defensa la cultura libre pero este hecho es solamente un ejemplo de la lucha de Swartz a favor de la libre distribución de los contenidos y la lucha contra la censura en la red.

Como bien comentaba ayer Eduardo, Aaron colaboró con Larry Lessig en el primer borrador de la LicenciaCreative Commons bajo la cual se publican miles de obras en Internet cada día, tanto contenidos como fotografías y vídeo. Además, en el año 2010, Aaron Swartz fundaría Demand Progress, una organización en pro del activismo en la red especializada en la lucha contra actividades y decisiones que pusieran en peligro la libertad en Internet.

Demand Progress fue uno de los pilares clave que aglutinaron la movilización contra el infame proyecto de ley SOPA estadounidense, ha protestado contra el uso de Rayos-X en los controles de seguridad de los aeropuertos de Estados Unidos o le ha plantado cara a Facebook al suspender (sin previo aviso) los perfiles y cuentas de activistas y disidentes de China o Siria.

Open Library

Open Library es un proyecto que tiene como objetivo crear una gran biblioteca en la red de manera colaborativa y con acceso libre donde cada libro esté reflejado con una página que le sirva de ficha y convertir así a esta web en una enorme base de datos bibliográfica.

Open Library

El proyecto estaba impulsado por Internet Archive y la Biblioteca del Estado de California y contaba con Aaron Swartz como director técnico donde, junto al equipo del proyecto, desarrollaron una wiki semántica capaz de combinar metadatos de bibliotecas y editoriales de todo el mundo junto a los datos aportados por los usuarios, libreros o bibliotecas tradicionales de cualquier rincón del mundo.

Imágenes: Eugene Eric KimWikipedia.it y Wikipedia

 

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Aaron Swartz PIPA ted_nelson-aaron_swartz-doug_engelbart




Otro mito liberal sobre los impuestos

12 01 2013

Otro mito liberal sobre los impuestos

11 de enero de 2013
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Publicado en Público.es el 11 de enero de 2013, en con la colaboración de Mauricio Matus.

Todos los datos disponibles, y sea cual sea el punto de vista desde el que se consideren, muestran que las políticas neoliberales que se vienen aplicando en los últimos años tienen un resultado muy claro: mejorar los ingresos y la riqueza de los más ricos.

Como es lógico, quienes las ponen en marcha no las presentan a la población como si tuvieran ese propósito. Nadie iba a apoyar a un gobierno que dijese públicamente que las medidas que adopta se dirigen a aumentar la desigualdad y las rentas de los que ya están en la cima de la riqueza y el poder. Tienen que disimularlo y para ello llevan años pagando a economistas y a grupos de investigación para que difundan ideas que permitan ocultar el verdadero propósito de las políticas que llevan a cabo.

Eso es lo que ha convertido al neoliberalismo en una ideología verdaderamente mentirosa basada en un sinfín de proposiciones sin fundamento empírico alguno pero que, a base de ser difundidas sin descanso por todo tipo de medios de comunicación y de haberlas impuesto como dominantes en la Academia, se adoptan como si fueran verdades indiscutibles.

¿Quién no ha oído decir que para crear empleo hay que bajar salarios, que lo que le conviene a los países más pobres es acabar con el proteccionismo, que los factores demográficos son los que ponen en peligro las pensiones públicas, que el sector privado es más eficiente y barato que el público,…?

Estos y otros muchos mitos del neoliberalismo han sido desmontados ya con los datos en la mano en multitud de estudios pero quienes se encargan de difundirlos no los tienen en cuenta, simplemente los desprecian o los desconocen, y siguen propagando falsedades con el apoyo financiero, mediático y político de los grandes grupos de poder.

Uno de los mitos más extendidos y al que quisiéramos referirnos ahora tiene que ver con los impuestos. Desde hace años se viene insistiendo desde las fuentes de opinión neoliberal que cuanto más impuestos haya peor irá la economía y el empleo y que, por lo tanto, lo que hay que hacer es rebajarlos al máximo para que, por el contrario, pueda haber más actividad económica y más puestos de trabajo.

Con esa excusa llevan haciendo reformas fiscales desde hace años dirigidas siempre a rebajar impuestos a las personas de rentas más elevadas que, lógicamente, tienen como efecto el incremento de sus ingresos y de su bienestar en perjuicio de las demás. Y no solo de quienes necesitan un sector público potente porque no pueden pagarse servicios privados sino de muchos empresarios que también necesitan una buena dotación de capital público y social para crear riqueza y que tienen que renunciar a él por la falta de recursos del Estado que originan los menores ingresos públicos.

La gente normal y corriente suele aceptar estas reformas precisamente porque su justificación es aparentemente muy razonable: ¡todo sea por mejorar la marcha de la economía y por crear más empleo!

Lo que ocurre, sin embargo, es que esa idea que defienden los neoliberales no tiene nada que ver con la realidad.

En contra de lo que nos dicen los economistas y políticos que defienden impuestos más bajos a las rentas más elevadas, esas rebajas impositivas no benefician a la economía en su conjunto, ni favorecen  el crecimiento de la actividad económica, ni el del empleo.

En esta nota nos referimos a un caso concreto de esa política que tiene que ver con los tipos marginales del impuesto sobre la renta.

El tipo marginal del impuesto es el porcentaje adicional que un contribuyente tendría que pagar por obtener un euro más de renta.

Siguiendo su doctrina anti-impuestos, los economistas neoliberales afirman que esos tipos (como en general todos los de los impuestos) deben ser muy bajos porque sin son muy altos actúan como un desincentivo para la actividad económica. Argumentan que si una persona sabe que va a pagar un porcentaje muy alto si obtiene rentas adicionales, entonces no estará motivada para realizar el esfuerzo que le permita obtenerlas (si va a ganar un euro más pero el 45 o el 50% se lo lleva Hacienda no le interesará ganarlo, según dicen).

Se sostiene, entonces, que los tipos marginales elevados suponen un freno para el progreso económico, para la competitividad y para el empleo.

Lo que ocurre es que la realidad no confirma estas afirmaciones.

En las gráficas de más abajo, elaboradas por el Profesor de Historia e Instituciones Económicas de la Universidad Pablo de Olavide Mauricio Matus, se presenta lo que ocurre en los 32 países más ricos del mundo que forman parte de la OCDE (Fuente de los datos aquí).

Si tomamos por un lado el tipo marginal máximo del impuesto sobre la renta (en el eje horizontal) y por otro (en el eje vertical) el Producto Interior Bruto per capita observamos claramente (Gráfico 1) que el hecho de tener tipos muy altos no impide ni mucho menos tener un PIB per capita elevado.

Países como Suecia, Holanda, Alemania, Dinamarca, Reino Unido, Japón, Suiza, Noruega, Francia… (que se encuentran a la derecha del eje horizontal porque sus tipos son elevados) tienen también un PIB per capita alto.

Si los neoliberales estuvieran en lo cierto, tendría que haber una relación negativa entre los tipos marginales y el PIB per capita, es decir, que a tipos más elevados debiera corresponder un menor PIB. Como se ve en los datos de la OCDE reflejados en la gráfica, eso no es lo que ocurre en la realidad.

Es verdad que de esos datos tampoco se puede deducir que tener altos tipos marginales sea bueno para que haya PIB más elevado. Pero sí demuestran que no es cierta la afirmación contraria, la que defienden los neoliberales para justificar sus políticas de rebaja de impuestos a los ricos.

La segunda gráfica también refleja que los neoliberales tampoco llevan razón cuando afirman que tipos marginales más elevados desincentivan la creación de empleo. Si fuese así, en los países con tipos marginales más elevados tendría que haber tasas de paro más altas.

Sin embargo, en la segunda gráfica se puede ver claramente que los países con tipos marginales más elevados (los que está más a la derecha) no son ni mucho menos los que tienen tasas de paro más elevadas. Más bien todo lo contrario, están a la derecha y también abajo del eje vertical porque su tasa de paro es baja. Luego también es falso que tipos marginales más elevados en el impuesto sobre la renta actúen como desincentivo del empleo, tal y como  nos quieren hacer creer los neoliberales para justificar las rebajas fiscales en beneficio de los grupos de población de mayor renta.

También en este caso concreto se demuestra que la política fiscal que llevan a cabo la mayoría de los gobiernos (incluido el español) está basada en falsedades y mitos para ocultar sus verdaderos propósitos y la injusticia y el daño social que provocan.

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El Obispo y el género: ¿incultura o maldad?

4 01 2013

(Im)pertinencias

El Obispo y el género: ¿incultura o maldad?

04 de enero de 2013
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Unas recientes declaraciones del Obispo de Córdoba sobre lo que llama “ideología de género” vuelven a poner sobre la mesa las ganas de confundir y la deriva totalitaria de buena parte de la jerarquía católica, empeñada, como en viejos tiempo, en ver enemigos de Dios y de la Iglesia en donde simplemente hay diferencias sobre la naturaleza de los seres humanos que todos deberíamos contemplar con generosidad y respeto.

El Obispo parte de tener una idea bastante errónea sobre el uso que se hace mayoritariamente del concepto de género y tergiversa algunas cuestiones esenciales. Por ejemplo, cuando utiliza una frase de Simone de Beauvoir (“Mujer no se nace, sino que se hace”) para decir que eso significa afirmar “que el sexo es aquello que uno decide ser”, algo que me parece evidente que Beauvoir nunca quiso decir.

Ser feminista o defender la utilización del concepto de género no significa confundir a éste último con sexo (como hace el Obispo) sino todo lo contrario. Precisamente, lo que se trata de poner de relieve cuando se habla de género es que hay diferencias (la mayoría de ellas) entre mujeres y hombres que NO son las consustanciales o intrínsecas al hecho de ser cada uno de ellos de sexo o condición biológica diferente.

Al reconocer esas diferencias se percibe claramente que, no siendo biológicas, tienen su origen en razones distintas a las que podrían derivarse de la mera diferencia sexual. O lo que es lo mismo, que proceden de factores culturales, ideológicos, políticos, de estereotipos, costumbres, prejuicios… que constituyen, en todo caso, una discriminación. Discriminación que debe rechazarse precisamente porque es impuesta, porque no responde a ninguna razón digamos natural y que, por tanto, supone perjuicios y daños para las mujeres, generalmente para ellas, aunque igualmente podrían darse al revés (otra cosas es que haya discriminaciones que no están justificadas ni siquiera cuando tengan un origen natural o vinculado a la mera diferencia sexual).

Por tanto, o es puro desconocimiento o es una maldad hacer creer que quienes defendemos el tener en cuenta estas diferencias o discriminaciones estamos poniendo en cuestión ningún tipo de orden natural. Y, por otro lado, es evidente que se puede defender el concepto o la perspectiva de análisis de género a la que acabo de hacer referencia (y que simplemente se orienta a tratar de descubrir discriminaciones de esa naturaleza cuando se lleva a cabo cualquier otro tipo de análisis de las personas o de la sociedad), si se desea o cree conveniente, con la idea de Dios, porque no hay incompatibilidad ninguna entre ello. Su utilización por muchos católicos y católicas que no ponen en cuestión sus creencias cuando lo hacen así lo prueba.

El Obispo identifica maliciosamente el feminismo y la lucha contra las diferencias de género con los planteamientos personales o políticos que tienen que ver con el reconocimiento de la propia identidad sexual. Podríamos hablar también de ello y sobre la postura que al respecto mantiene la Iglesia pero es que se trata de un asunto que no tiene nada que ver con el punto de partida ni con los planteamientos fundamentales del feminismo o del análisis de género. Se encuentran en planos distintos y el Obispo los mezcla, bien por ignorancia, bien por maldad, pero en cualquier caso confundiendo a quien lo oye. Defender o legalizar el matrimonio entre personas del mismo, o que cualquier persona pueda vivir libremente la condición sexual de la que se sienta portador puede ser todo lo discutible que se quiera pero no tiene nada que ver con el género (en el sentido al que acabo de aludir). Hay que ser muy inculto o muy mala persona para confundirlo y confundir así a la gente.

Para poder llegar más lejos en su crítica, el Obispo (como en general hace la jerarquía católica) generaliza y denomina “ideología de género”  a la suma de todas estas malas interpretaciones del pensamiento feminista y de los análisis de género. Hablar de una ideología de género es una simpleza inaceptable. O, mejor dicho, una falsedad, porque no es cierto que haya una ideología de género. Cualquiera que haya leído un poco, que se haya informado algo antes de hablar de estas cosas, sabe que hay perspectivas de análisis muy diferentes que toman como referencia las diferencias de genero.

También me parece una interpretación maliciosa afirmar que quienes defendemos el considerar las diferencias de género como algo que hay que combatir somos “enemigos de la familia”.

En primer lugar, habría que decir que ya está bien de tanta defensa retórica de la familia por quienes menos han hecho por defenderla: basta comprobar que los países europeos que han tenido más influencia de la Iglesia Católica son aquellos en donde las políticas de ayuda a la familia, los recursos que se  ponen a sus disposición y la protección que se les presta es menor. Ya está bien de tanto cinismo.

Pero, en segundo lugar, esa afirmación resulta igualmente maliciosa porque lo que se trata de conseguir cuando se pone sobre la mesa y se trata de combatir la discriminación de género (insisto, las diferencias entre mujeres y hombres generadas por perjuicios, estereotipos, imposiciones… que generan daños y perjuicios a las mujeres) es, precisamente, que la familia funcione más armoniosamente, que haya un reparto más equitativo de las tareas, de los cuidados, que quienes formen parte de ella estén en mejores condiciones para amarse y hacerse felices. Lo que es algo contra natura y lo que impide que las familias sean un espacio que promueva la satisfacción mutua y la plena e integral realización personal de cada uno de sus miembros es justamente el que haya diferencias culturales injustificadas, estereotipos que hacen cargar a una de las partes con más tareas que a las demás, prejuicios que suponen un sacrificio inmenso para las mujeres, cuando se les obliga a vivir sin libertad y sojuzgadas. La aspiración igualitarista del feminismo (tal y como yo la entiendo) no es la que se dirige a imponer un equilibro conflictivo o forzado respecto a la condición natural más o menos distinta que podamos tener las personas de distinto sexo, sino justamente la que quiere respetarla, evitando que dicho equilibrio se establezca en función de criterios (“las mujeres, la pata quebrada y en casa”) que sí que son claramente contrarios a nuestra condición sexual natural. Y que, por cierto, durante muchos años ha promovido la Iglesia Católica.

El Obispo de Córdoba hace una identificación muy torticera de los planteamientos de género y del feminismo para identificarlos, como he mencionado más arriba, con los que tienen que ver con la percepción de la sexualidad de cada persona. Insisto en que no voy a tratar de ese tema (que es completamente distinto) pero sí quiero señalar el falseamiento que supone afirmar que según el feminismo “mi identidad sexual es una esclavitud de la que la persona tiene que liberarse”. ¡Es todo lo contrario! Lo que defiende el feminismo (o la mayoría de los feminismos) es precisamente que los seres humanos tenemos el derecho a vivir nuestra identidad sexual de manera libre y sin las esclavitudes que conllevan las diferencias que se imponen a las personas (general y mayoritariamente a las mujeres) como consecuencia de factores que, como he dicho, no tiene que ver con las diferencias biológicas.

Con la vieja estrategia de construir enfrente a un enemigo para aglutinar así a las huestes propias, el Obispo de Córdoba recurre finalmente a denunciar odios donde no los hay: “La iglesia católica es odiada por los promotores de la ideología de género (…) que se va extendiendo implacablemente, incluso en las escuelas”. Una apunte más en el martirologio que tan a menudo olvida las víctimas de uno mismo pero que no tiene fundamento alguno.  Yo creo que haría mejor el Obispo en no mezclar churras con merinas. Es natural que defienda sus principios religiosos y antropológicos, pero debería entender que los demás tienen también derecho a defenderlos. Y, sobre todo, debería hacer un esfuerzo por poner cada cosa en su plano respectivo, quizá informándose un poco más, con mejor voluntad y con menos sectarismo, antes de hablar de estas cosas. Así vería enfrente a menos enemigos y podría dialogar más fácil y útilmente con personas con las que estoy seguro que comparte muchas más problemáticas y soluciones de las que en apariencia hay. Lo peor que puede hacer alguien que se considera un pastor es confundir a sus ovejas y generar conflictos entre ellas donde quizá no existen.

Y, por último, no puedo resistirme y dejar de señalar que ha sido una pena que el obispado de Córdoba esté tan atento a las cuestiones sexuales de sus fieles y que no se haya preocupado tanto en años anteriores de las barbaridades que han cometido en la Caja de Ahorros de su propiedad los curas banqueros cordobeses que la dirigían y que nos han costado a los españoles muchos miles de millones de euros.





Más engaños del Banco de España

4 01 2013

Más engaños del Banco de España

03 de enero de 2013
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Publicado en Sistema Digital el 3 de enero de 2013

Un artículo que acaba de aparecer en el Boletín Económico del Banco de España (Una estimación del impacto de las variaciones del salario mínimo sobre el empleo) ha sido rápidamente utilizado por los medios de comunicación para criticar y combatir cualquier subida del salario mínimo español.

Justo cuando el gobierno se disponía a aumentarlo un 0,6%, aparece el artículo y se utiliza para hacer ver que el Banco de España se opone a la medida por sus efectos muy negativos. TVE decía en su página web “El Banco de España: la subida del salario mínimo puede destruir empleo entre jóvenes y mujeres y la agencia Europa Press lo difundía más o menos igual: “El Banco de España avisa de que el incremento del SMI puede acarrear mayor destrucción de empleo”.

Se trata de otro engaño más a los españoles del Banco de España. Se torturan los datos convenientemente para poder llegar a la conclusión que casa con los principios ideológicos de partida y se termina proponiendo justamente lo que conviene a los grandes poderes económicos y financieros. En este caso, el mantenimiento del salario mínimo en un nivel que hace dos años fue considerados por el Consejo de Europa como “injusto e insuficiente”.

Incluso el sentido común más elemental ya permite poner en cuestión la afirmación del banco. ¿Cómo se puede creer que una subida del 0,6% pueda ser determinante del empleo que lleven a cabo las empresas en un país con más de cinco millones de desempleados y en donde el salario mínimo es de 645,30 euros mensuales, uno de los más bajos de Europa?¿No será más bien al revés, que los salarios tan bajos son los que generan demanda interna insuficiente para la inmensa mayoría de las empresas españolas? ¿Es solo una casualidad insignificante para el Banco de España que uno de los países con salarios más bajos y el único de la OCDE en donde han bajado en términos reales sea el que tiene más paro?

El sectarismo ideológico que motiva los pronunciamientos neoliberales del Banco de España y de la mayoría de los economistas que trabajan allí les impide comprobar que el efecto de los salarios mínimos en la teoría económica es una de las cuestiones más controvertidas y que no se puede mantener como inequívocamente cierto que su subida tenga un efecto negativo en el empleo, tal y como se quiere trasladar a la opinión pública. Es más, hay quizá mayores evidencias de todo lo contrario.

Para poder demostrar que el salario mínimo más elevado supone en cualquier caso una rémora para crear empleo hay que adoptar una hipótesis de partida que es completamente irrealista: que los mercados funcionan como si fuesen de competencia perfecta (en realidad, incluso así se puede refutar esas conclusión, pero no puedo entrar en este texto breve sobre este asunto más complicado). Fuera de esa irreal condición, el efecto de salarios mínimos más elevados es muy dudoso, e incluso puede ser considerado como positivo para el empleo en muchas condiciones, y en mayor medida en situaciones de recesión como la actual.

En 2007, 650 prestigiosos economistas estadounidenses, entre ellos cinco Premios Nobel, firmaron un documento reclamando subidas del salario mínimo defendiendo que eso apenas tendría efectos negativos sobre el empleo y que, por el contrario, permitiría aumentar el bienestar de los trabajadores con bajo salario. (Hundreds of Economists Say Raise the Minimum Wage).

Los profesores Andrajit Dube,
T. William y Michael Reich publicaron en 2010 los resultados de una investigación en la que analizaron lo ocurrido en los últimos 20 años en Estados Unidos demostrando que, lejos de impedir la creación de empleo, la subida del salario mínimo tuvo efectos positivos sobre el consumo y sobre el conjunto de la economía de aquel país (Minimum Wage Effects Across State Borders: Estimates Using Contiguous Counties. En el mismo sentido: Sylvia Allegretto, Arindrajit Dube y Michael Reich Do Minimum Wages Really Reduce Teen. Employment? Accounting for Heterogeneity and. Selectivity in State Panel Data).

Otros dos, David Card y Alan Krueger, comprobaron en otro estudio que en New Jersey, donde el salario mínimo había aumentado, creció el empleo, y que en Pennsylvania, donde se había mantenido constante, se redujo (The Effects of Increases in the Minimum Wage).

Estos últimos autores señalan que  lo más que se podría llegar es a decir que tendría que darse una subida del 10% en el salario mínimo (es decir, 17 veces mayor que la que el Banco de España critica) para que quizá se produjese una caída del 1% en el empleo).

Otros muchos estudios han demostrado, con datos de la realidad de diferentes países en la mano, que las subidas del salario mínimo, lejos de ser negativas, pueden ser muy positivas para la economía por diversas razones:

- Disminuyen las rotaciones en el empleo, y por tanto la temporalidad, lo cual, entre otras cosas, reduce los costes de formación que tienen que afrontar las empresas porque los empleados permanecen más tiempo en sus puestos de trabajo.

- Aumentan la oferta de trabajo pues incentivan que se incorporen más personas a la búsqueda de empleo.

- Incrementan la productividad, porque hacen sentirse mejor a los trabajadores y comprometerse en mayor medida con los resultados de las empresas.

- Incentivan la innovación porque es sabido que el bajo coste salarial lleva a las empresas a utilizar el trabajo como una alternativa a la incorporación de nuevos procesos y tecnologías novedosas, ya que si hay bajos salarios resultan comparativamente más caras.

- Mejoran la salud y las condiciones de vida de los trabajadores, de modo que se permiten ahorrar recursos en gasto sanitario.

- Disminuyen la pobreza lo que, además de ser humanamente muy satisfactorio, reduce también los gastos en políticas sociales.

- Aumentan el consumo y la demanda efectiva y de ahí la actividad económica en general y, por tanto, el empleo. En Estados Unidos, por ejemplo, se ha calculado que aumentar el salario mínimo en 2,40 $ la hora de 2012 a 2014 aumentaría el Producto Nacional en 25.115 millones de dólares y crearía 103.000 empleos (David CooperA rising tide for increasing minimum wage rates).

- Incluso se ha podido comprobar que los incrementos en el salario mínimo en las empresas que tienen más abundancia de trabajadores con salario bajo o muy bajo no repercute apenas en sus costes laborales totales, porque suelen dedicar más cantidad a los grupos de salarios elevados.

¿Por qué el Banco de España no tiene en cuentas estas consideraciones cuando habla de salario mínimo? ¿por qué no considera que es vergonzoso referirse al salario mínimo como peligro para el empleo cuando el actual tiene un poder de compra que es casi un 20% menor que el de 1979? Si ha estado bajando en términos reales y el desempleo ha aumentado o ha bajado con independencia de ello, ¿cómo puede decir que aumentará si el salario mínimo sube ahora una miseria ?

No deseo ni puedo hacer aquí un análisis exhaustivo de los estudios que se han hecho sobre el impacto del salario mínimo sobre el empleo en todo el mundo, y ni siquiera en relación con la economía española. Solo me gustaría señalar que los resultados son, en cualquier caso, muy dispares, y que de ningún modo se puede sostener como si fuese una verdad científica que un salario mínimo más elevado es negativo para el empleo.

Baste señalar que los estudios realizados en España también demuestran que en nuestra economía tampoco se puede afirmar taxativamente una conclusión de ese tipo, como se empeña en hacer creer el Banco de España, oficialmente o a través de los estudios que publica, siempre con el mismo enfoque. Una investigación reciente concluía que si el estudio se realiza por comunidades autónomas “se obtiene un efecto negativo del salario mínimo sobre el empleo en ocho comunidades (Asturias, Cantabria, Castilla y León, Baleares, Canarias, Navarra y el País Vasco); en dos (Valencia y Cataluña) el efecto acumulado continua siendo positivo y significativo, y en el resto de las regiones los efectos encontrados son estadísticamente despreciables” (María Inmaculada González Güemes, Carlos A. Pérez Domínguez, Sergi Jiménez Martín, Los efectos del salario mínimo sobre el empleo juvenil en España: nueva evidencia con datos de Panel). En otro más antiguo incluso se puso de evidencia que incrementos del 1% en el salario mínimo respecto al salario medio del sector producían aumentos del 0,32% en el empleo en la industria (Antonio Caparrós y Lucía Navarro, Influencia del salario mínimo en el empleo de la industria española) o, como se ha mostrado en varios de ellos que, si acaso, serían mínimos, tan solo negativos para el empleo juvenil adolescente, o más bien condicionados por la situación del ciclo o por otros factores macroeconómicos.

Evitar que aumente el salario mínimo, y en general todos los salarios, es un error gravísimo y ahora mucho mayor que en ninguna otra coyuntura. No solo se trata de una medida injusta porque hace sufrir a los trabajadores más desprotegidos solo para que se beneficien en mayor medida la población más rica. Además, es una forma de limitar el beneficio de las empresas productivas y la creación de empleo. De ahí la oportunidad de propuestas como las de Thomas Palley (que el Banco de España oculta intencionada e ilegítimamente) orientadas a garantizar un salario mínimo global, insisto no solo por razones morales y de justicia sino de pura supervivencia económica (ver Thomas Palley on a global minimum  wage system).

El Banco de España es una institución del Estado y no debería ser un cobijo exclusivo del pensamiento neoliberal. La democracia es esencial para la vida económica y, sin embargo, está por completo ausente de una institución que, con dinero de todos, se dedica a divulgar las ideas y a justificar las políticas que benefician solo a unos pocos. Si el Banco de España no cumple tareas de servicio público y si no permite que en su seno se muestren la diversidad de ideas y las distintas posiciones que existen en el pensamiento económico, debería ser intervenido. Para que de verdad haya democracia, las decisiones deben basarse en la manifestación y en la toma en consideración de todas las opiniones y preferencias, y no solo las de una parte de la población. Por eso, para que la haya en España, hay que empezar a pedir responsabilidades al Banco de España por las mentiras que dice y por el daño está haciendo a la inmensa mayoría de los españoles.








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