“Cuando pensábamos que ya teníamos las respuestas, de repente, cambiaron todas las preguntas” Benedetti


11870652_1012325815453268_4811384420831849808_n El invitado.

L.E. Jesús Torres Navarro  IMG_0169

Economistas, ¿cómo la ven? Aquí la opinión invitada de Agustín Carstens en el periódico “El Norte”. ¿En qué están o no de acuerdo con su opinión sobre la economía mexicana?

Esta pregunta la hace Javier Náñez Pro en una publicación en Facebook.

Estimado paisano @jn_pro, reconozco que el discurso de su invitado merece un análisis y una respuesta más detallada sin embargo ahora, en mi respuesta, analizaré sólo 2 o 3 aspectos tocados por el Dr. Carstens.

“Las principales causas de esta depreciación son externas a México. Se trata de un fenómeno mundial consistente en un fortalecimiento notable del dólar frente a prácticamente todas las divisas, tanto de países avanzados como emergentes.” Carstens.

Vamos a ver este párrafo; El dólar se fortaleció y esa es la principal causa (externa) por la cual el peso se depreció. ¿Y aquel “paradigma” de que si le iba bien a los EEUU, le iba bien a México? Ahora resulta que era al revés; el País está  pasando por una de las peores calamidades de los últimos años, a causa, ni más ni menos, de que a los EEU le está yendo bien.

¿Por qué se fortaleció el dólar?

Respuesta: porque su economía se fortaleció primero, porque se generan nuevos empleos (de calidad y bien pagados) mes con mes desde hace ya varios años, porque su mercado interno está creciendo; porque las políticas públicas (heterodoxas) implementadas desde el primer período en la Presidencia de Obama para fortalecer a las clases medias, incentivar la innovación, la investigación y el desarrollo interno de las ciencias y las tecnologías, así como las inversiones en industrias “verdes”, en la generación y distribución de energías alternativas limpias y renovables, la asignación de cuantiosos recursos para hacer accesible, para todos, la educación en todos los niveles y hacer realidad el derecho universal a la salud.

Pero, en especial, una decisión política novedosa y heterodoxa, que en el concierto de las naciones, sólo los EEUU tomó hace ya casi 7 años, que está mostrando resultados positivos para ese país y castigando al resto de países del mundo que no quisieron seguir el camino propuesto por el Presidente Obama.

En el último año del gobierno de Bush estalló la crisis financiera global (yo como otros muchos economistas la llamo: la primer crisis económica global), apresurado el entonces Presidente, implementó un “rescate” y una baja de impuestos a los más ricos.

Al iniciar el primer período de Obama se le dio marcha atrás al “rescate” y se inició una batalla política para revertir la baja de los impuestos a los más ricos; las grandes empresas globales de los EEU, financieras, industriales y comerciales,  irresponsables, especuladoras y fraudulentas, causantes de la crisis, tuvieron que pagar el costo social que sus decisiones equivocadas generaron.

Las negociaciones con las industrias automotrices son singularmente reveladoras de cómo se implementaron las políticas heterodoxas del Presidente Obama. El 28% de las acciones de las compañías, pasaron a los obreros y el costo de eso se  les descontó del principal de la deuda a cada una de ellas, el resto, más o menos ciento dos mil millones de dólares, lo terminaron de pagar en 4 o 5 años.

La Reserva Federal y El Tesoro juntos con el Presidente crearon una gran compañía financiera y de seguros que compró las deudas hipotecarias de los bancos a su valor de mercado; pagó veinte centavos por cada dólar nominal y además les prestó, a una tasa fija muy baja de intereses y a muy largo plazo el monto total de su adeudo a los deudores. A los que estaban desempleados se les concedió gracia hasta que encontraran trabajo.

Como en El Cantar de los Cantares, que aferrados al “paradigma” nombrado Don Rodrigo Díaz de Vivar, decidieron  mostrarlo “vivo” en la última batalla, amarrado a su caballo, con armadura y espada para asustar a sus enemigos, así los banqueros más poderosos del mundo y los gobiernos, se aferraron al ya moribundo “paradigma” que dice que las fuerzas del mercado, por si mismas y sin la intervención del estado, se encargarán, como siempre lo han hecho, de “devolver” el “orden” a la economía mundial.

No creo en paradigmas, ni en verdades absolutas, es más, cada vez que se pregona un nuevo paradigma o se postula una verdad absoluta, se detiene el progreso. Como dijo Benedetti; “cuando pensábamos que ya teníamos las respuestas, de repente, cambiaron todas las preguntas”

Concluyo que, no hubo ninguna depreciación del peso, no tenemos inflación; con pesos seguimos comprando lo mismo (muy poco por cierto) nuestro peso, ese que tantos han “defendido como perros”, vale lo que la vida en León Guanajuato. Lo que pasó es que el dólar y la economía de los EEU se fortalecieron.

Tenemos una economía muy débil y debilitándose, con un incremento sostenido e incontrolable del número de pobres; la brecha entre los más ricos y los más pobres en México se ha hecho más ancha, hasta llegar a ser una de las más injustas del mundo. Impera la corrupción, la inseguridad, la impunidad, la improvisación y la complicidad para aplicar las mismas recetas de siempre; que el Pueblo pague los costos.

Dice Carstens que hay que fortalecer las finanzas públicas, eso significa más impuestos a los causantes cautivos y recortes más profundos al presupuesto federal.

No se pueden enfrentar con éxito los nuevos desafíos, utilizando las recetas tradicionales.

Hasta aquí por ahora, me interesan mucho sus opiniones y comentarios.

L.E. Jesús Torres Navarro.

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