“Qué lástima” por León Felipe

Poetas Hispanos

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“Qué lástima” por León Felipe

León Felipe fue uno de los poetas menos conocidos o menos populares de la generación del 27.

Su vida fue un sin fin de peripecias, de avatares extraños que le llevaron a pasar por todos los puntos cardinales de la rueda de la fortuna. Nació en una familia acomodada, fue farmacéutico, estuvo en la cárcel, fue cómico ambulante, se casó con una peruana, regentó hospitales en Guinea Ecuatorial, regresó a España y se exilió tras la Guerra Civil, para acabar sus días en México, lejos de una patria torturada que añoraba.

León Felipe fue un poeta que le cantó a las cosas pequeñas. Él supo ver el gran valor que late en las minucias, como única recompensa a una existencia desapercibida.

Además, fue un tremendo nostálgico. Su poesía está empapada en la pena, en la añoranza, en la esperanza de una libertad sin ataduras y errante. León Felipe supo describir la belleza que posee la melancolía, como en este poema (es largo, pero merece la pena): Qué lástima.

¡Que lástima

que yo no pueda cantar a la usanza

de este tiempo lo mismo que los poetas de hoy cantan!

¡Que lástima

que yo no pueda entonar con una voz engolada

esas brillantes romanzas

a las glorias de la patria!

¡Que lástima

que yo no tenga una patria!

Sé que la historia es la misma, la misma siempre, que pasa

desde una tierra a otra tierra, desde una raza

a otra raza,

como pasan

esas tormentan de estío desde esta a aquella comarca.

¡Que lástima

que yo no tenga comarca,

patria chica, tierra provinciana!

Debí nacer en la entraña

de la estepa castellana

y fui a nacer en un pueblo del que no recuerdo nada:

pase los dias azules de mi infancia en Salamanca,

y mi juventud, una juventud sombría, en la Montaña.

despues… ya no he vuelto a echar el ancla,

y ninguna de estas tierras me levanta

ni me exalta

para poder cantar siempre en la misma tonada

al mismo rio que pasa

rodando las mismas aguas,

al mismo cielo, al mismo campo y en la misma casa.

¡Que lástima que yo no tenga una casa!

Una casa solariega y blasonada,

una casa

en que guardara.

a mas de otras cosas raras,

un sillon viejo de cuero, una mesa apolillada

y el retrato de un mi abuelo que ganara

una batalla.

¡Que lastima

que yo no tenga un abuelo que ganara

una batalla,

retratado con una mano cruzada

en el pecho, y la otra mano en el puño de la espada!

Y, ¡que lastima

que yo no tenga siquiera una espada!

Porque…, ¿que voy a cantar si no tengo ni una patria,

ni una tierra provinciana,

ni una casa

solariega y blasonada,

ni el retrato de un mi abuelo que ganara

una batalla,

ni un sillón viejo de cuero, ni una mesa, ni una espada?

¡Que voy a cantar si soy un paria que apenas tiene una capa!

Sin embargo…

en esta tierra de España

y en un pueblo de la Alcarria

hay una casa

en la que estoy de posada

y donde tengo, prestadas,

una mesa de pino y una silla de paja.

Un libro tengo también. Y todo mi ajuar se halla

en una sala

muy amplia

y muy blanca

que esta en la parte mas baja

y mas fresca de la casa.

Tiene una luz muy clara

esta sala

tan amplia

y tan blanca…

Una luz muy clara

que entra por una ventana

que da a una calle muy ancha.

Y a la luz de esta ventana

vengo todas las mañanas.

Aqui me siento sobre mi silla de paja

y venzo las horas largas

leyendo en mi libro y viendo cómo pasa

la gente al traves de la ventana.

Cosas de poca importancia

parecen un libro y el cristal de una ventana

en un pueblo de la Alcarria,

y, sin embargo, le basta

para sentir todo el ritmo de la vida a mi alma.

Que todo el ritmo del mundo por estos cristales pasa

cuando pasan

ese pastor que va detrás de las cabras

con una enorme cayada,

esa mujer agobiada

con una carga de leña en la espalda,

esos mendigos que vienen arrastrando sus miserias de Pastrana

y esa niña que va a la escuela de tan mala gana.

¡Oh, esa niña! Hace un alto en mi ventana

siempre y se queda a los cristales pegada

como si fuera una estampa.

¡Que gracia

tiene su cara

en el cristal aplastada

con la barbilla sumida y la naricilla chata¡

Yo me río mucho mirándola

y la digo que es una niña muy guapa…

Ella entonces me llama ¡tonto!. y se marcha.

¡Pobre niña! Ya no pasa

por esta calle tan ancha

caminando hacia la escuela de muy mala gana,

ni se para

en mi ventana,

ni se queda a los cristales pegada

como si fuera una estampa.

Que un dia se puso mala,

muy mala

y otro día doblaron por ella a muerto las campanas.

Y en una tarde muy clara,

por esta calle tan ancha,

al través de la ventana,

vi como se la llevaban

en una caja muy blanca…

En una caja

muy blanca

que tenia un cristalito en la tapa.

Por aquel cristal se la veia la cara

lo mismo que cuando estaba

pegadita al cristal de mi ventana…

Al cristal de esta ventana

que ahora me recuerda slempre el cristalito de

tan blanca.

Todo el ritmo de la vida pasa

por este cristal de mi ventana…

Y la muerte también pasa!

¡Que lástima

que no pudiendo cantar otras hazañas,

porque no tengo una patria,

ni una tierra provinciana,

ni una casa

solariega y blasonada,

ni el retrato de un mi abuelo que ganara

una batalla

ni un sillón viejo de cuero, ni una mesa, ni una espada,

y soy un paria

que apenas tiene una capa…

venga, forzado, a cantar cosas de poca importancia!

León Camino Galicia de la Rosa, conocido como León Felipe, nació en Tábara, Zamora, el 11 de abril de 1884. Nació en una familia acomodada, su padre era notario. Pasó su infancia en Sequeros, Salamanca, y en 1893 se trasladó con su familia a Santander. Tras estudiar en Madrid, ejerció de farmacéutico en varias ciudades al tiempo que trabajaba como actor para una compañía de teatro itinerante.

Permaneció tres años en la cárcel, convicto de desfalco y contrajo un matrimonio fracasado con la peruana Irene Lambarri. Su vida bohemia le sumió en una situación económicamente complicada hacia 1919, cuando iniciaba su obra poética en Madrid. En 1920 publicó Versos y oraciones del caminante.

Tras tres años de estancia en Guinea Ecuatorial, en aquellos años colonia española, trabajando como administrador de hospitales, viajó a México en 1922, con una carta de Alfonso Reyes que habría de abrirle las puertas del ambiente intelectual mexicano.
Trabajó como bibliotecario en Veracruz, y como profesor de literatura española en la Universidad Cornell, Estados Unidos. Contrajo un segundo matrimonio con Berta Gamboa, también profesora.

Volvió a España poco antes de iniciarse la guerra civil, y apoyó la república hasta 1938, año en que se exilió definitivamente a México.

Fue agregado cultural de la embajada de la República española en el exilio, única reconocida entonces por el gobierno mexicano. La experiencia de la guerra civil y el exilio posterior configuraron una voz poética combativa y rebelde.
Murió en Ciudad de México el 18 de septiembre de 1968.

 

 

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Sergio Pitol Deméneghi y Discurso Premio Cervantes 2005

Sergio Pitol Deméneghi

 Sergio Pitol Deméneghi (Puebla18 de marzo de 1933Xalapa12 de abril de 2018) fue un escritor, traductor y diplomático mexicano. Su vocación lo ha volcado hacia la promoción de los derechos humanos en México y al cuestionamiento de orientaciones políticas que coloquen al ser humano por debajo de la razón de Estado.[cita requerida] Falleció el 12 de abril de 2018 a los 85 años por complicaciones de una afasia progresiva que lo acompañaba desde hace varios años.

Pitol y el llamado del viaje

Fabiola Palapa Quijas y Eirinet Gómez, corresponsal   jueves, 12 abr 2018

Xalapa, Ver. La experiencia del viaje no sólo marcó gran parte de la vida de Sergio Pitol, sino también su producción literaria. El escritor consideraba que viajar de manera mental era indispensable para “no ponerse límites, no cerrarse y crearse formas aldeanas, sino concebir el mundo como amplio y diferente, saber que uno es un granito en ese inmenso mundo y que no hay nada eterno”.

Pitol murió este jueves a las 09:30 horas en Xalapa por complicaciones de una afasia progresiva que le afectaba desde hace varios años.

Desde muy joven sintió el llamado del viaje, que con el tiempo se convirtió en uno de los móviles de su obra literaria, la cual ha marcado a varias generaciones de lectores y escritores de América Latina y el mundo.

Nació en la ciudad de Puebla el 18 de marzo de 1933. A la edad de cinco años contrajo paludismo, al que le llamaban “malaria consultiva”, lo cual le condujo desde pequeño a la lectura debido a los largos periodos de reposo que debía guardar. Comenzó con Verne, Stevenson, Dickens y a los doce años ya había terminado La guerra y la paz.

A los dieciséis o diecisiete años estaba ya familiarizado con Proust, Faulkner, Mann, Wolf, Kafka, Neruda, Borges, los poetas del grupo Contemporáneos, mexicanos, los del 27 españoles, y los clásicos españoles.

Vivió en Europa durante 18 años. En México estudió derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y fue titular de esa carrera en la Universidad Veracruzana de Xalapa y en la Universidad de Bristol, en Estados Unidos. Pitol fue traductor, profesor, editor y también diplomático en París, Varsovia, Budapest, Moscú y Praga.

En una entrevista con La Jornada en 2010, el escritor mexicano confesó: “Yo me aventuro a decir que soy los libros que he leído, la pintura que he visto, la música escuchada y olvidada, las calles recorridas. Uno es su niñez, su familia, unos cuantos amigos, algunos triunfos, bastante fastidio. Uno es una suma mermada por infinitas restas. Uno está conformado por tiempo, adicciones y credos diferentes”.

En una entrevista con Carlos Monsiváis, Pitol explicó que recurría con frecuencia a Jorge Luis Borges cuando se estancaba en un texto y no lograba continuarlo pensaba en una frase del autor argentino para cerrar su párrafo.

“Yo descubrí en 1952 a Borges en un suplemento cultural, donde se publicó La casa de Asterión. Creo que el mayor descubrimiento de una prosa fue ése. Parecía otro idioma. Nunca había conocido tal maravilla. ¿Te acuerdas que en los años cincuenta llegaba a las librerías la revista Sur, donde escribía frecuentemente Borges? Compraba la revista casi sólo por leer sus cuentos, sus reseñas de cine y sus ensayos.

“En México sólo tenía un puñado de lectores. La revista Sur me acercó a la literatura argentina, casi más que a la mexicana. Ahora si abro algunas novelas de entonces me asombro de qué malos eran, qué solemnes, qué huecos. Sólo logro admirar a Guiraldes, W. H Hudosn, los ensayos y las novelas cortas de Bianco, los cuentos de Silvina Ocampo”, contestó a Monsiváis.

Sergio Pitol pertenece a la generación de Medio Siglo y la comparte con los escritores Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco, Elena Poniatowska, Juan García Ponce, Juan Vicente Melo, Juan Manuel Torres y José de la Colina, entre otros.

Con motivo de la publicación de Una autobiografía soterrada, bajo el sello de Almadía, comentó a La Jornada: “Soy un hijo de todo los visto y lo soñado, de lo que amo y aborrezco, pero aún más ampliamente de la lectura, desde la más prestigiosa a la casi deleznable…Escribir ha sido para mi, si se me permite emplear la expresión de Bajtin, dejar un testimonio personal de la mutación constante del mundo”.

Para el escritor la autobiografía siempre estuvo presente desde sus primeros cuentos y en la Trilogía de la memoria (2007), simplemente buscó una forma distinta de abordarla, convirtiéndose en el personaje que deambula por todas sus páginas. “Releerme significó revivir experiencias de mi relación con la música, la ópera, el cine, el teatro y, por supuesto, la literatura”, dijo el Premio Miguel de Cervantes de Literatura 2005 a La Jornada (6/05/2010).

En su libro ‘El mago de Viena’, el autor nos muestra, con la maestría narrativa que lo caracteriza, pequeñas ventanas al mundo de sus memorias literarias, de su imaginación histórica, de su pasión inextinguible por la literatura, los viajes y la vida.

En las últimas presentaciones públicas, Pitol ya no hablaba, simplemente sonreía y abría sus brazos para agradecer los aplausos de sus lectores que acudían a verlo, como sucedió en el 2012 en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, cuando se presentó la antología titulada Elogio del cuento polaco.

En 2013 se le rindió un homenaje en el Palacio de Bellas Artes con motivo de su 80 aniversario, el escritor y traductor permaneció sentado en una de las butacas de la sala Manuel M. Ponce, ahí escuchó la intervención de sus amigos, alumnos y especialistas en su obra, quienes lo definieron como un hombre libre, vital y de humor, autor a contracorriente y solidario que todo lo convierte en literatura.

También ese año recibió otro homenaje en Xalapa, en el Hay Festival, y su editor Marcelo Uribe le entregó un ejemplar de El tercer personaje, que en ese entonces acababa de salir de la imprenta, publicado por Ediciones Era. El argentino Andrés Neuman, quien participó en el evento, señaló que en Pitol “uno encuentra una especie de sustrato memorístico, lo que no es verdadero parece serlo; esa duda de si es o no es verdadero es parte de su encanto”. Se refirió a Pitol como autor de lo que ahora se menciona mucho en la crítica: la autoficción.

En Cuba, también en el 2013, el premio Cervantes 2005 asistió a la presentación de su libro El arte de la fuga, ante un auditorio que desafió una incesante lluvia sobre La Habana.

La obra del escritor mexicano ha sido traducida a diferentes idiomas (francés, alemán, italiano, polaco, húngaro, holandés, ruso, portugués y chino). Entre sus títulos más conocidos se encuentran: Tiempo cercado (1959), No hay tal lugar (1967), Infierno de todos (1971), El tañido de una flauta (1973) y Asimetría (1980), El arte de la fuga (1996), El desfile del amor (1984), y La vida conyugal (1991).

En su faceta como Traductor, Pitol se destacó por promover en nuestra lengua a autores como Henry James, Joseph Conrad, Jane Austen, Robert Graves, Witold Gombrowicz y el chino Lu Hsun, entre otros.

Sergio Pitol recibió diversos galardones, entre los que destacan el Premio Xavier Villaurrutia (1981) por su cuento Nocturno de Bujara; el Premio Herralde por su novela El desfile del amor (1984); el Premio de Literatura Latinoamericana y el del Caribe Juan Rulfo (1999); Nacional de Ciencias y Artes en Lingüística y Literatura 1983, así como el Premio Miguel de Cervantes de Literatura 2005.

Sergio Pitol

https://es.wikipedia.org/wiki/Sergio_Pitol

Sergio Pitol Medal of the Miguel de Cervantes Prize.svg

Información personal

Nombre en español Sergio Pitol 
Nacimiento 18 de marzo de 1933
PueblaFlag of Mexico.svg México
Fallecimiento 12 de abril de 2018 (85 años)
XalapaFlag of Mexico.svg México
Nacionalidad mexicana
Lengua materna Español

Educación

Alma máter

Información profesional

Ocupación Escritor, traductor y diplomático
Empleador
Lengua de producción literaria Español
Obras notables El arte de la fuga, El desfile del amor, Nocturno de Bujara
Miembro de
Distinciones Premio Miguel de Cervantes en 2005
Doctorado honoris causaotorgada por la UAM (1998)
Premio Nacional de Literatura(1983)

Biografía

«Uno es los libros que ha leído, la pintura que ha visto, la música escuchada y olvidada, las calles recorridas. Uno es su niñez, su familia, unos cuantos amigos, algunos amores, bastantes fastidios. Uno es una suma mermada por infinitas restas.»

El arte de la fuga, Sergio Pitol

Sergio Pitol nació el 18 de marzo de 1933 en Puebla, pero desde los cuatro años se trasladó al ingenio veracruzano El Potrero, tras la muerte de su padre. Al poco tiempo, cuando tenía cinco años, su madre murió ahogada en el Río Atoyac.23​ Huérfano, creció en una casa grande en este pequeño pueblo de menos de tres mil habitantes. Así lo describe él mismo en su discurso elaborado para el Premio Cervantes:4

«Un nombre, tan distante a la elegancia: Potrero. Era un ingenio de azúcar rodeado de cañaverales, palmas y gigantescos árboles de mangos, donde se acercaban animales salvajes. Potrero estaba dividido en dos secciones, una de unas quince o diecisiete casas, habitadas por ingleses, americanos y unos cuantos mexicanos. Había un restaurante chino, un club donde las damas jugaban a las cartas un día por semana, una biblioteca de libros ingleses y una cancha de tenis.»

Pasó su infancia rodeado de adultos que expresaban en sus conversaciones una gran nostalgia por el mundo anterior a la Revolución, un mundo destruido del que guardaban recuerdos contradictorios: tan pronto evocaban las virtudes de aquel paraíso perdido como se quejaban por las miserias y calamidades que habían pasado en aquella época. Fueron precisamente esas experiencias las que influyeron notablemente en la creación de sus primeros cuentos, los de Tiempo Cercado e Infierno de todos, que no son más que «el resultado de un ejercicio de limpieza, una vía de escape de ese mundo asfixiado, enfermo, con tufo a lugares oscuros, cerrados y aislados«, como él mismo afirmó en una entrevista de 1989.5

Durante varios años estuvo enfermo de paludismo, lo que le obligó a recluirse en casa, tiempo que aprovechó para entregarse a la lectura: comenzó con VerneStevensonDickens y a los doce años ya había terminado Guerra y Paz. A los diecisiete años ya estaba familiarizado con ProustFaulknerThomas MannVirgina WoolfKafkaNerudaBorges, los poetas del grupo Contemporáneos, mexicanos, los de la generación del 27 y los clásicos españoles. Todos los veranos solía ir con su abuela y su hermano a un balneario a tomar aguas minerales, aunque nunca llegó a experimentar una gran mejoría. Fue su abuela una figura importante en su vida, pues además de hacerse cargo de su educación, le sirvió de modelo y referente a la hora de iniciarse en la literatura, ya que pasaba la mayor parte del día leyendo novelas, sobre todo las de Tolstoi, su autor preferido.

A los dieciséis años llegó a la Ciudad de México para estudiar en la Universidad y encontró su vocación verdadera, su camino hacia la literatura, en la Facultad de Derecho, influyéndole notablemente su maestro Don Manuel Martínez Pedroso, catedrático de Teoría del Estado y Derecho Internacional. Dice de él que «Don Manuel fue una de las personas más sabias que he conocido».

Se licenció en derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México, y ha sido titular de esa carrera en su alma máter, en la Universidad Veracruzana de Xalapa y en la Universidad de Bristol. Fue miembro del Servicio Exterior mexicano desde 1960, para el que ha trabajado como agregado cultural en ParísVarsoviaBudapestMoscú y Praga. Su paso por Moscú6​ afianzó en él su afición por la literatura rusa en general y por Antón Chéjov en particular.

Además residió en RomaPekín y Barcelona por motivos de estudio y trabajo. En esta última ciudad vivió entre 1969 y 1972 traduciendo para varias editoriales, entre ellas Seix BarralTusquets y Anagrama (la cual publica sus obras en España). Actualmente vive en Xalapa, capital del estado mexicano de Veracruz.

Pitol es también conocido por sus traducciones al español de novelas de autores clásicos en lengua inglesa, como Jane AustenJoseph ConradLewis Carroll y Henry James, entre otros.

Empezó a publicar en la madurez (No hay tal lugar, 1967). «Me inicié con el cuento y durante quince años seguí escribiéndolos. En el cuento hice mi aprendizaje. Tardé mucho en sentirme seguro.»7​ Escribió una decena de libros antes de El arte de la fuga (1996), donde hizo un notable balance de su trayectoria y creó un género narrativo-memorialístico muy personal. La difusión masiva de su obra ha sido tardía.

El 23 de enero de 1997, fue elegido miembro correspondiente de la Academia Mexicana de la Lengua.8

Acerca de su obra

Dentro de su obra narrativa, se pueden destacar dos etapas:

Primera etapa

Iniciada con sus primeros cuentos, los de Tiempo cercado e Infierno de todos, marcada por tintes nostálgicos y un tanto negativos, definida por él mismo como un intento de escapar de un mundo asfixiado y enfermo. En el período en el que escribió estos cuentos se entregó a la lectura de William Faulkner, puesto que en sus novelas encontró un mundo con el que se sentía claramente identificado: el de los terratenientes del sur de Estados Unidos después de la Guerra Civil, gente que vivía en grandes casas, que padecía enfermedades de todo tipo y vivía arruinada, sin lograr adaptarse al mundo contemporáneo. Un mundo lleno de niños que nacieron después del desastre: niños huérfanos, enfermos, amedrentados.

Segunda etapa

La segunda etapa se conoce como la de los viajes, donde el protagonista es una especie de peregrino laico, un joven ansioso por descubrir los misterios de la naturaleza humana. En esta etapa Sergio Pitol se centra en ahondar en la psicología de los personajes, (la mayoría mexicanos) planteándose algunos dilemas morales. Un ejemplo característico sería el relato Cuerpo presente, con el que precisamente se inicia la segunda etapa. En ella hace un registro de los personajes y lugares que fue conociendo, aunque utilizara el lugar solamente como marco escénico.

Obras publicadas

Obra completa de Sergio Pitol:9

Libros de cuento
  • Tiempo cercado1959
  • Infierno de todos1971
  • No hay tal lugar1967
  • Del encuentro nupcial, 1970
  • Nocturno de Bujara, 1981, reeditado por Anagrama como Vals de Mefisto, 1984, incluye: “Mephisto-Waltzer”, “El relato veneciano de Billie Upward”, “Asimetría”, “Nocturno de Bujara”
  • Cementerio de tordos1982
  • Cuerpo presente, 1990
  • Un largo viaje, 1999
Novela
  • El tañido de una flauta1972
  • El desfile del amor, 1984
  • Juegos florales1985
  • Domar a la divina garza1988
  • La vida conyugal1991, adaptada al cine
Ensayo
  • Los climas1972
  • De Jane Austen a Virginia Woolf : seis novelistas en sus textos, 1975
  • La casa de la tribu, 1989
  • Juan Soriano: el perpetuo rebelde, 1993
  • Adicción a los ingleses: vida y obra de diez novelistas, 2002
  • De la realidad a la literatura, 2003
  • El tercer personaje, ensayos, 2013
Memoria
  • El arte de la fuga1996
  • Pasión por la trama, 1998
  • El viaje2000
  • El mago de Viena2005
  • Una autobiografía soterrada2010
  • Memoria: 1933-1966, 2011
Selecciones, recopilaciones, antologías
  • Asimetría: antología personal1980
  • El relato veneciano de Billie Upward, Monteávila, 1992
  • Soñar la realidad: una antología personal, RHM, 1998
  • Todos los cuentos, Alfaguara, 1998
  • Tríptico de carnaval, Anagrama, 1999, contiene El desfile del amorDomar a la divina garzaLa vida conyugal
  • Todo está en todas las cosas, Lom, Era, 2000
  • Los cuentos de una vida, Debate, 2002
  • Obras reunidas II, FCE, 2003, contiene El desfile del amorDomar a la divina garzaLa vida conyugal
  • Obras reunidas III: cuentos y relatos, FCE, 2004
  • El oscuro hermano gemelo y otros relatos, Norma, 2004
  • Obras reunidas IV: escritos autobiográficos, FCE, 2006
  • Los mejores cuentos, Anagrama, 2006
  • Trilogía de la memoria, Anagrama, 2007, agrupa El arte de la fugaEl viaje y El mago de Viena
  • Icaro, 2007
  • La patria del lenguaje lecturas y escrituras latinoamericanas, Corregidor, 2013

Traducciones

Del chino
Del inglés
  • Nuevas metas de la dirección, William B. Given, Herrero, 1960
  • Dirección ejecutiva del personal : cómo obtener mejores resultados de la gente, Edward Schleh, Herrero, 1960
  • Relaciones humanas venturosas, principios y práctica en el negocio, en el hogar y en el gobierno, William J. Reilly, Herrero, 1961
  • El socialismo en la era nuclear, John Eaton, Era, 1968
  • El buen soldadoFord Madox Ford, Planeta, 1971
  • La cultura moderna en América Latina, Jean Franco, Joaquin Mortiz, 1971
  • Adios a todo esoRobert Graves, Seix Barral, 1971
  • La vuelta de tuercaHenry James, Salvat, 1971
  • EmmaJane Austen, Salvat, 1972
  • El corazón de las tinieblasJoseph Conrad, Lumen, 1974
  • El volcán, el mezcal, los comisarios… dos cartasMalcolm Lowry, Tusquets, 1984
  • En torno a las excentricidades del Cardenal PirelliRonald Firbank, Anagrama, 1985
  • Vales tu peso en oroJ. R. Ackerley, Anagrama, 1989
  • Los papeles de AspernHenry James, Monteávila, 1998
  • Las bostonianas, Henry James, Debolsillo, 2007
  • Daisy Miller y Los papeles de Aspern, Henry James, Unam, 2015
Del húngaro
  • El ajuste de cuentas y otros relatosTibor Dery, Era, 1968
  • Amor, Tibor Dery, Instituto cubano del libro, 1970
Del italiano
  • El mal oscuroGiuseppe Berto, Seix Barral, 1966
  • Salto mortal, Luigi Malerba, Seix Barral, 1969
  • Las ciudades del mundoElio Vittorini, Barral, 1971
  • Lida Mantovani y otras historias de FerraraGiorgio Bassani, Barral, 1971
Del polaco
  • Las puertas del paraísoJerzy Andrzejewski, Joaquín Mortiz, 1965
  • Cartas a la señora ZKazimierz Brandys, Universidad Veracruzana, 1966
  • Antología del cuento polaco contemporáneo, varios autores, Era, 1967
  • Madre de reyes, Kazimierz Brandys, Era, 1968
  • Diario argentinoWitold Gombrowicz, Sudamericana, 1968
  • Cosmos, Witold Gombrowicz, Seix Barral, 1969
  • La virginidad, Witold Gombrowicz, Tusquets, 1970
  • Transatlántico, Witold Gombrowicz, Barral, 1971
  • Bakakaï, Witold Gombrowicz, Barral, 1974
  • Rondó, Kazimierz Brandys, Anagrama, 1991
Del ruso

Premios y distinciones

Sobre Sergio Pitol

  • José Balza, Victoria de Stefano, Anamari Gomis, et aliiSergio Pitol, los territorios del viajero. México, ERA, 2000.
  • Karim Benmiloud. Sergio Pitol ou le carnaval des vanités. Paris, Presses Universitaires de France, 2012.
  • Karim Benmiloud, Raphaël Estève (dir.). El planeta Pitol. Bordeaux, Presses Universitaires de Bordeaux, 2012.
  • José Bru (comp.). Acercamientos a Sergio Pitol. Guadalajara, Universidad de Guadalajara, 1999.
  • Maricruz Castro Ricalde. Ficción, narración y polifonía: el universo narrativo de Sergio Pitol. México: Universidad Autónoma del Estado de México, 2000.
  • Laura Cazares Hernández. El caldero fáustico: la narrativa de Sergio Pitol. México, UAM, 2000.
  • (VV.AA.). Texto crítico n° 21, Xalapa, Universidad Veracruzana, abr.-jun. 1981.
  • Pedro M. Domene. Sergio Pitol: el sueño de lo realBatarro (revista literaria) n° 38-39-40, 2002.
  • Luz Fernández de Alba. Del tañido al arte de la fuga. Una lectura crítica de Sergio Pitol. México, UNAM, 1998.
  • Teresa García Díaz. Del Tajin a Venecia: un regreso a ninguna parte. Xalapa, Universidad Veracruzana, 2002.
  • Teresa García Díaz (coord.). Victorio Ferri se hizo mago en Viena (sobre Sergio Pitol). Xalapa, Universidad Veracruzana, 2007.
  • Alfonso Montelongo. Vientos troqueles: la narrativa de Sergio Pitol. Xalapa, Universidad Veracruzana, 1998.
  • Renato Prada Oropeza. La narrativa de Sergio Pitol: los cuentos. Xalapa, Universidad Veracruzana, 1996.
  • Eduardo Serrato (comp.). Tiempo cerrado, tiempo abierto. Sergio Pitol ante la crítica. México, ERA – UNAM, 1994.
  • Hugo Valdés Manríquez. El laberinto cuentístico de Sergio Pitol. Monterrey, Gobierno del Estado de Nuevo León, 1998.

Referencias

  1.  Muere Sergio Pitol.
  2. Volver arriba La Espinosa, Pablo. «Sergio Pitol, visionario marcado por los viajes – La Jornada»http://www.jornada.unam.mx. Consultado el 4 de julio de 2017.
  3. Volver arriba Ricardo, Jorge (17 de febrero de 2015). «Los días y las señas». Reforma. Consultado el 4 de julio de 2017.
  4. Volver arriba Premios Cervantes, 1976-2005, Universidad de Alcalá
  5. Volver arriba El caldero Fáustico: la narrativa de Sergio Pitol pág.209
  6. Volver arriba Fragmentos del Diario de Moscú
  7. Volver arriba “La novela es un género que lo acepta todo”, conversación con Carlos Monsiváis con motivo de la publicación de El mago de Viena y Los mejores cuentosEl País digital, 08.10.2055; acceso 02.11.2011
  8. Volver arriba Miembros de la Academia Mexicana de la Lengua, apartado Miembros correspondientes; acceso 02.11.2011
  9. Volver arriba Véase la “Bibliografía de Sergio Pitol” en Benmiloud, Karim, y Raphaël Esteve. El planeta Pitol. Bordeaux: Presses Universitaires de Bordeaux, 2012, pp. 351-354
  10. Volver arriba Premio Xavier Villaurrutia en El Poder la Palabra; acceso 02.11.2011
  11. Volver arriba Pág.Web Premio Cervantes

Enlaces externos

https://www.uah.es/universidad/premio_cervantes/documentos/discurso_pitol.pdf

Discurso Sergio Pitol, Premio Cervantes 2005

  • Huérfano desde los cuatro años, pasó su infancia rodeado de adultos.

  • Se inició, y refugió, prematuramente en la lectura.

  • El cuento es el género, por excelencia, de su obra literaria.

Sergio Pitol (Puebla, México, 1933) recibió el Premio Cervantes 2005. En su discurso, confiesa por qué su infancia es precisamente uno de los pilares de su obra: quedó huérfano a los cuatro años, con lo que tuvo que ser criado por una abuela. Una infancia marcada, además, por la enfermedad que, irremediablemente, le condujo a la lectura.
Pitol dedica unas palabras a Cervantes, “un adelantado de su época. No hay ninguna corriente literaria importante que no le deba algo a El Quijote: las varias ramas del realismo, el romanticismo, el simbolismo, el expresionismo, el surrealismo, la literatura del absurdo, la nueva novela francesa y muchísimas más encuentran sus raíces en el libro de Cervantes”.

Discurso íntegro de Sergio Pitol

“Majestades:
El primero de diciembre del año pasado, ese mágico día que pareciera haber transformado mi vida, la Ministra de Cultura de España me anunció que había sido otorgado el Premio Cervantes, eran las nueve de la mañana y una hora después mi casa estaba atestada de una muchedumbre: un equipo de televisión, la radio, los periodistas locales, mis familiares, mis amigos, mis colegas de la Universidad, mis vecinos y una cantidad de transeúntes desconocidos que entraron por curiosidad.
Por la tarde fui a la ciudad de México para hacer una tregua; llegué a las doce de la noche a un hotel donde siempre me alojo. Al entrar en el vestíbulo me encontré con un equipo de televisión española, que había llegado a la Feria del Libro de Guadalajara y al saber la noticia del Premio volaron a la capital para entrevistarme. A las tres de la mañana subí a mi habitación como un sonámbulo destrozado.
En el viaje de Xalapa a la capital dormí profundamente, quizás una hora, pero en las cuatro siguientes, aletargado, entre el sueño y la vigilia, aparecían visiones de infancia, personas de un pueblo al que no he visto desde casi sesenta años, mi abuela con un libro, algunos festejos en casa o en el campo, la nana de mi abuela que llegaba a pasar temporadas con nosotros a los noventa años, jardines espléndidos, mi hermano jugando tenis y montando yeguas, trozos de conversaciones sobre el mal precio del café y de los cultivos que por sequías o inundaciones siempre dejaban pérdidas, familias sentadas alrededor del radio para saber la noticia de la guerra civil española, que siempre terminaban en estruendosas discusiones.

“La enfermedad me condujo a la lectura. Sin ellos, los maestros, no hubiera llegado a este día”

Desde ese primero de diciembre he recordado imprevisiblemente fases de mi vida, unas radiantes y otras atroces, pero siempre volvía a la infancia, un niño huérfano a los cuatro años, una casa grande en un pueblo de menos de tres mil habitantes. Un nombre, tan distante a la elegancia: Potrero. Era un ingenio de azúcar rodeado de cañaverales, palmas y gigantescos árboles de mangos, donde se acercaban animales salvajes. Potrero estaba dividido en dos secciones, una de unas quince o diecisiete casas, habitadas por ingleses, americanos y unos cuantos mexicanos. Había un restaurante chino, un club donde las damas jugaban a las cartas un día por semana, una biblioteca de libros ingleses y una cancha de tenis. Esa parte estaba rodeada por bardas altas y fuertes para impedir que a ese paraíso se introdujeran los obreros, artesanos, campesinos y comerciantes minúsculos del pueblo. Aquella zona era tórrida e insalubre. Estuve enfermo de paludismo durante varios años, por lo cual salía poco de casa; en verano mi abuela, mi hermano y yo pasábamos un mes en un balneario a tomar aguas minerales, de donde regresábamos mi hermano sano, como lo fue casi en toda su vida, mi abuela con un reumatismo disminuido y yo sin ninguna mejoría. De vuelta pasábamos ciudades prósperas, con excelentes restaurantes, luces de neón, comercios bien surtidos y movimiento en las calles, pero cuando llegábamos al lugar donde vivíamos, me quedaba siempre deslumbrado. Mi abuela vivía para leer todo el día sus novelas. Su autor preferido era Tolstoi. La enfermedad me condujo a la lectura; comencé con Verne, Stevenson, Dickens y a los doce años ya había terminado La guerra y la paz. A los dieciséis o diecisiete años estaba familiarizado con Proust, Faulkner, Mann, la Wolf, Kafka, Neruda, Borges, los poetas del grupo Contemporáneos, mexicanos, los del 27 españoles, y los clásicos españoles.
A esa edad, saliendo de la adolescencia encontré algunos maestros excepcionales. Estoy seguro que sin ellos no hubiera llegado a este día, elegantísimo como estoy, en el Paraninfo de la prestigiosísima Universidad de Alcalá ni poder dar las gracias a Sus Majestades, al Rector de esta Universidad, los jurados y a ustedes, señoras y señores.

Los maestros

Llegué a la ciudad de México a los dieciséis años para cursar estudios universitarios. Me inscribí en la Facultad de Derecho y frecuenté la de Filosofía y Letras. Pero la que definió mi destino, mi camino hacia la literatura, fue la Facultad de Derecho, y concretamente a un maestro, Don Manuel Martínez de Pedroso, catedrático de Teoría del Estado y Derecho Internacional. Los alumnos más comprometidos con la carrera, los más ordenados, los de óptimas calificaciones en todas las asignaturas, desorientados ante la ausencia de un programa previamente establecido, desertaron a las dos o tres semanas de haberse iniciado el curso. Don Manuel Pedroso fue una de las personas más sabias que he conocido, y, quizás por eso, nada en él había de libresco. Cuando en el salón no quedó sino un puñado de fieles, el maestro sevillano inició realmente su paideia. La impartía del modo más heterodoxo que en aquella época pudiera concebirse la enseñanza del derecho. Pedroso solía hablarnos del dilema ético encarnado en El gran inquisidor, de Dostoievski; del antagonismo entre obediencia al poder y el libre albedrío en Sófocles Eurípides; de las nociones de teoría política expresadas en los tantos Enriques y Ricardos de los dramas históricos de Shakespeare; de Balzac y su concepción dinámica de la historia; de los puntos de contacto entre los utopistas del Renacimiento con sus antagonistas los teóricos del pensamiento político, los primeros visionarios del Estado Moderno: Juan Bodino y Thomas Hobbes. A veces en la clase discurría ampliamente sobre la poesía de Góngora, poeta que prefería a cualquier otro del idioma, o de su juventud en Alemania, donde había realizado la traducción al español de poemas de Rilke, algunas obras de Goethe y también la de Despertar de primavera, de Franz Wedekind, uno de los primeros dramas expresionistas que circuló en el ámbito hispánico. Era un narrador espléndido, nos relataba sus actividades durante la guerra civil, de sus experiencias en el sobrecogedor Moscú de las grandes purgas, donde fue el último embajador de la República Española. A menudo nos vapuleaba con cáustico sarcasmo, pero igual celebraba nuestras primeras victorias. Pedroso nos incitaba a leer, a estudiar idiomas, pero también a vivir. Disfrutaba de los relatos que le hacíamos, inventándole algunos detalles y exagerando otros, de nuestros recorridos nocturnos por antros de los que parecía un milagro salir ilesos. Al terminar el curso uno sabía Teoría del Estado con más claridad que aquellos alumnos que desertaron para abrevar en fuentes más convencionales. Carlos Fuentes ha escrito sobre él páginas excelentes.
En el mismo periodo, frecuenté devotamente los cursos de Don Alfonso Reyes en el Colegio Nacional, sobre literatura y filosofía griega y leí gran parte de sus libros. Los leía, me imagino, por el puro amor a su idioma, por la insospechada música que encontraba en ellos, por la gracia con que, de repente, aligeraba la exposición de un tema necesariamente grave. Borges, en un poema en memoria del escritor mexicano, afirma:

“En los trabajos lo asistió la humana
esperanza y fue lumbre de su vida
dar con el verso que ya no se olvida
y renovar la prosa castellana”.

Era tal su discreción, que muchos aun ahora no acaban de enterarse de esa hazaña portentosa: transformar, renovándola, nuestra lengua. Releo sus ensayos y más me asombra la juventud de esa prosa que no se parece a ninguna otra. Cardoza y Aragón sostiene que nadie que no hubiese releído a Reyes podría afirmar conocerlo.

“El objetivo de la escritura es la posibilidad de convertir en nueva una palabra mil veces repetida con sólo acomodarla en la posición adecuada en una frase

Debo a nuestro gran escritor y a los varios años de tenaz lectura de su obra la pasión por el lenguaje; admiro su secreta y serena originalidad, su infinita capacidad combinatoria, su humor, su habilidad para insertar refranes y una radiante levedad reñida en apariencia con el lenguaje literario, en medio de alguna sesuda exposición sobre Góngora, Gracián, Virgilio o Mallarmé. Si la razón teórica en Reyes topó con mi sordera, le soy deudor en cambio del acercamiento a varios terrenos a los que de otra manera quizás habría tardado en llegar: el mundo helénico, la literatura española medieval y la de los Siglos de Oro, la novela del sertón y la poesía vanguardista de Brasil, Sterne, Borges, Francisco Delicado, Goethe sobre todo, la novela policial culta, ¡y tantas cosas más! Su gusto era ecuménico. Reyes se movía con ligera seguridad, con extremada cortesía, con curiosidad insaciable por muy variadas zonas literarias, algunas aún poco iluminadas y entonadas. Acompañaba el ejercicio hedónico de la escritura con otras responsabilidades. El maestro -porque también lo era- concebía como una especie de apostolado compartir con su grey todo aquello que lo deleitaba. Lo que mi generación le debe ha sido invaluable. En una época de ventanas cerradas, de nacionalismo estrecho, Reyes nos incitaba a emprender todos los viajes. Evocarlo, me hace pensar en uno de sus primeros cuentos: “La cena”, un relato de horror inmerso en una atmósfera cotidiana, donde a primera vista todo parecía normal, anodino, hasta podría decirse un poco dulzón, mientras entre líneas el lector va poco a poco presintiendo que se interna en un mundo demencial, quizás en el del crimen.
Esa “cena” debe haberme herido en el flanco preciso. Años después comencé a escribir. Y sólo hace poco advertí que una de las raíces de mi narrativa se hunde en aquel cuento. Buena parte de lo que más tarde he hecho no es sino un mero juego de variaciones sobre aquel relato.
Mencioné a Don Manuel Pedroso y a Don Alfonso Reyes como mis maestros. Ambos era figuras imponentes en el mundo mexicano académico y cultural. Toda la vida tuvieron condiciones óptimas para desarrollarse, venían de familias opulentas, habían viajado y conocido a las mayores figuras de la cultura por donde pasaban. Mi tercer maestro, Aurelio Garzón del Camino, era en cambio modestísimo, baldado físicamente, pobre, oscuro, pero como los otros dos vivía plenamente en la literatura.
En 1956, a los veintitrés, comencé a trabajar como corrector de estilo en la Campaña General de Ediciones. En esa editorial hice amistad con Garzón del Camino, un traductor infatigable que vertió al español la entera Comedia Humana de Balzac, más todas las novelas de Zola y muchos otros libros franceses. Era director de correctores en la editorial. Al poco tiempo habíamos descubierto que coincidíamos en curiosidades literarias y que teníamos amistades comunes. Tal vez lo que fundamentalmente nos unía era nuestra devoción al humor y a la parodia, en la que él era maestro. Aquel modesto gramático español, salvado por la Embajada mexicana de un campo de concentración y transportado a México después de la hecatombe en España, me transmitió su pasión por el idioma, que él convertía casi en una religión. Con frecuencia salíamos a comer en los varios paraísos gastronómicos, no de lujo, que había detectado cerca de la editorial, y en cada una de esas ocasiones asistí a una lectura de literatura y gramática, enunciada con gracia y sin pedantería. De él aprendí que el mejor estímulo para une escritor se lograba acercándose a las épocas de mayor esplendor del idioma. Por eso habría de tener a la mano a los clásicos mayores. Me explicaba, libro en mano, que el estilo era una destilación de los mejores segmentos de la lengua, desde el Cantar del Mío Cid, hasta el lenguaje de nuestros días, pero en el tránsito se paseaba por los fastos del Siglo de Oro, las cadencias del modernismo, las audacias vanguardistas de los años veinte y treinta del siglo pasado, hasta llegar a Borges. Escribir –decía Garzón del Camino- no significaba copiar mecánicamente a los maestros, ni utilizar términos obsoletos como lo habían hecho algunos neocolonialistas mexicanos. El objetivo fundamental de la escritura era descubrir o intuir el “genio de la lengua”, la posibilidad de modularla a discreción, de convertir en nueva una palabra mil veces repetida con sólo acomodarla en la posición adecuada en una frase.

“El mayor deslumbramiento en mi adolescencia fue el idioma de Borges”

Tal vez el mayor deslumbramiento en mi adolescencia fue el idioma de Borges; su lectura me permitió darle la espalda tanto a lo telúrico como a mucha mala prosa de la época. Lo leí por primera vez en un suplemento cultural. El cuento de Borges aparecía como un ejemplo en un ensayo sobre literatura fantástica hispanoamericana del peruano José Durand. Era “La casa de Asterión”; lo leí con estupor, con gratitud, con infinito asombro. Al llegar a la frase final tuve la sensación de que una corriente eléctrica recorría mi sistema nervioso. Aquellas palabras: “¿Lo creerás, Ariadna? –dijo Teseo-, el Minotauro apenas se defendió”, dichas de paso, como por casualidad, revelaban el misterio oculto
del relato: la identidad del extraño protagonista y su resignada inmolación. Jamás había llegado a imaginar que el lenguaje pudiera alcanzar grados semejantes de intensidad, levedad y extrañeza. Salí de inmediato a buscar sus libros; encontré unos pocos, empolvados en los anaqueles de una librería: en aquellos años los lectores mexicanos de Borges se podían contar con los dedos, como en todas partes, hasta en la misma Argentina.
En el tiempo que descubrí a Borges comenzó a interesarme la narrativa hispanoamericana. Leí a Alejo Carpentier. Del escritor cubano lo que me atrajo fue el ritmo, la austera melodía de su fraseo, una intensa música verbal con resonancias clásicas y modulaciones procedentes de otras lenguas y otras literaturas. A la calidad de su idioma, Carpentier añadía los atractivos del Caribe, su intrincada geografía, la apasionante historia, el cruce de mitos y de lenguas, la reflexión política; todo ello integrado en tramas perfectas. El Siglo de las Luces es una de las más excepcionales novelas de nuestra lengua, un relato sobre la influencia iluminista tanto en las islas del Caribe como en tierra firme, y una amarga y profunda reflexión sobre los ideales políticos: la revolución, su triunfo, su transformación en razón de Estado; ideales mantenidos en proclamas públicas pero negados y combatidos en la práctica. En nada de lo que Carpentier escribió después encontré la misma tensión.
El exilio español enriqueció de una manera notable a la cultura mexicana. Las universidades, las editoriales, las revistas, los suplementos culturales, el teatro, el cine, la ciencia, la arquitectura se renovaron. Aquellos peregrinos, heridos por una guerra atroz y derrotados, crearon una atmósfera intelectual mejor, nos enseñaron a entender y amar a la España que ellos representaban y ampliar nuestros horizontes. En la filosofía, María Zambrano y José Gaos, en la teoría de la música, Adolfo Salazar y Jesús Bal y Gay, en la historia de las artes plásticas Juan de la Encina, en el cine Luis Buñuel, y en la literatura, Luis Cernuda, José Moreno Villa, Emilio Prados, Manuel Altolaguirre, Mar Ar, José Bergamín, al principio del exilio, el latinista Millares Carlo, y muchísimos más. Nosotros estudiamos con pasión a los clásicos españoles desde siempre, por ser también nuestros clásicos. Leíamos al Quijote, las Novelas ejemplares, la CelestinaEl buscón y gran tacaño, la literatura medieval y la de los Siglos de Oro con el mismo interés que lo hacíamos con las literaturas contemporáneas. Fuera de los clásicos, sólo me interesaba Valle-Inclán, Ramón Gómez de la Serna, Antonio Machado y los poetas del 27. La literatura del XIX no la toqué en la adolescencia, tenía fama de mojigata y de un costumbrismo regionalista. De golpe, los españoles exiliados me descubrieron la grandeza de Galdós. María Zambrano, Luis Cernuda, José Bergamín escribieron ensayos extraordinarios en aquel tiempo sobre ese novelista. Después de Cervantes estaba sólo Galdós. Para ellos no había una novela española que hubiera podido superar a las cuatro de Torquemada, o a dos Episodios Nacionales: Bodas reales o los duendes de la camarilla. Buñuel filmó tres de sus novelas: Nazarín, Tristana y Halma, a la que tituló Viridiana. El discurso que leyó Octavio Paz en este lugar en 1981 fue dedicado a Galdós, al último de la segunda serie de los Episodios Nacionales: Un faccioso más y algunos frailes menos. El ensayo de Paz es magistral. Trata de la semejanza de la historia del siglo XIX en España y en México: la permanente guerra entre liberales y conservadores en los dos países, entre fanatismo contra tolerancia, Inquisición contra libertad, legionarios celestiales contra la vida pública laica.

“El exilio español enriqueció de una manera notable a la cultura mexicana”

La libertad en El Quijote

Uno de los ejes fundamentales de El Quijote consiste en la tensión entre demencia y cordura. En la primera parte de la novela sus andanzas terminan en desastres, se extravían a cada momento, en cada aventura el cuerpo de don Quijote yace descalabrado, apaleado, pateado, con huesos y dientes rotos, o sumido en charcos de sangre. Esos acontecimientos hacían reír a sus contemporáneos, quienes leían el libro para divertirse. Lo cómico allí es aparente, pero en el subsuelo del lenguaje se esconde el espejo de una época inclemente, un anhelo de libertad, de justicia, de saber, de armonía. Cervantes fue desde joven un lector y admirador de Erasmo, por lo que logra intuir la superioridad de una vida interior que vencerá al fin de vacuidad de los cultos exteriores. Convierte la locura en una variante de la libertad. La libertad que define en El Quijote: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre, por la libertad así como por la honra se puede y se debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venirle a los hombres”.

“En el Quijote, lo cómico es aparente, pero en el subsuelo del lenguaje se esconde un anhelo de libertad, de justicia”

El autor se permite algunas libertades que pocos se atreverían. En un discurso, uno de los más soberbios del libro, pronunciado a un grupo de cabreros totalmente ignaros, compara los tiempos pasados con los detestables en los que ellos vivían, donde el mundo se ha pervertido, manchado y corrompido. Es un discurso de aliento humanista, renacentista, libertario. Todos ustedes lo conocen porque se ha citado muchas veces. Comienza: “ Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados, y no porque en ellos el oro, que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima, se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras tuyo y mío.”
Y en el cuerpo del monólogo se encuentra: “Todo era paz entonces, todo amistad, todo concordia… Entonces se declaraban los conceptos amorosos del alma simple y sencillamente, del mismo modo y manera que ella los concebía, sin buscar artificioso rodeo de palabras para encarecerlos. No había el fraude, el engaño ni la malicia mezclándose con la verdad y llaneza. La justicia se estaba en sus propios términos, sin que la osasen turbar ni ofender los del favor y los del interés, que tanto ahora la menoscaban, turban y persiguen. La ley del encaje aún no se había sentado en el entendimiento del juez, porque entonces no había que juzgar ni quién fuese juzgado… Y ahora, en estos nuestros detestables siglos, no está seguro ninguno. Para cuya seguridad, andando más los tiempos y creciendo más la malicia, se instituyó la orden de los caballeros andantes, para defender las doncellas, amparar las viudas y socorrer a los huérfanos y a los menesterosos. De esta orden soy yo, hermanos cabreros, a quien agradezco el agasajo y buen acogimiento que hacéis a mí y a mi escudero. Que aunque por ley natural están todos los que viven obligados a favorecer a los caballeros andantes, todavía, por saber que sin saber vosotros esta obligación me acogistes y regalastes, es razón que, con la voluntad a mí posible, os agradezca la vuestra”.

“El Quijote no sólo fue la novela más nueva en la época de Cervantes… Sigue siendo la más contemporánea de todas”

Salvo las nueve últimas disparatadas y regocijantes líneas que descienden a celebrar la orden de los caballeros andantes, la lección de don Quijote sería casi un fragmento de La ciudad del sol, la utopía de Campanella, a quien, por escribirla, recluyeron varios años atormentándolo hasta ejecutarlo en las cárceles de la Inquisición.
El capítulo donde Sancho Panza encuentra a Ricote, el morisco, quien relata todos los sufrimientos de él y su familia en el extranjero debido al edicto del rey de desterrar a cientos de miles de su raza es el más atrevido de toda la obra. Thomas Mann se asombró de la valentía de Cervantes para tocar aquel asunto, entonces muy reciente, y de que en la novela llegara a permitirse hablar de “libertad de conciencia”.
Cervantes ejerce también una libertad absoluta en la estructura de El Quijote. La demencia le ofrece un marco propicio y la imaginación se la potencia. Hay espléndidas novelas cortas esparcidas en el viaje de don Quijote y Sancho, algunas sin relación con la trama, por ejemplo, una oscura historia de amor y muerte, “El curioso impertinente”, que sucede en la lejana Florencia, encontrada por un sacerdote en una venta y leída a los viajeros y los mozos de servicio; de pronto surgen monólogos filosóficos, discusiones sobre literatura y teatro en términos académicos. Es muy difícil a un autor armonizar una trama donde la tragedia o la crueldad estén integradas al carnaval, a la parodia y la caricatura. Y aún más arduo, que esas infinitas imbricaciones logren un resultado de esplendor, de veracidad y de grandeza.
Cervantes es un adelantado de su época. No hay ninguna ulterior corriente literaria importante que no le deba algo a El Quijote: las varias ramas del realismo, el romanticismo, el simbolismo, el expresionismo, el surrealismo, la literatura del absurdo, la nueva novela francesa, y muchísimas más encuentran sus raíces en el libro de Cervantes. Víctor Sklovski, en 1922, descubrió que la novela no sólo fue la más nueva en la época de Cervantes, sino que en el siglo XX, en la época de las vanguardias, seguía siendo la más contemporánea de todas”.

Martin Luther King mira al horizonte en capital de EE.UU. (+Fotos y Video) —

Por Martha Andrés Román Washington (PL) Los admiradores del reverendo Martin Luther King Jr. y los amantes de la historia encuentran en la capital estadounidense un sitio propicio para rendir homenaje al luchador por los derechos civiles asesinado hace medio siglo.

a través de Martin Luther King mira al horizonte en capital de EE.UU. (+Fotos y Video) —

Washington (PL) Los admiradores del reverendo Martin Luther King Jr. y los amantes de la historia encuentran en la capital estadounidense un sitio propicio para rendir homenaje al luchador por los derechos civiles asesinado hace medio siglo.

Desde agosto de 2011, un monumento inaugurado en Washington DC en honor al merecedor del Premio Nobel de la Paz en 1964 se ha convertido en punto obligado de visita para viajeros nacionales y foráneos.

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La bala que el 4 de abril en 1968 acabó con la vida del reconocido pastor bautista en Memphis, Tennessee, privó a Estados Unidos y al mundo de uno de sus activistas más incansables, convertido desde entonces en ejemplo para muchas de las personas que sueñan con un mundo mejor.

El valor de ese legado puede apreciarse, en parte, en el emplazamiento de cuatro acres que se ubica próximo a la zona conocida como National Mall o Explanada Nacional, cerca del monumento a Abraham Lincoln, donde King pronuncio su vibrante y recordado discurso ‘I have a dream’ (Tengo un sueño) el 28 de agosto de 1963.

Dentro del área del monumento se incluye la pieza conocida como Piedra de la Esperanza, de nueve metros de alto, de la cual emerge imponente la figura del luchador contra las discriminaciones raciales y las diferencias económicas.

La escultura, esculpida en granito por el artista chino Lei Yixin, muestra al admirado hombre mirando al horizonte por encima de la Cuenca Tidal, alrededor de la cual florecen cada año miles de cerezos, precisamente en fechas cercanas al aniversario de su muerte.

El nombre de esa pieza central del monumento se basa en una frase de I have a dream: ‘Fuera de la montaña de la desesperación, una piedra de esperanza’, la cual está grabada en la estructura.

Otras dos grandes formas de granito simbolizan esa montaña de la desesperación, y los visitantes deben pasar a través de ellas para llegar a la Piedra de la Esperanza, un recorrido que se presenta como símbolo de avance.

Además, una pared de 140 metros de largo en forma de media luna incluye 14 fragmentos de discursos y sermones de King.

‘La medida suprema de un hombre no es su posición en momentos de comodidad y conveniencia, sino dónde se encuentra en momentos de desafío y controversia’, expresa una de las citas.

‘Tengo la audacia de creer que las personas en todas partes pueden tener tres comidas al día para sus cuerpos, educación y cultura para sus mentes, y dignidad, igualdad y libertad para sus espíritus’, reza otro de los fragmentos.

Al presentar la idea del Monumento, sus promotores destacaron que King defendió un movimiento nutrido completamente del potencial del país ‘para la libertad, la oportunidad y la justicia’.

Su visión se refleja en el mensaje de esperanza y posibilidad de un futuro anclado en la dignidad, la sensibilidad y el respeto mutuo; un mensaje que nos desafía a cada uno de nosotros a reconocer que la verdadera fuerza de Estados Unidos radica en su diversidad de talentos, agregaron.

Más de seis años después de su inauguración, el memorial se mantiene como una parada para quienes recorren otros reconocidos monumentos del área como el de Lincoln y el de Thomas Jefferson.

Para algunos visitantes, el espacio puede no ser más que otra atracción turística de la ciudad; pero, muchos otros, como el estadounidense Peter Remy, creen que asistir al lugar es una forma de reverenciar al luchador.

‘Fue un gran hombre, y realmente creo que la próxima generación tiene que mirar hacia él’, declaró a Prensa Latina en Washington DC.

De acuerdo con Remy, seguir el legado de King es una oportunidad de avanzar más para hacer del país un lugar mejor para todos, quienes viven en él y quienes son inspirados a venir aquí.

‘Si estuviera vivo hoy, quizás sería el presidente de Estados Unidos o asesor del presidente. Creo que habría muchas cosas diferentes, estaríamos mejor, nos amaríamos más, porque ahora mismo no nos amamos como deberíamos, y si él estuviera vivo, ¿quién sabe?’, agregó.

También estuvo recientemente al pie de la estatua de King la joven Carolyn González, quien manifestó que el país vive un momento muy desafiante, en el cual es importante tener en cuenta que Estados Unidos tuvo muchos retos en su desarrollo como nación.

‘Hemos tenido grandes líderes que se han levantado frente a esos desafíos y han inspirado a las personas a promover cambios’, consideró.

El reverendo es un ejemplo de eso, apuntó González, quien dijo que una de las razones por las que vino a esta urbe desde Nueva York fue para recordar y conmemorar ‘a esos líderes que defendieron el cambio y han inspirado a otros’.

Para Melisa White, en tanto, hablar de esta figura icónica de los derechos civiles ‘es como sentir que todavía hay esperanza’.

Siempre creyó que podía haber un mundo mejor, y nosotros debemos seguir luchando por los derechos humanos, para tener un mundo más tranquilo y más feliz, estimó.

El Monumento a Martin Luther King es también escenario de movilizaciones como la Marcha de los Mil Ministros por la Justicia, celebrada el 28 de agosto del año pasado, con motivo del aniversario 54 de I have a dream.

Tal evento reafirmó el compromiso de líderes religioso de distintos lugares del país con los derechos civiles en el contexto de la administración de Donald Trump, a quien los participantes consideraron responsable del aumento de fenómenos como los crímenes de odio y la discriminación.

‘Sabemos que esta administración no está directamente del lado de la justicia. Debemos marchar para reafirmar nuestro compromiso con el sueño del doctor King y su camino de paz’, expresó entonces la Red Nacional de Acción del reverendo Al Sharpton sobre la caminata que partió de la escultura del Nobel de la Paz.

mem/mar

31 de Marzo, el Presidente Barack Obama declara este día como el Día de César Chávez..

La Red Social Global JesToryAS: César Chávez César Chávez      Buen inicio de semana para todas(os), ahora que resurge la enorme figura de César Chávez, me encontré un articulo muy interesante de mis Amigos de la EPA sobre él; se los comparto en el cuerpo de este coreo y en datos adjuntos, un abrazo     Mi primera "introducción"' a César Chávez, defensor de los trabajadores agrícolas y líder obrero Robert F. Kennedy y César Chávez

31 DE MARZO DE 2011

El Presidente Barack Obama declara este día como el Día de César Chávez.

La casa Blanca
Oficina del Secretario de Prensa
30 de marzo de 2011

Proclamación Presidencial – Día de César Chávez

UNA PROCLAMACIÓN

       La historia de progreso de nuestra nación es rica en luchas profundas y grandes sacrificios, marcados por los actos desinteresados ​​y el liderazgo intrépido de notables estadounidenses. Un verdadero campeón de la justicia, César Chávez defendió y ganó muchos de los derechos y beneficios que ahora disfrutamos, y su espíritu vive en las manos y en los corazones de las mujeres y hombres que trabajan hoy en día. Al celebrar el aniversario de su nacimiento, honramos las victorias duraderas de César Chávez para los trabajadores estadounidenses y sus nobles métodos para lograrlos.

     Criado en los campos de Arizona y California, César Chávez enfrentó penurias e injusticias desde una edad temprana. En ese momento, los trabajadores agrícolas trabajaban en las sombras de la sociedad, vulnerables al abuso y la explotación. Familias como la de Chávez estaban empobrecidas; expuesto a condiciones de trabajo peligrosas y plaguicidas peligrosos; y a menudo se les niega el agua potable, los inodoros y otras necesidades básicas.

     César Chávez vio la necesidad del cambio y tomó una valiente decisión de trabajar para mejorar las vidas de sus compañeros de trabajo agrícola. A través de boicots y ayunos, condujo a otros por un camino de no violencia concebido en un estudio cuidadoso de las enseñanzas de San Francisco de Asís y Mahatma Gandhi, y en el poderoso ejemplo de Martin Luther King, Jr. Se convirtió en un organizador de la comunidad y comenzó su defensa de por vida para proteger y empoderar a las personas. Con un liderazgo tranquilo y una voz poderosa, Cesar fundó United Farm Workers (UFW) con Dolores Huerta, lanzando uno de los movimientos sociales más inspiradores de nuestra Nación.

     El legado de César Chávez brinda lecciones de las cuales todos los estadounidenses pueden aprender. Una persona puede cambiar el curso de una nación y mejorar la vida de innumerables personas. César dijo una vez: “La no violencia no es la inacción … La no violencia es un trabajo duro. Es la disposición a sacrificarse, es la paciencia para ganar”. De sus logros inspiradores, hemos aprendido que la justicia social requiere acción, altruismo y compromiso. Mientras enfrentamos los desafíos de nuestros días, hagámoslo con la esperanza y la determinación de César Chávez, haciéndose eco de las palabras que fueron su grito de guerra y que siguen inspirando a tantos hoy, “Sí, se puede” – “Sí, nosotros” poder.”

     AHORA, POR LO TANTO, YO, BARACK OBAMA, Presidente de los Estados Unidos de América, en virtud de la autoridad que me otorgan la Constitución y las leyes de los Estados Unidos, proclamo el 31 de marzo de cada año como el Día de César Chávez.

Exhorto a todos los estadounidenses a observar este día con un servicio adecuado, una comunidad y programas educativos para honrar el legado duradero de César Chávez.

     EN FE DE LO CUAL, suscribo la presente este trigésimo día de marzo, en el año de Nuestro Señor, dos mil once, y de la Independencia de los Estados Unidos de América, el doscientos treinta y cinco.

BARACK OBAMA

United Farm Workers Leader Cesar Chavez with VP Dolores Heurta During Grape Pickers' Strike      One of the most influential people in my life. Most of my family has walked by his side.

 

Mi primera “introducción”‘ a César Chávez, defensor de los trabajadores agrícolas y líder obrero

2014 MARCH 31

Por Jim Jones

En marzo del 1968, el senador de EE.UU. y candidato presidencial Robert F. Kennedy se unió a César Chávez y 8,000 trabajadores agrícolas en Delano, CA para poner fin a la huelga de hambre de 25 días de Chávez. A pesar de que era joven, la imagen del Sr. Kennedy y del Sr. Chávez en la televisión se me grabó en la mente. Era la primera vez que yo escuchaba acerca de las huelgas de hambre y aprendí que había gente en este país, particularmente los trabajadores agrícolas, a los cuales no se les trataba justamente. Esa fue mi primera introducción a la necesidad de la justicia social.

En la actualidad, soy un administrador adjunto en la Agencia de Protección Ambiental y una de mis responsabilidades es ayudar a asegurar que las protecciones de la exposición a pesticidas estén en vigor para los trabajadores agrícolas. Dos millones de trabajadores agrícolas cultivan, cuidan, cosechan nuestros alimentos. Ellos merecen estar protegidos.

Durante esta semana, la 15ta Semana de Concienciación del Trabajador Agrícola anual que concluye con un día nacional para conmemorar el legado de César Chavez, reconocemos la importante contribución de los trabajadores agrícolas a nuestra economía y a nuestras comunidades locales.

Durante los últimos dos años, he visitado campos y granjas de trabajadores agrícolas en todo el país, incluyendo algunos en Michigan, Florida, y Carolina del Norte. Me chocaron varias cosas:

  1. Los trabajadores agrícolas trabajan largas jornadas extenuantes y extensas períodos de cosecha bajo el calor y la lluvia y muchas veces madrugan y trabajan hasta el anochecer.
  2. Están sujetos a la exposición a plaguicidas como ninguna otra persona en este país. Ellos aplican pesticidas y trabajan en contacto directo con las cosechas que todavía tienen residuos de pesticidas. Piense en estos escenarios cuando coja el fruto rodeado de las hojas del árbol.
  3. Tienen muy poca capacitación y adiestramiento en asuntos de seguridad. Muchos trabajadores agrícolas me dijeron que no habían recibido ningún tipo de entrenamiento de seguridad. En la actualidad se requiere que los trabajadores agrícolas reciban entrenamiento cada 5 años. (Estamos proponiendo cambiarlo a un entrenamiento anual y mejorarlo para que los trabajadores entiendan el conjunto de protecciones que se les ofrece).
  4. Ellos se sienten vulnerables. Ellos están preocupados de que puedan ser deportados o de que los despidan si se quejan. Ellos no se sienten cómodos tomando tiempo libre si se sienten enfermos por los plaguicidas o por otros asuntos de salud.

Por estas y otras razones, la agencia propuso revisiones a la Norma de Protección del Trabajador Agricola, actualizando la regulación de hace 20 años para proveer mayores protecciones a los trabajadores agrícolas de la exposición a plaguicidas.

Los nuevos requisitos propuestos incluyen adiestramiento mandatorio sobre el manejo seguro de pesticidas casa año, además áreas de amortiguamiento de 25 a 100 pies alrededor de los campos en los cuales se prohíbe la entrada donde los pesticidas han sido aplicados, por primera vez se requiera la edad mínima para el manejo de pesticidas, rotulación mandatoria con rótulos de alerta alrededor de las áreas tratadas con los pesticidas más peligrosos, contabilidad de documentos mandatorios por dos años, y el hacer la información sobre los peligros de los plaguicidas y sus aplicaciones disponibles para los trabajadores agrícolas y las personas que abogan por sus derechos. Sin embargo, la propuesta norma continúa las exenciones para granjas familiares.

 

Algunas de las mejores frases que nos deja Stephen Hawking, y Obituario: La mente de Stephen Hawking

eldiario.es

Algunas de las mejores frases que nos deja Stephen Hawking

Estas son algunas de las reflexiones de una de las mentes más brillantes del mundo:  las limitaciones físicas, el futuro que se abre más allá del planeta Tierra o el destino, en palabras del célebre físico

El famoso físico británico Stephen Hawking, una de las mejores mentes científicas del mundo, ha muerto este miércoles a la edad de 76 años. Desde la Universidad inglesa de Cambridge han destacado que ha sido una “inspiración para millones” de personas y deja al mundo “un legado imborrable”. Aquí algunas de sus frases más icónicas:

Las limitaciones

“Obviamente, debido a mi discapacidad, necesito ayuda. Pero yo siempre he tratado de superar las limitaciones de mi condición y llevar una vida lo más completa posible. He viajado por todo el mundo, desde la Antártida a la gravedad cero”.

Vida interior

“Las personas tranquilas y silenciosas son las que tienen las mentes más fuertes y ruidosas”.

La humanidad

“Solo somos una raza de monos avanzados en un planeta más pequeño que una estrella promedio. Pero podemos entender el universo. Eso nos hace muy especiales”.

El futuro

“Nuestra única posibilidad de sobrevivir a largo plazo es expandirse hacia el espacio. Las respuestas a estas preguntas demuestran que hemos hecho un gran progreso en los últimos cien años, pero si deseamos seguir más allá de los próximos cien años, el futuro está en el espacio. Es por ello que estoy a favor de los vuelos espaciales”.

La naturaleza humana

“Los virus de computadoras deberían ser considerados como vida. Pienso que esto dice algo acerca de la naturaleza humana, que la única forma de vida que hemos creado es puramente destructiva. Hemos creado una forma de vida a nuestra imagen y semejanza”.

El destino

“Me he dado cuenta que incluso las personas que dicen que todo está predestinado y que no podemos hacer nada para cambiar nuestro destino, igual miran antes de cruzar la calle”.

El final

“No le tengo miedo a la muerte, pero yo no tengo prisa en morir. Tengo tantas cosas que quiero hacer antes”.

Obituario: La mente de Stephen Hawking

> A Stephen Hawking una traición del cuerpo le condenó en teoría a una vida corta y llena de sufrimiento, pero su mente no se conformó

> Su conversión en una superestrella pop vino de la mano de su libro ‘Breve Historia del Tiempo’, publicado en 1988

> En las diferencias de opinión profesionales podía ser terco y pertinaz. A menudo podía irritarse cuando le llevaban la contraria; con su editor, con sus cuidadores o alumnos o con colegas que no compartían sus ideas

 14/03/2018.
Stephen Hawking quiere viajar al espacio   Stephen Hawking EFE
La dualidad cuerpo-mente es consustancial al ser humano; a veces hay personas que ilustran el conflicto entre lo que el cuerpo puede y lo que la mente quiere. A Stephen Hawking una traición del cuerpo le condenó en teoría a una vida corta y llena de sufrimiento, pero su mente no se conformó y se empeñó en volar. Y así a pesar de los límites impuestos por su enfermedad tuvo una vida mucho más plena, intensa y rica que la de muchas personas de robusta salud e impoluto cuerpo; una vida que incluyó algunos de los más importantes desarrollos teóricos de la física y la cosmología contemporáneas pero también convertirse en icono pop, autor de éxito y uno de los más conocidos divulgadores científicos de su época. Con muchas luces y algunas sombras Stephen Hawking es sin duda una importante figura de la física y la sociedad del siglo XXI.
Ya desde la infancia mostró disponer de una mente privilegiada y de abundancia de ego. En sus tiempos de estudiante universitario, antes del diagnóstico de su enfermedad, cuando capitaneaba el equipo de remo de Oxford y tenía fama de osado y de averiar barcos, presumió de que se había sacado la licenciatura estudiando tan sólo 1.000 horas; de hecho, las tareas académicas le aburrían. Tan sobrado iba que obtuvo una nota baja y tuvo que hacer un examen oral para conseguir la máxima puntuación, que necesitaba para poder acceder al doctorado; en el examen se atrevió a animal al tribunal a aprobarle amenazando con que si no se quedaría en Oxford en lugar de mudarse a Cambridge. El tribunal, fuese por librarse de él o por su brillantez, le concedió la nota superior. Esto le permitió iniciar sus estudios de doctorado en la nueva universidad.
Una mente privilegiada y, como a menudo ocurre con este tipo de mentes, traviesa. Su familia ya era excéntrica en ese particular estilo típicamente británico de comportamientos asociales como acudir a la cena con un libro, y él heredó esa tradición. En sus apariciones públicas podía ser ingenioso e hiriente como  en su entrevista con John Oliver (‘incluso un universo donde eres gracioso’), pero también en su vida profesional con épicas peleas con otros físicos sobre temas científicos que culminaban a menudo en apuestas que solía perder. En una época fue conocido por usar su silla de ruedas como arma haciéndola pasar sobre los pies de quien no le caía bien, a menudo alumnos y en cierta ocasión en 1976 al mismísimo príncipe Carlos; dejó dicho que uno de los pesares de su vida fue no tener la oportunidad de pisarle los juanetes a Margaret Thatcher. Otras de sus bromas tenía un contenido teórico: el 28 de junio de 2009 Hawking organizó una fiesta abierta a todo el mundo con decoraciones, canapés y champán, pero sólo lo hizo público el día después: se trataba de una invitación a posibles viajeros en el tiempo que, naturalmente, no acudieron.
Ese carácter jocoso se extendía a sus relaciones personales; le gustaban las fiestas y salir de noche, incluso a altas horas de la madrugada, y era dado a las bromas e incluso al baile con su silla de ruedas eléctrica. El diagnóstico de su enfermedad se produjo mientras cursaba sus estudios de doctorado, y le provocó una depresión de la que salió con ayuda de su director y de su esposa; inicialmente avisado de que sólo viviría dos años resultó que padecía una versión lenta de la Esclerosis Lateral Amiotrófica que le fue robando movilidad poco a poco, aunque le permitió vivir 50 años más. Su deterioro físico no le impidió hacer el doctorado e incluso casarse y tener tres hijos; llegó a tener tres nietos. Pero a partir de 1985 una traqueotomía que salvó su vida le dejó a cambio sin voz forzándole a utilizar su famoso sintetizador de voz que manejaba con un músculo de la cara aún bajo su control; podía escribir a un ritmo de 1 palabra por minuto.
Su conversión en una superestrella pop vino de la mano de su libro Breve Historia del Tiempo, que publicó en 1988 con ánimo de ganar dinero para mantener a su familia; a pesar de su posición universitaria y científica los ingresos eran limitados dados los gastos que implicaba su enfermedad. Escrito para una editorial de best sellers con numerosas exhortaciones de los editores para hacerlo más comprensible (que irritaban sobremanera al físico) se convirtió en un superventas que estuvo 237 semanas en la lista de los más vendidos del Sunday Times, vendió más de 10 millones de ejemplares y se tradujo a más de 40 idiomas. Apodado ‘el libro más importante que nunca leyó nadie’ su Breve Historia del Tiempo fue un fenómeno cultural y convirtió a su autor, reputado científico a pesar de su minusvalía, en una estrella. Pronto apareció jugando al póker con Newton, Einstein y Data en un capítulo de Star Trek, la Nueva Generación, y poco después su imagen estaba en Los Simpson o Futurama para más tarde convertirse en un personaje recurrente en series como The Big Bang Theory. A todo esto siguieron invitaciones, viajes y premios que complicaron su agenda y lo alejaron del trabajo académico.

El lado oscuro

Como muchas personas de elevada inteligencia y gran éxito el ego de Hawking podía convertirse en un problema para quienes le rodeaban. Su primera esposa acabó por divorciarse tras lo que describió como un proceso de conversión de la relación esposo/esposa en una relación amo/esclava; según explicó en una autobiografía el físico exigía que únicamente ella cuidase físicamente de él y se ocupase de sus crecientes demandas al mismo tiempo que se ocupaba de sus hijos. Simultáneamente su trato se hizo cada vez más imperioso y su ego más intratable en paralelo con el aumento de su fama. Tras el divorcio Hawking conoció, intimó y acabó casándose con una de sus enfermeras, lo que dio lugar a uno de los episodios más turbios de su vida, cuando algunos de sus amigos e incluso sus hijos la acusaron de maltrato. El físico sufrió durante aquellos años una serie de accidentes (fracturas de huesos, marcas en la cara, hematomas y similares) que llegó a investigar la policía. Hawking testificó a favor de su esposa con contundencia, lo que desactivó el caso; la pareja acabó por divorciarse en 2006 y el físico recuperó el contacto con sus hijos y ex-esposa.

Incluso en el ámbito científico no todo fueron aciertos: en su carrera profesional Hawking cometió algunos serios errores, a menudo con apuestas con otros físicos de por medio. Ya en 1975 hizo una apuesta pública con Kip Thorne jugándose una suscripción anual a Penthouse a que Cignus X-1 no era un agujero negro; apuesta que perdió y pagó en 1990. También se jugó (esta vez junto a Thorne) una enciclopedia con John Preskill a que su conjetura sobre la pérdida de información en la evaporación de agujeros negros por radiación Hawking era correcta. Esta idea causó un gran revuelo en la comunidad física ya que contradecía postulados fundamentales de la física cuántica; Hawking reconoció su error (que llamó ‘el mayor de mi carrera’) y aceptó la derrota en 2004. De forma típica anunció su conversión en un pub con sus alumnos poniendo el volumen de su sintetizador de voz al máximo. Más tarde se enzarzó en una agria disputa pública con Peter Higgs y otros defensores de la existencia del bosón de Higgs apostando con Gordon Kane 100 dólares a que jamás se descubriría. En 2012 su detección en el CERN hizo que Hawking aceptara de nuevo la derrota, pagara la apuesta y recomendara a Peter Higgs para el Nobel.

En las diferencias de opinión profesionales podía ser terco y pertinaz, desarrollando por ejemplo complejos marcos teóricos para justificar su conjetura sobre la pérdida de información en la evaporación de agujeros negros. A menudo podía irritarse cuando le llevaban la contraria; con su editor, con sus cuidadores o alumnos o con colegas que no compartían sus ideas. En el colmo de la ironía cósmica en algunas disputas científicas hubo quien le acusó de beneficiarse de la simpatía pública por su minusvalía y su estatus de estrella pop, que le daba una credibilidad que otros físicos no tenían. Para algunos colegas su fama y su abrumadora presencia mediática restaban peso a sus aportaciones científicas.

Y sin embargo nadie discute que, sin ser quizá el físico más importante de su tiempo, sí es una figura clave en el desarrollo de la cosmología moderna y uno de los grandes divulgadores del momento. Sus aportaciones tanto a la ciencia como a su proyección en la esfera pública serían sobresalientes en una persona sana, pero se convierten en algo más cuando tenemos en cuenta que las llevó a cabo mientras luchaba con una terrible enfermedad que le iba robando el control de su cuerpo poco a poco. Sin duda la huella que deja se agranda cuando consideramos que su mente tuvo que salvar el obstáculo de un cuerpo casi inerte para conseguir todo lo que consiguió. Stephen Hawking estaba en contra de cualquier idea de una vida después de la muerte; consideraba que los cerebros son análogos a los ordenadores y que la mente deja de existir cuando sus piezas físicas se deterioran y desaparecen. ‘No hay un cielo o un mas allá para los ordenadores rotos; eso es un cuento de hadas para gente que teme a la oscuridad’. Puede que su gran mente y su deteriorado cuerpo hayan dejado de existir, pero la huella que deja en este mundo perdurará sin duda más allá de su muerte.

MÁS INFO

Enlace alartículo original de eldiario.es:

Freud y Einstein discuten sobre la paz

: «¡Triste época es la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio»: Albert Einstein. Empieza el día leyendo:

He aquí los fragmentos de la correspondencia entre dos intelectuales, después de que Hitler los exiliara.

En 1931 el Instituto de Cooperación Intelectual —organismo predecesor de la unesco— invitó a Albert Einstein a intercambiar ideas sobre la
paz con otro pensador de una disciplina distinta a la suya. El físico eligió a Sigmund Freud, a quien admiraba a pesar de su escepticismo ante el psicoanálisis. Ambos intercambiaron varias cartas que se publicaron en 1933, después de que Hitler los exiliara. He aquí dos fragmentos de esta correspondencia.

Abril, 1931

En verdad admiro su pasión por encontrar la verdad,
una pasión que ha dominado todos los aspectos de su pensamiento. […] Sus argumentos tan convincentes ponen de manifiesto su gran devoción por la gran meta de la liberación interna y externa de los males de la guerra. Ésta fue una profunda esperanza en todos aquellos que han
 sido reconocidos como líderes espirituales más allá
 de los límites de su época o nación, desde Jesús
 hasta Goethe o Kant. ¿No es acaso significativo
 que estos hombres sean universalmente
 reconocidos como líderes a pesar de que su deseo
 de cambiar el curso de los asuntos humanos haya
 sido tan poco efectivo? […]

Albert Einstein

–Conoce también la postura de Freud ante la muerte

Septiembre, 1931

[…] ¿Cuánto tiempo tendremos que esperar para que el resto de la gente se vuelva pacifista? Es imposible decirlo, pero quizá no es quimérico pensar que nuestra esperanza en dos factores —la disposición cultural del hombre y un temor fundado en cómo serán las guerras futuras— podría servir para terminar con las guerras en un futuro cercano. […] Mientras tanto podemos asegurar que aquello que impulsa el desarrollo cultural está también trabajando en contra de la guerra.

Sigmund Freud

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Enlace a la publicación original de Algarabía:

http://algarabia.com/epistolario/freud-y-einstein-discuten-sobre-la-paz/

 

Ella Fitzgerald y Louis Armstrong – Tiempo de verano

Ella Fitzgerald & Louis Armstrong – Summertime Louis Armstrong African-American jazz singer and trumpeter Born August 4, 1901 in New Orleans, Louisiana, USA Died July 6, 1971 in New York City, New York, USA (heart attack) Birth Name Louis Daniel Armstrong Nicknames The King of the Jazz Trumpet Satchmo Pops Louis Armstrong grew up poor […]

a través de Ella Fitzgerald & Louis Armstrong – Summertime — Flow Art Station

Ella Fitzgerald y Louis Armstrong – Tiempo de verano

por FLOW ART STATION

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Louis Armstrong

Cantante de jazz afroamericano y trompetista

Nacido en  Nueva Orleans, Louisiana, EE. UU.
Murió en  la ciudad de Nueva York, Nueva York, EE. UU. (ataque al corazón)
Nombre de nacimiento Louis Daniel Armstrong
Sobrenombres El rey de la trompeta de jazz 
Satchmo 
Pops

 Louis Armstrong creció pobre en un hogar monoparental. Tenía 13 años cuando celebró el Año Nuevo corriendo por la calle y disparando una pistola que pertenecía al hombre actual en la vida de su madre. En el Hogar de niños de color Waifs, aprendió a tocar la clarineta y el clarinete y se unió a la banda de música de la casa. Jugaron en sociales, picnics y funerales por una pequeña tarifa. A los 18 años consiguió un trabajo en Kid Ory Band en Nueva Orleans. Cuatro años después, en 1922, viajó a Chicago, donde interpretó la segunda corona en la Creole Jazz Band. Hizo sus primeras grabaciones con esa banda en 1923. En 1929 Armstrong apareció en Broadway en “Hot Chocolates”, en la que presentó Fats Waller.‘s Is Is Misbehavin’, su primer éxito de canción popular. Hizo una gira por Europa en 1932. Durante una actuación de comando para el rey Jorge V , olvidó que le habían dicho que los artistas no debían referirse a los miembros de la familia real mientras jugaban para ellos. Justo antes de tomar su trompeta para un número realmente caliente, anunció: “Este es para ti, Rex”.

Fuente: IMDb

Ella Fitzgerald

Vocalista de jazz afroamericano

Nacida en  Newport News, Virginia, EE. UU.
Murió en  Beverly Hills, Los Angeles, California, EE. UU. (complicaciones de la diabetes)
Nombre de nacimiento Ella Jane Fitzgerald
Sobrenombres La primera dama de la canción
La primera dama del jazz
La reina del jazz
Lady Ella

 El sábado 15 de junio de 1996, una era en el canto del jazz llegó a su fin, con la muerte de Ella Fitzgerald en su casa en California. Ella fue la última de cuatro grandes cantantes de jazz (incluidas Billie Holiday , Sarah Vaughan y Carmen McRae ) que definieron una de las épocas más prolíficas en el estilo vocal del jazz. Ella tenía habilidades vocales extraordinarias desde que era una adolescente, y se unió a la Chick Webb Orchestra en 1935 cuando tenía 16 años. Con una producción de más de 200 álbumes, estaba en su mejor nivel sofisticado con las canciones de Richard Rodgers y Lorenz Hart , de George Gershwin , y de Cole Porter. Sus 13 premios Grammy son más que cualquier otro intérprete de jazz, y ganó el premio a la Mejor Vocalista Femenina durante tres años consecutivos. Completamente en casa con canciones de alto ritmo, su voz de scat colocó su voz de jazz con los mejores instrumentistas de jazz, y fue esta magnífica voz que trajo a sus apariciones en el cine. Sus últimos años, durante los cuales tuvo un ataque con insuficiencia cardíaca congestiva y sufrió una amputación bilateral de sus piernas por complicaciones de la diabetes, los pasó en reclusión.

Fuente: IMDb