El “tesoro” en aguas profundas…sólo una ilusión…y riesgosa (Primera Parte)


El “tesoro” en aguas profundas…sólo una ilusión…y riesgosa (Primera Parte)

Publicado el 12 mayo, 2013

Jenaro Villamil

Primera parte del reportaje publicado originalmente en Proceso No. 1906.

Supremus 1

Sobrevendido en la administración de Felipe Calderón como el nuevo “tesoro del mar”, el proyecto de Pemex para extraer hidrocarburos en aguas profundas no ha arrojado un solo barril de petróleo, ha beneficiado a un puñado de empresas que cobran medio millón de dólares diarios a la paraestatal tan sólo por la renta de las plataformas y existe poca claridad frente a las medidas de seguridad y mitigación de riesgos que la paraestatal debe adoptar.

La exploración en aguas profundas de Pemex ha resultado “más cara, más riesgosa y menos transparente”, concluye un informe de 71 cuartillas, elaborado por la organización ambientalista Greenpeace para investigar posibles derrames y medidas de seguridad adoptadas por la Secretaría de Energía, la Comisión Nacional de Hidrocarburos y Pemex.

El informe, cuya copia obtuvo Proceso, se centra en la revisión documental de las licitaciones, los trabajos de perforación y la consulta por la vía de acceso a la información pública de medidas adoptadas por estas tres dependencias responsables en los casos de los pozos Kunah-1, cuya perforación para fines de “evaluación” inició en diciembre de 2011,  y de Trion-1 y Supremus-1, cuyos trabajos iniciaron a mediados de 2012.

A un año y seis meses de haber invertido más de 1 mil millones de dólares para la perforación de la región del Golfo de México profundo, Pemex no ha extraído un solo barril de crudo, pero gastará 2,190 millones de dólares hasta 2015. Estos recursos “son 3.19 veces mayores a los destinados a impulsar la transición energética” en México, destaca Greenpeace.

Tan sólo en el caso del pozo Trion-1, el analista Luis Miguel Labardini, citado por Greenpeace, advierte que haría falta “una inversión de entre 3 mil y 5 mil millones de dólares durante diez años para recuperación de entre 100 y 150 millones de barriles de crudo”.

Pemex recibe un presupuesto anual de 20 mil millones de dólares, de los cuales, 1 mil millones fueron destinados para actividades de exploración en aguas profundas durante 2012. Adicionalmente, cada pozo perforado requiere 150 millones de dólares. “Y la probabilidad de que resulte productor es de 1 de cada 10”, sentenció Labardini.

El despilfarro de Pemex en aguas profundas también ha sido criticado por el Grupo de Ingenieros Petroleros Constitución 1917. Su presidente Francisco Garaicochea, advierte que tan sólo el pozo Supremus 1, después de 20 años, tendría un promedio diario de explotación de 13 mil barriles, “lo que no es significativo contra los 2.5 millones de barriles que se producen al día y la meta es llegar a 3.3 millones de barriles diarios”.

Además, advierte Garaicochea citado por Greenpeace, “se puede concluir que la rentabilidad de la explotación de nuestras aguas profundas del  Golfo de México será negativa, por las siguientes razones: el costo de los servicios que las compañías le proporcionan a Pemex por actividades de exploración, perforación y estimulación de pozos es del orden de 30 por ciento mayor que los establecidos en el sector estadounidense”.

En realidad, las grandes beneficiarias con el “tesoro” no encontrado son un puñado de grandes compañías contratadas por Pemex para la exploración de aguas profundas: Ocean Voyager (frente a las costas de Coatzacoalcos), Noble Max Smith (frente a las costas de Tabasco), Sea Dragon, Petro Rig III, de la empresa británica Larsen Oil & Gas, y las plataformas Centenario y Bicentenario, ambas de Grupo R, frente a las costas de Tamaulipas.

Casi mil millones para Grupo R

De acuerdo con la documentación obtenida por Greenpeace, uno de los grandes beneficiarios en la exploración de petróleo en aguas profundas es la compañía Grupo R, propiedad del empresario tamaulipeco Ramiro Garza Cantú, señalado como uno de los contratistas consentidos de Pemex, desde la época de Joaquín Hernández Galicia, La Quina (ver Proceso Nos. 1314, 739 y 727).

Garza Cantú, considerado por la prensa tamaulipeca como “el dueño de medio Reynosa”, amigo del ex mandatario Felipe Calderón, y acusado en distintas ocasiones por tener “arreglos poco claros” con los funcionarios de Pemex Exploración y Producción (PEP), recibirá casi mil millones de dólares tan sólo por la renta de su plataforma.

La exploración del pozo Trión-1, ubicado a 177 kilómetros de la costa de Tamaulipas,  le correspondió a la plataforma Bicentenario, de  Garza Cantú, propietario de Grupo R Perforación Marina, Grupo R Exploración Marina y de Industrial Perforadora de Campeche (IPC) .

Una copia de la relación de conceptos y precios unitarios que deberán pagarse en esta zona establece que por “renta diaria de la plataforma semisumergible o barco perforador, incluyendo su mantenimiento integral y cuadrillas de operación” Pemex deberá pagar 495 mil dólares durante 1,825 días. Es decir, un total de 903 millones 375 mil dólares tan sólo por la renta de la plataforma.

En el caso del segundo pozo de exploración en aguas profundas, el Supremus-1, se le adjudicó a la plataforma West Pegasus de la empresa noruega Seadrill, a costos muy similares.

El tercer caso es del pozo Kunah-1 que inició su perforación el 16 de diciembre de 2011 con fines de “evaluación del potencial petrolero”, pero se retrasó conforme a lo establecido en el reporte de actividad explotaría de la Comisión Nacional de Hidrocarburo.

La documentación obtenida por Greenpace establece que el retraso en el inicio de la perforación de este pozo “es que el pozo Nen-1 se encontraba en etapa de terminación, este momento”. Es el último pozo que ocupaba la plataforma Centenario, también propiedad de Grupo R, de Garza Cantú. El mismo consorcio empresarial salió beneficiado porque la misma plataforma fue utilizada para la perforación del pozo Kunah-1.

Las compañías de Garza Cantú están acostumbradas a facturar miles de millones de pesos a favor de Pemex. Tan sólo entre 2003 y 2012, la empresa Industria Perforadora de Campeche (IPC), filial de Grupo R, facturó 18 mil 257 millones de pesos a Pemex Exploración y Producción (PEP).

 

Un comentario en “El “tesoro” en aguas profundas…sólo una ilusión…y riesgosa (Primera Parte)

  1. Michelangelomotito

    Que poco saben Green Peace y Proceso de lo que son proyectos de Investigación y Desarrollo. En las farmacèuticas por poner un ejemplo hay proyectos que se llevan décadas y muchos de ellos no llegan a prosperar. Por eso es que el Innovador cuando se aprueban los estudios de biodisponibilidad y obtiene el registro del IMPI (en México) tiene 10 años de derechos para explotar su patente. Entonces igualmente la extracción de crudo tiene que pasar por etapas que llevan su tiempo de madurez. Existe también la curva de perfeccionamiento que una vez dominada se empiezan a alcanzar rendimientos òptimos. Cumpliendo esto vienen los ingresos que empezarán a cubriri los gastos incurridos y a partir de ahí a la generaciòn de ganancias. Todo proyecto requiere de una inversión inicial y tiempo. Otras opciones serían los contratos de riesgo, que no han sido aceptados por el Congreso.

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