Guadalupe Victoria primer presidente de México.

De mi lista de seguimiento en mi página de wikipedia y a propósito de las próximas elecciones de presidente en México a celebrarse el 1° de Julio del presente año les dejo para el análisis y la reflexión un artículo biográfico muy completo del gran personaje que fue el primer Presidente de México el General Guadalupe Victoria, un gran estadista, hombre íntegro, de una sola pieza, Benemérito de la Patria, constructor y forjador del País independiente y libre de Los Estados Unidos Mexicanos.

Tal vez por vergüenza, por ignorancia, envidia o por haberse atrevido a confrontar al traidor Iturbide no se le reconoce como se debiera a quien, para mi y para muchos, fue el mejor presidente del país, siempre comprometido con la democracia, con el pueblo y con la libertad. Gran estratega, fue precursor en la guerra de guerrillas en América Latina jamás se rindió ni se doblegó ante nadie. 

Jesús Torres Navarro

Cuando Santa Anna y Victoria fueron derrotados, Santa Anna trató de huir a los Estados Unidos. Victoria le dijo:” 

“…Vaya usted a Veracruz y mantenga su posición y cuando le presenten la cabeza de Victoria, hágase a la mar… es un honor para usted estar a mi lado para defender la causa de la libertad.”

Victoria afirmó cuando asumió el cargo de presidente constitucional el 1 de abril de 1825.5

¡La Independencia se afianzará con mi sangre y la libertad se perderá con mi vida!61 

Guadalupe Victoria primer presidente de México.

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José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix, más conocido como Guadalupe Victoria (29 de septiembre de 1786 – 21 de marzo de 1843),12​ fue un militar y político mexicano, una de las figuras más destacadas en la Guerra de Independencia de México frente al Imperio español. Fue el primer presidente de México; antes de ello había sido diputado por Durango y miembro del Supremo Poder Ejecutivo.3

Durante su mandato como Presidente estableció relaciones diplomáticas con el Reino Unido,4​ los Estados Unidos, la República Federal de Centro América y la Gran Colombia;5​ también durante su gestión fue derrotado el último bastión español en el castillo de San Juan de Ulúa. Abolió la esclavitud, fundó el Museo Nacional,6​ promovió la educación,7​ decretó la ley de expulsión de los españoles8​ y ratificó la frontera con los Estados Unidos de América.9

Victoria fue el único presidente que completó su período constitucional legal en casi 30 años de México como nación independiente.10​ Murió en 1843 a la edad de 56 años de epilepsia en la fortaleza de Perote, mientras recibía tratamiento médico. El 8 de abril del mismo año, se decretó que su nombre fuera escrito en letras de oro en el Muro de Honor de la Cámara de Diputados de México, en ese entonces situada en el salón parlamentario de Palacio Nacional.10

Sus restos se encuentran en el Monumento a la Independencia, junto a los de Miguel HidalgoJosé María MorelosVicente GuerreroNicolás Bravo y otros insurgentes. Es considerado Benemérito de la Patria.11

Infancia y educación

Guadalupe Victoria nació el 29 de septiembre de 1786 en TamazulaNueva Vizcaya (hoy estado de Durango). Sus padres, que murieron durante su infancia, fueron Manuel Fernández de Victoria y María Alejandra Félix Niebla. Fue bautizado por su tío paterno Agustín Fernández,12​ en aquel momento cura de Tamazula, quien murió después de quedar huérfano.1314

Estudió en el Seminario de Durango13​ y al no tener recursos para pagar sus alimentos, hizo copias de un texto de gramática latina para vender a otros estudiantes por dos reales. En 1807 se fue a la Ciudad de México, donde se inscribió en el Colegio de San Ildefonso para cursar estudios de licenciatura en Derecho canónico y Derecho civil.1215​ Estudió en un ambiente de tensión, debido a que la escuela fue militarizada por una orden colonial. El 24 de abril de 1811, presentó su examen12​ y se graduó como Bachiller en Leyes.16

Guerra de Independencia de México

Artículo principal: Independencia de México

En 1812 se unió a las fuerzas insurgentes de Hermenegildo Galeana,13​ luchó junto a José María Morelos en el Sitio de Cuautla,17​ participó en el asalto de Oaxaca y se unió a las tropas de Nicolás Bravo en Veracruz. Se dedicó junto a sus tropas a controlar el paso del Puente del Rey y se hizo famoso por sus exitosos ataques contra convoyes militares hasta 1815, cuando fue derrotado.18

Toma de Oaxaca

Artículo principal: Toma de Oaxaca (1812)

La toma de Oaxaca fue una acción militar que tuvo lugar el 25 de noviembre de 1812, en la ciudad de Oaxaca de Juárez, donde los insurgentes encabezados por José María Morelos derrotaron a las fuerzas realistas del Teniente general Antonio González Saravia.

Entre los miembros de las fuerzas insurgentes que participaron en el asalto de Oaxaca se cuentan Hermenegildo GaleanaNicolás BravoMariano MatamorosManuel Mier y TeránVicente Guerrero y Guadalupe Victoria.1920

Guadalupe Victoria tomó parte en la batalla del Juego de Pelota, que estaba rodeado por un foso que los soldados insurgentes no se atrevieron a cruzar. Guadalupe Victoria lanzó su espada otro lado del foso y dijo ¡Va mi espada en prenda, voy por ella!.21​ Luego cruzó a nado el foso y cortó la cuerda de un puente, lo que permitió la entrada de las tropas insurgentes a la ciudad.14

La pérdida de Oaxaca significó un fuerte golpe al gobierno colonial, porque le dio un gran prestigio militar a Morelos, así como una posición geográfica privilegiada, debido a las carreteras y ciudades que podrían ser controlados desde ese sitio.22

Debido a su éxito en Oaxaca, el Congreso de Chilpancingo16​ lo nombró General Brigadier y le concedió el mando del ejército insurgente en Veracruz.17​ Al mismo tiempo, José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix decidió cambiar su nombre por el de Guadalupe por su devoción a la Virgen de Guadalupe y Victoria por la victoria que obtuvieron.23

Veracruz

En 1815, Victoria comandó el movimiento insurgente en la región de Veracruz y usando la guerra de guerrillas24​ obtuvo el control del Puente del Rey, una posición estratégica que conectaba Xalapa con el puerto de Veracruz. Cuando se enteró de que las tropas realistas se acercaban a luchar, reforzó las defensas en el puente, pero se vio obligado a retirarse a Nautla en julio de ese año.25

Con el fin de tener un punto de suministro desde el Golfo de México, Victoria tomó el control de Boquilla de Piedras, situada entre Túxpam y el puerto de Veracruz. El puerto fue equipado con muelles, almacenes y baterías para su defensa, y se mantuvo bajo su control hasta noviembre de 1816, cuando fue recuperado por el ejército realista. Poco después Naolinco se convirtió en el campo de operaciones de los insurgentes, y desde ahí dominaron la zona de MisantlaPuente Nacional, y Huatusco.25

También en 1816, cuando el nuevo virrey Juan Ruiz de Apodaca llegó a la Nueva España, Victoria atacó su convoy que lo llevaba a la Ciudad de México, y estuvo muy cerca de capturarlo.25

A finales de 1816, Victoria recuperó Nautla al derrotar a la guarnición realista. También ocupó Barra de PalmasBarra Nueva y La Laguna. La fuerte ofensiva realista, así como la falta de equipo militar, dieron lugar a que las posiciones ocupadas regresaran a manos de los españoles en febrero de 1817.

A mediados de 1817, Guadalupe Victoria había perdido todos los pueblos bajo su mando. Después de su derrota en Palmillas, fue abandonado por sus hombres y se enfrentó a una intensa persecución. Se escondió en la selva, donde sobrevivió comiendo hierbas, frutas y animales.26​ Se negó a aceptar el indulto del virrey y se quedó escondido en la selva de Veracruz, donde desarrolló epilepsia.27​ Sus apariciones esporádicas en los pueblos lo convirtieron en una leyenda entre los habitantes de la región.28

Plan de Iguala y los Tratados de Córdoba

Artículo principal: Plan de Iguala

Guadalupe Victoria pasó casi cuatro años escondido en la selva.28​ Fueron años difíciles para el movimiento de independencia, y el gobierno colonial pensaba que el movimiento había sido reprimido. Durante este tiempo, la mayor parte de los insurgentes se acogieron al indulto; solo Vicente Guerrero se mantuvo en la lucha.29

La instalación de las Cortes de Cádiz y el deterioro de la Monarquía Española en la Península Ibérica ayudaron a revitalizar la lucha por la independencia a finales de 1820. Victoria fue informado sobre el avance de la insurrección y reapareció el 30 de diciembre de ese año en el pueblo de Soledad, donde una pequeña guarnición rápidamente se unió a él.28

El 24 de febrero de 1821Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero proclamaron el Plan de Iguala.30​ Iturbide comenzó una gira por la región del Bajío para difundir el movimiento. Varios militares realistas se unieron al Plan de Iguala, y lo mismo hicieron algunos líderes insurgentes retirados, como Nicolás Bravo e Ignacio López Rayón. Guadalupe Victoria también se adhirió. El 6 de abril, Victoria proclamó la independencia en el pueblo de Soledad. A finales de mayo, con excepción de la capital, la provincia de Veracruz estaba levantada en armas.28

El Ejército de las Tres Garantías se creó el 24 de febrero de 1821 y siguió luchando contra las fuerzas realistas españolas que se negaron a aceptar la independencia de México. Esas batallas continuaron hasta el 21 de agosto de 1821, cuando Iturbide y el Virrey Juan O’Donojúfirmaron los Tratados de Córdoba.

El 27 de septiembre de 1821, el Ejército de las Tres Garantías entró a la Ciudad de México, formando una columna encabezada por Agustín de Iturbide.31​ Entre los oficiales que entraron a la ciudad ese día estaban Pedro Celestino NegreteVicente GuerreroNicolás BravoAnastasio BustamanteMelchor MúzquizJosé Joaquín de HerreraManuel Mier y TeránLuis QuintanarMiguel BarragánAntonio López de Santa Anna y Guadalupe Victoria,32​ El 28 de septiembre de 1821 se firmó el Acta de Independencia del Imperio Mexicano.33

Imperio Mexicano

Artículo principal: Primer Imperio Mexicano

Guadalupe Victoria se reunió con Agustín de Iturbide el 17 de junio de 1821 en San Juan del Río y le pidió que adaptara el Plan de Iguala para crear un gobierno republicano. Recomendó como gobernante a un antiguo insurgente, que fuera soltero y no hubiera aceptado el indulto real (características que él reunía). Este hombre se casaría con una mujer indígena de Guatemala para unir ambos territorios en una sola nación. Iturbide rechazó la proposición; no obstante, Victoria aceptó el Plan de Iguala en su búsqueda por la independencia. Este apoyo no eliminó la desconfianza mutua.34

Al consumarse la Independencia, con la entrada triunfal del Ejército Trigarante a la Ciudad de México, el 27 de septiembre de 1821, fue creada una regencia para servir como poder ejecutivo, la cual fue presidida por Iturbide, la cual gobernó hasta el 18 de mayo de 1822, cuando fue proclamado emperador.35​ Iturbide escogió a todos los miembros de la Junta Provisional Gubernativa, la cual fungió como poder legislativo y gobernó hasta el 24 de febrero de 1822, cuando se instaló el primer Congreso Constituyente.36​ Casi todos los miembros de la Junta se destacaron por su posición social, su riqueza y títulos; la mayoría antiguos realistas, que con el Plan de Iguala, habían abrazado la causa de la independencia nacional. Pero ninguno de los antiguos insurgentes, como Vicente GuerreroNicolás BravoIgnacio López Rayón, Guadalupe Victoria y Andrés Quintana Roo, fueron llamados a participar.37

A principios de 1822, algunos de los antiguos insurgentes con ideas republicanas, apoyados por el ministro plenipotenciario de Colombia en México comenzaron a reunirse en la casa de Miguel Domínguez en Querétaro. Le escribieron a Pedro Celestino Negrete invitándolo a participar, pero pensando que se trataba de una conspiración le dio aviso a Iturbide. Diecisiete personas fueron detenidas, entre ellas Guadalupe Victoria, Nicolás Bravo y Miguel Barragán. La “conspiración” resultó ser una serie de reuniones en las que se hablaba sobre el futuro del gobierno. Ante la molestia generalizada en el congreso, los participantes fueron puestos en libertad, con la excepción de Guadalupe Victoria que permaneció encarcelado, pero poco después escapó de la cárcel y se escondió en Veracruz.3839

El Congreso solicitó que se revisara el caso de Guadalupe Victoria, quien había sido elegido diputado por Durango. Victoria se encontraba prófugo, acusado de conspiración. Se le pidió que se presentara al Congreso, pero prefirió mantenerse oculto.40

El 21 de julio de 1822, Agustín de Iturbide fue coronado emperador de México.41​ El Imperio Constitucional no tardó en demostrar la incompatibilidad de sus dos partes principales, el Emperador y el Congreso Constituyente. El congreso no había redactado una constitución y el poder ejecutivo era incapaz de vencer la crisis económica que la fuga de capital español había generado. Algunos diputados fueron encarcelados por participar en reuniones contra Iturbide y, finalmente, Iturbide decidió eliminar el Congreso y estableció en su lugar una Junta Nacional Instituyente.42

Plan de Casa Mata

Artículo principal: Revolución del Plan de Casa Mata

La falta del Congreso, las acciones del emperador y la ausencia de soluciones a los graves problemas que atravesaba el país, aumentaron las conspiraciones para cambiar el sistema imperial.43​ Antonio López de Santa Anna proclamó el Plan de Casa Mata, al que más tarde se unieron Vicente Guerrero y Nicolás Bravo.44

El 6 de diciembre de 1822, Guadalupe Victoria salió de su escondite para unirse al movimiento. Conociendo su reputación y popularidad, Santa Anna lo nombró jefe del movimiento y juntos proclamaron el Plan de Veracruz.45

El 21 de diciembre, Santa Anna fue derrotado por el general Calderón. Obligado a retirarse, el 24 de diciembre se reunió con un grupo de 300 soldados de Guadalupe Victoria en Puente del Rey. Santa Anna de nuevo tomó ventaja de la popularidad de Victoria para animar a la gente a unirse a la causa.46

Cuando Santa Anna y Victoria fueron derrotados, Santa Anna trató de huir a los Estados Unidos. Victoria le dijo:”16

“…Vaya usted a Veracruz y mantenga su posición y cuando le presenten la cabeza de Victoria, hágase a la mar… es un honor para usted estar a mi lado para defender la causa de la libertad.”

El 22 de enero de 1823, Santa Anna informó a Victoria: Fui atacado desde todas las direcciones por las fuerzas imperiales.47​ El 1 de febrero de 1823, un cambio radical se produjo cuando los generales imperiales Echávarri, Lobato y Cortázar se unieron al Plan de Casa Mata.

Iturbide se vio obligado a restablecer el Congreso y en un vano intento de salvar el orden y evitar el futuro derramamiento de sangre, abdicó a la corona del Imperio el 19 de marzode 1823.48

Gobierno Provisional

Artículo principal: Gobierno provisional de México (1823-1824)

 Guadalupe Victoria y Nicolás Bravo en el Segundo Congreso Constituyente.

El 26 de marzo de 1823Iturbide y su familia fueron exiliados del país. Fue escoltado al puerto de Veracruz por el general Nicolás Bravo, a solicitud expresa del ex emperador.49

El 31 de marzo de 1823, el Congreso se reunió y le otorgó el Ejecutivo a un triunvirato denominado Supremo Poder Ejecutivo, cuyos miembros eran Pedro Celestino Negrete, Nicolás Bravo y Guadalupe Victoria,50​ y como suplentes a Miguel DomínguezMariano Michelena51​ y Vicente Guerrero.52​ El 7 de abril, de 1823, el Congreso anuló la designación de Iturbide como emperador y por lo tanto el reconocimiento de su abdicación e hizo parecer su coronación como un error lógico en el establecimiento de la independencia. Es curioso que si Iturbide no había sido emperador nunca, el Congreso carecía de legitimidad, pues había sido convocado por el mismo emperador.53​ El Congreso abolió el Plan de Iguala y los Tratados de Córdoba, dejando al país libre de elegir cualquier sistema de gobierno.54

A pesar que fue elegido para formar parte del Supremo Poder Ejecutivo, Victoria permaneció en el control militar de Veracruz, donde supervisó el embarco de Iturbide a Europa y la organización de la resistencia contra los ataques españoles desde San Juan de Ulúa.28

El Supremo Poder Ejecutivo fue el encargado de convocar a las antiguas provincias, ahora los Estados libres, para crear la República Federal y también de convocar a elecciones para un nuevo congreso constituyente. El Ejecutivo tuvo que superar una serie de dificultades políticas como es el caso de las provincias de América Central, que optaron por no unirse a la Federación Mexicana, y el caso de las provincias de OaxacaYucatánJalisco y Zacatecas, que se declararon estados libres y soberanos.55​ También enfrentaron una conspiración de los partidarios de Iturbide y una rebelión antiespañola.56

El 31 de enero de 1824, fue aprobada el Acta Constitutiva de la Federación Mexicana. El acta fue un estatuto provisional del nuevo gobierno. La nación asumió formalmente su soberanía y se componía de estados libres, soberanos e independientes. Durante los meses siguientes, continuaron los debates constitucionales.

El 4 de octubre de 1824, se proclamó la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos.57

Presidencia (1824–1829)

Véase también: Gabinete de Guadalupe Victoria

El Congreso convocó a las primeras elecciones federales en agosto de 1824. Cada legislatura estatal podría nombrar a dos candidatos, y los dos que recibieran el mayor número de votos serían elegidos como presidente y vicepresidente. Los resultados fueron anunciados el 1 de octubre de 1824 y por mayoría de 17 estados, Guadalupe Victoria fue electo presidente de la República.58

El 10 de octubre de 1824, Guadalupe Victoria fue declarado primer Presidente de los Estados Unidos Mexicanos para el período 1825-1829.59​ El 8 de octubre de 1824, el Presidente y el Vicepresidente Nicolás Bravo juraron la Constitución.60

Guadalupe Victoria asumió el cargo de presidente interino del 10 de octubre de 1824 al 31 de marzo de 1825. Su período constitucional en el cargo se inició el 1 de abril de 1825.5​ La inauguración fue solemne y austera como es requerido por el republicanismo; ese día, Victoria afirmó: ¡La Independencia se afianzará con mi sangre y la libertad se perderá con mi vida!61

Política interior

Como presidente de la nueva República, Victoria fue el encargado de reconstruir la devastada economía, resultado de la larga guerra de Independencia y el embargo promovido por la Monarquía Española. Para resolver la falta de suministros, resultado del embargo, creó la marina mercante del país, con la que abrió rutas comerciales con los puertos de los países americanos que habían reconocido la independencia nacional y con los que se establecieron relaciones diplomáticas. Sin embargo, su principal preocupación fue lograr el reconocimiento de alguna potencia europea.28

El gobierno de Victoria se vio obstaculizado por graves problemas financieros. Sus gastos promedio eran de $18 millones de pesos anuales, pero solo recolectaba la mitad de esa cantidad en impuestos.62​ Con el fin de resolver esa situación, Victoria tuvo que buscar ayuda externa. El Reino Unido conociendo la difícil situación del Presidente (solo el Ejército representaba $12 millones de pesos del presupuesto), le convenció para aceptar dos préstamos, cada uno de más de £3 millones de libras esterlinas. Estos préstamos, negociados a través de casas bancariascomo Barclay y Goldschmidt, evitaron la quiebra del gobierno y ayudaron a mantener la paz social, factores que permitieron a Victoria a cumplir su mandato completo.62

A pesar de esos problemas financieros, la administración de Victoria tuvo aspectos muy positivos. Dos de sus logros más positivos fueron la creación de la hacienda pública y la abolición de la esclavitud, que fue declarada el 16 de septiembre de 1825, cuando celebró por primera vez el Grito de Dolores.63​ Además, estableció el Colegio Militar, restauró la Ciudad de México,64​ mejoró la educación, concedió amnistía a los presos políticos, estableció planes para un canal en el Istmo de Tehuantepec, abrió nuevos puertos para la navegación, comenzó la construcción del Museo Nacional, creó guarniciones en Yucatán para prevenir y contrarrestar los intentos de reconquista española desde Cuba y desenmascaró una conspiración dirigida por el monje Joaquín Arenas para restablecer el dominio español.62

Victoria también facilitó las actividades de la sociedad Lancasteriana, la cual se dedicó a la educación. Creó la Marina Armada, lo que permitió que su mayor logro: la completa independencia de México cuando el general Miguel Barragán y el capitán Pedro Sainz de Baranda derrotaron el último bastión español en San Juan de Ulúa.1665

En la política, sus acciones fueron conciliadoras, intentó aplicar una política que atrajera a todos, y formó su gabinete con miembros destacados de las diferentes facciones. Sin embargo, los viejos conflictos existentes desde los tiempos de Iturbide resurgieron. Victoria enfrentó la intolerancia religiosa ante la libertad de expresión y prensa establecidas en la Constitución, la cual respetó escrupulosamente.5

El 20 de diciembre de 1827, decretó la expulsión de los españoles de la República.66​ La rebelión reprimida de Joaquín Arenas desató una ola de indignación contra los españoles acaudalados que la habían apoyado. Aunque Lucas Alamán, su Ministro del Interior, trató de disuadirlo, el embajador estadounidense Joel R. Poinsett alentó a Victoria para ordenar la expulsión de los españoles,5​ lo que provocó graves problemas económicos, debido a que la mayoría de los expulsados fueron comerciantes que se llevaron sus fortunas a España.[cita requerida]

San Juan de Ulúa

Artículo principal: Toma de San Juan de Ulúa (1825)

La guerra de Independencia arruinó los campos, los pueblos, el comercio y la minería. El gobierno no tenía medios eficaces para recolectar impuestos adicionales a los de las aduanas y, debido a eso, operaba bajo atrasos salariales y deudas. Bajo esas condiciones era difícil llevar a cabo una estrategia eficaz para la rendición de San Juan de Ulúa.65

A pesar de ello, el gobierno de Victoria compró algunos barcos para formar la base de la primera Marina Armada de México. Entre ellos las goletas IgualaAnáhuacChalcoChapalaTexcocoOrizabaCampechana y Zumpango, a las que se añadieron más tarde las goletas TampicoPapaloapan y Tlaxcalteca.65

Por último, el 23 de noviembre de 1825, se logró la capitulación de San Juan de Ulúa, último reducto español en México. A la postre, esto explica que haya sido el único Presidente de la República que a la sazón haya sido Gobernador de una Provincia y una vez consumado dicho acto, entregara los Poderes Locales ya expedido su Estatuto de Gobierno.65

Territorios del Norte

Artículo principal: Rebelión de Fredonia

 Mapa de México en 1824.

Guadalupe Victoria rechazó dos ofertas de compra sobre Texas ofrecidas por el embajador estadounidense Joel R. Poinsett,67​ la última por $5 millones de dólares.68

El 18 de agosto de 1824, se emitió un decreto para poblar los territorios del Norte (Alta CaliforniaNuevo México y la parte norte del estado de Coahuila y Texas). El decreto dejó la administración de las tierras públicas en manos de los estados. El 24 de marzo de 1825, el Congreso aprobó una ley para abrir totalmente las puertas a la colonización extranjera; la ley dio a los colonos privilegios sobre la tierra y la exención de impuestos durante diez años.69

La inmigración de estadounidenses fue abundante, y rápidamente se formaron comunidades que conservaron su lengua, religión y costumbres, dando lugar a vínculos débiles con el resto del país. Desobedecieron las leyes y mantuvieron la esclavitud en territorio mexicano.67​ En 1826, el primer intento de separatismo se dio cuando el empresario Haden Edwards declaró la independencia del estado de Coahuila y Texas y creó la República de Fredonia cerca de Nacogdoches. La rebelión fue rápidamente sofocada.

Como resultado directo de las acciones de Edwards, Victoria autorizó una amplia expedición, llevada a cabo por el General Manuel Mier y Terán, para inspeccionar los asentamientos de Texas y recomendar un futuro curso de acción. Los informes de Mier y Terán dieron lugar a la promulgación de las Leyes del 6 de abril de 1830, que restringían severamente la inmigración en Texas.70

Rebelión de Nicolás Bravo

Artículo principal: Rebelión de Nicolás Bravo

 Óleo de Nicolás Bravo.

Durante su mandato, Guadalupe Victoria enfrentó varios intentos de golpe de Estado contra su gobierno. Siete meses después de comenzar su administración fue descubierto el primer intento. Otro fue descubierto a finales de 1827.5

El 23 de diciembre de 1827, la Logia Escocesa declaró el Plan de Montaño en Tulancingo (hoy estado de Hidalgo), el cual se basó en 4 puntos:71

  • La extinción de las sociedades secretas.
  • El cambio de gobierno.
  • La expulsión del embajador de EE.UU. Joel R. Poinsett.
  • El cumplimiento estricto de la Constitución.

El vicepresidente Nicolás Bravo, cabeza de la revuelta, afirmó que su único propósito fue liberar al Congreso y al gobierno de Victoria de la influencia de la Logia Yorkina.71​ El plan buscaba principalmente la reorganización del gobierno, el cual mostró serias deficiencias en el control de los ingresos públicos y la expulsión del representante de los Estados Unidos, sobre la base que ese país se entrometía en los asuntos internos del país.5​ (Joel R. Poinsett fue expulsado de México el 3 de enero de 1830, por esa razón).72

El levantamiento fue reprimido por Vicente Guerrero el 6 de enero de 1828, después de una débil resistencia. Nicolás Bravo fue expulsado del país, mientras que los otros rebeldes fueron encarcelados.

Motín de la Acordada

Artículo principal: Revolución de la Acordada

 Litografía de El Parián, siglo XIX.

El motín de la Acordada fue una revuelta que tuvo lugar el 30 de noviembre de 1828, la cual fue encabezada por el general José María Lobato, el coronel Santiago García y Lorenzo de Zavala contra el gobierno de Guadalupe Victoria. El motivo principal fue el apoyo que Victoria dio al general Manuel Gómez Pedraza en las elecciones presidenciales de 1828.73

Para las elecciones de 1828, la logia escocesa presentó como candidato al Ministro de Guerra Manuel Gómez Pedraza. La logia yorkina presentó como candidato a Vicente Guerrero, héroe de la independencia y vencedor en la última conspiración contra el gobierno. Las elecciones se celebraron el 1 de septiembre de 1828, el ganador fue Manuel Gómez Pedraza. Vicente Guerrero rechazó los resultados y organizó una revolución.71

Las tropas revolucionarias exigieron la renuncia del presidente Victoria y su sustitución por Guerrero. Mientras tanto, Gómez Pedraza huyó de la Ciudad de México renunciando a su derecho a la presidencia. Eso fue aprovechado por la multitud que se dirigió a el Parián, núcleo del comercio mexicano, y comenzó el saqueo y quema de tiendas y comercios, arruinando a cientos de comerciantes españoles, mexicanos y extranjeros.71

Como resultado, a principios de 1829, el Congreso anuló las elecciones de 1828 y eligió como Presidente a Vicente Guerrero. Victoria le entregó la presidencia cuando su mandato concluyó el 1 de abril de 1829.5

Política exterior

Uno de los principales objetivos de Guadalupe Victoria fue el reconocimiento de México como nación independiente por una potencia europea. Finalmente obtuvo el reconocimiento, seguido del establecimiento de relaciones diplomáticas con el Reino Unido,74​ los Estados Unidos de América, la República Federal de Centro América y la Gran Colombia.5​ Esto redujo los problemas económicos causados por el embargo impuesto por la corona española. Los problemas económicos se redujeron aún más, cuando varias empresas británicas comenzaron trabajos de minería en México, lo que dio lugar a una gran afluencia de capitales.

También ratificó el contenido del Tratado de Adams-Onís y por lo tanto la frontera con los Estados Unidos.75

Victoria declaró asimismo que ninguna propuesta de España sería escuchada hasta que reconociera la independencia de México y la forma de gobierno establecida y que aceptara nunca pedir indemnización alguna por la pérdida de México.76

Otro episodio internacional memorable de Guadalupe Victoria fue su total apoyo a la Unión Panamericana propuesta por Simón Bolívar, que se tradujo en la firma de un acuerdo denominado Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua entre las repúblicas de Colombia, América Central, Perú y los Estados Unidos Mexicanos.75​ También proporcionó ayuda financiera a Simón Bolívar para obtener la independencia total del Perú de España.

Años post-presidenciales y muerte

Después de terminar su mandato, Guadalupe Victoria se retiró de la vida pública para tratar asuntos personales en su hacienda El Jobo en Veracruz. Cuando Victoria entregó la presidencia a su sucesor, Vicente Guerrero, le dijo:28

“…Ratifico la promesa de retirarme de todos los negocios públicos como ex presidente, pero si el país estuviera en peligro y fuera necesario dejar todo para salvarlo, usted sabe que no dudaré en sacrificarme…”

 Estatua de Guadalupe Victoriaque se encuentra en la Fortaleza de Perote.

En 1832, el Gobierno de la República, conociendo su capacidad diplomática y de negociación, le pidió que ayudara en la pacificación de Santa Anna que había tomado las armas para exigir que la Presidencia de la República se entregara al general Manuel Gómez Pedraza.77​ Un año más tarde, en 1833, fue elegido senador por los estados de Veracruz y Durango, ocupando la comisión de Crédito Público del Senado. Al mismo tiempo, luchó contra rebeliones en Veracruz y Oaxaca.13​ Mientras se desempeñaba como senador, su salud comenzó a deteriorarse seriamente y comenzó a tener convulsiones recurrentes, lo que le impidió terminar su mandato como Gobernador de Puebla, posición que ocupó menos de cinco meses.28

Victoria regresó al Senado y en 1835 fue elegido presidente del Senado.78​ Desde ese momento emprendió una lucha vigorosa contra la propuesta que buscaba cambiar la República federal a una República central. Unos días antes de volver al Senado, desde Puebla, manifestó su posición:28

“Veintitrés años he peleado por vuestra misma causa: y si nuevos peligros me llamaren a vuestra defensa, sabed que mi irrevocable voto es: Federación o muerte.”

En noviembre de 1836 fue nombrado comandante militar de Veracruz, pero renunció en diciembre de ese año para mostrar su desacuerdo con la proclamación de la República Central.79

En 1838, su intervención diplomática fue crucial para evitar una guerra contra los franceses en el incidente conocido como la Guerra de los pasteles. El 9 de marzo de 1839, tuvo éxito con la firma de un tratado de paz con Francia. Esa fue su última actividad pública.2880

En 1841, se casó con María Antonieta Bretón y Velázquez, y muy pronto su salud se quebrantó por su condición epiléptica.13​ Se le trasladó a la fortaleza de San Carlos de Perote para recibir tratamiento médico y murió allí el 21 de marzo de 1843. Fue enterrado allí.

Guadalupe Victoria fue declarado por el Congreso Benemérito de la Patria el 25 de agosto de 1843 y su nombre fue escrito en letras de oro en el salón de sesiones de la Cámara de Diputados.10

En 1863, sus restos fueron trasladados a Puebla por el general Alejandro García y en 1925 se colocaron en el Monumento a la Independencia en la Ciudad de México.1881

El 15 de agosto de 2010, en la celebración del Bicentenario del inicio de la independencia de México, sus restos fueron trasladados a Palacio Nacional y permanecieron en exhibición hasta el 30 de julio de 2011, cuando fueron regresados a la Columna de la Independencia.8283

Legado

Guadalupe Victoria es un héroe nacional, Benemérito de la Patria, fundador y forjador de la República Mexicana. Hay muchos monumentos, estatuas, escuelas, hospitales, bibliotecas, ciudades, pueblos, calles y plazas que llevan su nombre en México; los más destacadas son Ciudad Victoriacapital del estado de TamaulipasVictoria de DurangoTamazula de Victoria, Ciudad Guadalupe Victoria en el estado de Durango, Guadalupe Victoria en el estado de Puebla, Naolinco de Victoria en Veracruz, la ciudad de Victoria y el Condado de Victoria, en los Estados Unidos; la fragata ARM Victoria (F-213) y el Aeropuerto Internacional General Guadalupe Victoria.

Monedas, Sellos y Monumentos

 Presidente Guadalupe Victoria, medalla, 1824

 Guadalupe Victoria, Bicentenario, 1985, $50 pesos

 Monumento de Victoria de Durango.

Véase también

Enlaces externos

Enlace al artículo original de wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Guadalupe_Victoria

 

 

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Frankenstein: 200 años, por Maikel Ramírez ~

A través de Frankenstein: 200 años, por Maikel Ramírez ~

Frankenstein: 200 años, por Maikel Ramírez ~

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Las tormentas le gustan, sin embargo, recuerda
los terrores deliciosos que le producían, con la manta tapándole
la cabeza, cuando era una niña; no hace tanto tiempo, es tan joven

Emmanuel Carrére | Bravura

Supongo que ser hijo es buscar una venganza

Juan Carlos Méndez Guédez | Arena Negra

A diferencia de zombis, vampiros y otros espantos del imaginario monstruoso,  la criatura creada por el científico Víctor Frankenstein no ha tenido que contagiarse con un virus ni encontrarse en mitad de una pandemia para actualizarse, pues nació moderno. El mundo de Frankenstein prescinde del acoso de lo sobrenatural, de aquello que desde un lugar inexplicable invade nuestro mundo racional para desintegrarlo. Su horror es muy de este mundo, es humano demasiado humano. Hoy, cuando se cumplen 200 años de su publicación y los monstruos de antaño han pasado al mundo virtual o, en líneas generales, se han asimilado al discurso científico, vale la pena echar un vistazo a algunas de las razones por las que una lectura de la clásica novela de Mary Shelley es inaplazable.

El complejo Frankenstein

Si la ciencia ficción se desarrolla al abrigo de los avances de la ciencia y de la tecnología, no podemos imaginar un mejor escenario para su nacimiento que la Inglaterra industrial del siglo XIX, la misma nación en la que Charles Darwin publicaría en 1859 su demoledor libro El origen de las especies, y cuyo poderío se haría palmario con la Gran Exhibición del Palacio de Cristal en 1851, ambos eventos en plena era victoriana. Según Isaac Asimov, el parto ocurrió mucho antes de las obras de Julio Verne y H.G Wells. Exactamente, se gestó en 1818, con la publicación de Frankenstein o el Prometeo Moderno, cuando su escritora, Mary Shelley, apenas tenía 18 años.

Desde entonces, la novela de Shelley no solo marca una línea que tensa el género literario entre optimistas y pesimistas, sino que instala un mecanismo psicológico que afecta nuestra relación con las máquinas que creamos. Asimov lo acuñó ‘Complejo Frankenstein’, que no es más que el miedo que sentimos a que las máquinas se rebelen y nos destruyan, como le ocurre a Víctor Frankenstein hacia el final de la novela, cuando deambula por los predios glaciales del Polo Norte, como lo narra el Capitán Walton:

“«¡Esta también es víctima mía!», exclamó, «su asesinato es la culminación de mis crímenes; mi vida miserable toca a su fin! ¡Oh, Frankenstein, generoso y entregado! ¿De qué sirve ahora pedirte perdón; a mí, que he destruido irremisiblemente todo lo que amabas?¡Ay! Está frío; no me puede responder»”

Es ese el miedo que sentimos cuando, pongamos, vemos a Hal-9000 en el filme 2001, una odisea espacial o como cuando en el año 2016 un bot de la red social Twitter se convirtió en pronazi.  Con todo y estas derivas, la fe de Asimov en el progreso que se puede alcanzar a través de la ciencia lo obligó a crear un código moral para contrarrestar la antedicha fobia.  De modo que, en vista de que un robot no puede interiorizar la ley como lo hace un humano, Asimov inventó el cerebro positrónico, dispositivo artificial que dota a los robots de conciencia y les permite actuar en conformidad a las tres leyes de la robótica. Las diferentes historias que componen Yo, robot, libro que abarca el surgimiento de las máquinas inteligentes en 1996 y que termina un poco después de mitad del siglo XXI, no son sino variaciones de dichas leyes. Precisémoslas:

1.- Un robot no debe dañar a un ser humano o, por inacción, dejar que un ser humano sufra daño.

2.- Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto cuando estas órdenes se oponen a la primera ley.

3.- Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no entre en conflicto con la primera o segunda leyes.

Sin embargo, es notable que las leyes de Asimov gravitan alrededor del ser humano e impiden que un robot se defienda de la agresión infligida por un humano, como, paradójicamente, ocurre en el cuento El hombre bicentenario, donde Andrew se encuentra a punto de ser asesinado por un grupo de muchachos, pero no puede defenderse porque entraría en conflicto con la primera ley.  En cambio, la criatura de Shelley se adelanta a nuestra incipiente época posthumana al ser concebido como un sujeto de derecho. De allí que nada nos resulte más emotivo que la subjetivación del monstruo. Shelley escribió páginas abundantes en las que la empatizamos con la criatura, con su sufrimiento. Casi dos siglos después, el 26 de octubre de 2017, parece que nuestro mundo alcanzó la exigencia de la criatura, y la de Andrew, cuando Arabia Saudita le reconoció completa ciudadanía a la androide Sofía.

La justicia del pueblo

El miedo es el camino al lado oscuro.
el miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio
el odio lleva al sufrimiento, el sufrimiento al lado oscuro

Yoda en Star Wars

¿Por qué el monstruo mata a la niña
Y luego le matan a él?

La pequeña Ana en el filme El espíritu de la colmena de Víctor Erice

Algunos pensadores, entre ellos Jean-jacques Lecercle y Slavoj Žižek, han llamado la atención sobre el hecho de que la novela, al igual que el monstruo, está compuesta de partes y de que estas, a su vez, son contradictorias. Frankenstein es una actualización del mito griego de Prometeo, que, por contra a la atemporalidad de cualquier mito, intenta ubicarse en coordenadas temporales precisas, como constatamos con la primera carta enviada por Walton a su hermana, fechada el 11 de diciembre de 17-. Otra huella visible de que la autora deseaba ambientar su historia en un contexto histórico, reciente por demás, es que el monstruo lee Las cuitas del joven Werther, novela de Goethe publicada en 1774. La mayor revelación la encontramos en el capítulo XIX, en el que Víctor narra su viaje a Escocia. Leamos:

“Después, seguimos camino de Oxford. Al entrar en aquella ciudad, no pudimos dejar de recordar los acontecimientos que se habían producido allí siglo y medio antes. Allí había juntado sus tropas fieles Carlos I. La ciudad se había mantenido en su obediencia, aunque le hubiese abandonado toda la nación, para seguir la bandera parlamentaria de la libertad. El recuerdo de aquel rey desdichado y de sus compañeros, el amable Falkland, el insolente Goring, la reina y su hijo, daba un interés particular a cada rincón de la ciudad en que cabe suponer que ha vivido y se ha movido”    

Evidentemente, Víctor se refiere al rey inglés Charles I, monarca que fue decapitado durante la Guerra Civil (1642-1651), conflicto que, a la postre, marcaría el ascenso de Oliver Cromwell y los puritanos al poder. ¿En qué fecha, entonces, tiene lugar la intriga de Frankenstein? Sin que quepa la menor duda, la novela transcurre durante la Revolución Francesa, para ser más exactos, en los días, o cuando menos muy cerca, del periodo del Terror.

Desde este ángulo político, el monstruo que Víctor crea en semejanza a una figura humana contiene el realismo suficiente para metaforizar la violencia de la Revolución, la venganza de un pueblo noble por naturaleza, pero que ha sido empujado al límite por su rey. El monstruo encarna al colectivo enfurecido que arrasa con todo lo que se le ponga por delante, que degenera en terror y dictadura, o, si se quiere, que transforma violentamente el estado de cosas, que pulveriza  el mundo conocido hasta entonces, un evento que emerge como un rayo para interrumpir el curso normal del tiempo. En su libro Las mujeres de la revolución francesa, la historiadora Linda Kelly ilustra esta representación monstruosa:

“La marcha de las mujeres sobre Versalles, como la toma de la Bastilla, fue uno de los grandes hechos simbólicos de la Revolución Francesa, inmenso por sus efectos sobre la imaginación europea. La imagen de las mujeres de París, armadas con picas, cabalgando sobre los cañones, cristalizó en la iconografía del periodo. Fue una imagen que no beneficiaría la causa de los derechos femeninos, pues ayudó a caracterizar a las mujeres, cuando llegó la reacción frente a la Revolución, como seres peligrosos y desnaturalizados, y, por lo tanto no aptos para representar un papel en política”

A la par de esta imaginería monstruosa, debemos subrayar que la figura del monstruo en el discurso político inglés, como una metáfora de las multitudes proletarias, ateas y revolucionarias, antecedía a la novela de Mary Shelley. Edmund Burke, por ejemplo, se refirió a la Revolución Francesa como un “monstruoso espectáculo trágico”. Asimismo, tanto Mary Wollstonecraft como William Godwin, padres de la joven Mary, recibieron la metáfora del monstruo debido a su defensa a las ideas libertarias de la época. Thomas de Quincey arguyó que Godwin  provocaba la misma aversión de un demonio o la de un vampiro. En esta línea, Claire Tomalin, escritora de la biografía Vida y muerte de Mary Wollstonecraft, describe así la reacción tras la muerte de la escritora de Vindicación de los derechos de la mujer:

“La fiebre de deserción de ideas revolucionarias de toda índole se extendió por toda Inglaterra hasta acabar con casi todos sus exponentes. Era de esperar quizá que los hombres rechazaran las reivindicaciones de las mujeres y tildaran a Mary Wollstonecraft y a Mary Hays de criaturas torpes y rapaces que habían sermoneado a sus superiores sociales e intelectuales con temas que escapaban de su comprensión”

Esta aproximación a la novela, ya he señalado, recalca su oscilación entre lados opuestos, los que, a fin de cuentas, no son más que las contradicciones propias de un acontecimiento y una época medular para la modernidad, los Estados modernos y los derechos del hombre y del ciudadano. De allí que Frankenstein reformule un mito excluyendo su atemporalidad; que no asuma definitivamente su contexto histórico, a pesar de que el tiempo que vivió Mary Shelley fue el de los nacionalismos inflados y, por consiguiente, el de las guerras de independencia en América y contra las invasiones napoleónicas en Europa, lo que sirvió al surgimiento del género novela histórica; que también sea una obra de horror gótico, pero en el que lo sobrenatural ha claudicado ante el horror de la ciencia y la técnica; que aunque sus padres, su esposo y sus amigos hayan participado en la lucha libertaria tanto en su escritura como en la realidad (Lord Byron murió en Mesolongi, apoyando la causa griega contra los turcos) Mary no haya escrito directamente sobre ideas libertarias, sino que usó un monstruo como metáfora del pueblo enardecido,  colectivo monstruoso que con una violencia irrefrenable aplasta a sus élites corruptas y termina volteando el status quo.

Lo sublime

Tidal waves don’t beg forgiveness
Crashed and on their wave
Father he enjoyed collisions; others walked away
A snowflake falls in May

Pearl Jam | Man of the hour

Father of mine
Tell me where have you been
You know I just closed my eyes
My whole world disappeared

Everclear | Father of mine

Mi edición de Frankenstein tiene en la portada el conocido cuadro El caminante sobre el mar de nubes, del pintor alemán Caspar David Friedrich, realizado también en 1818, y considerado una de las obras maestras del Romanticismo. La metáfora oceánica de su título recoge muy bien el sentimiento que nos arropa ante él: lo sublime. En su ensayo Cosmos: una ontología materialista, el filósofo francés Michel Onfray escribe que lo sublime se experimenta en la resolución de una tensión entre el individuo y el cosmos, a saber, entre nuestra pequeñez y la inmensidad del tiempo y el universo.  Al juicio estético de Onfray, por otra parte, Caspar David Friedrich es el pintor de lo sublime por antonomasia.

Mary Shelley, en cambio,  fue una escritora de lo sublime. Su imaginación la llevó a explorar lugares que hasta entonces  habían sido imposibles de alcanzar por la humanidad. Así pues, aun cuando más tarde Verne conquistará el centro de la Tierra, el fondo del océano y el espacio exterior a través de las obras prístinas de la ciencia ficción, Shelley puso a sus personajes en el recóndito Polo Norte. Conviene no olvidar las palabras de Michel Onfray  y el hecho de que nos encontramos en pleno Romanticismo inglés, lo que implica que debemos calibrar lo sublime junto con los sentimientos de sus personajes. Dicho de una vez, lo sublime de los espacios de Frankenstein son metáforas de la hondura de los sentimientos de Víctor y su criatura o, para expresarlo con los conceptos pertinentes y con el núcleo problemático de la novela, de odio entre el padre y el hijo.

Un caso ilustrativo de esta sublimidad lograda por la pluma de Shelley sucede en el capítulo XV, cuando la criatura, que ya ha aprendido a hablar, pues se ha subjetivado a través de obras literarias, confronta a su padre en las alturas del frío y pálido Montanvert, en los Alpes Suizos. Shelley firma, entonces, uno de los momentos de mayor grandeza y dolor que se hayan escrito, tanto más en cuanto que la criatura compara su soledad con la del Satán de El paraíso perdido, de John Milton:

“«¡Oh, día odioso, aquel que recibí la vida!», exclamé atormentado. «¡Creador maldito! ¿Por qué formaste un monstruo tan horrible que hasta tú mismo te apartabas de mi repugnancia? Un Dios compasivo hizo al hombre hermoso y atractivo, a su imagen y semejanza; pero mi forma es una parodia inmunda de la tuya, más horrorosa por su parecido mismo. Satanás tenía compañeros, otros demonios como él, que lo admiraban y animaban; pero yo estoy solitario y aborrecido»”

Estética del Polo Norte es una crónica de Michel Onfray decididamente anti-Frankenstein por cuanto que es un conmovedor tributo a la figura paterna. El viaje que emprende el filósofo junto a su progenitor se debe a un viejo sueño de este hombre, quien, como cuenta Onfray en uno de los capítulos del libro, llegó a ser un cuerpo expuesto a las precariedades de la vida. A continuación, detengámonos en esta descripción del Polo Norte, que pone de relieve lo sublime:

“Lo vasto coincide con la desmesura, con lo inmenso. Asusta, angustia al hombre, le enfrenta a su condición de partícula impotente, infinitamente más pequeña. Ante la explosión glacial de un iceberg, viendo venir la ola de varios metros de alto, azul y blanca, pero desafiante como un tifón, todo individuo se siente como una brizna de paja, entiende su cuerpo como una cosa pequeña, frágil, efímera, incluso ridícula, llamada a desaparecer, mientras que todo lo que le rodea persiste por tiempo indefinido”

¿Qué forma pudo haber tenido el Lago Ginebra, ubicado a un costado de la villa Diodati, donde en aquel verano lluvioso de 1816, de hecho el más frío en mucho tiempo,  Lord Byron, el Dr. Polidori, Percy Shelley y Mary Shelley apostaron a ver quién escribía la mejor historia de fantasmas? La forma del agua, el último filme del director mexicano Guillermo del Toro, acaso el mejor contador de historias fantásticas de la actualidad, se instala en la Guerra Fría para mostrarnos dos  ideologías opuestas, cada una con la pretensión de ser más moral que la otra, pero que, por igual, son fábricas para la invención de monstruosidades, de cuerpos que son excluidos, abandonados al margen, por no cumplir con la normalidad que imponen. Un hombre anfibio, una mujer muda, una mujer negra y un homosexual son tan víctimas como el hombre acuático. Este hermoso cuento de hadas moderno deslumbra por su plano sublime al término del filme, cuando la inmensidad del agua envuelve a sus protagonistas y los redime, devienen materia que se aleja de las farsas construidas por la sociedad y regresa a las entrañas puras del planeta.

Maikel Ramírez (Maracay, 1976). Docente y escritor venezolano. Profesor e investigador de la Universidad Simón Bolívar, Sede del Litoral. Magister en literatura latinoamericana. Ha publicado artículos de investigación en revistas de circulación nacional e internacional en el área de las metáforas, las metonimias, los marcos, las categorías y los prototipos conceptuales. Obtuve el tercer lugar del premio de Cuentos para Jóvenes Escritores de la Policlínica Metropolitana (2013). Cuentos suyos han sido publicados en El Nacional, El Periodiquito, Letralia, Prodavinci, Sorbo de Letras, Plesiousario (Perú) y el libro Los moradores, compilado por Manuel Cabesa. Escribe artículos sobre literatura, cine, música, el lenguaje y otros productos de la cultura. Colabora también con Letralia, Ficción Breve y Apapacho Gallery. En la USB, es uno de los organizadores de la Semana de la Lectura y dicta los estudios generales Viaje a través del tiempo: literatura y cine de ciencia ficción, Visiones críticas del cine y El cuerpo que somos: de lo íntimo a lo histórico-social.

 

[#28] Tres poemas de Ida Gramcko (Puerto Cabello, 1924 – Caracas, 1994) ~ — Digo.palabra.txt

 Ida Gramcko / Foto de Alfredo Cortina ~ Archivo Fotografía Urbana

Ida Gramcko (Puerto Cabello, 1924 – Caracas, 1994). Poeta, ensayista y dramaturga venezolana. Licenciada en Filosofía por la Universidad Central de Venezuela. Fue Profesora de Literatura en la misma UCV y en el Instituto Pedagógico de Caracas. También se desempeñó como profesora de Filosofía en el Centro de Arte Gráfico. Con tan solo 19 años, […]

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[#28] Tres poemas de Ida Gramcko (Puerto Cabello, 1924 – Caracas, 1994) ~

Ida Gramcko (Puerto Cabello, 1924 – Caracas, 1994). Poeta, ensayista y dramaturga venezolana. Licenciada en Filosofía por la Universidad Central de Venezuela. Fue Profesora de Literatura en la misma UCV y en el Instituto Pedagógico de Caracas. También se desempeñó como profesora de Filosofía en el Centro de Arte Gráfico. Con tan solo 19 años, se convierte en la primera reportera de periodismo policial y cronista en el diario El Nacional. En 1948 se convierte en agregada cultural de Venezuela en la Unión Soviética.

Es autora de los libros de poesía: Umbral (1942), Cámara de cristal (1944), Contra el desnudo corazón del cielo (1944), La vara mágica (1948), Poemas (1952; 2016), Poesía y teatro (1955), Poemas de una psicótica (1964), Lo máximo murmura (1965), Sol y soledades (1966), Este canto rodado (1967), Salmos (1968), Los estetas, los mendigos, los héroes (1970), Sonetos del origen (1972), La andanza y el hallazgo (1972), Quehaceres (1973), Salto Angel (1985) y Obras escogidas (1988). También publicó los libros de narrativa Juan sin miedo (1954) y Tonta de capirote (1972). Publicó los libros de teatro Poesía y teatro(1955), María Lionza (1956), La Rubiera (1956), La dama y el oso (1959) y Teatro (1961), y los ensayos El jinete de la brisa (1967), Preciso y continuo (1967), 0 grados norte francos (1969), Magia y amor del pueblo (1970), Mitos simbólicos (1973), Poética (1983) e Historia y fabulación en “Mi delirio sobre el Chimborazo” (1988). 

Obtuvo los siguientes reconocimientos: Premio de la Asociación Cultural Interamericana (1942), Premio de Teatro del Ateneo de Caracas (1958), Premio de Prosa “José Rafael Pocaterra” (1961), Premio Municipal de Poesía (1962), Premio de Poesía de la Universidad del Zulia (1964) y el Premio Nacional de Literatura (1968). 

De Cámara de cristal (1944)

CÁMARA
de cristal
mi lágrima.
Y mar.
alcoba pálida
mi sollozo.
Mundo de celofán.
Pecera de hondo
movimiento estelar.
Niebla de otoño.
algo más
que naufraga en mi llanto misterioso.

 

De Contra el desnudo corazón del cielo (1944)

NO, LA TIERRA NO PODRÁ SER LA TIERRA,
ni la muerte podrá ser la muerte,
ni la vida la vida,
hasta que mi alma no haya conocido toda
la espantosa pesadilla,
y no se haya internado hasta la entraña
del hondo, humano abismo.
¡Ah! ¿Qué valen aquí, sobre este mundo,
mi espíritu y mi instinto,
si aún tienen un temblor de ensueños claros
que son claras mentiras?
No, no, no puede ser, ni puedo
tampoco ser yo misma,
hasta que no haya saboreado toda,
toda la hiel amarga y el acíbar.

 

De Poemas de una psicótica (1964)

Diablos

El diablo espatarrado apareció. Con tal naturalidad que parecía haber estado siempre. Una greña encarnada le colgaba de la pierna izquierdaDe resto, no podía vérsele el color. Era de humo. Quizás siempre estuvo allísólo que otras apariencias le velaban los miembros humeantes. Se acercaba. El terror es como el amor: se anuncia por un vértigo. Sólo que el amor —caída clara— asusta como el acantilado o el océano. I el terror sólo caeSin abismos redondos. El diablo de pizarra se acercaba. De cerca podían vérsele los omoplatos espectrales cubiertos de pelillos grisáceos y luego, en un relámpago helado, los metálicos cuernosResonó contra el muro su aletazo de zinc. I, al acercársemese rió. Vi su quebrada dentadura de ónix. Entonces se tendió por los suelos. Corrían por el piso sus cabellos de brumas infernales a los que se adherían ratones telarañas viejas.

Se pueden abrir las puertas a los hombres. A las mujeres tibias, cargadas de criaturas. A los niños con globos. Pero los diablos aparecen. Estás ensimismado en la rama de boj, en el remiendo de percal, en los huevos que blanquean, como una tiza, la trama amarillenta de los cestos, y algo te hace volver y es el diablo nervudo, espatarrado, que ha entrado sin que abrieras la puerta. I entonces has de recibirlo y acaso darle de tu pan porque ya se ha adueñado de ti misma y tú sientes por él algo más crudo que el silencio: el miedo. Los cuernos de color de marrano los frotó en la lana tejida durante muchos años para protegernos del odio y la intemperie. I se pulió las uñas de un alambre diabólico con el mismo cuchillo con que mondabas la manzana que te sirvió para ahuyentar la fiebre. Crujía todo. Especialmente cuando se movía, desparramando un polvo maloliente. Pero ya era algo tuyo, inexorablemente tuyo. I te iba, poseyendo, mirándote con sus ojos colgantes y plomizos y de pronto te asió por la cintura y tú querías huir pero le pertenecías por entero, porque somos también de lo que huye, de lo que impreca y hiere. De pronto, te soltó. I tú estabas, a la orilla del mar, bajo un cielo con gruesos nubarrones, cubierta de ceniza, temblorosa de pánico y no reconocías ni la forma delgada de tu mano con que solías alisar lo absurdo. Te investía la diabólica niebla.

Bejucos pantanosos, mogotes verdinegros, gramíneas enlutadas… Todo ello parecía el cuerpo mientras el cabello le caía hacia atrás, ondulado, verdoso, pestilente, como de coles rancias. Tenía la mano vegetal y las diez uñas le colgaban de los dedos fibrosos como diez sucios jades. Las vigilaba como joyas. Andaba a tientas con sus manos verdes como si fueran de berilo. Se observaba los dedos herbosos con regocijo íntimo pues la alegría no cabe en los demonios. Tienen sexo excesivo. Todo es afán de posesión y orgasmo. El sexo de este diablo colgaba como planta de parásita. Se reía, con su risilla ajena de todo cierto goce, agitando uno de los índices verdes donde relumbraba una esmeralda. Pero su risa fustigaba. Pues la verdadera alegría es para los que dicen: yo dejo esto, lo abandono, pues será más hermoso sin mí. O para los que expresan: hoy he mirado el sol pero no tengo nada. Tenía las orejas cual orugas enormes. I el frío perfil se le movía, saltarín, lo mismo que una rana. Apareció después del gris y acaso lo tupió con su grotesca enredadera. No era, pues, la primera vez que un ser así entraba en la cálida vivienda. Por una sola vez no aparece la angustia. Sólo por una vez aparece el amor. O la amistad, con las manos tendidas. O la ternura, que no sabe muy bien a lo que aspira: si a la eternidad o a la dádiva. Una sola oportunidad tiene lo dulce para no ser perecedero: ser interior, doloroso, recóndito, solitario. Lo diabólico abunda, se extiende, se propaga. El gran cuerpo de musgo cochambroso se tendía como una enorme yedra manchada de pantano y alimañas. Sin embargo, no tenía nada que ver con la inmensidad. Lo inmenso cabe en el ala de los pájaros. I esta yedra parecía querer tupirlo todo. Se podía comprender entonces que en el amor no cabe la abundancia. Cabe sólo la plenitud. La entrega de la amante a su amante es una luna llena. El roce de las manos de los que se aman es como un capullo entreabierto. No hay mayor redondez, ni la del mundo, que pueda compararse a la de una caricia. Esta vez el diablo desechó los manjares. Cogió la uva verde, la masticó con un sonido avaro y se quedó mirando los restos de la rosa. Esta no llegaba hasta él. Sólo quizás el tallo pero la corola encendida le impedía tocarla. Una rosa, cuando abre es como un ser que dice: fluyo para que aquel ojo elegido pueda mirarme y admirarme. Cuando se admira, es como si temblaran las estrellas por dentro. Mas los diablos no saben admirar. Admirar es cubrir con la delgada túnica lo que está desnudo y decir: sólo existen los senos cubiertos por el sueño. Pero este diablo tenía sexo. I murmuraba frases incoherentes, como hablando de un seno que siempre permaneció sin veladuras y del que manaba un jugo agrio. Porque no hablo de un seno del que brotó la leche como el día del nudo blanquecino del alba. Ni siquiera del  seno que se deja oprimir por la mano que ama. Sino del seno siempre sin el velo, surcado por las venas verdosas, expuesto entre las copas de ajenjo y el vaho torrencial de la hojarasca. Gamelote imantado la cabeza del diablo. Zarzas magnéticas sus brazos. Helecho amarillento su sexo. Me retuvo en la cama. Parecía querer cubrirlo todo. Hasta el hombro pequeño de pureza que me quedó para eludirlo y del que aún pendía una tara diabólica. El diablo tenía antenas en lugar de los cuernos. Sólo una lagartija reluciente —porque apenas podía ver lo verde— me devolvió la vida. Me levanté del lecho. Pero ya no seré capaz de ver el pasto sin acordarme de lo sucedido. Ni siquiera otra vez seré yo misma para rememorar que la ternura, el amor, la amistad, verdes plenos, fueron mi primavera. He convivido con un verde diablo.

Hay el rojo del arco-iris, el de los astros, el de las guindas, también el de los labios. Las manzanas se encienden en el cesto, en el árbol, igual que un círculo de llamas. Hay el rojo del pez, del cardenal y del geranio. Son los rojos que asombran pero que nunca atemorizan. El rojo del rubí, del fósforo encendido, el rojo del amor que ya no trae el sueño sino el hambre. Todo eso es la rojez para el hombre. I el hombre puede ser siendo rojo contando con el azul del cielo, la escarcha de palomas y el día soledoso y diminuto del canario. Porque lo rojo nunca se mantiene en nosotros. El fuego lento que consume a un cuerpo es casi como un humo de amapolas. Se metamorfosea en gestos y palabras. La voz y el ademán conducen lo encendido hacia un color de pata de paloma. Lo que se dice es arrebol. Lo que se actúa, como soltar la rama cargada de begonias. Cuando anhelas un cuerpo, el tuyo se estremece y no es amanecer sino sólo un ocaso sencillo. Si se miran los ojos que se aman, es como ver un vidrio rosa o sentirse invadido por una pulpa de granada. Mas ¿cómo lo encarnado puede también poblarnos e invadirnos? Es cuando ya no tenemos ni un recodo sonrosado en la carne, algo que atenúe la calentura, los deseos o la rabia. O cuando todo está ceroso, amarillento, deslucido, como una esperma en busca de las ascuas. La silueta se dibujó primero en el umbral. Pensé que se trataba de un incendio. I busqué, me pregunté a mí misma, semejante a los muros de cal, fríos y pálidos. La diabólica encía carcajeó. I entonces fue que vi los pesados carbunclos asidos a los cuernos y las manos ardientes, extendidas, punzantes como absurdas guanasnas. El mentón, como teja increíble, le sobresalía del rostro rojo. Como una fresa enorme, rugosa, tenía la piel que extendió por mis suelos con ruido muy áspero. Era un pesado cuerpo de ladrillo diabólico. Porque era un diablo. Tampoco esta vez le abrí la puerta. Tenía miedo de todo llamamiento desde que estuve con el verde diablo. Pero éste recalcaba su presunta hermosura. Extendía en el piso sus cabellos como chorreantes llamaradas. De su boca salía una oscura saliva vinosa. Sus dedos se agitaban cual cerrados y satánicos rábanos. Nunca puede saberse cómo un diablo penetra en la casa. Cometes un error y ya tienes el nudo en la garganta. El nudo, que es el miedo, como un ovillo rojo que de pronto te atenaza en el cuello. I si sollozas, es inútil. Los sollozos se pierden como el odio. Una cosa he sabido desde hace mucho tiempo: que no hay un paliativo en el sollozo, que nadie florece tras las lágrimas.

El diablo frotaba contra el muro el muslo guarnecido de cayenas extrañas. De pronto, se sentó. Yo miraba su espalda, de un mareante escarlata profuso. Exhalaba un calor de fogata. Yo conocía las piras. Si ves, de lejos, en un bosque, una hoguera prendida por un ser que te ignora, dices que es el amor y que la rojiza humareda es un nuevo rubor que alivia tu cansancio. Pero tiene que ser un desconocido quien la encienda y que el humo rosáceo te traspase la piel. Eso es todo. Pero lo llameante del diablo no daba ya lugar para ningún recuerdo. Yo los atesoraba, como a corolas malvas, con manchas de aposentos austeros, con señales de pálidos semblantes, y me los consumió. Me quemaba dentro de una fiebre demoníaca. Sentía sus cabellos rozándome en el pecho como bugambilias satánicas. Quise huir… Pero me quedaba sólo un hombro y el diablo me arrebató la huída y se bebió después mi sangre.

Aún desangrada, reviví. I levanté mi cuerpo, lleno de llagas refulgentes lo mismo que de antiguos granates. Tenía un coágulo en el pecho y me ardía como brasa. Quizás sobreviví porque otro diablo me aguardaba igual que si estuviera estructurado en mis rotas y azules arterias. Ignoro cómo pude hacinarme con tantos demonios. Aún no sé cómo pude resistir la convivencia con criaturas que ignoran que la tórtola en el musgo es como una mano amorosa colocada sobre la cabeza. Pero ¿he dicho criaturas? Ni siquiera son bestias. Son simplemente angustia. Este era azulenco, y quizás, algo bello. No lo podía ver bien. La sanguaza corría por mis párpados. Estaba situado en el alféizar y distinguía sus cabellos rizados, apelmazados como viejas hortensias. Era delgado, con sus agudos codos de cobalto. Podía ver sus uñas. I llamaban con tal inquietud que se tropezaban con el muro como destartaladas turquesas.

Cerré los ojos. Sabía que clavaba en mis llagas los cambiantes zafiros de sus ojos y yo me debatía y no encontraba razones para sus zarpas rechinantes, fúlgidas y celestes. Porque el cielo es lo que se puede ver con alegría, lo que hace que el cuello se levante y aspire. El cielo nos permite la frente liberada y gallarda. Durante el día, lo vemos como a un regazo limpio donde cabe la libertad y también el amparo. I durante la noche, aunque pareciera negarnos el paso y el umbral, ha renacido en sombras, porque eso es nada más para que el cuerpo brille y tiemble. El cielo diurno nunca está perdido. Es un camino claro que se halla en todas partes. Rodea por todos los recodos como un pecho cerúleo que nunca nos negó protección. Una puede albergarse en el dolor, reprimirse en la dádiva incluso hacer el puño, pero hay algo que se ensancha y se libra cuando se dice: cielo.

Este demonio parecía pegajoso. Se adhería a la ventana. Pero yo defendí mis petunias. Una vez me caí en un macizo y el pelo se quedó lleno de flores minúsculas y azules y desde entonces supe que hasta los campos acarician. Lo que ocurre es que nadie lo piensa. Si ves un ramillete de miosotis, alzado en el sembrado, hay tal estallido de pulcritud hasta en lo diminuto que debieras renegar de la angustia, pero el demonio estaba allí. Hacía olas. Yo sólo negué el mar cuando un día pensé que me podía cubrir toda y envolverme en sudario de espuma. Ahora no niego el mar. La calma existe como el riesgo. ¡Ah, pero el mar no es como el cielo! En el cielo no puedes hundirte. Es lo que está por encima de todas tus caídas. I este diablo parecía un oleaje. Pensé súbitamente que debía ser el ángel de la rebelión. Relampagueaba con tal destello azul de fósforo. I me levanté con toda mi abertura. Yo soy lo que soy. Admito hasta mis greñas de avellana. I cuando amo, aunque halle un gran obstáculo a mi lado, me veo nítida y acepto. Este diablo estaba así por no aceptar. Rozaba contra el muro su oscura ala ultramarina. Yo seguía pensando que el amor no estaba hecho de rebeldía sino de sumisión. Incluso si uno ama y es rechazado por lo que ama, ni blasfema ni ruge ni protesta . Queda siempre el amor, como un milagro, aunque lo amado ya no esté. ¿I qué es estar para el amor? Sólo una carne o una anécdota. Los cuernos relumbraban con un brillo de alcohol. Yo lo evadía. Cuando se ama, ya no se reconocen los rebeldes. I pensé que tan sólo por un resto de paz, por un dejo de antigua sumisión, conservaba destellos celestiales y hermosos. Pero Luzbel no era para mí. Me repugnaba su acuoso lastre angélico. Sólo que Luzbel podía más que yo y se lanzó sobre mi cuerpo como un perico gigantesco y azul y yo caía, y recuerdo su plumaJe azuloso puesto sobre mis miembros.

Era de noche y yo esperaba el cielo como ese otro azul nocturno que iba a librarme de la terrible posesión luzbélica. De noche siempre me sentía mejor. Quizás porque lo mismo que mis manos, como límpidas manos fraternales, se ponían a temblar las estrellas. Mas, de pronto la tiniebla invadió. Siempre he odiado lo oscuro porque me designa un sol inválido. Yo quería los rayos solares como quien pide brazos que protegen. Pero la oscuridad me invadía. Era como el luto repentino de toda flor y todo fruto muerto. La angustia retornaba. Yo ya no le temía. Era tan natural como el aire o el pan. I en un sentido, lo mismo que el amor que, al cabo de unos días de su imposibilidad, una ha sentido tanto que ya solo lo sufre y no le teme.

Hacía horas que la angustia no tomaba figura. Era sólo mi llanto, inútil como todo lo que corre del ojo irracional hacia fuera. Como la vista ebria que nubla los paisajes y los mira lo mismo que polícromos monstruos. El llanto nunca fue redentor. Eso yo también lo sabía. Pero lo dejaba correr, no fluir, que el que fluye es como un río que espera barcos, paseantes, flores que se reflejen… Estas lágrimas eran tan sólo mías, mas la absoluta posesión oprime, sin que por ello nazca ni siquiera el orgullo, la individualidad o el silencio. Todo era intemperie cavernosa, húmeda por mi llanto. I de pronto surgió el diablo negro. Golpeaban contra el muro sus cuernos de azabache. Contra el muro hacía resonar su trasero de ébano. Su torso de acerina relumbraba en la sombra y extendió sus dos manos hirsutas como gruesas tarántulas. Atravesé la alcoba, quería irme… Abrí también la puerta. Pero era un diablo astuto. Me envolvió las espaldas con un pesado lamparón de brea. Yo me debatía y sentía que el fango de sus brazos ondulaba, tranquilo, frente a mí. Sus ojos de lechuza me observaban sin vida, pero seguros de su presa. Entonces fue que pude mirar el gato negro, enmarañado de su vientre. Las alas de zamuro, abiertas como sucias amenazas. Los cuernos le brillaban como brilla el petróleo. Sus cejas eran hechas de moscas. Una mano, de asqueroso carbón, se acercaba a mi hombro. I entonces le vi el sexo, colgante y aleteante como un viejo murciélago. Yo no sé si grité y maldecí. No se me ocurrió una oración. Cuando el terror te envuelve, hay esa luz contra el vampiro, pero es como si nunca hubieras visto el sol. Se me acercó aún más. Tenía el pecho recubierto de hormigas. I cuando me estrechó, su brazo en torno a mi cintura fue flexible cual pata de pantera. Los grumos de pocilga saltaban sobre el piso. Yo le escupí en el rostro tenebroso. Se rió y sus dientes renegridos y fofos se movieron cual bamboleantes trozos de pantano. Toda su cabeza luctuosa compoma un horrible aguafuerte. Estaba a punto de hundir el aludo ratón en mi carne, pero en ese instante aparecieron las estrellas. Entonces, yo recordé la luz. I mis manos temblaron lo mismo que los astros. El diablo, como foca de lodo, se perdió en lo sombrío. Pero aún quedan sus huellas, indelebles, como podridas golondrinas echadas sobre el piso. I a pesar de que oro, no he podido limpiar todo su estiércol.

La rama de araguaney entró por la ventana. Fue como si el amanecer me entregara un tesoro. I rocé lentamente, después de tanto horror, la subita y serena riqueza. I comencé a pensar que todo había concluido. No se nos da un filon tan generoso, tan puro y tan ajeno a la codicia, si ya no estamos libres del espantoso buitre negro. I la flor aleteaba como un gesto solar que limpiaba el oscuro calofrío. La rama de araguaney era como un brazo extendido que se volvía luz a fuerza de ser dádiva y ofrenda. Pero, de pronto, todo se volvió amarillo. Amarillo estridente. I pareció escurrirse mi mano entre la rama porque el demonio gualda estaba allí. Tenía senos. Uno como un jobo y el otro como un mango cubierto de lunares. Yo ya no tenía fuerzas. I ni siquiera huí. Los ojos se acostumbran a mirar los estragos. Las manos se habitúan a ser asidas por pezuñas. O debe ser que se pierde el coraje, la rabia de ser dulces, cuando los espantos son el huésped. 

Dejó ver su dentadura de topacio. No sé si se reía. Ni siquiera me lo pregunté. Quizás porque, en verdad, sólo sonríen los humildes, los amigos, los enamorados, los maestros… Tenía el ombligo como una luna cruel y fulgurante. Más abajo, el sexo le colgaba como un mudo canario grotesco. Desparramaba un lujo de palacio maligno. Quiso cubrirme con su rayo hediondo. Yo, nada podía hacer frente al heno diabólico. Es triste hallarse solos ante la dorada inmundicia lo mismo que ante los luminosos sentimientos. Porque tenía el pecho de oro resquebrajado, los hombros como una cornucopia recargada de adornos infrahumanos y los pezones le brillaban como trozos de cochano siniestro. Sentí náuseas. Como enorme banano podrido, también cubierto por nocturnas pecas, su gigante perfil me olfateó. I dejó que cayera en mis hombros —yo, que había contado con mis hombros— la dalia enmarañada y amarilla de su torvo cabello. No protesté. Acaso porque el odio más denso se nos calla. Cuando se odia, nada se dice pero se degüella. Pero el cuchillo se encontraba muy lejos de mí. Una rosa amarilla podía aún salvarme. Pero hacía tiempo que no florecían en mi huerto. Mi huerto estaba cabizbajo bajo el polícromo aletazo de tan asiduos y ávidos demonios. Aunque a veces aún yo podía sonreír y la sonrisa aparecía en mi mejilla como una hoja amarillenta. Pero esta vez yo estaba rígida. Posaba en mí los fríos girasoles de sus ojos. I su abrazo de azufre me estrechó… Pero la rama, cargada con su don resplandeciente, giraba bajo el peso de mariposas amarillas. Era como si el sol, y lo que estaba más allá del sol, la mazorca del pelo de los ángeles, el trigo del cabello de los ángeles, surgiera y envolviera. El diablo gualda desapareció. Pero aún permanece en mis índices una línea brillante como anillo de cobre que me produce repulsión. La froto con los pétalos de alguna flor de araguaney. Mas sigue cintilando, como si yo estuviera desposada con un demonio rubio. Cuando se recogen objetos frente al ser que se ama, es como si recogiéramos espigas. Todo parece erguido y luminoso. O como si amontonáramos la paja cuando el amor no puede recibir expansión y se resguarda solo, hacinado y muy dentro. Siempre el labio que le habla al oído alerta que venera, se vuelve luego denso, duro y frutal como el durazno. I cuando no rozas la mano que tú amas, y percibes resplandor en el rostro y algo de oscuridad henchida, es que muchas astillas se te queman. Las astillas bien pueden ser los ojos. Cuando el fuego amoroso se propaga, el crocante espesor de los ojos fulge y desaparece. Mas no importa estar ciego cuando se ama. Sólo importaría perder la voz. Porque el amante debe encontrar la oscuridad. O, sobre todo, la penumbra. Aquello que nos dice que hubo sol mas que no puede seguir habiendo sol porque lo puro y fiel perecería. El atardecer, para los que aman. Algo que brilló, que fulge levemente todavía pero que también, por excesivamente grande para el hombre, se apaga lentamente y oscurece.

Yo quería lo oscurecido y buscaba en una semisombra la grandeza pasada. Algo como el pesado maderamen de una barca que sintió lo solar. Algo como la palidez del rostro que fulgura, enamorado. Había olvidado los demonios. Pues la rosa amarilla había vuelto a florecer en mi huerto. I, de pronto, lo vi. Balanceaba sobre el diván las piernas semejantes a cuero. No le temí esta vez. Pensé que mi amor era tan grande que resistiría la absurda cornamenta leñosa, aunque el amor no fuera más que una certidumbre fugitiva. Además, me había acostumbrado a ver lo oscuro como quien mira tierra de la que surgirá maíz nuevo. Pero el diablo no hacía ruidos como todos. Permanecía callado y cuando me llamó, su voz tuvo un sonido recóndito. Pensé que era imposible. Porque sólo los hombres, que descienden de un desconocido paraíso, protegen y guarecen. Sólo quien tuvo nido, puede hacer su cobijo moruno y hablar en lo atezado caliente. Veía sus patas pardas. Su tronco como el de un árbol carcomido. Era un diablejo bajo, yodado y gordezuelo. Su relumbre cobriza se regaba como aceite dorado. I no extendió hacia mí los dos brazos marrones y fuertes. Quizás porque yo estaba cargada de madera de amor, madera singular para la llama, comenzó a seducirme. Vi su rostro cetrino y macilento. Era un rostro pajizo, leonado. Pero ni un índice de herrumbre levantó para hacerme una señal. Comenzó a hojear libracos. I me parecía descubrir que se veían hermosas sus manos de diabólica corteza. Asimismo su cuello en el que relumbraban los destellos satánicos como una fina arena. I los ojillos negros acechaban como restos de búho. Pero me seducía. Tal vez yo estaba demasiado cansada de demonios y, apta para el amor, no podía dejar de amar alguno. Sin embargo, ya no me llamó más. Entonces yo comencé a decir todo aquello que cruzaba mi mente y llegué a confesarle mi angustia. Pero no respondía. Estaba tan tranquilo como si hubiera sido el responsable de haber traído a mi vivienda los otros seis demonios. Parecía un soporte mohoso, pero me seducía. I comencé a llorar entonces. Estuvo observando mi llanto como quien mira un río sin ansias de enjugarlo. Desde mis ojos húmedos contemplaba su pecho como quien mira un barro para reposar y proseguir. Pero no me hacía caso. I entonces transcurrió aquella noche y otra noche y muchas noches más. Me atraía su ceño, erguido como una seca rama. Sus uñas, como de alpiste demoníaco.

Un día le llevé un manojo de lirios. Oí otra vez su voz, que pareció recóndita, y que ahora resultaba egoísta. Contemplando las níveas corolas, exclamó : son sexo. Yo le creí, pero volví a llorar entre las flores blancas.

Los otros diablos estuvieron acaso un instante, cuando más una hora. Este se quedó siete meses. Puesto que él mismo los había traído, permaneció en la casa como si fuera suya y él de hierro. Siete meses en que, ante cada capullo, cada fruta, cada piedrecilla colocada con gracia ante sus patas, él murmuraba: sexo.

Es increíble pero, en un comienzo, yo quise ponerme de rodillas ante el pajizo diablo. I se lo confesé, como quien espera que le arrojen la alfombra o un césped para amarlo. Pero sólo me manifestó que las rodillas se encontraban muy cercanas al sexo.

Desde que dijo sexo ante cada corola de acacia, tendida ante sus patas, como un pequeño fuego virginal, y también ante el higo que se entreabría, henchido, dejando ver sus tintes de obsidiana, sólo pensé en la piel. Me crecía. Era una vestimenta que yo no conocía pues, para amar de veras, la piel es como el muro que nos turba impidiendo que lo más verdadero, lo más reservado, lo más hondo y secreto del amor se extienda como aroma o como hálito. El amor es más olor que pétalos. I si uno mueve las hojillas es para ver si envuelve más y entonces existe plenitud pero rellena y húmeda de piel. I el auténtico amor queda flotando en torno como el aire.

Sexo dijo cuando le llevé la cinta y alguna copa llena de agua. Sexo dijo cuando le llevé una gota de lluvia transparente. Sexo dijo cuando le ofrecí medallas y retablos. Entonces, yo se lo creí. Pero un día resplandeció ante nuestros ojos una franja de cielo. —Eso, ¿también es sexo?— pregunté. —Disimulado— respondió. —Además, es un sexo muy viejo, porque eso que han llamado las nubes, son nada más que hebras de canas—. Me estremecí, pero seguí creyéndole. I una vez que cayó una llovizna, delgada ya como mi antiguo amor, me comentó: —Es el sémen del cielo—. Permanecí callada. I la piel me creció como una enredadera enlodada y me seguía creciendo como un monte reseco mientras lo veía en su asiento, ya seguro y contento de mi carne. A veces se tendía en el diván. Con un tono de níspero, veía su semblante blanduzco y se desperezaba como un fauno.

Si alguna vez he amado a alguien, éste me puede maldecir. Lo que llevé por dentro —llamárase ansiedad, calor, ternura— sea para toda blasfemia. No merezco que el guijarro se humille ante mis pies. Porque el diablo avanzó con sus piernas peludas y morenas hacia mí y entonces fue que vi su semblante de bóñiga. Debí haberlo visto antes. Avanzaba hacia mí, como un mono. Tenía una inmensa panza. Las dos alas de avispa batieron lentamente en mis hombros. Le corría de los labios una miel pestilente. Ahora se reía. Los dientes cual pequeños fragmentos de esperma y las pestañas y las cejas como pelos de gordas y lustrosas cucarachas. Entonces fue que volví en mí. Yo imaginé, yo fantasié que iba a clavarme entre los muslos el reverenciado, exaltado y rayado ciempiés de su sexo cuando me defendí como una poseída agresiva. I concebí que ya él estaba a punto de echarme en el diván, que había conocido mis sollozos, para hundirme bajo su obesa hombría de requemado infierno, cuando intervino el Ángel.

Estos poemas fueron seleccionados de
La Andanza y el Hallazgo. Antología de Ida Gramcko
(Monte Ávila Editores, 1972)

La selección estuvo a cargo de José Delpino

El ocio como amor propio y resistencia política. Por Ilka Oliva Corado.

Vivimos diariamente en el trajín de un sistema que nos exprime cada vez más, que nos roba el oxigeno, extorsiona, manipula, violenta y nos controla; es el sistema del capital que tiene como objetivo hacer del ser humano un objeto incapaz de crear, pensar y sentir. Porque quien siente, ama; quien crea, florece; quien ama […]

a través de El ocio como amor propio y resistencia política — Crónicas de una Inquilina

https://cronicasdeunainquilina.com/2017/12/26/el-ocio-como-amor-propio-y-resistencia-politica/

 Crónicas de una Inquilina.

Publicado el 26 de Diciembre de 2017.

Crónicas de una Inquilina

El ocio como amor propio y resistencia política

Vivimos diariamente en el trajín de un sistema que nos exprime cada vez más, que nos roba el oxigeno, extorsiona, manipula, violenta y nos controla; es el sistema del capital que tiene como objetivo hacer del ser humano un objeto incapaz de crear, pensar y sentir.

Porque quien siente, ama; quien crea, florece; quien ama tiene esperanza, y una humanidad con esperanza es una humanidad que puede cambiar el mundo. Por eso nos quitan lo más preciado que es el tiempo, por eso nos agotan física y emocionalmente para destruirnos, para que con culpa nos autodestruyamos y para que nos marchitemos lentamente hasta extinguir de nuestro ser toda ilusión. Una sociedad en blanco y negro que es incapaz de disfrutar los colores del arcoíris. Y que se ha mecanizado en la explotación económica.

Hablar del tiempo de ocio se ha vuelto un atentado contra la moral, hablar de tiempo de relajación nos han hecho memorizar que es costumbre de los haraganes y los vagos. Con el estereotipo vago y haragán en un mundo de autómatas, estos soñadores tienen la libertad que nos quitado a la mayoría. Solo los locos se atreven a desafiar un sistema de opresión como en el que vivimos.

Dedicar tiempo a nosotros mismos es un revolución, es la resistencia permanente como acto político, es querernos un poco, es conocer el amor propio, interiorizarnos, consentirnos, cuidarnos: cuidarnos, curarnos y amarnos para poder entregarnos a los demás, solidariamente.

El amor propio tiene relación directa con la sensibilidad y con la conciencia política, quien no se ama así mismo es incapaz de amar a otro ser, el amor es medular en la resistencia de la humanidad ante este cataclismo que nos quiere devorar.

El tiempo de ocio es sinónimo de cuidar nuestro interior, unos minutos al día dedicados a nosotros mismos, para renovar la energía, para fortalecer el espíritu, para curar heridas emocionales, para ser. No nos dejan ser. Y nosotros estamos permitiendo que nos roben lo que solo le pertenece a la intimidad del alma.

Entonces el tiempo de ocio se convierte en una herramienta para resistencia, en el escudo, en un aposento en donde podemos descansar y recobrar ánimo. El tiempo de ocio es tan nuestro, tan personal que es necesario cuidarlo con rigor, con celo, con potestad y no desperdiciarlo en el auto engaño ni en el auto flagelo. La culpa no tiene cabida en nuestro tiempo de ocio.

Hacer lo que más nos gusta: ejercicio, meditación, cualquier rama de las artes donde sintamos ese tiempo de ocio como la conexión de nuestro ser externo con nuestro espíritu. Donde sintamos paz.

Tenemos derecho absoluto al tiempo de ocio, tenemos la obligación de buscarlo y disfrutarlo, porque lo único que no nos puede quitar este sistema destructor es el amor propio, la creatividad y la esperanza. Y es ésa la resistencia política de la humanidad. Seres que se aman así mismos, que se entregan, que son consientes de lo que hay a su alrededor y son capaces de crear de las cadenas de la esclavitud, un abanico de colores que nos unen en la diversidad, la sensibilidad y la resistencia permanente.

La belleza de la quebrada es su forma rocosa y el sonido del agua cuando se desliza sobre ésta, melodía que enamora a las libélulas en invierno; armonía de la naturaleza y los ecosistemas. Un ser humano sin amor propio no puede armonizar con la sociedad, nos necesitamos fortalecidos, para ser esa agua de la quebrada que haga florecer las primaveras.

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lka Oliva Corado. @ilkaolivacorado contacto@cronicasdeunainquilina.com

26 de diciembre de 2017, Estados Unidos.

Crónicas de una Inquilina

Inquilina peregrina con una maleta de paso, cargada de añejas querencias, una hoja en blanco y lápiz. Una bicicleta con la que recorro galaxias, un morral donde atesoro quimeras, concierto de grillos y fulgor de luciérnagas. Soy Ilka, dividida entre las fronteras de reminiscencias e imaginación, nadando en el mar bravío de la migración. Entre otras faenas, indocumentada con maestría en discriminación y racismo.

ACERCA DE LA AUTORA

IlkaOlivaCorado 2 Ilka Oliva Corado.

Escritora y poetisa. Ilka Oliva Corado nació en Comapa, Jutiapa, Guatemala, el 8 de agosto de 1979. Desde muy niña vendía helados en el mercado de Ciudad Peronia, en la periferia de la capital guatemalteca.

Se graduó de maestra de Educación Física para luego dedicarse al arbitraje profesional de fútbol. Hizo estudios de psicología en la Universidad de San Carlos de Guatemala, carrera interrumpida por su decisión de emigrar a Estados Unidos en 2003, travesía que realizó como indocumentada cruzando el desierto de Sonora en el estado de Arizona.

Es autora de doce libros: Historia de una indocumentada travesía en el desierto Sonora-Arizona; Post Frontera. Poemarios Luz de Faro,  En la melodía de un fonema, Niña de arrabal, Destierro, Nostalgia, Agosto, Ocre y Desarraigo. Relatos, Crónicas de una inquilina y Transgredidas.   Publicados en Amazon.com. Una nube pasajera que bajó a su ladera la bautizó como “inmigrante indocumentada con maestría en discriminación y racismo”.

IlkaOlivaCorado... Actualmente escribe en su bitácora personal Crónicas de una Inquilina,  Infórmate, Revista Globalización, SomosMass99, APIA Noticias, (México). AlterInfos,  Colarebo (Venezuela) Revista Punto Final (Chile).

Participa con una columna radial que se transmite en varios países latinoamericanos.

Ha publicado artículos de opinión en Adital, Ciranda, ALBA Movimientos, Diálogos do Sul, Correio da Cidadania, (Brasil) La Haine, Tercera Información, Rebelión, Eco Republicano, El Mercurio Digital, Portal Libertario OACA, Revista Pueblos, Unidad Cívica por la República, Amistad Hispano-Soviética, Cubainformación, Diagonal Periódico, Guin Guin Bali, Los Ojos de Hipatia, Actualidad Alternativa, Tribuna feminista (España), Kaosenlared (Países Catalanes). 

El Ciudadano, Columna Digital, El Desconcierto, El Quinto Poder, Revista Punto Final, Diario Red Digital, El Lapicero,La Serena Online, El Boyaldia, El Matutino,Radio del Mar, Radio Universidad de Chile, El Clarín de Chile, MQLTV.com (Chile). El Progresista, Dossier Político, Zona Crítica, SomosMass99, Agencia Periodística de Información Alternativa, Infórmate Diario Electrónico, México Migrante, Revista Énfasis, The Éxodo, Red Financiera MX, Habitat, Énfasis Turístico, Metrópoli Hoy, Homo Espacios, Entresemana, Frente de Medios de Comunicación Alternativos Independientes -FEMCAI-, Prensa la Noticia, El Zenzontle, Más Dimensiones,Revolución Tres Punto Cero, Pasaporte Informativo (México). Revista con Nuestra América, (Costa Rica). Somos una América (Panamá).   Cubadebate, Cuba en defensa de la humanidad, La Jiribilla  (Cuba).

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Rescatan la cotidianidad de los rostros anónimos del alzamiento. Publicación de hace 7 años.

 

Rescatan la cotidianidad de los rostros anónimos del alzamiento.

La Revolución Mexicana iniciada el 20 de noviembre de 1910 fue la primera revolución social del siglo XX en el mundo.

Carmen Robles (al centro), coronela zapatista en Guerrero, en 1913.

http://www.jornada.unam.mx/2010/11/20/index.php?section=cultura&article=a03n1culRescatan la cotidianidad de los rostros anónimos del alzamiento

 

Franco acumuló una fortuna de 400 millones gracias a su entramado corrupto.

En el aniversario de la muerte del dictador recuperamos este especial: Francisco Franco acumuló una fortuna de 400 millones gracias a su entramado corrupto desmemoria.eldiario.es/fortuna-franco/ Por @JuanmiBaqueroh.

http://desmemoria.eldiario.es/fortuna-franco/Franco corrupto, a 40 años de su fallecimiento

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Maruja Mallo, una mujer libre

3C90D5C4-519D-4E01-8994-B5EAFC612542.jpegMaruja Mallo eclipsada por su condición de mujer
Formó parte de las “Sin Sombrero” Grupo de mujeres dentro de la “Generación del 27” Q a través d su arte y activismo desafiaron y cambiaron las normas sociales y culturales d la España de los años 20 y 30
gentequebrilla.es/2017/11/16/mar

http://gentequebrilla.es/2017/11/16/maruja-mallo-una-mujer-libre/

 Mallo, una Mujer libre