Que no nos mientan, el responsable no es el narco!!✌✌

No deja de sorprenderme que, igual que Almagro, el gobierno del país de Benito Juárez, Lázaro Cárdenas y la no intervención, apunte a la entrañable Venezuela bolivariana cuando se le incendia la casa.

a través de Que no nos mientan, el responsable no es el narco. Por Ángel Guerra Cabrera — La pupila insomne

¿Los milenials solo quieren amas de casa? y; Los emprendedores “millennials” están renovando el espíritu de Montevideo.

¡Buenas noches a todas y a todos, les dejo un par de artículos relacionados muy interesantes y actuales, con análisis profundos sobre la generación de los “milenials ó millennials” y sus posturas en el tema de la igualdad de género.

 Disfruten y sorpréndanse con la lectura, encontrarán revelaciones apoyadas en datos estadísticos confiables y serios, que creo muy pocos nos imaginábamos.

 Tengan un maravilloso día lleno de realizaciones y felicidad, un enorme abrazo!!

The New York TimesES

https://www.nytimes.com/es/2017/04/03/los-millennials-solo-quieren-amas-de-casa/ 

¿Los milenials solo quieren amas de casa?

Por STEPHANIE COONTZ   3 de abril de 2017.

Se suponía que los milenials, generalmente definidos como personas nacidas entre 1982 y 2000, eran la generación que forjaría lo que hemos llamado “un nuevo consenso” a favor de la igualdad de género. En febrero, Jeffrey Sachs, el escritor y profesor de la Universidad de Columbia, calificó las elecciones de 2016, donde una candidata femenina extremadamente calificada perdió contra un hombre con un historial de falta de respeto a las mujeres, como “un tropiezo” en el camino a una sociedad igualitaria en Estados Unidos, la cual se alcanzaría una vez que los votantes milenials superen en número a los ancianos conservadores.

Sin embargo, la categoría milenial agrupa a todas las personas de 17 a 34 años, un grupo con variedad de raza, etnia, religión, ingresos, educación y experiencia de vida. No creas ni por un segundo que están unidos. Como revela una serie de informes publicados el viernes por el Council on Contemporary Families (consejo de familias contemporáneas), hay menos milenials jóvenes —de entre 18 y 25 años— que apoyan los modelos familiares igualitarios en contraste con el mismo grupo de edad hace veinte años.

Utilizando un sondeo que ha monitoreado las actitudes de los estudiantes del último año de la preparatoria durante casi 40 años, los sociólogos Joanna Pepin y David Cotter encontraron que la proporción de jóvenes que mantienen opiniones igualitarias sobre las relaciones de género aumentó en Estados Unidos desde 1977 hasta mediados de los noventa, pero desde entonces ha disminuido.

En 1994, solo el 42 por ciento de los estudiantes del último año de preparatoria estaban de acuerdo en que la mejor familia era aquella en la que el hombre era la principal fuente de ingresos y la mujer se ocupaba de la casa. No obstante, en 2014, el 58 por ciento de los estudiantes del último año de la preparatoria dijeron que preferían ese arreglo. En 1994, menos del 30 por ciento de los estudiantes de ese mismo nivel educativo pensaron que “el esposo debe tomar todas las decisiones importantes en la familia”. Para 2014, casi el 40 por ciento se había adherido a esa premisa.

Otro sondeo encontró una tendencia similar, en este caso concentrada principalmente entre los hombres. En 1994, el 83 por ciento de los varones jóvenes rechazó la superioridad de las familias en las que el varón sirve de sustento. Para 2014, la cifra de rechazo había caído al 55 por ciento. El desacuerdo de las mujeres disminuyó mucho menos, pues pasó del 85 por ciento en 1994 al 72 por ciento en 2014. Desde 1994, la confianza de las mujeres jóvenes en que aquellas con empleo son tan buenas madres como las que se quedan en casa ha seguido aumentando. De hecho, para 2014, los hombres de 18 a 25 años eran más tradicionales que sus mayores.

Este retroceso en el apoyo a la igualdad de género pudo haber sido un factor en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2016, a pesar de que los votantes de 18 a 30 años eran más propensos que cualquier otro grupo de edad a votar por Hillary Clinton.

No solo son los milenials más jóvenes quienes parecen resistirse a continuar con la revolución de género. En general, los estadounidenses de entre 18 y 34 años se sienten menos cómodos que sus mayores con la idea de que las mujeres desempeñen papeles que históricamente tienen los hombres. Además, los hombres milenials son significativamente más propensos que los hombres de la generación X o los baby boomers a decir que la sociedad ya ha hecho todos los cambios necesarios para crear la igualdad en el lugar de trabajo.

¿Acaso estamos enfrentando un estancamiento o incluso un giro en el cambio hacia la igualdad de género? Esa es una posibilidad, especialmente si continuamos fijando nuestras esperanzas en un proceso evolutivo de liberalización generacional. Sin embargo, existen pruebas considerables de que la disminución del apoyo a los modelos domésticos “no tradicionales” se debe a que los jóvenes son testigos de las dificultades experimentadas por los padres en las familias donde hay dos fuentes de sustento. Un estudio reciente de 22 países europeos y de habla inglesa encontró que los padres estadounidenses reportan los niveles más altos de infelicidad en comparación con quienes no son padres, una diferencia que según los investigadores “se explica totalmente” mediante la ausencia de políticas que respalden el equilibrio laboral y familiar.

No es de extrañar que algunos jóvenes piensen que los modelos familiares más tradicionales podrían hacer la vida menos estresante. De manera reveladora, el apoyo a la igualdad de género ha seguido aumentando entre todos los grupos de edad en Europa, donde la norma son las inversiones públicas sustanciales en servicios asequibles y de alta calidad de cuidado de niños, así como las vacaciones pagadas para padres y madres.

La disponibilidad de esas opciones pesa cada vez más por encima del apoyo cultural a los modelos tradicionales de género. Cuando a los jóvenes estadounidenses se les pregunta acerca de sus aspiraciones familiares, la gran mayoría elige compartir el sustento familiar y el cuidado de los hijos si se menciona la opción de políticas de trabajo compatibles con la familia.

Además, las ventajas financieras de las parejas donde ambos son asalariados en comparación con las familias donde solo los hombres sirven de sustento familiar han aumentado considerablemente en los últimos años, y una división desigual del trabajo doméstico se ha vuelto cada vez más dañina para las relaciones. La minoría de parejas que logran dividir las tareas domésticas y la crianza de los hijos también reportan mayores niveles de satisfacción sexual y matrimonial, así como sexo más frecuente, en comparación con los hombres y las mujeres de hogares donde la esposa realiza la mayor parte de los quehaceres domésticos y de crianza de los niños.

Sin embargo, la mayoría de los padres jóvenes no podrán mantener valores y prácticas igualitarias sin mejores políticas laborales y familiares. Debe ser posible alcanzarlas, pues más del 80 por ciento de los estadounidenses —y una fuerte mayoría de ambos sexos— apoya el permiso de maternidad remunerado y el 70 por ciento también está a favor de que se otorgue a los padres. Entre las personas de 18 a 29 años de edad, la cifra se eleva al 91 por ciento para quienes están a favor del permiso pagado para las madres y el 82 por ciento que está a favor del permiso para los padres.

Solo si obtenemos esas reformas podríamos darnos cuenta de un fenómeno: en lugar de que los jóvenes abandonen su idealismo igualitario, lo cual podría suceder según la percepción popular, en realidad más jóvenes podrían adoptar esa mentalidad. Eso crearía la mayor cantidad de modelos familiares igualitarios hasta el momento.

Stephanie Coontz, profesora de Historia y Estudios Familiares en Evergreen State College de Olympia, Washington, es directora de investigación del Council on Contemporary Families y autora de “The Way We Never Were: American Families and the Nostalgia Trap”.

Los emprendedores “millennials” están renovando el espíritu de Montevideo

Por PAOLA SINGER   18 de marzo de 2017.

https://www.nytimes.com/es/2017/03/18/los-emprendedores-millennials-estan-renovando-el-espiritu-de-montevideo/ 

 Uno de los restaurantes de moda es Jacinto, comercial y retrochic, dirigido por Lucía Soria, una alumna del famoso chef argentino Francis Mallmann. CreditTali Kimelman para The New York Times.

Una tarde hace poco en Montevideo, una joven pareja se acercó al mostrador de Futuro Refuerzos, una acogedora tienda que vende pan artesanal y cortes de carne. La mujer llevaba puesto un sombrero de fieltro de ala ancha y cargaba un bolso clásico de piel; el hombre tenía rizos alborotados, tatuajes en los brazos y jeans entallados. No había nada extraordinario en la escena —jóvenes a la moda que ordenaban emparedados gourmet en un espacio deliberadamente rústico—, excepto que se desarrollaba en un destino que hasta ahora parecía inmune a la moda hípster.

 En el distrito residencial y comercial de Pocitos, Tienda, un moderno almacén multimarcas, vende productos de nuevas empresas como Pastiche, que se especializa en mezclilla de alta calidad, y Mutma, un fabricante de vistosos zapatos y bolsos de cuero. CreditTali Kimelman para The New York Times.

Montevideo, la capital de Uruguay, es descrita casi invariablemente como anticuada, nostálgica y lenta. Sin embargo, en los últimos años, un grupo de emprendedores aficionados a las redes sociales y entusiastas de las tendencias mundiales ha comenzado a darle un aire fresco a la ciudad. La mayoría son millennials conocedores del diseño y las tendencias que abren restaurantes y boutiques, organizan festivales callejeros y clubes culinarios; además, se atreven a llamar la atención en una sociedad que usualmente ha recompensado la modestia.

“Gracias en parte a las redes sociales, los jóvenes uruguayos tienen una mentalidad global y están muy motivados”, dijo Mónica Zanocchi, la fundadora del popular blog Couture. “Hay muchos profesionales creativos que están entrando a la fuerza laboral y, puesto que las empresas establecidas no pueden absorber todo este nuevo talento, terminan volviéndose empresarios”.

 La nueva vibra de Montevideo está íntimamente relacionada con la moda y el diseño de interiores; esto se ve en nuevas tiendas de ropa, accesorios y complementos para el hogar. El año pasado, una de las marcas más dinámicas, Rotunda, abrió una elegante boutique de varios pisos. CreditTali Kimelman para The New York Times.

El líder de Futuro Refuerzos es Fermín Solana, un escritor culinario y músico de rock que creció frustrado con la falta de opciones en Montevideo. “No había dónde comer un sandwich decente más allá de los viejos lugares que preparan chivitos”, dijo, refiriéndose a los tradicionales sándwiches de carne que se ofrecen en los comedores de barrio o las cadenas locales de comida rápida. “Veía ciudades como Santiago y Lima, donde los sandwiches son increíbles, y decidí arriesgarme”. Poco después de abrir a finales de 2015, Futuro Refuerzos había ganado seguidores gracias a creaciones como el “Gol”, un pan pita hecho a mano con albóndigas condimentadas, morcilla dulce y col roja.

Solana es parte de un grupo de jóvenes restauranteros y chefs que son el motor del ambiente gastronómico de la ciudad, todavía pequeño pero en crecimiento; actualmente hay más de una decena de restaurantes, cafeterías y tiendas de especialidades (hasta hace poco, los sibaritas montevideanos hablaban de vivir en un desierto gastronómico, así que la mejora es evidente).

 Un sandwich de pescado con una guarnición de papas dulces y limonada de remolacha en Futuro Refuerzos, en el centro de Montevideo CreditTali Kimelman para The New York Times.

También está Estrecho, un pequeño restaurante en la parte histórica con una decoración modesta que contradice al sofisticado menú de almuerzos preparado por Cali Diemarch, un chef que se entrenó en Estados Unidos y que inventa sobre la marcha platillos diarios como un chivito deconstruido hecho con filete miñón, huevo pochado, panceta caramelizada y cebollas fritas. La Pasionaria, una tienda y restaurante en una calle tranquila, hace poco le dio la bienvenida a una nueva chef joven, Luciana Fia, quien hace pasta, helado y otros alimentos de forma casera utilizando ingredientes frescos y locales.

En Sucré Salé Bistro, un lugar casual cerca del centro, en el patio de la Alianza Francesa de Montevideo, Florence Ibarra a menudo incluye platos como conejo en salsa de mostaza con papas panaderas en su menú con influencias galas.

En la lista de restaurantes de moda también se destaca Jacinto, comercial y retrochic, dirigido por Lucía Soria, una alumna del famoso chef argentino Francis Mallmann. Soria aparece frecuentemente en televisión, participa en festivales culinarios como Degusto y en clubes gastronómicos como Mesabrava.

 Una boutique de chocolate en la Vieja Ciudad. CreditTali Kimelman para The New York Times.

“Por fin tenemos buenos lugares para comer, buena música en vivo y una generación que está rompiendo los viejos moldes”, dijo Solana. “Creo que la ciudad se está iluminando”.

El nuevo espíritu de Montevideo está íntimamente relacionado con la moda y el diseño de interiores; esto se ve en un auge de tiendas que venden ropa, accesorios y complementos para el hogar hechos en Uruguay. El año pasado, una de las marcas más dinámicas, Rotunda, abrió una elegante boutique de varios pisos en el barrio Punta Carretas, donde los dueños —Kevin Jakter y Sofía Domínguez—, exhiben su línea de ropa minimalista para mujer, gafas, zapatos y joyería.

 El restaurante Futuro Refuerzos ha ganado seguidores gracias a creaciones como “Gol”, un pan pita hecho a mano y lleno de albóndigas condimentadas, morcilla dulce y col roja. CreditTali Kimelman para The New York Times.

En el distrito residencial y comercial de Pocitos, un moderno almacén multimarcas, Tienda, vende productos de nuevas empresas como Pastiche, que se especializa en mezclilla de alta calidad, y Mutma, un fabricante de zapatos y bolsos de cuero. Casa Banem, una tienda de decoraciones para el hogar establecida en una mansión de estilo colonial en el exclusivo Carrasco, también ofrece una variedad de marcas locales como Don Baez, conocida por sus frazadas y almohadas hechas con lana de merino uruguaya, y Home Touch, que hace iluminación estilo vintage.

Este auge del diseño puede apreciarse en MoWeek, la semana local de la moda que se celebra en abril y octubre; comenzó en 2010 con seis salas de exposición y ahora incluye más de 60. “Todas son marcas independientes que comenzaron gracias a una nueva generación, lo cual es impresionante”, dijo Zanocchi de Couture. “Montevideo aún es silencioso, pero hay algunas alternativas muy interesantes”.

 

Juan Torres López: LA CRISIS FINANCIERA GUÍA PARA ENTENDERLA Y EXPLICARLA.

2017. Cuatro meses y medio transcurridos sumidos en un tremendo torbellino de confusiones y ambivalencias que desatan emociones y sentimientos encontrados inexplicablemente mezclados que nos angustian y nos mortifican a todos. Una mezcla emocional de negación e ira explotó en los opositores al actual estado de cosas que generó acciones de rebeldía espontanea que no fueron muy eficaces. Afortunadamente están madurando los esfuerzos pensantes de muchos activistas en todo el mundo.

No hay que perder de vista que las formas y métodos más eficaces de represión ideológica y política son aquellos que pasan desapercibidos.

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El siglo XXI se caracteriza por la incertidumbre, por la hegemonía del pensamiento a corto plazo y por el convencimiento de que no se necesita adoptar medidas y acciones de prevención. La incertidumbre genera impotencia, el pensamiento a corto plazo recorta el valor de la memoria hasta extremos que pueden dejarnos sin futuro y el desdén por la prevención nos hace irremediablemente fatalistas; es un caldo de cultivo fértil para que los intolerantes y poderosos señores de la guerra y del mal siembren con éxito odio, discordia y exclusión enfrentando a pueblos contra pueblos llevándonos hacia el abismo de nuestra propia destrucción.

Ahora más que nunca es indispensable pensar muy bien todo, pensar tres veces las cosas cuando menos.

Keynes dijo en 1924, entre otras cosas sabias y premonitorias:

“… El siguiente paso adelante debe venir, no de la agitación política o de los experimentos prematuros, sino del pensamiento. Necesitamos aclarar nuestros propios sentimientos mediante un esfuerzo de la mente. En la actualidad, nuestra simpatía y nuestra opinión propenden a estar en lados diferentes, lo que constituye un estado mental angustiado y paralizante. En el campo de la acción, los reformadores no tendrán éxito hasta que puedan perseguir firmemente un objetivo claro y definido, con sus inteligencias y sentimientos en sintonía. No hay ningún partido en el mundo, en el momento actual, que me parezca estar persiguiendo objetivos correctos por medio de métodos correctos. La pobreza material proporciona el incentivo para cambiar precisamente en situaciones en las que hay muy poco margen para la experimentación. La prosperidad material suprime el incentivo precisamente cuando no sería arriesgado probar suerte. Europa carece de medios, América de la voluntad, para dar algún paso. Necesitamos una nueva serie de convicciones que broten naturalmente de un sincero examen de nuestros propios sentimientos íntimos en relación con los hechos exteriores”.

El Dr. Juan Torres López es un distinguido activista pensante que ha aportado amplios conocimientos de economía y su experiencia como militante a favor de la worldrevolution que nos ayudan a todos, a entender y enfrentar la crisis global que hoy por hoy se viene agudizando a pasos acelerados.

Comparto con ustedes, amigas(os), lectores y colegas economistas, además de dos artículos relevantes de él, un resumen de sus datos personales y la dedicatoria, el prólogo, la introducción y un enlace a un libro completo que pueden bajar gratis y que considero es de la mayor utilidad para todos, por lo cual les pido por favor que lo compartan, vale la pena: La crisis financiera. Guía para entenderla y explicarla.

http://www.archivochile.com/Debate/crisis_08_09/crisis00156.pdf

Juan Torres López; Datos personales:  (www.juantorreslopez.com

jtl2015-3-293x300 Nacido en Granada (España) en 1954, donde estudió el bachillerato. Está casado y es padre de tres hijos, María, Juan y Lina.

Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales en la Universidad de Málaga, carrera que estudió siempre como becario.

Doctor en CC. Económicas y Empresariales desde 1981, dos años más tarde obtuvo la plaza de profesor Adjunto de Economía Política y Hacienda Pública en la Universidad de Granada. En octubre de 1984 se incorporó a la de Málaga como catedrático contratado, plaza que ocupó definitivamente como funcionario en diciembre de 1986 en el área de Economía Aplicada.

Desde octubre de 2008 es catedrático en la Universidad de Sevilla en el Departamento de Análisis Económico y Economía Política.

Durante toda su vida académica ha combinado la actividad docente e investigadora con la gestión de asuntos universitarios como Director de Departamento, Vicedecano, Decano de la Facultad de Derecho y Vicerrector de Ordenación Académica y Profesorado de la Universidad de Málaga. Ha ocupado también el cargo de Secretario General de Universidades e Investigación de la Junta de Andalucía.

Entre los libros de los que es autor destacan los manuales Economía Política (siete ediciones) e Introducción a la Economía. Otros de sus libros son Economía de la Comunicación de masas; La empresa industrial granadinaAnálisis Económico del Derecho. Panorama doctrinal; Tecnologías de la Información. Impactos y usos sociales; Desigualdad y crisis económica. El reparto de la tarta (dos ediciones); Economía del delito y de las penas (con Alberto Montero); La Economía Andaluza; España va bien y el mundo tampoco; Neoliberalismo. Sociedad, trabajo y poder financiero; Toma el dinero y corre. La globalización neoliberal del dinero y las finanzas. También es autor de un manual de Economía y otro de Economía de la Empresa para bachilleres. Ha coordinado y dirigido libros colectivos como La otra cara de la política económica. España 1984-1994; Pensiones Públicas, ¿y mañana qué? y Venezuela a contracorriente. Los orígenes y las claves de la revolución bolivariana.

Sobre la reciente crisis económica ha publicado La crisis financiera. Guía para entenderla y explicarla, con la colaboración de Alberto Garzón, un pequeño texto de divulgación también distribuido gratuitamente por la red en versión pdf, http://www.archivochile.com/Debate/crisis_08_09/crisis00156.pdf del que se han realizado docenas de miles de descargas y que ha llegado a tener cerca de 500.000 referencias en páginas web de todo el mundo. En 2010 publicó Desiguales. Mujeres y hombres en la crisis financiera, con Lina Gálvez Muñoz. Más tarde, La crisis de las hipotecas basura. ¿Por qué se cayó todo y no se ha hundido nada?, con la colaboración de Alberto Garzón. Participó como coautor en el best seller Reacciona y también en ReaccionaDos. Más recientemente ha publicado con Vicenç Navarro y Alberto Garzón Hay alternativas.

Propuestas para crear empleo y bienestar en España, con prólogo de Noam Chomsky, y Lo que España necesita. Una réplica con propuestas alternativas a la política de recortes del PP. Y, por último, Contra la crisis otra economía, otro modo de vida.

Más tarde, con Vicenç Navarro ha escrito Los amos del mundo. Las armas del terrorismo financiero y Lo que tienes que saber para que no te roben la pensión.

Con Daniel Lacalle y Emilio Ontiveros ha escrito Hablando se entiende la gente. Un debate plural sobre la economía española que es una llamada al entendimiento y la colaboración más plural posible para poder resolver en paz los conflictos y problemas de la economía española.

Su último libro, de momento, es El capitalismo en crisis. Del crac de 1929 a la actualidad.

Además de estos libros, ha escrito capítulos en otros colectivos, numerosos artículos cientificos o ponencias en reuniones y congresos y cientos de artículos de divulgación económica o análisis político, además de haber impartido docencia en diversas universidades y docenas de seminarios y conferencias en todo tipo de foros. Ha dirigido nueve tesis doctorales y diversos proyectos de investigación. Es también colaborador de numerosas organizaciones no gubernamentales, de asociaciones ciudadanas, partidos políticos y de sindicatos. Es miembro del Consejo Científico de ATTAC España.

Mantiene una página web (Ganas de Escribir: www.juantorreslopez.com) y colecciona los grafitis que fotografía en las paredes de las calles y los publica en el blog colecciondegrafitis.blogspot.com.

Dirección de correo electrónico: juantorres@us.es

Dirección postal:
Departamento de Análisis Económico y Economía Política
Facultad de CC. Económicas y Empresariales
Avda. C/ Ramón y Cajal 1
41018 Sevilla (España)

Ficha personal de investigador (Universidad de Sevilla)

Juan Torres López Ganas de escribir http://juantorreslopez.com

La crisis financiera. Guía para entenderla y explicarla: http://www.archivochile.com/Debate/crisis_08_09/crisis00156.pdf

Juan Torres López, con la colaboración de Alberto Garzón Espinosa.

LA CRISIS FINANCIERA

GUÍA PARA ENTENDERLA Y EXPLICARLA

Prólogo de Pascual Serrano

ATTAC 2009

La crisis financiera. Guía para entenderla y explicarla

http://www.archivochile.com/Debate/crisis_08_09/crisis00156.pdf

Dedicado a nuestras amigas y amigos de ATTAC y a todos los que en diferentes organizaciones, partidos, sindicatos o movimientos, con sensibilidades, creencias o militancias diferentes, tienen, sin embargo, la misma convicción y la misma aspiración que nosotros: hacer realidad ese otro mundo más justo que es posible.

PRÓLOGO

Nos dijeron que la economía estaba en crisis debido al alto precio del petróleo que estaba encareciendo la mayoría de la producción, a los dos meses la crisis era porque éste había bajado su precio a la mitad. Contaban que la economía iba bien cuando el precio de la vivienda estaba a unos niveles que ningún joven podía acceder a ella y en cambio se contabilizaban tres millones de casas vacías en España, hasta nos hacían felices porque los que teníamos vivienda ahora éramos ricos debido a la subida de los precios, y en realidad lo que sucedía era que nuestros hijos no podían comprar una. Nos inquietaban con el peligro de que explotara la burbuja inmobiliaria que provocaría la caída de los precios, a pesar de que esa hubiera sido la única forma de que algunos pudiesen comprarse una casa. Durante toda la vida habíamos pensado que un signo de mala situación económica era que subieran los precios de los productos que necesitábamos, pero ahora dicen que con la crisis bajarán y eso es todavía peor. Hace diez años recomendaban que nos hiciéramos un plan de pensiones privado porque el sistema público no estaría en condiciones de garantizar el pago de nuestra jubilación y ha resultado que ha sido el sistema público el que ha tenido que rescatar al privado de la bancarrota.

En nuestra sociedad, los “expertos” en economía vienen a ser como los brujos de las tribus salvajes que advertían de una terrible sequía dos semanas antes de que el poblado se inundara por unas torrenciales lluvias, y a pesar de eso seguían considerados como los sagrados adivinos cuando dejaba de llover.

Muchos hemos llegado a la conclusión de que en este siglo XXI leer buenos –y decentes- libros de economía es tan importante  como los de supervivencia si se va a una isla desierta. Y por eso yo leo a Juan Torres, por supervivencia en esta edad moderna. De forma que llega un catedrático de Economía como él y nos dice que lo que argumentaban los grandes gurús de la economía mediante matemáticas muy sofisticadas era “una tontería sin fundamento científico alguno pero que se divulgaba para que los multimillonarios puedan seguir jugando al casino”. O sea, el brujo de la aldea tomándonos el pelo en el siglo XXI. Y la prueba más clara es que hasta a Emilio Botín y a Alicia Koplowitz les sacó el dinero un estadounidense de nombre Madoff mediante el tocomocho de unas inversiones piramidales dignas de un trilero de la Gran Vía madrileña.

Todo lo que está sucediendo ahora lo advirtió hace cuatro años Juan Torres López en su libro “Toma el dinero y corre. La globalización neoliberal del dinero y las finanzas” (Icaria), pero Torres no tenía el reconocimiento de “brujo de la aldea” que dan los grandes medios y las instituciones financieras porque decía lo que a ellos no les interesaba, y lo silenciaron.

Lo que sí pregonaban pocos meses antes de que se desplomaran las finanzas estadounidenses y europeas, el 5 de abril, eran titulares como este del diario El País: “BBVA y el riesgo venezolano”.

Se hacían eco de que el banco español “BBVA acaba de advertir sobre la situación venezolana en el capítulo de riesgos del informe anual presentado ante la Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos”. Seis meses después los gobiernos estadounidenses y europeos dedicaban sus fondos públicos a salvar la banca privada y el venezolano concedía 236,7 millones de dólares para 1.547 proyectos socioproductivos comunitarios.

Esos ejecutivos y banqueros que han provocado la crisis se siguen burlando de los ciudadanos cada día que pasa. Mientras conocemos los multimillonarios rescates bancarios con dineros públicos, en Munich se inauguraba en octubre de 2008, con gran éxito de asistencia, la Feria de Millonarios, donde encontramos un teléfono móvil que se vende por 178.000 euros, una almohada adornada con diamantes por 300.000 euros, cigarros envueltos en oro, el último Ferrari, el mayordomo perfecto, yates, casas de caviar y champán… Esos días se conoció que el dueño de la inmobiliaria española Fadesa se adjudicó a su cuenta personal 139 millones de euros de la empresa antes de declarar la suspensión de pagos, que los ejecutivos de la aseguradora AIG se fueron una semana de vacaciones gastándose un total de más de 440.000 dólares alojándose en un hotel de California que cuesta mil dólares por noche, tras recibir los 85.000 millones de dólares del rescate del gobierno estadounidense. La división aseguradora del desaparecido Fortis, cuyos restos fueron comprados a precio de saldo por BNP Paribas, se gastaron 150.000 euros en una cena en el prestigioso restaurante Louis XV del hotel monegasco de Paris Monte-Carlo, el más caro de todo el Principado.

Aunque la crisis es básicamente financiera y del sector de la construcción, un estudio (1) señalaba que los directivos de las entidades financieras tienen un salario medio de entre 80.000 y 250.000 euros y los de las promotoras o constructoras entre 100.000 y 240.000 euros. Estos sueldos, según el estudio, sólo son superados por los socios de los despachos de abogados. Sirva como ejemplo que durante 2008 la presidenta de Banesto, Ana Patricia Botín, tuvo un aumento de sus emolumentos del 18 % para llegar a ingresar 3,67 millones de euros. A ellos hay que añadir “los 3,8 millones que el banco aportó a su plan de pensiones, que se eleva ya a 21,7 millones” (2). El resto de los miembros del Consejo de Administración percibió durante 2008 un 36,9 % más que el año anterior, y los once miembros de la alta dirección vieron su retribución aumentada un 34,6 %, hasta alcanzar un sueldo medio de 742.000 euros. En Estados Unidos no es diferente. Mientras la financiera Merrill Lynch aprobaba los planes de despidos y recibía ayudas del gobierno, su presidente, John Thain, se gastaba 1,2 millones de euros en amueblar su despacho. Entre sus adquisiciones, alfombras de 67.000 euros y una mesa de 19.200. Así se viven las crisis cuando uno es directivo de una gran empresa o banco. Al final tenía razón Bertolt Brecht cuando afirmaba que el delito no era robar un banco, sino fundarlo.

(1) Público 26-11-2008.

(2) Público 24-1-2009.

En realidad, como me dijo mi amigo Santiago Alba, a estas alturas no deberíamos escandalizarnos, esa gente siempre se dedicó a comer y a beber bien mientras la humanidad se muere de hambre, no hay ninguna novedad.

Y mientras todo eso sucede, y tras destinar el gobierno español millones de euros para la banca privada, el vicesecretario general del PSOE, José Blanco, se limitaba a declarar: “Yo confío en que las entidades financieras […] tomen la decisión de garantizar crédito a los ciudadanos”3. Y la organización de consumidores OCU y el sindicato CCOO pedían al gobierno que si un banco quiebra se aumente la garantía del fondo de depósitos de los 20.000 euros de ahora a 150.0004. Se trataría de que entre todos los ciudadanos, incluidos los que no tenemos ese dinero, pagásemos los 150.000 que alguien tenía ahorrado en una cuenta bancaria y que los directivos del banco se hubieran encargado de esfumarlos.

3 RNE 11-12-2008.

4 Público 2-10-2008.

Este libro de Juan Torres López y Alberto Garzón Espinosa, “La crisis financiera. Guía para entenderla y explicarla”, nos revela que el dinero que circula por el mundo es falso, puesto que se mueven 5,5 billones de dólares en la economía financiera de los mercados de cambios y en las bolsas mientras que el comercio mundial es cien veces menos, que los préstamos hipotecarios eran los denominados NINJA, acrónimo de “No Income, No Job and No Asset”, es decir a personas sin ingresos, sin trabajo y sin patrimonio que así creían tener algo; y que en Estados Unidos, al igual que en España, el 40 por ciento de las viviendas compradas no estaban destinadas para ser habitadas. El capitalismo ha creado un sistema en que el dinero no es dinero, a los pobres los hipotecan para que crean que no son pobres y las casas no son para vivir. ¿Y cómo puede suceder esto? Por eso comencé diciendo que hay que leer libros de economía como si se tratase de guías de supervivencia.

Nos encontramos en una situación en la que ni los gestores del capitalismo se fían de él. Afirman los autores del libro que no es que faltase liquidez en los mercados sino que los bancos no se fían de ellos mismos y ninguno presta dinero, uno de estos bancos puede iniciar una campaña de rumores sobre la insolvencia de otro y conseguir hundirlo en la Bolsa para comprarlo a precio de saldo. Como consecuencia, el dinero queda aprisionado en la psicosis que ellos han creado y la economía se paraliza. Supimos que el Tesoro de EEUU estaba colocando sus letras a un interés del 0% porque “los inversores parecen sentirse mejor poniendo su dinero en manos del Gobierno que en las de los bancos”5. Al final el estigmatizado Estado, acusado de incapaz por los neoliberales, les merece más confianza que los bancos que ellos han creado y gestionado.

5 El País 11-12-2008.

Y todo esto no sería tan grave si no fuese porque detrás de ello existe la mayor de las crueldades. Algo mucho peor que explotar la fuerza de trabajo de un semejante mientras se le mantiene en la pobreza –que ha sido el principio fundamental del capitalismo histórico-, es lanzarse a la especulación con la compra masiva de productos alimenticios básicos provocando subidas espectaculares de precios y provocando que millones de personas mueran de hambre al no poder ya comprarlos.

Este es un libro de economía que incluye algo que los economistas del poder ya nunca nos recuerdan: la humanidad. La humanidad necesaria para tener en cuenta a quienes pasan hambre o quienes no tienen un trabajo para sobrevivir. Con la economía quieren hacer como con el periodismo, que con su neutralidad y asepsia mantenga la equidistancia entre nazis y víctimas del campo de concentración, o que mantenga el equilibrio informativo entre el “terrorista” palestino de Gaza que resulta que tenía cinco años y el “defensor” de Israel que bombardeaba colegios desde un F-16.

El trabajo de Juan Torres y Alberto Garzón no termina dando recetas económicas milagrosas porque solo hay dos: subvertir la inmoralidad dominante para sustituirla por la ética y la decencia, y levantar la voz para amotinarse contra los miserables que nos han llevado hasta aquí. Los autores tampoco evitan señalar a los últimos responsables: los gobiernos, los bancos centrales y los grandes organismos internacionales que con su pasividad permitieron esta situación puesto que establecieron las normas y las condiciones de juego para el saqueo y el crimen de los bancos. Esto ha sido posible porque los dueños del dinero han tomado el control de la política. Por eso Emilio Botín no rinde cuentas ante los jueces aunque su banco entregase a Hacienda información falsa sobre casi diez mil operaciones bancarias por valor de 145.000 millones de pesetas presentando como titulares a testaferros del tipo de personas fallecidas, ancianos desvalidos, parados o emigrantes que nada sabían de esas operaciones. Las leyes se hacen para los que manejan el dinero, los gobiernos ejecutan las políticas que ellos desean y la justicia está a su servicio y les garantiza la impunidad. Por esto en esta sociedad tiene más derechos una firma comercial que una persona y hasta resulta preferible ser una empresa que un ser humano. Llevábamos años escuchando que no había dinero para luchar contra el hambre en el mundo, para asistir a los enfermos de SIDA o para ofrecer sanidad a toda la población mundial y de la noche a la mañana aparecen billones para salvar a los bancos.

Este libro nos da las claves de la artimaña y la estafa.

Estamos antes un golpe de Estado, o salimos a la calle o se quedarán definitivamente al frente del poder.

Pascual Serrano. Febrero 2009.

La tarea que tienen por delante las izquierdas no es poca ni fácil. Pero si hay algo que está claro es que hay que empezar por analizar con rigor la situación, por denunciar sin descanso lo que está ocurriendo y por ofrecer a la sociedad alternativas que se puedan tocar con la mano, que no solo sean cantinelas ni el recurso al viejo nominalismo que a nada conduce.

Tenemos la seguridad de que la crisis económica que estamos sufriendo es un hito histórico que la izquierda debería aprovechar para mostrar a los ciudadanos que la acumulación que es capaz de generar el capitalismo no es sino un gran fiasco, un fraude, una vía sin retorno, un callejón sin salida, una quimera que lleva justamente a donde estamos, a la debacle financiera y a la crisis global.

INTRODUCCIÓN

La crisis que estamos viviendo es la más seria del último siglo. El capitalismo basura de la especulación financiera generalizada ha hecho saltar por los aires el empleo y la estabilidad macroeconómica, ya de por sí precarios en los últimos años de predominio neoliberal.

Los dirigentes políticos no tienen alternativas, los banqueros (verdaderos y directos causantes de la crisis) tratan de evadir sus responsabilidades mientras utilizan las billonarias ayudas que reciben de los estados para sanear en la medida en que pueden sus balances. Los ciudadanos asisten perplejos al aumento vertiginoso del desempleo, a las quiebras de empresas y al incremento de la deuda.

Y, mientras tanto, las izquierdas permanecen prácticamente ausentes. Unas, silenciosas por torpeza o complicidad. Otras, silenciadas porque no han sido capaces de empoderar a los ciudadanos. Y todas, divididas, confusas y sin ser capaces de tomar con firmeza la iniciativa para informar, formar y movilizar a los millones de personas que cargan los efectos de la crisis sobre sus espaldas.

Esto ocurre en gran parte porque las izquierdas han descuidado en los últimos decenios la práctica unitaria y la formación y el diseño de alternativas capaces de aglutinar a los movimientos sociales, a las organizaciones, sindicatos, partidos y personas individuales en una gran oleada de rebeldía y respuesta al neoliberalismo.

Los perjudicados de todo esto son los millones de trabajadores y desempleados, mujeres y hombres desamparados que, sin representación político social y fragmentados, no pueden enfrentar al dominio neoliberal más que su resignación, frustración y sufrimiento.

La tarea que tienen por delante las izquierdas no es poca ni fácil. Pero si hay algo que está claro es que hay que empezar por analizar con rigor la situación, por denunciar sin descanso lo que está ocurriendo y por ofrecer a la sociedad alternativas que se puedan tocar con la mano, que no solo sean cantinelas ni el recurso al viejo nominalismo que a nada conduce.

Esta última convicción es la que nos ha llevado a participar en docenas de charlas, seminarios de formación y reuniones de todo tipo en los últimos meses.

Tenemos la seguridad de que la crisis económica que estamos sufriendo es un hito histórico que la izquierda debería aprovechar para mostrar a los ciudadanos que la acumulación que es capaz de generar el capitalismo no es sino un gran fiasco, un fraude, una vía sin retorno, un callejón sin salida, una quimera que lleva justamente a donde estamos, a la debacle financiera y a la crisis global.

En estos momentos en que la especulación financiera ha abierto las carnes del capitalismo, las organizaciones de la izquierda, de todas sus sensibilidades y corrientes, deberían convertirse en redes globales de denuncia y sus militantes y afiliados en los granos de arena que fuesen mostrando por doquier lo que está pasando, que enseñaran a los ciudadanos lo que han hecho los bancos con su dinero, el apoyo que los bancos centrales y los gobiernos han prestado a los especuladores multimillonarios que han provocado la crisis y, en fin, que le ofrecieran las medidas alternativas que hay que tomar sin dilación para evitar que todo se vaya derrumbando poco a poco.

Este pequeño libro es una modesta contribución a esta denuncia.

No podemos ir a más sitios a explicar lo que está ocurriendo y creemos que lo oportuno era proporcionar esta guía para entender y explicar la crisis.

El libro resume un texto más amplio y documentado sobre la crisis y sus alternativas de los mismos autores que publicará Editorial Icaria. Esta edición resumida está concebido como una guía sencilla para entender los hechos y principios más importantes y que nos parecen esenciales para explicar la crisis, para hacerla comprensible económica y políticamente.

Pretende ser una especie de prontuario para la acción y la movilización que movimientos sociales como ATTAC tratan de promover contra la injusticia global que lleva consigo el capitalismo financiero.

Es un texto breve que quiere servir para que otras muchas personas puedan seguir la cadena de concienciación y denuncia para prolongarla hacia todas las latitudes, para que no quede ni un vecino, ni un conciudadano de cada uno de nosotros a quien no le hayamos explicado el robo gigantesco que han perpetrado los bancos y los financieros, los costes humanos terribles que tiene la especulación, y la criminal alternativa que consiste en rescatar con billones de euros a los que han causado la crisis mientras que se niega un puñado de miles para evitar que cada día se sigan muriendo de hambre más de 25.000 personas y más de 6.000 por falta de agua en todo el mundo.

Ojalá sea útil y contribuya a generar las olas de rebeldía y denuncia necesarias para hacer posible otro mundo más justo y humano.

Sevilla y Madrid, febrero de 2009.

¿Quién teme a la competencia y quién vive del Estado?

12 de Mayo de 2017. Por Juan Torres López.

Publicado en el diario.es el 8 de mayo de 2017.

Uno de los mitos económicos que con mayor éxito se han difundido siempre es el que vincula la mayor competencia con los intereses de las empresas y su defensa con la práctica de las derechas, mientras que a los trabajadores y a sus representantes, sindicatos o partidos de izquierdas, se les achaca el querer siempre vivir a expensas del Estado y de las rentas que generan los demás.

Parece mentira que después de tantos años de poder comprobar cómo funcionan en realidad las economías capitalistas se pueda decir algo así, pero lo cierto es que se dice a diario y con un extraordinario efecto de convicción.

Parece mentira porque lo cierto es que las grandes empresas no sólo no desean la competencia, que es el principal motor de los mercados eficientes, sino que son, por regla general, la primera causa de que desaparezca. No creo que se pudiera encontrar en todo el planeta una sola gran empresa que se precie y que no tenga un departamento orientado precisamente a combatir la competencia y, más concretamente, a tratar de influir de cualquier modo para que los gobiernos legislen de la manera que les sea más conveniente, concediéndole privilegios y más poder de mercado. Se podrían contar por miles las normas legales, desde las leyes más generales a las directrices más concretas, que han salido directamente de alguno de esos departamentos sin que en los parlamentos se haya podido modificar una coma en beneficio colectivo. Quien ha tenido alguna experiencia legislativa o de gestión lo sabe perfectamente.

La colusión y los acuerdos para acabar con la competencia son la regla precisamente porque ésta es el mayor enemigo de las empresas que solo buscan ganar cada vez más dinero, puesto que allí donde hay más competencia los precios son más bajos y no se disfruta de beneficios extraordinarios. Por eso, las absorciones, las fusiones, los cárteles, los holdings… las diferentes formas de concentración y centralización del capital han sido siempre el hilo conductor del capitalismo y no hay un sector económico consolidado en donde la lógica imperante no sea la de cada vez menos empresas dominando el mercado. Mercado sí, pero sin competencia y bien protegido por las normas que el Estado promulgue al dictado de la gran empresa o de la banca.

El gran Adam Smith se dio cuenta muy pronto de ello y lo expresó con palabras tan sabias como bellas: “Rara vez se verán juntarse los de la misma profesión u oficio, aunque sea con motivo de diversión o de otro accidente extraordinario, que no concluyan sus juntas y sus conversaciones en alguna combinación o concierto contra el beneficio común, conviniéndose en levantar los precios de sus artefactos o mercaderías”.

La competencia suele ser el caldo de cultivo de las innovaciones, del progreso y del lucro, pero la paradoja es que su efecto benéfico desaparece en la misma medida en que el afán de lucro creciente se impone y la destruye. Las empresas y bancos que quieren ser cada día más grandes y aumentar sin descanso sus cifras de resultados saben que es verdad lo que se ponía en boca del Nobel de Economía John Nash en la película Una mente maravillosa: “la competencia siempre produce perdedores”. Por eso no la desean y luchan diariamente por acabar con ella.

A pesar de ello, como decía, el relato dominante es que las empresas y las derechas que defienden sus intereses buscan generalizar la competencia en los mercados mientras que los trabajadores solo quieren vivir de los demás.

Muchos datos reflejan que tampoco esto último es cierto, ni lo es ahora ni lo ha sido a lo largo de la historia.

En mi libro Economía para no dejarse engañar por los economistas menciono, por ejemplo, los resultados de diversas investigaciones realizadas por Anwar Shaikh y Ahmet Tonak que demuestran para Estados Unidos que quienes se “benefician” del Estado de Bienestar (que los liberales consideran como el mayor de los expolios) contribuyen a financiarlo a través de impuestos con cantidades mayores de las que suponen los beneficios que reciben. Y a conclusiones parecidas se ha llegado en otros países. Como en España, donde sabemos que las transferencias monetarias del Estado benefician en mayor medida a los grupos de mayor renta. Por no hablar de las ayudas estatales directas o indirectas de todo tipo que viene recibiendo los bancos y grandes oligopolios o, más sencillamente, las decisiones de gasto que toman los gobiernos sin otro sentido que proporcionarles negocio tras negocio. ¿Qué gran empresa, qué banco, qué gran fortuna existiría como tal en España sin la ayuda del Estado? Posiblemente sobrarían dedos de las manos para poder contarlas.

Afirmar que las clases trabajadoras son los grupos sociales parasitarios que viven de los demás no es solo un mito sin fundamento sino una contradicción en su propio término porque es materialmente imposible que se pueda crear cualquier tipo de riqueza sin el trabajo y lo cierto es que los propietarios del trabajo solo reciben una pequeña parte del valor total que generan con su colaboración de todo tipo en la producción.

Son las grandes empresas, los bancos y las grandes fortunas que se generan en su entorno quienes han asaltado los Estados y conquistado el poder que les permite vivir de rentas y no de la innovación y el riesgo, protegerse con normas y leyes que ellos mismos escriben y apropiarse de la riqueza de otros, limpiamente unas veces y corruptamente las más, como desgraciadamente estamos viendo día a día en nuestro país.

Dicho esto, no puede negarse, sin embargo, que si el mito se ha difundido hasta la saciedad es en cierta medida porque buena parte de las izquierdas y de la representación de las clases trabajadoras han tenido históricamente una evidente confusión sobre la realidad que hay detrás del capitalismo. Lo han vinculado equivocadamente con el mercado y no han sabido apreciar que, aunque parezca una paradoja, la competencia y la eficacia en la generación de riqueza son y deben ser perfectamente compatibles con la solidaridad, con el bienestar colectivo e incluso con la cooperación. Y han creído con demasiada frecuencia que los ingresos y la riqueza son una especie de don o que el progreso y lo revolucionario consiste en creer que todo es gratis.

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Economía para no dejarse engañar por los economistas.

Juan Torres López. Deusto Ediciones. Barcelona 2016.

El título de este libro hace honor a la gran economista británica Joan Robinson, quien decía que el sentido de estudiar economía es «aprender a no dejarse engañar por los economistas». Una advertencia más necesaria que nunca hoy en día, cuando los economistas ocupan cada vez más espacio en los medios de comunicación y palabras como paro, deuda, inflación, recesión, pensiones, prima de riesgo o siglas como PIB, IPC o FMI forman parte de nuestro lenguaje cotidiano.

Los economistas pueden engañarnos cuando hablan de la economía como si ésta fuese una ciencia exacta que proporciona análisis y respuestas únicas, objetivas y ajenas a los valores y a los intereses de cada persona.

Índice

Presentación

  1. ¿La economía es una ciencia y debemos aceptar como verdadero todo lo que proponen los economistas?
  2. ¿Tenemos problemas económicos porque hay escasez o se sufre escasez porque los recursos se distribuyen mal?
  3. ¿Los sujetos humanos somos realmente egoístas, racionales y solo buscamos maximizar la ganancia?
  4. ¿Qué tipo de actividades hemos de llevar a cabo los seres humanos para satisfacer nuestras necesidades?
  5. ¿Qué es el dinero, qué formas tiene hoy día y qué funciones desarrolla en la vida económica actual?
  6. ¿Qué es el capitalismo y qué ventajas e inconvenientes tiene respecto a otros sistemas económicos?
  7. ¿Cómo funciona realmente el mercado en las economías capitalistas?
  8. ¿De dónde vienen los ingresos con los que podemos adquirir los bienes y servicios?
  9. ¿Se puede prescindir de la intervención del Estado en la economía aunque los mercados funcionen a la perfección?
  10. ¿Qué es el PIB, cómo se calcula y qué inconvenientes tiene utilizarlo para medir el éxito o el fracaso de las economías?
  11. ¿Cómo se hacen las grandes previsiones macroeconómicas y por qué suelen ser tan equivocadas?
  12. ¿Por qué la inversión es tan importante en nuestras economías y qué se puede hacer para que aumente?
  13. ¿Qué son los Presupuestos Generales del Estado y por qué tienen tanta importancia para la economía?
  14. ¿Por qué se dice que el gasto público ayuda a mejorar en los malos momentos de la economía y evita que ésta empeore cuando va bien?
  15. ¿Quién y cómo financia los gastos del Estado y qué problemas conlleva esa financiación?
  16. ¿Es bueno o malo que haya impuestos?
  17. ¿El Estado debe comportarse como una familia, no gastando más de lo que ingresa?
  18. ¿Cuándo y por qué es peligroso que la deuda pública sea demasiado alta como sucede en Europa?
  19. ¿Qué es el sistema financiero, qué funciones tiene y qué problemas genera si no actúa adecuadamente?
  20. ¿Qué es el dinero bancario, cómo lo crean los bancos y qué consecuencias tiene que los bancos puedan crearlo de la nada sin apenas límite?
  21. ¿Qué es un banco central, a qué se dedica y qué ventajas e inconvenientes tiene que sea independiente?
  22. ¿Qué cantidad de dinero circula en la economía y qué relación tiene con el volumen de la producción de bienes y servicios?
  23. ¿Cómo se fija el precio del dinero (el tipo de interés) y cómo nos influye que sea más o menos caro?
  24. ¿Qué es la política monetaria, quién la dirige, cómo y para qué?
  25. ¿Cómo influyen las relaciones económicas con el exterior en la economía y qué es mejor para las naciones, proteger sus intereses nacionales o abrirse al exterior sin ningún tipo de trabas?
  26. Si cada país tiene una moneda ¿cómo se pagan los intercambios que hacen entre ellos?
  27. ¿Cómo conviene que esté el tipo de cambio de una moneda, muy alto o muy bajo, y qué se puede hacer para que esté en el nivel que nos convenga?
  28. ¿Qué es la especulación financiera y con qué métodos e instrumentos se especula hoy día en los mercados financieros?
  29. ¿De dónde sale la ingente cantidad de dinero que se utiliza actualmente en la especulación generalizada?
  30. ¿Qué caracteriza al comercio internacional en nuestros días, y quién gobierna las relaciones financieras internacionales?
  31. ¿Cuándo se dice que una economía está en equilibrio, qué pasa si no lo está y qué se puede hacer para corregir el desequilibrio?
  32. ¿Qué se entiende por crecimiento económico, cómo se mide y de qué depende que las economías crezcan más o menos, o de un modo u otro?
  33. ¿La economía funciona con ciclos, siempre con etapas buenas después de las malas?
  34. ¿Es cierto que las crisis son inevitables, que no se pueden predecir y que nadie predijo la actual?
  35. ¿El crecimiento económico es suficiente y deseable en sí mismo o hay que aspirar a algo distinto?
  36. ¿Qué diferentes problemas produce la inestabilidad de los precios y qué consecuencias tienen?
  37. ¿Cuáles son las causas de la inflación según la teoría económica?
  38. ¿Cómo se puede combatir la inflación y qué efectos tiene que se haga de un modo u otro?
  39. ¿Qué se entiende exactamente en economía por empleo y desempleo y qué dice la teoría económica sobre las causas y las soluciones del paro?
  40. ¿Hay que flexibilizar el mercado laboral y bajar salarios para crear empleo?
  41. ¿Hay que bajar salarios para ser más competitivos?
  42. ¿La deuda pública frena el crecimiento económico?
  43. ¿La deuda pública aumenta porque se vive por encima de nuestras posibilidades y porque el Estado derrocha?
  44. ¿Por qué en Europa los déficits públicos no pueden ser superiores al 3% y qué consecuencias tiene que se siga ese criterio?
  45. ¿Lo público es más ineficiente y funciona siempre peor que lo privado?
  46. ¿Las pensiones públicas están en peligro por el envejecimiento de la población?
  47. ¿El Estado de Bienestar es insostenible por falta de recursos y no hay más remedio que acabar con él?
  48. ¿Qué es la globalización y que ventajas e inconvenientes tiene?
  49. ¿Qué provoca la enorme desigualdad que hay en el mundo, por qué se ha convertido en el principal problema económico de nuestro tiempo y cómo se podría combatir?
  50. ¿Hay un solo pensamiento económico válido y es cierto que en economía no hay alternativa?

DATOS DEL LIBRO

Nº de páginas: 432 págs.

Encuadernación: Tapa blanda

Editorial: DEUSTO S.A. EDICIONES

Lengua: CASTELLANO

ISBN: 9788423426492.

El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha

El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha

El libro completo.

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¡Leí su historia muchas veces. Y entonces supe. Usted no estaba loco, don Alonso. El loco fui yo, tan conforme con este mundo depravado. Ayudé a quemar casas de su imaginación y sólo ahora sé que usted no inventaba el mundo del pasado sino el que vendrá algún día, digno, libre, felicísimo. Gracias a usted conozco la certidumbre de lo que no se ve y la necesidad de acercarlo con los actos. A punto de irse usted se arrepintió de esa aventura. Lo contradigo una vez más: usted vivió cuerdo y murió loco!!

Definición de Juan Gelman en el Diccionario Quijotesco.

 http://www.elmundo.es/quijote/

la-libertad-de-cervantes

https://sites.google.com/site/jestoryaslejestor/editorial/biblioteca

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Capítulo I

Que trata de la condición y ejercicio del famoso hidalgo D. Quijote de la Mancha

Capítulo II

Que trata de la primera salida que de su tierra hizo el ingenioso D. Quijote

Capítulo III

Donde se cuenta la graciosa manera que tuvo D. Quijote en armarse caballero

Capítulo IV

De lo que le sucedió a nuestro caballero cuando salió de la venta

Capítulo V

Donde se prosigue la narración de la desgracia de nuestro caballero

Capítulo VI

Del donoso y grande escrutinio que el cura y el barbero hicieron en la librería de nuestro ingenioso hidalgo

Capítulo VII

De la segunda salida de nuestro buen caballero D. Quijote de la Mancha

Capítulo VIII

Del buen suceso que el valeroso Don Quijote tuvo en la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos de viento, con otros sucesos dignos de felice recordación

Capítulo IX

Donde se concluye y da fin a la estupenda batalla que el gallardo vizcaíno y el valiente manchego tuvieron

Capítulo X

De los graciosos razonamientos que pasaron entre D. Quijote y Sancho Panza su escudero

Capítulo XI

De lo que sucedió a Don Quijote con unos cabreros

Capítulo XII

De lo que contó un cabrero a los que estaban con Don Quijote

Capítulo XIII

Donde se da fin al cuento de la pastora Marcela, con otros sucesos

Capítulo XIV

Donde se ponen los versos desesperados del difunto pastor, con otros no esperados sucesos

Capítulo XV

Donde se cuenta la desgraciada aventura que se topó Don Quijote en topar con unos desalmados yangüeses

Capítulo XVI

De lo que le sucedió al ingenioso hidalgo en la venta que él imaginaba ser castillo.

Capítulo XVII

Donde se prosiguen los innumerables trabajos que el bravo Don Quijote y su buen escudero Sancho Panza pasaron en la venta, que por su mal pensó que era castillo

Capítulo XVIII

Donde se cuentan las razones que pasó Sancho Panza con su señor Don Quijote con otras aventuras dignas de ser contadas.

Capítulo XIX

De las discretas razones que Sancho pasaba con su amo, y de la aventura que le sucedió con un cuerpo muerto, con otros acontecimientos famosos.

Capítulo XX

De la jamás vista ni oída aventura que con más poco peligro fue acabada de famoso caballero en el mundo, como la acabó el valeroso D. Quijote de la Mancha

Capítulo XXI

Que trata de la alta aventura y rica ganacia del yelmo de Mambrino, con otras cosas sucedidas a nuestro invencible caballero

Capítulo XXII

De la libertad que dio Don Quijote a muchos desdichados que mal de su grado los llevaban donde no quisieran ir

Capítulo XXIII

De lo que sucedió al famoso Don Quijote en Sierra Morena, que fue una de las más famosas aventuras que en esta verdadera historia se cuentan

Capítulo XXIV

Donde se prosigue la aventura de la Sierra Morena

Capítulo XXV

Que trata de las extrañas cosas que en Sierra Morena sucedieron al valiente caballero de la Mancha, y de la imitacion que hizo a la penitencia de Beltenebros

Capítulo XXVI

Donde se prosigue las finezas que de enamorado hizo Don Quijote en Sierra Morena

Capítulo XXVII

De cómo salieron con su intención el cura y el barbero, con otras cosas dignas de que se cuenten en esta grande historia

Capítulo XXVIII

Que trata de la nueva y agradable aventura que al cura y barbero sucedió en la misma sierra

Capítulo XXIX

Que trata del gracioso artificio y orden que se tuvo en sacar a nuestro enamorado caballero de la asperísima penitencia en que se había puesto

Capítulo XXX

Que trata de la discreción de la hermosa Dorotea, con otras cosas de mucho gusto y pasatiempo

Capítulo XXXI

De las sabrosos razonamientos que pasaron entre Don Quijote y Sancho Panza su escudero, con otros sucesos

Capítulo XXXII

Que trata de lo que sucedió en la venta a toda la cuadrilla de Don Quijote

Capítulo XXXIII

Donde se cuenta la novela del curioso impertinente

Capítulo XXXIV

Donde se prosigue la novela del curioso impertinente

Capítulo XXXV

Que trata de la brava y descomunal batalla que Don Quijote tuvo con cueros de vino, y se da fin a la novela del curioso impertinente

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Capítulo trigésimo primero

De las sabrosos razonamientos que pasaron entre Don Quijote y Sancho Panza su escudero, con otros sucesos.

Todo esto no me descontenta; prosigue adelante, dijo Don Quijote. Llegaste. ¿Y qué hacía aquella reina de la hermosura? A buen seguro que la hallaste ensartando perlas, o bordando alguna empresa con oro de cañutillo para este su cautivo prisionero. No la hallé, respondió Sancho, sino aechando dos hanegas de trigo en un corral de su casa. Pues haz cuenta, dijo Don Quijote, que los granos de aquel trigo eran granos de perlas tocados de sus manos. Y si miraste, amigo, ¿el trigo era candeal o trechel? No era sino rubión, respondió Sancho. Pues yo te aseguro, dijo Don Quijote, que aechado por sus manos hizo pan candeal sin duda alguna. Pero, pasa adelante. Cuando le diste mi carta, ¿besóla? ¿Púsosela sobre la cabeza? ¿Hizo alguna ceremonia digna de tal carta? O ¿qué hizo? Cuando yo se la iba a dar, respondió Sancho, ella estaba en la fuga del meneo de una buena parte de trigo que tenía en la criba, y díjome: “Poned, amigo, esa carta sobre aquel costal, que no la puedo leer hasta que acabe de acribar todo lo que aquí está.” ¡Discreta señora!, dijo Don Quijote. Eso debió de ser por leella despacio y recrearse con ella.

Adelante, Sancho; y en tanto que estaba en su menester, ¿qué coloquios pasó contigo? ¿Qué te preguntó de mí? Y tú, ¿qué le respondiste? Acaba, cuéntamelo todo, no se te quede en el tintero una mínima. Ella no me preguntó nada, dijo Sancho; mas yo le dije de la manera que vuestra merced por su servicio quedaba haciendo penitencia, desnudo de la cintura arriba, metido entre estas sierras como si fuera salvaje, durmiendo en el suelo, sin comer pan a manteles, ni sin peinarse la barba, llorando y maldiciendo su fortuna. En decir que maldecía mi fortuna, dijiste mal, dijo Don Quijote, porque antes la bendigo y bendeciré todos los días de mi vida, por haberme hecho digno de merecer amar tan alta señora como Dulcinea del Toboso.

Tan alta es, respondió Sancho, que a buena fe que me lleva a mí más de un coto. Pues cómo, Sancho, dijo Don Quijote, ¿haste medido tú con ella? Medíme en esta manera, respondió Sancho, que llegando a ayudar a poner un costal de trigo sobre un jumento, llegamos tan juntos, que eché de ver que me llevaba más de un gran palmo. Pues es verdad, replicó Don Quijote, que no acompaña esa grandeza y la adorna con mil millones de gracias del alma. Pero no me negarás, Sancho, una cosa: cuando llegaste junto a ella, ¿no sentiste un olor sabeo, una fragancia aromática, y un no sé qué de bueno, que yo no acierto a dalle nombre, digo un tuho o tufo, como si estuvieras en la tienda de algún curioso guantero? Lo que sé decir, dijo Sancho, es que sentí un olorcillo algo hombruno, y debía de ser que ella, con el mucho ejercicio estaba sudada y algo correosa. No sería eso, respondió Don Quijote, sino que tú debías de estar romadizado, o te debiste de oler a tí mismo, porque yo sé bien lo que huele aquella rosa entre espinas, aquel lirio del campo, aquel ámbar desleído.

Todo puede ser, respondió Sancho, que muchas veces sale de mí aquel olor que entonces me parecio que salía de su merced de la señora Dulcinea, pero no hay de qué maravillarse, que un diablo se parece a otro. Y bien, prosiguió Don Quijote, he aquí que acabó de limpiar su trigo y de enviallo al molino; ¿qué hizo cuando leyó la carta? La carta, dijo Sancho, no la leyó, porque dijo que no sabía leer ni escribir, antes la rasgó y la hizo menudas piezas, diciendo que no la quería dar a leer a nadie, porque no se supiesen en el lugar sus secretos, y que bastaba lo que yo le había dicho de palabra acerca del amor que vuestra merced le tenía, y de la penitencia extraordinaria que por su causa quedaba haciendo.

Y finalmente, me dijo que dijese a vuestra merced que le besaba las manos, y que allí quedaba con más deseo de verle que de escribirle; y que así le suplicaba y mandaba que, vista la presente, saliese de aquellos matorrales, y se dejase de hacer disparates, y se pusiese luego luego en camino del Toboso, si otra cosa de más importancia no le sucediese, porque tenía gran deseo de ver a vuestra merced. Riose mucho cuando le dije como se llamaba vuestra merced “el Caballero de la Triste Figura”. Preguntéle se había ido allá el vizcaíno de marras; díjome que sí, y que era un hombre muy de bien. También le pregunté por los galeotes; mas díjome que no había visto hasta entonces ninguno. Todo va bien hasta agora, dijo Don Quijote; pero dime, ¿qué joya fue la que te dió al despedirte, por las nuevas que de mí llevaste?… Porque es usada y antigua costumbre entre los caballeros y damas andantes dar a los escuderos, doncellas, o enanos que les llevan nuevas de sus damas a ellos, o a ellas de sus andantes, alguna rica joya en albricias, en agradecimiento de su recado. Bien puede ser así, y yo la tengo por buena usanza; pero eso debía de ser en los tiempos pasados, que ahora solo se debe acostumbrar a dar un pedazo de pan y queso, que esto fue lo que me dió mi señora Dulcinea por las bardas de un corral cuando della me despedí: y aún por más señas, era el queso ovejuno. Es liberal en extremo, dijo Don Quijote; y si no te dio joya de oro, sin duda debió ser porque no la tendría allí a mano para dártela; pero buenas son mangas después de pascua: yo la veré y se satisfará todo.

¿Sabes de qué estoy maravillado Sancho? De que me parece que fuiste y viniste por los aires, pues poco más de tres días has tardado en ir de aquí al Toboso, habiendo de aquí allá más de treinta leguas; por lo cual me doy a entender que aquel sabio nigromante, que tiene cuenta con mis cosas, y es mi amigo, porque por fuerza le hay y le ha de haber, so pena que yo no sería buen caballero andante, digo que este tal te debió de ayudar a caminar sin que tú lo sintieses; que hay sabio destos que coge a un caballero andante durmiendo en su cama, y sin saber cómo o en qué manera, amanece otro día más de mil leguas de donde anocheció. Y si no fuese por esto, no se podrían socorrer en sus peligros los caballeros andantes unos a otros, como se socorren a cada paso, que acaece estar uno peleando en las sierras de Armenia con algún endriago, o con algún fiero vestiglo, o con otro caballero, donde lleva lo peor de la batalla y está ya a punto de muerte, y cuando menos se cate, asoma por acullá encima de una nube, o sobre un carro de fuego, otro caballero amigo suyo, que poco antes se hallaba en Inglaterra, que le favorece y libra de la muerte, y a la noche se halla en su posada cenando muy a su sabor, y suele haber de la una a la otra parte dos o tres mil leguas; y todo esto se hace por industria y sabiduría destos sabios encantadores que tienen cuidado destos valerosos caballeros. Así que, amigo Sancho, no se me hace dificultoso creer que en tan breve tiempo hayas ido y venido desde este lugar al del Toboso, pues como tengo dicho, algún sabio amigo te debió de llevar en volandillas sin que tú lo sintieses. Así sería, dijo Sancho, porque a buena fe que andaba Rocinante como si fuera asno de gitano con azogue en los oídos.

Y cómo se llevaba azogue, dijo Don Quijote, y aún una legión de demonios, que es gente que camina y hace caminar, sin cansarse, todo aquello que se les antoja. Pero dejando esto aparte, ¿qué te parece a ti que debo yo hacer ahora acerca de lo que mi señora me manda que la vaya a ver? Que aunque yo veo que estoy obligado a cumplir su mandamiento, veome tambien imposibilitado del don que he prometido a la princesa que con nosotros viene, y fuérzame la ley de caballería a cumplir mi palabra antes que mi gusto. Por una parte me acosa y fatiga el deseo de ver a mi señora, por otra me incita y llama la prometida fe y la gloria que he de alcanzar en esta empresa; pero lo que pienso hacer, será caminar apriesa y llegar presto donde está este gigante y en llegando le cortaré la cabeza, y pondré a la princesa pacíficamente en su estado, y al punto daré la vuelta a ver a la luz que mis sentidos alumbra; a la cual daré tales disculpas, que ella venga a tener por buena mi tardanza, pues verá que todo redunda en aumento de su gloria y fama, pues cuanta yo he alcanzado, alcanzo y alcanzaré por las armas en esta vida, todo me viene del favor que ella me da, y de ser yo suyo.

¡Ay!, dijo Sancho. ¡Y cómo está vuestra merced lastimado de esos cascos! Pues dígame, señor, ¿piensa vuestra merced caminar este camino en balde, y dejar pasar y perder un tan rico y tan principal casamiento como éste, donde le dan en dote un reino que a buena verdad que he oído decir que tiene más de veinte mil leguas de contorno, y que es abundantísimo de todas las cosas que son necesarias para el sustento de la vida humana, y que es mayor que Portugal y Castilla juntos? Calle, por amor de Dios, y tenga vergüenza de lo que ha dicho, y tome mi consejo, y perdóneme, y cásese luego en el primer lugar que haya cura; y si no ahí está nuestro licenciado que lo hará de perlas. Y advierta que ya tengo edad para dar consejos, y que éste que le doy le viene de molde, que más vale pájaro en mano que buitre volando, porque quien bien tiene y mal escoge, por bien que se enoje no se venga.

Mira, Sancho, respondió Don Quijote, si el consejo que me das de que me case es porque sea luego rey en matando al gigante, y tenga comodo para hacerte mercedes y darte lo prometido, hágote saber que sin casarme podré cumplir tu deseo muy fácilmente, porque yo sacaré de adahala, antes de entrar en la batalla, que saliendo vencedor della, ya que no me case, me han de dar una parte del reino para que la pueda dar a quien yo quisiere; y en dándomela, ¿a quién quieres tú que la dé sino a ti? Eso está claro, respondió Sancho; pero mire vuestra merced que la escoja hacia la marina, porque si no me contentare la vivienda, pueda embarcar mis negros vasallos, y hacer dellos lo que ya he dicho. Y vuestra merced no se cure de ir por agora a ver a mi señora Dulcinea, sino váyase a matar al gigante, y concluyamos este negocio, que por Dios que se me asienta que ha de ser de mucha honra y de mucho provecho.

Dígote, Sancho, dijo Don Quijote, que estás en lo cierto, y que habré de tomar tu consejo en cuanto el ir antes con la princesa que a ver a Dulcinea. Y avísote que no digas nada a nadie, ni a los que con nosotros vienen, de lo que aquí hemos departido y tratado, que pues Dulcinea es tan recatada que no quiere que se sepan sus pensamientos, no será bien que yo ni otro por mí los descubra. Pues si eso es así, dijo Sancho, ¿cómo hace vuestra merced que todos los que vence por su brazo se vayan a presentar ante mi señora Dulcinea, siendo esto firmar de su nombre, que la quierer bien y que es su enamorado? Y siendo forzoso que los que fueren se han de ir a hincar de finojos ante su presencia, y decir que van de parte de vuestra merced a dalle la obediencia, ¿cómo se pueden encubrir los pensamientos de entrambos? ¡Oh, que necio y qué simple que eres!, dijo Don Quijote. ¿Tú no ves, Sancho, que eso redunda en su mayor ensalzamiento? Porque has de saber que en este nuestro estilo de caballería es gran honra tener una dama muchos caballeros andantes que la sirvan, sin que se extiendan más sus pensamientos que a servilla, por ser ella quien es, sin esperar otro premio de sus muchos y buenos deseos, sino que ella se contente de aceptarlos por sus caballeros. Con esa manera de amor, dijo Sancho, he oído yo predicar que se ha de amar a nuestro Señor por sí solo, sin que nos mueva esperanzas de gloria o temor de pena, aunque yo lo querría amar y servir por lo que pudiese. Válate el diablo por villano, dijo Don Quijote, ¡y qué de discreciones dices a las veces! No me parece sino que has estudiado. Pues a fe mía que no se leer, respondió Sancho.

En esto dió voces maese Nicolás que esperasen un poco, que querían detenerse a beber en una fuente que allí estaba. Detúvose Don Quijote con no poco gusto de Sancho, que ya estaba cansado de mentir tanto, y temía no le cogiese su amo a palabras, porque puesto que él sabía que Dulcinea eran una labradora del Toboso, no la había visto en toda su vida. Habíase en este tiempo vestido Cardenio los vestidos que Dorotea traía cuando la hallaron, que aunque no eran muy buenos, hacían mucha ventaja a los que dejaba. Apeáronse junto a la fuente, y con lo que el cura se acomodó en la venta satisfacieron, aunque poco, la mucha hambre que todos traían.

Estando en esto, acertó a pasar por allí un muchacho que iba de camino, el cual, poniendose a mirar con mucha atención a los que en la fuente estaban, de allí a poco arremetió a Don Quijote, y abrazándole por las piernas, comenzó a llorar muy de propósito, diciendo: ¡Ay, señor mío! ¿No me conoce vuestra merced? Pues míreme bien, que yo soy aquel mozo Andrés, que quitó vuestra merced de la encina donde estaba atado.

Reconocióle Don Quijote, y asiéndole por la mano se volvió a los que allí estaban, y dijo: Porque vean vuestras mercedes cuán de importancia es haber caballeros andantes en el mundo, que desfagan los tuertos y agravios que en él viven, sepan vuestras mercedes que los días pasados, pasando yo por un bosque, oí unos gritos y unas voces muy lastimeras, como de persona afligida y menesterosa. Acudí luego, llevado de mi obligación, hacia la parte donde me pareció que las lamentables voces sonaban, y hallé atado a una encina a este muchacho que ahora está delante, de lo que me huelgo en el alma, porque será testigo que no me dejará mentir en nada. Digo que estaba atado a la encina, desnudo del medio cuerpo arriba; y estábale abriendo a azotes con las riendas de una yegua un villano, que después supe que era amo suyo, y así como yo le vi le pregunté la causa de tan atroz vapulamiento. Respondió el zafio que le azotaba porque era su criado, y que ciertos descuidos que tenía nacían más de ladrón que de simple; a lo cual este niño dijo: “Señor, no me azota sino porque le pido mi salario”. El amo replicó no sé qué arengas, y disculpas, las cuales, aunque de mí fueron oídas, no fueron admitidas. En resolución, yo le hice desatar, y tomé juramento al villano de que le llevaría consigo y le pagaría un real sobre otro, y aún sahumados. ¿No es verdad todo esto, hijo Andrés? ¿No notaste con cuánto imperio se lo mandé y con cuánta humildad prometió de hacer todo cuanto yo le impuse y notifiqué y quise? Responde, no te turbes ni dudes en nada, di lo que pasó a estos señores, porque se vea y considere ser del provecho que digo haber caballeros andantes por los caminos.

Todo lo que vuestra merced ha dicho es mucha verdad, respondió el muchacho; pero el fin del negocio sucedió muy al revés de lo que vuestra merced se imagina. ¿Cómo al revés? replicó Don Quijote. ¿Luego no te pago el villano? No sólo no me pagó, respondió el muchacho; así como vuestra merced traspuso el bosque y quedamos solos, me volvió a atar a la mesma encina, y me dió de nuevo tantos azotes, que quedé hecho un San Bartolomé desollado. Y a cada azote que me daba me decía un donaire y chufleta acerca de hacer burla de vuestra merced, que a no sentir yo tanto dolor, me riera de lo que decía. En efecto, él me paró tal, que hasta ahora he estado curándome en un hospital del mal que el mal villano entonces me hizo; de todo lo cual tiene vuestra merced la culpa, porque si se fuera su camino adelante y no viniera donde no le llamaban, ni se entremetiera en negocios ajenos, mi amo se contentara con darme una o dos docenas de azotes, y luego me soltara y pagara cuanto me debía; mas como vuestra merced le deshonró tan sin propósito, y le dijo tantas villanías, encendiósele la cólera, y como no la pudo vengar en vuestra merced, cuando se vio solo descargó sobre mí el nublado, de modo que me parece que no seré más hombre en toda mi vida.

El daño estuvo, dijo Don Quijote, en irme yo de allí, que no me había de ir hasta dejarte pagado, porque bien debía yo de saber por luengas experiencias que no hay villano que guarde palabra que diere, si él ve que no le está bien guardallas; pero ya te acuerdas, Andrés, que juré que si no te pagaba, que había de ir a buscarle, y que le había de hallar, aunque se escondiese en el vientre de la ballena. Así es verdad, dijo Andrés; pero no aprovechó nada. Ahora verás si aprovecha, dijo Don Quijote. Y diciendo esto, se levantó muy apriesa y mandó a Sancho que enfrenase a Rocinante, que estaba paciendo en tanto que ellos comían.

Preguntóle Dorotea qué era lo que lo que hacer quería. El le respondió que quería ir a buscar al villano y castigalle de tan mal término, y hacer pagado a Andrés hasta el último maravedí, a despecho y pesar de cuantos villanos hubiesen en el mundo. A lo que ella le respondió que advirtiese que no podía, conforme al don prometido, entremeterse en ninguna empresa hasta acabar la suya, y que pues esto sabía él mejor que otro alguno, que sosegase el pecho hasta la vuelta de su reino. Así es verdad, respondió Don Quijote; y es forzoso que Andrés tenga paciencia hasta la vuelta, como vos señora, decís, que yo le torno a jurar y a prometer de nuevo, de no parar hasta hacerle vengado y pagado. No me creo desos juramentos, dijo Andrés; más quisiera tener ahora con qué llegar a Sevilla que todas las venganzas del mundo. Deme, si tiene algo ahí algo que coma y lleve, y quédese con Dios su merced y todos los caballeros andantes, que tan bien andantes sean ellos para consigo como lo han sido para conmigo.

Sacó de su repuesto Sancho un pedazo de pan y otro de queso, y dándoselo al mozo, le dijo: Toma, hermano Andrés, que a todos nos alcanza parte de vuestra desgracia. ¿Pues qué parte os alcanza a vos?, pregunto Andrés. Esta parte de queso y pan que os doy, respondió Sancho, que Dios sabe si me ha de faltar o no; porque os hago saber, amigo, que los escuderos de los caballeros andantes estamos sujetos a mucha hambre y a la mala ventura, y aún a otras cosas que se sienten mejor que se dicen. Andrés asió de su pan y queso, y viendo que nadie le daba otra cosa, abajó su cabeza y tomó el camino en las manos, como suele decirse. Bien es verdad que al partirse dijo a Don Quijote: Por amor de Dios, señor caballero andante, que si otra vez me encontrare, aunque vea que me hacen pedazos, no me socorra ni ayude, sino déjeme con mi desgracia, que no será tanta que no sea mayor la que me vendrá de su ayuda de vuestra merced, a quien Dios maldiga, y a todos cuantos caballeros andantes han nacido en el mundo. Ibase a levantar Don Quijote para castigalle, mas él se puso a correr de modo que ninguno se atrevió a seguillo. Quedó corridísimo Don Quijote del cuento de Andrés, y fue menester que los demás tuviesen mucha cuenta con no reirse, por no acaballe de correr del todo.

< Capítulo XXX    Capítulo XXXII >

Las madres mexicanas que excavan la tierra para buscar a sus hijos.

¡Un clamor que estremece, una denuncia que solidariza, una realidad que avergüenza y hiere el alma, una causa heroica a la cual sumarse; crímenes contra la humanidad, genocidio que exige castigo!

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El drama de las Madres mexicanas que excavan la tierra para buscar a sus hijos  desaparecidos en Veracruz y en México.

The New York TimesES

AMÉRICA LATINA  MÉXICO  Por PAULINA VILLEGAS  10 de mayo de 2017  https://www.nytimes.com/es/2017/05/10/las-madres-mexicanas-que-excavan-la-tierra-para-buscar-a-sus-hijos/?em_pos=large&emc=edit_bn_20170511&nl=boletin&nlid=60379794&ref=headline&te=1

Las madres mexicanas que excavan la tierra para buscar a sus hijos

  Martha González Menéndez y Rosario Sáyago Montoya, del colectivo Solecito de Veracruz, clavan una varilla para buscar cuerpos en la fosa clandestina de Colinas de Santa Fe, unos 15 kilómetros afuera de Xalapa, capital del estado de Veracruz. CreditDaniel Berehulak para The New York Times.

Rosario Sáyago saca la varilla de fierro embarrada y la huele de cerca: “Ven, mira, acércate”, le dice a María de Jesús Basón. “Este huele a tierra mojada, para que te vayas acostumbrando. Cuando huele a muerto luego luego te das cuenta”, le explica.

Salvo por las conversaciones, en el lugar solo se oye el sórdido clic-clac del martillo que golpea la varilla en forma de cruz para hundirla dos o tres metros bajo tierra.

Con esta técnica, desde agosto de 2016 hasta hoy, las mujeres que forman el Colectivo Solecito han encontrado y ayudado a exhumar 263 cuerpos en la que hoy se conoce como la fosa más grande de México: un predio de praderas verdes y montículos de tierra que forman una cuneta del tamaño de dos canchas de fútbol, a unos 15 kilómetros de Xalapa, capital del estado de Veracruz.

Cada mañana, de lunes a viernes, entre cinco y diez mujeres se reúnen en un pequeño supermercado en las afueras de la ciudad y compran agua, hielos y refrescos para resistir el sol que las asedia mientras excavan la tierra para buscar los cuerpos de sus hijos y maridos desaparecidos.

Rosario Sáyago tiene 39 años y lleva más de tres buscando a su esposo, Juan Carlos Montero Parra, un policía municipal que desapareció junto con otros siete oficiales mientras realizaban un patrullaje, presuntamente a manos de la policía estatal.

Pero esta mañana de marzo es la primera de María de Jesús Basón, quien se unió al Colectivo Solecito para buscar a su hijo. “Yo no quiero encontrarlo aquí pero, Dios mío, ¿dónde está mi hijo?”, dice entre sollozos.

“Yo no quiero encontrarlo aquí pero, Dios mío, ¿dónde está mi hijo?”.

ROSARIO SÁYAGO, MADRE DE FRANCISCO, DESAPARECIDO EN BOCA DEL RÍO, VERACRUZ, EN 2015.

Su hijo Francisco tenía 23 años cuando desapareció, en julio de 2015. Era estudiante y trabajaba en una zapatería en Boca del Río, Veracruz. Había salido de su casa para ponerle crédito al celular, pero antes le dijo a su madre que quería contarle algo. “Nunca lo volví a ver”, explica María de Jesús.

Para muchas de estas mujeres, golpear y enterrar la varilla una y otra vez se ha convertido en una forma de sobrellevar la angustia y la falta de respuestas. “Escarbar, chapar, me quita un poco la desesperación porque me desquito con ella, le pego con todas las ganas de mi corazón”, dice Celia García, quien busca a su hijo Alfredo Román Arroyo, desaparecido hace seis años.

La técnica de búsqueda de personas con varillas se ha vuelto común entre los familiares de desaparecidos, tanto en Veracruz como en todo el país, por ser relativamente rápida, fácil y económica. Es un síntoma de la situación que viven.

Solo en el estado de Veracruz las cifras oficiales reconocen 2600 desaparecidos y en todo México el registro alcanza casi los 30.000 casos. Estas cifras han sido largamente cuestionadas por organizaciones civiles nacionales e internacionales, que denuncian que los números reales son mucho más elevados, ya que el país no cuenta con una base de datos a nivel nacional que contemple los casos por desaparición sin denuncia, ni un banco de datos de ADN que permita que las búsquedas y análisis en municipios y zonas rurales resulten más efectivas.

La mezcla de negligencia y falta de voluntad política, junto con una arraigada corrupción institucional y la escasez de recursos y capacidades técnicas en policías y fiscalías locales, ha empujado a miles de familias a tomar por cuenta propia la búsqueda de sus desaparecidos.

En febrero de 2017, el Colectivo Solecito acaparó las noticias cuando dio a conocer el hallazgo de los 253 cuerpos encontrados a lo largo de ocho meses en la fosa localizada en las afueras de la ciudad de Veracruz, el puerto más grande de México.

 Martha González huele la varilla de fierro que previamente han hundido dos o tres metros en la tierra para comprobar si tiene olor a restos o solo a tierra. La técnica de búsqueda de cuerpos con varillas se ha vuelto común entre los familiares de desaparecidos, tanto en Veracruz como en todo el país, por ser relativamente rápida, fácil y económica. CreditDaniel Berehulak para The New York Times.

Día de las Madres

El 10 de mayo del 2016, para el Día de las Madres, un grupo de mujeres que vestían camisetas con las fotos de sus hijos desaparecidos se disponía a marchar por las calles de Veracruz para exigir respuestas sobre su paradero.

Eran las cinco de la tarde y estaban reunidas en el centro de la ciudad cuando dos hombres bajaron corriendo de una camioneta y les entregaron un montón de hojas con un mapa: “Ahí encontrarán los cuerpos de todos los desaparecidos en Veracruz, apoyados por el MP y el gobierno de Duarte”, decía la hoja, escrita a mano con tinta negra. La firmaba “El Causante Quinto del C. J. N. G. (Cartel de Jalisco Nueva Generación)”. La ubicación era precisa.

“Quizá se sintieron mal o les remordió la conciencia, porque los asesinos también tienen madre”, dice Lucía de los Ángeles Díaz, fundadora del Colectivo Solecito de Veracruz, que reúne hoy a casi cien madres de desaparecidos en ese estado.

El primer día de búsqueda en el lugar señalado, un grupo de unas 15 mujeres encontró 50 huesos y un cuerpo sin extremidades y con los ojos vendados. Lo que creían que sería un trabajo de un par de semanas se convirtió en ocho meses de hallazgos de hasta diez fosas por día. Un año después, incluso el Día de las Madres de 2017, aún seguían encontrando cuerpos.

“Quizá se sintieron mal o les remordió la conciencia, porque los asesinos también tienen madre”.

LUCÍA DÍAZ, FUNDADORA DEL COLECTIVO SOLECITO, SOBRE EL MAPA QUE LES FUE ENTREGADO POR DOS PRESUNTOS CRIMINALES.

Tres años y medio antes de tener el mapa en sus manos, a fines de junio de 2013, Lucía Díaz conoció la desesperación cuando su hijo Luis Guillermo Lagunes, de 29 años, fue secuestrado en su propia casa. Lo buscó en hospitales, morgues y cárceles. Llamó por teléfono a sus conocidos, amigos y contactos. Acudió a todas las autoridades de Veracruz, municipales y estatales. Nadie sabía explicarle cómo es que su hijo había desaparecido de su casa.

Después de meses de búsqueda, una de las innumerables veces que fue al Ministerio Público para saber el estado de la investigación, conoció a otras madres que, como ella, esperaban que la burocracia mexicana les diera alguna pista, un mínimo consuelo, cualquier información sobre el paradero de sus hijos.

“En ese momento supe que no estaba sola en ese dolor que te quema. Pero que yo tenía la posibilidad, que muchas de esas mujeres no tenían, de buscar a tiempo completo a mi hijo, sin tener que preocuparme por el sustento de mi familia: yo tenía los medios y los contactos. Yo podía ir a un psicólogo, ellas no”, cuenta ahora, una tarde de marzo, en una parroquia donde decenas de familiares se realizan pruebas de sangre.

Entonces decidió articular una red de apoyo con las únicas personas que podían entender su dolor y acompañar su lucha, y un año después fundó el Colectivo Solecito de Veracruz, que empezó como un grupo de chat de Whatsapp y hoy reúne a casi cien mujeres. Lucía contrasta notablemente con las mujeres que ha logrado organizar: tiene un iPhone, una casa en Ciudad de México y habla inglés fluidamente. Su formación y sus medios contribuyeron a su capacidad de liderazgo.

En septiembre de 2014, a meses de fundar el colectivo, otra tragedia sacudió a México: un grupo de 43 estudiantes normalistas en el estado sureño de Guerrero desaparecieron tras ser atacados por la policía local, y presuntamente entregados a miembros de un cartel de droga. Lucía vio en la televisión cómo las madres y los padres de los estudiantes de Guerrero salían a los montes a buscar a sus hijos y excavaban la tierra con palas y con sus propias manos.“Me di cuenta de que teníamos que hacer lo mismo”, dice.

 Una mujer lleva la foto de su hijo desaparecido durante una marcha de familiares de desaparecidos para exigir justicia en el Día de las Madres, en Ciudad de México, el 10 de mayo de 2017. CreditEdgard Garrido/Reuters.

Un doble sufrimiento

Tener un hijo desaparecido significa para las madres un doble sufrimiento: el dolor de la ausencia en sí misma y la agonía de la incertidumbre. “Es una ausencia-presencia que habita todos los lugares, una ausencia que, como no se puede inscribir o representar en nada —los muertos en una tumba, los vivos andan en las calles—, está presente todo el tiempo”, explica la psicóloga Ximena Antillón, integrante de Fundar, un centro de análisis e investigación que acompaña a familiares de personas desaparecidas.

“Todo lo que haces o dejas de hacer, todo tu día es en función de tu hijo. Te conviertes en sus oídos, en su voz, sus ojos”, explica Lucía.

Lucía Díaz tuvo problemas del corazón y de presión. Celia García toma antidepresivos a diario para espantar “las ganas de morirse”. Martha González tuvo una hemorragia en el tubo digestivo por no poder comer ni dormir. María de Jesús Basón llora todos los días a la hora de la comida. Muchas de las mujeres que integran el colectivo han caído en una situación económica más precaria aún que la que tenían antes de comenzar a buscar a sus seres queridos.

Además de tomar cursos con distintos expertos para aprender a recuperar restos, recolectar evidencia y poder llevar adelante una investigación, el año pasado decidieron que necesitaban generar recursos para financiar las búsquedas. Entonces organizaron rifas y ventas de ollas, de ropa usada, de cacahuates asados, para reunir los 10.000 pesos mexicanos (casi 500 dólares) que necesitan semanalmente para poder recorrer predios, escarbar, sacar cuerpos, exigir su identificación.

Después de que iniciaran estas actividades, la comunidad se conmovió ante su iniciativa y, al poco tiempo, empezaron a recibir donaciones voluntarias, desde iPhones hasta bicicletas, para que pudieran rifar.

Las mujeres agrupadas hoy en Solecito, uno de los once colectivos que existen en el estado de Veracruz, se han convertido en un emblema de la lucha de los familiares de desaparecidos. El consuelo de la búsqueda es, para muchas de ellas, el único que queda.

En países como Argentina y Chile, las desapariciones y las exterminaciones sistemáticas tuvieron elementos de ideología política. En México, no.

Según las autoridades responsables de la procuración de justicia, la práctica sistemática de desaparición de personas en México responde a dos factores relacionados con la guerra contra el narcotráfico.

Por una parte, es una herramienta de ejercicio del terror de las bandas criminales en su afán por conquistar nuevos territorios: la desaparición se vuelve una amenaza constante. Por otra, en el enfrentamiento entre las fuerzas de seguridad y los principales carteles de droga, las bandas criminales adoptaron la lógica de “sin cuerpo no hay delito”. Una lógica que, por supuesto, también funciona para las autoridades y agentes policiales y militares cooptados por el mismo crimen organizado.
Las madres de desaparecidos no solo han hallado restos por su propia cuenta, sino que han obligado a los funcionarios a tomar el problema de los desaparecidos como una prioridad en estados como Veracruz.

 Hasta ahora, las mujeres de Solecito han encontrado 253 cuerpos y más de 20.000 restos en apenas el 30 por ciento del terreno total de Colinas de Santa Fe que han llegado a explorar. CreditDaniel Berehulak para The New York Times.

‘No sé qué hacer’

Una calurosa mañana de sábado de hace algunas semanas, en la iglesia de La Merced, en un barrio pobre de la ciudad de Veracruz, cientos de personas atestaban un pequeño salón a la espera de su turno para que agentes de la policía científica les tomaran una muestra de ADN.

Eran más de 200 personas que acudían a la convocatoria. De las más de 800 muestras que Solecito ha recolectado hasta la fecha, casi 600 son casos que no tienen denuncias ante autoridades; es decir: no hay registro oficial ni investigación en curso sobre ellos.

Según la Fiscalía General del estado son 2600 los desaparecidos registrados en Veracruz, pero colectivos, activistas y organizaciones concuerdan con que la cifra es mínima e irrisoria tomando en cuenta que la mayoría de los casos no son denunciados ante las autoridades porque no confían en que vayan a hacer algo al respecto, o incluso porque sospechan que pueden ser cómplices en los hechos.

En el patio de la iglesia, ajenos a la pesadumbre que flota en el aire, grupos de niños gritan y se corretean. Adentro, una señora se acerca a Lucía Díaz y le dice con desesperación: “Mi hijo desapareció hace un año, no sé qué hacer”.

“Tienes que presentar denuncia, es la única forma,” aconseja Lucía, abrumada y dispersa, mientras contesta llamadas, preguntas, entrevistas y pedidos de orientación al mismo tiempo. En su bolsa lleva un pin con la foto de su hijo, y la muestra a cualquier periodista o autoridad que se interese en su caso.

Parte del precio de su liderazgo es que ahora gran parte de su tiempo lo dedica a coordinar el colectivo, juntar fondos, organizar actividades y articular un movimiento de familiares en el estado que incluye, entre otras cosas, elaborar una especie de base de datos con el número de desaparecidos, aunque “es casi imposible tener una cifra sólida y contundente”, dice.

La mujer que hace unos años era una ama de casa acomodada, ajena a la violencia que azota a miles de familias en México, se ha convertido en una luchadora social de convicciones firmes y una vocera —muchas veces incómoda— del dolor de cientos de familias.

“¿Cómo es posible que en México encontremos 253 cuerpos y la gente no reaccione? Si hay un ataque terrorista o un terremoto en cualquier lugar del mundo y se mueren 30, 40, 50, el mundo entero se moviliza, o por lo menos se petrifica. ¿Por qué aquí no?”, pregunta.

“Si no fuera por ellas, México y el mundo no sabrían de estos crímenes tan terribles que han pasado en Veracruz”.

JORGE WINKLER, FISCAL GENERAL DE VERACRUZ.

Además de los cuerpos, las mujeres de Solecito han encontrado más de 20.000 restos en apenas el 30 por ciento del terreno total de Colinas de Santa Fe que han llegado a explorar.

Según las cifras de la Fiscalía del estado, al menos otros 225 cuerpos fueron exhumados de fosas clandestinas alrededor de Veracruz entre 2010 y 2016, durante el gobierno de Javier Duarte.

Mario Valencia, director de Servicios Periciales de Veracruz, ha señalado que la mayoría de los cuerpos encontrados en Colinas de Santa Fe habrían sido embolsados y depositados en el terreno hace máximo seis años y mínimo un año.

Y el hallazgo que horrorizó al país fue el logro de mujeres como Lucía, quienes hacen el trabajo y la búsqueda que las autoridades locales y estatales no hacían. Del total de cuerpos que han encontrado hasta hoy en la fosa clandestina más grande del país, solo dos han sido identificados.

A pesar de que los funcionarios no siempre estén de acuerdo con la presencia de las mujeres, ni con la búsqueda que hacen en las fosas —en cada brigada hay autoridades presentes que deben encargarse de exhumar los cuerpos e identificarlos después de los hallazgos— el impacto que han generado a nivel nacional ha obligado a los gobiernos a tener que hacerse cargo de este problema.

“Son seres humanos excepcionales que mucho tiempo fueron ignoradas, violentadas, engañadas. Pero eso las unió, lejos de desalentarlas, y hoy son un referente social,” dijo el fiscal general del estado, Jorge Winkler. “Si no fuera por ellas, México y el mundo no sabrían de estos crímenes tan terribles que han pasado en Veracruz y en el resto del país”.

Fue el mismo Winkler quien declaró en febrero a medios locales que Veracruz es “un cementerio” y que aún esperaban encontrar muchas más fosas en el estado.

Durante el gobierno de Javier Duarte, quien estaba prófugo desde hacía seis meses y fue capturado recientemente, se desviaron millones de pesos de recursos públicos, entre ellos los destinados a servicios periciales, análisis e identificación de cuerpos.

Winkler y otras autoridades estatales, incluido el director de Servicios Periciales del estado, reconocen que aún hoy se tienen recursos “ínfimos” para reconocer ADN y para tener un perfil genético, así como para hacer las comparaciones con bases de datos.

El número incierto de desaparecidos en el país es una de las grandes deudas que aún faltan saldar en México, pero hacerlo implicaría que las autoridades reconozcan una complicidad con el crimen a distintos niveles, tal como familiares y organizaciones vienen denunciando hace años. Los responsables de estos crímenes siempre han contado con la la impunidad, pero no han contado con la memoria y la persistencia de las madres.

Cada noche, las mujeres del Solecito pasan lista de cada uno de los familiares desaparecidos a través de su grupo de Whatsapp. Y casi como un ritual, antes de dormir, cada una de ellas escribe: “Él vive, y todos viven”.

Macron y la orquesta del Titanic; por Rosa María Artal.

Buenas noches amables lectoras y lectores revisando las novedades en word press leí un excelente análisis sobre el verdadero significado del triunfo de Macron en Francia. “No han entendido nada” comienza diciéndonos Rosa María Artal en su magnífica publicación…  Con emoción les comparto su magistral artículo cuya lectura facilita la comprensión tan escasa y necesaria en estos días turbulentos del momento actual que vive el planeta, seguro de que les va a gustar y de que van a disfrutar de su lectura les deseo lo mejor de lo mejor con un muy especial afecto.

Atentamente, Jesús Torres Navarro.

 Rosa María Artal

Periodista y escritora. En 2008 terminé una larga carrera en TVE. Como presentadora de informativos mis destinos han sido TVE Aragón -en donde comencé-, TD3 de la Primera en el 83, Informe Semanal y Telediario Internacional. En RNE dirigí el programa de las noches de los sábados Dos en la Madrugada. Y colaboré en el de Andrés Aberasturi, La leyenda continúa con El diario de una mujer alta. He publicado varios libros, de literatura y periodísticos. Destaco entre estos últimos, 11M-14M, onda expansiva y España, ombligo del mundo que salió en noviembre de 2008. En el último año promoví, coordiné y escribí un capítulo de Reacciona, el libro de no ficción español más vendido en 2011, y lo mismo con Actúa, su evolución, publicado el 12 de abril. Así mismo, escribí La energía liberada, con una amplia descripción de la crisis, sus causas y sus soluciones.

http://www.eldiario.es/autores/rosa_maria_artal/

Rosa María Artal: Periodista, escritora, europea, inconformista, tenaz, ciudadana del siglo XXI. Coordinadora de Reacciona, entre otros libros propios. Columnista de eldiario.es Madrid, Spain.

Zona Crítica

eldiario.esMacron y la orquesta del Titanic 

Rosa María Artal  09/05/2017.

Macron quiere "pasar página de los últimos 20 años" en Francia Emmanuel Macron, en una imagen de archivo. EFE.  http://www.eldiario.es/zonacritica/Macron-orquesta-Titanic_6_641895829.html 

https://rosamariaartal.com/2017/05/10/macron-y-la-orquesta-del-titanic/ 

Macron y la orquesta del Titanic

No han entendido nada. El triunfo de Macron en Francia es, sin duda, un alivio. Ningún demócrata cabal facilitaría el acceso al poder del fascismo. Pero los problemas estructurales de nuestra sociedad permanecen y puede agravarse. Tomar a Macron como la última esperanza es peligroso, si fracasa. Marine Le Pen ha logrado para la extrema derecha un récord histórico de votos. Y la abstención no gobierna. El mayor problema puede centrarse en las inamovibles posiciones de los causantes de la crisis.

Como la orquesta del Titanic, continúan tocando aunque el barco se hunde. No por altruismo como aquellos, sino porque se niegan a ver la realidad. “Si era un barco imposible de hundir, si surcaba el mar sin problemas y las fiestas se celebraban cada noche”, se dicen. Aguardando, sin hacer nada, que se achique el agua y todo vuelva a ser como antes. Allí siguen empecinados en permanecer en un mundo que ya no existe. Y no existe por su nefasta labor, por fomentar la injusticia y la desigualdad, a menudo la trampa. Por su soberbia ingobernable.

Habrá que insistir en una obviedad concluyente. En la segunda vuelta de las elecciones se vota entre dos candidatos, los que han quedado, lo que no implica necesariamente el apoyo a todas sus políticas. Una encuesta de IPSOS cifra en un 43% los electores que votaron a Macron por rechazo a Le Pen.  A la candidata ultraderechista le dieron su confianza obreros, personas con ingresos bajos y problemas para llegar a fin de mes, de medio rural y baja instrucción, como detallaba Iñigo Sáenz de Ugarte. Igual que en todos los países en los que la ultraderecha ya está en el poder.

Son los que no cuentan para el sistema. Y en la cuarta cubierta del Titanic siguen sin verlos. O, a lo sumo, pensando que se volatilizarán o que declaraciones incendiarias, editoriales, portadas y  tuits los harán volver al redil. Es muy preocupante el uso del lenguaje político y mediático en España. Insisten en llamar populismo o radicalismo a lo que es fascismo, con una clara intención política local. Termina siendo trabajar por lo que formalmente rechazan.

Como el “populismo” –la demagogia para ser precisos–, no dudan ni en mentir ni en sacar conclusiones basadas en errores. A Macron le han votado más simpatizantes de Mélenchon que de Fillon pero nada cambiará el discurso que creen sirve a sus propósitos. Con enorme torpeza: desconocen ese hartazgo feroz del que ya ni les cree, ni espera nada de ellos. Mientras, el agua inunda la sala de máquinas del Titanic.

Macron sube enteros populares y dudas al aflorar informaciones. De su currículo lo más cierto es su admiración por Maquiavelo, su portentosa habilidad para las relaciones públicas y el saber estar con las personas adecuadas en el momento preciso. Le apoya lo más granado del poder económico y afamados mentores del partido socialista en el pasado. Tuvo la inmensa suerte de que la corrupción desbancara al conservador Fillon como favorito. “Macron ha demostrado poseer todas las cualidades y todos los recursos, desde los más brillantes a los más turbios”, relata Enric González, periodista de absoluta solvencia, en El Mundo.

Candidato de diseño, preparado e inteligente, puede que sepa también moverse en las altas cumbres de su nuevo cometido y termine redundando en algún beneficio para los ciudadanos, aunque no es lo más probable. Por delante, varios escollos de entidad. Las legislativas son entre el 11 y el 18 de este junio. Macron, sin partido, busca aún candidatos, que no le faltarán de cuantos se apresuran a correr en socorro del triunfador. El movimiento que fundó, ahora llamado La République en Marche, cuenta ya con grandes expectativas de voto pero no con mayoría, lo que le complicaría la gestión.

Macron dispone de muy poco tiempo inicial para demostrar su eficacia. Lo hará por decretosde ley urgentes. Varios para moralizar la vida pública y una nueva Ley del Trabajo, más agresiva que aquella que levantó a los franceses en huelgas y manifestaciones. Prácticamente silenciadas en los medios españoles, por cierto. Ya se perdieron empleos con la anterior y con las liberalizaciones varias de su etapa de ministro. A Hollande y Valls les costó caro. Otra de las prioridades del nuevo presidente de Francia es recortar el presupuesto social. Lo que llaman “gasto”. Francia le dedica el 57% de las cuentas del Estado, la cifra más alta de Europa junto con Finlandia. La media es 47%. España, por cierto, se ha quedado en un 42%.

De imparable triunfo del centro liberal, nada. Pero hoy todos quieren ser Macron. Hasta en Latinoamerica se reparten parecidos entre los líderes. En España, Ciudadanos se siente el hermano natural del nuevo presidente de la República francesa pese a las diferencias que les separan. Y olvida la inocencia perdida que le conferían algunos, con su apoyo incondicional a Rajoy y al PP de todas las corrupciones.

Manuel Valls, expresidente socialista francés, se ha ofrecido a entrar en la formación de Macron, al  grito de “El Partido Socialista ha muerto”. Con su inestimable ayuda. Hace una semana se publicó que Macron ofertaba un puesto a su antiguo jefe de gabinete. No es el único que pasará a las filas del ganador. Macron lanza un torpedo preciso a un partido muy dañado. Como el conservador. La corrupción de Fillon y Sarkozy le ha pasado factura. Una gran diferencia con España. En el barco que zozobra insisten en ignorar la pérdida de apoyos electorales. Y el agua ya corre por los pasillos y camarotes. Allí y aquí. Algunos, como Valls, eso sí, han salido nadando a toda prisa.

El candidato de Europa, la UE reforzada, dicen. Si la austeridad y los recortes han puesto entredicho la dirección de Bruselas, más austeridad y más recortes ¿la salvarán? Altamente improbable, más aún, sería paradójico. Pero Macron sí tiene ideas para reformar la UE. Retoma la vieja aspiración progresista de recortar los privilegios de los que disfruta Alemania desde los inicios. Insiste en los “eurobonos” para evitar los abusos con la deuda que lastran a los países del sur. Merkel ya dijo en su día que tal cosa no sucedería mientras ella viviera. Alemania pues rechaza las pretensiones de Macron. Está por ver el desarrollo.

Intenciones espurias al margen, asusta la frivolidad y falta de criterio con las que se están abordando los problemas de la sociedad global. Los partidos tradicionales se encuentran en un momento crítico, tras su fracaso. Por sus errores en buena medida. Persistir en ellos, los agrava. La facilidad con la que se engañan a sí mismos alcanza al punto de creer en efectos que se desvanecen en contacto con los hechos. Como el que iba a catapultar a la socialdemocracia alemana de la mano de Schulz.  No ha sido así. 

Todo el tiempo ningunean a las víctimas de sus políticas. Siguen ahí. Engrosando su número. Con sus trabajos precarios. Con su abandono. Proclamas y editoriales no les darán de comer, ni estimularán su optimismo.

La orquesta sigue tocando con el agua al cuello, con los músicos aguardando a ver si se evapora. De momento los ciudadanos miran, algunos toman fotos y selfies. Los hay que aplauden al final de las piezas si lo manda el regidor del estudio en la sociedad del espectáculo. Los mayores agredidos por las políticas de la desigualdad ya convierten sus señales en gritos. Un escenario trágico que se impone cambiar, por supervivencia. Urge tocar un himno a alegría, con efectividad y en suelo firme.

*Publicado en eldiario.es 09/05/2017 –

http://www.eldiario.es/zonacritica/Macron-orquesta-Titanic_6_641895829.html 

 

 

¡Alfonso Reyes: ATENEA POLÍTICA!

“La obra de Alfonso Reyes —señala Carlos Fuentes refiriéndose a la ATENEA POLÍTICA— es una carga de dinamita a largo plazo. Como todo gran escritor, sembró de señales para el futuro el terreno yermo del presente. Como todo gran mexicano, tendió un puente para el porvenir que él entendió ajeno a esos fatalismos empobrecedores y enajenantes; un porvenir que él quiso radicar en proyectos de la inteligencia y la voluntad.”

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¡Muy buenas noches, tardes o días según en el lugar donde se encuentren. Lectoras, lectores, amistades, queridas todas(os), hoy les comparto una gran Obra de nuestro Regiomontano Universal Don Alfonso Reyes. Una obra de la literatura universal moderna imprescindible por su vigencia permanente. Nos va guiando, paso a paso al ir leyéndola a pensar de manera razonada el presente; releer el pasado, fijar la vista en el horizonte, ubicados distantes del torbellino del momento convencidos, militantes activistas contra la dictadura de lo urgente y el fascismo, allí donde se entiende mejor el presente: La libertad intelectual es poder darse el tiempo para releer y repensar el pasado como la mejor vía para entender y cambiar el presente y construir el futuro.

Este inmenso escritor logró, como dice Roberto Fernández Rey amar, “en medio de la violencia, de los cataclismos, del dolor personal, sintió hundirse sus raíces en su pueblo y encontró un idioma universal para decirlo”.

Vivimos malos tiempos para la política, el fascismo va ganando espacios, la pasión democrática se ha transformado en fanatismo ciego, en los diálogos y debates públicos más difundidos protagonizados solo por “los profesionales de la política” ya no caben razones ni reflexiones, son 100% pragmáticos; las palabras beligerantes y ofensivas dominan la totalidad del tiempo en el que se realizan, son un espectáculo, un circo. Fomentan el encono y el odio enfrentando a los ciudadanos unos contra otros.

Cuatro meses transcurridos en este cabalístico 2017 y el mundo vive intensamente un contencioso  torbellino de confusiones y ambivalencias que despiertan emociones y sentimientos encontrados mezclados que nos angustian y nos mortifican a todos. Sin embargo también nos dejan lecciones que bien analizadas y canalizadas adecuadamente serán de utilidad para nuestra supervivencia; aprendamos que las formas y métodos tradicionales de protesta no son  suficientemente eficaces, que debemos pensar, innovar y encontrar formas más efectivas para resistir y combatir el fascismo de Trump, de sus secuaces y de sus cómplices voluntarios o “involuntarios” en todo el mundo.

Ante la creencia generalizada de que hay que tomar partido, los poderosos de derecha e izquierda que dominan el planeta se aprovechan sembrando semillas de incertidumbre, odio, miedo, religiosidad, pesimismo, optimismo y amor, confusas y ambivalentes al grado de que ya nadie se cuestiona ni él sistema político ni el sistemas electoral; ¡los sistemas y la leyes son muy buenas, lo que no funciona es el partido que gobierna que es corrupto e ineficaz! Dicen…las semillas germinaron. Cambiar todo para seguir igual.

Afortunadamente los esfuerzos pensantes de los activistas en contra de las políticas fascistas están dando frutos, la resistencia ciudadana se está organizando al margen de partidos y de políticos que entiende que es ésta una lucha por la supervivencia del planeta, pero no hay que bajar la guardia; sin prisa, pero sin pausa, la WorldRevolution avanza, hasta la victoria siempre!!

Apoyo decididamente a todo aquel que se atreve a decir lo que piensa, con una condición; que piense muy bien lo que dice, que asuma un compromiso con la verdad y se haga dueño de sus propias opiniones para dignificar las voces individuales, impulsar el poder ciudadano y la democracia participativa consiente. ¡AMOR, PAZ Y FELICIDAD! como bandera en la lucha por el cambio verdadero.

¡El fin último de la WorldRevolution, es la democratización mundial de la felicidad!!!

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ATENEA POLÍTICA

Todos los viajeros lo saben: la manera más segura de marearse es fijar los ojos en el costado del barco, allí donde baten las olas. Y el mejor remedio contra esta atracción del torbellino es levantar siempre la vista y buscar la línea del horizonte. Las lejanías nos curan de las cercanías. La contemplación del rumbo da seguridad a nuestros pasos. Cuando yo hacía mi práctica militar, el sargento instructor solía gritarnos: —Para marchar en línea recta no hay que mirarse los pies; hay que mirar de frente!

Sin duda lo sabéis vosotros, señores estudiantes. Entre el cúmulo de preocupaciones inmediatas —estudios y cursos, programas y reformas, exámenes y reválidas, y aun lo que os afecta del estado general de las cosas públicas en el vuestro como en todos los países—, preocupaciones que quisieran acaparar toda vuestra atención, levantáis la vista al horizonte y buscáis a lo lejos un punto que os lanza desde allá, a modo de polo magnético, sus inagotables corrientes de simpatía. Y, tal vez movidos por mis recientes manifestaciones en el Día Americano, me invitáis para que inaugure vuestras pláticas, a mí que represento ante vosotros en cierto sentido —no naturalmente en el de la amistad y aun la compenetración de ideales— una manera de lejanía. Lejanía, por cuanto soy un emisario venido de tierras muy distantes. Lejanía también, por cuanto, en el coro de vuestros veinte años florecientes, represento ya esa hora de la reflexión que ataja de golpe, adentro de nosotros mismos, el torrente de la juventud y comienza a exigirle cuentas.

¡Cómo os habéis arreglado para encontrar una lejanía cercana! Este mensajero de otra edad os queda muy cerca, porque no alimenta mayor afán que el de salvar, a lo largo de su viaje, lo más que pueda de la curiosidad avizora, el entusiasmo alerta y la divina plasticidad que son prendas de la juventud. Este mensajero de una zona distante viene de un país que, por misteriosa ley de simetría geográfica, corresponde expresivamente a la fisonomía del vuestro. —Hablemos así, confiadamente, distantes y cercanos a un tiempo, como de balcón a balcón y por encima del ruido de la calle.

Deseáis, según tengo entendido, que conversemos sobre la idea del cambio universitario entre nuestros países. Si os parece, también aquí introduciremos cierto elemento de lejanía. Marcharemos en retroceso hacia la idea más próxima anterior, lo cual nos permitirá apoderarnos mejor de nuestro asunto. La vida universitaria es sólo un capítulo de la vida intelectual. Y la vida intelectual es, a su turno, el capítulo esencial de la vida humana, puesto que lo característico del hombre entre todas, las demás cosas y criaturas es participar en la inteligencia. Preguntadlo, en la Antigüedad, a Aristóteles; en la Edad Media, a Santo Tomás; en la Edad Moderna, a Descartes y, en nuestros días, a cualquiera de los representantes de la filosofía contemporánea, tan preocupada toda ella, precisamente, por fijar la situación del hombre en la vida que es, por eso mismo, una filosofía trágica. Todos os dirán en diferentes palabras que, ante las piedras, las flores, las aves y las estrellas, el hombre es el náufrago caído en el océano de la inteligencia —porque es el juguete de ella y no su señor— y algunos os dejarán entender que las culturas son otros tantos sistemas natatorios. El hombre de los filósofos es el “Segismundo” de Calderón que, consciente ya de sus cadenas, alza los ojos a los poderes celestes para implorar:

¿Qué delito cometí contra vosotros naciendo?

Interrogación que cada sistema se encarga de contestar a su modo, en nombre del cielo. —Porque la chispa intelectual que le dio al hombre la conciencia de sus fines, le dio también la conciencia de su incapacidad para saciarlos. Único ser que se siente huésped de la naturaleza, y no parte de ella, es más intensamente él mismo mientras más se aplica a aquello que lo distingue de sus hermanos menores. El orden intelectual es, pues, él orden genuinamente humano. La obra del hombre sobre su materia prima, que es la tierra, se confunde con la obra de la inteligencia y consiste, como ella, en unificar.

Hemos dicho: unificación. Antes de seguir adelante, hay que hacer un discrimen. Separemos de una vez la idea, que es blanca, y la sombra de la idea, que es negra. La unificación no significa la renuncia a los sabores individuales de las cosas, a lo inesperado, y aun a la parte de aventura que la vida ha de ofrecer para ser vida. Sólo significa una circulación mejor de la vida dentro de la vida. Unificar no es estancar: es facilitar el movimiento. Unificar no es achatar las cosas haciéndoles perder su expresión propia, sino establecer entre todas ellas un sistema regular de conexiones. Una vida es tanto más vida cuanto mayor es la relación entre las diferentes partes del ser. Pero la plena vivificación no adormece el sentido heroico: al contrario, trae consigo un riesgo elevado a la potencia máxima. La lagartija, que apenas vive, escapa cómodamente dejando la cola en la mano de su captor, y lo mismo deja el cangrejo la pata o la pinza desarticuladas, cuando se apoderan de ellas los palpos del calamar. En cambio, al hombre —que vive plenamente— se le lastima de lejos con un gesto y se le mata hasta con una palabra. Así pues, la vida unificada es la vida en toda su dignidad y también en todo su peligro. El aeroplano y la radio son nuestros mayores instrumentos de unificación, por lo mismo que son nuestros más activos transmisores. Y el día que nos montáramos en el rayo de luz —la mayor velocidad que alcanza la física— habríamos unificado el universo en la gozosa proporción del relámpago. La unificación no sugiere, pues, imágenes de inmovilidad: propone, a la inversa, el pleno frenesí de la vida. La tierra no unificada, en que hoy vive una humanidad partida en discordias, es un organismo con la circulación entorpecida: la sangre no llega a todas partes y, por sólo ese hecho, se producen asfixias e intoxicaciones. La más grande felicidad conquistada por la historia europea, la fraternidad cristiana, hace veinte siglos que anda dando rodeos, y todavía no puede bañar a todos los hombres.

Ahora, ya tranquilos respecto a la idea de unificación, examinémosla en su cuerpo y en su alma. Desde aquí declaro que me atendré a los argumentos de lo humano y lo humanístico, prescindiendo de lo sobrehumano. El usar lo sobrehumano ni me corresponde ni convencería a los descreídos. Y a los creyentes no habría para qué predicarles, porque de antemano están ganados a la causa de la armonía divina que preside a las cosas humanas; de suerte que, para ellos, cuando se dice Dios ya se ha dicho todo y no hay que añadir una palabra. Me planto, pues, en más humilde terreno.

El proceso unificador de la inteligencia tiene un cuerpo y tiene un alma. El cuerpo se llama la geografía humana. No en el sentido descriptivo de razas y costumbres, que por lo prontono nos hace adelantar un palmo, sino en el sentido de la acción física del hombre sobre su planeta. ¿Y el alma? es aquel soplo de coherencia y concordia que aletea sobre los pueblos. Ideal tan impaciente y activo, que cien veces se destroza a sí mismo en las batallas de la historia, las cuales algún día serán consideradas, al impulso de una orientación más noble, como accesos de celeridad en la exploración misma hacia la unificación anhelada.

En cuanto al cuerpo. Todo el materialismo histórico, en largo cortejo de mitología agraria y económica, y con ruidosa impedimenta metálica de arados y armas, comercios e industrias, labora en la sobrehaz de la tierra como una energía de nivelación, como una erosión secular que igualara montes y valles —o los taladra y los salva, que es lo mismo—, llenara oquedades y hondonadas —o les tiende puentes encima, que a eso equivale—, se esforzara por conjurar la lluvia para armonizar el régimen de las aguas con la conveniencia de las cosechas, fertilizara el desierto y sometiera a ritmo medido la feracidad de la selva virgen, acudiera con los cestos llenos de la ofrenda adonde se alargan los brazos ansiosos de la demanda, acercara prácticamente lo que está alejado, y se entrometiera, con un ralantí metafísico, por las hendeduras de lo que está muy junto, para crear en ello algo de respiración y desahogo. Esta labor sólo se limita, en el espacio, hasta donde llegan los límites mismos de la vida. Es decir: en la dimensión horizontal, hasta donde el muro blanco de los hielos o el macizo verde de la vegetación tropical cortan el paso al hombre —y todavía entonces las quillas de los exploradores polares rompen el suelo de los mares cuajados, o el hacha de los banderantes troza los nudos de los bosques, tratando unos y otros de ensanchar el teatro del hombre—; y en la dimensión vertical, hacia unos cuantos pasos por encima y unos cuantos pasos por debajo del nivel de las aguas, que difícilmente suman un total de veinticinco kilómetros (prácticamente, catorce) —y todavía aquí la ciencia procura agrandar el espesor de la faja en que se perciben los efectos del acto humano. Esta obra de arquitectura terrestre confiada a la raza de los hombres, si la vemos ahora desde arriba y como veía el Diablo Cojuelo las casas de la ciudad, se reparte —teoría de Brunhes— en tres grupos de hechos esenciales, cada uno de los cuales se divide en dos tipos:

1o hechos de ocupación improductiva del suelo. A saber: habitación y camino. Aquella granosidad que le nace a la piel del planeta y que va desde la choza de paja hasta el rascacielos de acero, y aquella red de cintas artificiales esterilizadas con que el hombre mata la vegetación o la evita, al estampar su huella en la marcha.

2o Hechos de conquista vegetal y animal. A saber: campos de cultivo y domesticación de animales. Aquella tonsura, aquel peinado y aquella cosmética que imponemos al suelo, fomentando, agrupando y distribuyendo sus productos: flavos escuadrones de trigo, fresco rastrojo, morado varejal de membrillos, olivares cenicientos, cafetales de hondas emanaciones, naranjales gustosos y agresivas tropas de cactos, horticultura, jardinería. Y, por otra parte, la captación de animales por la mano del hombre, desde los tropeles que mugen en las hecatombes helénicas, o la “hacienda” que graba sus cascos en la dulce pampa argentina, hasta la abeja que criaba el fabuloso Aristeo, o el canario gorjeador de la ingrata Fílida, sobre el cual madrigaliza el rimador decadente. ¡Qué digo! Hasta las pulgas vestidas que se venden en las ferias de indios mexicanos.

3o Hechos de economía destructiva. A saber: explotaciones mineras y devastaciones vegetales y animales. De un lado, lo que se ha llamado el “rapto económico”, comparando con el rapto de Eurídice la audacia del hombre que baja a la entraña de la tierra para arrebatarle su tesoro: aquel rascar la corteza terrestre que empieza con la cantera y acaba en la mina, que es en sí mismo una destrucción del suelo y que para siempre en un agotamiento del lecho, la veta o el filón. De otro lado, el leñador, el pescador, el cazador, que ejercen también un oficio de aniquilamiento y sacan de la tierra lo que no le devuelven.

Rompiendo por estos cuadros metódicos, la inventiva humana se atraviesa y la psicología hace de las suyas. Créanse necesidades artificiales y satisfacciones imprevistas. A la hora de pagar, las paga la tierra. Véase un caso:

La ganadería de Miura, la que usa en Madrid divisa verde y negra y en provincias encarnada y negra, la más reputada por su bravura en todos los pueblos hispánicos e hispanizados donde hay corridas de toros, necesita, por decirlo así, su campo de entrenamiento. El toro de lidia debe tener las pezuñas duras. Ahora bien, las pezuñas duras se obtienen con un ejercicio diario de trote. Pongamos que el ejercicio diario sea de unos dieciséis kilómetros, y creo que me quedo corto en la cifra. El señor Miura necesita poseer unos buenos ocho kilómetros de tierra inutilizada y dura, entre los corrales y los aguaderos donde las reses sacian su sed: de este modo, a la ida y a la vuelta, está asegurado un trote mínimo diario de dieciséis kilómetros para la afamada ganadería de Miura.

Imaginad —-soñemos con Brunhes— lo que sería poder apreciar esta gesticulación de la tierra bajo el cincel del hombre, en una de esas cintas cinematográficas que abrevian en media hora todo el desarrollo de una planta y —haciendo todavía más efímero lo efímero, para que nuestra capacidad nerviosa pueda apreciarlo— convierten la flor de un día en flor de un minuto. Comparad, por ejemplo, los grabados de Río de Janeiro y sus alrededores a través de distintas épocas. ¡Cuando pienso que la Rúa das Laranjeiras, donde viví, era, en el siglo xvi, un campo de cañas de azúcar, y la casa en que habité era, hace poco más de medio siglo, el centro de una espaciosa quinta, el núcleo de una célula que después se diferenció en cuadrículas urbanas! Pues figuraos ahora que todos esos sucesivos grabados os fueran exhibidos un día, concatenados en una ilusión de movimiento, mediante un truco óptico, en cualquiera de las salas del barrio Serrador. Apreciaríais entonces la enormidad de esta escultura geográfica que procede de los cinco dedos y sobre todo del pulgar oponible— siempre y cuando los inspire la inteligencia.

Hemos examinado la labor unificadora de la inteligencia humana en su proceso físico sobre la redondez de la tierra. A esto hemos llamado el cuerpo. Dijimos que este proceso de unificación también tiene un alma. Considerémosla ahora.

En cuanto al alma. Para ir de prisa, tenemos que reducir la idea de unificación a la idea de cosmopolitismo. Y como esta palabra —cosmopolitismo—, aunque expresa una noción blanca, proyecta también, como la de unificación, su sombra negra, comencemos por establecer que aquí, esta tarde y en esta sesión, cosmopolitismo no significará para nosotros ninguno de esos amagos disolventes que alarman a la policía y hacen temblar a los padres de familia, sino que significará solamente un mejor entendimiento entre los pueblos, facilidad humana total para atravesar todas las naciones y aclimatarse en cualquiera de ellas, y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad. Tranquilizados ya respecto a la idea de cosmopolitismo, interroguemos con ella la historia. La historia nos contestará con teorías, es decir: literatura;- y con hechos, es decir: política. Percibiremos entonces que la literatura se adelanta a la política al ir forjando ideales unificadores, y que la política viene caminando detrás con gran retardo,, con incontables tropiezos, y de tiempo en tiempo se atasca como carro en pantano, o se clava de cuatro patas como muía en ladera, y no hay poder que la haga avanzar. No es extraño que así acontezca, ni es humillante para los políticos:

El escritor, que sólo tiene que habérselas con papel y pluma, corre con más libertad en pos de sus creaciones; la transformación social se opera en su cabeza y, desde su mesa de trabajo o en tertulia con sus colegas, arregla alegremente el mundo en un parpadeo. Su acto llega hasta donde alcanza su talento. No es un mero juego: pensar seriamente una utopía política gasta, más o menos, las mismas energías que cuesta levantar una pirámide egipcia o mexicana. Lo que hay es que el pensamiento trabaja aquí con su propia y unificada sustancia, tiene asegurada la circulación, y toda su energía empleada se aprovecha. No es tampoco un dulce pasatiempo: los que escriben utopías políticas suelen pagarlo con su vida. Pero, en todo caso, el político, que maneja la más compleja de las realidades, aquélla en que todas las otras se resumen —la realidad social—, se enreda, da- traspiés, y de cuando en vez se viene abajo con partido y con plataforma: así Palinuro se fue al agua, llevándose consigo el timón y parte de la popa. Sin embargo, como el ideal expresado por el escritor y procurado a veces por el político es un ideal genuino y cierto, estas manifestaciones de la idea cosmopolita, aunque fracasen o se deshagan en el aire, van siendo parcialmente absorbidas por el ambiente. No creo en el progreso necesario: puede ser que el riego en tierra seca resulte escaso y se pierda íntegramente. No importa: lo que importa es la persistencia del impulso unificador, el cual otra vez florece, como la ruda de mi tierra, aunque le pasen las caballerías encima.

La historia, pues, nos presenta dos tipos de empresa cosmopolita:

1° El primer tipo consiste en unificar dominando, y es el imperialismo. Hasta hoy conocemos dos modos de imperialismo: uno de ellos, más guerrero en esencia que el otro, quiere gobernar por gobernar, aun cuando de paso explote y aproveche sus ‘conquistas, y es el imperialismo jurídico de los romanos: “Acuérdate, romano —dice Virgilio—, de que te incumbe regir el imperio de los pueblos.” Este imperialismo nace en las guerras y perece en las guerras.

El otro modo de imperialismo es el económico, el de factorías, protectorados, colonias y mercados amigos, y lo hemos visto desarrollarse en nuestro tiempo. Aun cuando la guerra enseñe aquí su puño de hierro —¡y ya sabemos en qué medida!— es mucho más filosófico asegurar que este imperialismo nace y muere con el sistema económico que le ha servido de vehículo. Sus capitanes, cuando la bolsa empieza a temblar, se suicidan. Hay, por último, casos mixtos: tal fue el imperialismo ibérico, mezcla de codicia y gloria, de religión y de hazaña. Este imperialismo se deshizo por crecimiento y distribución del trabajo, fenómeno ayudado, claro está, con su sazón de revoluciones y su abono de héroes. Murió como muere lo homogéneo al realizarse, al fertilizarse en lo heterogéneo. Y dejó en el corazón de la metrópoli ibérica un desengaño provechoso. A partir de las emancipaciones americanas, comienza en la antigua metrópoli una revisión de valores, una siembra de rejuvenecimiento, cuyos frutos vamos apreciando poco a poco. Ya se entiende que al recorrer así, a grandes pasos, la historia, sólo puedo ver las trayectorias, y me desentiendo de mil trastornos interiores y mil dolores domésticos que son otras tantas vacilaciones a uno y otro lado de la senda. Cualquiera que sea su suerte, los imperios dejan herencia: la dejó el jurídico, la dejará el económico. El imperio ibérico, que podemos llamar místico, considerándolo como una cruzada que se realizó, engendra vida, crea naciones.

El elemento pasajero de dominio político queda eliminado naturalmente, y sólo resta la ganancia obtenida, la novedad histórica: el orbe ibérico. Como se habla de la civilización latina, y en igual sentido de vastedad y magnitud y fecundidad, sólo de la civilización ibérica puede hablarse. Para acabar con la idea imperial, no nos disimulemos que los imperialismos detodo género parecen haber entrado, a estas horas, en franca liquidación.1 ¡Ay! (1938).

2o El segundo tipo de la empresa cosmopolita — perfectamente respetuoso de la libertad y autonomía interiores— sólo quiere facilitar la circulación del hombre dentro del mundo humano, desarrollar el conocimiento y la comprensión entre los pueblos, la coordinación de los intereses complementarios y la lenta disolución de las fricciones, procurar la concordia y estorbar la discordia. Inútil añadir que este cosmopolitismo es el que aquí nos interesa y al que deseamos porvenir. Por su esencia misma, es mucho más fácil seguirlo en sus manifestaciones ideológicas o literarias, aunque se haya acompañado también de concomitancias políticas, que ya son acción que corrobora o ya reacción que contrarresta. Este cosmopolitismo ha hecho cuatro intentos en la historia:

  1. El primer intento es el cosmopolitismo cristiano y caballeresco de la Edad Media, cuando la catolicidad o universalidad se erige como dogma de la Iglesia que llamamos, por antonomasia, Iglesia Católica. La fe religiosa, el ideal de hermandad humana, la herencia de la unidad latina —que todavía queda en estado de “saudade”—, el inmenso fondo común de leyendas pías y tradiciones populares y caballerescas, alimentan una suerte de cosmopolitismo cuyos heraldos son —ya lo sabéis— los clérigos, los intelectuales de entonces, comprendiendo en la palabra “clérigos”, como entonces se hacía, a los sacerdotes y a los letrados. Pero esto, por antítesis, nos hace pensar en los ingenios legos, los “juglares” que, cantando por las ferias y lugares de peregrinación, como el camino de Santiago o camino francés, contribuían también, a su manera, a difundir entre’, la gente extraña las creencias y las tradiciones, los cultos hagiográficos e históricos de su pueblo.
  2. El segundo intento de cosmopolitismo sobreviene con el Renacimiento humanístico. El siglo xvi predica el retorno a las dos antigüedades clásicas, aviva el interés por el hombre mismo en cuanto es criatura de la tierra, y nutre un ideal de armonía ya menos asido a la caridad y más afirmado en la cultura que el de la Edad Media. Sus heraldos son ya intelectuales a nuestro modo. (¡Ojalá, en otro sentido, nosotros lo fuéramos al de ellos!)

III. El tercer intento de cosmopolitismo, en el siglo XVIII, es clásico y filosófico. Brota del afinamiento cultural y se establece como un común denominador, sobre la lengua francesa, que sucede al griego y al latín entre los letrados del mundo: —Las luces, la enciclopedia, y la razón, que ya es soberana, y muy pronto —cuando se crea diosa— comenzará a cortar cabezas.

  1. El cuarto intento o intento romántico, en la primera mitad del siglo XIX, es por una parte consecuencia de revoluciones, guerras, emigraciones y destierros. Verdaderos ejércitos de pensadores y escritores franceses, españoles, portugueses, italianos, polacos, acarrean influencias entre este pueblo y aquel pueblo. Por otra parte, favorecen este movimiento las ciencias históricas y filológicas, que buscan la tradición y contaminación de temas folklóricos, de imágenes comunes a la fantasía de todos los hombres. Es la invasión del Romanticismo: ya sabéis lo que esto significa.

Éste sería el sitio de injertar el reflejo que tales movimientos hayan tenido en nuestra América, pero ello merecería una investigación especial. El siglo XIX ve nacer los nuevos Estados americanos. Anímalos una subconsciente aspiración al ser colectivo. Pero esta aspiración no se realiza: la independencia americana resulta, al contrario, un fraccionamiento. La literatura, de un modo general, sigue reflejando aquel sueño de Bolívar: la Grande América. Y se da la bifurcación entre los europeizantes, que insisten en la  conservación de las técnicas europeas, y los autoctonistas, que se aplican sobre todo a la busca de lo criollo y lo indígena. Se esboza una conciliación. Diríase, pues, que para dar ser propio a las Américas, la fuerza se partió en porciones: la tabla rasa del antiguo imperio hispánico se llenó de compartimentos como un tablero de ajedrez. Más tarde, robustecidos ya los retoños americanos, comienza —con el afán de conocernos mejor unos a otros y de entendernos mejor— una maniobra inversa, bien que no aspira ya a la vinculación política en el antiguo sentido, sino a la vinculación espiritual.

Ya vemos, pues, que la idea cosmopolita se rehace cada vez que fracasa, y coincide con las épocas mismas de nuestra historia. A los cuatro intentos de que hablan los tratados, podemos añadir aquel en que ahora vivimos, y que merece el nombre de cosmopolitismo político.

  1. El cosmopolitismo político contemporáneo no borda ya sobre un ideal religioso, humanístico, racionalista o romántico, sino sobre el cañamazo del hombre abreviado en su expresión mínima: el hombre en su primera función, que es la de vecino del hombre. Y el problema de la vecindad entre los hombres es, ni más ni menos, el problema político. De tal nueva especie de cosmopolitismo, las actuales revoluciones económicas son el síntoma aventurero y bravío. Nuestra literatura es su expresión viva: lo sufre y lo alimenta a la vez. La Sociedad de las Naciones2 es su más alta sanción en el orden de lo institucional y lo admitido. Las conferencias del desarme, aunque a sabiendas sólo esperen realizar sus fines parcialmente, (2 La Sociedad de las Naciones fue fundada en 1920 como una consecuencia del Tratado de Versalles, que dos años antes dio fin a la Primera Guerra Mundial. Tuvo’ sede en Ginebra y se propuso mantener la paz, arbitrar en los conflictos internacionales, impedir las agresiones y fomentar la cooperación entre todos los países. Fracasó desde un principio: no pudo detener al nazifascismo en sus ataques a China (1931), a España y Etiopía (1936) y a Polonia (1939). Aunque prácticamente dejó de funcionar al comienzo de la Segunda Guerra, sólo se acordó su disolución hasta 1946. Sus archivos fueron trasladados a la ONU) representan el ataque orgánico a este problema, el ataque que viene de adentro del propio complejo de la historia, cuyo éxito, por escaso que fuere, será bienvenido. El Instituto Internacional de Cooperación Intelectual descubre, hasta por su nombre, el motor que anima estos empeños: la inteligencia3. (3 Aquí, como en mis palabras del Día Americano, recogidas en Tentativas y orientaciones, sólo cito las instituciones oficiales para que se vea que las nuevas aspiraciones de que vengo tratando de tal modo invaden ya nuestro ambiente, que no sólo se manifiestan en las zonas renovadoras de la oposición, sino que han fundado’ ya cuarteles en el centro mismo de la zona conservadora. El cosmopolitismo, que por un extremo es perseguido por la policía como elemento disolvente, por el otro extremo recibe, en Ginebra, el acatamiento de los Estados).

Notaréis que este cuadro registra tácitamente un paulatino advenimiento al poder de las clases que ahora se llaman clases universitarias. El ideal de unificación ya da más francamente la cara y no se sonroja de sí mismo. Se le llama ideal de paz, y es la más noble conquista de la inteligencia. Porque, aunque, hablando con toda la crueldad de la filosofía, el ser del Estado se confunda en última instancia con el ser del ejército, nadie ha dicho que lo que se engendró en la guerra tiene que seguir siendo bélico. Sobre todo cuando, como en el caso, la necesidad bélica no es su fundamento. Al contrario, en apaciguar y convertir a más altos fines los impulsos atávicos está el sentido de la humanidad. También hay sociólogos que nos demuestren, con metáforas biológicas, que el hombre es originariamente un animal de rapiña: tiene —dicen— los ojos de frente para fascinar a la presa, como todos los seres que se alimentan con la vida de los demás; en tanto que los animales no rapaces viven de plantas y yerbas, y tienen los ojos de costado, a la defensiva, para ver venir la amenaza y escapar a tiempo. Concluir de aquí, como lo hacen estos sociólogos, que el hombre debe procurar desarrollar en sí mismo su rapacidad prehistórica, no pasa de ser una chabacanería lamentable. Yo sé que la biología debe entrar con mucha cautela y pisando de puntillas en el terreno de la sociología. También nos enseña la historia natural que las alas de las aves pueden haber sido, en un principio, meros órganos respiratorios, como las branquias de los peces. Suponed que la mano —me avergüenza decirlo— os haya sido dada para matar. Habéis hecho de ella —sea en buenhora— el menestral de todas las artes y el ministro de la amistad.

Hasta aquí hemos recorrido la vida y fortunas de la inteligencia en su proceso físico y en su proceso espiritual de unificación, cuando trabaja sobre la materia natural o sobre la materia histórica: sobre la tierra o sobre el hombre. Pero la inteligencia trabaja también como agente unificador sobre su propio ser inefable, sobre la inteligencia misma, y entonces se llama cultura. Ya no es el proceso físico —nivelación geográfica—, ya no es el proceso histórico —cosmopolitismo—; ahora es el proceso intelectual de la inteligencia (si se me permite ésta expresión algo alambicada), el cual se desarrolla en el pasado, se recoge en el presente y se orienta hacia el porvenir. La continuidad que así se establece es la cultura, la obra de las musas, hijas de la memoria. Este punto, aparentemente, no necesita mayor desarrollo que su simple enunciado. Todos, en efecto, estamos convencidos de que asegurando el presente afirmamos el porvenir y, en cierto sentido, satisfacemos aquel anhelo de perpetuación y perennidad que está escrito en nuestras almas. Todos debiéramos estar convencidos de que la manera de asegurar el presente es asimilar el pasado. ¿Lo estamos de veras?

Comencemos otra vez por alejar la intrusa sombra que acompaña y a veces esconde a cada pensamiento. Asimilar el pasado no es ser conservador sistemático, ni retrógrado en el sentido vulgar de la palabra. Os habla el ciudadano de una república que no dudó en ponerse a sí misma en tela de juicio para esclarecerse a sus propios ojos, para darse a luz. La transformación mexicana, al disiparse el humo de los combates, descubre frente a sí el espectáculo del ser mexicano, de la tradición nacional, de la cual las vicisitudes históricas nos habían venido alejando insensiblemente al correr del siglo XIX. Hablo aquí de tal transformación como un fenómeno total, superior a los gustos individuales, a los partidos y a las personas, superior a sus directores. Lo que ha salido a flor de patria —la gran preocupación por la educación del pueblo y el desarrollo incalculable de las artes plásticas y la arqueología— son movimientos de perfecta relación histórica, que rectifican un titubeo anterior de descastamiento: se afianzan sobre el pasado vetusto y trascendente, recogiendo cada nota de la melodía que dan los siglos; se inspiran en él, lo aprovechan como resorte del presente y, sobre este resorte, saltan con robusta confianza sobre el mar movible del porvenir.

Recientemente, en un diario madrileño, Azorín comentaba con lucidez las palabras del jefe del gabinete español, don Manuel Azaña: “Soy el español más tradicionalista que hay en la Península”; y hacía ver que, entre los tres órdenes políticos que hoy emplean en España la palabra tradición con singular frecuencia —el carlista partidario del absolutismo, el monarquista constitucional alfonsino, ambos conservadores, y por último el gobierno republicano surgido de la revolución—; es éste, es el revolucionario Azaña, quien abarca, en su visión nacional, mayor cantidad de historia, de pasado, de ser español. Todo esto es para deciros que la idea de continuidad, de cultura, de unificación de la inteligencia en el seno de su propia sustancia, nada tiene de común con lo que la gente llama pasatismo, derechismo, reacción, u otras nociones de este jaez que hemos dejado a media calle antes de llegar a esta sala, porque ellas pueden corresponder a realidades inmediatas, pero no tienen cara filosófica con que presentarse. No se trata aquí de querer traducir el presente hacia el pasado, sino, al contrario, el pasado hacia el presente. El aprovechamiento de una tradición no significa un paso atrás, sino un paso adelante, a condición de que sea un paso orientado en una línea maestra y no al azar. Por lo demás, no todo lo que ha existido funda tradición. Si así fuera, la historia sería una ciencia matemática; un asunto de cómputo cuantitativo y no, como lo es, un asunto de selección cualitativa. Y repito ahora mi pregunta. Aun purificada así la idea, ¿estamos seguros de creer que, tamizando y cerniendo finamente el pasado —porque en todo hay que separar el grano de la paja—, hacemos un servicio al presente? Debiéramos estar seguros, no cabe la menor duda. Pero ello es que no lo estamos. Tal es, y no la crisis exterior, la mayor dolencia de nuestra época. Hablemos con sinceridad: hoy se nos repite mucho que el pasado está en quiebra y que toda la humanidad, antes de nosotros, se ha equivocado. Un placer de la ruptura histórica preside a estas apreciaciones. Ello merece analizarse.

Sin duda es cuestión de temperamentos. Hay quienes se sienten más impresionados por las semejanzas de las cosas, y hay quienes se confiesan más afectados por sus diferencias. Aquella primera tendencia, que es la tendencia clásica, se alarga en un comentario de veinticuatro siglos en torno al principio aristotélico de que la naturaleza nada hace por saltos. Visión de la vida que no deja de tener placidez, ella contempla los hilos que teje y desteje la creación, con la confianza de que no puede haber ruptura en la hamaca que nos sostiene, y nunca hemos de precipitarnos en la nada mediante un asesinato cosmogónico, ya administrado a pequeñas dosis de discontinuidad, o ya en un rapto de impaciencia divina que cerrara todo el universo como se cierra un grande abanico. De aquí cierto optimismo metafísico superior a nuestras desgracias individuales, que fácilmente alcanza la temperatura de la mística: la contemplación de la armonía lleva al éxtasis, y anula el sentir personal en términos que confunden el placer de la vida y el placer de la muerte. Porque la muerte, de cierta manera apreciada, como el Prometeo de Goethe la describe, puede también atraer, c modo de oasis. En esta misma imagen del mundo se inspira el sentimiento de la evolución: no digo la teoría de Darwin o la retórica descriptiva de Spencer, que han dejado de prestar servicios a la ciencia y a la filosofía, sino la noción puramente lógica de la evolución, que equivale ya a la armonía. Los fenómenos son una cadena de manos enlazadas, y se puede ir de uno a otro por la línea recta de la derivación. En el orden de la naturaleza, esta imagen del mundo informa el concepto de la “coordinación biológica”, concepto que ha venido a sustituir a los antiguos de variación sin plan, adaptación sin plan y lucha por la vida sin plan.

La otra tendencia, aquella que insiste en las diferencias de las cosas, en los contrastes de las centurias o de los instantes sucesivos, está, en nuestros días, al alcance de todas las fortunas, desde que la guerra europea nos dio la sensación de un vasto hundimiento. Abra histórica donde desaparecieron millones de hombres, esta zanja parece dividir naturalmente dos épocas, a tal grado que muchos se figuran que los de allá y los de acá nos damos la espalda, que de poco o nada nos sirven las anteriores conquistas, y que la actual crisis —crisis del mantenimiento de nuestra especie sobre la tierra, crisis de la vida del hombre en medio de sus semejantes— ofrece caracteres de novedad para los cuales es fuerza sacar remedios nuevos punto menos que de la nada. Con una exasperación que llega, en sus desvaríos, a asumir perfiles de regocijo orgiástico, las nuevas generaciones se educan al grito: —¡Nada tengo de común con la historia! Y me pregunto si no será tiempo de que sus maestros, que tanto han insistido en la discontinuidad y en la diferencia, comiencen ya a insistir en la ley de continuidad, ley de cultura.

Tanto recrearse en la desvinculación aparente de las cosas me temo que sea un pecado del espíritu, una delectación morosa a lo metafísico y que se purgue y se pague al fin como los demás pecados. En el argumento se ha introducido una confusión pintoresca. Se confunde arbitrariamente la idea de continuidad con la idea de lentitud, y por aquí se la hace odiosa. Spengler describe la aparición del hombre en la tierra como un caso súbito semejante a un cataclismo geológico, y luego añade: “Las variaciones lentas y flemáticas corresponden al modo de ser inglés: no a la naturaleza.” Pero nadie ha dicho que la continuidad sea modorra, ni nadie aconseja el andar perezoso de la tortuga de preferencia a la estética del salto, grata a las almas jóvenes. Y aquí comenzamos a hablar del salto en un sentido ya no aristotélico. El salto, que nos seduce como una manera de heroicidad en el movimiento, no es tampoco una interrupción. Aquiles, de alígeros pies, salta y no lo vemos sino antes y después del salto. No diremos de Aquiles que ha dejado de existir durante el salto: simplemente, supera nuestra sensación psicológica del momento, la decimasexta parte de un segundo. Pero Aquiles, visto en cámara lenta, es perfectamente continuo. Sea otro ejemplo —de uso frecuente, puesto que se encuentra en la Iliada—: el dardo parece morir en las manos del que lo lanza, cuando ya renace otra vez vibrando en el pecho del enemigo; pero los ojos veloces de una diosa han reducido este rayo a un tren de ondas, y su mano ha tenido tiempo de atravesarse, rauda, a medio viaje, y desviar el golpe mortífero. Los que adulteran, a sabiendas o no, el concepto de la humanidad, juegan con el coeficiente del tiempo. En lo inmenso, nos amenazan con la ruina de las culturas. ¡Como si éstos fueran acontecimientos apreciables a la planta humana!4 (No niego que puedan ser filosóficamente “apreciables”, sino moralmente “utilizables”). ¡Como si pudiéramos organizar nuestra actitud ante la vida —ante el trecho de vida que nos incumbe— en vista de fenómenos que, o caen tan fuera de nuestro radio como el enfriamiento progresivo del mundo, o sólo tienen una realidad interpretativa! Y en lo diminuto, nos amenazan con la misteriosa interrupción de los electrones al saltar de una órbita a otra. ¡Como si esto no fuera pura deficiencia de nuestro cálculo, o bien falsa traducción del lenguaje que llama discontinuo a lo rítmico o llama espacio a lo que ya no es espacio!5 (5 Partiendo de Roupnel, Gastón Balchelard nos habla ya de la autonomía absoluta del instante. Nuestra sensación de continuidad temporal sería una mera ilusión cinematográfica. Aquí no es sitio para entrar en esta discusión, que más que a la realidad del fenómeno se refiere al lenguaje con que lo expresamos. Bástenos decir que continuidad, indica que la continuidad es el orden humano. … Ensaye cualquiera una acción —así sea imaginativa— que no esté fundada en el supuesto de la continuidad: ensáyela, si puede. Acaso la conducta humana pueda precisamente definirse como un imperativo de continuidad lanzado sobre el mundo.)  Y todavía, en su sadismo filosófico, porque otro nombre no merece, ¿qué porvenir nos ofrecen si aceptamos la inminencia de un vuelco absoluto de la vida? ¿Nos ofrecen una vida mejor, o lo que vale más, de mayor dignidad humana? No: nos convidan al suicidio consciente. Nos proponen, con hueca grandilocuencia, el ejemplo de aquel soldado romano “cuyo esqueleto se ha encontrado delante de una puerta de Pompeya, y que murió porque, al estallar el Vesubio, olvidáronse de licenciarlo”. ¡Como si el hombre no estuviera dotado para adoptar y sortear estos acasos, de acuerdo con la valentía de la vida! Estas metáforas soberbias —desconfiemos— explotan el gusto literario más a ras del suelo, y halagan la vanidad vulgar. Resultamos héroes a nuestros propios ojos, por el solo hecho de existir en estos tiempos de Dios. Además, nos sentimos incitados a la pereza, lo cual parece que es muy agradable: si nada nos enseña el pasado, ¡a cerrar los libros! Así se distrae a la juventud del ejercicio y el estudio que han de ser toda su defensa para mañana, con la consoladora perspectiva del fin del mundo, propio consuelo de cobardes. Así echan cada cinco minutos el pito de sirena de los incendios, que hace abandonar las aulas y salir a la calle. Así amenazan a toda hora con el “¡Guarda el lobo!” de la fábula, hasta que, de hartos, ninguno preste atención si de veras se nos acerca el lobo. Y —rasgo característico— son los más eruditos, los más culturizados, los que más deben al pasado y a la tradición, quienes se proponen para caudillos en esta nueva campaña de la ignorancia. Tras de haberse nutrido con el acervo de la historia, vienen a capitanear una campaña antihistórica.

Pero no se puede jugar así indefinidamente, con el espíritu de las nuevas generaciones. El soldado de Pompeya, o estaba embriagado como solían, o se adormeció doblado sobre su lanza como acontece al centinela, o no pasaría de ser un imbécil sin el sentido de las categorías, sin discernimiento ni cerebración, y hasta sin el sano instinto que salva de los terremotos a los pobres ratones. Yo tengo una contrafigura para el soldado de Pompeya, y es aquel admirable aventurero español que, abandonado por una primera expedición en las costas mexicanas, no quiso seguir a los hombres de Cortés cuando éstos después se presentaron a rescatarlo. Gonzalo Guerrero, que así se llamaba este valiente, se encontraba bien hallado como jefe de indios, y tenía mujeres trigueñas que le daban hijos encantadores: la primera prole mestiza de que haya mención en nuestra América. Para él cambiar de civilizaciones venía a ser como cambiar de camisa. No veía el objeto de morirse por tener que taladrarse el lóbulo de la oreja o tener que estamparse en la cara un estupendo tatuaje en rojo y negro —cosas, después de todo, que hacen más o menos nuestras damas. Y aunque no sabría de coro las dos antigüedades, de seguro había cortado en la España de su infancia el fruto verdadero de las culturas que es, en suma, la resistencia moral para los reveses y casualidades exteriores; es decir: la fuerza de continuidad, el valor para “seguir adelante sobre las tumbas”, como suspiraba Goethe; para el “impávido pisar sobre ruinas”, como cantaba Horacio.

No son de ahora los predicadores de catástrofes. Un cierto instinto pitagórico hace que se consideren los números redondos como cifras fatídicas. Así fue el año de mil, así será el de dos mil: se va a acabar el mundo. Un cierto instinto de que todo lo insólito es un aviso del destino alimenta la superstición de los eclipses y los cometas: se va a acabar el mundo. Ya un cometa —quizá os lo han contado— le costó a la raza de Cuauhtémoc la conquista de México. El emperador Moctezuma estaba convencido de que la aparición del cometa en el cielo de Anáhuac era una conminación divina para entregarse con armas y bagajes al conquistador blanco, al hijo del Sol. Y se le entregó, en efecto, como el rey Latino de la Eneida se entregó a los tróvanos. Y aunque después el pueblo se opuso en una revirada instintiva, otra hubiera sido su suerte si, bien conducido por su monarca, cierra desde el primer instante su muralla de paveses, y descarga sobre el invasor, no digamos ya la tempestad de sus flechas, sino su numeroso empellón de carne humana.

Pero volvamos a las catástrofes irremediables, a las ruinas de civilizaciones. Si le llamo civilización al uso del triciclo, me cuesta poco trabajo demostraros que la civilización está, por su esencia misma, destinada a morir en término más o menos lejano. Pero si —ateniéndome a lo fundamental— le llamo civilización a la rueda, la veo girar por toda la historia como un radioso disco solar que todo lo ilumina, o como aquella serpiente que se muerde la cola, imagen de la continuidad adorada en todas nuestras mitologías.

Días pasados, cayó casualmente en mi mesa un artículo del Harper´s Weekly, revista norteamericana, del cual entresaco estos párrafos:

“El presente es un momento sombrío en la historia. Por muchos años, ni en el curso de la vida de los que leen esta revista, ha habido tan profunda y grave preocupación humana; nunca ha sido el futuro tan incierto como hoy. En nuestro mismo país existe pánico y depresión comercial, y miles de nuestros más pobres conciudadanos están en la calle sin empleo y sin la menor perspectiva de obtenerlo.

“En Francia, la caldera política hierve y bulle con incertidumbre; Rusia, como siempre, es la amenaza de una nube negra y silenciosa sobre el horizonte de Europa, mientras que todas las fuerzas y energías del Imperio Británico están duramente probadas en contener en la India una insurrección de vastas y mortales proporciones y, además, la posibilidad de complicaciones internacionales en China.

“Es éste un momento solemne, y no se puede permanecer indiferente ante tales acontecimientos. Nadie puede pronosticar ni ver el fin de nuestras propias perturbaciones…”

Así dice el artículo de la revista norteamericana. No se puede describir mejor lo que ahora estamos presenciando. Se me olvidaba decir —pequeña confesión al oído— que este artículo del Harper´s Weekly no acaba de publicarse ahora, sino que procede de un número que apareció, exactamente, el 10 de octubre de 1857. Hace setenta y cinco años que debimos haber perecido como el soldado de Pompeya, y todavía no hemos perecido. Y estamos afrontando una nueva crisis, aunque sea más grande que la otra. Y yo os invito con todo mi ánimo a que todavía no os deis a la derrota. El que persiste acaba siempre por tener razón. Aceptad las renovaciones que el tiempo traiga, y abrid el pecho a los ventarrones de la vida.

La palabra “cambio universitario” sólo nos sirvió de peldaño para subir una escalera que ahora tendremos que bajar. Pero ya sabemos todo lo que en esa palabra hay escondido. Dejemos la técnica del cambio a los que tienen, en nuestros países, el gobierno de las escuelas. Quizás otro día os describa algunos aspectos de este concepto —lucha de unificación entre las conciencias tiernas de América— tal como yo lo entiendo y lo veo. Por ahora sólo quise libraros de un mareo, ayudaros a mirar la línea del horizonte, para curaros un poco de las pequeñas inquietudes que todos los días os visitan, en vuestro trato con programas de estudio, libros de texto, catedráticos o directores de la enseñanza. Si logro que volváis ahora a vuestros afanes estudiosos algo confortados con la contemplación de la Atenea Política, de la inteligencia que fabrica ciudades, habré correspondido a la invitación con que me honrasteis. Ninguna podía conmoverme más: soy un estudiante cuarentón, estudiante fui ayer y estudiante seré mañana. Tengo algún derecho a aconsejaros la vida de la cultura como garantía de equilibrio en medio de las crisis morales. Traigo bien provistas de experiencia mis alforjas de caminante. No olvidéis que un universitario mexicano de mis años sabe ya lo que es cruzar una ciudad asediada por el bombardeo durante diez días seguidos, para acudir al deber de hijo y de hermano, y aun de esposo y padre, con el luto en el corazón y el libro de escolar bajo el brazo. Nunca, ni en medio de dolores que todavía no pueden contarse, nos abandonó la Atenea Política.

No quiero despedirme sin recordaros que esta divinidad tiene muchos nombres, no contando el que Zeus le prodiga en el poema homérico (“querida ojizarca”) que más bien es un apodo paternal cariñoso. Repetir los nombres de las divinidades es una forma elemental de la plegaria. Orar quiere decir hablar con la boca. Oremos: Atenea, además de Polías o política, se llama Promacos, que viene a ser campeón en las armas, diosa campeadora; se llama Sthenias o poderosa, Areia o de bélica naturaleza. Y todo esto significa que nunca deja enmohecerse su tradición, sus victorias pasadas, sino que a cada nueva aurora madruga a combatir por ellas. Atenea se llama también Bulaia, porque asiste y juzga en los consejos, porque sofrena la cólera del héroe tirándole oportunamente por las riendas de la cabellera, y se llama Ergane, maestra de artesanos, por donde la escuela y el taller se confunden. Por último, Atenea es Kurótrofos, nutriz de los retoños, diosa que alimenta los nuevos planteles de hombres. Protectora de los muchachos, ella os defienda y os ampare, ella os guíe, ella os fatigue y os repose.

Río de Janeiro, 4, V, 1932. Obras Completas. Tomo XI, pp. 182-203.

México, Fondo de Cultura Económica.

¡LA VERDAD ES HIJA DEL TIEMPO, NO DE LA AUTORIDAD!!!

ALFONSO REYES (1889-1959).

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“La obra de Alfonso Reyes —señala Carlos Fuentes— es una carga de dinamita a largo plazo. Como todo gran escritor, sembró de señales para el futuro el terreno yermo del presente. Como todo gran mexicano, tendió un puente para el porvenir que él entendió ajeno a esos fatalismos empobrecedores y enajenantes; un porvenir que él quiso radicar en proyectos de la inteligencia y la voluntad.”
Reyes nació en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, el 17 de mayo. Murió en la ciudad de México, el 27 de diciembre. Sus restos descansan en la Rotonda de los Hombres Ilustres. Hizo estudios en las escuelas particulares de su ciudad natal, en el Liceo Francés de México, en el Colegio Civil de Nuevo León, en la Escuela Nacional Preparatoria y en la Facultad de Derecho de la Universidad de México, donde obtuvo el título de abogado en 1913. En 1909, junto con Antonio Caso, Pedro Henríquez Ureña y otros, funda el Ateneo de la Juventud. En 1911 publica los ensayos Cuestiones estéticas. En 1913 es fundador de la Cátedra de Historia de Lengua y Literatura Españolas en la Escuela Nacional de Altos Estudios. Se le designa segundo secretario de la Legación de México en Fran-cia. Se establece en España desde fines de 1914, consagrándose al periodismo y a la literatura. Trabaja en el Centro de Estudios Históricos de Madrid y en la Revista de Filología Española, que dirige Ramón Menéndez Pidal, y en El Sol, bajo la dirección de José Ortega y Gasset. En 1917 edita Visión de Anáhuac y El suicidio, narraciones, y el ensayo Cartones de Madrid. Traduce del inglés Ortodoxia, de G. K. Chesterton. Se le designa, en 1920, segundo secretario de la Legación en España. Obras: Retratos reales e imaginarios (ensayos) y El plano oblicuo (narraciones). Al año siguiente asciende a primer secretario de la Legación en Madrid. Ese mismo año comienza a publicar los cinco volúmenes de Simpatías y diferencias, ensayos que concluye en 1926. En 1921, también, los ensayos y divagaciones El cazador y la traducción de El candor del Padre Brown, de Chesterton. En 1922 ya es encargado de negocios a. i. en España. Traduce y prologa El hombre que fue jueves, de Chesterton. Escribe los poemas Huellas. En 1924 regresa a México. Se le designa Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en Francia, cargo que mantiene hasta 1927. Publica su tragedia en verso Ingenia cruel y los ensayos Calendario. En 1926 sus poemas Pausa. Al terminar su cargo en Francia se le designa, con el mismo carácter, en Argentina, en 1927, hasta 1930. Aparece Cuestiones gongorinas, ensayos. En 1931 5 casi sonetos y Discurso por Virgilio. En 1932 lee Atenea Política en Río de Janeiro, en el Club Reforma, Facultad de Derecho en el Palacio de Tamaraty, que luego apareció en folleto privado. En 1933 aparece publicada en Santiago de Chile, editorial Fax de Carlos Césarman. Aquí se reproduce esta Atenea Política que forma parte de los textos que Reyes escribió en defensa del papel de la cultura en nuestra sociedad.
En 1934 regresa a México y publica sus poesías Golfo de México y Yerbas de Tarahumara. En 1935 reasume su Embajada en el Brasil y edita Minuta, poemas. El año 37 es fecundo: Cantata en la tumba de Federico García Lorca, Tránsito de Amado Nervo, Idea política de Goethe y Las vísperas de España, ensayos. Regresa a México en 1938 y luego se le nombra Comisionado Especial en el Brasil, con categoría de Embajador. Publica Homilía por la cultura y su traducción Mallarmé entre nosotros.
Reyes fue un hombre de ideas políticas y de posición política. Su cultura lo llevó a señalar que “quiero el latín para las izquierdas, porque no veo ventaja de dejar caer conquistas ya alcanzadas”; la tradición cultural, pues, no para el disfrute de unos pocos, sino para el engrandecimiento de los muchos. Su posición política no fue abstracta posición neutra, sino confesada filiación. Tal es el caso de la guerra de España. Perdida ésta en 1939, e iniciada ya la Segunda Guerra Mundial escribe: “Cuando la violencia, la impudicia, la barbarie y la sangre se atreven a embanderarse como filosofías políticas, la duda no es posible un instante. Nuestro brazo para las izquierdas: cualesquiera que sean sus errores en defecto o exceso sobre el lecho de Procusto de la verdad pura, ellas pugnan todavía por salvar el patrimonio de la dignidad humana, hoy tan desmedrado, hoy tan amenazador
El año 39 regresa definitivamente a México. Preside el patronato de la Casa de México, transformada en 1940 en Colegio de México, cuya Junta de Gobierno .presidió hasta su muerte. Publica la primera parte de Capítulos de literatura española. En 1941 es catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Publica La crítica en la Edad Ateniense y Pasado inmediato. En 1942 las universidades de Tulane, Nueva Orleáns y Harvard, le conceden el título Doctor en letras, Honoris Causa. Libros: La antigua retórica, La experiencia literaria y Última Tule. En 1944 El deslinde, Prolegómenos a la teoría literaria y Tentativas y orientaciones. En 1945 recibe el Premio Nacional de Literatura. Miembro de la Junta de Gobierno de la Universidad Nacional Autónoma de México, hasta su muerte. Aparece la segunda serie de Capítulos de literatura española y los ensayos: Tres puntos de exegética literaria y Norte y Sur. La Universidad de La Habana le concede el Doctorado Honoris Causa en 1946. Libros: Los trabajos y los días. 1948 es otro año de gran producción: Cortesía, poemas suyos y ajenos; Letras de la Nueva España, Panorama de la religión griega y traduce la Historia de la literatura griega, de C. M. Bowra.

De 1949 a 1955, fecha esta última en que comienzan a publicarse sus obras completas, aparecen entre otras: Junta de sombras, La X en la frente, la primera y segunda partes de Marginalia, Trayectoria de Goethe, Parentalia y Presentación de Grecia; traduce La Ilíada, tomo I: Aquiles agraviado.
En 1959, fallece a finales de año, culmina sus trabajos con La filosofía helenística y la tercera serie de Marginalia.
Este inmenso escritor, como dice Roberto Fernández Rey amar, “en medio de la violencia, de los cataclismos, del dolor personal, sintió hundirse sus raíces en su pueblo y encontró un idioma universal para decirlo”

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¡LA VERDAD ES HIJA DEL TIEMPO, NO DE LA AUTORIDAD!!!