Revista Algarabía: El grabado y el imaginario popular en México.

Hace 5 años, el 12 de septiembre de 2012, publiqué aquí mismo un artículo muy interesante de la Revista Algarabía; lo reedito agregando fotos, enlaces y algunos datos biográficos del gran Maestro Don José Guadalupe Posada, el más influyentes grabador mexicano. Nació 99 años antes que yo, el mismo día.

José Guadalupe Posada (Aguascalientes2 de febrero de 1852 – Ciudad de México20 de enero de 1913) fue un grabadorilustrador y caricaturista Mexicano. Célebre por sus dibujos de escenas costumbristas, folclóricas, de crítica socio-política y por sus ilustraciones de «calacas» o calaveras, entre ellas La Catrinahttps://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Guadalupe_Posada.

JG Posada Print shop.JPG Ver biografía de José Guadalupe Posada; https://www.mexicodesconocido.com.mx/jose-guadalupe-posada.html 

El grabado y el imaginario popular de México

Por Igor Ublegott.

El arte popular y las artesanías están llenas de ejemplos de ese supuesto coqueteo que «el mexicano» —así, en abstracto— sostiene con la huesuda y su infatigable guadaña, y el Día de Muertos, con toda su parafernalia, tampoco ayuda mucho. Pero sin duda gran parte de la culpa deben cargarla como pesada losa los artistas plásticos que insuflaron vida a nuestros muertitos, los vistieron y, como para menguar la nostalgia que nos deja su viaje sin retorno, nos los trajeron de vuelta y los hicieron protagonistas de estampas que, aún hoy, siguen dando vueltas en eso que llaman el «inconsciente colectivo».

Pero no sólo de calaveras se trata, sino también de hombres, mujeres y niños de la vida rural y urbana; políticos, magos y santurronas; juegos y diversiones populares; borrachos, asesinos y ladrones; toros y toreros, santos y diablos, milagros y cataclismos. Todo tan a la mano y tan al alcance como podía estarlo un libro de juegos, un refranero o un volante ilustrado por Manuel Manilla o por José Guadalupe Posada.

Manilla, primero lo primero

En 1925, el pintor y crítico francés Jean Charlot afirmó: «[…] se sacó a la luz, últimamente, el nombre de Guadalupe Posada, porque su tremenda personalidad se imponía; quizás también porque ya había muerto. Pero si Posada fue grande, es porque sacudió y rompió la tradición ya establecida del grabado mexicano, y quizás importaría saber quién o quiénes establecieron esta tradición».1

Para hablar de la tradición del grabado, hay que echar un vistazo al México del siglo XVIII, en el que prácticamente todas las hojas impresas que circulaban provenían de España. Existen copias de romances españoles fechados en 1736 que pueden tomarse como precursores del corrido mexicano. Pero el grabado mexicano empezó a hablar con voz propia a principios del siglo XIX y se asentó de manera definitiva en la segunda mitad del mismo siglo, con la aparición de las ediciones de don Antonio Vanegas Arroyo, que mayormente atendían a un mercado popular —es decir, no hablamos de ediciones de libros «serias»— por medio de la publicación de estampas, volantes, panfletos que podrían considerarse la «nota roja» de la época, antologías de canciones y juegos. Entonces el grabado tradicional en madera —o xilografía— permanecía vigente en virtud de su practicidad, ya que permitía montar los grabados junto con el texto, y de su bajo costo, que lo colocaba sobre el grabado en lámina de cobre y de la litografía, al menos en las piezas destinadas al consumo masivo.

El primer dibujante y grabador de Vanegas Arroyo fue Manuel Manilla, cuyos primeros trabajos vieron la luz de las calles en 1882. Poco más se sabe de su vida: nació en la ciudad de México en 1830, él y su hijo eran grabadores, se retiró en 1892 —ante el empuje que ejercían las obras de Posada— y murió de tifo en 1895.

Manilla se especializó en temas religiosos —Cristos, santos y vírgenes— y en estampas para la devoción, cuya demanda era abundante en una ciudad de 185 000 habitantes predominantemente católicos. Además de eso, de los buriles del prolífico grabador emanaron juegos de mesa, carteles para espectáculos —bailes, circo y teatro, corridas de toros, carruseles, títeres y peleas de gallos—, caricaturas para la prensa, adivinanzas, recetarios de cocina, versos, manuales de prestidigitación y de bordado, epistolarios y hojas volantes de colores en los que se plasmaban lo mismo una fiesta que un velorio, fantasías, desgracias, «ejemplos» moralizantes y acontecimientos que iban de lo extraordinario —por ejemplo, la erupción de un volcán— a lo simple —el ataque de una perra brava—. De su obra, vasta y variopinta, se conservan alrededor de 300 placas en manos de los Vanegas Arroyo.

Posada, el señor del inframundo.

El mismo Charlot, quien rescató a los grabadores de Vanegas Arroyo del anonimato y los expuso a las miradas del público, escribió en la Revista de Revistas: «Posada creó el grabado genuinamente mexicano, y lo creó con rasgos tan fuertes, tan raciales, que pueden parangonarse con el sentimiento estético de lo gótico o lo bizantino».
José Guadalupe Posada nació en la ciudad de Aguascalientes en 1852. Desde niño mostró inclinación artística y, de la mano de Trinidad Pedrozo, publicó sus primeras litografías en el periódico dominical El Jicote Ilustrado;desafortunadamente, la postura política de Pedrozo lo obligó a trasladarse a León, Guanajuato. Tras ires y venires, Posada se mudó definitivamente a la ciudad de México, donde se integró a la imprenta de Vanegas Arroyo en 1890.

Al igual que Manilla, Posada incursionó en las hojas volantes y en la sordidez de sus temas: calamidades, hechos sangrientos, profecías y nacimientos monstruosos. También ilustró la vida política del Porfiriato, del que fue un crítico agudo y certero; elaboró numerosas estampas religiosas que entonces eran consideradas como intercesoras ante la misericordia divina; además, dibujó numerosas viñetas acerca del tema del amor y para ilustrar cuentos fantásticos.

Sin embargo, la impronta indeleble de Posada fueron sus calaveras, íntimamente ligadas a esa visión tan mexicana de la muerte de la que se habló al inicio de este artículo, y que difícilmente podría sintetizarse como mero humor. Las alegres calaveritas de Posada representan algo mucho más complejo: «burlonas, irónicas y hermosas, atestiguan el carácter de la vida como algo poco digno de tomarse en serio»;2 son, en apariencia, una sátira del hecho de morir, del destino inexorable de todos —desde el político más encumbrado, el rico hacendado, hasta el soldado o el campesino—: los difuntos se despojan de su carne, se quedan en el puro hueso y bailan, se divierten y se exhiben al mundo que contempla entre risotadas su triste final. Pero esa risa es también una manera de exorcizar el miedo a la muerte, a la oscuridad y al silencio eternos, y hallar una manera, mientras aún está uno vivo, de ver el grave asunto de morirse «por el lado amable». A través de sus litografías, Posada permite, a quienes así lo quieran, compartir una vez más el tiempo y la vida con quienes «se nos adelantaron» en el camino al más allá —o hacia la nada.

En diciembre de 1912, como era su costumbre, Posada celebró el fin de año empinándose él solo un barril de tequila; pero esta vez enfermó y murió de enteritis aguda en enero de 1913. Solo y pobre, fue enterrado en una tumba de sexta clase; su editor, Vanegas Arroyo, se enteró de su muerte tres días después de que el hidrocálido había dado el «sí» a los seductores requiebros de La Catrina, la más famosa de sus imágenes, ante cuya elegancia no queda más que quitarse respetuosamente el sombrero y mirar de reojo a la que habrá de sonreírnos por última vez y para siempre.

 Catrina vestida de China Poblana en homenaje a Posada. Museo de Arte Popular.

 La Catrina originalmente llamada La Calavera Garbancera.

 La Adelita.

Epílogo.

Ayer y hoy estas viñetas de vida y muerte han poblado nuestras mentes y nuestras almas. Nos acompañan en las hojas de papel picado con que decoramos nuestros altares, en la devoción de quien empuña una estampita como intercesora del perdón y la gracia divinas, en los que construyen mentalmente el México de principios del siglo xx a partir de esto que ven, en la playera negra de quien escribe estas líneas, o en otras innumerables herencias que sólo hay que levantarse y mirar. Y usted elige si se ríe o no. *

Igor Übelgott, a pesar de lo que pudiera deducirse de su apellido, es un mexicano de aspecto promedio que, como todos los demás, le teme a la muerte y profesa una fascinación por esa oscura dama, la única a la que le ha permitido —y hasta agradecido— haberlo dejado plantado en el par de citas que ha tenido con ella.

Jean Charlot, «Manuel Manilla, grabador mexicano», en Mercurio López Casillas, Manuel Manilla, grabador mexicano, México: Editorial RM, 2005.
2 Agustín Sánchez González, José Guadalupe Posada, un artista en blanco y negro, México: Dirección General de Publicaciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1996.

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D.E.P. Dario Fo. –Buen viaje maestro

Origen: D.E.P. Dario Fo. –Buen viaje maestro

D.E.P. DARIO FO. –BUEN VIAJE MAESTRO

13 octubre, 2016 · de LoliLopesino.

Dario Fo: El poder no soporta el humor porque la risa libera al hombre de sus miedos.

Dario Fo, Stoccolma,14 marzo 1980 (AP photo/Bert Mattsson)

Hoy nos dejó, murió en Milán Darío Fo, intelectual que durante su vida fue muchas ‘cosas’: escritor, dramaturgo y director, actor y escenógrafo, pintor y activista político. Fo tenía 90 años. Nacido en Sangiano, provincia de Varese, fue además, Premio Nobel de Literatura en el año 1997. 

Mi reconocimiento en su gran obra: Muerte accidental de un anarquista, y agradecimiento a las páginas que muestran la crueldad de la represión política, el estamento político y la sinrazón del status-quo impuesto desde las más altas esferas. Obra que sin duda sigue vigente en nuestros días, con demoledor mensaje: ”la libertad de expresión”. Eso que supuestamente sustenta “y enorgullece a las democracias occidentales, Dario Fo lo puso en entredicho al mostrar el lado “más oscuro” de las sociedades denominadas “civilizadas”, y que no siempre comulgan con preceptos tan dignos y loables. — Permitan una premisa referida a esta.

En los años setenta y ochenta, además de la producción artística, Fo estuvo muy comprometido con el activismo político de izquierdas, y uno de los defensores de los ex – miembros de Lotta Continua, — acusados del asesinato del comisario de policía Luigi Calabresi: Adriano Sofri, Giorgio Pietrostefani y Ovidio Bompressi. Franca Rame, en 1973 fue secuestrada por un grupo de extrema derecha sufriendo, como ella mismo recordó, «todo tipo de violencia», — con una cruenta forma de venganza por su pleno compromiso y el de su marido. La compañía de teatro Fo-Rame también sufrió amenazas, y se vio involucrada en muchos procesos debido a Muerte accidental de un anarquista.

Muerte accidental de un anarquista, puesta en escena la primera vez el 5 de diciembre de 1970, en Varese, es una de las obras históricas de compromiso político de la época. La obra, una farsa, se inspiró en la muerte del anarquista Giuseppe Pinelli, el cual un 15 de diciembre de 1969, — cayó desde una ventana del cuarto piso de la jefatura de policía de Milán, donde se encontraba debido a las investigaciones relativas: alle Strage di Piazza Fontana. El título de Fo es irónico, porque la tesis de la obra muestra que Pinelli no murió por accidente, sino asesinado. Debido al riesgo de sufrir denuncias, etcétera, por la obra, Fo decidió hacer algunos cambios en el texto de la Muerte accidental de un anarquista: cambió el escenario de trabajo en los Estados Unidos, por la Nueva York de los años veinte, y donde sucedió un hecho trágico símil a la muerte de Pinelli. El 3 de mayo de 1920, el anarquista italiano Andrea Salsedo murió tras caer desde el piso catorce del Park Row Building, donde se encontraban las oficinas del FBI.

Muerte accidental de un anarquista. Dario Fo. 1970…

¿Donald Trump es racista?

Muy buenas noches amables lectoras y lectores de JesToryAs Blog, por considerarlo de fundamental importancia y para entender mejor los acontecimientos resientes, que se analizan en la publicación precedente a ésta, les comparto un artículo del destacado escritor y activista Nicholas Kristof   publicado en el New York Times el 1° de agosto de 2016.

Se trata de un análisis minucioso y detallado sobre los últimos 40 años de vida profesional de Trump, cuyo resultado sustenta de manera indubitable que Trump ES RACISTA.

¿Donald Trump es racista?

Por Nicholas Kristof 

https://www.nytimes.com/es/2016/08/01/donald-trump-es-racista/

Donald Trump y su padre, Fred, en 1973 en la Villa Trump en la ciudad de Nueva York CreditBarton Silverman/The New York Times.

¿ACASO el partido de Abraham Lincoln decidió apoyar la candidatura presidencial de un racista? Estas acusaciones no se deben lanzar tan a la ligera, así que me puse a revisar más de 40 años de la vida profesional de Donald Trump para ver qué dicen los registros.

La primera alarma se encendió en 1973, cuando el Departamento de Justicia del presidente Richard Nixon (no precisamente de los más radicales en esos tiempos), demandó a Trump y a su padre, Fred Trump, por discriminar sistemáticamente a las personas negras que querían rentar viviendas.

Navegué por 1021 páginas de documentos de aquella lucha legal y los resultados me impresionaron. En ese entonces, Donald Trump era el presidente de la empresa familiar de bienes raíces, y el gobierno reunió evidencia contundente de que la compañía tenía una política de discriminación contra las personas negras, incluidas aquellas que prestaban servicio en el Ejército.

Para probar esta discriminación, enviaron a algunas personas negras como sujetos de prueba a los edificios de Trump a preguntar por espacios libres y poco después enviaban a sujetos de prueba blancos. En más de una ocasión, a las personas negras les decían que no había disponibilidad mientras que a los sujetos de prueba blancos les mostraban apartamentos para renta inmediata.

Un exsuperintendente de los edificios Trump explicó que había recibido la instrucción de marcar cualquier solicitud de una persona negra con la letra C (“de color”), aparentemente, para que la oficina supiera que debía ser rechazada. Un agente inmobiliario de los Trump declaró que ellos querían rentar únicamente a “judíos y ejecutivos” y desalentaban las oportunidades de renta para personas negras.

Donald Trump luchó intensamente en contra de la demanda de derechos civiles en los tribunales y en los medios de comunicación, pero finalmente los Trump llegaron a un acuerdo que fue considerado como una victoria para el gobierno. Tres años más tarde, las autoridades los volvieron a demandar por seguir discriminando.

Para ser justos, estas demandas son muy viejas y las políticas discriminatorias probablemente no seguían un directriz de Donald Trump, sino de su padre. Al parecer, Fred Trump fue arrestado en una reunión del Ku Klux Klan en 1927; Woody Guthrie, quien vivía en una propiedad de los Trump en la década de 1950, arremetió contra Fred Trump en unos documentos encontrados recientemente por provocar odio racial.

Y aunque las políticas discriminatorias de su empresa pueden haber sido una herencia, Trump se unió por cuenta propia a la batalla de las viviendas de 1970 en contra del movimiento de derechos civiles.

Otro momento revelador se presentó en 1989, cuando la ciudad de Nueva York estaba convulsionada con el caso de la “corredora de Central Park”, la violación y golpiza a una joven blanca mientras trotaba en el emblemático parque. Cinco adolescentes negros y latinos fueron arrestados.

Trump se involucró, denunció el llamado a la calma del alcalde Ed Koch y compró anuncios de página completa en algunos periódicos en los que exigía la pena de muerte. Los cinco adolescentes pasaron años en prisión antes de ser exonerados. En retrospectiva, sufrieron una versión moderna de linchamiento, y Trump jugó un papel importante en la incitación de la multitud.

Cuando Trump incursionó en el negocio de los casinos, la discriminación siguió. Según Kip Brown, un extrabajador de un casino Trump citado por The New Yorker, en los años ochenta: “Cuando Donald e Ivana venían al casino, los jefes ordenaban que toda la gente negra se saliera del piso… Nos ponían a todos en la parte de atrás”.

En 1991, un libro escrito por John O’Donnell, antiguo presidente de Plaza Hotel and Casino Trump en Atlantic City, describió cómo Trump criticaba a un contador negro, y lo citó: “¡Negros contando mi dinero! Me molesta. El único tipo de personas que quiero que cuenten mi dinero son pequeños hombres que usen kipás todos los días… Creo que ese hombre es un flojo. Y probablemente no tiene la culpa, porque los negros ya traen la pereza en ellos. De verdad lo creo. No es algo que puedan controlar”. O’Donnell relató que durante meses después de eso, Trump lo presionó para despedir al contador negro hasta que el hombre renunció por su cuenta.

Después, Trump negó haber hecho esos comentarios. Sin embargo, en una entrevista con Playboy en 1997, aceptó que “las cosas que O’Donnell escribió sobre mí probablemente son ciertas”.

Los episodios recientes pueden ser más conocidos: la afirmación de que el presidente Obama había nacido en Kenia; las insinuaciones de que Obama había sido admitido en las universidades de la Ivy League solo por discriminación positiva; las declaraciones en las que se refirió a inmigrantes mexicanos como “en muchos casos, criminales, narcotraficantes, violadores”; los llamados a que se prohíba temporalmente la entrada de musulmanes a Estados Unidos; su rechazo a un juez estadounidense de ascendencia mexicana al decir que era un mexicano que no podía escuchar su caso con justicia; su negativa a distanciarse del Ku Klux Klan durante una entrevista de televisión; el retuit de una gráfica que sugería que el 81 por ciento de los responsables de los asesinatos de víctimas blancas eran personas negras (la cifra real es 15 por ciento), y otras tantas.

Trump también ha retuiteado mensajes de racistas blancos o simpatizantes nazis, entre ellos dos de una cuenta llamada @WhiteGenocideTM con una foto del fundador del Partido Nazi de Estados Unidos.

Continuamente y con vehemencia, Trump niega cualquier tipo de racismo y ha borrado algunos tuits ofensivos. The Daily Stormer, un sitio web racista neonazi que respalda a Trump, ve esto como una total complicidad de camaradas.

(Actualización: Después de que esta columna fuera publicada, la campaña de Trump me escribió un correo electrónico con la siguiente declaración: “Donald Trump tiene un largo historial de inclusión y en numerosas ocasiones ha reprochado públicamente a los grupos que buscan discriminar a otros. Sugerir otra cosa es una completa fabricación de la verdad”).

Mi opinión es que “racista” puede ser una palabra muy cargada, un obstáculo para el debate más que un adjetivo que aclara, así que deberíamos tener cuidado de no usarla simplemente como un epíteto. Además, los musulmanes y latinos pueden ser de cualquier raza, así que algunas de estas declaraciones técnicamente no reflejan racismo, sino intolerancia. También es verdad que es posible que Trump diga algo inapropiado o sea malinterpretado.

Y aun así.

Aquí tenemos a un hombre que durante más de cuatro décadas ha sido asociado repetidamente con la discriminación racial y con comentarios intolerantes sobre las minorías, algunos de ellos en televisión, así que todos lo han podido ver. Aunque cada uno de estos incidentes puede ser ambiguo, lo que sale a flote durante más de cuatro décadas es un arco narrativo, un patrón consistente, y no veo otra manera de llamarlo sino racismo.

¡”No hay encaje más fino que el que labran los hombres decididos a intrigar” Por José Martí!! ✌️✌️✌️

No hay encaje más fino que el que labran los hombres decididos a intrigar. Por José Martí

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New York, Octubre 19/1889.

Sr. Gonzalo de Quesada.

Mi muy querido Gonzalo:

Por lo pequeño de la letra verá Vd. que el alma anda hoy muy triste, y acaso la causa mayor sea, más que el cielo oscuro o la falta de salud, el pesar de ver cómo por el interés acceden los hombres a falsear la verdad, y a comprometer, so capa de defenderlos, los problemas más sagrados. De estas náuseas quisiera yo que no sufriese V. nunca, porque son más crueles que las otras. Por eso no le he escrito en estos días, porque cuando me cae ese desaliento estoy como ido de mí, y no puedo con la pluma la mano. Y porque quería hablarle largo, como a su buen padre le hablé, sobre el peligro en que está Vd. de que, con el pretexto de amistad, se le acerquen personas interesadas que quieran valerse de la posición de confianza de que goza, cerca de una delegación importante a la que con la astucia se quisiera deslumbrar, o confundir, o convertir, o traer a la estimación de personas que llevan el veneno donde no se les ve. Lo han de querer usar, descaradamente unos, y otros sin que Vd. lo sienta. Y yo quiero que todos le tengan a Vd., y a la persona que confía en Vd., el respeto que les he tenido yo, que me guardé bien, ni de frente ni de soslayo, de inculcar en Vd. mis ideas propias sobre estas cosas delicadas del Congreso, y sobre los hombres que de dentro o de fuera intervienen en él, por más que ni V. ni yo podamostener duda de la pureza de mis intenciones, ni del fervor de mi cariño, y eldesinterés de mi vigilancia, por mi tierra, y por toda nuestra América.

Vd. es discretísimo; pero no me ha de tener a mal que lo ponga en guardia sobre estas asechanzas sutiles. Si entra en las funciones de Vd. ponerdelante al caballero a quien acompaña las opiniones sobre este asunto, póngale por igual las del Tribune y el Avisador, y las del Post, el Herald y el Times. Refrene, en cuanto a las personas, el entusiasmo natural a su gallardo corazón; y estudie los móviles torcidos que a veces se esconden bajo las más deslumbrantes prendas exteriores. No hable mal ni bien de quien oiga hablar bien o mal, hasta saber si hay causa para el elogio o la censura, o si lo que se ha querido es acreditar o desacreditar a una persona, por el medio indirecto e involuntario de Vd. No hay encaje más fino que el que labran los hombres decididos a intrigar, o necesitados de servir.

Es necesario ser hábil y honrado, contra los que son hábiles, y no honrados. Esto se lo digo a Vd., como me lo diría a mí mismo, -porque preveo que no se ha de dejar sin intentar el propósito de llegar por medio de Vd. al ánimo de la delegación, que es de tanto peso y juicio, y de pueblo tan viril, que de nadie busca ni necesita consejo, pero pudiera, sobre todo en cuanto a los hombres, formarse opinión errada y peligrosa de esta persona o aquella, por verlas- en buen predicamento con los que tienen merecida su confianza: Vd. hará, para empezar, un buen oficial de caballería, porque ve de lejos, lo que es igualmente necesario en los tratos con los enemigos, y con los
hombres. ¿Qué más tengo que decirle, sino que me perdone en gracia de que son por su bien, estas vejeces?

Ahora le hablaré de lo que nos toca más de cerca que nuestras mismas personas: de lo de nuestra tierra. Hay marea alta en todas estas cosas de anexión, y se ha llegado a enviar a La Discusión de la Habana, desde Washington, una correspondencia sobre una visita a Blaine, en favor de la anexión, en que la dan por prometida por Blaine, y al calce están mis iniciales: ¡y en Cuba creen los náufragos, que se asen de todo, que es mía la carta, a pesar de que es una especie de anti-vindicación, y que yo estoy en tratos con Blaine, y lo demás que en Cuba puede suponerse de que los revolucionarios de los E. Unidos anden en arreglos con el gobierno norteamericano!: hasta ofertas de agencia he recibido de personas de respeto, como primer resultado de esta superchería. En instantes en que el cansancio es freno de la Isla empieza a producir el espíritu y unión indispensables para intentar el único recurso, es coincidencia infortunada ésta del Congreso, de donde nada práctico puede salir, a no ser lo que convenga a los intereses norteamericanos, que no son, por de contado, los nuestros. Y lo que Vd. me dice, y ha hecho muy bien en decirme, agrava esta situación, con la única ventaja de que el tiempo perdido en estas esperanzas falsas, lo emplearemos, los que estamos en lo real, en organizarnos mejor.

Pero no es por nuestras simpatías por lo que hemos de juzgar este caso. Es, y hay que verlo como es. Creo, en redondo, peligroso para nuestra América, o por lo menos inútil, el Congreso Internacional. Y para Cuba, sólo una ventaja le veo, dadas las relaciones amistosas de casi todas las Repúblicas
con España, en lo oficial, y la reticencia y deseos ocultos o mal reprimidos de este país sobre nuestra tierra: -la de compeler a los Estados Unidos, si se dejan compeler, por una proposición moderada y hábil, a reconocer que “Cuba debe ser independiente”. Por mi propia inclinación, y por el recelo-a
mi juicio justificado-con que veo el Congreso, y todo cuanto tienda a acercar o identificar en lo político a este país y los nuestros, nunca hubiera pensado yo en sentar el precedente de poner a debate nuestra fortuna, en un cuerpo donde, por su influjo de pueblo mayor, y por el aire
del país, han de tener los Estados Unidos parte principal. Pero la predilección personal, que puede venir de las pasiones, debe ceder el paso, en lo que no sea cosa de honor, a la predilección general: y pronto entendí que era inevitable que el asunto de Cuba se presentase ante el Congreso, de un modo o de otro, y en lo que había que pensar era en presentarlo de modo más útil. Para mí no lo es ninguno que no le garantice a Cuba su absoluta independencia.

Para que la isla sea norteamericana no necesitamos hacer ningún esfuerzo, porque, si no aprovechamos el poco tiempo que nos queda para impedir que lo sea, por su propia descomposición vendrá a serlo. Eso espera este país, y a eso debemos oponernos nosotros. Lo que del Congreso se había de obtener era, pues, una recomendación que llevase aparejado el reconocimiento de nuestro
derecho a la independencia y de nuestra capacidad para ella, de parte del gobierno norteamericano, que, en toda probabilidad, ni esto querrá hacer, ni decir cosa que en lo menor ponga en duda para lo futuro, o comprometa por respetos expresos anteriores, su título al dominio de la Isla. De los
pueblos de Hispano América, ya lo sabemos todo: allí están nuestras cajas y nuestra libertad.
De quien necesitamos saber es de los Estados Unidos; que está a nuestra puerta como un enigma, por lo menos. Y un pueblo en la angustia del nuestro necesita despejar el enigma; -arrancar de quien pudiera desconocerlos, la promesa de respetar los derechos que supiésemos adquirir con nuestro empuje-, saber cuál es la posición de este vecino codicioso, que confesamente nos desea, antes de lanzarnos a una guerra que parece inevitable, y pudiera ser inútil, por la determinación callada del vecino de oponerse a ella otra vez, como medio de dejar la isla en estado de traerla
más tarda a sus manos, ya que sin un crimen político, a que sólo con la intriga se atrevería, no podría echarse sobre ella cuando viviera ya ordenada y libre. Eso tenía pensado, contando con que en el Congreso no nos han de faltar amigos que nos ayudasen a aclarar nuestro problema, por
simpatía o por piedad. Y como pensaba componer la exposición de manera que en ella cupiesen todas las opiniones, en José Ignacio pensé, como pensé en Ponce y en cuantos, con diferencia de métodos, quieren de veras a su país, para que acudiesen al Congreso con sus firmas, en una solicitud que el Congreso no podía dejar de recibir, y a la que los Estados Unidos, por la moderación y habilidad de la súplica, no habría hallado acaso manera decorosa de negar una respuesta definitiva: y así, con este poder, batallar con más autoridad y a campos claros.

Del Congreso, pues, me prometía yo sacar este resultado: la imposibilidad de que, en una nueva guerra de Cuba, volviesen a ser los Estados Unidos, por su propio interés, los aliados de España. Nada, en realidad, espero, porque, en cuestión abierta como ésta, que tiene la anexión de la Isla como uno de sus términos, no es probable que los Estados Unidos den voto que en algún modo
contraríe el término que más les favorece. Pero eso es lo posible, y el deber político de este instante, en la situación revuelta, desesperada, y casi de guerra, de la Isla. Y eso estaba yo decidido a hacer. Y aun no sé si será mi deber hacerlo, acompañado, o solo. En esto me llega su carta de Vd. De los móviles de José Ignacio Rodríguez no hay que hablar. Ama a su patria con tanto fervor como el que más, y la sirve según su entender, que en todo es singularmente claro, pero en estas cosas
de Cuba y el Norte va guiado de la fe, para mí imposible, en que la nación que por geografía, estrategia, hacienda y política necesita de nosotros, nos saque con sus manos de las del gobierno español, y luego nos dé, para conservarla, una libertad que no supimos adquirir, y que podemos usar en daño de quien nos la ha dado. Esta fe es generosa; pero como racional, no la puedo compartir. Lo que en todo el documento, tal como V. me lo pinta, se demuestra, no es tanto la razón de que Cuba sea independiente, sino la necesidad que la nación de más intereses y aspiraciones en América tiene de poseer la isla, el mal que le puede venir de que otro la posea.

Aparte de lo histórico, en cuanto al espantapájaros que mató de una vez Juárez, a la invasión de un poder europeo en América: ¿no está Europa en las Antillas? ¿Francia? ¿Inglaterra?: ¿pudieron, por tener la Isla, reconquistar la América los españoles, ni cuando Barradas, ni cuando Méndez Núñez? De esas alegaciones tomarán los Estados Unidos refuerzo para sus propósitos, confesos o tácitos. La indemnización ¿quién la había de garantizar, sino la única nación americana que puede hacerla efectiva? Y una vez en Cuba los Estados Unidos ¿quién los saca de ella? Ni ¿por qué ha de quedar Cuba en América, como según este precedente quedaría, a manera, -no del pueblo que es, propio y capaz-, sino como una nacionalidad artificial, creada por razones estratégicas? Base más segura quiero para mi pueblo. Ese plan, en sus resultados, sería un modo directo de anexión. Y su simple presentación lo es. Lo anima en Rodríguez, el deseo puro de obtener la libertad de su tierra por la paz. Pero no se obtendrá; o se obtendrá para beneficio ajeno.

El sacrificio oportuno es preferible a la aniquilación definitiva. Es posible la paz de Cuba independiente con los Estados Unidos, y la existencia de Cuba independiente, sin la pérdida, o una transformación que es como la pérdida, de nuestra nacionalidad. Sírvanos el Congreso, en lo poco que puede, pero sea para el bien de Cuba, y para poner en claro su problema, no para perturbarla, por lo pronto, con esperanzas que han de salir una vez más fallidas, o si no salen, no han de ser para su beneficio.

Y ahora, los hombres. Dos cosas pueden ser, y sólo la parte de Rodríguez me impide creer que sea una de ellas. O los capitalistas y políticos de la costa, con ayuda y simpatía de quienes siempre ayudan estas cosas en Washington, han ido penetrando sutilmente hasta hallar en Rodríguez un
auxiliar desinteresado y valioso, y este plan viene a ser la aparición de un propósito fijo de hombres del Norte, que es lo que me inclino a creer; o por comunidad de las ideas limpias de Rodríguez, la pasión constante del revolucionario González, y el interés confeso y probado de Moreno, se han
venido a producir un modo de pensar, que como todo lo que lleva esperanza a los infelices, y libertad cómoda a los débiles, tendrá muchos adeptos, aquí y en Cuba, pero en el que no quisiera yo ver persona como Rodríguez junto a un hombre del descrédito de Moreno, y de la poca autoridad de Luna. No sé hablar mal de los hombres. Pero Moreno no es buena compañía, aparte de lo ridículo de su persona, que sólo por la idea simpática que le llevaba, y por el respeto de su puesto de representante, pudo parecer bien, como Vd. me dice, al entusiasta González. De González, nada sé, sino lo que se puede saber de la expedición de López, que Vd., recordando o preguntando, lo
sabrá. Y por unas líneas suyas que leí en días pasados, sé que es de los que aman con pasión a este país, y no verían con menos que júbilo la anexión del nuestro. ¿Y si no es anexionista el plan de que me habla, qué hacen en él Moreno y Luna, anexionistas confesos? Eso es lo que pienso. Gonzalo, va al vuelo de la pluma, como quisiera yo ir, y escribir con mi sangre, para que se me viera la verdad. ¿Pero a qué he de ir, caso de que pudiera yo, que por mi tierra todo lo abandono, salir de este banco de la esclavitud? Si fuera útil, yo iría: pero ¿quién, por oírme, va a cejar en sus pasiones de años,
ni a creer que lo que habla en mí no es una pasión opuesta a la suya? Otros me llaman de Washington, y por respetos no voy. Mis ideas no las callo, aunque Vd. sólo hará uso de ellas donde puedan contribuir a la concordia. Sí estas cosas se transformasen, o llegasen a estado que requiriese acción, o pudiera mí presencia allí servir de veras ¿no daría este corto viaje por su
patria, el que se muere de ella?

No eche al cesto estos renglones, para volver a leerlos juntos. Me pidió dos, y vea. Eso le dirá cómo le estima su amigo,

Martí

Tomado de la pág. 373 del tomo II de las OBRAS ESCOGIDAS en tres tomos de José Martí, Ciencias Sociales, 2002

 

 

La guerra tlaxcalteca-mexica

La guerra en el valle de Tlaxcala años antes de la llegada de Cortés! Conoce sobre las guerras floridas.

http://el-espejo-humeante.blogspot.mx/2017/07/la-guerra-en-el-valle-puebla-tlaxcala.html 

La guerra tlaxcalteca-mexica

La principal área de conflicto durante el gobierno de Motecuhzoma fue el valle Puebla-Tlaxcala, donde las guerras rituales que ahora conocemos como xochiyaoyotl o floridas incrementaron su intensidad con el pasar de los años hasta transformarse en una guerra total donde el objetivo principal era la conquista de las cuatro principales cabeceras de Tlaxcallan. En otras palabras esta guerra ritual degeneró. Durante el gobierno de Ahuízotl, en el año de 1498, la Triple Alianza realizó un ataque masivo contra el altepetl de Atlixco. Durante esta incursión bélica murieron 3 de los hermanos mayores de Motecuhzoma: Tlacahuepan, Chahuaque y Quetzalcuauh. Parece ser que el resultado no fue lo que se esperaba de la incursión. Tiempo después Huexotzinco, la principal potencia del actual valle de Puebla-Tlaxcala entro en una guerra civil cuando murió su gobernante el Tlahtoani Chiyauhcoatl. Su hijo  Toltécatl asumió el trono sin embargo descubrió malos manejos de los sacerdotes de la ciudad, entraban a las casas a hurtar maíz, a robar las vestimentas de las mujeres, por lo que empezó el conflicto. La Triple Alianza buscó sacar provecho del conflicto y Ahuízotl mandó matar al joven gobernante. Este suceso demerito la capacidad bélica y económica del altepetl con serias consecuencias con su vecina Tlaxcala. El siguiente conflicto, como ya comentamos y tomando en cuenta la crónica de Torquemada, con Atlixco se llevó a cabo en 1502 con resultados propicios para los mexicas, ya que lograron una gran victoria y Motecuhzoma pudo llevar gran cantidad de prisioneros para ser sacrificados durante la ceremonia de entronización.

Para el año de 1504 los huexotzincas presionados por los pocos recursos existentes debido a las hambrunas que habían asolado el valle atacaron a sus vecinos, las cabeceras de Tlaxcallan, sufriendo una grave derrota que los expulsó de sus territorios. Resentidos los tlaxcaltecas se dirigieron a Huexotzinco para saquear los cultivos y destruir parte de la población. Acorralados y hambrientos los huexotzincas pidieron apoyo a Motecuhzoma, quien reaccionó de forma rápida enviando un gran ejército para socorrerlos pero nuevamente con malos resultados. El combate se decantó a favor de los tlaxcaltecas imponiéndoles una fuerte derrota a los chalcas, mexicas, acolhuas, culhuas, xochimilcas de las fuerzas aliadas. Resentido y enfurecido por las continuas derrotas, el Huey Tlahoani mexica mando un ejército aún mayor con auxiliares de Cholula y Huexotzinco, el cual tenía la misión de atacar las 4 cabeceras de Tlaxcallan por el sur, sureste, este y noreste. La mala coordinación de las fuerzas hizo que el ataque fuera repelido con fuertes pérdidas. La mayoría de los hombres cayeron bajo las armas de los otomíes, grupo étnico que estaba asentado alrededor de las principales cabeceras de Tlaxcala: Tizatlán, Ocotelulco, Quiahuiztlan y Tepectípac, como un anillo de seguridad fronterizo. Muchos otomíes fueron premiados con insignias y con hijas de notables tlaxcaltecas, estrechando la relación entre ellos y sus señores nahuas.

  Los señores de las cuatro cabeceras de Tlaxcala desde la visión de Desiderio Xochitiotzin

Estos episodios se repetirán durante todo el reinado de Motecuhzoma hasta la llegada de los europeos. En 1507, un conflicto por la devastación de las milpas de maíz de las poblaciones de Cuauhquechollan y Atzitzinhuacan por parte de los atlixcas y  huexotzincas escaló cuando los mexicas buscan nuevamente sacar provecho. Decidieron apoyar a las poblaciones agraviadas y a su gran ejército se sumaron fuerzas toltecas comandadas por su gobernante Ixtlilcuechahuac. Durante tres días batallaron, con cuantiosas pérdidas para ambos bandos, entre ellos el gobernante tolteca. Finalmente los ejércitos dan por acabado el conflicto sin mayo resultado. Motecuhzoma llora amargamente ante la entrada fúnebre de los contingentes aliados a Tenochtitlán. Manda retirarle a los sobrevivientes sus insignias y les reprocha que el deber de un guerrero es ganar batallas y apresar enemigos. Se entera que los guerreros tlaltelolcas no celebran ninguna exequia y se debe a que prácticamente no entablaron combate y sus bajas fueron mínimas. Por esta razón decide aumentarles el tributo y solicitarles prisioneros que ellos tendrán que conseguir haciendo incursiones completamente solos en el valle Puebla-Tlaxcala. Muchos días, el cielo de Tenochtitlán se obscureció debido al humo denso de las piras funerarias de sus guerreros caídos. En 1508 en otro ataque a los valles de Atlixco terminó en derrota y con la muerte de 2800 guerreros de la Triple Alianza entre ellos otro hermano de Motecuhzoma: Macuilmalinalli.

El último evento de importancia esta guerra fue en el año de 1515, cuando una fuerte sequía se presentó en el valle de Puebla-Tlaxcala, causando una guerra por los recursos entre Huexotzinco y Tlaxcallan, saliendo muy mal parada el primer altepetl. Por esta razón nuevamente los huexotzincas pidieron apoyo a los mexicas, llegando al grado que el mismo Motecuhzoma recibió al Tlahtoani de dicha ciudad en la entrada de Tenochtitlán. Tezcuco, Chalco y Huexotla dieron asilo a gran cantidad de familias que se asentaron en la ribera oriental de los lagos por 3 años mientras los ejércitos de la Triple Alianza seguían acosando a los tlaxcaltecas. Durante estas confrontaciones, los mexicas lograron una victoria moral, aunque no militar al capturar al valeroso guerrero otomí Tlahuicole, quien lograría la hazaña de sobrevivir al sacrificio gladiatorio e incluso comandaría un contingente mexica en una incursión contra los purépechas. Acabaría sus días en la piedra de los sacrificios, solicitando por su propia voluntad la muerte para no vivir en deshonra.

 Guerreros de Huexotzingo y Tlaxcala

Parecía que la relación entre huexotzincas iba a ser duradera con los mexicas, sin embargo cuando Motecuhzoma solicitó el bulto sagrado de su deidad patronal, Camaxtli, con el fin de resguardarla en Tenochtitlán, el conflicto surgió. Los huexotzincas regresaron a su poblado, destruyendo todo a su paso, incluso asesinando a quienes se encontraban en el camino. Al poco tiempo establecieron una alianza con las 4 cabeceras de Tlaxcallan volviéndose peores enemigos de sus antiguos protectores, los mexicas.

Este complejo mosaico de alianzas y enemistades perduró hasta el año de 1519, cuando llegaron los castellanos encabezados por Cortés, quien supo aprovecharla para obtener aliados que serían decisivos para el futuro conflicto con la Triple Alianza.

 Otra ilustración de guerreros tlaxcaltecas de Angus McBride

Enrique Ortiz García
@Cuauhtemoc_1521
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La guerra tlaxcalteca – mexicait.ly/2tggdUc

Biografías: Milcíades Arevalo o la Sociedad de la Imaginaciòn.

Milcíades Arevalo o la Sociedad de la Imaginación.

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Milcíades Arevalo

Por. Antonio Acevedo Linares

El escritor colombiano Milcíades Arévalo nació en Zipaquirá hace ya más de cinco décadas. Su vida como escritor e imaginero ha transcurrido principalmente en Bogotá, ciudad de la que escribe y alimenta su literatura. Ha sido también marinero, empleado bancario, vendedor de libros, publicista, corrector de estilo, periodista, dramaturgo, guionista, fotógrafo y editor, y aunque estudió algún tiempo en la Pedagógica, Español y Literatura y en la Universidad Incca, Filología e Idiomas se considera autodidacta por naturaleza. Escribe cuentos y novelas, crónicas periodísticas, entrevistas y reseña de libros etc., porque le gusta y porque antes que ser escritor vive la vida en todo su esplendor. Fundó en 1973 la revista de la Sociedad de la Imaginación, Puesto de Combate, donde ha dado a conocer a los nuevos escritores y poetas colombianos. Ha publicado cuentos en inglés, portugués, francés e italiano, muchos de los cuales han aparecido publicados en antologías y revistas de Colombia y en el exterior como Casa de las Américas, y a la vez ha sido jurado en concursos de cuento, novela, teatro y poesía. Ha publicado los libros: A la orilla del Trópico (Relatos, l978), Ciudad sin Fábulas (Cuentos, 1981); La sed de los huyentes (Cuentos, 1985), El Oficio de la Adoración (Cuentos, 1988 y 2003); Inventario de Invierno (Novela, 1995) y Cenizas en la Ducha (Novela, 2001). Entre sus libros inéditos se cuentan: El héroe de todas las derrotas (Novela); El caballo del viento y la muchacha desnuda (Cuentos medievales); Galería de la Memoria (Crónicas) La loca poesía (Antología poética en preparación) entrevistas con poetas y escritores, El oficio de la escritura, en preparación y una antología de cuentos de autores que han pasado por la revista a lo largo de 40 años. Esta es una vieja entrevista que se realizó en una de las tantas pasadas Ferias Internacional del Libro en Bogotá en el siglo pasado.

¿Cómo se inicio en la literatura? ¿Qué autores lo fascinaron, cuáles fueron sus primeras lecturas?

Generalmente casi todos los escritores dicen que nacieron con esa gracia divina, o que estudiaron en los Andes, en Harvard y en otras universidades. Cuando me lo preguntan a mí sencillamente digo que no lo soy, porque el que verdadero escritor puede pasarse la vida escribiendo y nunca se dará cuenta de eso. Uno escribe todos los días, aunque no escriba una sola línea. La vida es la página en blanco que hay que llenar. Para mí la literatura ha sido participación de algo que me gusta y que me parece maravilloso hacerlo a través de las páginas de Puesto de Combate, una revista literaria en la que creo más que en mí mismo, así no tenga quien la defienda ni la apoye.

Los primeros libros que leí, cosa rara en un chico, fueron El QuijoteLa BibliaLa Divina ComediaPratoliniMoraviaCamusKafka y una que otra novelita de amor impetuoso. Sucede que cuando yo era chico y estudiaba donde los curas, frecuentemente me sacaban de clase por no tener saco, ni corbata ni mucho menos devocionario. A mí eso me aburrió tanto que en vez de terminar el bachillerato me fui para la finca de mi papá y me dediqué a sembrar flores. Mientras el huerto florecía, yo aprovechaba para leer los libros que mi hermano tenía en su biblioteca. Indudablemente me fascinaron tanto que toda la vida no he hecho otra cosa bien que comprar libros, que muchas veces termino regalándoselos a esos muchachos y muchachas que sueñan llegar a escribir algún día, con la advertencia que tienen que escribir mejor que mis autores favoritos.
¿Cómo ha sido su relación con el periodismo? ¿Qué aporta a la literatura?

He hecho periodismo en varias publicaciones, y también en la revista que dirijo. Le he aportado a la literatura todo lo que sé y he tenido olfato para descubrir entre la multitud a los verdaderos escritores y les he dado alas a cientos de muchachos y muchachas que tienen mucho que decir y no tienen donde hacerlo. Si no hubiese sido así hoy no conoceríamos los poemas eróticos de Orietta Lozano ni tampoco habríamos conocido a Raúl Gómez Jattin a quien encontré en Cereté comiendo mango viche y tirándole piedrecitas al río. En fin…

¿Su obra cuentística y novelística ha estado signada por lo autobiográfico o es sólo imaginación.

Estoy seguro de que todos los escritores, así lo nieguen, toman de su propia vida hechos que les ocurrieron, por la sencilla razón de que quien escribe una obra debe ponerle todo el encanto, toda la magia, toda la vida y la pasión necesaria que vive el hombre cotidiano para hacer creíble la historia, el cuento o la novela que le sucedió a alguien en particular. Por otra parte, para ser escritor hay que tener mucha imaginación y haber vivido la vida en todo su esplendor. Por eso yo siempre estoy diciendo que el que no tenga imaginación ni haya vivido lo suficiente, mejor que se dedique a otra cosa. Yo he vivido en muchas partes, he conocido infinitos rostros, he recorrido muchos caminos, he navegado muchos ríos y mares, pero siempre he estado ligado a la tierra. Solo me sostiene mi imaginación.

¿Se puede vivir de la literatura en Colombia?

¿Qué escritor vive de la literatura en Colombia? Para que los libros no terminen agonizando en la bodega de una editorial colombiana, hay que irse lejos, a otro país para poder triunfar como García MárquezEfraím Medina, etc. Aquí nadie lee ni mucho menos compra libros. Los únicos que viven de la literatura son los académicos y los críticos.

¿Cómo ha sido su relación con la poesía en su escritura y su relación con los poetas en la vida?

He sido tan influido por la poesía que eso se me nota en todo lo que escribo. Los verdaderos poetas significan mucho para mí, pero no me gustaría parecerme a ellos. Más de uno me ha golpeado por decirle que la poesía estaba en todas partes, menos en sus poemas.

¿Cómo evalúa su actividad periodística de dar a conocer a los nuevos escritores en la revista Puesto de Combate?

Sin duda ha sido muy valiosa, de lo contrario no los conocerían ni en su casa.

¿Para qué se escribe?

Para saber lo que no sé, para saber de dónde vengo y para dónde voy, para dejar un testimonio del mundo que viví…

¿La literatura nos salva de qué?

La literatura nos salva de la muerte.

Finalmente, Maestro Milciades, ¿a qué proyectos literarios está dedicado últimamente?

Más que literarios son de vida: ir a tenderme en la playa olvidado del mundo y de mí, editar las últimas entregas de Puesto de Combate, terminar de escribir una novela, una obra de teatro, un libros de crónicas, un guión, unos ensayos; seleccionar unos cuentos, unos poemas, ¿qué se yo?

¿Es usted feliz siendo escritor?

Como soy lo más atípico de un escritor, eso me permite ser feliz.

La actividad más fervorosa de Milciades Arévalo aparte de la de ser escritor es la de activista cultural que durante más de treinta años ha publicado la revista literaria Puesto de Combate, un quijote de nuestro tiempo que ha creído en la literatura colombiana donde muchos poetas y escritores han dado a conocer sus primeros textos literarios, entre los que recuerda a Raúl Gómez Jattìn y Orietta Lozano. Su casa en el barrio La Candelaria ve pasar todos los días un hombre a veces bajo la lluvia con sus libros bajo el brazo que entre sus premios, distinciones y trabajos culturales que ha tenido se destacan: Segundo y Tercer Premio, Concurso de Cuento Gobernación del Quindío, años 1980 y 1981.Segundo y Primer Premio, Fundación Testimonio (Pasto), años 1984 y 1985. Premio de Novela “Ciudad de Pereira”, con el Libro “La Casa del Fuego y de la Lluvia”, 1985. Distinción y Reconocimiento “Por la divulgación de la Literatura Colombiana”. Cámara Colombiana del Libro, Bogotá 1989. Segundo Premio de Novela “Ciudad de Pereira”, con el libro “Inventario de Invierno”, 1991. Beca Ministerio de Cultura. Modalidad Periodismo Cultural, 1994. Beca “Banco de Propuestas Artísticas”. Instituto Distrital de Cultura y Turismo, 1998. Director Editorial Revista Mosaico II del Instituto de Cultura Hispánica de Bogotá, de Febrero de 1982 a Diciembre de 1985.Asesor Cultural de la Casa de la Cultura de Montería, de Junio de 1988 a Junio de 1989. Organizador de los Encuentros Internacionales de Revista de Literatura y Suplementos Culturales. Feria Internacional del Libro de Bogotá, de 1988 a 1991. Director del Taller de Literatura “Libro Vía” de la Alcaldía Mayor de Bogotá durante los años 1991 y 1992. Director de Arte y Creativo de la Agencia de Publicidad Sancho, de Febrero 1992 a Junio de 1996. Asesor Literario de Post Grado. Universidad Sur Colombiana, años 1998 y 1999. Columnista del diario La Prensa de Bogotá, de febrero de 1991 a mayo de 1996.

Fotos de esta entrevista tomadas del facebook personal de Milcíades Arévalo.

Milcíades Arevalo