La extrema derecha estadounidense planea sus próximos movimientos con nuevos bríos.


La derecha extrema; un monstruo de 1000 cabezas.

Cómo Medusa la mitológica deidad griega que hipnotizaba a quien la veía, la extrema derecha estadounidense que salió del closet el año pasado y logró llevar a uno de sus más representativos miembros a la presidencia, sedujo a muchos de los que con sus acciones, con su activismo a favor de restringir los derechos humanos fundamentales de las personas diferentes a ellos y qué en algún grado apoyaron y apoyan a los supremacistas, a los fascistas, misóginos y fanáticos radicales de la nueva extrema derecha global.

“Los supremacistas blancos y extremistas de derecha que recientemente se reunieron en el evento de Charlottesville —una protesta que en teoría se dio por la remoción de una estatua de la época de los Estados Confederados— organizan iniciativas para preservar lo que describieron como símbolos del “legado blanco” en sus regiones natales.“

Mostraron su fuerza y su amplia convocatoria, pero también algunas de sus debilidades; no a todos estuvieron de acuerdo con lo sucedido y parece que algunos marcaron distancia…“La derecha alternativa ahora estará compuesta de perdedores que no tienen nada que perder”. Esto le pone un tope a las cifras pero, al mismo tiempo, atrae a locos y terroristas”. Y su nefasta influencia se extiende a todos los países sembrando odio y encono entre hermanos, agrego.

Invito a todas y a todos a que hagamos una reflexión concienzuda y analicemos el contenido de lo que compartimos; si implícita o explícitamente trasmite un mensaje de odio, encono, exclusión, intolerancia o fanatismo, mejor no lo compartamos, no le echemos más leña a la hoguera que ya se convirtió en incendio.

Jesús Torres Navarro.

La extrema derecha estadounidense planea sus próximos movimientos con nuevos bríos.

Por Alan Feuer. 18 de Agosto 2017.

 

 

Por 

 Richard B. Spencer, al centro, un prominente nacionalista blanco, celebró una conferencia de prensa en su oficina de Alexandria, Virginia, el lunes. En ese evento también estuvo Nathan Damigo, a la derecha, el fundador de Identity Evropa, un grupo separatista blanco. CreditAlex Wroblewski para The New York Times.

https://www.nytimes.com/es/2017/08/18/extrema-derecha-estados-unidos-planes/?mc=adglobal&mcid=facebook&mccr=ES&subid=MC18&subid1=TAFI 

Los supremacistas blancos y extremistas de derecha que recientemente se reunieron en Charlottesville, Virginia, ahora regresan a sus casas pero muchos de ellos dijeron que están listos y motivados para enfocarse en objetivos más grandes.

Muchos se organizan para acudir a futuras manifestaciones y algunos planean postularse a cargos públicos. Otros, basándose en el evento de Charlottesville —una protesta que en teoría se dio por la remoción de una estatua de la época de los Estados Confederados—, organizan iniciativas para preservar lo que describieron como símbolos del “legado blanco” en sus regiones natales.

Preston Wiginton, un nacionalista blanco radicado en Texas, dijo que era “un momento oportuno” y declaró que planeaba organizar una manifestación de “White Lives Matter” (“Las vidas de los blancos son importantes”) el 11 de septiembre en el campus de Texas A&M, con Richard B. Spencer como orador principal, quien también se presentó en el evento de Charlottesville.

Wiginton no fue el único que buscó aprovechar los eventos de Charlottesville. Austin Gillespie, un abogado conservador de Florida que es mejor conocido como Augustus Sol Invictus y que asistió al mitin “Unite the Right” en Virginia, dijo que planea buscar la nominación al Senado por el partido republicano de Florida. Y en una conferencia de prensa, Spencer, un destacado supremacista blanco, prometió regresar a Charlottesville para estar en otro mitin. “Ni el diablo podrá evitar que regrese”, exclamó.

La extrema derecha, que ha recobrado su importancia en el último año, siempre ha sido una amalgama de facciones y causas, algunas con tendencias pro-Confederación o neonazis, y otras opuestas al feminismo o a la corrección política. Sin embargo, el evento de Charlottesville fue el más grande de su tipo en años recientes y expuso las fracturas del movimiento.

Lo terrible del mitin —que incluyó a multitudes de hombres jóvenes blancos que hacían el saludo nazi y provocó la muerte de una mujer durante un ataque automovilístico— ha dado como resultado una división en la derecha. Después de esperar días para criticar directamente a los grupos extremistas, el presidente Donald Trump condenó los actos de los supremacistas blancos y luego dijo desde la Casa Blanca que el “racismo es malvado”.

Algunos conservadores acérrimos se anticiparon a las acciones de Trump y al parecer concluyeron que los manifestantes habían ido demasiado lejos y que su agresividad y mensajes podrían afectar al movimiento. Mike Cernovich, una influyente figura mediática que no le tiene miedo a la controversia, atacó en Twitter a la autoproclamada “derecha alternativa” por lo que se ha vuelto, ya que algunos miembros de ese grupo utilizan símbolos nazis y un lenguaje racista.

“La derecha alternativa ahora estará compuesta de perdedores que no tienen nada que perder”, escribió. “Esto le pone un tope a las cifras pero, al mismo tiempo, atrae a locos y terroristas”.

Para evitar ser asociados con neonazis declarados, algunos de los invitados al evento de Charlottesville ni siquiera se molestaron en acudir. Entre ellos se encuentra Gavin McInnes, el fundador de Proud Boys, una organización conservadora fraternal de “chovinistas occidentales” que ha participado en varios enfrentamientos con la izquierda en meses recientes.

Mucho antes de la reunión en Charlottesville, McInnes había planeado convocar un mitin de “Libertad de expresión” en Boston, pero no quedó claro si se realizará porque varios grupos de derechos civiles le pidieron al alcalde de la ciudad, Martin J. Walsh, que revocara el permiso del evento. McInnes, de manera sorpresiva, dijo que espera que el evento se cancele.

“Es una situación de perder o perder”, explicó. “Si obtenemos un permiso y no vamos, se demostraría que los antifascistas pueden cancelar nuestros eventos cuando quieren. Pero, si vamos, parecerá que estamos peleando al lado de nazis que no nos agradan”.

Funcionarios de Texas A&M anunciaron que cancelarán el evento de Wiginton. Sin embargo, el organizador afirmó que se enfrentará a la universidad en la corte: “Al parecer, la primera enmienda no se aplica a las personas blancas”.

En distintas partes del país, otros líderes del movimiento estaban ocupados con sus planes. Jack Posobiec, un activista que en junio interrumpió una presentación de Julio César en Nueva York en la que se representaba al líder asesinado como si fuera Trump, está planeando manifestarse en la sede de Google en Nueva York para protestar porque la empresa despidió a un empleado que criticó su política de diversidad.

Matthew Heimbach, uno de los fundadores del Frente Nacionalista, una organización central del movimiento nacionalista blanco, dijo que se manifestará contra una iniciativa para remover dos estatuas de la época de la Confederación de plazas públicas en Lexington, Kentucky. Cuando la violencia se desató en Charlottesville, el alcalde de Lexington, Jim Gray, escribió en Twitter que las estatuas deben retirarse.

Eli Mosley, un organizador de Identity Evropa, un grupo separatista blanco que promueve la segregación racial, dijo que su grupo y otros similares planeaban organizar más mítines en Virginia. En efecto, una organización del legado confederado presentó una petición a los funcionarios estatales para organizar un evento el 16 de septiembre cerca de un monumento de Robert E. Lee en Richmond. Mosley estaba tan entusiasmado por el mitin de Charlottesville que afirmó que, en dos años, el movimiento podría atraer unas 10.000 personas a la marcha nacional en Washington.

“Todas las ciudades deben cuidarse”, dijo Mosley. “Estamos por todas partes”. Mosley añadió que no le preocupaban los comentarios del presidente y que no surtirían efecto en los planes del movimiento.

“Al presidente lo están aconsejando personas que no saben lo que está pasando”, agregó Mosley. “Básicamente, está reaccionando a información falsa. De ninguna manera nos preocupan las consecuencias de seguir adelante”.

 Matthew Heimbach, fundador del Frente Nacionalista, grupo que forma parte del movimiento nacionalista blanco en Estados Unidos, el 14 de agosto en Virginia CreditSteve Helber/Associated Press.

Heimbach se hizo eco de esa idea y dijo que los comentarios de Trump no lo detendrán. “Espero que se retracte”, agregó. “Tanto republicanos como demócratas están unidos con el propósito de realizar un genocidio contra nuestra gente. Con la presión bajo la que se encuentra, no me sorprende que Trump haya hecho esos comentarios”.

Las metas de la extrema derecha jamás han sido uniformes. Las facciones del movimiento a veces se han unido para apoyar temas concretos como restringir la inmigración y crear “un etnoestado blanco”en Estados Unidos. Sin embargo, en los mítines a gran escala como el que hubo en Charlottesville, a menudo sus principales intereses son consolidar sus lazos comunales y atraer la atención de los medios noticiosos.

Gillespie está entre las pocas personas que han adoptado la ruta tradicional de buscar un cargo político (tuvo una campaña fallida para el Senado el año pasado como candidato libertario en Florida). Aunque uno de los grupos de Heimbach, el Traditionalist Worker Party también ha postulado candidatos, sobre todo para cargos locales, presumiblemente está más enfocado en crear un movimiento de nacionalistas blancos. El grupo se ha organizado en nombre de mineros de carbón descontentos y de aquellos afectados por la epidemia de opioides, además de que han repartido textos sobre supremacía blanca en eventos de promoción de armas y actos navideños en los vecindarios.

Al igual que otros supremacistas blancos, Spencer ha hecho un llamado para crear “un país blanco” en América del Norte. No obstante, a menudo parece que él también está menos interesado en la política que en los titulares noticiosos.

En su conferencia de prensa, se refirió —al parecer descaradamente— a las muchedumbres en Charlottesville que marcharon con antorchas haciendo eco del Ku Klux Klan.

“Existe la idea de que el KKK tenía el monopolio de las antorchas”, dijo, “pero no es así”.

 Sheryl Gay Stolberg y Nicholas Fandos colaboraron en este reportaje.
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