Albert Camus; su obra y su legado

El escritor Albert Camus, nacido el 7 de noviembre de 1913 en Argelia fue galardonado como premio Nobel de Literatura en 1957 por «por su importante producción literaria, que con seriedad clarividente ilumina los problemas de la conciencia humana en nuestro tiempo»,…

David Senabre López

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@jestoryas

Hilo especial de 15 tweets sobre Albert Camus, su obra y legado, por si fuera de tu interés, Jesús:

Hilo de 15 tweets. 1913. Hoy, 7 de noviembre, nacía ALBERT CAMUS (f. 1960), novelista, ensayista y dramaturgo francés, considerado uno de los escritores más importantes posteriores a 1945.

Su obra, caracterizada por un estilo vigoroso y conciso, refleja la philosophie de l’absurde, la sensación de alienación y desencanto junto a la afirmación de las cualidades positivas de la dignidad y la fraternidad humana.

Camus nació en Mondovi (hoy Drean, Argelia), y estudió en la Universidad de Argel.

Sus estudios se interrumpieron pronto debido a una tuberculosis.

Formó una compañía de teatro de aficionados que representaba obras dirigidas a las clases trabajadoras; también trabajó como periodista en un diario de la capital argelina y viajó mucho por Europa.

En 1939, publicó _Nupcias_, un conjunto de artículos que incluían reflexiones inspiradas por sus lecturas y viajes. En 1940, se trasladó a París y formó parte de la redacción del periódico Paris-Soir.

Empezó a ser conocido en 1942, cuando se publicó su novela corta _El extranjero_, y el ensayo _El mito de Sísifo_, obras que se complementan y que reflejan la influencia que sobre él tuvo el existencialismo.

Le proporcionaron una visión del destino humano como absurdo, y su mejor exponente quizá sea el «extranjero» de su novela, incapaz de participar en las pasiones de los hombres y que vive incluso su propia desgracia desde una indiferencia absoluta, la misma que marca la naturaleza y el mundo.

Durante la segunda guerra mundial fue miembro activo de la Resistencia francesa contra la ocupación alemana y, de 1945 a 1947, director de Combat, una publicación clandestina.

De las obras de teatro que desarrollan temas existencialistas, _Calígula_ (1945) es una de las más conocidas.

Aunque en su novela _La peste_ (1947) Camus todavía se interesa por el absurdo fundamental de la existencia, reconoce el valor de los seres humanos ante los desastres.

La idea de la solidaridad y la capacidad de resistencia humana frente a la tragedia de vivir se impone a la noción del absurdo.

Una obra que es, a la vez, realismo y alegoría. Una reconstrucción mítica de los sentimientos del hombre europeo de la posguerra, de sus terrores más agobiantes.

Afirma en esta obra que “cada uno lleva dentro de sí la peste” y que desde el mismo momento en que se decidió a no matar y a ponerse siempre del lado de las víctimas, se condenó a un “exilio definitivo”.

Si la concepción del mundo lo emparenta con el existencialismo de Jean-Paul Sartre y su definición del hombre como «pasión inútil», las relaciones entre ambos estuvieron marcadas por una agria polémica. Mientras Sartre lo acusaba de independencia de criterio, de esterilidad y de ineficacia, Camus tachaba de inmoral la vinculación política de aquél con el comunismo.

Sus obras posteriores incluyen la novela _La caída: (1956), inspirada en un ensayo precedente; _El hombre rebelde_ (1951); la obra de teatro _Estado de sitio_ (1948); y un conjunto de relatos, _El exilio y el reino (1957).

Tradujo al francés _La devoción de la cruz_, de Calderón de la Barca, y _El caballero de Olmedo_, de Lope de Vega.

Colecciones de sus trabajos periodísticos aparecieron con el título de _Actuelles_ (3 volúmenes, 1950, 1953 y 1958) y _El verano_ (1954).

_Una muerte feliz_ (1971), aunque publicada póstumamente, es su primera novela.

En 1994, se publicó la novela incompleta en la que trabajaba cuando murió, _El primer hombre_.

Sus _Carnets_, que cubren los años 1935 a 1951, también se publicaron póstumamente en dos volúmenes (1962 y 1964).

Camus obtuvo en 1957 el Premio Nobel de Literatura:

«For his important literary production, which with clear-sighted earnestness illuminates the problems of the human conscience in our times.»

Murió en un accidente de coche en Villeblevin (Francia), el 4 de enero de 1960.

Galería fotográfica:

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Las conquistas de la igualdad

Las conquistas de la igualdad

En la sala de operaciones del Instituto Cervantes hay una exposición dedicada a «Los viajes de Ramón Menéndez Pidal». Entre los documentos que muestran las escalas del español en el mundo, la internacionalización de nuestra filología y la obra de don Ramón, se muestra un informe policial que me conmueve. Alude a doña María, doña María Goyri, o mejor a «Menéndez Pidal, señora de». Se trata de una nota escrita por Enrique Súñer, Presidente de la Comisión de Cultura y Enseñanza del Gobierno de Burgos, para dar cuenta de la personalidad de la filóloga que en 1900 se había casado con el insigne autor de La España del Cid.

Al informe no le falta precisión: «Menéndez Pidal, señora de: Persona de gran talento, de gran cultura, de una energía extraordinaria, que ha pervertido a su marido y a sus hijos. Muy persuasiva y de las personas más peligrosas de España. Es sin duda una de las raíces más robustas de la revolución».

El modo de presentar a María Goyri, por supuesto, recoge una larga tradición misógina en la que el mal vive encarnado en la presencia femenina. El Arcipreste de Hita compuso su elogio de las mujeres pequeñas porque en un frasco pequeño cabe menos veneno que en uno grande. Las inteligentes son las peores. Pero escrito en medio de una represión cruel, además de lo de siempre, me conmueve sobre todo el aire de vida privada que tiene la delación. Son compañeros de trabajo, aparentes amigos, conocidos de casa, los que vengan sus rencores con palabras que pueden costar la cárcel o la muerte de la persona sobre la que se permiten opinar en relación a su marido y sus hijos.

Cuenta Fernando Rodríguez Lafuente que Fernando Vela, secretario de redacción de la Revista de Occidente, se atemorizó mucho con el golpe de Estado de 1936, sin saber de qué bando iba a llegar el ataque. Ortega y Gasset le aconsejó que se defendiera de los conocidos a los que había rechazado una colaboración. Vestidos de uniforme y con pistola podían ser muy peligrosos. «¡Al suelo, que vienen los nuestros!», dicen que dijo Pío Cabanillas. Es una buena frase para resumir la vida de aparato de los partidos y algunas negociaciones políticas.

María Goyri, que hizo su viaje de novios con Menéndez Pidal por Castilla, realizando trabajos filológicos en aldeas perdidas, se especializó en el Romancero y en Lope de Vega. Pero supongo que la inquina reflejada en las palabras de Enrique Súñer se debe a que fue una de las primeras mujeres decididas a cursar estudios universitarios, algo escandaloso en el curso 1891-1892.

Jesús Antonio Cid, director de la Fundación Menéndez Pidal, publicó el libro María Goyri. Mujer y pedagogía (2016), en el que se ofrecen recuerdos personales de su experiencia pionera. Después de conseguir que cada profesor firmase un documento admitiendo en clase a una mujer, la facultad de Filosofía y Letras aceptó la matrícula. La rutina acordada fue la siguiente: al llegar a la facultad era conducida al Decanato, allí la recogía el profesor, la colocaba en el primer pupitre para vigilar cualquier exceso de sus compañeros y la devolvía al Decanato una vez que el bedel anunciaba el fin de la clase. Allí esperaba al profesor siguiente.

La inteligencia y el buen orgullo conmueven igual que la maldad. Algunos detalles de los recuerdos de María Goyri, defensora de la educación de la mujer y de la emancipación femenina, emocionan. El primero es que comprendió que tanta vigilancia sobre su persona al entrar en las aulas era un insulto a los hombres: «Consideraban al estudiante español insuficientemente civilizado para permanecer correcto ante una muchacha». La voluntad represiva suele ser en el fondo una evidencia de la corrupción de aquello que se pretender defender.

El otro detalle tiene que ver con el orgullo de lo conseguido. Al cabo de los años y al recordar aquellos catedráticos que la llevaban del Decanato al aula, le confesó al periodista Luis González de Linares en 1929: «Yo le aseguro a usted que si hoy quisieran seguir esta costumbre que acabo de referirle, no bastarían los catedráticos de todas las Universidades españolas para acompañar a las estudiantes de la Universidad Central».

Así es. Las transformaciones de lo privado son la única manera de sostener la emancipación pública. Le debemos mucho a hombres y mujeres de gran talento y energía extraordinaria, muy peligrosas por lo visto para España, que son capaces de pervertir lo que tienen al lado y de convertirse en las raíces más robustas de la revolución… Cada vez creo más en eso que en las grandes proclamas sin raíz.

Miguel Ángel de Quevedo (Obituario) 15/07/1946 — Revista Los escribas

Muere en la ciudad de México, el distinguido ingeniero don Miguel Ángel de Quevedo, a quien se le bautizó como el “Apostol del Árbol”, por su tesonera defensa de la riqueza forestal del país. Y por su estupenda labor le valió el mote de “ingeniero contra catástrofes”. Fué eñ primer mexicano en proponer e instrumentar la primera instancia del gobierno […]

a través de Miguel Ángel de Quevedo (Obituario) 15/07/1946 — Revista Los escribas

Muere en la ciudad de México, el distinguido ingeniero don Miguel Ángel de Quevedo, a quien se le bautizó como el “Apostol del Árbol”, por su tesonera defensa de la riqueza forestal del país.  Y por su estupenda labor le valió el mote de “ingeniero contra catástrofes”. Fué eñ primer mexicano en proponer e instrumentar la primera instancia del gobierno mexicano para atender las cuestiones ecológicas a fines del siglo XIX. En 1926 propuso y logró la aprobación de la primera Ley Forestal. A él se deben los lineamientos para el crecimiento y mejoras para el Distrito Federal, su extraordinario plan urbano,del que sobreviven pedazos por toda la ciudad, por ejemplo los Viveros de Coyoacán, que creó en territorios de su propiedad y donó a la nación; el Bosque de Aragón y Nativitas;la avenida Insurgentes, el trazo de las colonias Roma y Condesase dedicó además a construir plantas hidroeléctricas, una vía para tren suburbano, fue el ingeniero encargado de hacer que el puerto de Veracruzpudiera recibir a los enormes barcos transatlánticos. Como arquitecto construyó en el centro histórico de la capital varios edificiosque introdujeron en el país innovaciones técnicas. Al quedar huerfano a temprana edad sale a cargo de un tio a Francia, donde se formo y tomo el gusto por la naturaleza en los Pirineos, estudio en la escuela Politecnica donde aprendió  la importancia de la conservación de los bosques.Su maestro Durand-Clayeinsistía que un conocimiento de silvicultura era más necesario aún en México que en otras naciones, ya que México era un país montañoso que sufría de lluvias torrenciales y prolongadas sequías. El consejo del maestro se convirtió en una parte integral del pensamiento de Quevedo. Al recibir su diploma como ingeniero civil (con especialización en ingeniería hidráulica) regreso a Mexico para aplicar sus conocimientos: fue supervisor de las obras de drenaje (el proyecto de desagüe) en el Valle de México.Supervisó la construcción del Gran Canal y de un gran túnel en el extremo noreste del valle que sacaría miles de metros cúbicos de los lagos que rodeaban a la Ciudad de México, estudió la historia de los proyectos de drenaje en el Valle de México.  Citando a Humboldt Implicaba que las inundaciones continuarían en el Valle a menos que se protegiera a los bosques, y que los lagos que rodeaban a la Ciudad de México no deberían de desecarse completamente porque los pobres necesitaban las aguas para cazar y pescar Nació el 27 de septiembre de 1862, en Guadalajara, Jalisco

Poemas de Miguel de Unamuno

Poemas de Miguel de Unamuno

https://www.poemas-del-alma.com/miguel-de-unamuno.htm 

Biografía de Miguel de Unamuno

Nació en Bilbao, el 29 de septiembre de 1864, siendo su nombre completo, Miguel de Unamuno y Jugo.

Miguel de Unamuno

Se doctoró en Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid, con la tesis titulada «Crítica del problema sobre el origen y prehistoria de la raza vasca» (1884). Este estudio mostraba su ideología contraria al nacionalismo vasco de Sabino Arana.

Ocupó la cátedra de griego en 1891, en la Universidad de Salamanca, y en 1901 el cargo de Rector, al que debió renunciar en 1914, por las hostilidades hacia la monarquía de Alfonso XIII, pero continuó como profesor de griego.

Sus ideas lo enfrentaron, en 1924, con el dictador Miguel Primo de Rivera, quien lo desterró a Fuerteventura (Islas Canarias). Huyó de allí hacia Francia, para volver a su tierra en 1930, cuando fue destituido Primo rivera.

Al ser proclamada la República, en 1931, ocupó nuevamente el cargo de Rector de la Universidad, hasta julio de 1936, cuando sus declaraciones revolucionarias, le valieron su nuevo alejamiento de la conducción académica. Al llegar Franco al poder, lo restituyó, pero pronto lo perdió nuevamente, al enfrentarse también con las ideas de este régimen, al que condenó públicamente, diciendo: «venceréis, pero no convenceréis». La respuesta no tardó en llegar, de parte del General Millán Astral: «¡Viva la muerte y muera la inteligencia!».

Unamuno tuvo la influencia del racionalismo y el positivismo, a través Arthur Schopenhauer y Adolf Von Harnack, entre otros. Preocupado por la situación que atravesaba España, tuvo ideas claramente socialistas, expresadas en el periódico «El Socialista».

Abandonó el racionalismo, adoptando el motor de la fe, a la que calificó como «mentira vital». Pensaba, sin embargo, en la muerte como fin, pero también en la necesidad de la idea de inmortalidad, para darle sentido a la existencia.

Su obra muestra una profunda angustia ante un Dios silencioso, un tiempo que transcurre inexorable y la idea de la muerte. Temas como la patria y la vida cotidiana, también son tratados en su obra.

Su aporte literario, que incluye narrativa, poesía y teatro, se extiende desde 1895 hasta 1930.

Su narrativa se inaugura con «Paz en la Guerra» (1895), donde se establece la relación del yo con el mundo y el condicionamiento de la muerte. Le siguen: «Amor y pedagogía» (1902), donde se ironiza sobre la sociología positivista, «Niebla» (1914), obra a la que llamó nivela en un intento de renovar las técnicas narrativas. Escribió en 1913, un libro de cuentos, titulado: «El espejo de la muerte», y en 1917, «Abel Sánchez», donde trata el tema de la envidia.
Su última narración extensa es «La tía Tula» (1921), donde se expresa el ansia maternal. Sus últimas novelas datan de 1930: «San Manuel Bueno, mártir» y «Don Sandalio, jugador de ajedrez».

Miguel de Unamuno

En poesía, trató en los primeros tiempos de eliminar la rima, pero luego la utilizó. Se destacaron las siguientes obras: «Poesías» (1907), «Rosario de sonetos líricos» (1911), «El Cristo de Velásquez» (1920), «Andanzas y visiones españolas» (1922), «Rimas de dentro» (1923), «Teresa. Rimas de un poeta desconocido» (1924), «De Fuerteventura a París» (1925), «Romancero del destierro» (1928) y «Cancionero» (1953).

En teatro, su obra fue menos exitosa. Bajo la influencia de la tragedia griega clásica, sus obras fueron simples y esquemáticas en lo escénico, tratando de reflejar el drama que se desataba en la espiritualidad de los personajes. Sus principales obras teatrales fueron: «La esfinge» (1898), «La verdad» (1899), «El otro» (1932), «Fedra» (1918), «Raquel encadenada» (1921), «Medea» (1933), y «El hermano Juan», estrenada en 1954.

Falleció en Salamanca, el 31 de diciembre de 1936, sufriendo un arresto domiciliario, por su ideología política contraria al régimen de Franco.

Miguel de Unamuno

El rincón del conocimiento

Miguel de Unamuno

 Escritor, poeta y filósofo español, principal exponente de la Generación del 98.Nacio en Bilbao el 29 de septiembre de 1864. Entre 1880 y 1884 estudió filosofía y letras en la Universidad de Madrid, época durante la cual leyó a Thomas CarlyleHerbert SpencerFriedrich Hegel y Karl Marx. Se doctoró con la tesis Crítica del problema sobre el origen y prehistoria de la raza vasca, y poco después accedió a la cátedra de lengua y literatura griega en la Universidad de Salamanca, en la que desde 1901 fue rector y catedrático de historia de la lengua castellana. 

Inicialmente sus preocupaciones intelectuales se centraron en las cuestiones éticas y los móviles de su fe. Desde el principio trató de articular su pensamiento sobre la base de la dialéctica hegeliana, y más tarde acabó buscando en las dispares intuiciones filosóficas de Herbert Spencer, Sören KierkegaardWilliam James y Henri Bergson, entre otros, vías de salida a su crisis religiosa.  

Sin embargo, las contradicciones personales y las paradojas que afloraban en su pensamiento actuaron impidiendo el desarrollo de un sistema coherente, de modo que hubo de recurrir a la literatura, en tanto que expresión de la intimidad, para resolver algunos aspectos de la realidad de su yo. Esa angustia personal y su idea básica de entender al hombre como «ente de carne y hueso», y la vida como un fin en sí mismo, se proyectaron en obras como En torno al casticismo (1895), Mi religión y otros ensayos (1910), Soliloquios y conversaciones (1911) o Del sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los pueblos (1913).

Miguel de Unamuno

El primero de los libros fue en realidad un conjunto de cinco ensayos en torno al «alma castellana», en los que opuso al tradicionalismo la «búsqueda de la tradición eterna del presente», y defendió el concepto de «intrahistoria» latente en el seno del pueblo frente al concepto oficial de historia. Según propuso entonces, la solución de muchos de los males que aquejaban a España era su «europeización».

Sin embargo, estas obras no parecían abarcar, desde su punto de vista, aspectos íntimos que formaban parte de la realidad vivencial. De aquí que literaturizase su pensamiento, primero a través de un importante ensayo sobre dos personajes clave de la literatura universal en la Vida de don Quijote y Sancho (1905), obra en la que, por otra parte y en flagrante contradicción con la tesis europeísta defendida en libros anteriores, proponía «españolizar Europa». Al mismo tiempo, apuntó que la relación entre los dos protagonistas de Don Quijote de la Mancha simbolizaba la tensión existente entre ficción y realidad, locura y razón, que constituye la unidad de la vida y la común aspiración a la inmortalidad.

Miguel de Unamuno

El siguiente paso fue la literaturización de su experiencia personal a fin de dilucidar la oposición entre la afirmación individual y la necesidad de una ética social. El dilema planteado entre lo individual y lo colectivo, entre lo mutable y lo inmutable, el espíritu y el intelecto, fue interpretado por él como punto de partida de una regeneración moral y cívica de la sociedad española. Él mismo se tomó como referencia de sus obsesiones del hombre como individuo: «Hablo de mí porque es el hombre que tengo más cerca.»

 

Su narrativa progresó desde sus novelas primerizas Paz en la guerra (1897) y Amor y pedagogía (1902) hasta la madura La tía Tula(1921). Pero entre ellas escribió Niebla (1914), Abel Sánchez (1917) y, sobre todo, Tres novelas ejemplares y un prólogo (1920), libro que ha sido considerado por algunos críticos como autobiográfico, si bien no tiene que ver con hechos de su vida, sino con su biografía espiritual y su visión esencial de la realidad: con la afirmación de su identidad individual y la búsqueda de los elementos vinculantes que fundamentan las relaciones humanas. En ese sentido, sus personajes son problemáticos, víctimas del conflicto surgido de las fuertes tensiones entre sus pasiones y los hábitos y costumbres sociales que regulan sus comportamientos y marcan las distancias entre la libertad y el destino, la imaginación y la conciencia.

Su producción poética comprende títulos como Poesía (1907), Rosario de sonetos líricos (1912), El Cristo de Velázquez (1920), Rimas de dentro (1923) y Romancero del destierro (1927), éste último fruto de su experiencia en la isla de Fuerteventura, adonde fue deportado por su oposición a la dictadura de Miguel Primo de Rivera. También cultivó el teatro: Fedra (1924), Sombras de sueño(1931), El otro (1932) y Medea (1933).

Sus poemas y sus obras teatrales abordaron los mismos temas de su narrativa: los dramas íntimos, amorosos, religiosos y políticos a través de personajes conflictivos y sensibles ante las formas evidentes de la realidad. Su obra y su vida estuvieron estrechamente relacionadas, de ahí las contradicciones y paradojas de quien Antonio Machado calificó de «donquijotesco». 

Considerado como el escritor más culto de su generación, Miguel de Unamuno fue sobre todo un intelectual inconformista que hizo de la polémica una forma de búsqueda. Jubilado desde 1934, sus manifiestas antipatías por la República española llevaron dos años más tarde al gobierno rebelde de Burgos a nombrarlo nuevamente rector de la Universidad de Salamanca, pero fue destituido a raíz de su pública ruptura con el fundador de la Legión. En 1962 se publicaron sus Obras completas, y en 1994 se dio a conocer su novela inédita Nuevo mundo.

Miguel de Unamuno y Jugo​, falleció en Salamanca el 31 de diciembre de 1936

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/u/unamuno.htm

 

Antonio Machado y Miguel Hernández. Poetas luchadores y mentores de conciencias nuevas

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«Porque, no sólo «se asesinan los hombres en el Extremo Este», como cantaba el gran Rubén Darío (mucho más grande que todo cuanto se ha dicho de él), sino que también, en el «Extremo Oeste» se está ensayando con el más vil asesinato de un pueblo que registran los siglos (…) «

  1. Introducción al Tema
  2. Contexto histórico: «Guerra tras guerra»
  3. Generaciones del 98’ y del 27: «Bajo un mismo cielo revolucionario»
  4. Formadores de conciencias
  5. Conclusión
  6. Bibliografía

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Antonio Machado y Miguel Hernández. Poetas luchadores y mentores de conciencias nuevas

INTRODUCCIÓN AL TEMA

Es relevante conocer de qué modo se instaura el pensamiento esperanzado de dos poetas luchadores, Antonio Machado (1875-1939) y Miguel Hernández (1910-1942), en el campo literario y cómo la temática subyacente en sus poemas tienen plena vigencia en el mundo actual.

Este trabajo pondrá en contacto las ideologías de ambos escritores que, mediante sus poemas, gestaron la posibilidad de un mundo diferente durante la Guerra «Civil» Española (¿de qué modo una guerra puede ser «civil»?). La posición ideológica de estos poetas «marcó caminos» y «guió a otros» a través de sus letras, generando «nuevas conciencias» en la sociedad, lo cual no ha sido una empresa menor.

Pero, ¿qué tienen en común estos autores tan dispares en épocas generacionales como en estilos literarios? Pues varias cosas: su entereza, su humanidad admirable, pusieron su intelecto al servicio de la, mal denominada, «Guerra Civil» Española y compartieron el mismo destino trágico debido a sus poemas.

Tradicionalmente, las «literaturas españolas» encasillan la labor machadiana en la Generación del 98’ mientras consideran que la obra de Miguel Hernández posee características de la Generación del 36’; no obstante, surgieron ciertas controversias pues muchos autores (entre ellos, Dámaso Alonso) han comprobado mayor afinidad del escritor alicantino con la Generación del 27’. Si bien en las «literaturas españolas», estos autores se estudian generalmente por separado, me dispongo a hacer una elipsis temporal puesto que analizaré la unidad de espíritu que encuentro en ambos escritores al enarbolar la bandera de los valores humanos.

Antonio Machado y Miguel Hernández, son dos referentes obligados en la historia de la Literatura Española que estuvieron comprometidos con la historia de su país. Sus poemas perduraron por sus singulares características estilísticas, pero ideológicamente se destaca la búsqueda de un «hombre nuevo«, pues ambos escritores apuestan a un futuro mejor.

Pero ¿cuál ha sido el haz de luz que me llevó a ampliar mis lecturas sobre estos poetas?

La profesora Graciela Ballestrino, en las clases de la cátedra de «Literatura Española» expresó sobre Antonio Machado que «escribió poesías para todos» y sobre la poesía de Miguel Hernández dijo que fue un «arma de guerra» agregando que durante la Guerra Civil Española, la literatura cumplió un «rol social». Por lo tanto, pretendo rescatar este carácter «colectivo» aderezado con «raíces populares». En efecto, la obra poética con la cual trabajaré se restringe a los poemas escritos en el marco de la Guerra Civil Española e intentando esbozar algunas características particulares del pensamiento ideológico de ambos poetas, trataré específicamente el punto de vista socio-crítico.

I. CONTEXTO HISTÓRICO: «Guerra tras Guerra»

La Guerra Civil Española comenzó con una sublevación militar en Julio del año 1936, caracterizada por un gran antagonismo ideológico en el que se reflejaban las luchas de clases, y culminó en Abril del año 1939 con la instalación de un régimen ditactorial al mando del General Franco. Sin embargo, España ya venía padeciendo el dolor de tres guerras civiles anteriores, las Guerras Carlistas, desencadenadas a partir de una problemática sucesión al trono luego del reinado de Fernando VII.

Durante la Guerra Civil Española colisionaron, dos Españas que no eran precisamente las «dos Españas» de Antonio Machado, quien solía contraponer la España «del pasado» a la España «del presente», sino más bien dos modos de pensamientos políticos divididos en «bandos de izquierda» (milicianos o revolucionarios) y de derecha (fuerzas militares fascistas).

Intelectuales de todo el mundo expresaban artísticamente dolor, desgarro y admiración por la sangre española que se derramaba en cruenta lucha diaria. Muchos poetas extranjeros se solidarizaron con la causa española entre los que sobresalieron el cubano Nicolás Guillén, el chileno Pablo Neruda, y el peruano César Vallejo. La edición en España de estos poemas que apoyaban la resistencia española surgiría entre bombardeos, sangre, lucha, vida y muerte:

«(…) Bajo un diluvio de hombres extinguidos

España se defiende (…)»

El incendio, Miguel Hernández

II. GENERACIONES DEL 98’ Y DEL 27’: «Bajo un mismo cielo revolucionario»

UN EJE COMÚN: «Conflictos sociales»

Los revolucionarios poetas proponen, bajo sus perspectivas particulares, una «nueva España».

El marco histórico en el que se desencadena la literatura de la Generación del 27’, así como el contexto general de la Generación del 98’ está relacionado con la esperanza de un futuro mejor.

Para los intelectuales de la Generación del 98’ el mundo merecía cambiar esa mirada desganada y corrompida, que significó el pasado español cuyo mayor pecado fue girar alrededor del tema de la «honra», por una mirada ampliamente crítica de la sociedad sin adoptar una postura revolucionaria activa. En este sentido Antonio Machado fue la excepción pues mantuvo una postura «de izquierda» hasta su muerte.

Debido a la necesidad de esclarecer los límites que contornean la poesía de Miguel Hernández, debo explicitar que la Generación del 27’ se destaca ante todo por recuperar las «tradiciones populares españolas» (coplas, romances), tanto sus formas musicales como, así también, las poéticas; combinándolas con «recursos vanguardistas» del ultraísmo (imágenes chocantes y asociaciones absurdas) y del surrealismo (intentan expresar la irracionalidad del inconsciente). A los escritores de la Generación del 27’ les interesaba la pureza formal. No obstante, las circunstancias políticasobligaron a Miguel Hernández a tratar temas sociales y en este sentido se asemeja a los escritores de la Generación del 36’ quienes esperaban conseguir un mundo nuevo a través de la lucha, consideraban que junto al sacrificio de miles de españoles surgiría un mundo renovado, con leyes más justas; es lo que se denominó la «poesía social», correspondiente cronológicamente con el año en que se inició la Guerra Civil.

Los pensamientos de Antonio Machado y de Miguel Hernández están sintonizados por una preocupación fundamental por el hombre y un inconformismo ante el mundo que los rodea.

Hace poco, en mis conversaciones cibernéticas con un amigo español, éste me dijo:

«A los españoles, las guerras civiles nos borraron las ganas de luchar contra la monarquía, nosotros no la consideramos necesaria, sin embargo el más fuerte siempre se impone y tiene armas para callar conciencias.»

Sin embargo, no considero real que «las conciencias se silencien con armas», las verdaderas armas invencibles son las palabras, son verdaderamente invencibles aquellas palabras que perduran traspasando las barreras temporales y espaciales. Antonio Machado y Miguel Hernández son prueba de ello.

No es extraño que tanto AM como MH abrazaran «la causa revolucionaria» pues la España sublevada era de «población rural» y en este sentido no debemos olvidar que AM en sus poemas se identificaba con la naturaleza y con las historias mínimas de los habitantes de España, mientras que MH, nacido en un contorno social campesino no podía hacer otra cosa más que amar su originaria naturaleza proclamando el «amor social». Ambos escritores coincidían en mostrar la trama del «ideal humano». AM resume «el ideal humano» cuando le cede la voz a su heterónimo Juan de Mairena: «Por mucho que un hombre valga, nunca tendrá valor más alto que el de ser hombre».

III. COMPROMETIDOS CON SU TIEMPO

Ambos escritores españoles se identificaron con el pueblo español bajo dos posturas diferentes y sin embargo muy comprometidas:

Antonio Machado, perteneciente a la Generación del 98’, se instaura como un caminante observador de su patria y a partir de sus detallados análisiscontrapone las dos Españas: una España «gloriosa», perteneciente al pasado; y la otra «decrépita y en ruinas», perteneciente al presente, destacando en sus descripciones poéticas la importancia no de la «gran historia española» sino más bien de la «historias mínimas del pueblo», la historia de sus habitantes.

Si AM fijó su perspectiva sobre el pueblo español, entonces, no es raro que en el momento decisivo haya apoyado, fehacientemente, la causa revolucionaria.

AM, antes de morir exiliado, al término de la Guerra Civil, en Collioure, Francia, en el año 1939, escribió Poesías de la guerra denunciando el asesinato o «crimen», en Granada, de un grande de las letras españolas, el señor Federico García Lorca:

«Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico.
sangre en la frente y plomo en las entrañas-.
…Que fue en Granada el crimen
sabed -¡pobre Granada!-, en su Granada…»

El crimen fue en Granada, Antonio Machado

La vida de AM sintetiza su lucha entre dos dimensiones, pues «en sueños, lucha con Dios» (plano metafísico, intenta lograr el ideal humano) y «despierto con el mar» (el mar aparece aquí como símbolo de la vida) y será ese mar el eje constitutivo de su obra que condensa la lucha del hombre en el plano terrenal:

«Todo hombre tiene dos

batallas que pelear:

en sueños lucha con Dios;

y despierto, con el mar.»

Proverbios y cantares, Antonio machado

Así, mientras AM vivió el dolor y la angustia por su patria desde una perspectiva descriptiva y analítica con la cual intentó develar y solucionar los «males de España», MH demostró su amor patriótico involucrándose activamente en las luchas civiles junto a su pluma-estandarte-guerrera.

Miguel Hernández, en el marco de lo que significó la guerra civil española, se levantó como el estandarte vivo del pueblo español cuyas letras fueron el mayor «altavoz» contra el fascismo. Así, encarnó la figura del poeta-soldado, pues unió el sentimiento de «vida» con el de «escribir». Su obra poética ha sido la resultante de esta conjunción conformando un compendio de poemas de lucha que amalgaman la vida, la muerteel amor y la escritura.

Durante la Guerra Civil, la cuestión propagandística fue un «recurso manipulador» utilizado frecuentemente por ambos bandos en pugna.

En septiembre del año 1936, Miguel Hernández se reclutó en el bando republicano, en el Quinto Regimiento, para aliarse «con su pluma» a los intelectuales antifascistas. La presencia de la poesía republicana durante los casi tres años que duró la Guerra Civil fue crucial y MH ejerció como poeta, locutor y periodista, obteniendo el nombramiento de Comisario Cultural.

MH, con un humanismo característico enfrenta la guerra en pos de lograr la anhelada justicia social y su corazón se derrama «de sangre en sangre» en los artículos propagandísticos que suele escribir en periódicos y revistas.

Si AM lucha en sueños con lo divino en su afán por conseguir la «entereza humana», MH también luchará con los «pies en la tierra«, muy comprometido socialmente, y con su «mirada al cielo» buscando alcanzar al ideal humano.

En este sentido, ambos poetas siguen una misma lógica inspirativa regida por oscilaciones entre las «aspiraciones ideales» y las «realidades terrenales».

Los poemas de MH lo posicionaron como arquetipo republicano, pues tenían una función clara: servir a la (entonces «posible») victoria republicana, «alentar a los milicianos» y difundir sus ideales políticos entre los campesinos de España, «exaltando el valor de la bravura, de la valentía y justificando un pueblo levantado en armas«:

«(…) No soy de un pueblo de bueyes,

que soy de un pueblo que embargan

yacimientos de leones (…)»

Vientos del pueblo me llevan, Miguel Hernández

En estos tres versos se contrapone la idea del «pueblo sumiso» con un «pueblo revolucionario» y también se construye una línea jerárquica entre estas dos relaciones metaforizadas con la imagen del «buey» y del «león», respectivamente, en la que se advierte la significancia positiva del «león» como sinónimo de «valor».

Los títulos de algunos poemas suyos, lo instauran como un miliciano en plena lucha: «Canción del esposo soldado»«El soldado y la nieve»,«Viento del Pueblo».

El romancero de mayor importancia fue el militar, pues elevaba la moral de los soldados y los instaban a continuar la lucha revolucionaria. Numerosos poetas convergieron en lo que se denominó la «Poesía de urgencia» y en el mes de Noviembre de 1936 imprimieron el primer Romancero de la guerra civil, que constaba de treinta cinco romances (la métrica española popular octosílaba). Algunos intelectuales de los que colaboraron en estos medios depropaganda, fueron: Rafael Alberti, Luis Cernuda, Vivanco, Emilio Prados, Vicente Alexaindre, y por supuesto MH, entre otros.

MH murió en plena juventud, a los 31 años, en las mazmorras franquistas las cuales «truncaron la evolución de otra promesa talentosa de las letras españolas».

IV. FORMADORES DE CONCIENCIAS

Más allá de los malogrados hechos históricos, tanto Antonio Machado como Miguel Hernández trascienden las barreras de la muerte para renacer junto a cada poema leído o cantado. Las palabras lo dicen todo y el arte demuestra, una vez más, que ni siquiera la muerte silencia los pensamientos. Así, se concreta la mística de la «vida infinita» que MH dejaba latir en sus poemas.

AM y MH recurren a formas populares, pues no descartan la idea de influir en toda la sociedad. Así, reflexionan y luchan a través de sus poemas, «removiendo conciencias» a partir de un mundo significativo.

AM, crítico incansable de su sociedad, «denuncia» y podemos observar que la poesía funciona como mediadora de la historia pues, a través de ella, el hombre «dialoga» con su tiempo. Un ejemplo de ello son las siguientes cuartetas en las cuales el yo lírico interpela al pueblo español, responsable pasivo de la decadencia española del 98’, en los siguientes versos:

___ Nuestro español bosteza

___ ¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío?

___ Doctor, ¿tendrá el estómago vacío?

___ El vacío es más bien en la cabeza.

Proverbios y cantares, Antonio machado

Los poemas remueven las conciencias y las desestabilizan, pero sin dejar de lado un tono esperanzado. En AM pueden rastrearse las huellas del pensamiento «regeneracionista» propio de la Generación del 98’, mientras que en MH adquieren mayor importancia los «espíritus por nacer», «mística naturalista» dirá Marie Chevallier, formando una infinita cadena de nacimientos que emulan «la infinidad divina» «perpetuada por la unión corporal».

En A un olmo seco de AM, los lexemas «rama enverdecida», «corazón», «luz«, «vida», «milagro» y «primavera» refuerzan el campo semántico del «nacimiento», dotándolo de caracteres positivos que aguardan un futuro mejor:

«(…) olmo, quiero anotar en mi cartera

la gracia de tu rama enverdecida.

Mi corazón espera

también, hacia la luz y hacia la vida,

otro milagro de la primavera.»

A un olmo seco, Antonio Machado

MH sintetiza en Dos canciones la idea de ciclo permanente, asemejándose al recorrido de la cinta de Moebius, como un constante transcurrir aunando las esperanzas del nuevo ser y sintetizando «la fusión amorosa sensible exaltada», asimismo el «vientre» también tiene otras acepciones, no es sólo el vientre de la mujer amada, pues a la vez simboliza la Patria del poeta en tránsito hacia el «nuevo futuro», que por supuesto, MH nunca verá concretado.

«Se puso el sol.

Pero tu temprano vientre

de nuevo se levantó

por el oriente»

Dos canciones, Miguel hernández

MH recurre al símbolo del agua para introducir la idea de «espejo interno», en el cual también se percibe la «regeneración corporal y espiritual» a la que hace referencia Manuel Alvar cuando detalla la simbología de AM, pues en el hombre reposa la voluntad de que el agua sea «clara» o «removida». Esta simbología apunta a un «hombre ideal», cuyos cimientos sólo sean el «amor», sinónimo de agua clara. Asimismo, ambos poetas dejan plasmado el mayor valor, lograr el «ideal humano»:

«En el fondo del hombre

agua removida (…)»

«En el agua más clara

quiero ver la vida (…)»

Cancionero y Romancero de ausencias, Miguel Hernández

«Virtud es fortaleza, ser bueno es ser valiente»

Proverbios y Cantares, Antonio machado

Así, aparece la proclama por un «amor social» pues el hombre se salvará mediante el amor hacia otros seres, pues la «capacidad de amar» nos hace verdaderamente libres. Mientras MH hablará de la guerra como el medio para lograr el fin universal «el amor», AM habla de una «teología del amor», de la religión del amor:

«Tristes guerras

si no es amor la empresa (…)»

Cancionero y romancero de ausencias, Miguel Hernández

Dante y yo – perdón señores–,

trocamos – perdón Lucía–,

el amor en teología.

Proverbios y cantares, Antonio machado

CONCLUSIÓN

La mirada crítica de Antonio Machado apostando al «ideal humano» y la perspectiva alentadora de Miguel Hernández en busca de una «justicia social» dejan al descubierto las atrocidades histórico-bélicas cometidas en perjuicio de los débiles pobladores de España y de otros países del mundo.

Dirá más tarde Ricardo Gullón: «(…) la guerra puso de manifiesto hasta adónde habían llegado

las aguas de la irracionalidad (…)»

Todas las guerras son inciviles. Podrán existir estas vilezas disfrazadas de guerras «civiles», más en ninguna guerra cabe «lo civilizado». Las artes, y entre ellas el rol de la literatura fue fundamental, afortunadamente pudieron ir despojando y revelando, de a poco, aquellas «pautas establecidas y normalizadas» que dañan a la humanidad.

Los pensamientos perennes de artistas memorables, como los de Antonio Machado o Miguel Hernández, víctimas de su tiempo, aún hoy pueden leerse como poemas escritos para esta realidad actual que nos toca vivir. Las guerras no cesaron pero las palabras, sinónimo de lucha silenciosa, instan a remover las conciencias de toda la humanidad.

AM y de MH anhelaron un mundo renovado y justo que está, aún, sin concretarse porque las guerras continúan y la sangre de miles de inocentes sigue derramándose en el mundo entero. El noble deseo de estos grandes escritores españoles es una asignatura pendiente para la humanidad.

BIBLIOGRAFÍA

  • ALLEMANY, Carmen (ed.) (1992). Miguel Hernández. El escritor Alicantino y la crítica. Alicante: Fundación Cultural Caja de Ahorros del Mediterráneo. Javier Herrero, «Miguel Hernández: Sangre y guerra», 71-79.
  • Antología de Poemas de Antonio Machado y de Miguel Hernández, Cátedra de Literatura Española, UNSA, 2007.
  • CALVO CARILLA, José Luis (1998). «Cuando el honor de unpaís permite hacer ciertas cosas que el mismo honor no permite decir…» (O los achaques de «la España con honra» (selección), en La cara oculta del 98. Místicos e intelectuales en la España de fin de siglo (1895-1902) . Madrid. Cátedra, 68-113.
  • CHEVALLIER, Marie (1978). «Los temas poéticos de Miguel Hernández», en V. García de la Concha, Historia y crítica de laliteratura española . Epoca contemporánea. 1914-1939, Tomo 7. Barcelona, Crítica, 703-707.
  • CHEVALLIER, Marie (1978). «Metáfora hernandiana y experiencia interior en Cancionero y romancero de ausencia y últimos poemas» en AA.VV. En torno a Miguel Hernández. Madrid: Castalia, 142-183.
  • GUILLÉN, Claudio (1980). «Campos de Castilla» en J. C. Mainer, Historia y crítica de la Literatura Española, Modernismo y ’98, Tomo 6.
  • GULLÓN, Ricardo (1980). «La invención del 98» en J. C. Mainer, op. cit. 41-44.
  • MACHADO, Antonio. La Guerra. Escritos: 1936-39. Ed. por Julio Rodríguez Puértolas y Gerardo Pérez Herrero. Madrid: Emiliano Escolar Editor, 1983, pp. 223-25.
  • MACHADO Antonio (1998). «Obras selectas». Prólogo de Manuel Alvar. Ed.Espasa Calpe. Madrid. Op. cit. 9 – 69.
  • MOLINA, Antonio. (1980). La generación del 98, Juan López Morillas, «Las consecuencias de un desastre», op. Cit.
  • RAMSDEN, Herbert (1980). «El problema de España» en J. C. Mainer, op. cit. 20-26.
  • MARCO, Joaquín (1993). «Función y ficción del poeta en la poesía de guerra de Miguel Hernández», en José Carlos Rovira (coord.), Miguel Hernández. 50 años después. Alicante: Comisión de Homenaje a Miguel Hernández, 139-146.

Autor:

Marissel Salomón

Salta, Argentina

LITERATURA ESPAÑOLA

AÑO 2007

Profesores:

Dra. Graciela Balestrino

Dra. Marcela Sosa

Diego R. Maurici

Fuente: https://www.monografias.com/trabajos57/machado-hernandez/machado-hernandez.shtml?news 

 

LA HISTORIA: ¿Qué pasó el 8 de marzo de 1857?

Pueden ver la publicación completa con videos notas e imágenes a través de: LA HISTORIA: ¿Qué pasó el 8 de marzo de 1857?

LA HISTORIA

Día Internacional de la Mujer: ¿Qué pasó el 8 de marzo de 1857?

El incendio de una fábrica de camisas de Nueva York, en que murieron 146 personas, marcó la lucha por los derechos de la mujer.

La explicación más verosímil se enmarca en plena revolución industrial: el 8 de marzo de 1857, un grupo de trabajadoras textiles decidió salir a las calles de Nueva York para protestar por las míseras condiciones laborales. Sería una de las primeras manifestaciones para luchar por sus derechos. Distintos movimientos y sucesos se sucedieron a partir de ese episodio, que sirvió de referencia para fijar la fecha del Día Internacional de la Mujer en el 8 de marzo. Este año, Google se ha sumado a la celebración con un ‘doodle’.

El capítulo más cruento de la lucha por los derechos de la mujer se produjo, sin embargo, el 25 de marzo de 1911, cuando se incendió la fábrica de camisas Shirtwaist de Nueva York. Un total de 123 mujeres y 23 hombres murieron. La mayoría eran jóvenes inmigrantes que tenían entre 14 y 23 años.

Fue el desastre industrial más mortífero de la historia de la ciudad y suposo la introducción de nuevas normas de seguridad y salud laboral en EEUU.  Según el informe de los bomberos, una colilla mal apagada tirada en un cubo de restos de tela que no se había vaciado en dos meses fue el origen del incendio. Los trabajadores no pudieron escapar porque los responsables de la fábrica habían cerrado todas las puertas de escaleras y de las salidas, una práctica habitual entonces para evitar robos. 

Precedentes del Día Internacional de la Mujer

Antes de esta fecha, en EEUU, el 28 de febrero de 1909 Nueva York y Chicago ya habían acogido un acto que bautizaron con el nombre de ‘Día de la Mujer’, organizado por destacadas mujeres socialistas como Corinne Brown y Gertrude Breslau-Hunt.

En Europa, fue en 1910 cuando durante la 2ª Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, celebrada en Copenhague con la asistencia de más de 100 mujeres procedentes de 17 países, se decidió proclamar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. 

Detrás de esta iniciativa estaban defensoras de los derechos de las mujeres como Clara Zetkin o Rosa Luxemburgo. No fijaron una fecha concreta, pero sí el mes: marzo…

El Príncipe de la Paradoja

LITERATURA

¿Sabes quién es el príncipe de la paradoja? Grande en todos los sentidos, desde su vasta y brillante obra literaria, hasta el tamaño de su persona. Entérate de más aquí:

Chesterton

El Príncipe de la Paradoja

  

¡Qué grande es Chesterton! Grande en todos los sentidos, desde su vasta y brillante obra literaria, hasta el tamaño de su persona, superior al del ser humano promedio.

Y es difícil escribir una semblanza que abarque su personalidad, sus acciones y sus palabras. Pero nadie mejor que un enamorado de la literatura chestertoniana —con todo y sus paradojas y exageraciones— para ofrecernos un retrato de este escritor. Con ustedes… ¡el monumental Chesterton!

«Chesterton usa la paradoja con un solo propósito, no para ser gracioso, no para parecer inteligente, no para confundir o ser contradictorio. Él usa la paradoja como un resquicio de verdad. La verdad es siempre paradójica. Leer a Chesterton es lo más divertido, pero lo más serio que puedes hacer.»

Dan Ahlquist

A veces, sueño que viene en auxilio de 
la humanidad el más bizarro de los superhéroes jamás imaginado. Como música de fondo, se escucha a The Beatlescantando «Help!», cuando en el sueño traspasa la bruma el gigante salvador.

Ciento cuarenta kilos de peso no impiden que corra por las calles como si levitara a escasos centímetros del suelo; los casi dos metros de estatura que mide
le permiten ondear con brío la capa que cubre su invariable vestimenta de tres piezas, confeccionadas en elegante tweed escocés.

La corbata anudada sobre un cuello antiguo y almidonado más parece un moño que un triángulo al cuello.

A pesar del vértigo con el que irrumpe en sueños, el Príncipe de la Paradoja no pierde el ceño fruncido y
la insinuación crónica de una sonrisa que se dibuja
feliz bajo los quevedos que pellizcan su nariz, al filo
de un poblado bigote nevado con canas. Es un gordo entrañable y me salva de todos los abismos de la madrugada con una voz tipluda, sus manos invisibles sobre los párrafos con los que receta el más puro sentido común —el menos común de los sentidos— para desenmarañar todo enredo, tribulación o pendencia.

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SuperChesterton

Señor del sarcasmo, maestro de la meditación racional, el Príncipe de la Paradoja nació en Londres, Inglaterra, en 1874 y —al igual que su célebre coterráneo que deambula de whisky en whisky— sigue tan campante. Se llamaba Gilbert Keith Chesterton, aunque gustaba deambular bajo el enigma de sus siglas, subrayar para la posteridad el peso de su apellido y desfacer entuertos y librar honrosas batallas con el apodo de El Príncipe de la Paradoja.

Polígrafo prolífico, polifacético e incansable polemista, Chesterton era al mismo tiempo un corpulento duende capaz de hipnotizar a una legión de niños en medio de un cumpleaños y, al día siguiente, volverse él mismo 
el infante distraído, un entrañable despistado 
que llegó a enviar un telegrama a su esposa, inquiriendo: «Estoy en Market Harborough. ¿En dónde debería estar?», pues nunca llevaba bitácora específica de sus actividades, citas o pendientes.

Tanta liviandad para tan grande peso: era tan serio como su propia risa, incólume y humorista, polémico y querido. Sobre todo, leído.

Superhéroe Chesterton escribió más de cien libros, contribuyó con textos en otras dos centenas de títulos, firmó cientos de poemas, cinco novelas ejemplares
 y doscientos cuentos literarios.

Conoce a Wells y su tiempo en una máquina

Además, escribió alrededor de cuatro mil ensayos en periódicos, durante treinta años consecutivos en su columna del Illustrated London News y trece años de columna semanal de la más pura agua del azar en el Daily News.

Es más, editó su propio periódico semanal y muchos de sus mejores párrafos los escribió en andenes de estaciones donde perdía constantemente su tren, o en bancas de apacibles parques por donde SuperChesterton se dejaba perder los rumbos de sus días.

El impacto de sus obras

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Uno de sus libros removió de raíz el ateísmo de 
C. S. Lewis y lo condujo al cristianismo creyente; una de sus novelas inspiró la independencia de Irlanda 
que enarbolara Michael Collins; uno de sus ensayos motivó los empeños de Mahatma Gandhi para su nada violento movimiento por la liberación de la India del dominio colonial británico, y más de uno de sus ensayos han despertado razones e inquietudes en no pocos pensadores de prestigio.

Sus novelas han destilado admiración, filiación y continuidad en prosas de altos vuelos: de Borges a García Márquez, de Hemingway
a Orson Welles, pasando por W. H. Auden y Agatha Christie.

Todos chestertonianos en cuanto quedamos inoculados por su ingenio, imantados por su magia verbal, pues como dijo T. S. Eliot, «Chesterton merece el reclamo permanente de nuestra lealtad». Todos chestertonianos en cuanto el enrevesado paisaje de nuestra realidad incomprensible, nos obliga a soñar 
la llegada milagrosa de un Príncipe Pensador que
 viene al rescate entre el hielo seco que envuelve sus párrafos perfectos.

Dice Alberto Manguel que «al 
leer a Chesterton nos embarga
 una peculiar sensación de 
felicidad», no dejaba de
 destilar en sus lectores una savia 
reconfortante para la reflexión y
 los contrastes.

Este texto tiene como propósito invitarte a su lectura, lo conoceras mejor así, pero antes, termina por cautivarte de su personalidad en este artículo que encontrarás en Algarabía 78.

Fuente:

https://algarabia.com/literatura/el-principe-de-la-paradoja/

 

 

El republicanismo de Antonio Machado

El republicanismo de Antonio Machado

Gustavo Buster

25/02/2018.

Poética machadiana en tiempos convulsos: Antonio Machado durante la república y la Guerra Civil

Francisco Morales Lomas

Ed. Comares, Granada, 2017

“Yo no me hubiera marchado, estoy viejo y enfermo. Pero quería luchar al lado vuestro. Quería terminar una vida que he llevado dignamente, muriendo con dignidad. Y esto solo podría conseguirlo cayendo a vuestro lado, luchando por la causa justa como vosotros lo hacéis”. (24 de noviembre de 1936, en el Cuartel del V Regimiento, horas antes de salir de Madrid para Valencia)

A un año del 80 aniversario de “La Retirada” y de la muerte de Antonio Machado en Collioure, se ha publicado un libro esencial para entender el trasfondo filosófico y político de su obra poética, ensayista y pedagógica. Con los años, Antonio Machado se ha convertido en un icono moral de la dignidad, del “hombre bueno”.

Pero el personaje real tuvo que enfrentarse a las contradicciones y desafíos históricos de la larga decadencia final de la primera restauración borbónica, las ilusiones e insuficiencias de la proclamación de la II República, su crisis y la revancha de las derechas en el “Bienio Negro”, con la reacción defensiva de las izquierdas en 1934 y, finalmente, las esperanzas rotas de la victoria del Frente Popular y la movilización popular contra el golpe de estado militar del 18 de julio de 1936 (la “Tercera República”, como la calificará Machado). Y lo hizo con las herramientas políticas de un republicanismo que se ira modelando ante las circunstancias y a contrapelo de gran parte de su generación intelectual, marcada por el regeneracionismo krausista. El hilo que recorre el libro de Francisco Morales Lomas es esta evolución personal y pública, desde un republicanismo elitista a un republicanismo popular, consecuencia de la experiencia personal de Antonio Machado sobre el sujeto del cambio social.

Nacido en el seno de una familia liberal sevillana en 1875, asentada después en Madrid, educado en la Institución Libre de Enseñanza, Antonio Machado había escrito una parte sustancial de su obra cuando firmó el 11 de febrero de 1926 el Manifiesto de la Alianza Republicana, impulsado por Manuel Azaña, que proponía el fin de la Dictadura de Primo de Rivera y la abolición de la monarquía, en una prosa que sigue pareciendo actual:

“¿Qué obra de gobierno consideramos como fundamental y mínima? Primero: El restablecimiento de la legalidad por la convocatoria de unas Cortes Constituyentes… Segundo: Una ordenación federativa del Estado, reconociendo la existencia de diferentes personalidades peninsulares. Tercero: Solución inmediata del problema de Marruecos. Cuarto: Nivelación del presupuesto, transformando totalmente el tipo y la especie de los impuestos, y la aplicación y volumen de los gastos. Quinto: Creación de la cantidad de escuelas indispensables para resolver de una vez y sumariamente el problema de la enseñanza primaria. Sexto: Supresión de censos y foros… Séptimo: Preparación adecuada del Estado para todas aquellas intervenciones y facilidades a la asociación de elementos productores, para todas aquellas iniciativas por cuya colaboración ambas fuerzas, el Estado y la Sociedad, hagan leal y prácticamente posible la realización del programa mínimo de las actuales aspiraciones del proletariado. (…) Nos hemos unido y prometemos solemnemente no separarnos hasta que la obra señalada se cumpla en su totalidad”.

Un año más tarde sería elegido miembro de la Real Academia Española (“un honor al cual no aspiré nunca”), sillón del que no llegó a tomar posesión.

En Segovia, donde era profesor de instituto de francés, Antonio Machado fue también la principal figura pública del republicanismo. El 14 de febrero de 1930 coordino y presentó un acto de la Agrupación al Servicio de la República con la participación de Ortega y Gasset, Gregorio Marañón y Pérez de Ayala. Un año más tarde, el 14 de abril de 1931 le correspondió proclamar el advenimiento de la II República e izar la bandera tricolor desde el balcón del ayuntamiento de Soria (“Fuimos unos cuantos republicanos platónicos los encargados de mantener el orden y ejercer el gobierno interino de la ciudad…”).

Trasladado a Madrid en enero de 1932 “para la organización del Teatro popular” de las Misiones Pedagógicas, Antonio Machado vivió con angustia los primeros pasos del nuevo régimen, enfrentado a la resistencia abierta de las clases dominantes y las instituciones heredadas de la monarquía, que provocaron un incremento progresivo de la tensión social y la frustración de las clases populares. El intento de aplicar el programa de reformas democráticas del Manifiesto de la Alianza Republicana (la reforma agraria, la separación del estado y la iglesia, la modernización del ejército, el debate sobre el Estatuto de Cataluña) acabaría provocando el “cuartelazo” del 27 de junio de 1932 de los generales Goded, Caballero y Villegas y el fracasado golpe de estado el 10 de agosto del general Sanjurjo. En medio de estas tensiones, el balance que hace Antonio Machado de la situación es de una necesaria moderación, con una clara animadversión hacia las reivindicaciones de los republicanos catalanes (“el Estatuto es, en lo referente a Hacienda, un verdadero atraco, y en lo tocante a enseñanza algo verdaderamente intolerable…”), a pesar de que el Partit Republicà Català había sido uno de los componentes de la Alianza Republicana.

La derogación el 4 de agosto de 1933 de la Ley de Defensa de la República y la caída subsiguiente del gobierno Azaña, sustituido por el gobierno de transición de Lerroux hasta las nuevas elecciones de noviembre de aquel año, solo confirman los peores presentimientos de Antonio Machado (“Aquellos partidos políticos que (…) se amparaban bajo el paraguas de la República y la utilizaban como si se tratara de un caballo de Troya”). Su apócrifo Abel Martín pronuncia sus “Ultimas lamentaciones” y muere (“quién se vive se pierde…”). No será el único en expresar ese pesimismo de las élites republicanas. Unamuno pide revisar la constitución y Ortega y Gasset disuelve la Agrupación al Servicio de la República. En este clima de bancarrota política de los partidos de la sobrepasada Alianza Republicana, se produce, tras las elecciones, la formación del gobierno de alianza entre la derecha republicana de Lerroux y la derecha reaccionaria de la CEDA de Gil Robles, acompañados por el Partido Agrario.

El centro-izquierda republicano había perdido el apoyo de los partidos obreros, que mediante la constitución de las Alianzas Obreras prepararon una respuesta defensiva independiente al giro reaccionario y a la entrada de la CEDA en el gobierno: la huelga general revolucionaria del 5 de octubre de 1934, que quedaría aislada en la insurrección de Asturias. De manera paralela e independiente, el presidente de la Generalitat, Lluís Companys, proclamó “el estado catalán dentro de la República Federal Española” el 6 de octubre. Azaña, que se encontraba en Barcelona para asistir al entierro de un amigo, será detenido el día 7 y recluido en un buque anclado en el puerto. La represión del ejército colonial, que provocó miles de muertos y 30.000 presos políticos, jaleada por el dirigente de la proto-fascista Renovación Española, José Calvo Sotelo, acentuó el giro a la derecha anti-republicano, dando la mayoría en el gobierno a la CEDA y al Partido Agrario, acentuando la polarización que se plasmaría en las elecciones de febrero de 1936.

La reacción de Antonio Machado, sobrepasado por los acontecimientos, es de completa desorientación política inicial, pero de paulatina reafirmación de los valores republicanos, en los que el nuevo sujeto social es de forma creciente el “pueblo”. Esta evolución la lleva a cabo públicamente su apócrifo Juan de Mairena, en una serie de reflexiones entre el 4 de noviembre de 1934 hasta el 24 de octubre de 1935 en el Diario de Madrid y, posteriormente, hasta el 26 de junio de 1936 en el diario El Sol, para acabar recogidas en el libro Juan de Mairena (Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo).

La comparación del Juan de Mairena con el “Prólogo para franceses” y el “Epílogo para ingleses”, escritos en 1937 por Ortega y Gasset para La rebelión de las masas, de 1930, permite hacerse una idea de la bifurcación de la intelectualidad republicana.  “¿Pueden las masas despertar a la vida personal?”, se pregunta Ortega, para responder a continuación con la vieja defensa oligárquica frente a la democracia plebeya. Pero Machado insiste tenaz, “que las masas entren en la cultura no creo que sea la degradación de la cultura, sino el crecimiento de un núcleo mayor de hombres que aspiran a la espiritualidad”. Y en el plano político presente en un debate que no quiere serlo, también conviene  poner sobre la mesa a Joaquín Maurín, el autor marxista más original de este período, y su La segunda revolución (1935), en la que se elabora un programa para la revolución democrática encabezada por la clase obrera en alianza con el campesinado.

A pesar de haberse anunciado inicialmente su participación, Antonio Machado no asistirá al primer congreso de la Asociación Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, que se celebra en Paris en junio de 1935 y que escenificará la bifurcación señalada. La intervención de Eugenio D’Ors obliga a Alvarez del Vayo, en nombre de la delegación española, a denunciarlo como un propagandista de la reacción proto-fascista que mantiene en la cárcel a miles de presos políticos.

Pero Machado entiende cual es la dinámica social en curso: “hoy lo fuerte es el bloque antimarxista, integrado por muchos millones de hombres que no han leído a Marx. Se llegará tal vez a una dictadura antimarxista, que engendrará luego un marxismo antidictatorial”.

La victoria del Frente Popular y la defensa de la República frente al golpe de estado militar del 18 de julio de 1936 le confirman definitivamente en su republicanismo popular: “Pero la traición fracasó dentro de casa porque el pueblo, despierto y vigilante, la había advertido (…) Surgió la Tercera República Española con el triunfo en las urnas del Frente Popular (…) Hoy la defiende el pueblo contra los traidores de dentro y los invasores de fuera, porque la República, que empezó siendo una noble experiencia española, es hoy España misma”.

Desde ese momento, Antonio Machado se colocará sin vacilaciones al servicio de ese pueblo, que representa no solo la esencia de España, sino que le da nueva vida en esa “Tercera República”, claramente diferenciada de la “Segunda”, fracasada por la incapacidad de las élites republicanas: “es el pueblo el que defiende el espíritu y la cultura (…) El fascismo es la fuerza de la incultura, de la negación del espíritu”. En su discurso de mayo de 1937, ante las Juventudes Socialistas Unificadas, dará un paso más allá: “Yo no soy marxista, no lo he sido nunca (…) veo, sin embargo, con entera claridad, que el socialismo, en cuanto que supone una manera de convivencia humana, basada en el trabajo, en la igualdad de los medios concedidos a todos para realizarlo, y en la abolición de los privilegios de clase, es una etapa inexcusable en el camino de la justicia”.

En julio de 1937 participará desde la mesa presidencial en el II Congreso Internacional de Escritores y se adhiere a la Asociación de Amigos de la Unión Soviética, a la que no se había sumado en 1933. En “El poeta y el pueblo” puntualizará: “Desconfiar del tópico “masas humanas”. Muchas gentes de buena fe, nuestros mejores amigos, lo emplean hoy, sin reparar que el tópico proviene del campo enemigo: de la burguesía capitalista que explota al hombre (…) Mucho cuidado; a las masas no las salva nadie, en cambio siempre se podrá disparar sobre ellas”.

La evolución de la guerra, y en especial la política de no intervención de Gran Bretaña y Francia, acentuarán el antifascismo de Antonio Machado como la única versión realista del republicanismo. Su reacción a la intervención de Alvarez del Vayo ante la Sociedad de Naciones no puede ser más tajante: “La Sociedad de Naciones aparece como un instrumento en manos de los poderosos, que pretenden cohonestar, merced a ella, las mayores injusticias”.

En su última serie de artículos, “El mirador de la guerra”, con el antetítulo de “Mairena póstumo”, Antonio Machado intentará dar coherencia a su antifascismo, en buena parte adaptando los elementos ideológicos de toda su vida al discurso cultural imperante, cada vez más homogéneo, del gobierno Negrín, que llevaron a Juan Goytisolo a señalar sus limitaciones.

Pero lo determinante era ya su ejemplo moral, su compromiso, de ser uno más con el pueblo, aún,  o con más razón, en la derrota. Así llegará en “La Retirada”, en febrero de 1939, a Collioure, donde morirá tres semanas más tarde, el 25 de febrero.

Allí sigue, rodeado de banderas tricolores, símbolo del republicanismo español.

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Miembro del comité de redacción de Sin Permiso.

Fuente:

http://www.sinpermiso.info, 25 de febrero 2018.
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“Qué lástima” por León Felipe

Poetas Hispanos

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“Qué lástima” por León Felipe

León Felipe fue uno de los poetas menos conocidos o menos populares de la generación del 27.

Su vida fue un sin fin de peripecias, de avatares extraños que le llevaron a pasar por todos los puntos cardinales de la rueda de la fortuna. Nació en una familia acomodada, fue farmacéutico, estuvo en la cárcel, fue cómico ambulante, se casó con una peruana, regentó hospitales en Guinea Ecuatorial, regresó a España y se exilió tras la Guerra Civil, para acabar sus días en México, lejos de una patria torturada que añoraba.

León Felipe fue un poeta que le cantó a las cosas pequeñas. Él supo ver el gran valor que late en las minucias, como única recompensa a una existencia desapercibida.

Además, fue un tremendo nostálgico. Su poesía está empapada en la pena, en la añoranza, en la esperanza de una libertad sin ataduras y errante. León Felipe supo describir la belleza que posee la melancolía, como en este poema (es largo, pero merece la pena): Qué lástima.

¡Que lástima

que yo no pueda cantar a la usanza

de este tiempo lo mismo que los poetas de hoy cantan!

¡Que lástima

que yo no pueda entonar con una voz engolada

esas brillantes romanzas

a las glorias de la patria!

¡Que lástima

que yo no tenga una patria!

Sé que la historia es la misma, la misma siempre, que pasa

desde una tierra a otra tierra, desde una raza

a otra raza,

como pasan

esas tormentan de estío desde esta a aquella comarca.

¡Que lástima

que yo no tenga comarca,

patria chica, tierra provinciana!

Debí nacer en la entraña

de la estepa castellana

y fui a nacer en un pueblo del que no recuerdo nada:

pase los dias azules de mi infancia en Salamanca,

y mi juventud, una juventud sombría, en la Montaña.

despues… ya no he vuelto a echar el ancla,

y ninguna de estas tierras me levanta

ni me exalta

para poder cantar siempre en la misma tonada

al mismo rio que pasa

rodando las mismas aguas,

al mismo cielo, al mismo campo y en la misma casa.

¡Que lástima que yo no tenga una casa!

Una casa solariega y blasonada,

una casa

en que guardara.

a mas de otras cosas raras,

un sillon viejo de cuero, una mesa apolillada

y el retrato de un mi abuelo que ganara

una batalla.

¡Que lastima

que yo no tenga un abuelo que ganara

una batalla,

retratado con una mano cruzada

en el pecho, y la otra mano en el puño de la espada!

Y, ¡que lastima

que yo no tenga siquiera una espada!

Porque…, ¿que voy a cantar si no tengo ni una patria,

ni una tierra provinciana,

ni una casa

solariega y blasonada,

ni el retrato de un mi abuelo que ganara

una batalla,

ni un sillón viejo de cuero, ni una mesa, ni una espada?

¡Que voy a cantar si soy un paria que apenas tiene una capa!

Sin embargo…

en esta tierra de España

y en un pueblo de la Alcarria

hay una casa

en la que estoy de posada

y donde tengo, prestadas,

una mesa de pino y una silla de paja.

Un libro tengo también. Y todo mi ajuar se halla

en una sala

muy amplia

y muy blanca

que esta en la parte mas baja

y mas fresca de la casa.

Tiene una luz muy clara

esta sala

tan amplia

y tan blanca…

Una luz muy clara

que entra por una ventana

que da a una calle muy ancha.

Y a la luz de esta ventana

vengo todas las mañanas.

Aqui me siento sobre mi silla de paja

y venzo las horas largas

leyendo en mi libro y viendo cómo pasa

la gente al traves de la ventana.

Cosas de poca importancia

parecen un libro y el cristal de una ventana

en un pueblo de la Alcarria,

y, sin embargo, le basta

para sentir todo el ritmo de la vida a mi alma.

Que todo el ritmo del mundo por estos cristales pasa

cuando pasan

ese pastor que va detrás de las cabras

con una enorme cayada,

esa mujer agobiada

con una carga de leña en la espalda,

esos mendigos que vienen arrastrando sus miserias de Pastrana

y esa niña que va a la escuela de tan mala gana.

¡Oh, esa niña! Hace un alto en mi ventana

siempre y se queda a los cristales pegada

como si fuera una estampa.

¡Que gracia

tiene su cara

en el cristal aplastada

con la barbilla sumida y la naricilla chata¡

Yo me río mucho mirándola

y la digo que es una niña muy guapa…

Ella entonces me llama ¡tonto!. y se marcha.

¡Pobre niña! Ya no pasa

por esta calle tan ancha

caminando hacia la escuela de muy mala gana,

ni se para

en mi ventana,

ni se queda a los cristales pegada

como si fuera una estampa.

Que un dia se puso mala,

muy mala

y otro día doblaron por ella a muerto las campanas.

Y en una tarde muy clara,

por esta calle tan ancha,

al través de la ventana,

vi como se la llevaban

en una caja muy blanca…

En una caja

muy blanca

que tenia un cristalito en la tapa.

Por aquel cristal se la veia la cara

lo mismo que cuando estaba

pegadita al cristal de mi ventana…

Al cristal de esta ventana

que ahora me recuerda slempre el cristalito de

tan blanca.

Todo el ritmo de la vida pasa

por este cristal de mi ventana…

Y la muerte también pasa!

¡Que lástima

que no pudiendo cantar otras hazañas,

porque no tengo una patria,

ni una tierra provinciana,

ni una casa

solariega y blasonada,

ni el retrato de un mi abuelo que ganara

una batalla

ni un sillón viejo de cuero, ni una mesa, ni una espada,

y soy un paria

que apenas tiene una capa…

venga, forzado, a cantar cosas de poca importancia!

León Camino Galicia de la Rosa, conocido como León Felipe, nació en Tábara, Zamora, el 11 de abril de 1884. Nació en una familia acomodada, su padre era notario. Pasó su infancia en Sequeros, Salamanca, y en 1893 se trasladó con su familia a Santander. Tras estudiar en Madrid, ejerció de farmacéutico en varias ciudades al tiempo que trabajaba como actor para una compañía de teatro itinerante.

Permaneció tres años en la cárcel, convicto de desfalco y contrajo un matrimonio fracasado con la peruana Irene Lambarri. Su vida bohemia le sumió en una situación económicamente complicada hacia 1919, cuando iniciaba su obra poética en Madrid. En 1920 publicó Versos y oraciones del caminante.

Tras tres años de estancia en Guinea Ecuatorial, en aquellos años colonia española, trabajando como administrador de hospitales, viajó a México en 1922, con una carta de Alfonso Reyes que habría de abrirle las puertas del ambiente intelectual mexicano.
Trabajó como bibliotecario en Veracruz, y como profesor de literatura española en la Universidad Cornell, Estados Unidos. Contrajo un segundo matrimonio con Berta Gamboa, también profesora.

Volvió a España poco antes de iniciarse la guerra civil, y apoyó la república hasta 1938, año en que se exilió definitivamente a México.

Fue agregado cultural de la embajada de la República española en el exilio, única reconocida entonces por el gobierno mexicano. La experiencia de la guerra civil y el exilio posterior configuraron una voz poética combativa y rebelde.
Murió en Ciudad de México el 18 de septiembre de 1968.

 

 

Sergio Pitol Deméneghi y Discurso Premio Cervantes 2005

Sergio Pitol Deméneghi

 Sergio Pitol Deméneghi (Puebla18 de marzo de 1933Xalapa12 de abril de 2018) fue un escritor, traductor y diplomático mexicano. Su vocación lo ha volcado hacia la promoción de los derechos humanos en México y al cuestionamiento de orientaciones políticas que coloquen al ser humano por debajo de la razón de Estado.[cita requerida] Falleció el 12 de abril de 2018 a los 85 años por complicaciones de una afasia progresiva que lo acompañaba desde hace varios años.

Pitol y el llamado del viaje

Fabiola Palapa Quijas y Eirinet Gómez, corresponsal   jueves, 12 abr 2018

Xalapa, Ver. La experiencia del viaje no sólo marcó gran parte de la vida de Sergio Pitol, sino también su producción literaria. El escritor consideraba que viajar de manera mental era indispensable para “no ponerse límites, no cerrarse y crearse formas aldeanas, sino concebir el mundo como amplio y diferente, saber que uno es un granito en ese inmenso mundo y que no hay nada eterno”.

Pitol murió este jueves a las 09:30 horas en Xalapa por complicaciones de una afasia progresiva que le afectaba desde hace varios años.

Desde muy joven sintió el llamado del viaje, que con el tiempo se convirtió en uno de los móviles de su obra literaria, la cual ha marcado a varias generaciones de lectores y escritores de América Latina y el mundo.

Nació en la ciudad de Puebla el 18 de marzo de 1933. A la edad de cinco años contrajo paludismo, al que le llamaban “malaria consultiva”, lo cual le condujo desde pequeño a la lectura debido a los largos periodos de reposo que debía guardar. Comenzó con Verne, Stevenson, Dickens y a los doce años ya había terminado La guerra y la paz.

A los dieciséis o diecisiete años estaba ya familiarizado con Proust, Faulkner, Mann, Wolf, Kafka, Neruda, Borges, los poetas del grupo Contemporáneos, mexicanos, los del 27 españoles, y los clásicos españoles.

Vivió en Europa durante 18 años. En México estudió derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y fue titular de esa carrera en la Universidad Veracruzana de Xalapa y en la Universidad de Bristol, en Estados Unidos. Pitol fue traductor, profesor, editor y también diplomático en París, Varsovia, Budapest, Moscú y Praga.

En una entrevista con La Jornada en 2010, el escritor mexicano confesó: “Yo me aventuro a decir que soy los libros que he leído, la pintura que he visto, la música escuchada y olvidada, las calles recorridas. Uno es su niñez, su familia, unos cuantos amigos, algunos triunfos, bastante fastidio. Uno es una suma mermada por infinitas restas. Uno está conformado por tiempo, adicciones y credos diferentes”.

En una entrevista con Carlos Monsiváis, Pitol explicó que recurría con frecuencia a Jorge Luis Borges cuando se estancaba en un texto y no lograba continuarlo pensaba en una frase del autor argentino para cerrar su párrafo.

“Yo descubrí en 1952 a Borges en un suplemento cultural, donde se publicó La casa de Asterión. Creo que el mayor descubrimiento de una prosa fue ése. Parecía otro idioma. Nunca había conocido tal maravilla. ¿Te acuerdas que en los años cincuenta llegaba a las librerías la revista Sur, donde escribía frecuentemente Borges? Compraba la revista casi sólo por leer sus cuentos, sus reseñas de cine y sus ensayos.

“En México sólo tenía un puñado de lectores. La revista Sur me acercó a la literatura argentina, casi más que a la mexicana. Ahora si abro algunas novelas de entonces me asombro de qué malos eran, qué solemnes, qué huecos. Sólo logro admirar a Guiraldes, W. H Hudosn, los ensayos y las novelas cortas de Bianco, los cuentos de Silvina Ocampo”, contestó a Monsiváis.

Sergio Pitol pertenece a la generación de Medio Siglo y la comparte con los escritores Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco, Elena Poniatowska, Juan García Ponce, Juan Vicente Melo, Juan Manuel Torres y José de la Colina, entre otros.

Con motivo de la publicación de Una autobiografía soterrada, bajo el sello de Almadía, comentó a La Jornada: “Soy un hijo de todo los visto y lo soñado, de lo que amo y aborrezco, pero aún más ampliamente de la lectura, desde la más prestigiosa a la casi deleznable…Escribir ha sido para mi, si se me permite emplear la expresión de Bajtin, dejar un testimonio personal de la mutación constante del mundo”.

Para el escritor la autobiografía siempre estuvo presente desde sus primeros cuentos y en la Trilogía de la memoria (2007), simplemente buscó una forma distinta de abordarla, convirtiéndose en el personaje que deambula por todas sus páginas. “Releerme significó revivir experiencias de mi relación con la música, la ópera, el cine, el teatro y, por supuesto, la literatura”, dijo el Premio Miguel de Cervantes de Literatura 2005 a La Jornada (6/05/2010).

En su libro ‘El mago de Viena’, el autor nos muestra, con la maestría narrativa que lo caracteriza, pequeñas ventanas al mundo de sus memorias literarias, de su imaginación histórica, de su pasión inextinguible por la literatura, los viajes y la vida.

En las últimas presentaciones públicas, Pitol ya no hablaba, simplemente sonreía y abría sus brazos para agradecer los aplausos de sus lectores que acudían a verlo, como sucedió en el 2012 en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, cuando se presentó la antología titulada Elogio del cuento polaco.

En 2013 se le rindió un homenaje en el Palacio de Bellas Artes con motivo de su 80 aniversario, el escritor y traductor permaneció sentado en una de las butacas de la sala Manuel M. Ponce, ahí escuchó la intervención de sus amigos, alumnos y especialistas en su obra, quienes lo definieron como un hombre libre, vital y de humor, autor a contracorriente y solidario que todo lo convierte en literatura.

También ese año recibió otro homenaje en Xalapa, en el Hay Festival, y su editor Marcelo Uribe le entregó un ejemplar de El tercer personaje, que en ese entonces acababa de salir de la imprenta, publicado por Ediciones Era. El argentino Andrés Neuman, quien participó en el evento, señaló que en Pitol “uno encuentra una especie de sustrato memorístico, lo que no es verdadero parece serlo; esa duda de si es o no es verdadero es parte de su encanto”. Se refirió a Pitol como autor de lo que ahora se menciona mucho en la crítica: la autoficción.

En Cuba, también en el 2013, el premio Cervantes 2005 asistió a la presentación de su libro El arte de la fuga, ante un auditorio que desafió una incesante lluvia sobre La Habana.

La obra del escritor mexicano ha sido traducida a diferentes idiomas (francés, alemán, italiano, polaco, húngaro, holandés, ruso, portugués y chino). Entre sus títulos más conocidos se encuentran: Tiempo cercado (1959), No hay tal lugar (1967), Infierno de todos (1971), El tañido de una flauta (1973) y Asimetría (1980), El arte de la fuga (1996), El desfile del amor (1984), y La vida conyugal (1991).

En su faceta como Traductor, Pitol se destacó por promover en nuestra lengua a autores como Henry James, Joseph Conrad, Jane Austen, Robert Graves, Witold Gombrowicz y el chino Lu Hsun, entre otros.

Sergio Pitol recibió diversos galardones, entre los que destacan el Premio Xavier Villaurrutia (1981) por su cuento Nocturno de Bujara; el Premio Herralde por su novela El desfile del amor (1984); el Premio de Literatura Latinoamericana y el del Caribe Juan Rulfo (1999); Nacional de Ciencias y Artes en Lingüística y Literatura 1983, así como el Premio Miguel de Cervantes de Literatura 2005.

Sergio Pitol

https://es.wikipedia.org/wiki/Sergio_Pitol

Sergio Pitol Medal of the Miguel de Cervantes Prize.svg

Información personal

Nombre en español Sergio Pitol 
Nacimiento 18 de marzo de 1933
PueblaFlag of Mexico.svg México
Fallecimiento 12 de abril de 2018 (85 años)
XalapaFlag of Mexico.svg México
Nacionalidad mexicana
Lengua materna Español

Educación

Alma máter

Información profesional

Ocupación Escritor, traductor y diplomático
Empleador
Lengua de producción literaria Español
Obras notables El arte de la fuga, El desfile del amor, Nocturno de Bujara
Miembro de
Distinciones Premio Miguel de Cervantes en 2005
Doctorado honoris causaotorgada por la UAM (1998)
Premio Nacional de Literatura(1983)

Biografía

«Uno es los libros que ha leído, la pintura que ha visto, la música escuchada y olvidada, las calles recorridas. Uno es su niñez, su familia, unos cuantos amigos, algunos amores, bastantes fastidios. Uno es una suma mermada por infinitas restas.»

El arte de la fuga, Sergio Pitol

Sergio Pitol nació el 18 de marzo de 1933 en Puebla, pero desde los cuatro años se trasladó al ingenio veracruzano El Potrero, tras la muerte de su padre. Al poco tiempo, cuando tenía cinco años, su madre murió ahogada en el Río Atoyac.23​ Huérfano, creció en una casa grande en este pequeño pueblo de menos de tres mil habitantes. Así lo describe él mismo en su discurso elaborado para el Premio Cervantes:4

«Un nombre, tan distante a la elegancia: Potrero. Era un ingenio de azúcar rodeado de cañaverales, palmas y gigantescos árboles de mangos, donde se acercaban animales salvajes. Potrero estaba dividido en dos secciones, una de unas quince o diecisiete casas, habitadas por ingleses, americanos y unos cuantos mexicanos. Había un restaurante chino, un club donde las damas jugaban a las cartas un día por semana, una biblioteca de libros ingleses y una cancha de tenis.»

Pasó su infancia rodeado de adultos que expresaban en sus conversaciones una gran nostalgia por el mundo anterior a la Revolución, un mundo destruido del que guardaban recuerdos contradictorios: tan pronto evocaban las virtudes de aquel paraíso perdido como se quejaban por las miserias y calamidades que habían pasado en aquella época. Fueron precisamente esas experiencias las que influyeron notablemente en la creación de sus primeros cuentos, los de Tiempo Cercado e Infierno de todos, que no son más que «el resultado de un ejercicio de limpieza, una vía de escape de ese mundo asfixiado, enfermo, con tufo a lugares oscuros, cerrados y aislados«, como él mismo afirmó en una entrevista de 1989.5

Durante varios años estuvo enfermo de paludismo, lo que le obligó a recluirse en casa, tiempo que aprovechó para entregarse a la lectura: comenzó con VerneStevensonDickens y a los doce años ya había terminado Guerra y Paz. A los diecisiete años ya estaba familiarizado con ProustFaulknerThomas MannVirgina WoolfKafkaNerudaBorges, los poetas del grupo Contemporáneos, mexicanos, los de la generación del 27 y los clásicos españoles. Todos los veranos solía ir con su abuela y su hermano a un balneario a tomar aguas minerales, aunque nunca llegó a experimentar una gran mejoría. Fue su abuela una figura importante en su vida, pues además de hacerse cargo de su educación, le sirvió de modelo y referente a la hora de iniciarse en la literatura, ya que pasaba la mayor parte del día leyendo novelas, sobre todo las de Tolstoi, su autor preferido.

A los dieciséis años llegó a la Ciudad de México para estudiar en la Universidad y encontró su vocación verdadera, su camino hacia la literatura, en la Facultad de Derecho, influyéndole notablemente su maestro Don Manuel Martínez Pedroso, catedrático de Teoría del Estado y Derecho Internacional. Dice de él que «Don Manuel fue una de las personas más sabias que he conocido».

Se licenció en derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México, y ha sido titular de esa carrera en su alma máter, en la Universidad Veracruzana de Xalapa y en la Universidad de Bristol. Fue miembro del Servicio Exterior mexicano desde 1960, para el que ha trabajado como agregado cultural en ParísVarsoviaBudapestMoscú y Praga. Su paso por Moscú6​ afianzó en él su afición por la literatura rusa en general y por Antón Chéjov en particular.

Además residió en RomaPekín y Barcelona por motivos de estudio y trabajo. En esta última ciudad vivió entre 1969 y 1972 traduciendo para varias editoriales, entre ellas Seix BarralTusquets y Anagrama (la cual publica sus obras en España). Actualmente vive en Xalapa, capital del estado mexicano de Veracruz.

Pitol es también conocido por sus traducciones al español de novelas de autores clásicos en lengua inglesa, como Jane AustenJoseph ConradLewis Carroll y Henry James, entre otros.

Empezó a publicar en la madurez (No hay tal lugar, 1967). «Me inicié con el cuento y durante quince años seguí escribiéndolos. En el cuento hice mi aprendizaje. Tardé mucho en sentirme seguro.»7​ Escribió una decena de libros antes de El arte de la fuga (1996), donde hizo un notable balance de su trayectoria y creó un género narrativo-memorialístico muy personal. La difusión masiva de su obra ha sido tardía.

El 23 de enero de 1997, fue elegido miembro correspondiente de la Academia Mexicana de la Lengua.8

Acerca de su obra

Dentro de su obra narrativa, se pueden destacar dos etapas:

Primera etapa

Iniciada con sus primeros cuentos, los de Tiempo cercado e Infierno de todos, marcada por tintes nostálgicos y un tanto negativos, definida por él mismo como un intento de escapar de un mundo asfixiado y enfermo. En el período en el que escribió estos cuentos se entregó a la lectura de William Faulkner, puesto que en sus novelas encontró un mundo con el que se sentía claramente identificado: el de los terratenientes del sur de Estados Unidos después de la Guerra Civil, gente que vivía en grandes casas, que padecía enfermedades de todo tipo y vivía arruinada, sin lograr adaptarse al mundo contemporáneo. Un mundo lleno de niños que nacieron después del desastre: niños huérfanos, enfermos, amedrentados.

Segunda etapa

La segunda etapa se conoce como la de los viajes, donde el protagonista es una especie de peregrino laico, un joven ansioso por descubrir los misterios de la naturaleza humana. En esta etapa Sergio Pitol se centra en ahondar en la psicología de los personajes, (la mayoría mexicanos) planteándose algunos dilemas morales. Un ejemplo característico sería el relato Cuerpo presente, con el que precisamente se inicia la segunda etapa. En ella hace un registro de los personajes y lugares que fue conociendo, aunque utilizara el lugar solamente como marco escénico.

Obras publicadas

Obra completa de Sergio Pitol:9

Libros de cuento
  • Tiempo cercado1959
  • Infierno de todos1971
  • No hay tal lugar1967
  • Del encuentro nupcial, 1970
  • Nocturno de Bujara, 1981, reeditado por Anagrama como Vals de Mefisto, 1984, incluye: «Mephisto-Waltzer», «El relato veneciano de Billie Upward», «Asimetría», «Nocturno de Bujara»
  • Cementerio de tordos1982
  • Cuerpo presente, 1990
  • Un largo viaje, 1999
Novela
  • El tañido de una flauta1972
  • El desfile del amor, 1984
  • Juegos florales1985
  • Domar a la divina garza1988
  • La vida conyugal1991, adaptada al cine
Ensayo
  • Los climas1972
  • De Jane Austen a Virginia Woolf : seis novelistas en sus textos, 1975
  • La casa de la tribu, 1989
  • Juan Soriano: el perpetuo rebelde, 1993
  • Adicción a los ingleses: vida y obra de diez novelistas, 2002
  • De la realidad a la literatura, 2003
  • El tercer personaje, ensayos, 2013
Memoria
  • El arte de la fuga1996
  • Pasión por la trama, 1998
  • El viaje2000
  • El mago de Viena2005
  • Una autobiografía soterrada2010
  • Memoria: 1933-1966, 2011
Selecciones, recopilaciones, antologías
  • Asimetría: antología personal1980
  • El relato veneciano de Billie Upward, Monteávila, 1992
  • Soñar la realidad: una antología personal, RHM, 1998
  • Todos los cuentos, Alfaguara, 1998
  • Tríptico de carnaval, Anagrama, 1999, contiene El desfile del amorDomar a la divina garzaLa vida conyugal
  • Todo está en todas las cosas, Lom, Era, 2000
  • Los cuentos de una vida, Debate, 2002
  • Obras reunidas II, FCE, 2003, contiene El desfile del amorDomar a la divina garzaLa vida conyugal
  • Obras reunidas III: cuentos y relatos, FCE, 2004
  • El oscuro hermano gemelo y otros relatos, Norma, 2004
  • Obras reunidas IV: escritos autobiográficos, FCE, 2006
  • Los mejores cuentos, Anagrama, 2006
  • Trilogía de la memoria, Anagrama, 2007, agrupa El arte de la fugaEl viaje y El mago de Viena
  • Icaro, 2007
  • La patria del lenguaje lecturas y escrituras latinoamericanas, Corregidor, 2013

Traducciones

Del chino
Del inglés
  • Nuevas metas de la dirección, William B. Given, Herrero, 1960
  • Dirección ejecutiva del personal : cómo obtener mejores resultados de la gente, Edward Schleh, Herrero, 1960
  • Relaciones humanas venturosas, principios y práctica en el negocio, en el hogar y en el gobierno, William J. Reilly, Herrero, 1961
  • El socialismo en la era nuclear, John Eaton, Era, 1968
  • El buen soldadoFord Madox Ford, Planeta, 1971
  • La cultura moderna en América Latina, Jean Franco, Joaquin Mortiz, 1971
  • Adios a todo esoRobert Graves, Seix Barral, 1971
  • La vuelta de tuercaHenry James, Salvat, 1971
  • EmmaJane Austen, Salvat, 1972
  • El corazón de las tinieblasJoseph Conrad, Lumen, 1974
  • El volcán, el mezcal, los comisarios… dos cartasMalcolm Lowry, Tusquets, 1984
  • En torno a las excentricidades del Cardenal PirelliRonald Firbank, Anagrama, 1985
  • Vales tu peso en oroJ. R. Ackerley, Anagrama, 1989
  • Los papeles de AspernHenry James, Monteávila, 1998
  • Las bostonianas, Henry James, Debolsillo, 2007
  • Daisy Miller y Los papeles de Aspern, Henry James, Unam, 2015
Del húngaro
  • El ajuste de cuentas y otros relatosTibor Dery, Era, 1968
  • Amor, Tibor Dery, Instituto cubano del libro, 1970
Del italiano
  • El mal oscuroGiuseppe Berto, Seix Barral, 1966
  • Salto mortal, Luigi Malerba, Seix Barral, 1969
  • Las ciudades del mundoElio Vittorini, Barral, 1971
  • Lida Mantovani y otras historias de FerraraGiorgio Bassani, Barral, 1971
Del polaco
  • Las puertas del paraísoJerzy Andrzejewski, Joaquín Mortiz, 1965
  • Cartas a la señora ZKazimierz Brandys, Universidad Veracruzana, 1966
  • Antología del cuento polaco contemporáneo, varios autores, Era, 1967
  • Madre de reyes, Kazimierz Brandys, Era, 1968
  • Diario argentinoWitold Gombrowicz, Sudamericana, 1968
  • Cosmos, Witold Gombrowicz, Seix Barral, 1969
  • La virginidad, Witold Gombrowicz, Tusquets, 1970
  • Transatlántico, Witold Gombrowicz, Barral, 1971
  • Bakakaï, Witold Gombrowicz, Barral, 1974
  • Rondó, Kazimierz Brandys, Anagrama, 1991
Del ruso

Premios y distinciones

Sobre Sergio Pitol

  • José Balza, Victoria de Stefano, Anamari Gomis, et aliiSergio Pitol, los territorios del viajero. México, ERA, 2000.
  • Karim Benmiloud. Sergio Pitol ou le carnaval des vanités. Paris, Presses Universitaires de France, 2012.
  • Karim Benmiloud, Raphaël Estève (dir.). El planeta Pitol. Bordeaux, Presses Universitaires de Bordeaux, 2012.
  • José Bru (comp.). Acercamientos a Sergio Pitol. Guadalajara, Universidad de Guadalajara, 1999.
  • Maricruz Castro Ricalde. Ficción, narración y polifonía: el universo narrativo de Sergio Pitol. México: Universidad Autónoma del Estado de México, 2000.
  • Laura Cazares Hernández. El caldero fáustico: la narrativa de Sergio Pitol. México, UAM, 2000.
  • (VV.AA.). Texto crítico n° 21, Xalapa, Universidad Veracruzana, abr.-jun. 1981.
  • Pedro M. Domene. Sergio Pitol: el sueño de lo realBatarro (revista literaria) n° 38-39-40, 2002.
  • Luz Fernández de Alba. Del tañido al arte de la fuga. Una lectura crítica de Sergio Pitol. México, UNAM, 1998.
  • Teresa García Díaz. Del Tajin a Venecia: un regreso a ninguna parte. Xalapa, Universidad Veracruzana, 2002.
  • Teresa García Díaz (coord.). Victorio Ferri se hizo mago en Viena (sobre Sergio Pitol). Xalapa, Universidad Veracruzana, 2007.
  • Alfonso Montelongo. Vientos troqueles: la narrativa de Sergio Pitol. Xalapa, Universidad Veracruzana, 1998.
  • Renato Prada Oropeza. La narrativa de Sergio Pitol: los cuentos. Xalapa, Universidad Veracruzana, 1996.
  • Eduardo Serrato (comp.). Tiempo cerrado, tiempo abierto. Sergio Pitol ante la crítica. México, ERA – UNAM, 1994.
  • Hugo Valdés Manríquez. El laberinto cuentístico de Sergio Pitol. Monterrey, Gobierno del Estado de Nuevo León, 1998.

Referencias

  1.  Muere Sergio Pitol.
  2. Volver arriba La Espinosa, Pablo. «Sergio Pitol, visionario marcado por los viajes – La Jornada»http://www.jornada.unam.mx. Consultado el 4 de julio de 2017.
  3. Volver arriba Ricardo, Jorge (17 de febrero de 2015). «Los días y las señas». Reforma. Consultado el 4 de julio de 2017.
  4. Volver arriba Premios Cervantes, 1976-2005, Universidad de Alcalá
  5. Volver arriba El caldero Fáustico: la narrativa de Sergio Pitol pág.209
  6. Volver arriba Fragmentos del Diario de Moscú
  7. Volver arriba «La novela es un género que lo acepta todo», conversación con Carlos Monsiváis con motivo de la publicación de El mago de Viena y Los mejores cuentosEl País digital, 08.10.2055; acceso 02.11.2011
  8. Volver arriba Miembros de la Academia Mexicana de la Lengua, apartado Miembros correspondientes; acceso 02.11.2011
  9. Volver arriba Véase la «Bibliografía de Sergio Pitol» en Benmiloud, Karim, y Raphaël Esteve. El planeta Pitol. Bordeaux: Presses Universitaires de Bordeaux, 2012, pp. 351-354
  10. Volver arriba Premio Xavier Villaurrutia en El Poder la Palabra; acceso 02.11.2011
  11. Volver arriba Pág.Web Premio Cervantes

Enlaces externos

https://www.uah.es/universidad/premio_cervantes/documentos/discurso_pitol.pdf

Discurso Sergio Pitol, Premio Cervantes 2005

  • Huérfano desde los cuatro años, pasó su infancia rodeado de adultos.

  • Se inició, y refugió, prematuramente en la lectura.

  • El cuento es el género, por excelencia, de su obra literaria.

Sergio Pitol (Puebla, México, 1933) recibió el Premio Cervantes 2005. En su discurso, confiesa por qué su infancia es precisamente uno de los pilares de su obra: quedó huérfano a los cuatro años, con lo que tuvo que ser criado por una abuela. Una infancia marcada, además, por la enfermedad que, irremediablemente, le condujo a la lectura.
Pitol dedica unas palabras a Cervantes, “un adelantado de su época. No hay ninguna corriente literaria importante que no le deba algo a El Quijote: las varias ramas del realismo, el romanticismo, el simbolismo, el expresionismo, el surrealismo, la literatura del absurdo, la nueva novela francesa y muchísimas más encuentran sus raíces en el libro de Cervantes”.

Discurso íntegro de Sergio Pitol

«Majestades:
El primero de diciembre del año pasado, ese mágico día que pareciera haber transformado mi vida, la Ministra de Cultura de España me anunció que había sido otorgado el Premio Cervantes, eran las nueve de la mañana y una hora después mi casa estaba atestada de una muchedumbre: un equipo de televisión, la radio, los periodistas locales, mis familiares, mis amigos, mis colegas de la Universidad, mis vecinos y una cantidad de transeúntes desconocidos que entraron por curiosidad.
Por la tarde fui a la ciudad de México para hacer una tregua; llegué a las doce de la noche a un hotel donde siempre me alojo. Al entrar en el vestíbulo me encontré con un equipo de televisión española, que había llegado a la Feria del Libro de Guadalajara y al saber la noticia del Premio volaron a la capital para entrevistarme. A las tres de la mañana subí a mi habitación como un sonámbulo destrozado.
En el viaje de Xalapa a la capital dormí profundamente, quizás una hora, pero en las cuatro siguientes, aletargado, entre el sueño y la vigilia, aparecían visiones de infancia, personas de un pueblo al que no he visto desde casi sesenta años, mi abuela con un libro, algunos festejos en casa o en el campo, la nana de mi abuela que llegaba a pasar temporadas con nosotros a los noventa años, jardines espléndidos, mi hermano jugando tenis y montando yeguas, trozos de conversaciones sobre el mal precio del café y de los cultivos que por sequías o inundaciones siempre dejaban pérdidas, familias sentadas alrededor del radio para saber la noticia de la guerra civil española, que siempre terminaban en estruendosas discusiones.

«La enfermedad me condujo a la lectura. Sin ellos, los maestros, no hubiera llegado a este día»

Desde ese primero de diciembre he recordado imprevisiblemente fases de mi vida, unas radiantes y otras atroces, pero siempre volvía a la infancia, un niño huérfano a los cuatro años, una casa grande en un pueblo de menos de tres mil habitantes. Un nombre, tan distante a la elegancia: Potrero. Era un ingenio de azúcar rodeado de cañaverales, palmas y gigantescos árboles de mangos, donde se acercaban animales salvajes. Potrero estaba dividido en dos secciones, una de unas quince o diecisiete casas, habitadas por ingleses, americanos y unos cuantos mexicanos. Había un restaurante chino, un club donde las damas jugaban a las cartas un día por semana, una biblioteca de libros ingleses y una cancha de tenis. Esa parte estaba rodeada por bardas altas y fuertes para impedir que a ese paraíso se introdujeran los obreros, artesanos, campesinos y comerciantes minúsculos del pueblo. Aquella zona era tórrida e insalubre. Estuve enfermo de paludismo durante varios años, por lo cual salía poco de casa; en verano mi abuela, mi hermano y yo pasábamos un mes en un balneario a tomar aguas minerales, de donde regresábamos mi hermano sano, como lo fue casi en toda su vida, mi abuela con un reumatismo disminuido y yo sin ninguna mejoría. De vuelta pasábamos ciudades prósperas, con excelentes restaurantes, luces de neón, comercios bien surtidos y movimiento en las calles, pero cuando llegábamos al lugar donde vivíamos, me quedaba siempre deslumbrado. Mi abuela vivía para leer todo el día sus novelas. Su autor preferido era Tolstoi. La enfermedad me condujo a la lectura; comencé con Verne, Stevenson, Dickens y a los doce años ya había terminado La guerra y la paz. A los dieciséis o diecisiete años estaba familiarizado con Proust, Faulkner, Mann, la Wolf, Kafka, Neruda, Borges, los poetas del grupo Contemporáneos, mexicanos, los del 27 españoles, y los clásicos españoles.
A esa edad, saliendo de la adolescencia encontré algunos maestros excepcionales. Estoy seguro que sin ellos no hubiera llegado a este día, elegantísimo como estoy, en el Paraninfo de la prestigiosísima Universidad de Alcalá ni poder dar las gracias a Sus Majestades, al Rector de esta Universidad, los jurados y a ustedes, señoras y señores.

Los maestros

Llegué a la ciudad de México a los dieciséis años para cursar estudios universitarios. Me inscribí en la Facultad de Derecho y frecuenté la de Filosofía y Letras. Pero la que definió mi destino, mi camino hacia la literatura, fue la Facultad de Derecho, y concretamente a un maestro, Don Manuel Martínez de Pedroso, catedrático de Teoría del Estado y Derecho Internacional. Los alumnos más comprometidos con la carrera, los más ordenados, los de óptimas calificaciones en todas las asignaturas, desorientados ante la ausencia de un programa previamente establecido, desertaron a las dos o tres semanas de haberse iniciado el curso. Don Manuel Pedroso fue una de las personas más sabias que he conocido, y, quizás por eso, nada en él había de libresco. Cuando en el salón no quedó sino un puñado de fieles, el maestro sevillano inició realmente su paideia. La impartía del modo más heterodoxo que en aquella época pudiera concebirse la enseñanza del derecho. Pedroso solía hablarnos del dilema ético encarnado en El gran inquisidor, de Dostoievski; del antagonismo entre obediencia al poder y el libre albedrío en Sófocles Eurípides; de las nociones de teoría política expresadas en los tantos Enriques y Ricardos de los dramas históricos de Shakespeare; de Balzac y su concepción dinámica de la historia; de los puntos de contacto entre los utopistas del Renacimiento con sus antagonistas los teóricos del pensamiento político, los primeros visionarios del Estado Moderno: Juan Bodino y Thomas Hobbes. A veces en la clase discurría ampliamente sobre la poesía de Góngora, poeta que prefería a cualquier otro del idioma, o de su juventud en Alemania, donde había realizado la traducción al español de poemas de Rilke, algunas obras de Goethe y también la de Despertar de primavera, de Franz Wedekind, uno de los primeros dramas expresionistas que circuló en el ámbito hispánico. Era un narrador espléndido, nos relataba sus actividades durante la guerra civil, de sus experiencias en el sobrecogedor Moscú de las grandes purgas, donde fue el último embajador de la República Española. A menudo nos vapuleaba con cáustico sarcasmo, pero igual celebraba nuestras primeras victorias. Pedroso nos incitaba a leer, a estudiar idiomas, pero también a vivir. Disfrutaba de los relatos que le hacíamos, inventándole algunos detalles y exagerando otros, de nuestros recorridos nocturnos por antros de los que parecía un milagro salir ilesos. Al terminar el curso uno sabía Teoría del Estado con más claridad que aquellos alumnos que desertaron para abrevar en fuentes más convencionales. Carlos Fuentes ha escrito sobre él páginas excelentes.
En el mismo periodo, frecuenté devotamente los cursos de Don Alfonso Reyes en el Colegio Nacional, sobre literatura y filosofía griega y leí gran parte de sus libros. Los leía, me imagino, por el puro amor a su idioma, por la insospechada música que encontraba en ellos, por la gracia con que, de repente, aligeraba la exposición de un tema necesariamente grave. Borges, en un poema en memoria del escritor mexicano, afirma:

«En los trabajos lo asistió la humana
esperanza y fue lumbre de su vida
dar con el verso que ya no se olvida
y renovar la prosa castellana».

Era tal su discreción, que muchos aun ahora no acaban de enterarse de esa hazaña portentosa: transformar, renovándola, nuestra lengua. Releo sus ensayos y más me asombra la juventud de esa prosa que no se parece a ninguna otra. Cardoza y Aragón sostiene que nadie que no hubiese releído a Reyes podría afirmar conocerlo.

«El objetivo de la escritura es la posibilidad de convertir en nueva una palabra mil veces repetida con sólo acomodarla en la posición adecuada en una frase

Debo a nuestro gran escritor y a los varios años de tenaz lectura de su obra la pasión por el lenguaje; admiro su secreta y serena originalidad, su infinita capacidad combinatoria, su humor, su habilidad para insertar refranes y una radiante levedad reñida en apariencia con el lenguaje literario, en medio de alguna sesuda exposición sobre Góngora, Gracián, Virgilio o Mallarmé. Si la razón teórica en Reyes topó con mi sordera, le soy deudor en cambio del acercamiento a varios terrenos a los que de otra manera quizás habría tardado en llegar: el mundo helénico, la literatura española medieval y la de los Siglos de Oro, la novela del sertón y la poesía vanguardista de Brasil, Sterne, Borges, Francisco Delicado, Goethe sobre todo, la novela policial culta, ¡y tantas cosas más! Su gusto era ecuménico. Reyes se movía con ligera seguridad, con extremada cortesía, con curiosidad insaciable por muy variadas zonas literarias, algunas aún poco iluminadas y entonadas. Acompañaba el ejercicio hedónico de la escritura con otras responsabilidades. El maestro -porque también lo era- concebía como una especie de apostolado compartir con su grey todo aquello que lo deleitaba. Lo que mi generación le debe ha sido invaluable. En una época de ventanas cerradas, de nacionalismo estrecho, Reyes nos incitaba a emprender todos los viajes. Evocarlo, me hace pensar en uno de sus primeros cuentos: “La cena”, un relato de horror inmerso en una atmósfera cotidiana, donde a primera vista todo parecía normal, anodino, hasta podría decirse un poco dulzón, mientras entre líneas el lector va poco a poco presintiendo que se interna en un mundo demencial, quizás en el del crimen.
Esa “cena” debe haberme herido en el flanco preciso. Años después comencé a escribir. Y sólo hace poco advertí que una de las raíces de mi narrativa se hunde en aquel cuento. Buena parte de lo que más tarde he hecho no es sino un mero juego de variaciones sobre aquel relato.
Mencioné a Don Manuel Pedroso y a Don Alfonso Reyes como mis maestros. Ambos era figuras imponentes en el mundo mexicano académico y cultural. Toda la vida tuvieron condiciones óptimas para desarrollarse, venían de familias opulentas, habían viajado y conocido a las mayores figuras de la cultura por donde pasaban. Mi tercer maestro, Aurelio Garzón del Camino, era en cambio modestísimo, baldado físicamente, pobre, oscuro, pero como los otros dos vivía plenamente en la literatura.
En 1956, a los veintitrés, comencé a trabajar como corrector de estilo en la Campaña General de Ediciones. En esa editorial hice amistad con Garzón del Camino, un traductor infatigable que vertió al español la entera Comedia Humana de Balzac, más todas las novelas de Zola y muchos otros libros franceses. Era director de correctores en la editorial. Al poco tiempo habíamos descubierto que coincidíamos en curiosidades literarias y que teníamos amistades comunes. Tal vez lo que fundamentalmente nos unía era nuestra devoción al humor y a la parodia, en la que él era maestro. Aquel modesto gramático español, salvado por la Embajada mexicana de un campo de concentración y transportado a México después de la hecatombe en España, me transmitió su pasión por el idioma, que él convertía casi en una religión. Con frecuencia salíamos a comer en los varios paraísos gastronómicos, no de lujo, que había detectado cerca de la editorial, y en cada una de esas ocasiones asistí a una lectura de literatura y gramática, enunciada con gracia y sin pedantería. De él aprendí que el mejor estímulo para une escritor se lograba acercándose a las épocas de mayor esplendor del idioma. Por eso habría de tener a la mano a los clásicos mayores. Me explicaba, libro en mano, que el estilo era una destilación de los mejores segmentos de la lengua, desde el Cantar del Mío Cid, hasta el lenguaje de nuestros días, pero en el tránsito se paseaba por los fastos del Siglo de Oro, las cadencias del modernismo, las audacias vanguardistas de los años veinte y treinta del siglo pasado, hasta llegar a Borges. Escribir –decía Garzón del Camino- no significaba copiar mecánicamente a los maestros, ni utilizar términos obsoletos como lo habían hecho algunos neocolonialistas mexicanos. El objetivo fundamental de la escritura era descubrir o intuir el “genio de la lengua”, la posibilidad de modularla a discreción, de convertir en nueva una palabra mil veces repetida con sólo acomodarla en la posición adecuada en una frase.

«El mayor deslumbramiento en mi adolescencia fue el idioma de Borges»

Tal vez el mayor deslumbramiento en mi adolescencia fue el idioma de Borges; su lectura me permitió darle la espalda tanto a lo telúrico como a mucha mala prosa de la época. Lo leí por primera vez en un suplemento cultural. El cuento de Borges aparecía como un ejemplo en un ensayo sobre literatura fantástica hispanoamericana del peruano José Durand. Era “La casa de Asterión”; lo leí con estupor, con gratitud, con infinito asombro. Al llegar a la frase final tuve la sensación de que una corriente eléctrica recorría mi sistema nervioso. Aquellas palabras: “¿Lo creerás, Ariadna? –dijo Teseo-, el Minotauro apenas se defendió”, dichas de paso, como por casualidad, revelaban el misterio oculto
del relato: la identidad del extraño protagonista y su resignada inmolación. Jamás había llegado a imaginar que el lenguaje pudiera alcanzar grados semejantes de intensidad, levedad y extrañeza. Salí de inmediato a buscar sus libros; encontré unos pocos, empolvados en los anaqueles de una librería: en aquellos años los lectores mexicanos de Borges se podían contar con los dedos, como en todas partes, hasta en la misma Argentina.
En el tiempo que descubrí a Borges comenzó a interesarme la narrativa hispanoamericana. Leí a Alejo Carpentier. Del escritor cubano lo que me atrajo fue el ritmo, la austera melodía de su fraseo, una intensa música verbal con resonancias clásicas y modulaciones procedentes de otras lenguas y otras literaturas. A la calidad de su idioma, Carpentier añadía los atractivos del Caribe, su intrincada geografía, la apasionante historia, el cruce de mitos y de lenguas, la reflexión política; todo ello integrado en tramas perfectas. El Siglo de las Luces es una de las más excepcionales novelas de nuestra lengua, un relato sobre la influencia iluminista tanto en las islas del Caribe como en tierra firme, y una amarga y profunda reflexión sobre los ideales políticos: la revolución, su triunfo, su transformación en razón de Estado; ideales mantenidos en proclamas públicas pero negados y combatidos en la práctica. En nada de lo que Carpentier escribió después encontré la misma tensión.
El exilio español enriqueció de una manera notable a la cultura mexicana. Las universidades, las editoriales, las revistas, los suplementos culturales, el teatro, el cine, la ciencia, la arquitectura se renovaron. Aquellos peregrinos, heridos por una guerra atroz y derrotados, crearon una atmósfera intelectual mejor, nos enseñaron a entender y amar a la España que ellos representaban y ampliar nuestros horizontes. En la filosofía, María Zambrano y José Gaos, en la teoría de la música, Adolfo Salazar y Jesús Bal y Gay, en la historia de las artes plásticas Juan de la Encina, en el cine Luis Buñuel, y en la literatura, Luis Cernuda, José Moreno Villa, Emilio Prados, Manuel Altolaguirre, Mar Ar, José Bergamín, al principio del exilio, el latinista Millares Carlo, y muchísimos más. Nosotros estudiamos con pasión a los clásicos españoles desde siempre, por ser también nuestros clásicos. Leíamos al Quijote, las Novelas ejemplares, la CelestinaEl buscón y gran tacaño, la literatura medieval y la de los Siglos de Oro con el mismo interés que lo hacíamos con las literaturas contemporáneas. Fuera de los clásicos, sólo me interesaba Valle-Inclán, Ramón Gómez de la Serna, Antonio Machado y los poetas del 27. La literatura del XIX no la toqué en la adolescencia, tenía fama de mojigata y de un costumbrismo regionalista. De golpe, los españoles exiliados me descubrieron la grandeza de Galdós. María Zambrano, Luis Cernuda, José Bergamín escribieron ensayos extraordinarios en aquel tiempo sobre ese novelista. Después de Cervantes estaba sólo Galdós. Para ellos no había una novela española que hubiera podido superar a las cuatro de Torquemada, o a dos Episodios Nacionales: Bodas reales o los duendes de la camarilla. Buñuel filmó tres de sus novelas: Nazarín, Tristana y Halma, a la que tituló Viridiana. El discurso que leyó Octavio Paz en este lugar en 1981 fue dedicado a Galdós, al último de la segunda serie de los Episodios Nacionales: Un faccioso más y algunos frailes menos. El ensayo de Paz es magistral. Trata de la semejanza de la historia del siglo XIX en España y en México: la permanente guerra entre liberales y conservadores en los dos países, entre fanatismo contra tolerancia, Inquisición contra libertad, legionarios celestiales contra la vida pública laica.

«El exilio español enriqueció de una manera notable a la cultura mexicana»

La libertad en El Quijote

Uno de los ejes fundamentales de El Quijote consiste en la tensión entre demencia y cordura. En la primera parte de la novela sus andanzas terminan en desastres, se extravían a cada momento, en cada aventura el cuerpo de don Quijote yace descalabrado, apaleado, pateado, con huesos y dientes rotos, o sumido en charcos de sangre. Esos acontecimientos hacían reír a sus contemporáneos, quienes leían el libro para divertirse. Lo cómico allí es aparente, pero en el subsuelo del lenguaje se esconde el espejo de una época inclemente, un anhelo de libertad, de justicia, de saber, de armonía. Cervantes fue desde joven un lector y admirador de Erasmo, por lo que logra intuir la superioridad de una vida interior que vencerá al fin de vacuidad de los cultos exteriores. Convierte la locura en una variante de la libertad. La libertad que define en El Quijote: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre, por la libertad así como por la honra se puede y se debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venirle a los hombres”.

«En el Quijote, lo cómico es aparente, pero en el subsuelo del lenguaje se esconde un anhelo de libertad, de justicia»

El autor se permite algunas libertades que pocos se atreverían. En un discurso, uno de los más soberbios del libro, pronunciado a un grupo de cabreros totalmente ignaros, compara los tiempos pasados con los detestables en los que ellos vivían, donde el mundo se ha pervertido, manchado y corrompido. Es un discurso de aliento humanista, renacentista, libertario. Todos ustedes lo conocen porque se ha citado muchas veces. Comienza: “ Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados, y no porque en ellos el oro, que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima, se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras tuyo y mío.”
Y en el cuerpo del monólogo se encuentra: “Todo era paz entonces, todo amistad, todo concordia… Entonces se declaraban los conceptos amorosos del alma simple y sencillamente, del mismo modo y manera que ella los concebía, sin buscar artificioso rodeo de palabras para encarecerlos. No había el fraude, el engaño ni la malicia mezclándose con la verdad y llaneza. La justicia se estaba en sus propios términos, sin que la osasen turbar ni ofender los del favor y los del interés, que tanto ahora la menoscaban, turban y persiguen. La ley del encaje aún no se había sentado en el entendimiento del juez, porque entonces no había que juzgar ni quién fuese juzgado… Y ahora, en estos nuestros detestables siglos, no está seguro ninguno. Para cuya seguridad, andando más los tiempos y creciendo más la malicia, se instituyó la orden de los caballeros andantes, para defender las doncellas, amparar las viudas y socorrer a los huérfanos y a los menesterosos. De esta orden soy yo, hermanos cabreros, a quien agradezco el agasajo y buen acogimiento que hacéis a mí y a mi escudero. Que aunque por ley natural están todos los que viven obligados a favorecer a los caballeros andantes, todavía, por saber que sin saber vosotros esta obligación me acogistes y regalastes, es razón que, con la voluntad a mí posible, os agradezca la vuestra”.

«El Quijote no sólo fue la novela más nueva en la época de Cervantes… Sigue siendo la más contemporánea de todas»

Salvo las nueve últimas disparatadas y regocijantes líneas que descienden a celebrar la orden de los caballeros andantes, la lección de don Quijote sería casi un fragmento de La ciudad del sol, la utopía de Campanella, a quien, por escribirla, recluyeron varios años atormentándolo hasta ejecutarlo en las cárceles de la Inquisición.
El capítulo donde Sancho Panza encuentra a Ricote, el morisco, quien relata todos los sufrimientos de él y su familia en el extranjero debido al edicto del rey de desterrar a cientos de miles de su raza es el más atrevido de toda la obra. Thomas Mann se asombró de la valentía de Cervantes para tocar aquel asunto, entonces muy reciente, y de que en la novela llegara a permitirse hablar de “libertad de conciencia”.
Cervantes ejerce también una libertad absoluta en la estructura de El Quijote. La demencia le ofrece un marco propicio y la imaginación se la potencia. Hay espléndidas novelas cortas esparcidas en el viaje de don Quijote y Sancho, algunas sin relación con la trama, por ejemplo, una oscura historia de amor y muerte, “El curioso impertinente”, que sucede en la lejana Florencia, encontrada por un sacerdote en una venta y leída a los viajeros y los mozos de servicio; de pronto surgen monólogos filosóficos, discusiones sobre literatura y teatro en términos académicos. Es muy difícil a un autor armonizar una trama donde la tragedia o la crueldad estén integradas al carnaval, a la parodia y la caricatura. Y aún más arduo, que esas infinitas imbricaciones logren un resultado de esplendor, de veracidad y de grandeza.
Cervantes es un adelantado de su época. No hay ninguna ulterior corriente literaria importante que no le deba algo a El Quijote: las varias ramas del realismo, el romanticismo, el simbolismo, el expresionismo, el surrealismo, la literatura del absurdo, la nueva novela francesa, y muchísimas más encuentran sus raíces en el libro de Cervantes. Víctor Sklovski, en 1922, descubrió que la novela no sólo fue la más nueva en la época de Cervantes, sino que en el siglo XX, en la época de las vanguardias, seguía siendo la más contemporánea de todas».

Martin Luther King mira al horizonte en capital de EE.UU. (+Fotos y Video) —

Por Martha Andrés Román Washington (PL) Los admiradores del reverendo Martin Luther King Jr. y los amantes de la historia encuentran en la capital estadounidense un sitio propicio para rendir homenaje al luchador por los derechos civiles asesinado hace medio siglo.

a través de Martin Luther King mira al horizonte en capital de EE.UU. (+Fotos y Video) —

Washington (PL) Los admiradores del reverendo Martin Luther King Jr. y los amantes de la historia encuentran en la capital estadounidense un sitio propicio para rendir homenaje al luchador por los derechos civiles asesinado hace medio siglo.

Desde agosto de 2011, un monumento inaugurado en Washington DC en honor al merecedor del Premio Nobel de la Paz en 1964 se ha convertido en punto obligado de visita para viajeros nacionales y foráneos.

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La bala que el 4 de abril en 1968 acabó con la vida del reconocido pastor bautista en Memphis, Tennessee, privó a Estados Unidos y al mundo de uno de sus activistas más incansables, convertido desde entonces en ejemplo para muchas de las personas que sueñan con un mundo mejor.

El valor de ese legado puede apreciarse, en parte, en el emplazamiento de cuatro acres que se ubica próximo a la zona conocida como National Mall o Explanada Nacional, cerca del monumento a Abraham Lincoln, donde King pronuncio su vibrante y recordado discurso ‘I have a dream’ (Tengo un sueño) el 28 de agosto de 1963.

Dentro del área del monumento se incluye la pieza conocida como Piedra de la Esperanza, de nueve metros de alto, de la cual emerge imponente la figura del luchador contra las discriminaciones raciales y las diferencias económicas.

La escultura, esculpida en granito por el artista chino Lei Yixin, muestra al admirado hombre mirando al horizonte por encima de la Cuenca Tidal, alrededor de la cual florecen cada año miles de cerezos, precisamente en fechas cercanas al aniversario de su muerte.

El nombre de esa pieza central del monumento se basa en una frase de I have a dream: ‘Fuera de la montaña de la desesperación, una piedra de esperanza’, la cual está grabada en la estructura.

Otras dos grandes formas de granito simbolizan esa montaña de la desesperación, y los visitantes deben pasar a través de ellas para llegar a la Piedra de la Esperanza, un recorrido que se presenta como símbolo de avance.

Además, una pared de 140 metros de largo en forma de media luna incluye 14 fragmentos de discursos y sermones de King.

‘La medida suprema de un hombre no es su posición en momentos de comodidad y conveniencia, sino dónde se encuentra en momentos de desafío y controversia’, expresa una de las citas.

‘Tengo la audacia de creer que las personas en todas partes pueden tener tres comidas al día para sus cuerpos, educación y cultura para sus mentes, y dignidad, igualdad y libertad para sus espíritus’, reza otro de los fragmentos.

Al presentar la idea del Monumento, sus promotores destacaron que King defendió un movimiento nutrido completamente del potencial del país ‘para la libertad, la oportunidad y la justicia’.

Su visión se refleja en el mensaje de esperanza y posibilidad de un futuro anclado en la dignidad, la sensibilidad y el respeto mutuo; un mensaje que nos desafía a cada uno de nosotros a reconocer que la verdadera fuerza de Estados Unidos radica en su diversidad de talentos, agregaron.

Más de seis años después de su inauguración, el memorial se mantiene como una parada para quienes recorren otros reconocidos monumentos del área como el de Lincoln y el de Thomas Jefferson.

Para algunos visitantes, el espacio puede no ser más que otra atracción turística de la ciudad; pero, muchos otros, como el estadounidense Peter Remy, creen que asistir al lugar es una forma de reverenciar al luchador.

‘Fue un gran hombre, y realmente creo que la próxima generación tiene que mirar hacia él’, declaró a Prensa Latina en Washington DC.

De acuerdo con Remy, seguir el legado de King es una oportunidad de avanzar más para hacer del país un lugar mejor para todos, quienes viven en él y quienes son inspirados a venir aquí.

‘Si estuviera vivo hoy, quizás sería el presidente de Estados Unidos o asesor del presidente. Creo que habría muchas cosas diferentes, estaríamos mejor, nos amaríamos más, porque ahora mismo no nos amamos como deberíamos, y si él estuviera vivo, ¿quién sabe?’, agregó.

También estuvo recientemente al pie de la estatua de King la joven Carolyn González, quien manifestó que el país vive un momento muy desafiante, en el cual es importante tener en cuenta que Estados Unidos tuvo muchos retos en su desarrollo como nación.

‘Hemos tenido grandes líderes que se han levantado frente a esos desafíos y han inspirado a las personas a promover cambios’, consideró.

El reverendo es un ejemplo de eso, apuntó González, quien dijo que una de las razones por las que vino a esta urbe desde Nueva York fue para recordar y conmemorar ‘a esos líderes que defendieron el cambio y han inspirado a otros’.

Para Melisa White, en tanto, hablar de esta figura icónica de los derechos civiles ‘es como sentir que todavía hay esperanza’.

Siempre creyó que podía haber un mundo mejor, y nosotros debemos seguir luchando por los derechos humanos, para tener un mundo más tranquilo y más feliz, estimó.

El Monumento a Martin Luther King es también escenario de movilizaciones como la Marcha de los Mil Ministros por la Justicia, celebrada el 28 de agosto del año pasado, con motivo del aniversario 54 de I have a dream.

Tal evento reafirmó el compromiso de líderes religioso de distintos lugares del país con los derechos civiles en el contexto de la administración de Donald Trump, a quien los participantes consideraron responsable del aumento de fenómenos como los crímenes de odio y la discriminación.

‘Sabemos que esta administración no está directamente del lado de la justicia. Debemos marchar para reafirmar nuestro compromiso con el sueño del doctor King y su camino de paz’, expresó entonces la Red Nacional de Acción del reverendo Al Sharpton sobre la caminata que partió de la escultura del Nobel de la Paz.

mem/mar

31 de Marzo, el Presidente Barack Obama declara este día como el Día de César Chávez..

La Red Social Global JesToryAS: César Chávez César Chávez      Buen inicio de semana para todas(os), ahora que resurge la enorme figura de César Chávez, me encontré un articulo muy interesante de mis Amigos de la EPA sobre él; se los comparto en el cuerpo de este coreo y en datos adjuntos, un abrazo     Mi primera "introducción"' a César Chávez, defensor de los trabajadores agrícolas y líder obrero Robert F. Kennedy y César Chávez

31 DE MARZO DE 2011

El Presidente Barack Obama declara este día como el Día de César Chávez.

La casa Blanca
Oficina del Secretario de Prensa
30 de marzo de 2011

Proclamación Presidencial – Día de César Chávez

UNA PROCLAMACIÓN

       La historia de progreso de nuestra nación es rica en luchas profundas y grandes sacrificios, marcados por los actos desinteresados ​​y el liderazgo intrépido de notables estadounidenses. Un verdadero campeón de la justicia, César Chávez defendió y ganó muchos de los derechos y beneficios que ahora disfrutamos, y su espíritu vive en las manos y en los corazones de las mujeres y hombres que trabajan hoy en día. Al celebrar el aniversario de su nacimiento, honramos las victorias duraderas de César Chávez para los trabajadores estadounidenses y sus nobles métodos para lograrlos.

     Criado en los campos de Arizona y California, César Chávez enfrentó penurias e injusticias desde una edad temprana. En ese momento, los trabajadores agrícolas trabajaban en las sombras de la sociedad, vulnerables al abuso y la explotación. Familias como la de Chávez estaban empobrecidas; expuesto a condiciones de trabajo peligrosas y plaguicidas peligrosos; y a menudo se les niega el agua potable, los inodoros y otras necesidades básicas.

     César Chávez vio la necesidad del cambio y tomó una valiente decisión de trabajar para mejorar las vidas de sus compañeros de trabajo agrícola. A través de boicots y ayunos, condujo a otros por un camino de no violencia concebido en un estudio cuidadoso de las enseñanzas de San Francisco de Asís y Mahatma Gandhi, y en el poderoso ejemplo de Martin Luther King, Jr. Se convirtió en un organizador de la comunidad y comenzó su defensa de por vida para proteger y empoderar a las personas. Con un liderazgo tranquilo y una voz poderosa, Cesar fundó United Farm Workers (UFW) con Dolores Huerta, lanzando uno de los movimientos sociales más inspiradores de nuestra Nación.

     El legado de César Chávez brinda lecciones de las cuales todos los estadounidenses pueden aprender. Una persona puede cambiar el curso de una nación y mejorar la vida de innumerables personas. César dijo una vez: «La no violencia no es la inacción … La no violencia es un trabajo duro. Es la disposición a sacrificarse, es la paciencia para ganar». De sus logros inspiradores, hemos aprendido que la justicia social requiere acción, altruismo y compromiso. Mientras enfrentamos los desafíos de nuestros días, hagámoslo con la esperanza y la determinación de César Chávez, haciéndose eco de las palabras que fueron su grito de guerra y que siguen inspirando a tantos hoy, «Sí, se puede» – «Sí, nosotros» poder.»

     AHORA, POR LO TANTO, YO, BARACK OBAMA, Presidente de los Estados Unidos de América, en virtud de la autoridad que me otorgan la Constitución y las leyes de los Estados Unidos, proclamo el 31 de marzo de cada año como el Día de César Chávez.

Exhorto a todos los estadounidenses a observar este día con un servicio adecuado, una comunidad y programas educativos para honrar el legado duradero de César Chávez.

     EN FE DE LO CUAL, suscribo la presente este trigésimo día de marzo, en el año de Nuestro Señor, dos mil once, y de la Independencia de los Estados Unidos de América, el doscientos treinta y cinco.

BARACK OBAMA

United Farm Workers Leader Cesar Chavez with VP Dolores Heurta During Grape Pickers' Strike      One of the most influential people in my life. Most of my family has walked by his side.

 

Mi primera «introducción»‘ a César Chávez, defensor de los trabajadores agrícolas y líder obrero

2014 MARCH 31

Por Jim Jones

En marzo del 1968, el senador de EE.UU. y candidato presidencial Robert F. Kennedy se unió a César Chávez y 8,000 trabajadores agrícolas en Delano, CA para poner fin a la huelga de hambre de 25 días de Chávez. A pesar de que era joven, la imagen del Sr. Kennedy y del Sr. Chávez en la televisión se me grabó en la mente. Era la primera vez que yo escuchaba acerca de las huelgas de hambre y aprendí que había gente en este país, particularmente los trabajadores agrícolas, a los cuales no se les trataba justamente. Esa fue mi primera introducción a la necesidad de la justicia social.

En la actualidad, soy un administrador adjunto en la Agencia de Protección Ambiental y una de mis responsabilidades es ayudar a asegurar que las protecciones de la exposición a pesticidas estén en vigor para los trabajadores agrícolas. Dos millones de trabajadores agrícolas cultivan, cuidan, cosechan nuestros alimentos. Ellos merecen estar protegidos.

Durante esta semana, la 15ta Semana de Concienciación del Trabajador Agrícola anual que concluye con un día nacional para conmemorar el legado de César Chavez, reconocemos la importante contribución de los trabajadores agrícolas a nuestra economía y a nuestras comunidades locales.

Durante los últimos dos años, he visitado campos y granjas de trabajadores agrícolas en todo el país, incluyendo algunos en Michigan, Florida, y Carolina del Norte. Me chocaron varias cosas:

  1. Los trabajadores agrícolas trabajan largas jornadas extenuantes y extensas períodos de cosecha bajo el calor y la lluvia y muchas veces madrugan y trabajan hasta el anochecer.
  2. Están sujetos a la exposición a plaguicidas como ninguna otra persona en este país. Ellos aplican pesticidas y trabajan en contacto directo con las cosechas que todavía tienen residuos de pesticidas. Piense en estos escenarios cuando coja el fruto rodeado de las hojas del árbol.
  3. Tienen muy poca capacitación y adiestramiento en asuntos de seguridad. Muchos trabajadores agrícolas me dijeron que no habían recibido ningún tipo de entrenamiento de seguridad. En la actualidad se requiere que los trabajadores agrícolas reciban entrenamiento cada 5 años. (Estamos proponiendo cambiarlo a un entrenamiento anual y mejorarlo para que los trabajadores entiendan el conjunto de protecciones que se les ofrece).
  4. Ellos se sienten vulnerables. Ellos están preocupados de que puedan ser deportados o de que los despidan si se quejan. Ellos no se sienten cómodos tomando tiempo libre si se sienten enfermos por los plaguicidas o por otros asuntos de salud.

Por estas y otras razones, la agencia propuso revisiones a la Norma de Protección del Trabajador Agricola, actualizando la regulación de hace 20 años para proveer mayores protecciones a los trabajadores agrícolas de la exposición a plaguicidas.

Los nuevos requisitos propuestos incluyen adiestramiento mandatorio sobre el manejo seguro de pesticidas casa año, además áreas de amortiguamiento de 25 a 100 pies alrededor de los campos en los cuales se prohíbe la entrada donde los pesticidas han sido aplicados, por primera vez se requiera la edad mínima para el manejo de pesticidas, rotulación mandatoria con rótulos de alerta alrededor de las áreas tratadas con los pesticidas más peligrosos, contabilidad de documentos mandatorios por dos años, y el hacer la información sobre los peligros de los plaguicidas y sus aplicaciones disponibles para los trabajadores agrícolas y las personas que abogan por sus derechos. Sin embargo, la propuesta norma continúa las exenciones para granjas familiares.

 

Algunas de las mejores frases que nos deja Stephen Hawking, y Obituario: La mente de Stephen Hawking

eldiario.es

Algunas de las mejores frases que nos deja Stephen Hawking

Estas son algunas de las reflexiones de una de las mentes más brillantes del mundo:  las limitaciones físicas, el futuro que se abre más allá del planeta Tierra o el destino, en palabras del célebre físico

El famoso físico británico Stephen Hawking, una de las mejores mentes científicas del mundo, ha muerto este miércoles a la edad de 76 años. Desde la Universidad inglesa de Cambridge han destacado que ha sido una «inspiración para millones» de personas y deja al mundo «un legado imborrable». Aquí algunas de sus frases más icónicas:

Las limitaciones

«Obviamente, debido a mi discapacidad, necesito ayuda. Pero yo siempre he tratado de superar las limitaciones de mi condición y llevar una vida lo más completa posible. He viajado por todo el mundo, desde la Antártida a la gravedad cero».

Vida interior

«Las personas tranquilas y silenciosas son las que tienen las mentes más fuertes y ruidosas».

La humanidad

«Solo somos una raza de monos avanzados en un planeta más pequeño que una estrella promedio. Pero podemos entender el universo. Eso nos hace muy especiales».

El futuro

«Nuestra única posibilidad de sobrevivir a largo plazo es expandirse hacia el espacio. Las respuestas a estas preguntas demuestran que hemos hecho un gran progreso en los últimos cien años, pero si deseamos seguir más allá de los próximos cien años, el futuro está en el espacio. Es por ello que estoy a favor de los vuelos espaciales».

La naturaleza humana

«Los virus de computadoras deberían ser considerados como vida. Pienso que esto dice algo acerca de la naturaleza humana, que la única forma de vida que hemos creado es puramente destructiva. Hemos creado una forma de vida a nuestra imagen y semejanza».

El destino

«Me he dado cuenta que incluso las personas que dicen que todo está predestinado y que no podemos hacer nada para cambiar nuestro destino, igual miran antes de cruzar la calle».

El final

«No le tengo miedo a la muerte, pero yo no tengo prisa en morir. Tengo tantas cosas que quiero hacer antes».

Obituario: La mente de Stephen Hawking

> A Stephen Hawking una traición del cuerpo le condenó en teoría a una vida corta y llena de sufrimiento, pero su mente no se conformó

> Su conversión en una superestrella pop vino de la mano de su libro ‘Breve Historia del Tiempo’, publicado en 1988

> En las diferencias de opinión profesionales podía ser terco y pertinaz. A menudo podía irritarse cuando le llevaban la contraria; con su editor, con sus cuidadores o alumnos o con colegas que no compartían sus ideas

 14/03/2018.
Stephen Hawking quiere viajar al espacio   Stephen Hawking EFE
La dualidad cuerpo-mente es consustancial al ser humano; a veces hay personas que ilustran el conflicto entre lo que el cuerpo puede y lo que la mente quiere. A Stephen Hawking una traición del cuerpo le condenó en teoría a una vida corta y llena de sufrimiento, pero su mente no se conformó y se empeñó en volar. Y así a pesar de los límites impuestos por su enfermedad tuvo una vida mucho más plena, intensa y rica que la de muchas personas de robusta salud e impoluto cuerpo; una vida que incluyó algunos de los más importantes desarrollos teóricos de la física y la cosmología contemporáneas pero también convertirse en icono pop, autor de éxito y uno de los más conocidos divulgadores científicos de su época. Con muchas luces y algunas sombras Stephen Hawking es sin duda una importante figura de la física y la sociedad del siglo XXI.
Ya desde la infancia mostró disponer de una mente privilegiada y de abundancia de ego. En sus tiempos de estudiante universitario, antes del diagnóstico de su enfermedad, cuando capitaneaba el equipo de remo de Oxford y tenía fama de osado y de averiar barcos, presumió de que se había sacado la licenciatura estudiando tan sólo 1.000 horas; de hecho, las tareas académicas le aburrían. Tan sobrado iba que obtuvo una nota baja y tuvo que hacer un examen oral para conseguir la máxima puntuación, que necesitaba para poder acceder al doctorado; en el examen se atrevió a animal al tribunal a aprobarle amenazando con que si no se quedaría en Oxford en lugar de mudarse a Cambridge. El tribunal, fuese por librarse de él o por su brillantez, le concedió la nota superior. Esto le permitió iniciar sus estudios de doctorado en la nueva universidad.
Una mente privilegiada y, como a menudo ocurre con este tipo de mentes, traviesa. Su familia ya era excéntrica en ese particular estilo típicamente británico de comportamientos asociales como acudir a la cena con un libro, y él heredó esa tradición. En sus apariciones públicas podía ser ingenioso e hiriente como  en su entrevista con John Oliver (‘incluso un universo donde eres gracioso’), pero también en su vida profesional con épicas peleas con otros físicos sobre temas científicos que culminaban a menudo en apuestas que solía perder. En una época fue conocido por usar su silla de ruedas como arma haciéndola pasar sobre los pies de quien no le caía bien, a menudo alumnos y en cierta ocasión en 1976 al mismísimo príncipe Carlos; dejó dicho que uno de los pesares de su vida fue no tener la oportunidad de pisarle los juanetes a Margaret Thatcher. Otras de sus bromas tenía un contenido teórico: el 28 de junio de 2009 Hawking organizó una fiesta abierta a todo el mundo con decoraciones, canapés y champán, pero sólo lo hizo público el día después: se trataba de una invitación a posibles viajeros en el tiempo que, naturalmente, no acudieron.
Ese carácter jocoso se extendía a sus relaciones personales; le gustaban las fiestas y salir de noche, incluso a altas horas de la madrugada, y era dado a las bromas e incluso al baile con su silla de ruedas eléctrica. El diagnóstico de su enfermedad se produjo mientras cursaba sus estudios de doctorado, y le provocó una depresión de la que salió con ayuda de su director y de su esposa; inicialmente avisado de que sólo viviría dos años resultó que padecía una versión lenta de la Esclerosis Lateral Amiotrófica que le fue robando movilidad poco a poco, aunque le permitió vivir 50 años más. Su deterioro físico no le impidió hacer el doctorado e incluso casarse y tener tres hijos; llegó a tener tres nietos. Pero a partir de 1985 una traqueotomía que salvó su vida le dejó a cambio sin voz forzándole a utilizar su famoso sintetizador de voz que manejaba con un músculo de la cara aún bajo su control; podía escribir a un ritmo de 1 palabra por minuto.
Su conversión en una superestrella pop vino de la mano de su libro Breve Historia del Tiempo, que publicó en 1988 con ánimo de ganar dinero para mantener a su familia; a pesar de su posición universitaria y científica los ingresos eran limitados dados los gastos que implicaba su enfermedad. Escrito para una editorial de best sellers con numerosas exhortaciones de los editores para hacerlo más comprensible (que irritaban sobremanera al físico) se convirtió en un superventas que estuvo 237 semanas en la lista de los más vendidos del Sunday Times, vendió más de 10 millones de ejemplares y se tradujo a más de 40 idiomas. Apodado ‘el libro más importante que nunca leyó nadie’ su Breve Historia del Tiempo fue un fenómeno cultural y convirtió a su autor, reputado científico a pesar de su minusvalía, en una estrella. Pronto apareció jugando al póker con Newton, Einstein y Data en un capítulo de Star Trek, la Nueva Generación, y poco después su imagen estaba en Los Simpson o Futurama para más tarde convertirse en un personaje recurrente en series como The Big Bang Theory. A todo esto siguieron invitaciones, viajes y premios que complicaron su agenda y lo alejaron del trabajo académico.

El lado oscuro

Como muchas personas de elevada inteligencia y gran éxito el ego de Hawking podía convertirse en un problema para quienes le rodeaban. Su primera esposa acabó por divorciarse tras lo que describió como un proceso de conversión de la relación esposo/esposa en una relación amo/esclava; según explicó en una autobiografía el físico exigía que únicamente ella cuidase físicamente de él y se ocupase de sus crecientes demandas al mismo tiempo que se ocupaba de sus hijos. Simultáneamente su trato se hizo cada vez más imperioso y su ego más intratable en paralelo con el aumento de su fama. Tras el divorcio Hawking conoció, intimó y acabó casándose con una de sus enfermeras, lo que dio lugar a uno de los episodios más turbios de su vida, cuando algunos de sus amigos e incluso sus hijos la acusaron de maltrato. El físico sufrió durante aquellos años una serie de accidentes (fracturas de huesos, marcas en la cara, hematomas y similares) que llegó a investigar la policía. Hawking testificó a favor de su esposa con contundencia, lo que desactivó el caso; la pareja acabó por divorciarse en 2006 y el físico recuperó el contacto con sus hijos y ex-esposa.

Incluso en el ámbito científico no todo fueron aciertos: en su carrera profesional Hawking cometió algunos serios errores, a menudo con apuestas con otros físicos de por medio. Ya en 1975 hizo una apuesta pública con Kip Thorne jugándose una suscripción anual a Penthouse a que Cignus X-1 no era un agujero negro; apuesta que perdió y pagó en 1990. También se jugó (esta vez junto a Thorne) una enciclopedia con John Preskill a que su conjetura sobre la pérdida de información en la evaporación de agujeros negros por radiación Hawking era correcta. Esta idea causó un gran revuelo en la comunidad física ya que contradecía postulados fundamentales de la física cuántica; Hawking reconoció su error (que llamó ‘el mayor de mi carrera’) y aceptó la derrota en 2004. De forma típica anunció su conversión en un pub con sus alumnos poniendo el volumen de su sintetizador de voz al máximo. Más tarde se enzarzó en una agria disputa pública con Peter Higgs y otros defensores de la existencia del bosón de Higgs apostando con Gordon Kane 100 dólares a que jamás se descubriría. En 2012 su detección en el CERN hizo que Hawking aceptara de nuevo la derrota, pagara la apuesta y recomendara a Peter Higgs para el Nobel.

En las diferencias de opinión profesionales podía ser terco y pertinaz, desarrollando por ejemplo complejos marcos teóricos para justificar su conjetura sobre la pérdida de información en la evaporación de agujeros negros. A menudo podía irritarse cuando le llevaban la contraria; con su editor, con sus cuidadores o alumnos o con colegas que no compartían sus ideas. En el colmo de la ironía cósmica en algunas disputas científicas hubo quien le acusó de beneficiarse de la simpatía pública por su minusvalía y su estatus de estrella pop, que le daba una credibilidad que otros físicos no tenían. Para algunos colegas su fama y su abrumadora presencia mediática restaban peso a sus aportaciones científicas.

Y sin embargo nadie discute que, sin ser quizá el físico más importante de su tiempo, sí es una figura clave en el desarrollo de la cosmología moderna y uno de los grandes divulgadores del momento. Sus aportaciones tanto a la ciencia como a su proyección en la esfera pública serían sobresalientes en una persona sana, pero se convierten en algo más cuando tenemos en cuenta que las llevó a cabo mientras luchaba con una terrible enfermedad que le iba robando el control de su cuerpo poco a poco. Sin duda la huella que deja se agranda cuando consideramos que su mente tuvo que salvar el obstáculo de un cuerpo casi inerte para conseguir todo lo que consiguió. Stephen Hawking estaba en contra de cualquier idea de una vida después de la muerte; consideraba que los cerebros son análogos a los ordenadores y que la mente deja de existir cuando sus piezas físicas se deterioran y desaparecen. ‘No hay un cielo o un mas allá para los ordenadores rotos; eso es un cuento de hadas para gente que teme a la oscuridad’. Puede que su gran mente y su deteriorado cuerpo hayan dejado de existir, pero la huella que deja en este mundo perdurará sin duda más allá de su muerte.

MÁS INFO

Enlace alartículo original de eldiario.es:

Freud y Einstein discuten sobre la paz

: «¡Triste época es la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio»: Albert Einstein. Empieza el día leyendo:

He aquí los fragmentos de la correspondencia entre dos intelectuales, después de que Hitler los exiliara.

En 1931 el Instituto de Cooperación Intelectual —organismo predecesor de la unesco— invitó a Albert Einstein a intercambiar ideas sobre la
paz con otro pensador de una disciplina distinta a la suya. El físico eligió a Sigmund Freud, a quien admiraba a pesar de su escepticismo ante el psicoanálisis. Ambos intercambiaron varias cartas que se publicaron en 1933, después de que Hitler los exiliara. He aquí dos fragmentos de esta correspondencia.

Abril, 1931

En verdad admiro su pasión por encontrar la verdad,
una pasión que ha dominado todos los aspectos de su pensamiento. […] Sus argumentos tan convincentes ponen de manifiesto su gran devoción por la gran meta de la liberación interna y externa de los males de la guerra. Ésta fue una profunda esperanza en todos aquellos que han
 sido reconocidos como líderes espirituales más allá
 de los límites de su época o nación, desde Jesús
 hasta Goethe o Kant. ¿No es acaso significativo
 que estos hombres sean universalmente
 reconocidos como líderes a pesar de que su deseo
 de cambiar el curso de los asuntos humanos haya
 sido tan poco efectivo? […]

Albert Einstein

–Conoce también la postura de Freud ante la muerte

Septiembre, 1931

[…] ¿Cuánto tiempo tendremos que esperar para que el resto de la gente se vuelva pacifista? Es imposible decirlo, pero quizá no es quimérico pensar que nuestra esperanza en dos factores —la disposición cultural del hombre y un temor fundado en cómo serán las guerras futuras— podría servir para terminar con las guerras en un futuro cercano. […] Mientras tanto podemos asegurar que aquello que impulsa el desarrollo cultural está también trabajando en contra de la guerra.

Sigmund Freud

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Enlace a la publicación original de Algarabía:

http://algarabia.com/epistolario/freud-y-einstein-discuten-sobre-la-paz/

 

Ella Fitzgerald y Louis Armstrong – Tiempo de verano

Ella Fitzgerald & Louis Armstrong – Summertime Louis Armstrong African-American jazz singer and trumpeter Born August 4, 1901 in New Orleans, Louisiana, USA Died July 6, 1971 in New York City, New York, USA (heart attack) Birth Name Louis Daniel Armstrong Nicknames The King of the Jazz Trumpet Satchmo Pops Louis Armstrong grew up poor […]

a través de Ella Fitzgerald & Louis Armstrong – Summertime — Flow Art Station

Ella Fitzgerald y Louis Armstrong – Tiempo de verano

por FLOW ART STATION

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Louis Armstrong

Cantante de jazz afroamericano y trompetista

Nacido en  Nueva Orleans, Louisiana, EE. UU.
Murió en  la ciudad de Nueva York, Nueva York, EE. UU. (ataque al corazón)
Nombre de nacimiento Louis Daniel Armstrong
Sobrenombres El rey de la trompeta de jazz 
Satchmo 
Pops

 Louis Armstrong creció pobre en un hogar monoparental. Tenía 13 años cuando celebró el Año Nuevo corriendo por la calle y disparando una pistola que pertenecía al hombre actual en la vida de su madre. En el Hogar de niños de color Waifs, aprendió a tocar la clarineta y el clarinete y se unió a la banda de música de la casa. Jugaron en sociales, picnics y funerales por una pequeña tarifa. A los 18 años consiguió un trabajo en Kid Ory Band en Nueva Orleans. Cuatro años después, en 1922, viajó a Chicago, donde interpretó la segunda corona en la Creole Jazz Band. Hizo sus primeras grabaciones con esa banda en 1923. En 1929 Armstrong apareció en Broadway en «Hot Chocolates», en la que presentó Fats Waller.‘s Is Is Misbehavin’, su primer éxito de canción popular. Hizo una gira por Europa en 1932. Durante una actuación de comando para el rey Jorge V , olvidó que le habían dicho que los artistas no debían referirse a los miembros de la familia real mientras jugaban para ellos. Justo antes de tomar su trompeta para un número realmente caliente, anunció: «Este es para ti, Rex».

Fuente: IMDb

Ella Fitzgerald

Vocalista de jazz afroamericano

Nacida en  Newport News, Virginia, EE. UU.
Murió en  Beverly Hills, Los Angeles, California, EE. UU. (complicaciones de la diabetes)
Nombre de nacimiento Ella Jane Fitzgerald
Sobrenombres La primera dama de la canción
La primera dama del jazz
La reina del jazz
Lady Ella

 El sábado 15 de junio de 1996, una era en el canto del jazz llegó a su fin, con la muerte de Ella Fitzgerald en su casa en California. Ella fue la última de cuatro grandes cantantes de jazz (incluidas Billie Holiday , Sarah Vaughan y Carmen McRae ) que definieron una de las épocas más prolíficas en el estilo vocal del jazz. Ella tenía habilidades vocales extraordinarias desde que era una adolescente, y se unió a la Chick Webb Orchestra en 1935 cuando tenía 16 años. Con una producción de más de 200 álbumes, estaba en su mejor nivel sofisticado con las canciones de Richard Rodgers y Lorenz Hart , de George Gershwin , y de Cole Porter. Sus 13 premios Grammy son más que cualquier otro intérprete de jazz, y ganó el premio a la Mejor Vocalista Femenina durante tres años consecutivos. Completamente en casa con canciones de alto ritmo, su voz de scat colocó su voz de jazz con los mejores instrumentistas de jazz, y fue esta magnífica voz que trajo a sus apariciones en el cine. Sus últimos años, durante los cuales tuvo un ataque con insuficiencia cardíaca congestiva y sufrió una amputación bilateral de sus piernas por complicaciones de la diabetes, los pasó en reclusión.

Fuente: IMDb

 

«Identidad» Gente del borde. Reseña.

«Identidad»

Gente del borde

Tony Judt

 Straus Park, Nueva York, 1997; fotografía de Dominique Nabokov.

Sin preámbulos les comparto ésta magistral reseña que conduce pian pianito a reflexionar, a detenernos un momento y replantearnos el momento actual en función de nuestra individual existencia, nuestra verdadera «identidad».

Jesús Torres Navarro.

«La globalización en sí misma -la tierra «plana» de tantas fantasías irónicas- será una fuente de temor e incertidumbre para miles de millones de personas que acudirán a sus líderes en busca de protección. Las «identidades» crecerán mezquinas y tensas, a medida que los indigentes y los desarraigados golpeen los muros en constante aumento de las comunidades cerradas desde Delhi hasta Dallas»

Reseña:

«Identidad» es una palabra peligrosa. No tiene usos contemporáneos respetables. En Gran Bretaña, los mandarines del Nuevo Laborismo -no satisfechos con la instalación de más cámaras de vigilancia de circuito cerrado que cualquier otra democracia- han intentado (hasta ahora sin éxito) invocar la «guerra contra el terror» como una ocasión para introducir tarjetas de identidad obligatorias. En Francia y los Países Bajos, los «debates nacionales» sobre la identidad estimulados artificialmente son una cubierta endeble para la explotación política del sentimiento antiinmigrante, y una táctica descarada para desviar la ansiedad económica hacia los objetivos minoritarios. En Italia, la política de identidad se redujo en diciembre de 2009 a los registros casa por casa en la región de Brescia para rostros oscuros no deseados, ya que el municipio prometió desvergonzadamente una «Navidad blanca».

En la vida académica, la palabra tiene usos relativamente maliciosos. Los estudiantes universitarios de hoy en día pueden seleccionar entre una amplia gama de estudios de identidad: «estudios de género», «estudios de mujeres», «estudios de Asia-Pacífico-Estados Unidos» y docenas de otros. El inconveniente de todos estos programas para-académicos no es que se concentren en una minoría étnica o geográfica determinada; es que alientan a los miembros de esa minoría a estudiarse a  mismos, negando simultáneamente los objetivos de una educación liberal y reforzando las mentalidades sectarias y del gueto que pretenden socavar. Con demasiada frecuencia, tales programas son esquemas de creación de empleo para sus titulares, y el interés externo se desalienta activamente. Los negros estudian a los negros, los homosexuales estudian a los homosexuales, y así sucesivamente.

Como suele suceder, el gusto académico sigue a la moda. Estos programas son subproductos del solipsismo comunitario: hoy todos tenemos guiones: irlandeses americanos, nativos americanos, afroamericanos y demás. La mayoría de las personas ya no hablan el idioma de sus antepasados ​​ni saben mucho sobre su país de origen, especialmente si su familia comenzó en Europa. Pero a raíz de una generación de victimización jactanciosa, usan lo poco que conocen como una orgullosa insignia de identidad: usted es lo que sufrieron sus abuelos. En esta competencia, los judíos se destacan. Muchos judíos estadounidenses son tristemente ignorantes de su religión, cultura, idiomas tradicionales o historia. Pero sí saben sobre Auschwitz, y eso es suficiente.

Este cálido baño de identidad siempre fue extraño para mí. Crecí en Inglaterra y el inglés es el idioma en el que pienso y escribo. Londres, mi lugar de nacimiento, sigue siendo familiar para mí por todos los muchos cambios que ha visto a lo largo de las décadas. Conozco bien el país; Incluso comparto algunos de sus prejuicios y predilecciones. Pero cuando pienso o hablo del inglés, instintivamente uso la tercera persona: no me identifico con ellos.

En parte, esto puede deberse a que soy judío: cuando era pequeño, los judíos eran la única minoría significativa en la Gran Bretaña cristiana y el objeto de un prejuicio cultural leve pero inconfundible. Por otro lado, mis padres estaban bastante separados de la comunidad judía organizada. No celebramos festividades judías (siempre tuve un árbol de Navidad y huevos de Pascua), no seguí mandatos rabínicos y solo me identifiqué con el judaísmo durante las comidas de los viernes con los abuelos. Gracias a una escuela inglesa, estoy más familiarizado con la liturgia anglicana que con muchos de los ritos y prácticas del judaísmo. Entonces, si crecí siendo judío, era como un judío decididamente no judío.

¿Esta relación tangencial con la inglesa se deriva del lugar de nacimiento de mi padre (Amberes)? Posiblemente, pero también él carecía de una «identidad» convencional: no era ciudadano belga, sino hijo de migrantes apátridas que habían venido a Amberes desde el imperio zarista. Hoy diríamos que sus padres nacieron en lo que aún no se había convertido en Polonia y Lituania. Sin embargo, ninguno de estos países recién formados habría dado la hora del día -mucho menos ciudadanía- a un par de judíos belgas. Y aunque mi madre (como yo) nació en el East End de Londres, y por lo tanto era una auténtica Cockney, sus padres vinieron de Rusia y Rumania: países de los que no sabía nada y en cuyos idiomas no podía hablar. Al igual que cientos de miles de inmigrantes judíos, se comunicaron en yiddish, un idioma que no tenía un servicio discernible para sus hijos.

Yo no era ni inglés ni judío. Y, sin embargo, creo firmemente que estoy, de diferentes maneras y en momentos diferentes, ambos. ¿Tal vez tales identificaciones genéticas son menos consecuentes de lo que suponemos? ¿Qué pasa con las afinidades electivas que adquirí a lo largo de los años? ¿Soy un historiador francés? Ciertamente estudié la historia de Francia y hablo bien el idioma; pero a diferencia de la mayoría de mis compañeros estudiantes anglosajones de Francia, nunca me enamoré de París y siempre me sentí ambivalente al respecto. He sido acusado de pensar e incluso escribir como un intelectual francés, un cumplido de púas. Pero los intelectuales franceses, con excepcionales excepciones, me dejan frío: el suyo es un club del que felizmente me excluirían.

 L’exil, Berlín Occidental, 1977; fotografía de Dominique Nabokov.

¿Qué hay de la identidad política ? Como hijo de judíos autodidactas criados a la sombra de la Revolución Rusa, adquirí desde muy temprana edad una familiaridad superficial con los textos marxistas y la historia socialista, suficiente para inocularme contra las cepas más salvajes del neoizquierdismo de la década de 1960 cuando salía estoy firmemente en el campo socialdemócrata. Hoy, como un «intelectual público» (en sí mismo una etiqueta inútil), estoy asociado con lo que quede de la izquierda.

Pero dentro de la universidad, muchos colegas me consideran un dinosaurio reaccionario. Es comprensible: enseño el legado textual de los europeos muertos hace mucho tiempo; tiene poca tolerancia a la «autoexpresión» como sustituto de la claridad; considerar el esfuerzo como un pobre sustituto del logro; tratar mi disciplina como dependiente en primera instancia de los hechos, no de la «teoría»; y ve con escepticismo mucho de lo que hoy se considera una beca histórica. Por las costumbres académicas prevalecientes, soy incorregiblemente conservador. Entonces, ¿cuál es?

Como un estudiante nacido en Inglaterra de la enseñanza de la historia europea en los Estados Unidos; como un judío algo incómodo con muchas cosas que pasan por «judaísmo» en la América contemporánea; como un socialdemócrata frecuentemente en desacuerdo con mis autodescritos colegas radicales, supongo que debería buscar consuelo en el familiar insulto de «un cosmopolita desarraigado». Pero eso me parece demasiado impreciso, deliberadamente universal en sus ambiciones. Lejos de ser desarraigado, estoy muy bien enraizado en una variedad de herencias contrastantes.

En cualquier caso, todas esas etiquetas me inquietan. Conocemos suficientes movimientos ideológicos y políticos para desconfiar de la solidaridad exclusiva en todas sus formas. Uno debe mantener la distancia no solo de los obviamente «poco atractivos» -fascismos, jingoísmo, chovinismo- sino también de la variedad más seductora: el comunismo, sin duda, pero el nacionalismo y el sionismo también. Y luego está el orgullo nacional: más de dos siglos después de que Samuel Johnson lo señalara por primera vez, el patriotismo -como cualquiera que haya pasado la última década en Estados Unidos puede testificar- sigue siendo el último refugio del sinvergüenza.

Prefiero el borde: el lugar donde países, comunidades, lealtades, afinidades y raíces chocan incómodamente entre sí, donde el cosmopolitismo no es tanto una identidad como la condición normal de la vida. Tales lugares alguna vez abundaron. Hasta bien entrado el siglo XX, había muchas ciudades que abarcaban múltiples comunidades e idiomas, a menudo mutuamente antagónicas, ocasionalmente enfrentadas, pero que de alguna manera coexistían. Sarajevo fue uno, Alexandria otro. Tánger, Salónica, Odessa, Beirut y Estambul calificaron, al igual que ciudades más pequeñas como Chernovitz y Uzhhorod. Para los estándares del conformismo estadounidense, Nueva York se asemeja a aspectos de estas ciudades cosmopolitas perdidas: es por eso que vivo aquí.

Sin duda, hay algo autoindulgente en la afirmación de que uno siempre está en el borde, en el margen. Tal reclamo solo está disponible para cierto tipo de persona que ejerce privilegios muy particulares. La mayoría de las personas, la mayoría de las veces, prefieren no destacarse: no es seguro. Si todos los demás son chiíes, es mejor ser chiítas. Si todos en Dinamarca son altos y blancos, ¿quién -debido a una elección- optaría por ser bajo y moreno? E incluso en una democracia abierta, se requiere una cierta obstinación de carácter para trabajar deliberadamente contra la propia comunidad, especialmente si es pequeña.

Pero si naces en márgenes que se cruzan y -gracias a la peculiar institución de la tenencia académica- tienes la libertad de permanecer allí, me parece una percha decididamente ventajosa: ¿qué deberían saber de Inglaterra, que solo Inglaterra conoce? Si la identificación con una comunidad de origen fue fundamental para mi sentido del yo, tal vez dudaría antes de criticar a Israel, el «Estado judío», «mi pueblo», tan rotundamente. Los intelectuales con un sentido más desarrollado de afiliación orgánica instintivamente autocensuran: piensan dos veces antes de lavar la ropa sucia en público.

A diferencia del difunto Edward Said, creo que puedo entender e incluso empatizar con aquellos que saben lo que significa amar a un país. No considero tales sentimientos como incomprensibles; Simplemente no los comparto. Pero a lo largo de los años, estas feroces lealtades incondicionales-a un país, un Dios, una idea o un hombre-han llegado a aterrorizarme. La delgada capa de la civilización descansa sobre lo que puede ser una fe ilusoria en nuestra humanidad común. Pero ilusorio o no, haríamos bien en aferrarnos a él. Ciertamente, es esa fe -y las limitaciones que impone a la mala conducta humana- la primera en ir en tiempos de guerra o disturbios civiles.

Estamos entrando, sospecho, en un momento de problemas. No solo los terroristas, los banqueros y el clima van a causar estragos en nuestra sensación de seguridad y estabilidad. La globalización en sí misma -la tierra «plana» de tantas fantasías irónicas- será una fuente de temor e incertidumbre para miles de millones de personas que acudirán a sus líderes en busca de protección. Las «identidades» crecerán mezquinas y tensas, a medida que los indigentes y los desarraigados golpeen los muros en constante aumento de las comunidades cerradas desde Delhi hasta Dallas.

Ser «danés» o «italiano», «estadounidense» o «europeo» no será solo una identidad; será un rechazo y una reprensión para aquellos a quienes excluye. El estado, lejos de desaparecer, puede estar a punto de hacerse suyo: los privilegios de la ciudadanía, las protecciones de los derechos de residencia con tarjeta, se ejercerán como triunfos políticos. Los demagogos intolerantes en las democracias establecidas exigirán «pruebas» -de conocimiento, de lenguaje, de actitud- para determinar si los recién llegados desesperados merecen una «identidad» británica, holandesa o francesa. Ya lo están haciendo. En este valiente siglo nuevo, echaremos de menos a los tolerantes, a los marginales: a las personas del borde. Mi gente.

– «Edge People» es parte de una serie continua de memorias de Tony Judt.

Enlace a la publicación original del New York Times: 

 

Alfonso Reyes …la idea de cosmopolitismo. 1932.

his-f02 ALFONSO REYES (1889-1959).

Les comparto un fragmento de una de las grandes obras literarias del Regiomontano Universal, el maestro Alfonso Reyes Ochoa, ATENEA POLÍTICA; fue escrita en 1932 y el mismo maestro le hizo pequeñas actualizaciones, la última por ahí de 1946 o 47.

…la idea de cosmopolitismo

…interroguemos con ella la historia. La historia nos contestará con teorías, es decir: literatura;- y con hechos, es decir: política. Percibiremos entonces que la literatura se adelanta a la política al ir forjando ideales unificadores, y que la política viene caminando detrás con gran retardo,, con incontables tropiezos, y de tiempo en tiempo se atasca como carro en pantano, o se clava de cuatro patas como muía en ladera, y no hay poder que la haga avanzar. No es extraño que así acontezca, ni es humillante para los políticos:

El escritor, que sólo tiene que habérselas con papel y pluma, corre con más libertad en pos de sus creaciones; la transformación social se opera en su cabeza y, desde su mesa de trabajo o en tertulia con sus colegas, arregla alegremente el mundo en un parpadeo. Su acto llega hasta donde alcanza su talento. No es un mero juego: pensar seriamente una utopía política gasta, más o menos, las mismas energías que cuesta levantar una pirámide egipcia o mexicana. Lo que hay es que el pensamiento trabaja aquí con su propia y unificada sustancia, tiene asegurada la circulación, y toda su energía empleada se aprovecha. No es tampoco un dulce pasatiempo: los que escriben utopías políticas suelen pagarlo con su vida. Pero, en todo caso, el político, que maneja la más compleja de las realidades, aquélla en que todas las otras se resumen —la realidad social—, se enreda, da- traspiés, y de cuando en vez se viene abajo con partido y con plataforma: así Palinuro se fue al agua, llevándose consigo el timón y parte de la popa. Sin embargo, como el ideal expresado por el escritor y procurado a veces por el político es un ideal genuino y cierto, estas manifestaciones de la idea cosmopolita, aunque fracasen o se deshagan en el aire, van siendo parcialmente absorbidas por el ambiente. No creo en el progreso necesario: puede ser que el riego en tierra seca resulte escaso y se pierda íntegramente. No importa: lo que importa es la persistencia del impulso unificador, el cual otra vez florece, como la ruda de mi tierra, aunque le pasen las caballerías encima.

La historia, pues, nos presenta dos tipos de empresa cosmopolita:

1° El primer tipo consiste en unificar dominando, y es el imperialismo. Hasta hoy conocemos dos modos de imperialismo: uno de ellos, más guerrero en esencia que el otro, quiere gobernar por gobernar, aun cuando de paso explote y aproveche sus ‘conquistas, y es el imperialismo jurídico de los romanos: “Acuérdate, romano —dice Virgilio—, de que te incumbe regir el imperio de los pueblos.” Este imperialismo nace en las guerras y perece en las guerras.

El otro modo de imperialismo es el económico, el de factorías, protectorados, colonias y mercados amigos, y lo hemos visto desarrollarse en nuestro tiempo. Aun cuando la guerra enseñe aquí su puño de hierro —¡y ya sabemos en qué medida!— es mucho más filosófico asegurar que este imperialismo nace y muere con el sistema económico que le ha servido de vehículo. Sus capitanes, cuando la bolsa empieza a temblar, se suicidan. Hay, por último, casos mixtos: tal fue el imperialismo ibérico, mezcla de codicia y gloria, de religión y de hazaña. Este imperialismo se deshizo por crecimiento y distribución del trabajo, fenómeno ayudado, claro está, con su sazón de revoluciones y su abono de héroes. Murió como muere lo homogéneo al realizarse, al fertilizarse en lo heterogéneo. Y dejó en el corazón de la metrópoli ibérica un desengaño provechoso. A partir de las emancipaciones americanas, comienza en la antigua metrópoli una revisión de valores, una siembra de rejuvenecimiento, cuyos frutos vamos apreciando poco a poco. Ya se entiende que al recorrer así, a grandes pasos, la historia, sólo puedo ver las trayectorias, y me desentiendo de mil trastornos interiores y mil dolores domésticos que son otras tantas vacilaciones a uno y otro lado de la senda. Cualquiera que sea su suerte, los imperios dejan herencia: la dejó el jurídico, la dejará el económico. El imperio ibérico, que podemos llamar místico, considerándolo como una cruzada que se realizó, engendra vida, crea naciones.

El elemento pasajero de dominio político queda eliminado naturalmente, y sólo resta la ganancia obtenida, la novedad histórica: el orbe ibérico. Como se habla de la civilización latina, y en igual sentido de vastedad y magnitud y fecundidad, sólo de la civilización ibérica puede hablarse. Para acabar con la idea imperial, no nos disimulemos que los imperialismos de todo género parecen haber entrado, a estas horas, en franca liquidación.1 ¡Ay! (1938).

2o El segundo tipo de la empresa cosmopolita — perfectamente respetuoso de la libertad y autonomía interiores— sólo quiere facilitar la circulación del hombre dentro del mundo humano, desarrollar el conocimiento y la comprensión entre los pueblos, la coordinación de los intereses complementarios y la lenta disolución de las fricciones, procurar la concordia y estorbar la discordia. Inútil añadir que este cosmopolitismo es el que aquí nos interesa y al que deseamos porvenir. Por su esencia misma, es mucho más fácil seguirlo en sus manifestaciones ideológicas o literarias, aunque se haya acompañado también de concomitancias políticas, que ya son acción que corrobora o ya reacción que contrarresta. Este cosmopolitismo ha hecho cuatro intentos en la historia:

  1. El primer intento es el cosmopolitismo cristiano y caballeresco de la Edad Media, cuando la catolicidad o universalidad se erige como dogma de la Iglesia que llamamos, por antonomasia, Iglesia Católica. La fe religiosa, el ideal de hermandad humana, la herencia de la unidad latina —que todavía queda en estado de “saudade”—, el inmenso fondo común de leyendas pías y tradiciones populares y caballerescas, alimentan una suerte de cosmopolitismo cuyos heraldos son —ya lo sabéis— los clérigos, los intelectuales de entonces, comprendiendo en la palabra “clérigos”, como entonces se hacía, a los sacerdotes y a los letrados. Pero esto, por antítesis, nos hace pensar en los ingenios legos, los “juglares” que, cantando por las ferias y lugares de peregrinación, como el camino de Santiago o camino francés, contribuían también, a su manera, a difundir entre’, la gente extraña las creencias y las tradiciones, los cultos hagiográficos e históricos de su pueblo.

   2. El segundo intento de cosmopolitismo sobreviene con el Renacimiento humanístico.          El siglo xvi predica el retorno a las dos antigüedades clásicas, aviva el interés por el            hombre mismo en cuanto es criatura de la tierra, y nutre un ideal de armonía ya               menos asido a la caridad y más afirmado en la cultura que el de la Edad Media. Sus           heraldos son ya intelectuales a nuestro modo. (¡Ojalá, en otro sentido, nosotros lo              fuéramos al de ellos!)

III. El tercer intento de cosmopolitismo, en el siglo XVIII, es clásico y filosófico. Brota del afinamiento cultural y se establece como un común denominador, sobre la lengua francesa, que sucede al griego y al latín entre los letrados del mundo: —Las luces, la enciclopedia, y la razón, que ya es soberana, y muy pronto —cuando se crea diosa— comenzará a cortar cabezas.

  1. El cuarto intento o intento romántico, en la primera mitad del siglo XIX, es por una parte consecuencia de revoluciones, guerras, emigraciones y destierros. Verdaderos ejércitos de pensadores y escritores franceses, españoles, portugueses, italianos, polacos, acarrean influencias entre este pueblo y aquel pueblo. Por otra parte, favorecen este movimiento las ciencias históricas y filológicas, que buscan la tradición y contaminación de temas folklóricos, de imágenes comunes a la fantasía de todos los hombres. Es la invasión del Romanticismo: ya sabéis lo que esto significa.

Éste sería el sitio de injertar el reflejo que tales movimientos hayan tenido en nuestra América, pero ello merecería una investigación especial. El siglo XIX ve nacer los nuevos Estados americanos. Anímalos una subconsciente aspiración al ser colectivo. Pero esta aspiración no se realiza: la independencia americana resulta, al contrario, un fraccionamiento. La literatura, de un modo general, sigue reflejando aquel sueño de Bolívar: la Grande América. Y se da la bifurcación entre los europeizantes, que insisten en la  conservación de las técnicas europeas, y los autoctonistas, que se aplican sobre todo a la busca de lo criollo y lo indígena. Se esboza una conciliación. Diríase, pues, que para dar ser propio a las Américas, la fuerza se partió en porciones: la tabla rasa del antiguo imperio hispánico se llenó de compartimentos como un tablero de ajedrez. Más tarde, robustecidos ya los retoños americanos, comienza —con el afán de conocernos mejor unos a otros y de entendernos mejor— una maniobra inversa, bien que no aspira ya a la vinculación política en el antiguo sentido, sino a la vinculación espiritual.

Ya vemos, pues, que la idea cosmopolita se rehace cada vez que fracasa, y coincide con las épocas mismas de nuestra historia. A los cuatro intentos de que hablan los tratados, podemos añadir aquel en que ahora vivimos, y que merece el nombre de cosmopolitismo político.

El cosmopolitismo político contemporáneo no borda ya sobre un ideal religioso, humanístico, racionalista o romántico, sino sobre el cañamazo del hombre abreviado en su expresión mínima: el hombre en su primera función, que es la de vecino del hombre. Y el problema de la vecindad entre los hombres es, ni más ni menos, el problema político. De tal nueva especie de cosmopolitismo, las actuales revoluciones económicas son el síntoma aventurero y bravío. Nuestra literatura es su expresión viva: lo sufre y lo alimenta a la vez. La Sociedad de las Naciones es su más alta sanción en el orden de lo institucional y lo admitido. Las conferencias del desarme, aunque a sabiendas sólo esperen realizar sus fines parcialmente, La Sociedad de las Naciones fue fundada en 1920 como una consecuencia del Tratado de Versalles, que dos años antes dio fin a la Primera Guerra Mundial. Tuvo’ sede en Ginebra y se propuso mantener la paz, arbitrar en los conflictos internacionales, impedir las agresiones y fomentar la cooperación entre todos los países. Fracasó desde un principio: no pudo detener al nazifascismo en sus ataques a China (1931), a España y Etiopía (1936) y a Polonia (1939). Aunque prácticamente dejó de funcionar al comienzo de la Segunda Guerra, sólo se acordó su disolución hasta 1946. Sus archivos fueron trasladados a la ONU) representan el ataque orgánico a este problema, el ataque que viene de adentro del propio complejo de la historia, cuyo éxito, por escaso que fuere, será bienvenido. El Instituto Internacional de Cooperación Intelectual descubre, hasta por su nombre, el motor que anima estos empeños: la inteligencia. (Aquí, como en mis palabras del Día Americano, recogidas en Tentativas y orientaciones, sólo cito las instituciones oficiales para que se vea que las nuevas aspiraciones de que vengo tratando de tal modo invaden ya nuestro ambiente, que no sólo se manifiestan en las zonas renovadoras de la oposición, sino que han fundado’ ya cuarteles en el centro mismo de la zona conservadora. El cosmopolitismo, que por un extremo es perseguido por la policía como elemento disolvente, por el otro extremo recibe, en Ginebra, el acatamiento de los Estados).

Notaréis que este cuadro registra tácitamente un paulatino advenimiento al poder de las clases que ahora se llaman clases universitarias. El ideal de unificación ya da más francamente la cara y no se sonroja de sí mismo. Se le llama ideal de paz, y es la más noble conquista de la inteligencia. Porque, aunque, hablando con toda la crueldad de la filosofía, el ser del Estado se confunda en última instancia con el ser del ejército, nadie ha dicho que lo que se engendró en la guerra tiene que seguir siendo bélico. Sobre todo cuando, como en el caso, la necesidad bélica no es su fundamento. Al contrario, en apaciguar y convertir a más altos fines los impulsos atávicos está el sentido de la humanidad. También hay sociólogos que nos demuestren, con metáforas biológicas, que el hombre es originariamente un animal de rapiña: tiene —dicen— los ojos de frente para fascinar a la presa, como todos los seres que se alimentan con la vida de los demás; en tanto que los animales no rapaces viven de plantas y yerbas, y tienen los ojos de costado, a la defensiva, para ver venir la amenaza y escapar a tiempo. Concluir de aquí, como lo hacen estos sociólogos, que el hombre debe procurar desarrollar en sí mismo su rapacidad prehistórica, no pasa de ser una chabacanería lamentable. Yo sé que la biología debe entrar con mucha cautela y pisando de puntillas en el terreno de la sociología. También nos enseña la historia natural que las alas de las aves pueden haber sido, en un principio, meros órganos respiratorios, como las branquias de los peces. Suponed que la mano —me avergüenza decirlo— os haya sido dada para matar. Habéis hecho de ella —sea en buen hora— el menestral de todas las artes y el ministro de la amistad.

Hasta aquí hemos recorrido la vida y fortunas de la inteligencia en su proceso físico y en su proceso espiritual de unificación, cuando trabaja sobre la materia natural o sobre la materia histórica: sobre la tierra o sobre el hombre. Pero la inteligencia trabaja también como agente unificador sobre su propio ser inefable, sobre la inteligencia misma, y entonces se llama cultura. Ya no es el proceso físico —nivelación geográfica—, ya no es el proceso histórico —cosmopolitismo—; ahora es el proceso intelectual de la inteligencia (si se me permite ésta expresión algo alambicada), el cual se desarrolla en el pasado, se recoge en el presente y se orienta hacia el porvenir. La continuidad que así se establece es la cultura, la obra de las musas, hijas de la memoria. Este punto, aparentemente, no necesita mayor desarrollo que su simple enunciado. Todos, en efecto, estamos convencidos de que asegurando el presente afirmamos el porvenir y, en cierto sentido, satisfacemos aquel anhelo de perpetuación y perennidad que está escrito en nuestras almas. Todos debiéramos estar convencidos de que la manera de asegurar el presente es asimilar el pasado. ¿Lo estamos de veras?

Comencemos otra vez por alejar la intrusa sombra que acompaña y a veces esconde a cada pensamiento. Asimilar el pasado no es ser conservador sistemático, ni retrógrado en el sentido vulgar de la palabra. Os habla el ciudadano de una república que no dudó en ponerse a sí misma en tela de juicio para esclarecerse a sus propios ojos, para darse a luz. La transformación mexicana, al disiparse el humo de los combates, descubre frente a sí el espectáculo del ser mexicano, de la tradición nacional, de la cual las vicisitudes históricas nos habían venido alejando insensiblemente al correr del siglo XIX. Hablo aquí de tal transformación como un fenómeno total, superior a los gustos individuales, a los partidos y a las personas, superior a sus directores. Lo que ha salido a flor de patria —la gran preocupación por la educación del pueblo y el desarrollo incalculable de las artes plásticas y la arqueología— son movimientos de perfecta relación histórica, que rectifican un titubeo anterior de descastamiento: se afianzan sobre el pasado vetusto y trascendente, recogiendo cada nota de la melodía que dan los siglos; se inspiran en él, lo aprovechan como resorte del presente y, sobre este resorte, saltan con robusta confianza sobre el mar movible del porvenir.

Recientemente, en un diario madrileño, Azorín comentaba con lucidez las palabras del jefe del gabinete español, don Manuel Azaña: “Soy el español más tradicionalista que hay en la Península”; y hacía ver que, entre los tres órdenes políticos que hoy emplean en España la palabra tradición con singular frecuencia —el carlista partidario del absolutismo, el monarquista constitucional alfonsino, ambos conservadores, y por último el gobierno republicano surgido de la revolución—; es éste, es el revolucionario Azaña, quien abarca, en su visión nacional, mayor cantidad de historia, de pasado, de ser español. Todo esto es para deciros que la idea de continuidad, de cultura, de unificación de la inteligencia en el seno de su propia sustancia, nada tiene de común con lo que la gente llama pasatismo, derechismo, reacción, u otras nociones de este jaez que hemos dejado a media calle antes de llegar a esta sala, porque ellas pueden corresponder a realidades inmediatas, pero no tienen cara filosófica con que presentarse. No se trata aquí de querer traducir el presente hacia el pasado, sino, al contrario, el pasado hacia el presente. El aprovechamiento de una tradición no significa un paso atrás, sino un paso adelante, a condición de que sea un paso orientado en una línea maestra y no al azar. Por lo demás, no todo lo que ha existido funda tradición. Si así fuera, la historia sería una ciencia matemática; un asunto de cómputo cuantitativo y no, como lo es, un asunto de selección cualitativa. Y repito ahora mi pregunta. Aun purificada así la idea, ¿estamos seguros de creer que, tamizando y cerniendo finamente el pasado —porque en todo hay que separar el grano de la paja—, hacemos un servicio al presente? Debiéramos estar seguros, no cabe la menor duda. Pero ello es que no lo estamos. Tal es, y no la crisis exterior, la mayor dolencia de nuestra época. Hablemos con sinceridad: hoy se nos repite mucho que el pasado está en quiebra y que toda la humanidad, antes de nosotros, se ha equivocado. Un placer de la ruptura histórica preside a estas apreciaciones. Ello merece analizarse.

Alfonso Reyes Atenea Política 

Desde que la leí no hace mucho unos 20 años aproximadamente, me impresionó tanto que desde ese momento la Atenea Política se ha convertido en mi libro de cabecera, la releo con mucha frecuencia, la consulto, recurro a ella cuando la incertidumbre y los turbulentos acontecimientos del vertiginoso y bélico presente me perturban y nublan mi entendimiento de la realidad. Cuando repito y no pienso las cosas…

La obra completa la he compartido varias veces en presentaciones editadas con la biografía del maestro, notas relevantes de importantes escritores, enlaces y otras cosas más.

Hoy seleccioné un fragmento en el que desarrolla “la idea de cosmopolitismo” –fenómeno ahora más conocido como globalización- espero les agrade y les sea de utilidad su lectura, saludos fraternales y un abrazo solidario.

Jesús Torres Navarro.

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ALFONSO REYES (1889-1959). “La obra de Alfonso Reyes —señala Carlos Fuentes— es una carga de dinamita a largo plazo. Como todo gran escritor, sembró de señales para el futuro el terreno yermo del presente. Como todo gran mexicano, tendió un puente para el porvenir que él entendió ajeno a esos fatalismos empobrecedores y enajenantes; un porvenir que él quiso radicar en proyectos de la inteligencia y la voluntad.”

Reyes nació en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, el 17 de mayo. Murió en la ciudad de México, el 27 de diciembre. Sus restos descansan en la Rotonda de los Hombres Ilustres. Hizo estudios en las escuelas particulares de su ciudad natal, en el Liceo Francés de México, en el Colegio Civil de Nuevo León, en la Escuela Nacional Preparatoria y en la Facultad de Derecho de la Universidad de México, donde obtuvo el título de abogado en 1913. En 1909, junto con Antonio Caso, Pedro Henríquez Ureña y otros, funda el Ateneo de la Juventud. En 1911 publica los ensayos Cuestiones estéticas. En 1913 es fundador de la Cátedra de Historia de Lengua y Literatura Españolas en la Escuela Nacional de Altos Estudios. Se le designa segundo secretario de la Legación de México en Fran-cia. Se establece en España desde fines de 1914, consagrándose al periodismo y a la literatura. Trabaja en el Centro de Estudios Históricos de Madrid y en la Revista de Filología Española, que dirige Ramón Menéndez Pidal, y en El Sol, bajo la dirección de José Ortega y Gasset. En 1917 edita Visión de Anáhuac y El suicidio, narraciones, y el ensayo Cartones de Madrid. Traduce del inglés Ortodoxia, de G. K. Chesterton. Se le designa, en 1920, segundo secretario de la Legación en España. Obras: Retratos reales e imaginarios (ensayos) y El plano oblicuo (narraciones). Al año siguiente asciende a primer secretario de la Legación en Madrid. Ese mismo año comienza a publicar los cinco volúmenes de Simpatías y diferencias, ensayos que concluye en 1926. En 1921, también, los ensayos y divagaciones El cazador y la traducción de El candor del Padre Brown, de Chesterton. En 1922 ya es encargado de negocios a. i. en España. Traduce y prologa El hombre que fue jueves, de Chesterton. Escribe los poemas Huellas. En 1924 regresa a México. Se le designa Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en Francia, cargo que mantiene hasta 1927. Publica su tragedia en verso Ingenia cruel y los ensayos Calendario. En 1926 sus poemas Pausa. Al terminar su cargo en Francia se le designa, con el mismo carácter, en Argentina, en 1927, hasta 1930. Aparece Cuestiones gongorinas, ensayos. En 1931 5 casi sonetos y Discurso por Virgilio. En 1932 lee Atenea Política en Río de Janeiro, en el Club Reforma, Facultad de Derecho en el Palacio de Tamaraty, que luego apareció en folleto privado. En 1933 aparece publicada en Santiago de Chile, editorial Fax de Carlos Césarman. Aquí se reproduce esta Atenea Política que forma parte de los textos que Reyes escribió en defensa del papel de la cultura en nuestra sociedad.

En 1934 regresa a México y publica sus poesías Golfo de México y Yerbas de Tarahumara. En 1935 reasume su Embajada en el Brasil y edita Minuta, poemas. El año 37 es fecundo: Cantata en la tumba de Federico García Lorca, Tránsito de Amado Nervo, Idea política de Goethe y Las vísperas de España, ensayos. Regresa a México en 1938 y luego se le nombra Comisionado Especial en el Brasil, con categoría de Embajador. Publica Homilía por la cultura y su traducción Mallarmé entre nosotros.

Reyes fue un hombre de ideas políticas y de posición política. Su cultura lo llevó a señalar que “quiero el latín para las izquierdas, porque no veo ventaja de dejar caer conquistas ya alcanzadas”; la tradición cultural, pues, no para el disfrute de unos pocos, sino para el engrandecimiento de los muchos. Su posición política no fue abstracta posición neutra, sino confesada filiación. Tal es el caso de la guerra de España. Perdida ésta en 1939, e iniciada ya la Segunda Guerra Mundial escribe: “Cuando la violencia, la impudicia, la barbarie y la sangre se atreven a embanderarse como filosofías políticas, la duda no es posible un instante. Nuestro brazo para las izquierdas: cualesquiera que sean sus errores en defecto o exceso sobre el lecho de Procusto de la verdad pura, ellas pugnan todavía por salvar el patrimonio de la dignidad humana, hoy tan desmedrado, hoy tan amenazador.

El año 39 regresa definitivamente a México. Preside el patronato de la Casa de México, transformada en 1940 en Colegio de México, cuya Junta de Gobierno .presidió hasta su muerte. Publica la primera parte de Capítulos de literatura española. En 1941 es catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Publica La crítica en la Edad Ateniense y Pasado inmediato. En 1942 las universidades de Tulane, Nueva Orleáns y Harvard, le conceden el título Doctor en letras, Honoris Causa. Libros: La antigua retórica, La experiencia literaria y Última Tule. En 1944 El deslinde, Prolegómenos a la teoría literaria y Tentativas y orientaciones. En 1945 recibe el Premio Nacional de Literatura. Miembro de la Junta de Gobierno de la Universidad Nacional Autónoma de México, hasta su muerte. Aparece la segunda serie de Capítulos de literatura española y los ensayos: Tres puntos de exegética literaria y Norte y Sur. La Universidad de La Habana le concede el Doctorado Honoris Causa en 1946. Libros: Los trabajos y los días. 1948 es otro año de gran producción: Cortesía, poemas suyos y ajenos; Letras de la Nueva España, Panorama de la religión griega y traduce la Historia de la literatura griega, de C. M. Bowra.

De 1949 a 1955, fecha esta última en que comienzan a publicarse sus obras completas, aparecen entre otras: Junta de sombras, La X en la frente, la primera y segunda partes de Marginalia, Trayectoria de Goethe, Parentalia y Presentación de Grecia; traduce La Ilíada, tomo I: Aquiles agraviado.

En 1959, fallece a finales de año, culmina sus trabajos con La filosofía helenística y la tercera serie de Marginalia.

Este inmenso escritor, como dice Roberto Fernández Rey amar, “en medio de la violencia, de los cataclismos, del dolor personal, sintió hundirse sus raíces en su pueblo y encontró un idioma universal para decirlo”.

atenea-politica-reyes-alfonso-21335-MLA20209043749_122014-F Enlace a la publicación con la obra completa:

https://jestoryas.wordpress.com/2015/08/16/alfonso-reyes-atenea-politica/

Río de Janeiro, 4, V, 1932. Obras Completas. Tomo XI, pp. 182-203.

México, Fondo de Cultura Económica.

 

 

 

 

 

Guadalupe Victoria primer presidente de México.

De mi lista de seguimiento en mi página de wikipedia y a propósito de las próximas elecciones de presidente en México a celebrarse el 1° de Julio del presente año les dejo para el análisis y la reflexión un artículo biográfico muy completo del gran personaje que fue el primer Presidente de México el General Guadalupe Victoria, un gran estadista, hombre íntegro, de una sola pieza, Benemérito de la Patria, constructor y forjador del País independiente y libre de Los Estados Unidos Mexicanos.

Tal vez por vergüenza, por ignorancia, envidia o por haberse atrevido a confrontar al traidor Iturbide no se le reconoce como se debiera a quien, para mi y para muchos, fue el mejor presidente del país, siempre comprometido con la democracia, con el pueblo y con la libertad. Gran estratega, fue precursor en la guerra de guerrillas en América Latina jamás se rindió ni se doblegó ante nadie. 

Jesús Torres Navarro

Cuando Santa Anna y Victoria fueron derrotados, Santa Anna trató de huir a los Estados Unidos. Victoria le dijo:» 

«…Vaya usted a Veracruz y mantenga su posición y cuando le presenten la cabeza de Victoria, hágase a la mar… es un honor para usted estar a mi lado para defender la causa de la libertad.»

Victoria afirmó cuando asumió el cargo de presidente constitucional el 1 de abril de 1825.5

¡La Independencia se afianzará con mi sangre y la libertad se perderá con mi vida!61 

Guadalupe Victoria primer presidente de México.

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José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix, más conocido como Guadalupe Victoria (29 de septiembre de 1786 – 21 de marzo de 1843),12​ fue un militar y político mexicano, una de las figuras más destacadas en la Guerra de Independencia de México frente al Imperio español. Fue el primer presidente de México; antes de ello había sido diputado por Durango y miembro del Supremo Poder Ejecutivo.3

Durante su mandato como Presidente estableció relaciones diplomáticas con el Reino Unido,4​ los Estados Unidos, la República Federal de Centro América y la Gran Colombia;5​ también durante su gestión fue derrotado el último bastión español en el castillo de San Juan de Ulúa. Abolió la esclavitud, fundó el Museo Nacional,6​ promovió la educación,7​ decretó la ley de expulsión de los españoles8​ y ratificó la frontera con los Estados Unidos de América.9

Victoria fue el único presidente que completó su período constitucional legal en casi 30 años de México como nación independiente.10​ Murió en 1843 a la edad de 56 años de epilepsia en la fortaleza de Perote, mientras recibía tratamiento médico. El 8 de abril del mismo año, se decretó que su nombre fuera escrito en letras de oro en el Muro de Honor de la Cámara de Diputados de México, en ese entonces situada en el salón parlamentario de Palacio Nacional.10

Sus restos se encuentran en el Monumento a la Independencia, junto a los de Miguel HidalgoJosé María MorelosVicente GuerreroNicolás Bravo y otros insurgentes. Es considerado Benemérito de la Patria.11

Infancia y educación

Guadalupe Victoria nació el 29 de septiembre de 1786 en TamazulaNueva Vizcaya (hoy estado de Durango). Sus padres, que murieron durante su infancia, fueron Manuel Fernández de Victoria y María Alejandra Félix Niebla. Fue bautizado por su tío paterno Agustín Fernández,12​ en aquel momento cura de Tamazula, quien murió después de quedar huérfano.1314

Estudió en el Seminario de Durango13​ y al no tener recursos para pagar sus alimentos, hizo copias de un texto de gramática latina para vender a otros estudiantes por dos reales. En 1807 se fue a la Ciudad de México, donde se inscribió en el Colegio de San Ildefonso para cursar estudios de licenciatura en Derecho canónico y Derecho civil.1215​ Estudió en un ambiente de tensión, debido a que la escuela fue militarizada por una orden colonial. El 24 de abril de 1811, presentó su examen12​ y se graduó como Bachiller en Leyes.16

Guerra de Independencia de México

Artículo principal: Independencia de México

En 1812 se unió a las fuerzas insurgentes de Hermenegildo Galeana,13​ luchó junto a José María Morelos en el Sitio de Cuautla,17​ participó en el asalto de Oaxaca y se unió a las tropas de Nicolás Bravo en Veracruz. Se dedicó junto a sus tropas a controlar el paso del Puente del Rey y se hizo famoso por sus exitosos ataques contra convoyes militares hasta 1815, cuando fue derrotado.18

Toma de Oaxaca

Artículo principal: Toma de Oaxaca (1812)

La toma de Oaxaca fue una acción militar que tuvo lugar el 25 de noviembre de 1812, en la ciudad de Oaxaca de Juárez, donde los insurgentes encabezados por José María Morelos derrotaron a las fuerzas realistas del Teniente general Antonio González Saravia.

Entre los miembros de las fuerzas insurgentes que participaron en el asalto de Oaxaca se cuentan Hermenegildo GaleanaNicolás BravoMariano MatamorosManuel Mier y TeránVicente Guerrero y Guadalupe Victoria.1920

Guadalupe Victoria tomó parte en la batalla del Juego de Pelota, que estaba rodeado por un foso que los soldados insurgentes no se atrevieron a cruzar. Guadalupe Victoria lanzó su espada otro lado del foso y dijo ¡Va mi espada en prenda, voy por ella!.21​ Luego cruzó a nado el foso y cortó la cuerda de un puente, lo que permitió la entrada de las tropas insurgentes a la ciudad.14

La pérdida de Oaxaca significó un fuerte golpe al gobierno colonial, porque le dio un gran prestigio militar a Morelos, así como una posición geográfica privilegiada, debido a las carreteras y ciudades que podrían ser controlados desde ese sitio.22

Debido a su éxito en Oaxaca, el Congreso de Chilpancingo16​ lo nombró General Brigadier y le concedió el mando del ejército insurgente en Veracruz.17​ Al mismo tiempo, José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix decidió cambiar su nombre por el de Guadalupe por su devoción a la Virgen de Guadalupe y Victoria por la victoria que obtuvieron.23

Veracruz

En 1815, Victoria comandó el movimiento insurgente en la región de Veracruz y usando la guerra de guerrillas24​ obtuvo el control del Puente del Rey, una posición estratégica que conectaba Xalapa con el puerto de Veracruz. Cuando se enteró de que las tropas realistas se acercaban a luchar, reforzó las defensas en el puente, pero se vio obligado a retirarse a Nautla en julio de ese año.25

Con el fin de tener un punto de suministro desde el Golfo de México, Victoria tomó el control de Boquilla de Piedras, situada entre Túxpam y el puerto de Veracruz. El puerto fue equipado con muelles, almacenes y baterías para su defensa, y se mantuvo bajo su control hasta noviembre de 1816, cuando fue recuperado por el ejército realista. Poco después Naolinco se convirtió en el campo de operaciones de los insurgentes, y desde ahí dominaron la zona de MisantlaPuente Nacional, y Huatusco.25

También en 1816, cuando el nuevo virrey Juan Ruiz de Apodaca llegó a la Nueva España, Victoria atacó su convoy que lo llevaba a la Ciudad de México, y estuvo muy cerca de capturarlo.25

A finales de 1816, Victoria recuperó Nautla al derrotar a la guarnición realista. También ocupó Barra de PalmasBarra Nueva y La Laguna. La fuerte ofensiva realista, así como la falta de equipo militar, dieron lugar a que las posiciones ocupadas regresaran a manos de los españoles en febrero de 1817.

A mediados de 1817, Guadalupe Victoria había perdido todos los pueblos bajo su mando. Después de su derrota en Palmillas, fue abandonado por sus hombres y se enfrentó a una intensa persecución. Se escondió en la selva, donde sobrevivió comiendo hierbas, frutas y animales.26​ Se negó a aceptar el indulto del virrey y se quedó escondido en la selva de Veracruz, donde desarrolló epilepsia.27​ Sus apariciones esporádicas en los pueblos lo convirtieron en una leyenda entre los habitantes de la región.28

Plan de Iguala y los Tratados de Córdoba

Artículo principal: Plan de Iguala

Guadalupe Victoria pasó casi cuatro años escondido en la selva.28​ Fueron años difíciles para el movimiento de independencia, y el gobierno colonial pensaba que el movimiento había sido reprimido. Durante este tiempo, la mayor parte de los insurgentes se acogieron al indulto; solo Vicente Guerrero se mantuvo en la lucha.29

La instalación de las Cortes de Cádiz y el deterioro de la Monarquía Española en la Península Ibérica ayudaron a revitalizar la lucha por la independencia a finales de 1820. Victoria fue informado sobre el avance de la insurrección y reapareció el 30 de diciembre de ese año en el pueblo de Soledad, donde una pequeña guarnición rápidamente se unió a él.28

El 24 de febrero de 1821Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero proclamaron el Plan de Iguala.30​ Iturbide comenzó una gira por la región del Bajío para difundir el movimiento. Varios militares realistas se unieron al Plan de Iguala, y lo mismo hicieron algunos líderes insurgentes retirados, como Nicolás Bravo e Ignacio López Rayón. Guadalupe Victoria también se adhirió. El 6 de abril, Victoria proclamó la independencia en el pueblo de Soledad. A finales de mayo, con excepción de la capital, la provincia de Veracruz estaba levantada en armas.28

El Ejército de las Tres Garantías se creó el 24 de febrero de 1821 y siguió luchando contra las fuerzas realistas españolas que se negaron a aceptar la independencia de México. Esas batallas continuaron hasta el 21 de agosto de 1821, cuando Iturbide y el Virrey Juan O’Donojúfirmaron los Tratados de Córdoba.

El 27 de septiembre de 1821, el Ejército de las Tres Garantías entró a la Ciudad de México, formando una columna encabezada por Agustín de Iturbide.31​ Entre los oficiales que entraron a la ciudad ese día estaban Pedro Celestino NegreteVicente GuerreroNicolás BravoAnastasio BustamanteMelchor MúzquizJosé Joaquín de HerreraManuel Mier y TeránLuis QuintanarMiguel BarragánAntonio López de Santa Anna y Guadalupe Victoria,32​ El 28 de septiembre de 1821 se firmó el Acta de Independencia del Imperio Mexicano.33

Imperio Mexicano

Artículo principal: Primer Imperio Mexicano

Guadalupe Victoria se reunió con Agustín de Iturbide el 17 de junio de 1821 en San Juan del Río y le pidió que adaptara el Plan de Iguala para crear un gobierno republicano. Recomendó como gobernante a un antiguo insurgente, que fuera soltero y no hubiera aceptado el indulto real (características que él reunía). Este hombre se casaría con una mujer indígena de Guatemala para unir ambos territorios en una sola nación. Iturbide rechazó la proposición; no obstante, Victoria aceptó el Plan de Iguala en su búsqueda por la independencia. Este apoyo no eliminó la desconfianza mutua.34

Al consumarse la Independencia, con la entrada triunfal del Ejército Trigarante a la Ciudad de México, el 27 de septiembre de 1821, fue creada una regencia para servir como poder ejecutivo, la cual fue presidida por Iturbide, la cual gobernó hasta el 18 de mayo de 1822, cuando fue proclamado emperador.35​ Iturbide escogió a todos los miembros de la Junta Provisional Gubernativa, la cual fungió como poder legislativo y gobernó hasta el 24 de febrero de 1822, cuando se instaló el primer Congreso Constituyente.36​ Casi todos los miembros de la Junta se destacaron por su posición social, su riqueza y títulos; la mayoría antiguos realistas, que con el Plan de Iguala, habían abrazado la causa de la independencia nacional. Pero ninguno de los antiguos insurgentes, como Vicente GuerreroNicolás BravoIgnacio López Rayón, Guadalupe Victoria y Andrés Quintana Roo, fueron llamados a participar.37

A principios de 1822, algunos de los antiguos insurgentes con ideas republicanas, apoyados por el ministro plenipotenciario de Colombia en México comenzaron a reunirse en la casa de Miguel Domínguez en Querétaro. Le escribieron a Pedro Celestino Negrete invitándolo a participar, pero pensando que se trataba de una conspiración le dio aviso a Iturbide. Diecisiete personas fueron detenidas, entre ellas Guadalupe Victoria, Nicolás Bravo y Miguel Barragán. La «conspiración» resultó ser una serie de reuniones en las que se hablaba sobre el futuro del gobierno. Ante la molestia generalizada en el congreso, los participantes fueron puestos en libertad, con la excepción de Guadalupe Victoria que permaneció encarcelado, pero poco después escapó de la cárcel y se escondió en Veracruz.3839

El Congreso solicitó que se revisara el caso de Guadalupe Victoria, quien había sido elegido diputado por Durango. Victoria se encontraba prófugo, acusado de conspiración. Se le pidió que se presentara al Congreso, pero prefirió mantenerse oculto.40

El 21 de julio de 1822, Agustín de Iturbide fue coronado emperador de México.41​ El Imperio Constitucional no tardó en demostrar la incompatibilidad de sus dos partes principales, el Emperador y el Congreso Constituyente. El congreso no había redactado una constitución y el poder ejecutivo era incapaz de vencer la crisis económica que la fuga de capital español había generado. Algunos diputados fueron encarcelados por participar en reuniones contra Iturbide y, finalmente, Iturbide decidió eliminar el Congreso y estableció en su lugar una Junta Nacional Instituyente.42

Plan de Casa Mata

Artículo principal: Revolución del Plan de Casa Mata

La falta del Congreso, las acciones del emperador y la ausencia de soluciones a los graves problemas que atravesaba el país, aumentaron las conspiraciones para cambiar el sistema imperial.43​ Antonio López de Santa Anna proclamó el Plan de Casa Mata, al que más tarde se unieron Vicente Guerrero y Nicolás Bravo.44

El 6 de diciembre de 1822, Guadalupe Victoria salió de su escondite para unirse al movimiento. Conociendo su reputación y popularidad, Santa Anna lo nombró jefe del movimiento y juntos proclamaron el Plan de Veracruz.45

El 21 de diciembre, Santa Anna fue derrotado por el general Calderón. Obligado a retirarse, el 24 de diciembre se reunió con un grupo de 300 soldados de Guadalupe Victoria en Puente del Rey. Santa Anna de nuevo tomó ventaja de la popularidad de Victoria para animar a la gente a unirse a la causa.46

Cuando Santa Anna y Victoria fueron derrotados, Santa Anna trató de huir a los Estados Unidos. Victoria le dijo:»16

«…Vaya usted a Veracruz y mantenga su posición y cuando le presenten la cabeza de Victoria, hágase a la mar… es un honor para usted estar a mi lado para defender la causa de la libertad.»

El 22 de enero de 1823, Santa Anna informó a Victoria: Fui atacado desde todas las direcciones por las fuerzas imperiales.47​ El 1 de febrero de 1823, un cambio radical se produjo cuando los generales imperiales Echávarri, Lobato y Cortázar se unieron al Plan de Casa Mata.

Iturbide se vio obligado a restablecer el Congreso y en un vano intento de salvar el orden y evitar el futuro derramamiento de sangre, abdicó a la corona del Imperio el 19 de marzode 1823.48

Gobierno Provisional

Artículo principal: Gobierno provisional de México (1823-1824)

 Guadalupe Victoria y Nicolás Bravo en el Segundo Congreso Constituyente.

El 26 de marzo de 1823Iturbide y su familia fueron exiliados del país. Fue escoltado al puerto de Veracruz por el general Nicolás Bravo, a solicitud expresa del ex emperador.49

El 31 de marzo de 1823, el Congreso se reunió y le otorgó el Ejecutivo a un triunvirato denominado Supremo Poder Ejecutivo, cuyos miembros eran Pedro Celestino Negrete, Nicolás Bravo y Guadalupe Victoria,50​ y como suplentes a Miguel DomínguezMariano Michelena51​ y Vicente Guerrero.52​ El 7 de abril, de 1823, el Congreso anuló la designación de Iturbide como emperador y por lo tanto el reconocimiento de su abdicación e hizo parecer su coronación como un error lógico en el establecimiento de la independencia. Es curioso que si Iturbide no había sido emperador nunca, el Congreso carecía de legitimidad, pues había sido convocado por el mismo emperador.53​ El Congreso abolió el Plan de Iguala y los Tratados de Córdoba, dejando al país libre de elegir cualquier sistema de gobierno.54

A pesar que fue elegido para formar parte del Supremo Poder Ejecutivo, Victoria permaneció en el control militar de Veracruz, donde supervisó el embarco de Iturbide a Europa y la organización de la resistencia contra los ataques españoles desde San Juan de Ulúa.28

El Supremo Poder Ejecutivo fue el encargado de convocar a las antiguas provincias, ahora los Estados libres, para crear la República Federal y también de convocar a elecciones para un nuevo congreso constituyente. El Ejecutivo tuvo que superar una serie de dificultades políticas como es el caso de las provincias de América Central, que optaron por no unirse a la Federación Mexicana, y el caso de las provincias de OaxacaYucatánJalisco y Zacatecas, que se declararon estados libres y soberanos.55​ También enfrentaron una conspiración de los partidarios de Iturbide y una rebelión antiespañola.56

El 31 de enero de 1824, fue aprobada el Acta Constitutiva de la Federación Mexicana. El acta fue un estatuto provisional del nuevo gobierno. La nación asumió formalmente su soberanía y se componía de estados libres, soberanos e independientes. Durante los meses siguientes, continuaron los debates constitucionales.

El 4 de octubre de 1824, se proclamó la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos.57

Presidencia (1824–1829)

Véase también: Gabinete de Guadalupe Victoria

El Congreso convocó a las primeras elecciones federales en agosto de 1824. Cada legislatura estatal podría nombrar a dos candidatos, y los dos que recibieran el mayor número de votos serían elegidos como presidente y vicepresidente. Los resultados fueron anunciados el 1 de octubre de 1824 y por mayoría de 17 estados, Guadalupe Victoria fue electo presidente de la República.58

El 10 de octubre de 1824, Guadalupe Victoria fue declarado primer Presidente de los Estados Unidos Mexicanos para el período 1825-1829.59​ El 8 de octubre de 1824, el Presidente y el Vicepresidente Nicolás Bravo juraron la Constitución.60

Guadalupe Victoria asumió el cargo de presidente interino del 10 de octubre de 1824 al 31 de marzo de 1825. Su período constitucional en el cargo se inició el 1 de abril de 1825.5​ La inauguración fue solemne y austera como es requerido por el republicanismo; ese día, Victoria afirmó: ¡La Independencia se afianzará con mi sangre y la libertad se perderá con mi vida!61

Política interior

Como presidente de la nueva República, Victoria fue el encargado de reconstruir la devastada economía, resultado de la larga guerra de Independencia y el embargo promovido por la Monarquía Española. Para resolver la falta de suministros, resultado del embargo, creó la marina mercante del país, con la que abrió rutas comerciales con los puertos de los países americanos que habían reconocido la independencia nacional y con los que se establecieron relaciones diplomáticas. Sin embargo, su principal preocupación fue lograr el reconocimiento de alguna potencia europea.28

El gobierno de Victoria se vio obstaculizado por graves problemas financieros. Sus gastos promedio eran de $18 millones de pesos anuales, pero solo recolectaba la mitad de esa cantidad en impuestos.62​ Con el fin de resolver esa situación, Victoria tuvo que buscar ayuda externa. El Reino Unido conociendo la difícil situación del Presidente (solo el Ejército representaba $12 millones de pesos del presupuesto), le convenció para aceptar dos préstamos, cada uno de más de £3 millones de libras esterlinas. Estos préstamos, negociados a través de casas bancariascomo Barclay y Goldschmidt, evitaron la quiebra del gobierno y ayudaron a mantener la paz social, factores que permitieron a Victoria a cumplir su mandato completo.62

A pesar de esos problemas financieros, la administración de Victoria tuvo aspectos muy positivos. Dos de sus logros más positivos fueron la creación de la hacienda pública y la abolición de la esclavitud, que fue declarada el 16 de septiembre de 1825, cuando celebró por primera vez el Grito de Dolores.63​ Además, estableció el Colegio Militar, restauró la Ciudad de México,64​ mejoró la educación, concedió amnistía a los presos políticos, estableció planes para un canal en el Istmo de Tehuantepec, abrió nuevos puertos para la navegación, comenzó la construcción del Museo Nacional, creó guarniciones en Yucatán para prevenir y contrarrestar los intentos de reconquista española desde Cuba y desenmascaró una conspiración dirigida por el monje Joaquín Arenas para restablecer el dominio español.62

Victoria también facilitó las actividades de la sociedad Lancasteriana, la cual se dedicó a la educación. Creó la Marina Armada, lo que permitió que su mayor logro: la completa independencia de México cuando el general Miguel Barragán y el capitán Pedro Sainz de Baranda derrotaron el último bastión español en San Juan de Ulúa.1665

En la política, sus acciones fueron conciliadoras, intentó aplicar una política que atrajera a todos, y formó su gabinete con miembros destacados de las diferentes facciones. Sin embargo, los viejos conflictos existentes desde los tiempos de Iturbide resurgieron. Victoria enfrentó la intolerancia religiosa ante la libertad de expresión y prensa establecidas en la Constitución, la cual respetó escrupulosamente.5

El 20 de diciembre de 1827, decretó la expulsión de los españoles de la República.66​ La rebelión reprimida de Joaquín Arenas desató una ola de indignación contra los españoles acaudalados que la habían apoyado. Aunque Lucas Alamán, su Ministro del Interior, trató de disuadirlo, el embajador estadounidense Joel R. Poinsett alentó a Victoria para ordenar la expulsión de los españoles,5​ lo que provocó graves problemas económicos, debido a que la mayoría de los expulsados fueron comerciantes que se llevaron sus fortunas a España.[cita requerida]

San Juan de Ulúa

Artículo principal: Toma de San Juan de Ulúa (1825)

La guerra de Independencia arruinó los campos, los pueblos, el comercio y la minería. El gobierno no tenía medios eficaces para recolectar impuestos adicionales a los de las aduanas y, debido a eso, operaba bajo atrasos salariales y deudas. Bajo esas condiciones era difícil llevar a cabo una estrategia eficaz para la rendición de San Juan de Ulúa.65

A pesar de ello, el gobierno de Victoria compró algunos barcos para formar la base de la primera Marina Armada de México. Entre ellos las goletas IgualaAnáhuacChalcoChapalaTexcocoOrizabaCampechana y Zumpango, a las que se añadieron más tarde las goletas TampicoPapaloapan y Tlaxcalteca.65

Por último, el 23 de noviembre de 1825, se logró la capitulación de San Juan de Ulúa, último reducto español en México. A la postre, esto explica que haya sido el único Presidente de la República que a la sazón haya sido Gobernador de una Provincia y una vez consumado dicho acto, entregara los Poderes Locales ya expedido su Estatuto de Gobierno.65

Territorios del Norte

Artículo principal: Rebelión de Fredonia

 Mapa de México en 1824.

Guadalupe Victoria rechazó dos ofertas de compra sobre Texas ofrecidas por el embajador estadounidense Joel R. Poinsett,67​ la última por $5 millones de dólares.68

El 18 de agosto de 1824, se emitió un decreto para poblar los territorios del Norte (Alta CaliforniaNuevo México y la parte norte del estado de Coahuila y Texas). El decreto dejó la administración de las tierras públicas en manos de los estados. El 24 de marzo de 1825, el Congreso aprobó una ley para abrir totalmente las puertas a la colonización extranjera; la ley dio a los colonos privilegios sobre la tierra y la exención de impuestos durante diez años.69

La inmigración de estadounidenses fue abundante, y rápidamente se formaron comunidades que conservaron su lengua, religión y costumbres, dando lugar a vínculos débiles con el resto del país. Desobedecieron las leyes y mantuvieron la esclavitud en territorio mexicano.67​ En 1826, el primer intento de separatismo se dio cuando el empresario Haden Edwards declaró la independencia del estado de Coahuila y Texas y creó la República de Fredonia cerca de Nacogdoches. La rebelión fue rápidamente sofocada.

Como resultado directo de las acciones de Edwards, Victoria autorizó una amplia expedición, llevada a cabo por el General Manuel Mier y Terán, para inspeccionar los asentamientos de Texas y recomendar un futuro curso de acción. Los informes de Mier y Terán dieron lugar a la promulgación de las Leyes del 6 de abril de 1830, que restringían severamente la inmigración en Texas.70

Rebelión de Nicolás Bravo

Artículo principal: Rebelión de Nicolás Bravo

 Óleo de Nicolás Bravo.

Durante su mandato, Guadalupe Victoria enfrentó varios intentos de golpe de Estado contra su gobierno. Siete meses después de comenzar su administración fue descubierto el primer intento. Otro fue descubierto a finales de 1827.5

El 23 de diciembre de 1827, la Logia Escocesa declaró el Plan de Montaño en Tulancingo (hoy estado de Hidalgo), el cual se basó en 4 puntos:71

  • La extinción de las sociedades secretas.
  • El cambio de gobierno.
  • La expulsión del embajador de EE.UU. Joel R. Poinsett.
  • El cumplimiento estricto de la Constitución.

El vicepresidente Nicolás Bravo, cabeza de la revuelta, afirmó que su único propósito fue liberar al Congreso y al gobierno de Victoria de la influencia de la Logia Yorkina.71​ El plan buscaba principalmente la reorganización del gobierno, el cual mostró serias deficiencias en el control de los ingresos públicos y la expulsión del representante de los Estados Unidos, sobre la base que ese país se entrometía en los asuntos internos del país.5​ (Joel R. Poinsett fue expulsado de México el 3 de enero de 1830, por esa razón).72

El levantamiento fue reprimido por Vicente Guerrero el 6 de enero de 1828, después de una débil resistencia. Nicolás Bravo fue expulsado del país, mientras que los otros rebeldes fueron encarcelados.

Motín de la Acordada

Artículo principal: Revolución de la Acordada

 Litografía de El Parián, siglo XIX.

El motín de la Acordada fue una revuelta que tuvo lugar el 30 de noviembre de 1828, la cual fue encabezada por el general José María Lobato, el coronel Santiago García y Lorenzo de Zavala contra el gobierno de Guadalupe Victoria. El motivo principal fue el apoyo que Victoria dio al general Manuel Gómez Pedraza en las elecciones presidenciales de 1828.73

Para las elecciones de 1828, la logia escocesa presentó como candidato al Ministro de Guerra Manuel Gómez Pedraza. La logia yorkina presentó como candidato a Vicente Guerrero, héroe de la independencia y vencedor en la última conspiración contra el gobierno. Las elecciones se celebraron el 1 de septiembre de 1828, el ganador fue Manuel Gómez Pedraza. Vicente Guerrero rechazó los resultados y organizó una revolución.71

Las tropas revolucionarias exigieron la renuncia del presidente Victoria y su sustitución por Guerrero. Mientras tanto, Gómez Pedraza huyó de la Ciudad de México renunciando a su derecho a la presidencia. Eso fue aprovechado por la multitud que se dirigió a el Parián, núcleo del comercio mexicano, y comenzó el saqueo y quema de tiendas y comercios, arruinando a cientos de comerciantes españoles, mexicanos y extranjeros.71

Como resultado, a principios de 1829, el Congreso anuló las elecciones de 1828 y eligió como Presidente a Vicente Guerrero. Victoria le entregó la presidencia cuando su mandato concluyó el 1 de abril de 1829.5

Política exterior

Uno de los principales objetivos de Guadalupe Victoria fue el reconocimiento de México como nación independiente por una potencia europea. Finalmente obtuvo el reconocimiento, seguido del establecimiento de relaciones diplomáticas con el Reino Unido,74​ los Estados Unidos de América, la República Federal de Centro América y la Gran Colombia.5​ Esto redujo los problemas económicos causados por el embargo impuesto por la corona española. Los problemas económicos se redujeron aún más, cuando varias empresas británicas comenzaron trabajos de minería en México, lo que dio lugar a una gran afluencia de capitales.

También ratificó el contenido del Tratado de Adams-Onís y por lo tanto la frontera con los Estados Unidos.75

Victoria declaró asimismo que ninguna propuesta de España sería escuchada hasta que reconociera la independencia de México y la forma de gobierno establecida y que aceptara nunca pedir indemnización alguna por la pérdida de México.76

Otro episodio internacional memorable de Guadalupe Victoria fue su total apoyo a la Unión Panamericana propuesta por Simón Bolívar, que se tradujo en la firma de un acuerdo denominado Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua entre las repúblicas de Colombia, América Central, Perú y los Estados Unidos Mexicanos.75​ También proporcionó ayuda financiera a Simón Bolívar para obtener la independencia total del Perú de España.

Años post-presidenciales y muerte

Después de terminar su mandato, Guadalupe Victoria se retiró de la vida pública para tratar asuntos personales en su hacienda El Jobo en Veracruz. Cuando Victoria entregó la presidencia a su sucesor, Vicente Guerrero, le dijo:28

«…Ratifico la promesa de retirarme de todos los negocios públicos como ex presidente, pero si el país estuviera en peligro y fuera necesario dejar todo para salvarlo, usted sabe que no dudaré en sacrificarme…»

 Estatua de Guadalupe Victoriaque se encuentra en la Fortaleza de Perote.

En 1832, el Gobierno de la República, conociendo su capacidad diplomática y de negociación, le pidió que ayudara en la pacificación de Santa Anna que había tomado las armas para exigir que la Presidencia de la República se entregara al general Manuel Gómez Pedraza.77​ Un año más tarde, en 1833, fue elegido senador por los estados de Veracruz y Durango, ocupando la comisión de Crédito Público del Senado. Al mismo tiempo, luchó contra rebeliones en Veracruz y Oaxaca.13​ Mientras se desempeñaba como senador, su salud comenzó a deteriorarse seriamente y comenzó a tener convulsiones recurrentes, lo que le impidió terminar su mandato como Gobernador de Puebla, posición que ocupó menos de cinco meses.28

Victoria regresó al Senado y en 1835 fue elegido presidente del Senado.78​ Desde ese momento emprendió una lucha vigorosa contra la propuesta que buscaba cambiar la República federal a una República central. Unos días antes de volver al Senado, desde Puebla, manifestó su posición:28

«Veintitrés años he peleado por vuestra misma causa: y si nuevos peligros me llamaren a vuestra defensa, sabed que mi irrevocable voto es: Federación o muerte

En noviembre de 1836 fue nombrado comandante militar de Veracruz, pero renunció en diciembre de ese año para mostrar su desacuerdo con la proclamación de la República Central.79

En 1838, su intervención diplomática fue crucial para evitar una guerra contra los franceses en el incidente conocido como la Guerra de los pasteles. El 9 de marzo de 1839, tuvo éxito con la firma de un tratado de paz con Francia. Esa fue su última actividad pública.2880

En 1841, se casó con María Antonieta Bretón y Velázquez, y muy pronto su salud se quebrantó por su condición epiléptica.13​ Se le trasladó a la fortaleza de San Carlos de Perote para recibir tratamiento médico y murió allí el 21 de marzo de 1843. Fue enterrado allí.

Guadalupe Victoria fue declarado por el Congreso Benemérito de la Patria el 25 de agosto de 1843 y su nombre fue escrito en letras de oro en el salón de sesiones de la Cámara de Diputados.10

En 1863, sus restos fueron trasladados a Puebla por el general Alejandro García y en 1925 se colocaron en el Monumento a la Independencia en la Ciudad de México.1881

El 15 de agosto de 2010, en la celebración del Bicentenario del inicio de la independencia de México, sus restos fueron trasladados a Palacio Nacional y permanecieron en exhibición hasta el 30 de julio de 2011, cuando fueron regresados a la Columna de la Independencia.8283

Legado

Guadalupe Victoria es un héroe nacional, Benemérito de la Patria, fundador y forjador de la República Mexicana. Hay muchos monumentos, estatuas, escuelas, hospitales, bibliotecas, ciudades, pueblos, calles y plazas que llevan su nombre en México; los más destacadas son Ciudad Victoriacapital del estado de TamaulipasVictoria de DurangoTamazula de Victoria, Ciudad Guadalupe Victoria en el estado de Durango, Guadalupe Victoria en el estado de Puebla, Naolinco de Victoria en Veracruz, la ciudad de Victoria y el Condado de Victoria, en los Estados Unidos; la fragata ARM Victoria (F-213) y el Aeropuerto Internacional General Guadalupe Victoria.

Monedas, Sellos y Monumentos

 Presidente Guadalupe Victoria, medalla, 1824

 Guadalupe Victoria, Bicentenario, 1985, $50 pesos

 Monumento de Victoria de Durango.

Véase también

Enlaces externos

Enlace al artículo original de wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Guadalupe_Victoria

 

 

Frankenstein: 200 años, por Maikel Ramírez ~

A través de Frankenstein: 200 años, por Maikel Ramírez ~

Frankenstein: 200 años, por Maikel Ramírez ~

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Las tormentas le gustan, sin embargo, recuerda
los terrores deliciosos que le producían, con la manta tapándole
la cabeza, cuando era una niña; no hace tanto tiempo, es tan joven

Emmanuel Carrére | Bravura

Supongo que ser hijo es buscar una venganza

Juan Carlos Méndez Guédez | Arena Negra

A diferencia de zombis, vampiros y otros espantos del imaginario monstruoso,  la criatura creada por el científico Víctor Frankenstein no ha tenido que contagiarse con un virus ni encontrarse en mitad de una pandemia para actualizarse, pues nació moderno. El mundo de Frankenstein prescinde del acoso de lo sobrenatural, de aquello que desde un lugar inexplicable invade nuestro mundo racional para desintegrarlo. Su horror es muy de este mundo, es humano demasiado humano. Hoy, cuando se cumplen 200 años de su publicación y los monstruos de antaño han pasado al mundo virtual o, en líneas generales, se han asimilado al discurso científico, vale la pena echar un vistazo a algunas de las razones por las que una lectura de la clásica novela de Mary Shelley es inaplazable.

El complejo Frankenstein

Si la ciencia ficción se desarrolla al abrigo de los avances de la ciencia y de la tecnología, no podemos imaginar un mejor escenario para su nacimiento que la Inglaterra industrial del siglo XIX, la misma nación en la que Charles Darwin publicaría en 1859 su demoledor libro El origen de las especies, y cuyo poderío se haría palmario con la Gran Exhibición del Palacio de Cristal en 1851, ambos eventos en plena era victoriana. Según Isaac Asimov, el parto ocurrió mucho antes de las obras de Julio Verne y H.G Wells. Exactamente, se gestó en 1818, con la publicación de Frankenstein o el Prometeo Moderno, cuando su escritora, Mary Shelley, apenas tenía 18 años.

Desde entonces, la novela de Shelley no solo marca una línea que tensa el género literario entre optimistas y pesimistas, sino que instala un mecanismo psicológico que afecta nuestra relación con las máquinas que creamos. Asimov lo acuñó ‘Complejo Frankenstein’, que no es más que el miedo que sentimos a que las máquinas se rebelen y nos destruyan, como le ocurre a Víctor Frankenstein hacia el final de la novela, cuando deambula por los predios glaciales del Polo Norte, como lo narra el Capitán Walton:

“«¡Esta también es víctima mía!», exclamó, «su asesinato es la culminación de mis crímenes; mi vida miserable toca a su fin! ¡Oh, Frankenstein, generoso y entregado! ¿De qué sirve ahora pedirte perdón; a mí, que he destruido irremisiblemente todo lo que amabas?¡Ay! Está frío; no me puede responder»”

Es ese el miedo que sentimos cuando, pongamos, vemos a Hal-9000 en el filme 2001, una odisea espacial o como cuando en el año 2016 un bot de la red social Twitter se convirtió en pronazi.  Con todo y estas derivas, la fe de Asimov en el progreso que se puede alcanzar a través de la ciencia lo obligó a crear un código moral para contrarrestar la antedicha fobia.  De modo que, en vista de que un robot no puede interiorizar la ley como lo hace un humano, Asimov inventó el cerebro positrónico, dispositivo artificial que dota a los robots de conciencia y les permite actuar en conformidad a las tres leyes de la robótica. Las diferentes historias que componen Yo, robot, libro que abarca el surgimiento de las máquinas inteligentes en 1996 y que termina un poco después de mitad del siglo XXI, no son sino variaciones de dichas leyes. Precisémoslas:

1.- Un robot no debe dañar a un ser humano o, por inacción, dejar que un ser humano sufra daño.

2.- Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto cuando estas órdenes se oponen a la primera ley.

3.- Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no entre en conflicto con la primera o segunda leyes.

Sin embargo, es notable que las leyes de Asimov gravitan alrededor del ser humano e impiden que un robot se defienda de la agresión infligida por un humano, como, paradójicamente, ocurre en el cuento El hombre bicentenario, donde Andrew se encuentra a punto de ser asesinado por un grupo de muchachos, pero no puede defenderse porque entraría en conflicto con la primera ley.  En cambio, la criatura de Shelley se adelanta a nuestra incipiente época posthumana al ser concebido como un sujeto de derecho. De allí que nada nos resulte más emotivo que la subjetivación del monstruo. Shelley escribió páginas abundantes en las que la empatizamos con la criatura, con su sufrimiento. Casi dos siglos después, el 26 de octubre de 2017, parece que nuestro mundo alcanzó la exigencia de la criatura, y la de Andrew, cuando Arabia Saudita le reconoció completa ciudadanía a la androide Sofía.

La justicia del pueblo

El miedo es el camino al lado oscuro.
el miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio
el odio lleva al sufrimiento, el sufrimiento al lado oscuro

Yoda en Star Wars

¿Por qué el monstruo mata a la niña
Y luego le matan a él?

La pequeña Ana en el filme El espíritu de la colmena de Víctor Erice

Algunos pensadores, entre ellos Jean-jacques Lecercle y Slavoj Žižek, han llamado la atención sobre el hecho de que la novela, al igual que el monstruo, está compuesta de partes y de que estas, a su vez, son contradictorias. Frankenstein es una actualización del mito griego de Prometeo, que, por contra a la atemporalidad de cualquier mito, intenta ubicarse en coordenadas temporales precisas, como constatamos con la primera carta enviada por Walton a su hermana, fechada el 11 de diciembre de 17-. Otra huella visible de que la autora deseaba ambientar su historia en un contexto histórico, reciente por demás, es que el monstruo lee Las cuitas del joven Werther, novela de Goethe publicada en 1774. La mayor revelación la encontramos en el capítulo XIX, en el que Víctor narra su viaje a Escocia. Leamos:

“Después, seguimos camino de Oxford. Al entrar en aquella ciudad, no pudimos dejar de recordar los acontecimientos que se habían producido allí siglo y medio antes. Allí había juntado sus tropas fieles Carlos I. La ciudad se había mantenido en su obediencia, aunque le hubiese abandonado toda la nación, para seguir la bandera parlamentaria de la libertad. El recuerdo de aquel rey desdichado y de sus compañeros, el amable Falkland, el insolente Goring, la reina y su hijo, daba un interés particular a cada rincón de la ciudad en que cabe suponer que ha vivido y se ha movido”    

Evidentemente, Víctor se refiere al rey inglés Charles I, monarca que fue decapitado durante la Guerra Civil (1642-1651), conflicto que, a la postre, marcaría el ascenso de Oliver Cromwell y los puritanos al poder. ¿En qué fecha, entonces, tiene lugar la intriga de Frankenstein? Sin que quepa la menor duda, la novela transcurre durante la Revolución Francesa, para ser más exactos, en los días, o cuando menos muy cerca, del periodo del Terror.

Desde este ángulo político, el monstruo que Víctor crea en semejanza a una figura humana contiene el realismo suficiente para metaforizar la violencia de la Revolución, la venganza de un pueblo noble por naturaleza, pero que ha sido empujado al límite por su rey. El monstruo encarna al colectivo enfurecido que arrasa con todo lo que se le ponga por delante, que degenera en terror y dictadura, o, si se quiere, que transforma violentamente el estado de cosas, que pulveriza  el mundo conocido hasta entonces, un evento que emerge como un rayo para interrumpir el curso normal del tiempo. En su libro Las mujeres de la revolución francesa, la historiadora Linda Kelly ilustra esta representación monstruosa:

“La marcha de las mujeres sobre Versalles, como la toma de la Bastilla, fue uno de los grandes hechos simbólicos de la Revolución Francesa, inmenso por sus efectos sobre la imaginación europea. La imagen de las mujeres de París, armadas con picas, cabalgando sobre los cañones, cristalizó en la iconografía del periodo. Fue una imagen que no beneficiaría la causa de los derechos femeninos, pues ayudó a caracterizar a las mujeres, cuando llegó la reacción frente a la Revolución, como seres peligrosos y desnaturalizados, y, por lo tanto no aptos para representar un papel en política”

A la par de esta imaginería monstruosa, debemos subrayar que la figura del monstruo en el discurso político inglés, como una metáfora de las multitudes proletarias, ateas y revolucionarias, antecedía a la novela de Mary Shelley. Edmund Burke, por ejemplo, se refirió a la Revolución Francesa como un “monstruoso espectáculo trágico”. Asimismo, tanto Mary Wollstonecraft como William Godwin, padres de la joven Mary, recibieron la metáfora del monstruo debido a su defensa a las ideas libertarias de la época. Thomas de Quincey arguyó que Godwin  provocaba la misma aversión de un demonio o la de un vampiro. En esta línea, Claire Tomalin, escritora de la biografía Vida y muerte de Mary Wollstonecraft, describe así la reacción tras la muerte de la escritora de Vindicación de los derechos de la mujer:

“La fiebre de deserción de ideas revolucionarias de toda índole se extendió por toda Inglaterra hasta acabar con casi todos sus exponentes. Era de esperar quizá que los hombres rechazaran las reivindicaciones de las mujeres y tildaran a Mary Wollstonecraft y a Mary Hays de criaturas torpes y rapaces que habían sermoneado a sus superiores sociales e intelectuales con temas que escapaban de su comprensión”

Esta aproximación a la novela, ya he señalado, recalca su oscilación entre lados opuestos, los que, a fin de cuentas, no son más que las contradicciones propias de un acontecimiento y una época medular para la modernidad, los Estados modernos y los derechos del hombre y del ciudadano. De allí que Frankenstein reformule un mito excluyendo su atemporalidad; que no asuma definitivamente su contexto histórico, a pesar de que el tiempo que vivió Mary Shelley fue el de los nacionalismos inflados y, por consiguiente, el de las guerras de independencia en América y contra las invasiones napoleónicas en Europa, lo que sirvió al surgimiento del género novela histórica; que también sea una obra de horror gótico, pero en el que lo sobrenatural ha claudicado ante el horror de la ciencia y la técnica; que aunque sus padres, su esposo y sus amigos hayan participado en la lucha libertaria tanto en su escritura como en la realidad (Lord Byron murió en Mesolongi, apoyando la causa griega contra los turcos) Mary no haya escrito directamente sobre ideas libertarias, sino que usó un monstruo como metáfora del pueblo enardecido,  colectivo monstruoso que con una violencia irrefrenable aplasta a sus élites corruptas y termina volteando el status quo.

Lo sublime

Tidal waves don’t beg forgiveness
Crashed and on their wave
Father he enjoyed collisions; others walked away
A snowflake falls in May

Pearl Jam | Man of the hour

Father of mine
Tell me where have you been
You know I just closed my eyes
My whole world disappeared

Everclear | Father of mine

Mi edición de Frankenstein tiene en la portada el conocido cuadro El caminante sobre el mar de nubes, del pintor alemán Caspar David Friedrich, realizado también en 1818, y considerado una de las obras maestras del Romanticismo. La metáfora oceánica de su título recoge muy bien el sentimiento que nos arropa ante él: lo sublime. En su ensayo Cosmos: una ontología materialista, el filósofo francés Michel Onfray escribe que lo sublime se experimenta en la resolución de una tensión entre el individuo y el cosmos, a saber, entre nuestra pequeñez y la inmensidad del tiempo y el universo.  Al juicio estético de Onfray, por otra parte, Caspar David Friedrich es el pintor de lo sublime por antonomasia.

Mary Shelley, en cambio,  fue una escritora de lo sublime. Su imaginación la llevó a explorar lugares que hasta entonces  habían sido imposibles de alcanzar por la humanidad. Así pues, aun cuando más tarde Verne conquistará el centro de la Tierra, el fondo del océano y el espacio exterior a través de las obras prístinas de la ciencia ficción, Shelley puso a sus personajes en el recóndito Polo Norte. Conviene no olvidar las palabras de Michel Onfray  y el hecho de que nos encontramos en pleno Romanticismo inglés, lo que implica que debemos calibrar lo sublime junto con los sentimientos de sus personajes. Dicho de una vez, lo sublime de los espacios de Frankenstein son metáforas de la hondura de los sentimientos de Víctor y su criatura o, para expresarlo con los conceptos pertinentes y con el núcleo problemático de la novela, de odio entre el padre y el hijo.

Un caso ilustrativo de esta sublimidad lograda por la pluma de Shelley sucede en el capítulo XV, cuando la criatura, que ya ha aprendido a hablar, pues se ha subjetivado a través de obras literarias, confronta a su padre en las alturas del frío y pálido Montanvert, en los Alpes Suizos. Shelley firma, entonces, uno de los momentos de mayor grandeza y dolor que se hayan escrito, tanto más en cuanto que la criatura compara su soledad con la del Satán de El paraíso perdido, de John Milton:

“«¡Oh, día odioso, aquel que recibí la vida!», exclamé atormentado. «¡Creador maldito! ¿Por qué formaste un monstruo tan horrible que hasta tú mismo te apartabas de mi repugnancia? Un Dios compasivo hizo al hombre hermoso y atractivo, a su imagen y semejanza; pero mi forma es una parodia inmunda de la tuya, más horrorosa por su parecido mismo. Satanás tenía compañeros, otros demonios como él, que lo admiraban y animaban; pero yo estoy solitario y aborrecido»”

Estética del Polo Norte es una crónica de Michel Onfray decididamente anti-Frankenstein por cuanto que es un conmovedor tributo a la figura paterna. El viaje que emprende el filósofo junto a su progenitor se debe a un viejo sueño de este hombre, quien, como cuenta Onfray en uno de los capítulos del libro, llegó a ser un cuerpo expuesto a las precariedades de la vida. A continuación, detengámonos en esta descripción del Polo Norte, que pone de relieve lo sublime:

“Lo vasto coincide con la desmesura, con lo inmenso. Asusta, angustia al hombre, le enfrenta a su condición de partícula impotente, infinitamente más pequeña. Ante la explosión glacial de un iceberg, viendo venir la ola de varios metros de alto, azul y blanca, pero desafiante como un tifón, todo individuo se siente como una brizna de paja, entiende su cuerpo como una cosa pequeña, frágil, efímera, incluso ridícula, llamada a desaparecer, mientras que todo lo que le rodea persiste por tiempo indefinido”

¿Qué forma pudo haber tenido el Lago Ginebra, ubicado a un costado de la villa Diodati, donde en aquel verano lluvioso de 1816, de hecho el más frío en mucho tiempo,  Lord Byron, el Dr. Polidori, Percy Shelley y Mary Shelley apostaron a ver quién escribía la mejor historia de fantasmas? La forma del agua, el último filme del director mexicano Guillermo del Toro, acaso el mejor contador de historias fantásticas de la actualidad, se instala en la Guerra Fría para mostrarnos dos  ideologías opuestas, cada una con la pretensión de ser más moral que la otra, pero que, por igual, son fábricas para la invención de monstruosidades, de cuerpos que son excluidos, abandonados al margen, por no cumplir con la normalidad que imponen. Un hombre anfibio, una mujer muda, una mujer negra y un homosexual son tan víctimas como el hombre acuático. Este hermoso cuento de hadas moderno deslumbra por su plano sublime al término del filme, cuando la inmensidad del agua envuelve a sus protagonistas y los redime, devienen materia que se aleja de las farsas construidas por la sociedad y regresa a las entrañas puras del planeta.

Maikel Ramírez (Maracay, 1976). Docente y escritor venezolano. Profesor e investigador de la Universidad Simón Bolívar, Sede del Litoral. Magister en literatura latinoamericana. Ha publicado artículos de investigación en revistas de circulación nacional e internacional en el área de las metáforas, las metonimias, los marcos, las categorías y los prototipos conceptuales. Obtuve el tercer lugar del premio de Cuentos para Jóvenes Escritores de la Policlínica Metropolitana (2013). Cuentos suyos han sido publicados en El Nacional, El Periodiquito, Letralia, Prodavinci, Sorbo de Letras, Plesiousario (Perú) y el libro Los moradores, compilado por Manuel Cabesa. Escribe artículos sobre literatura, cine, música, el lenguaje y otros productos de la cultura. Colabora también con Letralia, Ficción Breve y Apapacho Gallery. En la USB, es uno de los organizadores de la Semana de la Lectura y dicta los estudios generales Viaje a través del tiempo: literatura y cine de ciencia ficción, Visiones críticas del cine y El cuerpo que somos: de lo íntimo a lo histórico-social.