Un matrimonio perfecto: evangélicos y conservadores en América Latina.

Para reflexionar y cuestionarnos el estado actual de la democracia representativa en el mundo, tan lejos de su esencia. Igualdad, libertad y fraternidad.

El fanatismo religioso de los evangélicos y los católicos más radicales, cada día más pragmático, ha penetrado en la política latinoamericana incrustándose en los partidos, tanto de derecha (principalmente) como de “izquierda”, apuntala el acelerado avance del fascismo en la región con mensajes y consignas de odio y exclusión social, contra la equidad de género, el matrimonio igualitario, los derechos reproductivos de las mujeres, la libertad de creencia, la educación laica y científica…

Un ejemplo en México es la “alianza” del PES, partido conservador y evangélico, con el PT y morena a la cabeza…

El fanatismo pragmático religioso es el opio de los pueblos y el principal enemigo de la verdadera democracia participativa incluyente global.

Se ha perdido por completo la sensatez.

Jesús Torres Navarro.

“Ese modelo se está esparciendo por la región. Con la ayuda de los católicos, los evangélicos también han organizado marchas en contra del movimiento LGBT en Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Perú y México. En Paraguay y Colombia pidieron que los ministerios de educación prohibieran los libros que abordan la sexualidad. En Colombia incluso se movilizaron para que se rechazara el acuerdo de paz con las Farc, el mayor grupo guerrillero en América Latina, con el argumento de que los acuerdos llevaban muy lejos los derechos feministas y de la comunidad LGBT”.

Un matrimonio perfecto: evangélicos y conservadores en América Latina.

Por Javier Corrales 

 Un servicio en una iglesia evangélica en Llamahuasi, Ecuador, en junio de 2015CreditRodrigo Buendia/Agence France-Presse — Getty Images.

AMHERST, Massachusetts — Las iglesias evangélicas protestantes, que por estos días se encuentran en casi cualquier vecindario en América Latina, están transformando la política como ninguna otra fuerza. Le están dando a las causas conservadoras —en especial a los partidos políticos— un nuevo impulso y nuevos votantes.

En América Latina, el cristianismo se asociaba con el catolicismo romano. La Iglesia católica tuvo prácticamente el monopolio de la religión hasta la década de los ochenta. Al catolicismo solo lo desafiaban el anticlericalismo y el ateísmo. Nunca había habido otra religión. Hasta ahora.

Hoy en día los evangélicos constituyen casi el 20 por ciento de la población en América Latina, mucho más que el tres por ciento de hace seis décadas. En algunos cuantos países centroamericanos, están cerca de ser la mayoría.

La ideología de los pastores evangélicos es variada, pero en términos de género y sexualidad por lo general sus valores son conservadores, patriarcales y homofóbicos. Esperan que las mujeres sean totalmente sumisas a sus esposos evangélicos. En todos los países de la región, sus posturas en contra de los derechos de las personas homosexuales han sido las más radicales.

¿Cómo han adquirido tanto poder político los grupos evangélicos?

El ascenso de los grupos evangélicos es políticamente inquietante porque están alimentando una nueva forma de populismo. A los partidos conservadores les están dando votantes que no pertenecen a la élite, lo cual es bueno para la democracia, pero estos electores suelen ser intransigentes en asuntos relacionados con la sexualidad, lo que genera polarización cultural. La inclusión intolerante, que constituye la fórmula populista clásica en América Latina, está siendo reinventada por los pastores protestantes.

Brasil es un buen ejemplo del aumento del poder evangélico en América Latina. La bancada evangélica, los noventa y tantos miembros evangélicos del congreso, han frustrado acciones legislativas a favor de la población LGBT, desempeñaron un papel importante en la destitución de la presidenta Dilma Rousseff y cerraron exposiciones en museos. Un alcalde evangélico fue electo en Río de Janeiro, una de las ciudades del mundo más abiertas con la comunidad homosexual. Sus éxitos han sido tan ambiciosos, que los obispos evangélicos de otros países dicen que quieren imitar el “modelo brasileño”.

Ese modelo se está esparciendo por la región. Con la ayuda de los católicos, los evangélicos también han organizado marchas en contra del movimiento LGBT en Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Perú y México. En Paraguay y Colombia pidieron que los ministerios de educación prohibieran los libros que abordan la sexualidad. En Colombia incluso se movilizaron para que se rechazara el acuerdo de paz con las Farc, el mayor grupo guerrillero en América Latina, con el argumento de que los acuerdos llevaban muy lejos los derechos feministas y de la comunidad LGBT.

¿Cómo es que los grupos evangélicos han adquirido tanto poder político? Después de todo, incluso en Brasil, las personas que se identifican como evangélicos siguen siendo una minoría y en la mayoría de los países el ateísmo va en aumento. La respuesta tiene que ver con sus nuevas tácticas políticas.

Ninguna de esas estrategias ha sido tan transformadora como la decisión de establecer alianzas con partidos políticos de derecha.

Históricamente, los partidos de derecha en América Latina tendían a gravitar hacia la Iglesia católica y a desdeñar el protestantismo, mientras que los evangélicos se mantenían al margen de la política. Ya no es así. Los partidos conservadores y los evangélicos están uniendo fuerzas.

Las elecciones presidenciales de Chile en 2017 ofrecen un ejemplo claro de esta unión entre los obispos evangélicos y los partidos. Dos candidatos de derecha, Sebastián Piñera y José Antonio Kast, buscaron ganarse el favor de los evangélicos. El ganador de las elecciones, Piñera, tenía cuatro pastores evangélicos como asesores de campaña.

Hay una razón por la cual los políticos conservadores están abrazando el evangelicalismo. Los grupos evangélicos están resolviendo la desventaja política más importante que los partidos de derecha tienen en América Latina: su falta de arrastre entre los votantes que no pertenecen a las élites. Tal como señaló el politólogo Ed Gibson, los partidos de derecha obtenían su electorado principal entre las clases sociales altas. Esto los hacía débiles electoralmente.

Los evangélicos están cambiando ese escenario. Están consiguiendo votantes entre gente de todas las clases sociales, pero principalmente entre los menos favorecidos. Están logrando convertir a los partidos de derecha en partidos del pueblo.

Este matrimonio de los pastores con los partidos no es un invento latinoamericano. Desde la década de los ochenta sucede en Estados Unidos, conforme la derecha cristiana poco a poco se convirtió en lo que puede llamarse el electorado más confiable del Partido Republicano. Incluso Donald Trump —a quien muchos consideran la antítesis de los valores bíblicos— hizo su campaña con una plataforma evangélica. Escogió a su compañero de fórmula, Mike Pence, por su evangelicalismo.

No es accidental que Estados Unidos y América Latina tengan experiencias similares en cuanto a la política evangélica. Los evangélicos estadounidenses instruyen a sus contrapartes latinoamericanos sobre cómo coquetear con los partidos, convertirse en cabilderos y combatir el matrimonio igualitario. Hay muy pocos grupos de la sociedad civil que tengan vínculos externos tan sólidos.

Además de establecer alianzas con los partidos, los grupos evangélicos latinoamericanos han aprendido a hacer las paces con su rival histórico, la Iglesia católica. Por lo menos en cuanto al tema de la sexualidad, los pastores y los sacerdotes han encontrado un nuevo terreno común.

El ejemplo más reciente de cooperación ha sido en el enfoque: el lenguaje que los actores políticos utilizan para describir sus causas. Para los sociólogos, mientras más actores logren enfocar un asunto para que resuene entre múltiples electorados, y no solo el principal, más probable es que influyan en la política.

En América Latina, los clérigos tanto católicos como evangélicos han encontrado un enfoque eficaz para su conservadurismo: la oposición a lo que han bautizado como “ideología de género”.

Este término se usa para etiquetar cualquier esfuerzo por promover la aceptación de la diversidad sexual y de género. Cuando los expertos argumentan que la diversidad sexual es real y la identidad de género es un constructo, el clero evangélico y católico dice que no se trata de algo científico, sino de una ideología.

A los evangélicos les gusta enfatizar la palabra “ideología” porque les da el derecho, argumentan, de protegerse a sí mismos —y en especial a sus hijos— de la exposición a esas ideas. La ideología de género les permite encubrir su homofobia con un llamado a proteger a los menores.

La belleza política de la “ideología de género” es que ha dado a los clérigos una forma de replantear su postura religiosa en términos laicos: como derechos de los padres. En América Latina, el nuevo lema cristiano es: “Con mis hijos no te metas”. Es uno de los resultados de esta colaboración entre evangélicos y católicos.

Políticamente, podríamos ser testigos de una tregua histórica entre los protestantes y los católicos en la región: mientras que los evangélicos acordaron adoptar la fuerte condena de la Iglesia católica al aborto, el catolicismo ha adoptado la fuerte condena de los evangélicos a la diversidad sexual y, juntos, pueden confrontar la tendencia en aumento hacia la secularización.

Los grupos evangélicos están resolviendo la desventaja política más importante que los partidos de derecha tienen en América Latina: su falta de arrastre entre los votantes que no pertenecen a las élites.

Esta tregua plantea un dilema para el papa Francisco, que está por terminar una gira por América Latina. Por una parte, ha expresado su rechazo al extremismo y su deseo de conectar con los grupos más modernos y liberales de la Iglesia. Por la otra, este papa ha hecho de los “encuentros cristianos” un sello distintivo de su papado, y él mismo no es del todo alérgico al conservadurismo cultural de los evangélicos.

Como actor político, el papa también se preocupa por la decreciente influencia de la Iglesia en la política, así que una alianza con los evangélicos parece el antídoto perfecto contra su declive político. Una cuestión apremiante que el papa necesita ponderar es si está dispuesto a pagar el precio de un mayor conservadurismo para reavivar el poder cristiano en Latinoamérica.

El evangelicalismo está transformando a los partidos y posiblemente a la Iglesia católica. Los partidos políticos se concebían a sí mismos como el freno esencial de la región en contra del populismo. Ese discurso ya no es creíble. Los partidos están dándose cuenta de que unirse a los pastores genera emoción entre los votantes —incluso si es solo entre quienes asisten a los servicios— y la emoción es equivalente al poder.

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Javier Corrales, profesor de Ciencias Políticas en Amherts College, es coautor, junto con Michael Penfold, de “Dragon in the Tropics: The Legacy of Hugo Chávez in Venezuela”, y es articulista regular del The New York Times en Español.

Enlace al artículo original del New York Times en español: 

https://www.nytimes.com/es/2018/01/19/opinion-evangelicos-conservadores-america-latina-corrales/

 

 

 

 

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Un escándalo sostenido por corruptos y cenutrios

http://rosamariaartal.com/2018/01/20/un-escandalo-sostenido-por-corruptos-y-cenutrios/

https://wordpress.com/read/blogs/5805997/posts/25760

Un escándalo sostenido por corruptos y cenutrios

 por Rosa María Artal  20 enero 2018.

rajoy.camps.rita

Audiencia Nacional. Crespo nombra en Gürtel a Costa, Fabra y Camps. Y, Rajoy, en FITUR, rodeado de periodistas, dice… que 2017 fue un año magnífico para el turismo. Así funciona el tinglado. En los últimos días, varios encausados por corrupción han cantado ante la justicia para confirmar las sospechas largamente avanzadas. En España, miembros del Partido Popular o de los nacionalistas catalanes de Convergencia i Unió contrataron obras, pagadas con dinero público, a cambio de mordidas astronómicas en las que el que pudo metió el cazo para volcarlo a su bolsillo. De estos partidos básicamente y también de otros. Una práctica que se presume habitual, una forma de ejercer la función pública. Pero el problema ni siquiera acaba ahí.

Constatamos que a amplios sectores de la sociedad les da lo mismo que les roben, que nos roben. Que la justicia va por barrios, dejando oasis de intocables y deteniendo con aroma de arbitrariedad por opiniones  o actitudes convertidas en delito. Sabemos que nada sano puede salir de la abismal disparidad de criterios al abordar los problemas. Que el río revuelto viene con víctimas asfixiadas y pescadores que se aprovechan ignorando todo escrúpulo. Comprobamos que las injusticias sociales alcanzan cotas de escándalo. O que un empresario condenado por las tarjetas Black, investigado por otra trama de corrupción, recién denunciado por un compinche como receptor de una comisión millonaria, llamadocompi yogui por los Reyes de España, viaja a Davos en la comitiva que nos representa como país y que encabeza el propio Felipe VI.

Vivimos tiempos complicados que parecen encaminarse a un futuro peor. Hasta la ficción literaria y cinematográfica nos presenta un espejo negro, un Black Mirror, al que avanzamos. Se han aparcado los coches voladores y los trajes fluorescentes, la ciencia ficción nos lleva a un terreno más oscuro. Quizás porque es más realista, más apoyado en datos del presente. Solo que el futuro no está escrito; el espejo no es barrera, es cristal frágil y quebradizo. Detrás puede haber esa sima que auguran o nuevos horizontes para construir, dejando atrás la mugre.

Depende de nosotros, de todos nosotros. En gran medida, de los cómplices de este estado insostenible. Una de las primeras obras que vi representada en un teatro –el Teatro Principal de Zaragoza- fue “A puerta cerrada”, de Jean Paul Sartre. Tan rotunda que, con ella, entendí para siempre que El infierno son los otros.  La mayor de las armonías puede verse alterada por las relaciones personales hasta  crear un clima insostenible. El infierno son los otros, a menudo, del mismo modo que hay personas que, por el contrario,  se convierten en aliados y soporte.

Hoy, en España y en muchos otros lugares del mundo, van ganando los colaboradores necesarios de la sinrazón, el abuso y la tiranía. Un grupo significativo como coautores directos, otros por pura tibieza y una gran mayoría sin ser conscientes siquiera. ¿Cuántos valores tienen que fallar en una sociedad, en cada persona, para que se apueste por dirigentes corruptos, aprovechados, sin preparación ni ética, turbios, falaces, a pesar de que dañan hasta los propios intereses de sus electores?  Los hilos son ya tan gruesos, hay tanto que cargar y es tan innecesario ya disimular, que sin duda cabe hablar de influencias y manipulaciones pero eso no lo explica todo, ni mucho menos lo justifica.

El infierno son los otros, los que enturbian la vida.  Estamos conviviendo en el mismo país donde millones de personas miran a otro lado cuando el gobierno deja sin atención a los dependientes o aplica políticas que aumentan la pobreza mientras favorece la sobreabundancia de las grandes fortunas. Son datos y lo saben por más que sus gurús de baba les mareen con las cifras. Hay 13 millones de personas en España en riesgo de exclusión social, casi 5 no pueden calentar su casa cuando hace frío.  Cada semana  mueren 8 trabajadores durante su jornada laboral.  Según datos del Ministerio, en 2017 hubo 451 accidentes mortales y 3.500 graves.  Las cifras aumentan. Habrá razones.

Y sigue habiendo desahucios. Agustín  Moreno, un profesor que acaba de jubilarse y que venía escribiendo textos imprescindibles sobre educación, empleó su recién estrenado tiempo libre esta semana en acudir a un desahucio. Lo contó en Cuarto Poder. Y previamente escribió en Twitter: ¿Cómo se puede dejar en la calle a una madre con 2 hijos de 16 y de 12 años, uno de ellos con una minusvalía del 41%, y que no se les caiga la cara de vergüenza a todos los que tienen la responsabilidad de evitarlo?  Esto se vota. ¿Cuántas valores han de anularse para llegar a este extremo? ¿Cuánta miseria esconde el silencio cómplice?

Y se vota la privatización de la sanidad y las goteras, una tromba de agua en realidad, en la UCI pediátrica de un hospital público. La Unidad para niños en estado de máxima gravedad. El colapso de las urgencias y las listas de espera. Y se apuesta en las urnas por los empleos de una semana de duración que trajo la reforma laboral, los sueldos precarios, la disminución de los subsidios de desempleo. Y por la subida de casi 500 euros en las tasas universitarias. Y el aumento descomunal de la Deuda Pública, negocio de especuladores. Está en el 99,4%, en 2007 la teníamos en el 35,5%, echen cuentas. Y la politización de la justicia. Y la RTVE manipulada para contar lo contrario de lo que ocurre. Y las subvenciones en forma de publicidad institucional a los medios que terminan siendo concertados con el gobierno, con el poder, con todos los que comen en esa mesa.

Se está privando a políticos de sus derechos civiles sin haberse determinado su culpabilidad en un juicio. Se invirtieron  87 millones de euros en el despliegue policial para enfrentar el referéndum en Catalunya. El Ministro Zoido llamó al operativo Operación Copérnico por, dice, “el giro copernicano” que tendría que darse. Un ministro a juego con sus votantes, sin duda. Se está pervirtiendo el lenguaje con fines precisos como no soñó ni Orwell. O sí, él sí. Se manda, insisto, a Davos a una representación de España que, sin quererlo, es demasiado fidedigna, porque nada trae consecuencias.  Aunque no lo parezca, también todo esto se vota.

Hemos tenido gobiernos que, no solo rescatan con nuestro dinero a bancos y empresas, sino que consintieron el fraude de las preferentes. Y ahí los vemos en comisiones de pasar el rato, echando culpas fuera. Lo hicieron solos y en compañía de otros. Lo hacen aún con tantas cosas. Se vota, esto se vota. Dando la confianza a los partidos responsables de esta gestión y a los partidos que les apoyan. Es cierto que uno no puede asumir todos los errores de aquellos a quienes eligió, pero lo que está pasando en España dista mucho de ser el ejercicio normal de la política. De la justicia y el periodismo también. Demasiadas irregulares y trampas que los tuercen. Nos sentencian a una condena que se da como irremediable y no lo es.

El infierno son los otros. Se ven ejércitos de zombis, tabernios, cuñados, cenutrios, neutrinos, encandilarse con quienes ponen en peligro su propia sanidad, su propia pensión, la educación de todos, el progreso en forma de investigación, la cultura. Apriétense los cinturones los pensionistas que hay que rescatar a las  autopistas privadas y no hay más dinero. España consolidó ese modelo que, además, se cree muy sabio y avispado, exactamente igual que las víctimas del timo de la estampita o el tocomocho. Los que, siguiendo la flecha, condenan a los conductores varados en la nieve y se enfervorizan con el “a por ellos”.  Los que censuran severamente a las víctimas de la codicia y bajan los ojos ante sus verdugos. Parece haber millones de seres que no relacionan sus hechos con las consecuencias que ocasionan. Hijos de esa España eterna que se ocupó a fondo en disuadir el pensamiento crítico y propio.

Son demasiados. Tras el Black Mirror no está el coche fantástico, está el ejército de espectros guiados por los Caminantes Blancos. En este juego de tronos son decisivos. Avanzan sin mirar atrás, pierden brazos, piernas, la cabeza, y siguen andando, abatiendo, sepultando, como enemigos. Cuando hay otra realidad tras el espejo: una puerta, y vías abiertas, y una luz, una sociedad y un país que podría apostar por la decencia y el futuro. Es que por este camino no va a haber ni mañana.

*Publicado en eldiarioes 19/01/2018 –

 

 

Un año en el ‘s**thole’. El poder detrás de “él emperador”.

Un año en el ‘s**thole’. El poder detrás de “él emperador”.

Por Diego Fonseca  

 El presidente de Estados Unidos Donald Trump en la Casa Blanca el 19 de enero de 2018 CreditCarlos Barria/Reuters.

Jonathan Franzen le llama el “Asociador-Libre-en-Jefe” por su tendencia a atar cualquier barrabasada que vio en la televisión con un bulo que le soplaron al oído o su paranoia peregrina. Un año después de asumir la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump ha demostrado que puede ostentar el título de Ignorante-en-Jefe sin competencias. El presidente de Estados Unidos trabaja para el enemigo. Ha socavado la influencia del país en el mundo y destruido el delicado tejido de la convivencia interna. Y si bien un payaso nos divierte a todos, no es broma cuando tiene a cargo un arsenal nuclear.

Claro, tal vez todo esto sería un asunto menor si su propio partido rodease los arranques de Donald Trump hasta inhibirlos, pero aquí estamos en problemas todavía más serios, porque la propia incapacidad del presidente ha avivado a los republicanos: en su protoemperador narcisista y mercurial, el Partido Republicano, el “Grand Old Party” (GOP), encontró al tonto útil necesario para llevar adelante la agenda más ferozmente ultraconservadora y plutócrata desde el reinado de los robber barons.

Un año de un emperador desnudo es grave. Uno de un emperador desnudo usado por sus cortesanos mientras toleran sus tonterías y se burlan en privado, es trágico. Trump no ha conseguido nada en su primer año de gobierno. Nada. Apenas nominar a Neil Gorsuch a la Corte Suprema, un asiento que estaba listo para ser ocupado. Todo lo demás no le pertenece. El único mérito de Trump es instrumental: un agujero negro que absorbe energía para que todo se reduzca a él. Trump produce ruido, mensajes sucios, distracciones: mientras él tontea, a sus espaldas el poder real hace.

Ese poder es el GOP. En Fire and Fury, Michael Wolff dice que Trump jamás imaginó ganar la presidencia y, por lo tanto, nunca preparó un plan de gobierno. Solo tenía cuatro o cinco anuncios-globos que podían ser llenados con casi cualquier cosa. Como no esperaba ganar, nada de lo que Trump se proponía, los globos, debía ser contrastado en la realidad. Pero ganó y sin saber muy bien qué hacer decidió pasar la posta al Congreso de Estados Unidos. Así que quien ha llenado de aire los globos de la fiesta electoral del candidato Trump es el GOP.

El Partido Republicano ha completado su curva de aprendizaje después de trastabillar a inicios del gobierno, superado por la desorganización del trumpismo. Como sabe que tiene un presidente inane, puede usarlo —con cuidado— mientras Trump crea que cada proyecto lleva su nombre, su impronta o le hagan creer que se le ocurrió a él en un sueño. Un año atrás, Paul Ryan aparecía en las fotos con Trump exhibiendo el semblante de quien siente la angustia de un infarto inminente. Miren las fotos ahora: mira al presidente con sonrisa sarcástica, como mascullando entre dientes que, tarde o temprano, el monigote dejará de serles útil.

 Paul Ryan, el presidente de la Cámara de Representantes, y Donald Trump en un evento en la Casa Blanca en diciembre de 2017CreditMichael Reynolds/European Pressphoto Agency.

La presidencia de Trump quema etapas como un cohete a la Luna, solo que no sabemos si llegará a la estratósfera. Un mes creíamos que Trump estaba modelando el Partido Republicano a su medida, nada más para descubrir al siguiente que los líderes conservadores en el Congreso estaban moviendo una agenda aún más ortodoxa que la suya. Los planes de Trump han avanzado más lento, mucho más, que los del Partido Republicano. ¿Prohibición de viaje a personas provenientes de naciones predominantemente musulmanas? Bah: desafiada en los tribunales, sin que nadie en el Congreso haga mucho. Tampoco hay ley para construir el muro —que pidió Trump— ni para expulsar a los dreamers —que también empuja Trump—. ¿La reforma fiscal? Es GOP 100 por ciento. ¿La destrucción de Obamacare y la desinversión en Medicare y Medicaid? Lo mismo.

Trump preside pero no gobierna. No es nuevo que sus bravatas y provocaciones tienen a mal traer a todos los liberales —nosotros— y parecen diseñadas a medida para un núcleo duro de amantes de los hombres fuertes. Pero sí es nuevo que el Partido Republicano en el Congreso siga decidido a sostener a un presidente que camina sobre el filo del cuchillo de la obstrucción de justicia y un buen puñado de razones para una destitución. En todo caso, Trump no pasará por las manos de los jueces hasta que los republicanos miren las encuestas y vean si deben sostenerlo aún o miren las leyes aprobadas y crean que pueden mantenerlas por una o dos décadas más.

Dicho simplemente, Trump firmará lo que le pongan delante si antes le han hecho creer que daña a alguien a quien envidie. El GOP tiene en sus manos un juguete peligroso, un abuelo de 71 años que actúa como un niño ansioso de reconocimiento, tan frágil que alardeará de su poder de supermacho, tan infravalorado que sobrestimará su inteligencia con autopromoción. Es un juguete peligroso porque se le puede llevar a hacer muchas cosas equivocadas y peligrosas. Y sin nadie controlando al presidente y una Casa Blanca disfuncional, el resultado puede ser una catástrofe de escala mundial.

El ascenso de la xenofobia y la liberación del racismo no acabarán con la salida de Trump de la Casa Blanca.

No tenemos un problema sino dos. Un partido que perdió toda perspectiva moral y compromiso democrático sostiene en el poder a un emperadorcillo obsesionado con crear acciones de relacionista público para ser alabado como el hombre más grandioso del planeta. La nación más poderosa de la Tierra en manos de lo peor de Roma.

Pero es más grave que podemos tener este problema otra vez. Nuestra sociedad hiperconectada tiene más apego a la propaganda que a la información que contradice sus creencias. Los medios han perdido el cuasimonopolio de la construcción de agenda y los políticos —o las celebridades despreciables— pueden construir una masa de seguidores sin otra intermediación que sus dedos en un tuit.

Trump cumple un año viendo televisión en la Casa Blanca mientras que la unilateralidad abrió el camino para el shutdown de su gobierno.  El GOP tuvo varias oportunidades de buscar acuerdos con el Partido Demócrata en el Congreso, pero eligieron el camino tortuoso. Los Republicanos no dejaron de extorsionar con un acuerdo que diera espacio a los dreamers solo a cambio de obtener financiamiento para el muro de Trump.

La destrucción del tejido social, de normas básicas de convivencia, de la calidad del discurso público; el ascenso de la xenofobia y la liberación del racismo no acabarán con la salida de Trump de la Casa Blanca. El GOP, ya escorado a la sinrazón durante los tiempos del Tea Party, ha dejado ir el barco bajo la línea de flotación de la ignominia. Su filosofía es medievalista, oscura y excluyente. ¿Se puede reconstruir una nación mientras se alimenta un discurso cada vez más alienante?

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Diego Fonseca es un escritor argentino que actualmente vive en Phoenix. Es autor de “Hamsters” y editor de “Sam no es mi tío” y “Crecer a golpes”.

Enlace al original del artículo de opinión del New York Times: 

https://www.nytimes.com/es/2018/01/20/opinion-trump-un-ano-casa-blanca/?action=click&clickSource=inicio&contentPlacement=1&module=toppers&region=rank&pgtype=Homepage

Artículo relacionado del 18 de enero de 2018: 

Trump y su jefe de personal discrepan sobre muro fronterizo.

Por Eileen Sullivan y Maggie Haberman.  18 de enero de 2018 

https://www.nytimes.com/es/2018/01/18/muro-fronterizo-trump-kelly-mexico/

 

Manifiesto por agresiones a auxiliares en Jalapa y Ciudad de México — Congreso Nacional Indígena

Hermanas y hermanos auxiliares del estado de Veracruz y de la Ciudad de México, Hermanas y hermanos de las redes de apoyo al Concejo Indígena de Gobierno, Hermanas y hermanos de la sexta en todo el país. Hemos sabido del hostigamiento e intimidación que han estado realizando supuestos grupos de seguridad pública en la ciudad…

a través de Manifiesto por agresiones a auxiliares en Jalapa y Ciudad de México — Congreso Nacional Indígena

Congreso Nacional Indígena

Manifiesto por agresiones a auxiliares en Jalapa y Ciudad de México

Continúa Obama impulsando su propuesta de Wall Street 18 ene. 2010

“La lucha del hombre contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido”. Milan Kundera.

El pueblo contra el poder en una permanente lucha por preservar la memoria histórica y sus ancestrales costumbres tarde o temprano habrá de triunfar.

Lo que fue en 2001 la burbuja “punto com”, en 2004 la burbuja alimentaria y de las materias primas y la burbuja inmobiliaria en 2004, derivaron y explotaron en 2007  como la crisis financiera en global que en 2008 tomó dimensiones de crisis económica global como la segunda gran depresión del capitalismo en la historia.

Todos los gobiernos la minimizaron y pretendieron enfrentarla con las recetas tradicionales, cargándole al pueblo los enormes costos beneficiando a los banqueros irresponsables y a los grandes corporativos como siempre.

En 2009 el Presidente Obama lanzó para su país y apara el mundo una propuesta de reforma del sistema financiero que llamó como la Reforma de Wall Street; un conjunto de reformas financieras de sentido común que logró que los costos de la crisis fueran finalmente pagados, asumidos, por los causantes de la crisis. Sin más se los comparto de nuevo.

Creo que con la lectura de éste magnífico documento, como me sucedió, les quedarán explicadas muchas cosas y causas del porque estamos tan mal en todas partes y entender que todavía vivimos los nefastos efectos de aquella la primera crisis económica global que se gestó al iniciar el sigloXXI y estalló como una bomba atómica hace casi 10 años. Releer y repensar el pasado para entender mejor el presente y cambiarlo.

Jesús Torres Navarro.

Continúa Obama impulsando su propuesta de Wall Street 18 ene. 2010

Trascripción del discurso del Presidente Barack Obama del 16 de Enero del 2010.
La Casa Blanca Oficina del Secretario de Prensa.
Para su inmediata publicación 16 de enero 2010 

Dirección Semanal:

El Presidente Obama promete “cobrar hasta el último centavo” de los fondos de los contribuyentes que ayudaron a “rescatar” a los grandes bancos.

WASHINGTON – En el discurso de esta semana, el Presidente Barack Obama propuso una tasa de impuestos sobre las principales firmas financieras para recuperar – en nombre de los contribuyentes americanos – los $ 700 mil millones pagados por el TARP (una especie de fobaproa), diciendo que “queremos que el dinero de los contribuyentes se les devuelva y vamos a recoger hasta el último centavo.” La propuesta del Presidente sólo afectará a las instituciones financieras más grandes con más deuda, por lo que no sólo ayudará a recuperar los fondos del rescate y reducir el déficit, sino también acabará con algunas de las prácticas bancarias que llevaron a la crisis financiera.

El audio y el vídeo estará disponible en línea en http://www.whitehouse.gov , a las 6:00 am ET, Sábado, 16 de enero 2010.

Discurso del Presidente Barack Obama 

Preparado para ser pronunciado

 Weekly Dirección

16 de enero 2010

En los últimos dos años, más de siete millones de estadounidenses han perdido sus puestos de trabajo. Un sinfín de empresas se han visto obligados a cerrar sus puertas. Pocas familias han escapado del dolor de esta recesión terrible. Rara vez pasa un día que no escucho lamentos de la gente que está sufriendo. Por eso hemos empujado tan duro para reconstruir esta economía.

Pero incluso mientras seguimos trabajando sin descanso para, a nuestra manera, de salir de este hoyo, es importante que nos ocupemos de lo que nos llevó a tal  profundidad de recesión, en primer lugar. Gran parte de esta recesión fue causada por la irresponsabilidad de los bancos y financieras las instituciones de Wall Street. Las enormes empresas financieras y no financieras tomaron riesgos imprudentes en la búsqueda de beneficios a corto plazo y bonos a sus ejecutivos por las nubes. Jugaron con dinero prestado, sin el control suficiente respecto de las consecuencias. Y cuando perdieron, perdieron grandes cantidades. Hace poco más de un año, muchas de las más grandes y antiguas empresas financieras en el mundo estuvieron al borde del colapso, agobiadas por las consecuencias de sus decisiones irresponsables. Esta crisis financiera casi tiró a la economía en su conjunto en una segunda Gran Depresión.

Como resultado, el pueblo estadounidense – que luchan por su propio derecho – ha sido colocado en una posición profundamente injusta y poco satisfactoria. A pesar de que estas empresas financieras se enfrentan a una crisis en gran medida de su propia creación, su fracaso podría haber conducido a un desastre aún mayor para el país. Esa es la razón por la que la administración anterior inició un programa – el Programa de Alivio de Activos en Problemas, o TARP – proporcionó a estas instituciones financieras los fondos para sobrevivir a la crisis que ayudaron a desatar. Era una cosa desagradable pero necesaria hacerla.

Muchos temían inicialmente que la mayoría de los 700 mil millones de dólares en dinero del TARP se perderían. Pero cuando mi Gobierno llegó al poder, hemos puesto en marcha reglas rigurosas para la rendición de cuentas y la transparencia, lo que reducirá el coste del plan de rescate de manera espectacular. Hemos recuperado la mayor parte del dinero que se proporcionó a los bancos. Es una buena noticia, pero en lo que a mí respecta, no es suficiente. Queremos que el dinero de los contribuyentes les sea devuelto, y vamos a cobrar cada centavo.

Por eso, esta semana, he propuesto una nueva tasa sobre las principales firmas financieras para compensar al pueblo estadounidense por la extraordinaria asistencia que proporcionaron a la industria financiera. Y la tasa estaría en vigor hasta que el contribuyente estadounidense recupere todo. Sólo las empresas financieras más grandes con más de $ 50 mil millones en activos, los bancos de la comunidad  no se verán afectados. Y entre más grande sea la empresaa – y la deuda que posee – cuanto mayor sea la tasa. Debido a que no sólo vamos a recuperar nuestro dinero y ayudar reducir el déficit, vamos a atacar algunas de las prácticas bancarias que llevaron a la crisis.

Eso es importante. El hecho es que las empresas financieras desempeñan un papel esencial en nuestra economía. Proporcionan el capital y crédito a familias que compran viviendas, a los estudiantes que asisten a la universidad, a las empresas que buscan crearse o ampliarse. Esto es fundamental para nuestra recuperación. Por ello, nuestro objetivo en este cargo – y con las reformas financieras de sentido común que buscamos – no es castigar a la industria financiera. Nuestra meta es prevenir el abuso y el exceso que casi condujo a su colapso. Nuestro objetivo es promover las relaciones equitativas y castigar a los que el jugaron con sistema, para fomentar un crecimiento sostenido y desalentar las burbujas especulativas que inevitablemente estallan. En última instancia, está en el interés común del sector financiero y el pueblo estadounidense.

Por supuesto, me gustaría que los bancos se adhieran a este sentido de responsabilidad mutua. Hasta ahora, sin embargo, han combatido ferozmente a la reforma financiera. La industria incluso ha unido fuerzas con el partido de la oposición para lanzar una campaña masiva de cabildeo en contra de las normas de sentido común para proteger a los consumidores y evitar otra crisis.

Ahora, como un reloj, los bancos y los políticos que se oponen a la reforma ya están tratando de evitar esta tasa entre en efecto. Empresas que cosecharon miles de millones de dólares en ganancias, y repartiendo más dinero en bonos y compensaciones que nunca antes en la historia, ahora están alegando su pobreza. Es algo digno de ver.

Quienes se oponen a esta tasa a los bancos dicen que no pueden permitir que pague el pueblo estadounidense, sin pasar el costo a sus accionistas y clientes. Pero eso es difícil de creer cuando hay informes de que en Wall Street se va a entregar más dinero en bonos y que el costo de las indemnizaciones de este año equivalen al costo de esta tasa en los próximos diez años. Si las grandes empresas financieras pueden dar bonos masivos, pueden permitirse el lujo de pagarle al pueblo estadounidense.

Quienes se oponen a esta tasa también han tenido la audacia de sugerir que de alguna manera es injusta. Que debido a que estas empresas ya han regresado lo que pidieron prestado directamente, han cumplido con su obligación. Pero ignoran deliberadamente el hecho de que toda la industria se benefició no sólo del rescate, sino de la asistencia prestada a AIG y propietarios de viviendas, y una de las muchas acciones de emergencia sin precedentes, tomada por la Reserva Federal, la FDIC y otros, para evitar un colapso financiero. Y pasa por alto una injusticia mucho mayor: adherir al contribuyente estadounidense con el proyecto de ley.

Eso es inaceptable para mí y para el pueblo estadounidense. Nosotros no vamos a dejar que Wall Street tome el dinero y corra. Vamos a pasar este gravamen en la ley. Y yo voy a seguir trabajando con el Congreso en reformas de sentido común financiero para proteger a las personas y la economía de este tipo de crisis costosa y dolorosa que acabamos de atravesar. Porque después de unos muy duros dos años, después de una crisis que ha causado tantos estragos, si hay una lección que podemos aprender, es esta: no podemos volver a la normalidad.

Muchas gracias.

Publicado por Jesús Torres Navarro en lunes, enero 18, 2010 

También lo publiqué en facebook: 

Las grandes empresas financieras deben asumir su responsabilidad en la crisis

Un espacio para expresar libremente tus ideas políticas, tus puntos de vista y para unir en la defensa del desarrollo de la verdadera Democracia y el fortalecimiento de las clases medias en todos los…

 

Levantamientos populares en Wisconsin y el Medio Oriente. Publicado el 24 de febrero de 2011.

a través de Levantamientos populares en Wisconsin y el Medio Oriente

Releer y repensar el pasado para entender mejor el presente, pero no basta con entender el mundo y porque es así es necesario hacer algo para cambiarlo; aportar nuestra inteligencia y esforzarnos por construir hoy un mundo mejor para nosotros, nuestros hijos y nuestros nietos, pienso que solo así le daremos sentido a la vida.

Es triste y muy lamentable el momento actual, y no solo en mi país México sino en el mundo entero, quien piense que el estado de cosas en este momento es producto del mal gobierno actual, de la llegada de Trump a la presidencia, de las ambiciones de Putin, etc. permítanme decirles que no es así. Estamos así porque continuamos viviendo a la sombra de la gran crisis económica global que estalló en 2007 – 2008, hace 10 años.

Ante el avance incontenible del fascismo, el odio, la exclusión, el racismo y el nacionalismo trasnochado contra los derechos humanos en prácticamente todos los países es imprescindible retomar la lucha global de los ciudadanos pensantes al margen de los gobiernos y de los partidos. Retomar el espíritu mutualista global de los levantamientos  populares del 2011 y reactivar la word revolution con acciones locales con visión y alcance global.

Jesús Torres Navarro. 

Levantamientos populares: de Medio Oriente al Medio Oeste

Escuche (en español)

Por Amy Goodman

Cerca de ochenta mil personas marcharon el sábado al Capitolio del estado de Wisconsin en Madison, como parte de una creciente protesta contra el intento del flamante gobernador republicano Scott Walker, no solo de acosar a los sindicatos que nuclean a los empleados públicos, sino de desarticularlos. El levantamiento popular de Madison sucede inmediatamente después de los de Medio Oriente. Un estudiante universitario veterano de la guerra de Irak, llevaba un cartel que decía “Fui a Irak y ¿volví a mi casa en Egipto?” Otro decía, “Walker: el Mubarak del Medio Oeste”.

Del mismo modo, en Madison circuló una foto de un joven en una manifestación en El Cairo con un cartel que decía “Egipto apoya a los trabajadores de Wisconsin: el mismo mundo, el mismo dolor”. Mientras tanto, en un intento por derrocar al eterno dictador Muammar Gaddafi, los libios siguen desafiando la violenta ofensiva del gobierno, al tiempo que más de 10.000 personas marcharon el martes en Columbus, Ohio para oponerse al intento del gobernador republicano John Kasich de dar un golpe de estado legislativo en contra de los sindicatos.

Hace apenas algunas semanas, la solidaridad entre jóvenes egipcios y policías de Wisconsin, o entre trabajadores libios y empleados públicos de Ohio, hubiera parecido increíble.

El levantamiento en Túnez fue provocado por el suicidio de un joven llamado Mohamed Bouazizi, egresado universitario de 26 años de edad, que no podía encontrar trabajo en su profesión. Mientras vendía frutas y verduras en el mercado, en repetidas oportunidades fue víctima de maltrato por parte de las autoridades tunecinas que en un momento le terminaron confiscando la balanza. Completamente frustrado se prendió fuego, chispa que encendió las protestas que se convirtieron en una ola revolucionaria en Medio Oriente y Norte de África. Durante décadas, la gente de la región ha vivido bajo dictaduras –muchas de las cuales reciben ayuda militar de Estados Unidos-, ha sufrido violaciones a los derechos humanos, además de tener bajos ingresos, altas tasas de desempleo y prácticamente ninguna libertad de expresión. Todo esto mientras las élites amasaban fortunas.

En los conflictos que vemos hoy en Wisconsin y Ohio hay un trasfondo semejante. La “Gran Recesión” de 2008, según el economista Dean Baker, ingresó en su trigésimo séptimo mes sin señales de mejoría. En un documento reciente, Baker dice que debido a la crisis financiera “muchos políticos argumentan que es necesario reducir en forma drástica las generosas jubilaciones del sector público, y de ser posible, no cumplir con las obligaciones jubilatorias ya asumidas. Gran parte del déficit en el sistema jubilatorio se debe a la caída de la bolsa de valores en los años 2007-2009”.

En otras palabras, los mercachifles de Wall Street que vendían las complejas acciones respaldadas por hipotecas que provocaron el colapso financiero, son quienes causaron el déficit en las pensiones. El periodista ganador del premio Pulitzer, David Cay Johnston dijo recientemente: “El empleado estatal promedio de Wisconsin gana 24.500 dólares al año. No se trata de una gran jubilación; el 15 por ciento del dinero destinado a esta jubilación anualmente es lo que se le paga a Wall Street por administrarlo. Es realmente un porcentaje demasiado alto para pagarle a Wall Street por administrar el dinero”.

Entonces, mientras la banca de inversión recorta un enorme porcentaje de los fondos jubilatorios, los trabajadores son demonizados y se les pide que hagan sacrificios. Los que provocaron el problema en cambio, luego obtuvieron rescates generosos, ahora reciben altísimos salarios y bonificaciones y no están siendo responsabilizados. Si rastreamos el origen el dinero, resulta que la campaña de Walker fue financiada por los tristemente célebres hermanos Koch, grandes patrocinadores de las organizaciones que forman el movimiento conservador tea party. Además donaron un millón de dólares a la Asociación de Gobernadores Republicanos, que otorgó un apoyo significativo a la campaña de Walker. Entonces, ¿acaso resulta sorprendente que Walker apoye a las empresas al otorgarles exenciones impositivas y que haya lanzando una gran campaña contra los empleados del sector público sindicalizados?

Uno de los sindicatos que Walter y Kasich en Ohio tienen en la mira es la Federación Estadounidense de Empleados Estatales, de Condados y Municipales (AFSCME, por sus siglas en inglés). El sindicato fue fundado en 1932, en medio de la Gran Depresión, en Madison. Tiene 1,6 millones de afiliados, entre quienes hay enfermeros, personal penitenciario, personal de guarderías, técnicos de emergencias médicas y trabajadores de la salud. Vale la pena recordar, en este Mes de la Historia Negra, que la lucha de los trabajadores de la salud del local Nº 1733 de AFSCME hizo que Dr. Martin Luther King Jr. fuera a Memphis, Tennessee, en abril de 1968. Como me dijo el Reverendo Jesse Jackson cuando marchaba junto a los estudiantes y sus profesores sindicalizados en Madison el martes pasado: “El último acto del Dr. King sobre la tierra, su viaje a Memphis, Tennessee, fue por el derecho de los trabajadores a negociar convenios colectivos de trabajo y el derecho al descuento de la cuota sindical de su salario. No es posible beneficiar a los ricos, mientras se deja a los pobres sin nada”.

Los trabajadores de Egipto, formando una coalición extraordinaria con los jóvenes, tuvieron un papel decisivo en el derrocamiento del régimen de ese país. En las calles de Madison, bajo la cúpula del Capitolio, se está produciendo otra muestra de solidaridad. Los trabajadores de Wisconsin hicieron concesiones en sus salarios y jubilaciones, pero no renunciarán al derecho a negociar convenios colectivos de trabajo. En este momento sería inteligente que Walker negociara. No es una buena época para los tiranos.

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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2011 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps, editado por Gabriela Díaz Cortez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 600 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 300 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

 

Esta Transición la va ganando la derecha

infolibre Periodismo libre e independiente

Esta Transición la va ganando la derecha

   Publicada 15/01/2018.

EN TRANSICIÓN

Se cumplen diez años del inicio de la crisis económica, financiera, política, social, cultural y de valores que inauguró una nueva etapa en la historia de Occidente. En España somos muchos los que hablamos de “una segunda transición”, aunque pueda denominarse con otras expresiones similares.

Al estallido de la crisis, los recortes y el desconcierto le siguió el 15M como un movimiento de indignación que venía a poner en evidencia que el rey estaba desnudo y que el sistema había fallado. El 15M, desde las plazas, dejó muchas lecciones, algunas de ellas fundamentales para entender ciertos fenómenos que se han producido después. Nos enseñó que no estábamos ante una crisis sino ante un cambio de sistema, dejó a las claras que era imprescindible iniciar esa segunda transición en España para renovar el contrato social suscrito en el 78, y sobre todo, algo que solemos pasar por alto: que la política debe ser útil y servir para resolver los problemas de la sociedad. De lo contrario, queda deslegitimada. Si sirve a los intereses de unos pocos –el sector financiero, las élites económicas, una parte de la sociedad–, no podemos hablar de democracia. Pero si no es capaz de solucionar los problemas reales del conjunto de la población, tampoco podemos hablar de política democrática desde la óptica de la legitimidad.

La enorme movilización que vivimos en todo el territorio español en aquella primavera de 2011 y el surgimiento, un tiempo después, de nuevas formaciones políticas con discursos, formatos y caras (algunas) nuevas, supusieron una oleada de ilusión y entusiasmo que los que nacimos ya en democracia no habíamos conocido nunca.  Quizá porque veníamos de varias décadas sin grandes ilusiones; quizá porque todo esto coincidió con la amplificación que de ello hicieron las redes sociales y nuevos medios de comunicación; quizá porque el ser humano necesita la esperanza como el aire para vivir; o por una mezcla de todo. El caso es que se generó un espejismo según el cual la segunda transición, el nuevo modelo, la nueva economía ligada al conocimiento, y las nuevas tendencias de todo, evolucionarían a mejor. Sarkozy y González hablaban de reinventar el capitalismo. Lo que no concretaron nunca fue hacia dónde.

Ahora, diez años después del inicio de la crisis, proliferan las reflexiones y las publicaciones que intentan hacer balance de esta década. No os voy a aburrir con datos, pero sí me gustaría señalar un par de ideas que dibujan cómo ha quedado España tras esta crisis: es el Estado de la UE donde los trabajadores hemos soportado mayores recortes de los salarios reales durante la crisis, es el segundo país europeo desde 2013 –después de Lituania– con mayor índice de desigualdad medida con el índice de Gini, y uno de los alberga mayores diferencias entre los directivos que más cobran y el sueldo de un trabajador medio, sólo detrás de Estados Unidos y Canadá. Estas ideas son algunas de las que llevan a Antón Costas en su reciente obra El final del desconcierto a hablar de la España actual como un país “sin contrato social”.

Contrato social que en el 2011 pensamos que podría renovarse con las lecciones aprendidas de la crisis, enmendando errores y deberes pendientes que dejó el 78 y otros nuevos problemas que han ido surgiendo con los años. Sin embargo, hoy empezamos a comprobar que esto no ha sido así. La “Constitución del 15M” que anunció Pedro Sánchez hace unos días no parece tener muchos visos de realidad a la luz de lo que vamos viendo en la comisión de reforma constitucional recientemente inaugurada, con los padres de la criatura intentando defender su creación y admitiendo reformas mínimas como mal menor, y un PP que no está dispuesto a transigir ni con un ligero maquillaje.

En Podemos las cosas no pintan mejor. El discurso que Pablo Iglesias pronunció el pasado sábado ante su Consejo Ciudadano parece reconocer algunos elementos que son indispensables para entender el momento político que vivimos. Podemos y sus aliados son hijos del 15M pero no están siendo capaces de trasladar las ideas que se apuntaban en las plazas día a día, el Poder instituido se resistirá siempre y atacará a cualquiera que quiera iniciar otro proceso instituyente –sin que esto deba sorprender a nadie–, y es imprescindible partir de la autocrítica, tanto en el tema catalán como en el resto. Sin embargo, se le olvida algo importante a Iglesias: para que la España del 15M venza a la vieja España –como él tan bien expresa–  la política ha de ser útil, cambiando en el día a día la realidad que nos rodea. Para ello, que yo sepa, hay tres vías: el recurso a las armas –que espero que hoy nadie se plantee–, la  mayoría social y política, o los acuerdos y alianzas con otros que, forzosamente, han de ser diferentes a uno mismo.

El ciclo de esperanza que abrió el 15M parece estar llamando a su fin, y la ventana de oportunidad que supuso esa ola de movilización e ilusión puede estar cerrándose, si es que no está clausurada ya. De aquí a poco tiempo veremos cómo ha quedado el sistema de partidos, y comprobaremos también cómo ha quedado la sociedad tras una crisis que hizo temblar los cimientos y que abrió la posibilidad de reformar en profundidad el edificio.

Puede que aún estemos a tiempo, pero para ello hay que recuperar la idea de utilidad y el principio de realidad –no sólo en Cataluña–. Si se nos olvida esto último, ya sabemos lo que viene: una segunda transición liderada y ganada por la derecha que aprovecha, como ya está haciendo, para recuperar el terreno que considera que perdió en el 78. No me extraña que Luis García Montero se preguntara hace unos días: ¿Dónde coño está la izquierda? Como ejemplo, ahí está Cataluña.

Cristina Monge

Politóloga, directora de conversaciones de Ecodes y profesora asociada de Sociología en la Universidad de Zaragoza. Su trayectoria académica, personal y profesional ha estado vinculada a los movimientos sociales y a la búsqueda de un modelo social basado en la sostenibilidad. Acaba de publicar 15M: Un movimiento político para democratizar la sociedad, editado por Prensas de la Universidad de Zaragoza, que recoge buena parte de su tesis doctoral en la que analiza la idea y la práctica de participación en el 15M. Apasionada de la política, la comunicación y la defensa ambiental.
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