Miles en todo el país, pidiendo la paz y la palabra. Hay soluciones.

Testimonio y reflexión

“Los que nos han metido en esta no nos van a sacar. Por la incapacidad de los líderes políticos para resolver el problema por los procedimientos que el sistema institucional tiene. Si los líderes son los mismos, la mediación tampoco resolvería nada”.

Cristina Monge  

Publicada 09/10/2017.

Hay soluciones. Faltan líderes.

El principal problema alrededor del conflicto catalán –que es el conflicto español–, no es la falta de soluciones. Basta mirar la historia, el Derecho comparado y cómo han gestionado situaciones parecidas en otras partes del mundo para saber por dónde se puede encontrar la solución. El problema de verdad, el de fondo, es que faltan líderes capaces de asumir el desafío de pilotar este momento histórico.

Al hablar de soluciones me refiero a las de verdad, de esas a las que se llega por acuerdo y no por imposición, de esas que se crean y recrean después de horas de trabajo, estudio, diálogo y negociación. Las que se consiguen no venciendo, sino convenciendo. Esas que son radicales porque van a la raíz del problema. Esas que son las únicas que duran y permiten consolidar la situación sin que emerja con más fuerza unos años después.

Salidas así son las que esperamos quienes el sábado salimos a la calle ataviados de blanco, miles en todo el país, pidiendo la paz y la palabra. Fue espíritu 15M en estado puro: no había soluciones claras ni propuestas concretas de nada. Pero se era radical en el diagnóstico partiendo del reconocimiento del problema y evitando negar las evidencias, y se era tajante en el camino a tomar: la negociación, el diálogo, la política. En definitiva, más democracia. De lo contrario, no nos sentiremos representados. ¿Les suena? Hubo quienes desconfiaron de la convocatoria por no saber exactamente de dónde partía –exactamente igual que lo que ocurrió los primeros días del mayo de 2011–, y no faltaron quienes echaron a correr cotilleos sobre si había sido una iniciativa de Pedro Sánchez. ¡Ojalá!, como hace seis años atribuyeron la creación del movimiento indignado a Izquierda Unida o al mismísimo Rubalcaba, entonces ministro de Interior.

El principal problema que hoy tenemos encima de la mesa, a mi juicio, es la ausencia de dirigentes y direcciones que sean capaces de gestionar esta situación. Los que nos han metido en esta no nos van a sacar. Porque no saben, porque no quieren, o porque sus cálculos electorales no van nada mal. De ahí que surjan iniciativas como las propuestas de mediación que se han ido lanzando desde unos u otros sitios, que si bien pueden dibujar una salida al conflicto, suponen también el reconocimiento de la incapacidad de los líderes políticos para resolver el problema por los procedimientos que el sistema institucional tiene, y que no son pocos. Sin embargo, se encuentran con el mismo problema. Si los líderes son los mismos, la mediación tampoco resolvería nada. Según las Directrices de Naciones Unidas para una mediación eficaz,  “la mediación es un proceso por el que un tercero ayuda a dos o más partes, con su consentimiento, a prevenir, gestionar o resolver un conflicto ayudándolos a alcanzar acuerdos mutuamente aceptables. La mediación se basa en la premisa de que, en el entorno adecuado, las partes en conflicto pueden mejorar sus relaciones y avanzar hacia la cooperación”.

¿Serían capaces el Gobierno de España de Rajoy y el de Cataluña de Puigdemont de avanzar hacia la cooperación? ¿Qué incentivos pueden ver en el acuerdo quienes se guían por la lógica de “cuanto peor, mejor”? Sólo el vértigo que parece estar cundiendo en el Govern de la Generalitat podría decantar la balanza. Para eso tendrían que empezar, de momento, por hacer ambos ciertas renuncias que pudieran explicar a los suyos como conquistas, que el otro las reconociera como tales, y al mismo tiempo le habilitara para iniciar la negociación. Sin embargo, es muy posible que un movimiento así le costara a Puigdemont la ruptura de su Gobierno ante el alejamiento de la CUP, lo que le llevaría a convocar elecciones y concluir con un previsible incremento del voto nacionalista. Si en el otro lado se precipita también un adelanto electoral podríamos encontrarnos con una derecha fortalecida y el conflicto más recrudecido. Salida en falso, por tanto.

Rajoy ha basado su estrategia en dos líneas: negar las evidencias y esconderse detrás de otros. Primero fueron jueces y fiscales, luego Policía y Guardia Civil, ahora le ha tocado el turno a las grandes empresas. Veremos quién es el siguiente. Y Puigdemont se olvida de que la enorme movilización social del 1 de octubre se convirtió, conforme avanzaba el día, en una reivindicación de la democracia y los derechos más elementales, que más de la mitad de la población no acudió a votar, que Cataluña se construye con los independentistas y con los que no lo son, y que la independencia hoy, se declare o no, no pasará de ser un símbolo sin efectos jurídicos que habrá dejado muchos cadáveres por el camino.

Cada vez me viene a la cabeza más a menudo ese Cortázar que sentencia: “Cuando alguien dice que se va, es que ya se ha ido”. Hace unos meses el independentismo en Cataluña suponía un tercio aproximado de la población, actualmente se sitúa en torno a la mitad, y de seguir por este camino con movimientos diplomáticos como facilitar la salida de las empresas alterando sobre la marcha la Ley de Sociedades Anónimas, conseguiremos expulsar a los que todavía quieren mantener algún vínculo con el resto del Estado.

Es ya urgente dar un giro drástico a todo el proceso. Y no porque el tiempo se agote, que seguro que se encuentran fórmulas para aplicar declaraciones unilaterales de independencia y artículos extremos de la Constitución en diferido o a plazos, sino porque conforme pasan los días más ciudadanos y ciudadanas, de Cataluña y del resto de España, van a desconectar del territorio y de esta democracia. Las salidas, que existen, pasan por nuevos liderazgos capaces de reconocer el problema, hacer un buen diagnóstico, gestionar la complejidad y buscar soluciones que no venzan pero convenzan.

Enlace al artículo original: 

https://www.infolibre.es/noticias/opinion/opinion/2017/10/09/hay_soluciones_faltan_lideres_70457_1023.html

 

 

 

 

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El orgullo de ser analfabeto.

Siempre hubo personas sin estudios. Pero las culturas tradicionales han sido durante siglos una herencia capaz de educar en comunidad. Las relaciones con la vida, el amor, la muerte, la memoria y el futuro dependían de un saber experimentado por los mayores, un saber con voluntad de entrar en las ilusiones y los miedos de los jóvenes. Si se piensa bien, los estudios y los libros son una parte más del relato de la comunidad, una ampliación de la experiencia de los iletrados. En este sentido, el elitismo no sólo es una indecencia democrática, sino una incomprensión del sedimento que sostiene la creatividad del arte y del estudio”.

 

infolibre Periodismo libre e independiente

  Actualizada 30/09/2017.  Publicada 01/10/2017.

Las sociedades de consumo y el capitalismo avanzado cultivan la miseria cultural. Es una tendencia que deteriora los valores de la sociedad democrática. Se trata de un mecanismo paradójico que están utilizando con mucha eficacia los poderes reaccionarios en su propio beneficio. Llaman a la participación del pueblo para diluir su representación en el griterío y para borrar la conciencia de clase. De este modo un millonario se transforma en líder de una regeneración o una causa popular confunde las opciones del dinero con el malestar de sus víctimas.

Siempre hubo personas sin estudios. Pero las culturas tradicionales han sido durante siglos una herencia capaz de educar en comunidad. Las relaciones con la vida, el amor, la muerte, la memoria y el futuro dependían de un saber experimentado por los mayores, un saber con voluntad de entrar en las ilusiones y los miedos de los jóvenes. Si se piensa bien, los estudios y los libros son una parte más del relato de la comunidad, una ampliación de la experiencia de los iletrados. En este sentido, el elitismo no sólo es una indecenciademocrática, sino una incomprensión del sedimento que sostiene la creatividad del arte y del estudio.

Pero la socialización que hoy lleva a cabo la telebasura liquida este sostén cultural de las tradiciones. Se acentúa su lado oscuro y se conduce la posible rebeldía a un lugar que tiene poco que ver con la conciencia de clase o con la sabiduría del resistente. Si la dinámica real de las nuevas estrategias de socialización depende sin filtros del imperio del dinero, la lógica sentimental impuesta se define por el narcisismo y los bajos instintos. Sólo así se explica la impudorosa exposición de las miserias privadas en los espacios públicos. Y sólo así podemos entender también un nuevo fenómeno: el orgullo de ser analfabeto. La sospecha que se proyecta hoy en la política, la democracia, el Estado, los funcionarios y los sindicatos, alcanza también al saber y a la cultura. ¿Qué me va a arreglar un político o qué me va a enseñar un sabio? A mí ya no me engañan. El narcisismo suele buscar una respuesta única en la indignación.

Las evidentes insuficiencias de un sistema que maltrata a las mayorías en beneficio de las élites no invitan ahora a su corrección, al arreglo de los problemas, sino a una negación general de lo establecido. El debate de la actualidad prefiere entenderse con las causas en vez de con los valores y las normas. Con una lógica propia de la telebasura, el vértigo de los bajos instintos sustituye los diálogos por escenas propicias al rumor, la calumnia y los gritos. La ley del más fuerte se disfraza para consolidar su rumbo con las banderas de la ruptura, la novedad y la determinación tajante. Como el cliente siempre tiene razón, se le pierde el miedo al mal y el respeto a las leyes. Y perderle el respeto a las leyes significa tanto no cumplirlas como dejar que se pudran vacías de legitimidad.

La figura de Donald Trump representa bien las características y el alcance de esta realidad. Desde luego que Hillary Clinton no era un horizonte sin grietas, pero el orgullo del analfabetismo no ha sabido cambiar el agua sucia del barreño sin arrojar el cuerpo de la dignidad democrática por la ventana. El mal se ha sustituido por lo peor: fanatismo, machismo, prepotencia, mentira y todo tipo de enfermedades contempladas por el infierno civil.  No es un caso aislado. En Europa, la extrema derecha se olvida de la catástrofe que encarnó Hitler y vuelve con fuerza al parlamento alemán.

Gente orgullosa de su analfabetismo es la que ha salido a la calle de algunas ciudades para despedir con banderas de España a los guardias civiles desplazados a Cataluña. La irresponsabilidad de mezclar una bandera nacional con un conflicto social interno recuerda escenas propias del fascismo. Fraga Iribarne no necesita volver, porque nunca se ha marchado. En la otra orilla, hay también analfabetos orgullosos que en nombre de Cataluñamaltratan los libros de Juan Marsé o las canciones de Joan Manuel Serrat, convertidos de la noche a la mañana en representantes del fascismo.

En esta atmósfera resulta muy difícil un diálogo sereno entre personas partidarias del proceso de independencia de Cataluña y personas que prefieren una articulación territorial que no llegue a la ruptura. Ni siquiera pueden discutir en condiciones de cultura democrática los que apoyan o rechazan la celebración de un referéndum de autodeterminación.

Resulta difícil, pero debemos negarnos a que la actuación del analfabetismo orgulloso protagonice las situaciones. Debemos memorizar o inventar otros tipo de actitudes y palabras que corrijan las escrituras del poder desde otra perspectiva y con un orgullo democrático.

Luis García Montero.

Continúo con la publicación de artículos útiles y sensatos para la reflexión del momento actual en el mundo. Acciones locales con visión y alcance global, que ante la ineficacia de los políticos, del avance incontenible del fascismos, la violencia y la imposición intransigente y de un sistema agotado incapaz de proporcionar al pueblo los mínimos estándares de bienestar y grarantizar el respeto a los derechos humanos fundamentales. Los ciudadanos indignados y hartos, recuperando el espíritu del 15M, alzan la voz para decir fuerte YA BASTA y exigir un alto definitivo a la confrontación y el encono que nos divide y enfrenta hermanos contra hermanos, y hacen un llamado urgente al diálogo sereno e incluyente que parta de reconocer la diversidad humana y el respecto irrestricto de los derechos humanos fundamentales.

La revolución global por la cordura es un movimiento de ciudadanos sin protagonismos y al margen de los políticos que cobra fuerza en todo el mundo. En México lo han iniciado los “millenials”, nuestros héroes del 19 de septiembre de 2017 que demostraron que para nada necesitamos a los políticos, ni a los partidos, ni al INE para apoyarnos entre nosotros y salir adelante de cualquier calamidad, a ellos le pido que no nos dejen, que encabecen la lucha por la cordura en el País.

Jesús Torres Navarro.

 

 

 

Guillermo Fernández: “Las concentraciones de ¿Hablamos? fueron una rebelión cívica de la cordura”

“Los que nos han metido en esta no nos van a sacar. Porque no saben, porque no quieren, o porque sus cálculos electorales no van nada mal”.

¡Hagamos en México y en el mundo, una revolución cívica de la cordura!

 

infolibre Periodismo libre e independiente

Miércoles, 11 de octubre de 2017.

Guillermo Fernández: “Las concentraciones de ¿Hablamos? fueron una rebelión cívica de la cordura”

  • “Esta indignación que sentimos sólo se puede vehicular a través de un movimiento cívico y apartidista”, afirma en esta entrevista con infoLibre el promotor de la iniciativa ¿Hablamos? / Parlem?
  • La pelea del PSOE y Podemos por ver a quién le pertenece este movimiento es una pelea que no se adecúa a la seriedad del momento que vivimos”, sostiene Guillermo Fernández
  • “No ser equidistante pasa por defender el diálogo, la convivencia y la responsabilidad en un momento en el que nos estamos jugando algo crucial”

Guillermo Fernández, promotor de la iniciativa ciudadana ¿Hablamos? Guillermo Fernández, promotor de la iniciativa ciudadana ¿Hablamos?

Diálogo. Ese es el mandato claro que quieren trasladar a los gobernantes miles de ciudadanos que salieron a las calles el sábado 7 de octubre, convocados por el movimiento cívico ¿Hablamos? / Parlem?, y que llenaron plazas de ciudades como Madrid y Barcelona. La iniciativa surge como respuesta al debate en torno a Cataluña y a las posiciones irreconciliables de los principales representantes políticos.

Guillermo Fernández, uno de los impulsores de la plataforma, reconoce no tener la fórmula para resolver los términos en los que ha de producirse el diálogo, pero tiene claro que es la única salida posible hacia el entendimiento. infoLibre habla con él sobre el origen de ¿Hablamos?, sus objetivos y su previsión de futuro.

PREGUNTA: ¿Cómo y cuándo surge la iniciativa?

RESPUESTA: Surge el lunes día 2 de octubre, por la tarde, hablando de la situación política con mi hermano y otros dos amigos, particularmente de lo que había ocurrido en Cataluña los días precedentes y sobre todo el domingo del referéndum. Nos decidimos a hacer algo y se nos ocurrió crear una cadena de whatsapp, preparamos el texto, lo lanzamos y funcionó muy bien. A partir de ahí creamos una página de Facebook y entonces se fue añadiendo gente y las muestras de cariño que nos llegaban nos hicieron animarnos más y más y creamos después una cuenta de Twitter. A partir de ahí se relanzó todo mucho.

P: ¿Cuál es la importancia de su carácter apartidista?

R: Es absolutamente fundamental, porque cuando pensamos en la iniciativa creímos que ningún partido político estaba en condiciones de lanzar algo así y que sin embargo la situación era muy complicada. Entonces la reflexión fue: esta indignación que sentimos sólo se puede vehicular a través de un movimiento cívico, apartidista y que sea diferente a lo que hemos visto hasta ahora, que huya de la guerra de banderas y que sea muy visual.

P: ¿Por qué cree que ningún partido estaba en condiciones de generar algo así?

R: Porque hasta ahora no habían sido capaces de aglutinar la suficiente fuerza para afrontar una situación como esta. La situación es tan grave que se requiere de la participación de una ciudadanía muy diversa, es decir, de cuantas más personas mejor y de procedencia muy distinta, con un mensaje muy claro y unitario, que sea simplemente pedir responsabilidad y diálogo a los gobernantes para que frenen esta dinámica.

P: ¿Ha habido un intento por parte de PSOE y Podemos de patrimonializar las concentraciones?

R: En mi opinión es fundamental que ¿Hablamos? continúe siendo un movimiento ciudadano. La pelea del PSOE y Podemos por ver a quién le pertenece este movimiento es una pelea que no se adecúa a la seriedad del momento que vivimos. Este intento de arrimar el ascua a su sardina lo veo poco responsable por su parte. Creemos que es bueno, e invitamos a toda la ciudadanía y por supuesto a los representantes de Podemos, del PSOE, de Ciudadanos, de Equo, de cualquier partido, a asistir a las concentraciones de color blanco, pero hacemos también hincapié en que el protagonismo tiene que ser de la ciudadanía, y ese es un elemento central.

P: Varios medios de comunicación han señalado que hay personas en el movimiento vinculadas a Podemos, a usted por ejemplo lo sitúan como asesor de la formación.

R: Es una información inexacta. Yo no tengo ninguna vinculación con Podemos, actualmente trabajo en la universidad. Lo que sí que es cierto es que trabajé como asesor de Podemos en la Secretaría de la Sociedad Civil, los primeros meses del año 2016, cuando me contrataron, porque mi tema de investigación es ese, movimientos sociales. A los pocos meses me fui por discrepancias, porque no estaba de acuerdo, y volví a la facultad y seguí con mis tareas.

P: Se ha llegado a decir que ¿Hablamos? está financiado y apoyado por Podemos.

R: No es así. Es una iniciativa que surge de un grupo muy pequeño y con medios muy pequeñitos. El éxito fundamental es que la cadena de whatsapp funcionó. 

P: ¿De qué forma se financia?

R: Se basa en nuestras aportaciones particulares, en mi caso de becario, de investigador. Con una pequeña colecta. Como se pudo ver en las manifestaciones, los medios eran muy precarios.

P: ¿Los organizadores militan en algún partido?

R: No, que yo sepa. Yo no milito en ningún partido, ni mi hermano. No.

P: Han insistido en el uso del color blanco, ¿va más allá de lo puramente simbólico?

R: Tiene un valor simbólico fundamental, porque nos parecía muy importante que fuera algo vistoso y algo diferente. Pero a la vez reunirse en torno a lo blanco hace que no haya guerra de banderas, ni a nivel de partidos ni de banderas nacionales. No porque tengamos algo en contra, sino porque creímos que lo que estaba pidiendo una parte importante de la ciudadanía, y así lo expresó, era salir a la calle para reclamar diálogo de forma cívica y de forma diversa. Además el color blanco es un símbolo de paz, de cordialidad e incluso de esperanza. Si lo que está ocurriendo es una guerra de banderas en una dinámica muy beligerante, el blanco es un color que admite a todos los colores. El blanco es un buen punto de partida para la discusión. Es el llamamiento a los partidos políticos: volvamos al blanco, volvamos a retomar el punto de partida y empecemos a hacer política, a entendernos y a pensar en la situación grave de este país de forma seria.

P: Hablan del uso agresivo de las banderas, ¿a qué se refieren?

R: Es un uso poco inclusivo de la bandera, particularmente de la nacional de España. Creo que en este país uno de los problemas que se está viendo ahora es pensar en la diversidad siempre como una amenaza y no como una oportunidad. Da la impresión de que algunos dirigentes, cuando se envuelven en la bandera, están proponiendo una idea de España muy estrecha que no recoge todo el potencial de nuestro país, por eso nos parece muy irresponsable estrechar el significado de la bandera y tratar de patrimonializar. En ese sentido, la presencia de Pablo Casado en Colón y las declaraciones que hizo precisamente en este momento son una irresponsabilidad muy grande. Parecen niños con un mechero en una gasolinera.

P: ¿Hablamos? se ha comparado con el movimiento 15-M y su retórica. Sin embargo, entonces no había una situación de conflicto tan candente con dos bandos tan claramente diferenciados. ¿Qué le parece esta comparación?

R: Hay algo que pueden tener en común o que rima, y es que ambos surgen de la sociedad civil a través de un llamamiento que a partir de muy poquitas personas se expande y la gente lo hace suyo. Creo que esa puede ser una similitud. Nosotros lanzamos una cadena de whatsapp, tiene mucho éxito y congrega a miles de personas en muchos puntos de España. Personas a las que no conocemos y que en ese momento se empoderan.

P: Pero el contexto es completamente distinto. En 2011 lo que se denuncia es la inacción de la clase política.

R: En este caso es una especie de defensa de la ciudadanía, que le dice a los políticos: no nos enfrentéis, no nos dividáis, dejad de ser tan irresponsables. De algún modo lo que ocurrió el sábado fue una rebelión cívica de la cordura y también de la cordialidad, porque lo que se demostró en aquellas concentraciones es el deseo de convivencia, el deseo de entenderse y también el deseo de reconciliarse con España tal y como es: diversa y compleja. Entender eso como una riqueza y no como una amenaza.

P: Ha alabado la presencia de Ada Colau en la concentración, a la que acudió como ciudadana. El discurso de la alcaldesa, de hecho, coincide en algunos aspectos con el de ¿Hablamos?. A ella se le ha acusado de equidistante, ¿qué le parece esta valoración?

R: Nunca hay que ser equidistante, y menos aquí. Pero en este caso no ser equidistante pasa por defender el diálogo, la convivencia y la responsabilidad en un momento en el que nos estamos jugando algo crucial y en el que los gobernantes están actuando como si estuviéramos ante una guerra, y no ante un asunto político que concierne a ciudadanos que viven en el mismo país.

P: ¿Cómo encaja el elogio a Colau en vuestro carácter apartidista?

R: Lo que yo dije, sobre la concentración, es que Ada Colau se mantuvo en un segundo plano. Lo bonito del sábado, lo valioso y lo potente es el carácter ciudadano y apartidista de la iniciativa. Creo que eso es un valor que hay que mantener. Estos tirones que se pegan Podemos y el PSOE por ver de quién es no ayudan, y espero que acepten la iniciativa, que la acompañen, pero que se mantengan en un segundo plano para que pueda entrar mucha más gente.

P: Rajoy ha dicho que no hay negociación posible en el marco actual y el Govern tiene una hoja de ruta hacia la independencia que prevé cumplir. ¿Qué clase de diálogo es posible en este contexto?

R: La pregunta es, ¿y si no dialogamos, cuál es la alternativa? Creo que es posible el diálogo, debe de haber diálogo hasta el final, y creo que en lugar de ponerse en una situación límite y mandar ultimátums el uno al otro, es el momento de dar un par de pasos atrás y recuperar el poco diálogo que pueda haber. Dar dos pasitos atrás, ralentizar el ritmo, analizar en qué situación estamos y que dejen de comportarse en este tema con fines electoralistas, más como partido que como instituciones. Deben ser mucho más responsables.

P: ¿Qué condiciones serían necesarias para ese diálogo? ¿Debe ser sin condiciones previas de ningún tipo?

R: Yo le llamaría diálogo sin apellidos.

P: ¿Cómo se introduce el diálogo en un escenario de escalada creciente de enfrentamiento y cuando no parece posible la mediación?

R: El punto adecuado sería para empezar que Rajoy y Puigdemont tuvieran el número de teléfono del otro y se hablaran. Creo que en este sentido tienen que ser los políticos, de manera responsable, los que recuperen el sentido común y establezcan las condiciones de ese diálogo. El objetivo de la iniciativa que promovimos y que ha congregado a tanta gente era llamar a la cordura y a que los gobernantes dejaran de hacer electoralismo. Creo que lo que está ocurriendo es una gran sequía de sentido común político y lo que reclamaron las plazas era que a ver si llovía un poco de sentido común y mojaba a Rajoy y Puigdemont.

P: ¿Cree que cabe la posibilidad de un referéndum pactado?

R: Creo que podría ser una de las soluciones entre muchas otras, pero eso tendrán que decidirlo los partidos políticos, no le corresponde a una iniciativa ciudadana decir en qué términos, y menos en este momento tan incipiente.

P: ¿Teme que los políticos recojan el testigo de la necesidad de diálogo pero no resuelvan la forma de llevarlo a cabo?

R: Nosotros lo primero que hemos hecho es pedir diálogo y después juntar al mayor número de personas, de inteligencia y sentido común, para presionar y para ser capaces de aglutinar también a sectores de la sociedad civil y asociaciones que quizá puedan dar ideas. Pero nosotros somos en realidad un lugar de encuentro.

P: De cara a los próximos días, ¿cómo piensan mantener el espíritu de ¿Hablamos? en el espacio público?

R: Lo tenemos que decidir, porque todo ha ido tan rápido que realmente no hemos concluido nada todavía. Estamos trabajando en iniciativas que en estas semanas tan convulsas puedan volver a aglutinar de nuevo sentido común, civismo, participación y compromiso respecto a la situación tan grave en la que estamos.

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“Los que nos han metido en esta no nos van a sacar. Porque no saben, porque no quieren, o porque sus cálculos electorales no van nada mal”.

Hay soluciones. Faltan líderes

ENTREVISTA

Considero de la mayor relevancia difundir ésta entrevista que la periodista Sabela Rodríguez A. le hace a Guillermo Fernández, quedan claras muchas cosas de la mayor importancia, pone el dedo en la llaga al señalar explícitamente el hartazgo de los ciudadanos en todos los países democráticos por la ineficacia de los políticos, de los partidos y del sistema de gobierno que detonó el movimiento ¿Hablamos? y explica el éxito y la fuerza ciudadana que exige diálogo, no confrontación y menos violencia. Y que ojalá traspase las fronteras de España y cunda por todo el mundo tan atribulado por el fascismo galopante, que como jinete del apocalipsis, moustro de 1000 cabezas, nos está llevando a la guerra.

¡Los pacíficos somos más, somos la diversidad de nuestra humanidad unidos, no queremos confrontación ni encono, sino amor, paz, armonía, solidaridad, fraternidad y felicidad para el mundo! Unámonos para construir un mundo mejor; si se puede.

La leí y releí, y vi que no tiene desperdicio, lecciones de ciudadanía se desprenden de ella, pero, y aquí el pero, mucho temo que los oportunistas políticos títeres de México que ahora se estás confrontando y queriendo confrontarnos presentándose como “independientes” vayan a querer hacer suyos, argumentos utilizados por este noble movimiento sacándolos de contesto y engañando al pueblo, no se dejen, desemascarémoslos a los independiente y a los que van por algún partido; todos son iguales, corruptos y excluyentes, ven en la diversidad ciudadana un verdadera amenaza y por eso su prioridad es dividirnos enfrentándonos a todos contra todos.

A nuestros héroes del 19 de Septiembre de 2017, que demostraron perfecta organización y que son mucho, pero mucho mejores que TODOS los políticos insensibles que se arriman ahora pero no para ayudar sino para publicitarse y hacer negocio con la tragedia. NO LE CREAS A NINGÚN POLÍTICO.

Jesús Torres Navarro.

 

 

 

El orgullo de ser un elitista; otro mundo es necesario.

“No hace falta profundizar mucho para saber que vivimos en un mundo global que borró las fronteras de los Estados en nombre del capital especulativo. Pero no generó al mismo tiempo un nuevo tejido de control democrático capaz de velar por los intereses de las mayorías sociales”.

El orgullo de ser un elitista; otro mundo es necesario.

infolibre Periodismo libre e independiente

   Publicada 08/10/2017.

Es verdad que el populismo de los votantes de Trump, por ejemplo, marca un proceso corrosivo. Empuja a la gente hacia la indignación y le da protagonismo a costa de desarticular su representación política y borrar su conciencia de clase. Pero si queremos analizar lo que está ocurriendo en nuestro mundo resulta también necesario advertir que hay un sentido común,responsable, culto, orgulloso de su elitismo intelectual, que pierde al mismo tiempo su conciencia de clase para concebir como valores democráticos absolutos aquello que se adapta a sus posibilidades económicas o a sus apetencias sentimentales.

Tengamos algo en cuenta: la gente tiene razones para estar indignada. El populismo furioso (la mansedumbre furiosa) es inseparable del capitalismo autoritario. Y no me refiero ya a la deriva de personajes como Trump o Rajoy, sino a unas reglas de juego anteriores, la lógica neoliberal que provoca una desigualdad cada vez más grave y un vacío sentimental condenado a escudarse en la agresividad del nosotros contra los otros.

No hace falta profundizar mucho para saber que vivimos en un mundo global que borró las fronteras de los Estados en nombre del capital especulativo. Pero no generó al mismo tiempo un nuevo tejido de control democrático capaz de velar por los intereses de las mayorías sociales. Esto se relaciona de forma íntima con cambios de carácter cultural. La nueva realidad es cosmopolita de manera inevitable debido no ya a unos inmigrantes aislados, sino a amplios movimientos migratorios y a los códigos de las nuevas redes de comunicación. Cuando la inseguridad económica de la avaricia capitalista impide una cultura de los derechos humanos y del diálogo, el multiculturalismo se convierte en una amenaza para nuestras pertenencias, ya sean unos puestos de trabajo, ya sea una identidad nacional.

No se puede olvidar que hay situaciones concretas de explotación que convierten en un admirable ejercicio de conciencia política o en un lujo de clases medias la defensa de los valores humanos fundamentales. Conviene no ignorarlo y no desatender la verdad que encierran algunos síntomas. Cuando un obrero francés odia a un marroquí por robarle su calidad de vida, no sólo evidencia un sentimiento racista. Nos está diciendo además otras cosas: el bienestar capitalista en insostenible en el mundo que vivimos, el planeta no da para mucho más, es imposible regresar al bienestar anterior, la riqueza de unos sale de la explotación descarnada de otros.

La crisis económica europea y el neoliberalismo galopante sólo han democratizado la pobreza. De un primer mundo que iba a entrar en el Tercer Mundo para solucionar la miseria, hemos pasado a un Tercer Mundo que ha entrado en el primero con todo su testimonio de dolor e impotencia. Ahora se ve a las claras el monstruo de la explotación, la impiedad del desamparo y el hambre. La educada y sensata prudencia de los hombres de Estado pierde todo el crédito porque las secuelas de su democracia formal y su explotación económica están ahí, en el propio barrio, en las puertas de los colegios, los puestos de trabajo, los insomnios, los amores y las enfermedades.

Es necesario seguir defendiendo con firmeza los derechos humanos y el valor democrático, la importancia de las instituciones y el crédito del diálogo político; pero sin perder de vista que derechos, valores, instituciones y políticas estánsituadas en medio del conflicto y toman postura por obligación. En Europa y EE.UU, llevan muchos años poniéndose en contra de la gente y de parte de los bancos y las grandes multinacionales.

El dinero no tiene patrias. Resulta patética, por ejemplo, la alegría mostrada por el nacionalismo español ante el anuncio solemne de La Caixa, el Banco de Sabadell, Gas Natural y otras grandes empresas: cambian su sede social fuera de Cataluña. Bueno, nos seguirán desahuciando y explotando a todos desde otro lugar sin patria, igual que antes. Del mismo modo, el nacionalismo catalán era sonrojante cuando afirmaba “España nos roba”, como si el dinero generado en Cataluña tuviese patria, como si fuese un acto de robo la posibilidad de organizar un reparto social del dinero a través de los impuestos.

Otro ejemplo. Denunciar la llegada masiva de emigrantes andaluces o dominicanos como un peligro para la permanencia cultural catalana es tan reaccionario como agredir desde el Ministerio de Educación las políticas encaminadas por la Generalitat a defender y consolidar una lengua de 10 millones de hablantes. En la vorágine de la globalización merece la pena conservar aquello que consolida una tradición rica y una comunidad. ¿Se puede conseguir esto sin renunciar a la construcción de un mundo democrático y sin fronteras? Se debe conseguir, aunque lo pone muy difícil un capitalismo autoritario generador de populismos furiosos.

El intelectual democrático, una figura hoy desesperada, necesita ser consciente de los peligros de su elitismo para estar junto a la gente. Pero, al mismo tiempo, advierte que no se puede identificar con las dinámicas de rencor y miedos que acaban dándole el liderazgo a personas como Mariano Rajoy y Artur Mas o a entidades como la Caixa y el Banco de Sabadell.

Esta desesperación no la puede calmar ningún sabio, ningún saber abstracto. Necesita una ilusión política que saque a la gente del rencor y la haga cómplice, en su trabajo, en su salón de estar, en su tiempo de ocio, en su poesía y en sus camas de enamorados, de una idea mucho más normal que la locura en la que vivimos: otro mundo es necesario.

https://www.infolibre.es/noticias/opinion/opinion/2017/10/08/el_orgullo_ser_elitista_70432_1023.html

Publicación recomendada: 

La unidad de España, como siempre, se defiende con fascismo y violencia.

http://centrodeperiodicos.blogspot.mx/2017/10/la-unidad-de-espana-como-siempre-se.html

Les comparto un excelente artículo del maestro Luis García Montero para la reflexionar, desvanece cortinas de humo y propone una visión holística para el análisis de la crisis global que estamos viviendo, nos da pistas para entender mejor las cosas que suceden en México, donde ya los políticos iniciaron las campañas, hay de dulce, de chile y de manteca pero todos son tamales o están tamaleados para decirlo más coloquial; han secuestrado al sistema electoral y tienen muchísimo dinero con el que controlan los medios de desinformación, enajenación masiva y control de conciencias con mensajes muy elaborados que nos enfrentan a unos contra otros. Comienzan los interminables anuncios con lemas y discursos insultantes y beligerantes descalificando a los contrarios, pero sin propuestas concretas ni posiciones definidas.

El punto de partida para entender mejor lo que está pasando en nuestros países es él análisis global y no al revés; el análisis del TODO nos permite saber porque están como están cada una de las partes, conocer las interacciones entre ellas y de ellas con el todo.

 Jesús Torres Navarro.

 

“Las palabras son nuestras armas”

infolibre Periodismo libre e independiente

“El movimiento cívico que toma la palabra exige diálogo y responsabilidad en un contexto en el que los únicos que tenían la palabra eran los políticos”.

“Los políticos pueden difundir pero nunca pueden convocar”,

“Esto es una cosa del pueblo, que les exige a ellos que hagan todo lo que esté en sus manos para dejar de arrastrarnos a esta situación de tensión que no nos merecemos”.

 “Sin fronteras, sin banderas” o “las palabras son nuestras armas”.

Lunes, 9 de octubre de 2017.

EL FUTURO DE CATALUÑA

“Las palabras son nuestras armas”

  • Miles de personas han clamado en la madrileña plaza de Cibeles a favor del diálogo entre Mariano Rajoy y Carles Puigdemont
  • Barcelona, Bilbao, Santiago de Compostela y València son algunas de las ciudades que también se han sumado a la demanda de diálogo
  • “El movimiento cívico que toma la palabra exige responsabilidad en un contexto en el que los únicos que tenían la palabra eran los políticos”, señala el promotor de la iniciativa, Guillermo Fernández

Imagen de los manifestantes de '¿Hablamos?' frente al Ayuntamiento de Madrid. Imagen de los manifestantes de ‘¿Hablamos?’ frente al Ayuntamiento de Madrid. EFE.

“Queremos evitar el clima de confrontación y el discurso de odio por un lado y por otro, queremos llamar al diálogo y que las posturas dejen de estar encastradas”. Toma la palabra uno de los miles de manifestantes que la mañana del jueves colapsaron la madrileña plaza de Cibeles reclamando diálogo entre Mariano Rajoy y Carles Puigdemont, con el fin de poner solución al enquistado debate en torno a Cataluña. “Que se dejen de líneas rojas, de decir que  el diálogo con el de enfrente no es posible y que dejen de llevarnos a una situación muy tensa, porque todo el pueblo español y el catalán está sufriendo”, agrega otra de las participantes. Se trata del sentir general que primaba entre la marea de gente que, mediante el color blanco –ropa blanca, pancartas blancas, banderas blancas–, expresó su firme apuesta por terminar con las hostilidades e iniciar una vía pacífica de debate.

La concentración surge de “un grupo de compañeros y amigos” que busca “pedir diálogo a los gobernantes y decirles que así no, que esta dinámica nos lleva a la ruptura y a una situación traumática”, además de promover “una exaltación del patriotismo en el mal sentido”. Precisamente el rechazo hacia las banderas marcó la tónica general de la concentración. Frente a determinados grupos que se presentaron con la bandera española, el grueso de los asistentes respondió con el grito unánime de “sin banderas”

Guillermo Fernández, promotor de la iniciativa, celebra en declaraciones a infoLibre que el balance “es muy esperanzador y muy positivo” porque supone el “pistoletazo de salida para que la ciudadanía se exprese”. A su juicio, la concentración muestra cómo “el movimiento cívico que toma la palabra exige diálogo y responsabilidad en un contexto en el que los únicos que tenían la palabra eran los políticos”. La demanda ahora es clara: “Que se sienten a hablar, a recomponer la situación, a echar unos pasos atrás porque en estas últimas semanas han ido las cosas muy rápido”.

Las personas que abarrotaron la plaza frente al Ayuntamiento de Madrid rechazaron además las cargas policiales desencadenadas durante el 1-O –”la violencia no arregla nada”, exclamaron– y reiteraron su apuesta por la palabra como herramienta de encuentro. “La voz del pueblo no es ilegal”, incidían los asistentes, quienes celebraron la masiva asistencia asegurando que “esto sí se parece a España“.

La concentración estuvo, cumpliendo con la voluntad de los convocantes, exenta de simbología política. Aunque representantes políticos como Alberto Garzón o Pablo Iglesias mostraron su apoyo a la protesta a través de redes sociales, los protagonistas de la misma fueron los ciudadanos. “Los políticos pueden difundir pero nunca pueden convocar”, comentaba uno de los asistentes. “Esto es una cosa del pueblo, que les exige a ellos que hagan todo lo que esté en sus manos para dejar de arrastrarnos a esta situación de tensión que no nos merecemos”.

Guillermo Fernández confía en que, tras las concentraciones, la clase política se siente a hablar. “Al mostrarse en la calle la gente manda un mensaje a los gobernantes”, considera. Por ello, añade, “si no recogen el guante tendremos que seguir insistiendo“.

Manifestantes de Colón

A pocos metros, en la plaza de Colón, otra multitudinaria concentración clamaba en defensa de la Constitución a través de gritos de “con golpistas no se dialoga“. Los agentes de Policía tuvieron que mediar para calmar los momentos de tensión que se vivieron cuando parte de los asistentes caminaron hasta Cibeles para encararse con los participantes en la primera concentración. Las fuerzas de seguridad impidieron el paso de los manifestantes que portaban banderas nacionales y exclamaban consignas tales como “España una y no cincuenta y una”.

Ante la presencia de estos manifestantes, las personas que se concentraban en Cibeles respondieron con gritos de “sin fronteras, sin banderas” o “las palabras son nuestras armas“. Guillermo Fernández tacha de “ejemplar” el comportamiento de la gente vestida de blanco. “Las únicas voces altisonantes son las que insultaban y demostraban una actitud que es precisamente la que nosotros queremos superar para no convertirnos en un país asfixiante”, subraya.

La Fundación Denaes, informa Europa Press, ha sido la organización convocante de la concentración en Colón este mediodía en defensa de la nación, la Constitución y el Estado de Derecho tras el referéndum del 1-O y a la que se han adherido cerca de 50 entidades. La Delegación del Gobierno cifra la asistencia de Colón en 50.000 personas, y la de Cibeles en 1.500.

Manifestantes de Colón llegan a Cibeles. Manifestantes de Colón llegan a Cibeles.

Otras ciudades

Ciudades como Bilbao, Barcelona o València acogieron asimismo concentraciones bajo el mismo lema. Unas 5.500 personas, según la Guardia Urbana, se congregaron en la plaza Sant Jaume de Barcelona, ante el Ayuntamiento y la Generalitat. Lo hicieron convocados a través de las redes sociales y sistemas de mensajería móvil, y se sumaron a ellos varios dirigentes políticos como el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, tal y como informó Europa Press. Vestidos de blanco, los participantes en Barcelona exhibieron globos del mismo color y pancartas con el lema “¿Hablamos?” en catalán y castellano, y proclamaron cánticos como “queremos paz” y “queremos hablar”.

Tras una pancarta con un gran corazón rojo en la que se pedía “Hablemos. Parlemos”, más de 200 personas ocuparon las escalinatas del Consistorio bilbaíno, la mayoría de ellas ataviadas con prendas blancas y con carteles en los que se podía leer “Hablemos”, “Nos quieren enfrentados”, o “Hitz egin”. Por su parte, unas 200 personas secundaron la concentración en los jardines del Alderdi Eder de la capital guipuzcoana. Los participantes también lucían prendas de ropa blancas y carteles con los lemas “Diálogo, Paz y Ley“.

En la concentración en València, varios asistentes portaron carteles y pancartas conotras consignas como “Hablemos con el corazón”, “La opresión no tiene justificación” o “No basta con hablar de paz, hay que creer en ella“, mientras que en Santiago de Compostela unas 200 personas exclamaron en la Praza do Obradoiro que “España es mejor que sus gobernantes”.

Ciudadanos se manifiestan frente al Ayuntamiento de Madrid para pedir diálogo. Ciudadanos se manifiestan frente al Ayuntamiento de Madrid para pedir diálogo.

https://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/10/07/las_palabras_son_nuestras_armas_70431_1012.html

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La Comunidad Autónoma de Catalunya!! ✌✌✌

La Comunidad Autónoma de Catalunya!! ✌✌✌

El orden constitucional

Escucho y leo últimamente como invocan éste concepto en varios países para justificar medidas o políticas públicas represivas o que violan los derechos humanos universales; desde Maduro en Venezuela, Peña en México, Trump en los EEUU, Putin en Rusia, Rajoy y él rey en España por mencionar solo algunos jefes de gobierno, lo han invocado en sus explicaciones públicas a la prensa. Es patético e inaceptable por cualquier motivo argumentado.

Al invocar al orden constitucional colocan a la Constitución del país por encima incluso de los Derechos Humanos Universales, se les olvida que los Tratados Internacionales son Meta Constitucionales, y de todos los Tratados signados en la ONU La Carta de los Derechos Humanos Universales firmada por todos los países miembros en diciembre de 1947 y que entró en vigor el 1° de enero de 1948 es el más importante. La libertad de expresión; uno de los derechos humanos fundamentales contenidos en la carta no puede impedirse o limitarse por ninguna autoridad ni por ordenamiento jurídico. La consulta pública es una forma de ejercer la libertad de expresión.

Los derechos humanos tienen características peculiares, no implican obligación alguna, no son renunciables, ni transferibles, ni se pueden condicionar, son exclusivos de cada persona, que los adquiere por el solo hecho de ser persona y por ello él qué alguna persona no esté de acuerdo con que otro u otros ejerzan sus derechos humanos resulta irrelevante ya que nada ni nadie puede impedir ni dificultar el ejercicio personal pleno de sus derechos humanos. Es decir que, sin afectar los derechos humanos de terceros, cada uno de nosotros los humanos podemos ser, hacer y expresar lo que nos de nuestra regalada gana.

Reprimir violentamente el referéndum independentista en Cataluña, se esté o no de acuerdo con el propósito del ejercicio público y masivo del 1° de octubre de 2017, es inaceptable, aberrante y fascista.

Jesús Torres Navarro.

Los catalanes que no votaron se preguntan: ‘¿Y ahora qué?’

En JesToryAs Blog caben todas las voces y todos los argumentos.

Los catalanes que no votaron se preguntan: ‘¿Y ahora qué?’

The New York TimesES

Por 

 Algunos catalanes que están a favor de la independencia se reunieron en una plaza de Barcelona el domingo después del referéndum separatista de Cataluña. CreditSanti Palacios/Associated Press.

BARCELONA — Una marea de emociones ha inundado Cataluña en los últimos días, entre aquellos que exigen la separación de España y los que se oponen. De la noche a la mañana, aparecieron grafitis que proclamaban “No somos españoles”. Multitudes han marchado coreando “Yo soy, yo soy, yo soy español” mientras pasaban junto a turistas boquiabiertos.

Una de las cosas que los une es que no tienen una idea clara de cómo sería una Cataluña independiente. ¿Se le readmitiría en la Unión Europea? ¿Emitiría una nueva moneda? ¿El comercio colapsaría? ¿Estarían separados de sus familiares en España?

Sorprendentemente, en la turbulencia que causó el referéndum del domingo ha habido muy poco debate público sobre los efectos prácticos de declarar la independencia. La respuesta de mano dura de España convirtió al referéndum en una batalla por el derecho al voto, un tema por el que hay un consenso mucho mayor en Cataluña.

Ahora que los catalanes que están a favor de la independencia votaron, los que se quedaron en casa se preguntan: ¿Qué acaba de pasar? ¿Y ahora qué sigue?

En entrevistas que se llevaron a cabo por toda Barcelona esta semana, muchos se mostraron confiados en que se irían resolviendo los detalles indefinidos que trae aparejada la categoría de país. Sin embargo, un número igual se siente aprensivo, incluso alarmado, por la inclinación hacia la independencia que el referéndum puso en marcha.

“Explíquenme: si me quedo aquí, ¿habría ventajas o desventajas?”, preguntó Loli Risco, de 59 años. “No nos están explicando nada. Solo están diciendo: ‘Esto es lo que quiero. Quiero que conservemos el euro y quiero seguir siendo europeo’. ¿Qué haré? Voy a vender mi apartamento y me iré”.

Risco y su hija se quedaron en casa el domingo y dijeron que sus votos habían quedado fuera del drama del referéndum.

 Manifestantes protestaron frente a una estación de la policía española en Barcelona el martes.CreditFrancisco Seco/Associated Press.

Los dirigentes catalanes declararon que el 90 por ciento de los votos fueron a favor de la secesión, un resultado que deja claro que casi los únicos con motivación para votar fueron quienes querían la independencia.

Sin embargo, al igual que Risco y su hija, más de la mitad de los electores de Cataluña no votaron ni se enfrentaron a la policía, que usó cachiporras y balas de goma para hacer cumplir la orden del gobierno central de detener el referéndum que consideraba ilegal.

El resultado dejó no solo a España, sino a la misma Cataluña dividida.

A unas cuantas puertas de la casa de Risco, en una tienda que vendía codillo de cerdo en conserva, Noemi Aguro, de 38 años, tenía una actitud antipática ante aquellos que no votaron, al decir que no les quedaba más que aceptar los resultados.

“No votaron. Tuvieron oportunidad. Ahora no se deberían quejar”, dijo Aguro.

En general, los economistas concuerdan en que Cataluña sería económicamente viable como un país independiente, pero difieren del impacto en el empleo, las barreras comerciales y las necesidades de gasto del nuevo Estado.

El gobierno catalán tendría que negociar asuntos espinosos con España, por ejemplo: cómo distribuir la deuda de España, ahora equivalente a más del 100 por ciento de su producto interno bruto.

Xavier Sala i Martín, economista y profesor de la Universidad de Columbia que ha encabezado el impulso independentista, sostiene que la salida unilateral de Cataluña podría dejar a España como única responsable de su deuda.

El gobierno catalán, que en 2014 publicó un “libro blanco” que señala los planes de un Estado independiente, dijo que Cataluña asumiría una porción de la deuda si España aceptaba transferir infraestructura propiedad del Estado y otros activos.

El gobierno catalán propone remplazar el ejército de España con el suyo, calculando que tendría un costo de 350 millones de euros, o unos 411 millones de dólares, al año.

 Una vista del puerto de Barcelona CreditSamuel Aranda para The New York Times.

No obstante, para algunos economistas ese cálculo es demasiado optimista; Josep Borrell y Joan Llorach mencionaron que nada más la cuota de membresía anual de la OTAN tiene un costo de 3000 millones de euros, unos 3500 millones de dólares.

Sevi Rodríguez Mora, profesor de la Universidad de Edimburgo, calcula que las barreras agregadas al comercio entre Cataluña y el resto de España ocasionarían una caída de un diez por ciento en el producto interno bruto de la región. No obstante, agregó que los argumentos económicos han quedado al margen del debate.

“La economía quedó en segundo plano y ambas partes la usan como propaganda”, opinó. “Todo tiene que ver con la política identitaria. Es una definición de ‘nosotros’”.

Muchos activistas jóvenes —el centro del apoyo público al movimiento— se manifestaron bastante confiados en que los mayores ingresos fiscales compensarían por mucho la caída en el comercio, incluso si se obligara a Cataluña a salir de la Unión Europea.

Gala Cabré, de 16 años, estaba sentada fuera del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, donde los jóvenes en patineta atravesaban la plaza, y dijo que Cataluña florecería como un pequeño enclave adinerado. Su punto de comparación era Andorra.

“Andorra es un país independiente que tiene su propia moneda”, dijo Cabré, mientras sus amigos asentían para alentarla. (De hecho, usa el euro). “Todo es más barato ahí. Andorra tiene mucha policía. Es un país muy seguro”.

La profundidad del apoyo a la independencia incluso en Cataluña se debate de manera acalorada. Las encuestas de opinión, aun cuando su confiabilidad sea incierta, han demostrado una división en la opinión cercana al 50 por ciento.

En 2012, por primera vez, un 51,1 por ciento de los participantes estuvo a favor de la independencia, según el Centre d’Estudis d’Opinió, la agencia encuestadora oficial de Cataluña. En las elecciones parlamentarias regionales más recientes, en 2015, un 48 por ciento del electorado votó por partidos proindependencia.

 Un grupo de jóvenes catalanas descansa después de una protesta, el 3 de octubre CreditDan Kitwood/Getty Images.

Rodríguez Mora dijo que la división en la opinión estaba correlacionada con el ingreso, con los pobladores y las ciudades urbanas adineradas que por lo general están a favor de la independencia, mientras que las ciudades de las clases trabajadoras, muchas de las cuales tienen raíces en otras partes de España, se oponen.

Alberto Vallespín, de 44 años, quien tiene una cerrajería en el centro de Barcelona, proviene de una familia catalana de antaño, pero le preocupa el efecto en su negocio, que tiene proveedores y clientes en otras partes de España.

La independencia podría significar impuestos adicionales en esas transacciones, explicó Vallespín, en especial si el proceso es enconoso. Rechazó la idea de que la Unión Europea aceptaría a Cataluña en el futuro próximo.

“Las cosas no van a mejorar” si Cataluña obtiene la independencia, dijo. “Y podrían ponerse peor”.

Sin embargo, Vallespín no participó en el referéndum, no fue a manifestarse ni cerró su tienda en la huelga general del martes. Tenía clientes que hacían fila en el mostrador.

Era parte de una enorme ciudad en la que todo siguió como siempre toda la semana, mientras las multitudes que protestaban pasaban frente a él.

“Al final, los que están luchando son los que están a favor de la independencia”, dijo Gemma Martín, de 33 años, cajera en una vidriería en Ciutat Vella (Ciudad Vieja). “El resto de nosotros solo mira”, concluyó.

Raphael Minder colaboró con este reportaje.

https://www.nytimes.com/es/2017/10/04/los-catalanes-que-no-votaron-se-preguntan-y-ahora-que/?&moduleDetail=section-news-4&action=click&contentCollection=Noticias&region=Footer&module=MoreInSection&version=WhatsNext&contentID=WhatsNext&pgtype=article