ALGO ACERCA DE LA COMPLEJIDAD EN EDUCACION


Hola¿como están? espero que muy bien, bueno, otra vez hurgando en mis archivos me encontré con éste escrito, que cuando lo leí por primera vez me pareció muy interesante y me sirvió mucho en la práctica docente; no es muy largo, aunque tampoco es muy corto pero trata un tema que siempre será de actualidad: la enseñanza

Espero les guste, sobre todo a mis amigos Maestros

Saludos y un abrazo, Jesús

=Nota= por si quieres guardarlo, te lo envío en datos adjuntos

ALGO ACERCA DE LA COMPLEJIDAD EN EDUCACION

Aproximación a una reflexión no acabada

Compilador: Luís Gerardo Rodríguez

Brevísima introducción:

Como maestros vivimos en la complejidad y actuamos en la linealidad. Pregonamos autonomía y destilamos coerción. Pensamos el cambio y actuamos de acuerdo con nuestros apegos. Educamos para un mundo de certidumbre que hace tiempo no existe. La educación que estamos promoviendo no genera el éxito ni laboral, ni económico, ni social… Estas palabras rasgadas a la sensación repentista del momento, interpretan mi mensaje transversal al hacer este remedo de reflexión acerca de la educación que impartimos en nuestro medio.

¿Cuáles son las tesis fundamentales de la complejidad en educación?

Mientras en el determinismo se pasa de unas condiciones iníciales a otras finales previamente esperadas como por Ejemplo: La caída de un objeto, en el mundo de la complejidad eso no se da.

El fin de las certidumbres implica romper el paradigma lógico de que todo tiene un origen y un final, porque esta lógica se ha vuelto insuficiente para resolver los problemas. La lógica tradicional supone que el observador esta fijo, y tal condición no admite aplicar métodos para fraccionar las partes, sino reflexión para saber como interactúan dichas partes. Existe otra lógica, donde el todo tiene que ver con cada una de las partes, y donde la complejidad desvanece el tiempo: La relación pasado-presente es un fenómeno reversible, desde la imaginación, la fantasía, las analogías o el azar. Se puede devolver el tiempo vivido, pero no es un referente 100% cierto y confiable, como aquello de que el pasado influye sobre el presente tanto como este lo hace sobre el futuro. En educación el pasado pudo haber sido mejor, pero no hay evidencia de que así sea.

Los fenómenos deterministas existen. Pero lo que más existe es lo indefinido, en donde el tiempo no tiene una dirección determinada y por tanto el hoy no se puede ligar totalmente al ayer (Causa-efecto y ya…). Es necesario contar con el azar como causa y como efecto, de donde sí se asume que la realidad es una construcción: ¿A qué realidad de futuro apuntamos, si no se ha construido?

A este respecto, en educación se puede decir que si se integra los componentes con las interacciones que generan dichos componentes, y se establecen los procesos consecuencia de tales interacciones, estamos actuando dentro de la complejidad

.

La complejidad implica un cambio de pensamiento. Así como también el espacio por donde fluye lo que queda de nuestras certezas. Porque pasar de lo lineal a lo no lineal, implica ir de lo racional a lo intuitivo, de lo imaginativo a lo simbólico. Y además, ir de la competencia a la colaboración. Casi todos los modelos en Administración y en Economía, están montados sobre estos o similares supuestos. También se puede aplicar aquello de “Ir del determinismo a la libertad” como dijo Silo

.

Ir de un ser mecánico a un ser humano intencional, es una propuesta para este momento de complejidad, pues como maestro debo encontrar los determinismos que tengo para configurar grados de libertad en el estudiante.

El tema de la intencionalidad es un principio de la complejidad desde el ejercicio de la libertad. Si asumimos que la libertad es el ejercicio de la responsabilidad y la autonomía el ejercicio de la libertad, la intencionalidad se convierte en el ejercicio de la autonomía. El problema radica en que en educación fallamos cuando pretendemos dar libertad a un “irresponsable” y generar autonomía en alguien que no tiene libertad para elegir… La intencionalidad como señala Brentano, es la consecuencia de integrar lo que pienso hacer con lo que quiero hacer, y esa integración radica en la expresión del potencial interior que el estudiante posea.

La complejidad nos dice que nada está quieto. Todo está en movimiento y además el conocimiento forma parte de una integralidad. A pesar de eso, la educación se refugia en conceptos deterministas de volver al saber existente y de exponer contenidos acabados que matan la capacidad de argumentar y de controvertir.

En una sociedad en la cual el conocimiento es multidimensional, este criterio de educación, no facilita la comprensión desde la argumentación y la controversia, porque se mantiene en la causa-efecto lineal, desde la cual no hay maneras de configurar conocimientos heurísticos para generar ideas nuevas como solución a problemas de la realidad, porque para el reduccionismo, el problema docente es diferente del problema de la vida real de quien se educa. (El problema docente se caracteriza por ¿cómo hago entender al estudiante?, mientras el problema de la realidad se caracteriza por: ¿cómo hago para que el estudiante aplique el conocimiento que comprende?)

Por su parte, el pensamiento reduccionista, la linealidad, la lógica de causa-efecto, o verdadero-falso, constituyen formas de determinismo que no van más en el mundo de complejidad que vivimos, porque en este mundo predomina el pensamiento amplio, abierto, contradictorio e impreciso sobre la realidad, donde la realidad no es la visión tuya ni mía, la realidad es la visión del consenso.

Para la complejidad el error no es fracaso, es experiencia porque constituye un resultado explorado. El error es fuente de innovación y esto en educación todavía no se da. En el espacio de la complejidad no hay sanción para el error escolar. Se tolera la ambigüedad. Se fomenta la auto-disciplina, y la discusión neutraliza posiciones ambiguas.

A este respecto, el espacio que genera la pregunta ayuda a sumar procesos. Los nuevos métodos plantean la necesidad de establecer la pregunta como núcleo problematizador para generar respuestas de aprendizaje innovador. El cual implica el proceso que lleva de la pregunta al problema y de este a la respuesta innovadora.

La complejidad en educación conlleva a la cooperación para generar interdisciplinariedad y conjugar en el maestro la teoría y la práctica. Pero el maestro se desempeña en el paradigma determinista de la crítica, la queja y la “lloradera”, marcado además por la desesperanza aprendida, el nihilismo, el fatalismo, la inacción. ¿Cómo cambiar esta mentalidad? Sí la dinámica del quehacer educativo no genera transformaciones, estaremos en nada. Sin embargo, discutir lo establecido, es el mejor aporte que se puede hacer.

La paradoja que se da en el maestro consiste en que nos quejamos de lo cotidiano y a la vez; ignoramos los espacios que ese quehacer de todos los días nos brinda para pensar y actuar el cambio. No mirar lo establecido, sino mirar más allá para encontrar el sentido al sinsentido. La clave está en enseñar a pensar. La complejidad cambia el pensamiento lineal por la incertidumbre. Aprender a pensar es una manera de cambiar el determinismo de educación para el éxito. ¿Éxito en qué? ¿De quién?

Un aspecto importante para comprender el efecto de la complejidad es el trabajo con las creencias, porque desmontar creencias es tarea del paradigma complejo. La discusión acerca de las creencias es básica porque “En las ideas se piensa pero en las creencias esta” Ortega y Gassett.

La integración y el consenso, favorecen la interdisciplinaridad que se requiere en educación para dar respuestas al hombre de hoy.

La ciencia estimula la verificación que se construye desde lo existente, para lo cual predomina el método científico, y como esta condición está influida por el paradigma emergente, la objetividad radica en el consenso. La ciencia es social porque es una empresa colectiva, donde muchos están conectados en Red alrededor de un mismo tema.

¿Los estándares responden a paradigmas emergentes? O son solo factor de inclusión o de exclusión del proceso educativo.

¿Cuál es el sentido de aplicar la complejidad?

“Mí propuesta no es para hoy sino para pasado mañana”. Silo.

Recurriendo a Kant, la nueva ilustración sería la formación. La complejidad implica transformación desde la comprensión de la realidad. Por eso vale la pena observar y aprender del quehacer de los maestros “exitosos”.

Se puede obtener el éxito a través del miedo o a través de la colaboración. El primero pertenece al campo del reduccionismo y el segundo al campo de la complejidad. En esta, el maestro exitoso no es el que siempre gana. El maestro verdaderamente exitoso es el que colabora, aporta, participa, porque el éxito tiene que ver con ser dirigente, condición que no se acaba en el dinamismo del quehacer docente, porque es un maestro que hace más de lo que dice. El éxito es la asimilación de la experiencia para convertirla en orientadora de procesos. El éxito no es una meta, es un camino, es una convocatoria para ir en pos de la utopía.

Esta participación en el logro de la utopía permite alcanzar lo que el maestro necesita, a pesar de que el maestro es “un quejetas de miedo”.

El marco general de la competencia es el proceso para ser ganador, ser el único. Desde la complejidad este problema se resuelve en el marco de la concertación porque la verdad se da a partir del consenso y el aporte cooperativo. A su vez, la desestructuración del tejido social nos hace cada vez más indefensos, razón por la cual nos sentimos como aportando a nada. Sin embargo, hay que elegir: o se es parte de la solución o se es parte del problema. El estatismo no soluciona nada.

El proceso integra y genera método. Es el caso de las Cinco Mentalidades para el éxito.

¿Cómo salgo del determinismo?

En un ambiente complejo cada uno produce su propia solución, y esta se va irradiando. No nos podemos referenciar en el pasado. Hay cosas del pasado que ya no sirven. Lo que ayer fue bueno, hoy no lo es. Lo que ayer fue solución, hoy es problema. Es el caso del transistor. Hoy no tiene validez aunque haya sido innovador y valioso en el pasado. Sin embargo, en educación estamos todavía en el transistor.

La pregunta es: ¿Cómo adecuar las acciones educativas a la época que nos correspondió vivir? ¿Estamos preparados para hacerlo?

En este aspecto, el paisaje de formación es muy importante. El ser humano es un ser histórico que se forma y se transforma a sí mismo al pasar el tiempo, y en ese orden de las ideas, como maestros podemos acudir a la prospectiva para desentrañar los escenarios deseables, desde los cuales generar permanentemente la posibilidad de cambio, siendo conscientes que en la complejidad del quehacer cotidiano, la pedagogía es decreciente mientras la educación es creciente y dinámica, de donde imaginarios como el dinero, el éxito, la competencia, la lucha generacional, tienen gran impacto como referentes de la ambigüedad y vacío que han generado frente a la necesidad de construir nuevas posibilidades educativas.

Observatorio Pedagógico

Bogotá, D. C. Agosto de 2006.

ALGO ACERCA DE LA COMPLEJIDAD EN EDUCACION.doc

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