Hello darkness, my old friend…


Me gusta más leer que escribir, mucho más, creo que soy un lector asiduo, y modestia aparte me considero buen lector, desde niño me incliné por los clásicos, mi Mamá me acercó a ellos cuando aún era muy pequeño, aprendí con ello a emocionarme con las buenas lecturas; libros, folletos, artículos, noticias…

Cuando algo especial leo lo disfruto mucho y lo primero que se me viene a la mente es compartirlo, hasta hace relativamente poco incluía en mis publicaciones alguna breve introducción, ya no lo hago, porque sentí que le restaba calidad y calidez al contenido específico de las publicaciones.

Con una disculpa por distraer su atención a éstas letras introductorias que no tienen más que ver con la muy interesante publicación que les comparto que mi consideración de que debo a ustedes mis amables y queridas(os) lectoras(es) una explicación del porque les comparto, como lo hago, mis publicaciones.

Con un muy especial afecto y gratitud,

Jesús Torres Navarro.

Hello Darkness…

EN 

https://lascronicasdelotromundo.wordpress.com/2017/11/21/hello-darkness/

Hello Darkness…

Hace más de medio siglo que el compositor y cantante Paul Simon, uno de los componentes del mítico dueto conocido como Simon and Garfunkel, compuso su famoso tema The Sound of Silence, editado por Columbia Records en 1964. Muchos creyeron que la letra de tan singular canción, hacía referencia al estado de zozobra generalizado que se había apoderado de la sociedad norteamericana tras el atentado a John F. Kennedy, ya que el primer single salió tan solo tres meses después del magnicidio y que, por tanto, tendría que estar relacionado de algún modo con aquel suceso. Sin embargo, sería el propio Paul Simon quien años más tarde, tras ser preguntado sobre qué le había llevado a componer dicha canción, asegurara, en contra de lo que muchos pensaban, que la había compuesto cuando tenía tan solo veintiún años, tiempo antes del atentado, y que la canción la había compuesto principalmente en el baño, ajeno a todo lo que sucedía en aquella convulsa época. Al parecer, en tan singular estudio, habría encontrado la inspiración necesaria para hablar de un mundo distópico que dilucidó mientras dejaba el agua del grifo correr —aquel sonido decía que le relajaba—, y donde, ayudándose del ligero eco que le proporcionaba aquella diminuta caja de resonancia, apagaba la luz quedándose a oscuras para de esa manera dar rienda suelta a su imaginación. Con esta explicación, tal vez se entienda mejor que tras el célebre arpegio que marca la introducción, sus primeras palabras sean:

<< Hello darkness, my old friend… >>.

La canción es todo un poema a la incomunicación, que ya por aquella época comenzaba a percibirse como una oscura mancha que crecía sin control, sobre todo en las grandes ciudades, atomizando a la sociedad de la época en seres solitarios y autosuficientes. En ella se describe un sueño en el que se presenta un lúgubre escenario: un mundo frío donde las personas ya no hablan entre sí, ni siquiera se escuchan, donde todos escriben canciones que jamás nadie compartirá, al parecer, preocupados únicamente en la promoción de su propio ego. Todos ellos viven atemorizados por una poderosa deidad que se les presenta como una gigantesca luz de neón a la que todos adoran, y que les indica con resplandecientes letras, que toda la verdad que necesitan para vivir se encuentra escrita en esas mismas luces que se extienden por toda la ciudad, y que es susurrada una y otra vez sobre el mísero silencio.

neon light

Hoy, más de medio siglo después, si uno mira con detenimiento una fotografía que fue tomada en la Mobile World Congress de Barcelona en 2016, y en la que se ve a Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, caminando entre miles de asistentes que ignoran su presencia, absortos completamente en sus gafas de realidad virtual, creería escuchar aquellos acordes en su cabeza recomponiendo la voz de Paul Simon y Arthur Garfunkel, imaginando que esa poderosa luz de neón que en la canción aseguraba contener toda la verdad, podría haber comenzado su adoctrinamiento a través de las gafas de realidad virtual presentadas en aquella feria y que, todos aquellos idólatras de las nuevas tecnologías, llevaban puestas frente a sus ojos en el momento en el que se tomó tan polémica fotografía; mientras Mark Zuckeberg se disponía a subir al estrado para su presentación.

zuck.0.0

¿Quién sabe? Lo cierto es que a veces resulta muy difícil establecer los límites que separan la inspiración del presagio. Seguramente, muchos de vosotros ya habréis visto el vídeo que os dejamos a continuación, muy compartido en las mismas redes sociales que critica, sin embargo, al incorporar a esta sátira animada el tema The Sound of Silence, hace que uno piense hasta qué punto, aquella oscuridad cómplice no terminó revelándole al compositor los reflejos del futuro.

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