El Régimen del 78 se atrinchera — El Periscopio

1 Pedro Sánchez saluda a los reyes durante la recepción del 12 de octubre en el Palacio Real. FERNANDO ALVARADO / EFE

Sobre el escenario, el Régimen del 78. Protagonistas vivos, herederos, periodistas y estrellas. Parada militar para conmemorar la Fiesta Nacional de España. 12 de Octubre. Día de la Hispanidad. Aniversario del Descubrimiento de América. […]

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 Por Rosa María Artal   *Publicado en eldiarioes 13/10/2017.

El Régimen del 78 se atrinchera

Sobre el escenario, el Régimen del 78. Protagonistas vivos, herederos, periodistas y estrellas. Parada militar para conmemorar la Fiesta Nacional de España. 12 de Octubre. Día de la Hispanidad. Aniversario del Descubrimiento de América. El Rey aparece durante el desfile con rostro serio, ofendido, enfadado incluso, y así seguirá –según muestran las fotos- en la recepción en el Palacio Real. No ha faltado más que la muerte de un joven piloto que acabó estrellado con el Eurofighter con el que participó en el desfile. Su mujer contemplando la tragedia. Rajoy y Cospedal se van al lugar del accidente. No sin antes pasar por el besamanos o saludo personalizado. Rajoy con el dedo inhiesto que ahora usa mucho. De autoridad.

La Reina Letizia luce “un estilismo de los años 50”, muy apropiado al momento que vivimos. Compartido por otras principales como Cospedal. El de la Reina es de tweed, o sea, lana. Con 30 grados a la sombra en Madrid. Soraya Sáenz de Santamaría, “la supervicepresidenta”, “con esa melena juvenil que le sienta maravillosamente”, dicen las crónicas. Otras, le ven parecido con Jackie Kennedy, los 50 de nuevo. Cifuentes abandona el paraguas con la bandera de España del año pasado para, dado que no llueve, usar una cartera de mano también rojigualda. En cambio, Manuela Carmena, “vestida siempre de ama de llaves de un stately home[casa señorial] a lo Downton Abbey, no lució esa sonrisa que muchos dicen “de barracuda”, continúan las plumas palaciegas.

Estaban todos. En un evento que parecía haberse convertido en acto de desagravio al rey por querer partir España, la España de todos ellos preferentemente. Casi un pleno de presidentes autonómicos. Hubo llamadas para que nadie que importa faltara. No acudió Puigdemont, claro, pero este año ni se reseñó la ausencia presidencial catalana. Felipe González con gafas de sol. Guerra con la mandíbula apretada. Pedro Sánchez entra con José Luis Rodríguez Zapatero. Se han reconciliado. Sánchez se ha reconciliado hasta con Mariano Rajoy. Ha explicado en distintas entrevistas que “ha normalizado” mucho su relación con Rajoy. “Aquí estamos, echando una mano al presidente del Gobierno”.

Este muchacho que cada poco dice una cosa, iba a pedir la dimisión de Rajoy como primera medida al volver a la secretaría general del PSOE, ahora ha descubierto las bondades del líder del PP que deben ser muchas y ocultas dado el magnetismo que produce sobre los notables del país. Mientras el alcalde Valladolid por el PSOE echa abajo una calle dedicada a la premio Nobel de la Paz guatemalteca Rigoberta Menchú por haber criticado la represión policial en Barcelona.

Nos relatan que Sánchez camina entre admiraciones del selecto grupo reunido en el Palacio Real.  Ha destronado a Susana Díaz que el año pasado era quien acaparaba los focos. Ahora ya sabe el personal que también tiene “un gran sentido de Estado” al apoyar a Rajoy. Borrell recibe múltiples parabienes, tras su aparición estelar en la Plaza Urquinaona, con García Albiol y Vargas Llosa, defendiendo la unidad de España ante el reto separatista catalán.

Políticos como Trillo o Gallardón, hasta Aguirre estaba. El clero, el Cardenal Rouco Varela a quien Felipe VI le dedicó un especial saludo. Todo el plantel de periodistas conservadores. Lo más relumbrún de la nobleza y los empresarios. 1.500 personas que cuentan. Bipartidismo con un soporte por la derecha, si cabe más a la derecha. Con Albert Rivera que ya actúa de tercer partido en los medios, aunque no lo sea. Con Arrimadas en Barcelona. “Una mujer-bandera, una política-bandera”. “Inés, como María Pineda, tiene empaque de heroína lorquiana y está dispuesta a bordar su vida en la bandera de la Constitución”, leo. Ese rigor, esa implacable dureza gélida, esa insistencia en las elecciones. Todos ellos. Elecciones ya en Catalunya que viene el voto de cara. O no. Se ilegaliza algún partido independentista, por si acaso.  O se pasa. Ya vuelve a hablarse de un Gobierno de concentración con presidente que guste a las élites.

El sol brillaba inmisericorde este 12 de octubre. Un calor exagerado para la época. Parecía reflejarse en las banderas rojigualdas de ventanas y balcones. Más que nunca. Igual que los asistentes al desfile. Más que nunca. Un clamor por la unidad de España, siguen relatando las crónicas palaciegas. La afición a tomar la parte por el todo cuando conviene. Y al mismo tiempo en los medios el relato de la prosperidad presunta, las playas a rebosar, ocupación hotelera al completo. Un clamor en la arena. Todo felicidad. La mayoría silenciosa se reparte donde interese para la imagen. Ésa que unos perversos les quieren aguar.

En la recepción, nos dicen, faltaban Pablo Iglesias y Ada Colau. Pero, añaden, que de alguna manera sí estaban. En las lenguas de la refinada recepción, para despellejarles. ¿No hubo un periodista de la troupe que mandó en su día a la alcaldesa de Barcelona a fregar? Iglesias haría buen papel de mozo de caballerizas. Irene Montero, sin duda de asistenta de la vicepresidenta. Incluso puede contar con el asesoramiento del ama de llaves de casa bien, la magistrada Manuela Carmena. El Régimen del 78 no tolera advenedizos. Aunque nos tenga España hecha un exprimidor de servicios fundamentales que para algunos parecen valer menos que las banderas. Con los ultras desmandados.” Puigdemont, a prisión, Trapero, traidor” y loas a los Reyes Católicos, en Barcelona este 12 de Octubre. Y en este exquisito régimen de libertades, de renovados entendimientos bipartidistas, La mala reputación de George Brassens apenas sin mentarse en las redes por primera vez en décadas. Cualquiera se atreve.

Pero se les van abriendo brechas importantes. El Consejo de Europa se une a las condenas por la violencia policial desplegada por el Gobierno de Rajoy el 1 de Octubre en Barcelona. Algunos medios extranjeros no entienden que ni siquiera haya pedido disculpas, si es que eso resolviera algo.  Como muestra este editorial del británico The Guardian.

Y un mal paso inesperado que ha abierto muchos ojos. El despido del periodista y escritor John Carlin de El País por un artículo publicado en The Times, crítico con el Gobierno y el Rey y titulado “Independencia de Catalunya:  la arrogancia de Madrid  explica este caos”. En este casino, se juega. En España, hay medios que mienten y manipulan. Y censuran. No este, ya les dije. El País, prescindiendo de Carlin, ha hecho ver a periodistas e intelectuales foráneos más que cientos de artículos de denuncia pormenorizados. Incluso reparan en los que callan y otorgan entre sus compañeros. Al menos hasta el próximo despido.

El bipartidismo atrincherado. El que también llenó plazas para ser rechazado y decir con contundencia: no nos representan. Ya no es ni siquiera “la casta”, quizás es la Corte. Y esa vuelta a los 50´ de mano dura, punto en boca, racionamientos de libertades, marcadas clases sociales. Y el paso atrás como norma. La televisión encendida sin sonido, con personajes que actúan, gestos, movimientos, oropeles desplegados en el escenario político. Y, fuera, 46,5 millones de habitantes (repartan mayorías silenciosas y clamores). Con aspiraciones legítimas y derechos que desde las torres de marfil ni se intuyen.

 

 

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Una profunda desigualdad de fuerzas — El Periscopio

Todas las voces serias y todas las causas justas son expuestas en JesToryAs Blog, hoy nuestro blog se engalana con las letras de la prestigiada y excelente escritora y luchadora social incansable Rosa María Artal.

El president de la Generalitat, a su llegada al Parlament de Catalunya.

“Pido que Catalunya se convierta en un estado independiente en forma de república y que el Parlament suspenda los efectos de la declaración de independencia y se abra un dialogo y una negociación”. De esta forma Carles Puigdemont despejaba la incógnita que ha […]

a través de Una profunda desigualdad de fuerzas — El Periscopio

Una profunda desigualdad de fuerzas

Publicado en eldiarioes 10/10/2017.

Por Rosa María Artal.  

“Pido que Catalunya se convierta en un estado independiente en forma de república y que el Parlament suspenda los efectos de la declaración de independencia y se abra un dialogo y una negociación”. De esta forma Carles Puigdemont despejaba la incógnita que ha tenido pendiente a España y a medio mundo a través de numerosos medios de comunicación extranjeros que retransmitían la sesión en directo.  Largo suspense, en el que Puigdemont ha aprovechado para dar su versión al exterior -quizás también al interior si se le ha escuchado- de las vicisitudes del largo proceso.

Punto culminante -para Puigdemont y para todo conocedor- el Estatut de autonomía aprobado, siguiendo los mandatos de la Constitución, por una mayoría del 88% en el año 2005. Cómo vieron recortado su contenido por sentencia del Tribunal Constitucional, “compuesto por magistrados de los dos grandes partidos”, atendiendo al recurso del PP.  “Un texto irreconocible, doblemente recortado y no ratificado por los catalanes. Una humillación”. Ésa es la explicación dada para emprender el nuevo camino.

Puigdemont ha planteado, después, lo que se conoce mucho más, el 1-O: “Es la primera vez que en la Unión Europea se desarrolla una jornada electoral con la policía golpeando a los votantes”. Heridos, urnas rotas, violaciones de correspondencia, incautaciones, detenciones, ataques informáticos, no impidieron el voto, describía. Y ha recordado las graves penas que pesan sobre políticos catalanes por haber participado en el proceso. Ha apelado continuamente a la serenidad, al respeto, a tener en cuenta las opiniones de todos. “La Constitución es un marco democrático pero hay democracia fuera de la Constitución”, ha resaltado. Eso sí, optar por la moderación que le aconsejaban, ha producido decepción en quienes esperaban una declaración de independencia nítida. Es probable una crisis de gobierno.

La CUP, su socio de gobierno, no ha aplaudido. Y ha expresado su malestar.

Llegado al punto en el que nos encontrábamos, el Govern no podía hacer ya otra cosa que declarar algún tipo de independencia acorde con los planes que se derivaban del referéndum. No se iba a librar de seguir recibiendo el castigo implacable que se le había prescrito. El mayor error de Puigdemont y su equipo ha sido no calcular en toda su dimensión a quien se enfrentaban. Su petición de divorcio -ilegal, dicen, y así será-  ha sido penada ya con violencia y sanción económica, con advertencias de manual: Nos van a obligar a lo que no queremos hacer, no tendré más remedio, casi un me duele más a mí que a ti. España dijo no al derecho a decidir y siempre fue no. Con la ley en la mano, con la misma que tantas veces se pervierte en esta España con instituciones deterioradas por la corrupción.  Las heridas abiertas son traumáticas y lo peor es lo que queda por venir. ¿Qué país puede vivir así?

De momento, el Constitucional anulará este miércoles la declaración del Govern. Y seguirá el pulso. Es posible que, aunque no se declare la independencia plenamente, se le aplique el artículo 155 de la Constitución, interviniendo las instituciones catalanas.  El PP anuncia que tiene “medidas más elaboradas”. Otro artículo que acarician el gobierno y sus socios es el 116 previsto para acallar la contestación social a las restricciones anteriores y que regula los estados de alarma, excepción y sitio, en gradación ascendente de recorte de libertades civiles. El PSOE no prohibirá aplicar el 155, como ha pedido En Comú Podem en el Congreso.

El escenario a día de hoy es desolador, preocupante. Sobre todo por lo que ha aflorado esta crisis. Nunca se ha visto a más infractores enarbolar el Estado de Derecho.  Se ha hablado de legalidad no para resolver sino para herir. Hasta la ultraderecha, desplegada por distintas ciudades sin cortapisas, utiliza como argumento la Democracia.  Políticos y voces relevantes pidiendo palo duro y humillación. A Albert Rivera le falta clamar para que se aplique a la Catalunya que representa un recorte de derechos. A los del PP ni siquiera les basta. La amenaza de Pablo Casado a Puigdemont con el destino de Companys, el President que proclamó el Estado Catalán dentro de la República Federal española y que acabaría fusilado por el franquismo, fue sin duda fruto de la escasa preparación de sus discursos pero no oculta que exigía pena máxima. Algunos colegas del PP lo han refrendado.

El intento del Govern de independizarse de España ha despertado –ya no paran de confirmarlo- “el toro español” también llamado “la bestia dormida”. Ésa que tiene un inequívoco, pestilente y dañino olor a franquismo, siquiera a la vieja intolerancia autoritaria de tan amargo recuerdo en nuestra tierra. Hemos visto estos días a personas  arrancando de las manos a un vecino un cartel que pedía diálogo. Rasgar y descolgar otro cartel desplegado en el Ayuntamiento de Barcelona que solo decía, en catalán: Más democracia. Un odio furibundo. Como los distintos apaleamientos, oficiales y privados, saldados con notoria desproporción. Niños a quienes se enseña a gritar: “Puigdemont al paredón”, niños  que están precisando terapia en el colegio para entender por qué la policía les destrozó las instalaciones. No todos los catalanes sabían de la xenofobia que despiertan en la parte más fanática de los españoles.  Hoy su intento de ruptura los ha aglutinado.

Hemos visto a periodistas volcados, no en informar o analizar, sino en la defensa del bloque que se llama a sí mismo constitucionalista por más que -siempre lo digo-, no armó revuelo alguno cuando se cambió la Carta Magna en perjuicio de los ciudadanos. Algunos de estos ciudadanos se han llevado muchas sorpresas al oírles a cara descubierta, porque es cierto que han sido días –y serán- de retratarse sin afeites.

Incluso la manifestación españolista del domingo en Barcelona fue saludada sin apenas reflexión crítica. Los catalanes por la unidad de España, que nunca estuvieron silenciosos, venían de Cataluña y de distintos lugares de España, por avión, tren, coche o autobús. En el escenario imágenes imposibles de un líder xenófobo como García Albiol, un premio Nobel de Literatura  -que no precisamente de la paz, como dijo en su arrebolado posicionamiento TVE- y un intelectual serio como Josep Borrell, con un marcado anti-independentismo. Su intervención “ganó” el acto, nos dijeron, aunque no mencionara la represión policial.  Son tiempos de definirse y todo ha quedado muy nítido.

Los ultraderechistas de la Plaza Urquinaona, y de muchas otras plazas de España, no son unos jóvenes haciendo chiquilladas. Es mucho más serio. El silencio de los notables asusta y mucho. Hay quien comenta que habla en voz baja, no se vaya a molestar a alguien. Para algunos es como volver a la infancia, cuando las paredes oían.

Unida o desunida la España que queremos, la que no olvida sus derechos de todos los días, el futuro de sus hijos y de los hijos de todos los demás, se aleja envuelta en una pura involución. Avalando huesos duros de roer. No es posible que se sienta un triunfo humillar a un pueblo por el error o no error de sus dirigentes. Asfixiarle económicamente aunque ellos en primer lugar y toda España se resientan. Ver con indiferencia o gozo el reparto del pastel empresarial, siquiera sea nominalmente. Es un embestir que no comprende la gente cabal, el toro que despertó, dicen. La comunidad internacional está preocupada y con razón. Pudo hacerse de otra manera y no se hizo. Todavía hay tiempo ¿Se hará? Detrás de Catalunya, irían varios otros territorios y los poderes establecidos lo consideran un problema. Que no desaparece por la fuerza.

“No somos delincuentes, no estamos locos, no somos golpistas, ni abducidos, somos gente normal que pide poder votar. La relación con el resto del Estado no funciona y nada se ha hecho para revertir una situación que es insostenible”, ha dicho Puigdemont en esta sesión histórica.

Catalunya pide diálogo para irse o quedarse. Pero los daños son irreversibles, al menos si siguen al frente cuantos han ocasionado el desastre. De todos los partidos y fuerzas implicados. Todos los implicados. Una sociedad juiciosa lo demandaría. Y reflexionaría a conciencia sobre lo sucedido y lo que queda por llegar si no se impone la cordura.

Publicado en eldiarioes 10/10/2017.

COMENTARIO A TIEMPO: POBRE ESPAÑA Y POBRE CATALUNYA — Reporteros en Movimiento

Por Teodoro Rentería Arróyave México, a 12 de octubre de 2017.-

Es incontrovertible la aseveración: pobre España y pobre Catalunya con un sujeto como el ultraderechista en el poder, Mariano Rajoy, quien negado a la democracia, la invoca para imponer su criterio cerrado en la monarquía, para aplastar la decisión independentista del pueblo catalán que así […]

a través de COMENTARIO A TIEMPO: POBRE ESPAÑA Y POBRE CATALUNYA — Reporteros en Movimiento

Difundir todas las voces sensatas es propósito de JesToryAs Blog; aportar puntos de vista coherentes para entender mejor y reflexionar. Y a través de un proceso de pensamiento deductivo hacernos dueños de nuestra propias opiniones.

Jesús Torres Navarro.

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COMENTARIO A TIEMPO: POBRE ESPAÑA Y POBRE CATALUNYA

Por Teodoro Rentería Arróyave

México, a 12 de octubre de 2017.-Es incontrovertible la aseveración: pobre España y pobre Catalunya con un sujeto como el ultraderechista en el poder, Mariano Rajoy, quien negado a la democracia, la invoca para imponer su criterio cerrado en la monarquía, para aplastar la decisión independentista del pueblo catalán que así se manifestó por amplia mayoría en un referéndum, pese a que fue reprimido brutalmente con cargas de la policía, que el mundo entero pudo comprobar con las escenas difundidas por las diferentes cadenas televisivas.

El discurso del president catalán ante el Parlament, Carles Puigdemont, contiene dos especiales elementos de alta política que al parecer no han sido o no quieren ser entendidos: primero, la Declaración de Independencia y segundo, la petición de suspensión para dar oportunidad al diálogo con el gobierno monárquico central de Madrid.

Rajoy, bajo su mandato postfranquista, exige al líder catalán que se defina y diga si declaró o no la independencia de Catalunya, obvio para tener elementos para aplicar el Artículo 155 de la Constitución para acabar con la autonomía y luego acusar a los líderes catalanes de sedición para enviarlos a la cárcel.

Por su parte los catalanes, en todas las plazas y calles, no evitan demostrar su enojo y desilusión.

El diario La Vanguardia, pese a que se ha manifestado en contra la independencia, hizo un trabajo periodístico para resumir en 15 frases el contenido del discurso de Puigemont, que ahora transcribimos, con el objetivo de que ustedes lectores y radioescuchas lo digieran y lo analicen a plenitud. 

“Asumo el mandato del pueblo que Catalunya se convierta en un estado independiente en forma de república”

“El Govern y yo mismo proponemos al Parlament que suspenda los efectos de la declaración de independencia para establecer un proceso de diálogo”

“Lo que expongo hoy no es una opinión personal, deriva de los resultados del 1-O”

“El 1-O Catalunya celebró un referéndum de autodeterminación en unas condiciones extremas, en medio de ataques a la gente que hacia cola para introducir su papeleta”.

“Las imágenes del 1-O quedarán en nuestra memoria para siempre, nunca lo olvidaremos”.

“Todos debemos asumir nuestra responsabilidad para desescalar la situación. No contribuiré con la palabra ni con el gesto a aumentarla”.

“Los votos favorables al Estatut fueron 145.000 menos del que obtuvo el sí a la independencia el pasado 1-O”.

“Millones de ciudadanos han llegado a la conclusión racional que el único modo de garantizar la convivencia es que Catalunya se constituya como Estado”.

“Desde el punto de vista del autogobierno los últimos siete años han sido los peores de las últimas cuatro décadas. Ha habido una laminación de competencias y un menosprecio estremecedor contra la lengua, la cultura y el modo de vivir en Catalunya”.

“Las demandas catalanas siempre, siempre se han expresado de forma pacífica y a partir de mayorías obtenidas en las urnas”.

“Les pido un esfuerzo para conocer y reconocer lo que nos ha llevado hasta aquí. No somos unos delincuentes, no somos unos locos, no somos unos abducidos ni unos golpistas. Somos gente normal que quiere expresarse”

“No tenemos nada contra España ni contra los españoles, al contrario, nos queremos reencontrar mejor. A día de hoy la relación no funciona”

“La represión policial y las inhabilitaciones han sido la respuesta del estado español ante una demanda pacífica”

“Las urnas han dicho sí a la independencia y este es el camino que estoy dispuesto a recorrer”:

“Hay un ruego al diálogo que recorre toda Europa, que ya se siente interpelada”

Lo dicho, hay sólo dos caminos: el respeto a la decisión del pueblo catalán a su independencias o la imposición antidemocrática y neo franquista del gobierno monárquico español para aplastar por la fuerza del poder central los anhelos históricos del pueblo catalán. Por lo pronto, es de aseverarse, pobre España y pobre Catalunya con un gobierno encabezado por el descalificado Rajoy.

Periodista y escritor; Presidente del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo, CONALIPE; Secretario de Desarrollo Social de la Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP; Presidente fundador y vitalicio honorario de la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX, miembro del Consejo Consultivo permanente del Club Primera Plana y Académico de Número de la Academia Nacional de Historia y Geografía, ANHG. Agradeceré sus comentarios y críticas en teodoro@libertas.com.mxteodororenteriaa@gmail.com Nos escuchamos en las frecuencias en toda la República de Libertas Radio. Le invitamos a visitar: www.felap.infowww.ciap-felap.orgwww.fapermex.org, y www.clubprimeraplana.org

 

Miles en todo el país, pidiendo la paz y la palabra. Hay soluciones.

Testimonio y reflexión

“Los que nos han metido en esta no nos van a sacar. Por la incapacidad de los líderes políticos para resolver el problema por los procedimientos que el sistema institucional tiene. Si los líderes son los mismos, la mediación tampoco resolvería nada”.

Cristina Monge  

Publicada 09/10/2017.

Hay soluciones. Faltan líderes.

El principal problema alrededor del conflicto catalán –que es el conflicto español–, no es la falta de soluciones. Basta mirar la historia, el Derecho comparado y cómo han gestionado situaciones parecidas en otras partes del mundo para saber por dónde se puede encontrar la solución. El problema de verdad, el de fondo, es que faltan líderes capaces de asumir el desafío de pilotar este momento histórico.

Al hablar de soluciones me refiero a las de verdad, de esas a las que se llega por acuerdo y no por imposición, de esas que se crean y recrean después de horas de trabajo, estudio, diálogo y negociación. Las que se consiguen no venciendo, sino convenciendo. Esas que son radicales porque van a la raíz del problema. Esas que son las únicas que duran y permiten consolidar la situación sin que emerja con más fuerza unos años después.

Salidas así son las que esperamos quienes el sábado salimos a la calle ataviados de blanco, miles en todo el país, pidiendo la paz y la palabra. Fue espíritu 15M en estado puro: no había soluciones claras ni propuestas concretas de nada. Pero se era radical en el diagnóstico partiendo del reconocimiento del problema y evitando negar las evidencias, y se era tajante en el camino a tomar: la negociación, el diálogo, la política. En definitiva, más democracia. De lo contrario, no nos sentiremos representados. ¿Les suena? Hubo quienes desconfiaron de la convocatoria por no saber exactamente de dónde partía –exactamente igual que lo que ocurrió los primeros días del mayo de 2011–, y no faltaron quienes echaron a correr cotilleos sobre si había sido una iniciativa de Pedro Sánchez. ¡Ojalá!, como hace seis años atribuyeron la creación del movimiento indignado a Izquierda Unida o al mismísimo Rubalcaba, entonces ministro de Interior.

El principal problema que hoy tenemos encima de la mesa, a mi juicio, es la ausencia de dirigentes y direcciones que sean capaces de gestionar esta situación. Los que nos han metido en esta no nos van a sacar. Porque no saben, porque no quieren, o porque sus cálculos electorales no van nada mal. De ahí que surjan iniciativas como las propuestas de mediación que se han ido lanzando desde unos u otros sitios, que si bien pueden dibujar una salida al conflicto, suponen también el reconocimiento de la incapacidad de los líderes políticos para resolver el problema por los procedimientos que el sistema institucional tiene, y que no son pocos. Sin embargo, se encuentran con el mismo problema. Si los líderes son los mismos, la mediación tampoco resolvería nada. Según las Directrices de Naciones Unidas para una mediación eficaz,  “la mediación es un proceso por el que un tercero ayuda a dos o más partes, con su consentimiento, a prevenir, gestionar o resolver un conflicto ayudándolos a alcanzar acuerdos mutuamente aceptables. La mediación se basa en la premisa de que, en el entorno adecuado, las partes en conflicto pueden mejorar sus relaciones y avanzar hacia la cooperación”.

¿Serían capaces el Gobierno de España de Rajoy y el de Cataluña de Puigdemont de avanzar hacia la cooperación? ¿Qué incentivos pueden ver en el acuerdo quienes se guían por la lógica de “cuanto peor, mejor”? Sólo el vértigo que parece estar cundiendo en el Govern de la Generalitat podría decantar la balanza. Para eso tendrían que empezar, de momento, por hacer ambos ciertas renuncias que pudieran explicar a los suyos como conquistas, que el otro las reconociera como tales, y al mismo tiempo le habilitara para iniciar la negociación. Sin embargo, es muy posible que un movimiento así le costara a Puigdemont la ruptura de su Gobierno ante el alejamiento de la CUP, lo que le llevaría a convocar elecciones y concluir con un previsible incremento del voto nacionalista. Si en el otro lado se precipita también un adelanto electoral podríamos encontrarnos con una derecha fortalecida y el conflicto más recrudecido. Salida en falso, por tanto.

Rajoy ha basado su estrategia en dos líneas: negar las evidencias y esconderse detrás de otros. Primero fueron jueces y fiscales, luego Policía y Guardia Civil, ahora le ha tocado el turno a las grandes empresas. Veremos quién es el siguiente. Y Puigdemont se olvida de que la enorme movilización social del 1 de octubre se convirtió, conforme avanzaba el día, en una reivindicación de la democracia y los derechos más elementales, que más de la mitad de la población no acudió a votar, que Cataluña se construye con los independentistas y con los que no lo son, y que la independencia hoy, se declare o no, no pasará de ser un símbolo sin efectos jurídicos que habrá dejado muchos cadáveres por el camino.

Cada vez me viene a la cabeza más a menudo ese Cortázar que sentencia: “Cuando alguien dice que se va, es que ya se ha ido”. Hace unos meses el independentismo en Cataluña suponía un tercio aproximado de la población, actualmente se sitúa en torno a la mitad, y de seguir por este camino con movimientos diplomáticos como facilitar la salida de las empresas alterando sobre la marcha la Ley de Sociedades Anónimas, conseguiremos expulsar a los que todavía quieren mantener algún vínculo con el resto del Estado.

Es ya urgente dar un giro drástico a todo el proceso. Y no porque el tiempo se agote, que seguro que se encuentran fórmulas para aplicar declaraciones unilaterales de independencia y artículos extremos de la Constitución en diferido o a plazos, sino porque conforme pasan los días más ciudadanos y ciudadanas, de Cataluña y del resto de España, van a desconectar del territorio y de esta democracia. Las salidas, que existen, pasan por nuevos liderazgos capaces de reconocer el problema, hacer un buen diagnóstico, gestionar la complejidad y buscar soluciones que no venzan pero convenzan.

Enlace al artículo original: 

https://www.infolibre.es/noticias/opinion/opinion/2017/10/09/hay_soluciones_faltan_lideres_70457_1023.html

 

 

 

 

El orgullo de ser analfabeto.

Siempre hubo personas sin estudios. Pero las culturas tradicionales han sido durante siglos una herencia capaz de educar en comunidad. Las relaciones con la vida, el amor, la muerte, la memoria y el futuro dependían de un saber experimentado por los mayores, un saber con voluntad de entrar en las ilusiones y los miedos de los jóvenes. Si se piensa bien, los estudios y los libros son una parte más del relato de la comunidad, una ampliación de la experiencia de los iletrados. En este sentido, el elitismo no sólo es una indecencia democrática, sino una incomprensión del sedimento que sostiene la creatividad del arte y del estudio”.

 

infolibre Periodismo libre e independiente

  Actualizada 30/09/2017.  Publicada 01/10/2017.

Las sociedades de consumo y el capitalismo avanzado cultivan la miseria cultural. Es una tendencia que deteriora los valores de la sociedad democrática. Se trata de un mecanismo paradójico que están utilizando con mucha eficacia los poderes reaccionarios en su propio beneficio. Llaman a la participación del pueblo para diluir su representación en el griterío y para borrar la conciencia de clase. De este modo un millonario se transforma en líder de una regeneración o una causa popular confunde las opciones del dinero con el malestar de sus víctimas.

Siempre hubo personas sin estudios. Pero las culturas tradicionales han sido durante siglos una herencia capaz de educar en comunidad. Las relaciones con la vida, el amor, la muerte, la memoria y el futuro dependían de un saber experimentado por los mayores, un saber con voluntad de entrar en las ilusiones y los miedos de los jóvenes. Si se piensa bien, los estudios y los libros son una parte más del relato de la comunidad, una ampliación de la experiencia de los iletrados. En este sentido, el elitismo no sólo es una indecenciademocrática, sino una incomprensión del sedimento que sostiene la creatividad del arte y del estudio.

Pero la socialización que hoy lleva a cabo la telebasura liquida este sostén cultural de las tradiciones. Se acentúa su lado oscuro y se conduce la posible rebeldía a un lugar que tiene poco que ver con la conciencia de clase o con la sabiduría del resistente. Si la dinámica real de las nuevas estrategias de socialización depende sin filtros del imperio del dinero, la lógica sentimental impuesta se define por el narcisismo y los bajos instintos. Sólo así se explica la impudorosa exposición de las miserias privadas en los espacios públicos. Y sólo así podemos entender también un nuevo fenómeno: el orgullo de ser analfabeto. La sospecha que se proyecta hoy en la política, la democracia, el Estado, los funcionarios y los sindicatos, alcanza también al saber y a la cultura. ¿Qué me va a arreglar un político o qué me va a enseñar un sabio? A mí ya no me engañan. El narcisismo suele buscar una respuesta única en la indignación.

Las evidentes insuficiencias de un sistema que maltrata a las mayorías en beneficio de las élites no invitan ahora a su corrección, al arreglo de los problemas, sino a una negación general de lo establecido. El debate de la actualidad prefiere entenderse con las causas en vez de con los valores y las normas. Con una lógica propia de la telebasura, el vértigo de los bajos instintos sustituye los diálogos por escenas propicias al rumor, la calumnia y los gritos. La ley del más fuerte se disfraza para consolidar su rumbo con las banderas de la ruptura, la novedad y la determinación tajante. Como el cliente siempre tiene razón, se le pierde el miedo al mal y el respeto a las leyes. Y perderle el respeto a las leyes significa tanto no cumplirlas como dejar que se pudran vacías de legitimidad.

La figura de Donald Trump representa bien las características y el alcance de esta realidad. Desde luego que Hillary Clinton no era un horizonte sin grietas, pero el orgullo del analfabetismo no ha sabido cambiar el agua sucia del barreño sin arrojar el cuerpo de la dignidad democrática por la ventana. El mal se ha sustituido por lo peor: fanatismo, machismo, prepotencia, mentira y todo tipo de enfermedades contempladas por el infierno civil.  No es un caso aislado. En Europa, la extrema derecha se olvida de la catástrofe que encarnó Hitler y vuelve con fuerza al parlamento alemán.

Gente orgullosa de su analfabetismo es la que ha salido a la calle de algunas ciudades para despedir con banderas de España a los guardias civiles desplazados a Cataluña. La irresponsabilidad de mezclar una bandera nacional con un conflicto social interno recuerda escenas propias del fascismo. Fraga Iribarne no necesita volver, porque nunca se ha marchado. En la otra orilla, hay también analfabetos orgullosos que en nombre de Cataluñamaltratan los libros de Juan Marsé o las canciones de Joan Manuel Serrat, convertidos de la noche a la mañana en representantes del fascismo.

En esta atmósfera resulta muy difícil un diálogo sereno entre personas partidarias del proceso de independencia de Cataluña y personas que prefieren una articulación territorial que no llegue a la ruptura. Ni siquiera pueden discutir en condiciones de cultura democrática los que apoyan o rechazan la celebración de un referéndum de autodeterminación.

Resulta difícil, pero debemos negarnos a que la actuación del analfabetismo orgulloso protagonice las situaciones. Debemos memorizar o inventar otros tipo de actitudes y palabras que corrijan las escrituras del poder desde otra perspectiva y con un orgullo democrático.

Luis García Montero.

Continúo con la publicación de artículos útiles y sensatos para la reflexión del momento actual en el mundo. Acciones locales con visión y alcance global, que ante la ineficacia de los políticos, del avance incontenible del fascismos, la violencia y la imposición intransigente y de un sistema agotado incapaz de proporcionar al pueblo los mínimos estándares de bienestar y grarantizar el respeto a los derechos humanos fundamentales. Los ciudadanos indignados y hartos, recuperando el espíritu del 15M, alzan la voz para decir fuerte YA BASTA y exigir un alto definitivo a la confrontación y el encono que nos divide y enfrenta hermanos contra hermanos, y hacen un llamado urgente al diálogo sereno e incluyente que parta de reconocer la diversidad humana y el respecto irrestricto de los derechos humanos fundamentales.

La revolución global por la cordura es un movimiento de ciudadanos sin protagonismos y al margen de los políticos que cobra fuerza en todo el mundo. En México lo han iniciado los “millenials”, nuestros héroes del 19 de septiembre de 2017 que demostraron que para nada necesitamos a los políticos, ni a los partidos, ni al INE para apoyarnos entre nosotros y salir adelante de cualquier calamidad, a ellos le pido que no nos dejen, que encabecen la lucha por la cordura en el País.

Jesús Torres Navarro.

 

 

 

Guillermo Fernández: “Las concentraciones de ¿Hablamos? fueron una rebelión cívica de la cordura”

“Los que nos han metido en esta no nos van a sacar. Porque no saben, porque no quieren, o porque sus cálculos electorales no van nada mal”.

¡Hagamos en México y en el mundo, una revolución cívica de la cordura!

 

infolibre Periodismo libre e independiente

Miércoles, 11 de octubre de 2017.

Guillermo Fernández: “Las concentraciones de ¿Hablamos? fueron una rebelión cívica de la cordura”

  • “Esta indignación que sentimos sólo se puede vehicular a través de un movimiento cívico y apartidista”, afirma en esta entrevista con infoLibre el promotor de la iniciativa ¿Hablamos? / Parlem?
  • La pelea del PSOE y Podemos por ver a quién le pertenece este movimiento es una pelea que no se adecúa a la seriedad del momento que vivimos”, sostiene Guillermo Fernández
  • “No ser equidistante pasa por defender el diálogo, la convivencia y la responsabilidad en un momento en el que nos estamos jugando algo crucial”

Guillermo Fernández, promotor de la iniciativa ciudadana ¿Hablamos? Guillermo Fernández, promotor de la iniciativa ciudadana ¿Hablamos?

Diálogo. Ese es el mandato claro que quieren trasladar a los gobernantes miles de ciudadanos que salieron a las calles el sábado 7 de octubre, convocados por el movimiento cívico ¿Hablamos? / Parlem?, y que llenaron plazas de ciudades como Madrid y Barcelona. La iniciativa surge como respuesta al debate en torno a Cataluña y a las posiciones irreconciliables de los principales representantes políticos.

Guillermo Fernández, uno de los impulsores de la plataforma, reconoce no tener la fórmula para resolver los términos en los que ha de producirse el diálogo, pero tiene claro que es la única salida posible hacia el entendimiento. infoLibre habla con él sobre el origen de ¿Hablamos?, sus objetivos y su previsión de futuro.

PREGUNTA: ¿Cómo y cuándo surge la iniciativa?

RESPUESTA: Surge el lunes día 2 de octubre, por la tarde, hablando de la situación política con mi hermano y otros dos amigos, particularmente de lo que había ocurrido en Cataluña los días precedentes y sobre todo el domingo del referéndum. Nos decidimos a hacer algo y se nos ocurrió crear una cadena de whatsapp, preparamos el texto, lo lanzamos y funcionó muy bien. A partir de ahí creamos una página de Facebook y entonces se fue añadiendo gente y las muestras de cariño que nos llegaban nos hicieron animarnos más y más y creamos después una cuenta de Twitter. A partir de ahí se relanzó todo mucho.

P: ¿Cuál es la importancia de su carácter apartidista?

R: Es absolutamente fundamental, porque cuando pensamos en la iniciativa creímos que ningún partido político estaba en condiciones de lanzar algo así y que sin embargo la situación era muy complicada. Entonces la reflexión fue: esta indignación que sentimos sólo se puede vehicular a través de un movimiento cívico, apartidista y que sea diferente a lo que hemos visto hasta ahora, que huya de la guerra de banderas y que sea muy visual.

P: ¿Por qué cree que ningún partido estaba en condiciones de generar algo así?

R: Porque hasta ahora no habían sido capaces de aglutinar la suficiente fuerza para afrontar una situación como esta. La situación es tan grave que se requiere de la participación de una ciudadanía muy diversa, es decir, de cuantas más personas mejor y de procedencia muy distinta, con un mensaje muy claro y unitario, que sea simplemente pedir responsabilidad y diálogo a los gobernantes para que frenen esta dinámica.

P: ¿Ha habido un intento por parte de PSOE y Podemos de patrimonializar las concentraciones?

R: En mi opinión es fundamental que ¿Hablamos? continúe siendo un movimiento ciudadano. La pelea del PSOE y Podemos por ver a quién le pertenece este movimiento es una pelea que no se adecúa a la seriedad del momento que vivimos. Este intento de arrimar el ascua a su sardina lo veo poco responsable por su parte. Creemos que es bueno, e invitamos a toda la ciudadanía y por supuesto a los representantes de Podemos, del PSOE, de Ciudadanos, de Equo, de cualquier partido, a asistir a las concentraciones de color blanco, pero hacemos también hincapié en que el protagonismo tiene que ser de la ciudadanía, y ese es un elemento central.

P: Varios medios de comunicación han señalado que hay personas en el movimiento vinculadas a Podemos, a usted por ejemplo lo sitúan como asesor de la formación.

R: Es una información inexacta. Yo no tengo ninguna vinculación con Podemos, actualmente trabajo en la universidad. Lo que sí que es cierto es que trabajé como asesor de Podemos en la Secretaría de la Sociedad Civil, los primeros meses del año 2016, cuando me contrataron, porque mi tema de investigación es ese, movimientos sociales. A los pocos meses me fui por discrepancias, porque no estaba de acuerdo, y volví a la facultad y seguí con mis tareas.

P: Se ha llegado a decir que ¿Hablamos? está financiado y apoyado por Podemos.

R: No es así. Es una iniciativa que surge de un grupo muy pequeño y con medios muy pequeñitos. El éxito fundamental es que la cadena de whatsapp funcionó. 

P: ¿De qué forma se financia?

R: Se basa en nuestras aportaciones particulares, en mi caso de becario, de investigador. Con una pequeña colecta. Como se pudo ver en las manifestaciones, los medios eran muy precarios.

P: ¿Los organizadores militan en algún partido?

R: No, que yo sepa. Yo no milito en ningún partido, ni mi hermano. No.

P: Han insistido en el uso del color blanco, ¿va más allá de lo puramente simbólico?

R: Tiene un valor simbólico fundamental, porque nos parecía muy importante que fuera algo vistoso y algo diferente. Pero a la vez reunirse en torno a lo blanco hace que no haya guerra de banderas, ni a nivel de partidos ni de banderas nacionales. No porque tengamos algo en contra, sino porque creímos que lo que estaba pidiendo una parte importante de la ciudadanía, y así lo expresó, era salir a la calle para reclamar diálogo de forma cívica y de forma diversa. Además el color blanco es un símbolo de paz, de cordialidad e incluso de esperanza. Si lo que está ocurriendo es una guerra de banderas en una dinámica muy beligerante, el blanco es un color que admite a todos los colores. El blanco es un buen punto de partida para la discusión. Es el llamamiento a los partidos políticos: volvamos al blanco, volvamos a retomar el punto de partida y empecemos a hacer política, a entendernos y a pensar en la situación grave de este país de forma seria.

P: Hablan del uso agresivo de las banderas, ¿a qué se refieren?

R: Es un uso poco inclusivo de la bandera, particularmente de la nacional de España. Creo que en este país uno de los problemas que se está viendo ahora es pensar en la diversidad siempre como una amenaza y no como una oportunidad. Da la impresión de que algunos dirigentes, cuando se envuelven en la bandera, están proponiendo una idea de España muy estrecha que no recoge todo el potencial de nuestro país, por eso nos parece muy irresponsable estrechar el significado de la bandera y tratar de patrimonializar. En ese sentido, la presencia de Pablo Casado en Colón y las declaraciones que hizo precisamente en este momento son una irresponsabilidad muy grande. Parecen niños con un mechero en una gasolinera.

P: ¿Hablamos? se ha comparado con el movimiento 15-M y su retórica. Sin embargo, entonces no había una situación de conflicto tan candente con dos bandos tan claramente diferenciados. ¿Qué le parece esta comparación?

R: Hay algo que pueden tener en común o que rima, y es que ambos surgen de la sociedad civil a través de un llamamiento que a partir de muy poquitas personas se expande y la gente lo hace suyo. Creo que esa puede ser una similitud. Nosotros lanzamos una cadena de whatsapp, tiene mucho éxito y congrega a miles de personas en muchos puntos de España. Personas a las que no conocemos y que en ese momento se empoderan.

P: Pero el contexto es completamente distinto. En 2011 lo que se denuncia es la inacción de la clase política.

R: En este caso es una especie de defensa de la ciudadanía, que le dice a los políticos: no nos enfrentéis, no nos dividáis, dejad de ser tan irresponsables. De algún modo lo que ocurrió el sábado fue una rebelión cívica de la cordura y también de la cordialidad, porque lo que se demostró en aquellas concentraciones es el deseo de convivencia, el deseo de entenderse y también el deseo de reconciliarse con España tal y como es: diversa y compleja. Entender eso como una riqueza y no como una amenaza.

P: Ha alabado la presencia de Ada Colau en la concentración, a la que acudió como ciudadana. El discurso de la alcaldesa, de hecho, coincide en algunos aspectos con el de ¿Hablamos?. A ella se le ha acusado de equidistante, ¿qué le parece esta valoración?

R: Nunca hay que ser equidistante, y menos aquí. Pero en este caso no ser equidistante pasa por defender el diálogo, la convivencia y la responsabilidad en un momento en el que nos estamos jugando algo crucial y en el que los gobernantes están actuando como si estuviéramos ante una guerra, y no ante un asunto político que concierne a ciudadanos que viven en el mismo país.

P: ¿Cómo encaja el elogio a Colau en vuestro carácter apartidista?

R: Lo que yo dije, sobre la concentración, es que Ada Colau se mantuvo en un segundo plano. Lo bonito del sábado, lo valioso y lo potente es el carácter ciudadano y apartidista de la iniciativa. Creo que eso es un valor que hay que mantener. Estos tirones que se pegan Podemos y el PSOE por ver de quién es no ayudan, y espero que acepten la iniciativa, que la acompañen, pero que se mantengan en un segundo plano para que pueda entrar mucha más gente.

P: Rajoy ha dicho que no hay negociación posible en el marco actual y el Govern tiene una hoja de ruta hacia la independencia que prevé cumplir. ¿Qué clase de diálogo es posible en este contexto?

R: La pregunta es, ¿y si no dialogamos, cuál es la alternativa? Creo que es posible el diálogo, debe de haber diálogo hasta el final, y creo que en lugar de ponerse en una situación límite y mandar ultimátums el uno al otro, es el momento de dar un par de pasos atrás y recuperar el poco diálogo que pueda haber. Dar dos pasitos atrás, ralentizar el ritmo, analizar en qué situación estamos y que dejen de comportarse en este tema con fines electoralistas, más como partido que como instituciones. Deben ser mucho más responsables.

P: ¿Qué condiciones serían necesarias para ese diálogo? ¿Debe ser sin condiciones previas de ningún tipo?

R: Yo le llamaría diálogo sin apellidos.

P: ¿Cómo se introduce el diálogo en un escenario de escalada creciente de enfrentamiento y cuando no parece posible la mediación?

R: El punto adecuado sería para empezar que Rajoy y Puigdemont tuvieran el número de teléfono del otro y se hablaran. Creo que en este sentido tienen que ser los políticos, de manera responsable, los que recuperen el sentido común y establezcan las condiciones de ese diálogo. El objetivo de la iniciativa que promovimos y que ha congregado a tanta gente era llamar a la cordura y a que los gobernantes dejaran de hacer electoralismo. Creo que lo que está ocurriendo es una gran sequía de sentido común político y lo que reclamaron las plazas era que a ver si llovía un poco de sentido común y mojaba a Rajoy y Puigdemont.

P: ¿Cree que cabe la posibilidad de un referéndum pactado?

R: Creo que podría ser una de las soluciones entre muchas otras, pero eso tendrán que decidirlo los partidos políticos, no le corresponde a una iniciativa ciudadana decir en qué términos, y menos en este momento tan incipiente.

P: ¿Teme que los políticos recojan el testigo de la necesidad de diálogo pero no resuelvan la forma de llevarlo a cabo?

R: Nosotros lo primero que hemos hecho es pedir diálogo y después juntar al mayor número de personas, de inteligencia y sentido común, para presionar y para ser capaces de aglutinar también a sectores de la sociedad civil y asociaciones que quizá puedan dar ideas. Pero nosotros somos en realidad un lugar de encuentro.

P: De cara a los próximos días, ¿cómo piensan mantener el espíritu de ¿Hablamos? en el espacio público?

R: Lo tenemos que decidir, porque todo ha ido tan rápido que realmente no hemos concluido nada todavía. Estamos trabajando en iniciativas que en estas semanas tan convulsas puedan volver a aglutinar de nuevo sentido común, civismo, participación y compromiso respecto a la situación tan grave en la que estamos.

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Hay soluciones. Faltan líderes

ENTREVISTA

Considero de la mayor relevancia difundir ésta entrevista que la periodista Sabela Rodríguez A. le hace a Guillermo Fernández, quedan claras muchas cosas de la mayor importancia, pone el dedo en la llaga al señalar explícitamente el hartazgo de los ciudadanos en todos los países democráticos por la ineficacia de los políticos, de los partidos y del sistema de gobierno que detonó el movimiento ¿Hablamos? y explica el éxito y la fuerza ciudadana que exige diálogo, no confrontación y menos violencia. Y que ojalá traspase las fronteras de España y cunda por todo el mundo tan atribulado por el fascismo galopante, que como jinete del apocalipsis, moustro de 1000 cabezas, nos está llevando a la guerra.

¡Los pacíficos somos más, somos la diversidad de nuestra humanidad unidos, no queremos confrontación ni encono, sino amor, paz, armonía, solidaridad, fraternidad y felicidad para el mundo! Unámonos para construir un mundo mejor; si se puede.

La leí y releí, y vi que no tiene desperdicio, lecciones de ciudadanía se desprenden de ella, pero, y aquí el pero, mucho temo que los oportunistas políticos títeres de México que ahora se estás confrontando y queriendo confrontarnos presentándose como “independientes” vayan a querer hacer suyos, argumentos utilizados por este noble movimiento sacándolos de contesto y engañando al pueblo, no se dejen, desemascarémoslos a los independiente y a los que van por algún partido; todos son iguales, corruptos y excluyentes, ven en la diversidad ciudadana un verdadera amenaza y por eso su prioridad es dividirnos enfrentándonos a todos contra todos.

A nuestros héroes del 19 de Septiembre de 2017, que demostraron perfecta organización y que son mucho, pero mucho mejores que TODOS los políticos insensibles que se arriman ahora pero no para ayudar sino para publicitarse y hacer negocio con la tragedia. NO LE CREAS A NINGÚN POLÍTICO.

Jesús Torres Navarro.

 

 

 

“Las palabras son nuestras armas”

infolibre Periodismo libre e independiente

“El movimiento cívico que toma la palabra exige diálogo y responsabilidad en un contexto en el que los únicos que tenían la palabra eran los políticos”.

“Los políticos pueden difundir pero nunca pueden convocar”,

“Esto es una cosa del pueblo, que les exige a ellos que hagan todo lo que esté en sus manos para dejar de arrastrarnos a esta situación de tensión que no nos merecemos”.

 “Sin fronteras, sin banderas” o “las palabras son nuestras armas”.

Lunes, 9 de octubre de 2017.

EL FUTURO DE CATALUÑA

“Las palabras son nuestras armas”

  • Miles de personas han clamado en la madrileña plaza de Cibeles a favor del diálogo entre Mariano Rajoy y Carles Puigdemont
  • Barcelona, Bilbao, Santiago de Compostela y València son algunas de las ciudades que también se han sumado a la demanda de diálogo
  • “El movimiento cívico que toma la palabra exige responsabilidad en un contexto en el que los únicos que tenían la palabra eran los políticos”, señala el promotor de la iniciativa, Guillermo Fernández

Imagen de los manifestantes de '¿Hablamos?' frente al Ayuntamiento de Madrid. Imagen de los manifestantes de ‘¿Hablamos?’ frente al Ayuntamiento de Madrid. EFE.

“Queremos evitar el clima de confrontación y el discurso de odio por un lado y por otro, queremos llamar al diálogo y que las posturas dejen de estar encastradas”. Toma la palabra uno de los miles de manifestantes que la mañana del jueves colapsaron la madrileña plaza de Cibeles reclamando diálogo entre Mariano Rajoy y Carles Puigdemont, con el fin de poner solución al enquistado debate en torno a Cataluña. “Que se dejen de líneas rojas, de decir que  el diálogo con el de enfrente no es posible y que dejen de llevarnos a una situación muy tensa, porque todo el pueblo español y el catalán está sufriendo”, agrega otra de las participantes. Se trata del sentir general que primaba entre la marea de gente que, mediante el color blanco –ropa blanca, pancartas blancas, banderas blancas–, expresó su firme apuesta por terminar con las hostilidades e iniciar una vía pacífica de debate.

La concentración surge de “un grupo de compañeros y amigos” que busca “pedir diálogo a los gobernantes y decirles que así no, que esta dinámica nos lleva a la ruptura y a una situación traumática”, además de promover “una exaltación del patriotismo en el mal sentido”. Precisamente el rechazo hacia las banderas marcó la tónica general de la concentración. Frente a determinados grupos que se presentaron con la bandera española, el grueso de los asistentes respondió con el grito unánime de “sin banderas”

Guillermo Fernández, promotor de la iniciativa, celebra en declaraciones a infoLibre que el balance “es muy esperanzador y muy positivo” porque supone el “pistoletazo de salida para que la ciudadanía se exprese”. A su juicio, la concentración muestra cómo “el movimiento cívico que toma la palabra exige diálogo y responsabilidad en un contexto en el que los únicos que tenían la palabra eran los políticos”. La demanda ahora es clara: “Que se sienten a hablar, a recomponer la situación, a echar unos pasos atrás porque en estas últimas semanas han ido las cosas muy rápido”.

Las personas que abarrotaron la plaza frente al Ayuntamiento de Madrid rechazaron además las cargas policiales desencadenadas durante el 1-O –”la violencia no arregla nada”, exclamaron– y reiteraron su apuesta por la palabra como herramienta de encuentro. “La voz del pueblo no es ilegal”, incidían los asistentes, quienes celebraron la masiva asistencia asegurando que “esto sí se parece a España“.

La concentración estuvo, cumpliendo con la voluntad de los convocantes, exenta de simbología política. Aunque representantes políticos como Alberto Garzón o Pablo Iglesias mostraron su apoyo a la protesta a través de redes sociales, los protagonistas de la misma fueron los ciudadanos. “Los políticos pueden difundir pero nunca pueden convocar”, comentaba uno de los asistentes. “Esto es una cosa del pueblo, que les exige a ellos que hagan todo lo que esté en sus manos para dejar de arrastrarnos a esta situación de tensión que no nos merecemos”.

Guillermo Fernández confía en que, tras las concentraciones, la clase política se siente a hablar. “Al mostrarse en la calle la gente manda un mensaje a los gobernantes”, considera. Por ello, añade, “si no recogen el guante tendremos que seguir insistiendo“.

Manifestantes de Colón

A pocos metros, en la plaza de Colón, otra multitudinaria concentración clamaba en defensa de la Constitución a través de gritos de “con golpistas no se dialoga“. Los agentes de Policía tuvieron que mediar para calmar los momentos de tensión que se vivieron cuando parte de los asistentes caminaron hasta Cibeles para encararse con los participantes en la primera concentración. Las fuerzas de seguridad impidieron el paso de los manifestantes que portaban banderas nacionales y exclamaban consignas tales como “España una y no cincuenta y una”.

Ante la presencia de estos manifestantes, las personas que se concentraban en Cibeles respondieron con gritos de “sin fronteras, sin banderas” o “las palabras son nuestras armas“. Guillermo Fernández tacha de “ejemplar” el comportamiento de la gente vestida de blanco. “Las únicas voces altisonantes son las que insultaban y demostraban una actitud que es precisamente la que nosotros queremos superar para no convertirnos en un país asfixiante”, subraya.

La Fundación Denaes, informa Europa Press, ha sido la organización convocante de la concentración en Colón este mediodía en defensa de la nación, la Constitución y el Estado de Derecho tras el referéndum del 1-O y a la que se han adherido cerca de 50 entidades. La Delegación del Gobierno cifra la asistencia de Colón en 50.000 personas, y la de Cibeles en 1.500.

Manifestantes de Colón llegan a Cibeles. Manifestantes de Colón llegan a Cibeles.

Otras ciudades

Ciudades como Bilbao, Barcelona o València acogieron asimismo concentraciones bajo el mismo lema. Unas 5.500 personas, según la Guardia Urbana, se congregaron en la plaza Sant Jaume de Barcelona, ante el Ayuntamiento y la Generalitat. Lo hicieron convocados a través de las redes sociales y sistemas de mensajería móvil, y se sumaron a ellos varios dirigentes políticos como el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, tal y como informó Europa Press. Vestidos de blanco, los participantes en Barcelona exhibieron globos del mismo color y pancartas con el lema “¿Hablamos?” en catalán y castellano, y proclamaron cánticos como “queremos paz” y “queremos hablar”.

Tras una pancarta con un gran corazón rojo en la que se pedía “Hablemos. Parlemos”, más de 200 personas ocuparon las escalinatas del Consistorio bilbaíno, la mayoría de ellas ataviadas con prendas blancas y con carteles en los que se podía leer “Hablemos”, “Nos quieren enfrentados”, o “Hitz egin”. Por su parte, unas 200 personas secundaron la concentración en los jardines del Alderdi Eder de la capital guipuzcoana. Los participantes también lucían prendas de ropa blancas y carteles con los lemas “Diálogo, Paz y Ley“.

En la concentración en València, varios asistentes portaron carteles y pancartas conotras consignas como “Hablemos con el corazón”, “La opresión no tiene justificación” o “No basta con hablar de paz, hay que creer en ella“, mientras que en Santiago de Compostela unas 200 personas exclamaron en la Praza do Obradoiro que “España es mejor que sus gobernantes”.

Ciudadanos se manifiestan frente al Ayuntamiento de Madrid para pedir diálogo. Ciudadanos se manifiestan frente al Ayuntamiento de Madrid para pedir diálogo.

https://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/10/07/las_palabras_son_nuestras_armas_70431_1012.html

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