Dia internacional del Libro

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4-20: FELIZ DÍA MUNDIAL DE LA MARIHUANA (20 DE ABRIL DE 2018)

Una recopilación de artículos relacionados con “el 4/20”; 20 de abril día de la Marihuana que profundizan en éste tema trascendental de la planta milenaria que ha acompañado a la humanidad desde tiempos inmemorables. 

4-20: FELIZ DÍA MUNDIAL DE LA MARIHUANA (20 DE ABRIL DE 2013)

POR: PEDRO LUIZAO – 04/20/2013

HOY MILLONES DE FUMADORES DE MARIHUANA SE REUNIRÁN A DEGUSTAR UNOS PORROS, SINCRONIZADAMENTE, PARA CELEBRAR A ESTA PLANTA QUE HA ACOMPAÑADO A LA HUMANIDAD DURANTE MILENIOS.

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A lo largo de la historia humana la marihuana ha desempeñado múltiples roles. Desde su uso original, ligado a rituales sagrados y ejercicios chamánicos en diversas culturas alrededor del mundo, continuando como una planta cuya sustancia activa fue empleada con fines medicinales, para luego consolidarse como ícono de ‘apertura mental’, posteriormente haber sido estratégicamente satanizada , y en la actualidad ser un ingrediente de relevancia en la economía mundial –con su distribución a cargo de narcotráficantes. En síntesis, resulta innegable que más allá de la opinión que esta planta nos merezca, lo cierto es que ha acompañado a la humanidad a lo largo de milenios –la primer relación humano-cannabis que se haya registrado data de hace aproximadamente 2700 años–. 

Encuentran reserva de marihuana más vieja de la historia; pertencía a un chamán

Por: pijamasurf – 02/03/2011

Encuentran “stash” de marihuana de 2700 años en la tumba de un hombre que parece haber sido un chamán en el desierto de Gobi en China

Una reserva de casi dos libras de marihuana encontradas en una tumba de 2700 años en el desierto de Gobi, en China, ha sido identificada como la marihuana de consumo psicoactivo más vieja encontrada en la historia , según una investigación publicada en el Journal of Experimental Botany.

El “wato” o “talego”, más viejo de la historia parece confirmar que los pobladores antiguos de Asia y África crecieron cannabis no sólo para obtener cáñamo sino también para fumarlo. Según los autores del estudio esta ganja es muy similar a la que se crece actualmente para fumar, y, si no fuera tan vieja y hubiera perdido sus propiedades psicoactivas, alguien podría perfectamente fumarla y obtener un viaje milenario.

La marihuana fue encontrada en la tumba de un hombre caucásico de ojos azules, de 45 años, en un plato redondo de madera. Este individuo era algún tipo de dignatario, ya que fue enterrado con varios artículos valiosos, seguramente la marihuana no siendo la menos. Los investigadores creen que se trata de un chamán de la tribu de los Goshu, cuya lengua ya se encuentra extinta, pero que era similar al celta. ¿Un chamán vagamente del linaje de Merlín quemando ganja en el místico Gobi?

De acuerdo con esa peculiar costumbre social que consiste en asignar un “día mundial de…”, y como cada año, hoy veinte de abril (4-20) de 2013, celebramos una vez más el Día Mundial de la Marihuana. A fin de cuenta se trata, creo, de un pretexto para sincronizar masivamente una misma intención, la de celebrar, en torno a un ingrediente cultural, en este caso la ‘ganja’. El hecho de que desde hace unas cuatro décadas este día se haya decretado como la “fecha más verde” se debe a, como hemos advertido en años anteriores, un legendario código que alude a fumarse un porro por la tarde.

El origen de este carnaval en torno al consumo de THC responde a un ritual inaugurado por un grupo estudiantil (conocidos como “Los Waldos“) en San Rafael, California, quienes adquirieron la costumbre de disfrutar cotidianamente un cigarrillo de ganja después de clases, a las 4:20 de la tarde. Y a pesar de que seguramente la mayoría llegaba tarde a la cita, honrando la flexibilidad temporal de los fumadores de marihuana, este ritual habría de trascender a este grupo de risueños estudiantes para convertirse en el código mundial de la marihuana. 

marijuana_colo_rect Hoy el planeta tiene un rostro distinto, risueño, ojos ensoñadores y lentamente sincronizados con una amigable sonrisa. Pues el día marca una cita masiva reúne a millones de aficionados a la cannabis, quienes conviven mientras degustan su hierba favorita y narran confusas e irrelevantes anécdotas, penetran los resquicios más caprichosos de la filosofía humana,  y llegan tarde a todos sus compromisos del día –tal vez empezando por la misma reunión para celebrar. Por cierto, como dato de sincromística marihuanera, el 20 de abril también es el onomástico de Hitler, lo cual se rumora es responsable de que algunos fumadores de ganja se malviajen entrando a la dimensión de la paranoia.

Más allá de marchas pro legalización y celebraciones relajadas, las cuales sin duda tienen sentido de ser, quizá esta fecha es buen momento para profundizar un poco más en las entrañas socioculturales de esta milenaria planta. Por ejemplo, sería bueno reflexionar en argumentos genuinos y desinteresados para abogar por su legalización (lean estas 5 buenas razones para legalizarla), informarnos acerca de los beneficios médicos, científicamente comprobados que la marihuana provee, entender las agendas políticas y financieras detrás de su criminalización hace alrededor de cinco décadas, o analizar lo que ha sucedido con los países que han decidido legalizarla, y cuáles han sido hasta ahora las consecuencias de está decisión, por ejemplo el caso de Portugal.   

En fin, fumes o no marihuana, hoy es un día especial en el que seguramente se registrará un extraordinario flujo de sonrisas alrededor del planeta. Y en caso de que optes por no prender un porro de ganja –lo cual me parece algo tan respetable como optar por prenderlo–, ojalá al menos todos nos sincronizemos para fumar un cigarrillo de información, conciencia, y objetividad, alrededor de esta, una de las plantas que mayor incidencia han tenido en nuestra historia. Feliz 4-20…  

https://www.pijamasurf.com/2013/04/4-20-feliz-dia-mundial-de-la-marihuana-20-de-abril-de-2013/

 

 

4/20/2017

¿Por qué el 20 de abril celebran el día internacional de la marihuana?

La fecha se ha vuelto una tradición y en algunas ciudades del mundo la gente aprovecha para salir a exigir la legalización de la planta.

Historia del 420: 20 de abril, día internacional de la marihuanaMiembros del grupo procannabis DCMJ regalan cigarrillos de marihuana hoy, jueves 20 de abril 2017, frente al Congreso en Washington, DC, a funcionarios, periodistas e incluso a legisladores para pedir la legalización federal de esa droga. Foto: EFE

La historia del día internacional de la marihuana tiene sus orígenes en San Rafael, California. Corría el año 1971 cuando los Waldos, un grupo de estudiantes de secundaria, solía reunirse a las 4:20 p.m. para fumar marihuana. Su hábito hizo que otros estudiantes de la escuela comenzaran a usar el código 420 para referirse a la marihuana y no ser descubiertos por sus maestros.

El término se popularizó debido a un enlace con Phil Lesh, de la banda de rock psicodélico Grateful Dead, pues Los Waldos eran sus amigos e iban a fiestas privadas del grupo. El número se esparció entre los fans que decidieron utilizarlo.

De las fiestas privadas el código fue llevado a las giras de comienzo de los años 80. En los conciertos era común que en algún momento los músicos de Grateful Dead le preguntaran a la multitud qué hora era y todos respondieran en coro “4:20”, sin importar lo que dijeran sus relojes, y enseguida consumieran cigarrillos de marihuana. A comienzos de los años 90, Steve Bloom, el editor de High Times, una revista cannabica fundada en 1974, vio en una pancarta del grupo el número y decidió promoverlo a través de su revista, incluso compró el dominio 420.com.

La fama que tiene la revista hizo del 420 algo internacional, incluso se esparció el rumor de que 420 era un código policiaco para referirse al cannabis. En 1997, los Waldos contactaron a la revista reclamando la autoría del código. Steve Bloom reconoció que nunca confirmó si la policía de California tenía un código para el consumo de cannabis, por eso concluyó que había suficientes testimonios y pruebas para creer en la autoría de Los Waldos.

El número no se quedó siendo solo una manera para referirse al cannabis secretamente. En 1995 en Vancouver, Canadá, los empleados de la tienda Hemp BC, que vendía pipas y libros sobre marihuana, le propusieron a su dueño, el activista cannabico Marc Emery, hacer una celebración dedicada a la marihuana el 20 de abril (4/20). El único fin de la propuesta era divertirse, por lo que Marc estuvo reticente y no les permitió hacerlo dentro del negocio, entonces los empleados lo hicieron afuera del almacén, más exactamente en el parque Victory Square, donde reunieron a varias personas a escuchar música y fumar marihuana.

Ahora es celebrado en ciudades como Londres, Denver, Toronto y San Francisco, entre otras. La primera vez que se hizo acudieron solo 200 personas, el evento se volvió popular con la llegada de redes sociales como YouTube, y 20 años después el número de asistentes de 1995 se multiplicó por 100 reportando 20.000 personas en Vancouver.

El 420 además de contar con concursos de semillas y stands, donde la gente promociona desde nuevas formas de consumir marihuana hasta información medicinal, también es un evento político. En la tarima, donde tocan los músicos, se suben activistas a dar discursos abogando por la descriminalización y la expansión de los usos medicinales, también se cuelgan pancartas con consignas de protesta y de movimientos políticos.

De hecho, una enorme pancarta del actual primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, adornó el evento en Vancouver en 2015, pues Justin dijo durante su campaña que se comprometía a apoyar las iniciativas de legalización, incluso cuando llegó al poder continuó con su discurso diciendo que para el 2017 el uso recreativo iba a ser legal.

Texto de: Oswaldo Beltrán Torres

 

20 de abril, día internacional de la marihuana

La fecha de hoy, 20 de abril, se celebra a nivel global el Día Internacional de la Marihuana, en el cual los usuarios de esta sustancia celebran fumando cannabis en sus sitios preferidos.

Dicha celebración que se ha estado dando desde el año 1971, comenzó en Estados Unidos cuando un grupo de amigos de la San Rafael High School optaron como costumbre fumar todos los días a las 4:20 de la tarde, una vez las clases habían finalizado.

Por ello, que a partir de entonces, los días 20 de abril (4/20) se conmemorara esta actividad en honor a este antiguo relato.

Sin embargo, a pesar de esta fecha se tiene que tomar en consideración que en muchos países sigue siendo prohibido el consumo de marihuana, como lo es en México, mientras que en otros como Holanda y partes de Estados Unidos, ya se permite de manera regulada el poder fumar de cannabis.

 

La marihuana debe legalizarse: 5 buenas razones

Por: Javier Barros Del Villar – 04/17/2012

Proponemos 5 argumentos para hacer aún más evidente la urgente necesidad de adoptar una legalización estratégica de la marihuana y así combatir, con eficiencia, la pesadilla del narcotráfico.

En la actualidad resulta difícil imaginar un argumento razonable que favorezca mantener la marihuana en la región de lo ilegal. Cada vez son más voces que, desde distintas trincheras, denuncian la urgencia de adoptar la legalización regulada como parte de una nueva estrategia para hacer frente al narcotráfico y neutralizar las múltiples consecuencias que acarrea este fenómeno. Entre los personajes que han recomendado la despenalización de esta planta se incluyen ex-presidentes latinoamericanos, intelectuales, escritores, empresarios, artistas y otros. A continuación, para introducir este breve artículo pro legalización, comparto una serie de citas que evidencian la tendencia:

“Enfrentar simplemente el narcotráfico mediante una guerra entre narcotraficantes y gobiernos, incluso con el Ejército, es un grave error”.

Carlos Fuentes en el marco del Festival Hay, en Cartagena, Colombia.

“La legalización. No hay otro camino. Es un camino difícil y arriesgado, pero creo que la represión conduce a lo que estamos viendo: un crecimiento de la producción, de la distribución y del consumo de las drogas, a pesar de las vertiginosas sumas que se gastan en esa política represiva.”

 Mario Vargas Llosa en entrevista  con el diario uruguayo, El País.

“Sugiero que experimenten modelos de regulación legal de las drogas (con cannabis, por ejemplo)”

Jimmy Carter, ex-presidente de EUA, en un Open Ed que publicó el NY Times

“Cuarenta años de inmensos esfuerzos no lograron reducir ni la producción ni el consumo de drogas ilícitas […] frente a la ineficacia y las consecuencias desastrosas de la guerra contra las drogas [reconocido] el fracaso de la estrategia prohibicionista y la urgencia de abrir un debate sobre políticas alternativas” 

Informe firmado por F. H. Cardoso, C. Gaviria y E. Zedillo, expresidentes de Brasil, Colombia, y México

“Creo que esto (la legalización de la marihuana) es algo que debemos hacer y es una alternativa mucho más interesante y más sólida, benéfica para el País, que esta guerra fallida de Felipe Calderón contra el narcotráfico, que no está ganando y que no puede ganar”.

Jorge Castañeda, ex ministro de asuntos exteriores de México.

“Es tiempo de terminar la guerra contra las drogas a nivel mundial. Debemos de dejar de criminalizar a los consumidores. Salud y tratamiento es lo que debiéramos de estar ofreciéndoles, y no una prisión. Las malas políticas sobre drogas afectan literalmente a cientos de miles de personas y comunidades alrededor del mundo”.

Richard Branson, fundador de Virgin

Y tras esta breve selección de voces “reconocidas”, las cuales representan a diversos sectores de la sociedad, entonces procedamos a enlistar cinco buenas razones para promover la despenalización de la marihuana, como parte de una estrategia que conlleve beneficios en materia de salud pública, seguridad, finanzas e incluso de cultura cívica. 

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1- Dinero

La criminalización de la marihuana comenzó a promoverse en las primeras décadas del siglo XX en Estados Unidos, pero fue a partir de la década de los 70, bajo el gobierno de Nixon, cuando se oficializó este nefasto concepto de “la guerra contra las drogas”, una campaña que, respaldada por autoridades y medios de comunicación, impuso en el imaginario colectivo la idea de que las drogas son malas y que hay que combatirlas a costa del presupuesto público, el bienestar social e, incluso, el sentido común.

Pero hablando estrictamente de las consecuencias financieras de esta campaña, la cual fue imitada por decenas de países que siguieron la política estadounidense, es importante considerar dos variables: por un lado la monumental cantidad de dinero que se invierte en combatir el tráfico de estupefacientes y en castigar el consumo. Para dimensionar los recursos empleados con este fin, basta señalar que en Estados Unidos, durante 2010, se gastaron más de 40 mil millones de dólares (según estimaciones de Drugsense.org). Por otro lado, también vale al pena mencionar la cantidad de dinero que se deja de recaudar en la arcas públicas a partir de una despenalización regulada que implicaría grandes beneficios fiscales para un gobierno. Un estudio realizado en 2008 por Jeffrey Miron, economista de Harvard, concluyó que la legalización de las drogas le reportaría al gobierno estadounidense ahorros por $44,100 mdd, más ganancias por $32,700 mdd, sumando un beneficio total de $76,800 millones –en caso de despenalizar solo la marihuana, esto se traduciría en $13,700 mdd. Recientemente 300 economistas, entre ellos algunos laureados con el Premio Nobel, han enfatizado en el estudio de Miron, aprobando sus cálculos y promoviendo su conclusión pro legalización.

Cabe destacar que no solo se trata de evidenciar los beneficios económicos de dejar de combatir las drogas según la actual estrategia, sino reconocer que a pesar de los gastos que se realizan, la violencia y los índices de consumo son mucho mayores hoy de lo que eran cuando se inauguró esta guerra. Es decir, es un gasto poco efectivo y que, invertido en otros rubros, podría generar un mucho  mayor bienestar social.

2- Seguridad

Todo tipo de prohibición de una sustancia, ante la cual existe una demanda, detona el surgimiento de grupos criminales que responderán a ella sin importar los costos que conlleve la actividad. Básicamente se trata de una dinámica esencial de los sistemas económicos: en donde quiera que haya una demanda, se gestará un mecanismo para satisfacerla, así de fácil. Al regularizar el mercado de la marihuana, reglamentándolo de acuerdo a criterios similares que los que se emplean para el alcohol, entonces estos grupos criminales son automáticamente neutralizados, pues quedan despojados de su mercado y por ende de los ingresos que les permiten operar. 

Para muestra de la violencia que generan las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas, tan solo en México podemos referirnos a los 60,000 muertos que aproximadamente ha cobrado la lucha anti-narco en este país. Y por si no fuera suficiente esta tenebrosa cifra, también debiésemos de considerar el medio millón de desplazados, personas que se han visto obligadas a abandonar sus ciudades de origen ante la viva amenaza que este fenómeno representa y, en un plano menos tangible, los millones de mexicanos que han visto  trastornada su calidad de vida, así como sus derechos fundamentales como seres humanos, todo como una consecuencia más de la insólita estrategia aplicada por su gobierno.  

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3- Salud

En el rubro de la salud social también resulta fácilmente cuestionable la penalización de la marihuana, sobre todo si tomamos en cuenta que está científicamente comprobado que esta, como muchas otras plantas, tiene propiedades medicinales que pueden ser de gran utilidad para el tratamiento de distintos males, ya sea recurriendo a la planta misma en su estado natural o como componente activo de medicamentos elaborados industrialmente. Recientemente algunas entidades de Estados Unidos han adoptado la permisión de la marihuana medicinal —popularmente aceptada como sustancia auxiliar para los enfermos de cáncer. Además, decenas de grupos étnicos han recurrido históricamente a la ganja como recurso medicinal con resultados probadamente efectivos. Sobra decir que el hecho de que la marihuana sea ilegal entorpece su aprovechamiento como una sustancia curativa, marginando así a la población de las bondades de un benéfico ingrediente.  

* Consultar lista de 10 beneficios médicos, científicamente probados, que aporta la marihuana

4- Libertad (responsabilidad cívica)

La criminalización de la marihuana atenta contra el sentido de libertad que inspira a uno de los derechos fundamentales del ser humano. Si bien es cierto que en todo estado es indispensable la prohibición de actos o actividades específicos, presumiblemente utilizando como criterio el respeto al bienestar común y a los derechos del otro, prohibiciones como la que se ciñe sobre el consumo de esta planta, la cual responde más a misteriosas agendas económicas y principios ideológicos que a la persecución genuina del bien social, terminan por atentar contra el derecho y la capacidad de una persona para tomar las decisiones que, en su opinión, mejor le convengan. Vale la pena recordar que el uso de cannabis data de hace miles de años y que más allá de una actividad recreativa que ha sido estratégicamente satanizada por los medios y las autoridades, existen muchas personas que ven en esta planta un catalizador para fines diversos, entre ellos el desarrollo espiritual o la inspiración artística, ante lo cual su penalización se presenta como una medida evidentemente ridícula.  

Finalmente, en este mismo sentido, está comprobado que ofrecer a un grupo social la posibilidad de discernir sobre su propia integridad estimula favorablemente el sentido de auto-responsabilidad entre sus individuos y fortalece un compromiso consigo mismos y con el resto del grupo. De hecho esta es una de las premisas que toma en cuenta el sistema educativo de Finlandia, considerado el más efectivo del mundo según el índice de la OCDE. 

5- Regulación

Ya tuvimos oportunidad de repasar algunos de los beneficios que implicaría la regulación, ligada a la despenalización, del consumo de marihuana. Si bien muchos podrán argumentar que el adoptar esta medida reflejaría cierta tibieza por parte de las autoridades, en un plano práctico y más real lo cierto es que permitiría ejercer un mayor control sobre su uso y distribución. Como argumento bastaría con enfatizar en el hecho de que para un adolescente, en la mayoría de países donde es ilegal la marihuana, resulta más fácil conseguir unos cuantos porros en el mercado negro, recurriendo a alguno de los miles de “conectes” que existen, que hacerse de una botella de ron o whisky, cuyo consumo está explícitamente controlado entre la población menor de edad. Lo anterior sugiere que  si una sustancia es legalizada y a la vez reglamentada, esto se traduce en un control más efectivo de la misma que en caso de marginarla a la ilegalidad, dando así vida a un mercado negro que en la mayoría de los contextos se organiza con mayor habilidad que las propias autoridades. 

Para concluir nuestra propuesta de argumentos “legalizadores”, solo quedaría agregar que mi postura personal al respecto no responde a ninguna conveniencia personal, ni representa un incentivo a mi comodidad individual, o a alguna agenda económica, ideológica, ligada a mi persona. Y precisamente es a esa arena a donde me gustaría que pudiera llevarse este debate: más allá del tabú y de intereses particulares. Por otro lado, vale la pena recalcar que no se trata de insinuar que es un recurso sencillo, o negar que será un proceso complejo que deberá orquestarse en sintonía con una estrategia integral, enfatizando en la educación de la población –ligado a la difusión de información objetiva y fiable. Sin embargo, y una vez expuesta está aclaración, la legalización de la marihuana es un recurso que debe adoptarse, de manera inteligente pero también tajante, con  evidente urgencia. Y aunque tengo la certeza de que eventualmente se adoptará, creo que es nuestra responsabilidad cívica el presionar para que esto suceda lo antes posible, con lo cual ahorraremos vidas y recursos como las que hasta ahora, innecesariamente, se han diluido gracias a la torpe trinchera desde la cual se ha querido resolver la colosal problemática.

* Para contextualizar el tema les recomiendo el artículo ¿Por qué es ilegal la marihuana? (Historia de la criminalización de una planta)

Twitter del autor: @ParadoxeParadis

 

 

 

 

 

Sergio Pitol Deméneghi y Discurso Premio Cervantes 2005

Sergio Pitol Deméneghi

 Sergio Pitol Deméneghi (Puebla18 de marzo de 1933Xalapa12 de abril de 2018) fue un escritor, traductor y diplomático mexicano. Su vocación lo ha volcado hacia la promoción de los derechos humanos en México y al cuestionamiento de orientaciones políticas que coloquen al ser humano por debajo de la razón de Estado.[cita requerida] Falleció el 12 de abril de 2018 a los 85 años por complicaciones de una afasia progresiva que lo acompañaba desde hace varios años.

Pitol y el llamado del viaje

Fabiola Palapa Quijas y Eirinet Gómez, corresponsal   jueves, 12 abr 2018

Xalapa, Ver. La experiencia del viaje no sólo marcó gran parte de la vida de Sergio Pitol, sino también su producción literaria. El escritor consideraba que viajar de manera mental era indispensable para “no ponerse límites, no cerrarse y crearse formas aldeanas, sino concebir el mundo como amplio y diferente, saber que uno es un granito en ese inmenso mundo y que no hay nada eterno”.

Pitol murió este jueves a las 09:30 horas en Xalapa por complicaciones de una afasia progresiva que le afectaba desde hace varios años.

Desde muy joven sintió el llamado del viaje, que con el tiempo se convirtió en uno de los móviles de su obra literaria, la cual ha marcado a varias generaciones de lectores y escritores de América Latina y el mundo.

Nació en la ciudad de Puebla el 18 de marzo de 1933. A la edad de cinco años contrajo paludismo, al que le llamaban “malaria consultiva”, lo cual le condujo desde pequeño a la lectura debido a los largos periodos de reposo que debía guardar. Comenzó con Verne, Stevenson, Dickens y a los doce años ya había terminado La guerra y la paz.

A los dieciséis o diecisiete años estaba ya familiarizado con Proust, Faulkner, Mann, Wolf, Kafka, Neruda, Borges, los poetas del grupo Contemporáneos, mexicanos, los del 27 españoles, y los clásicos españoles.

Vivió en Europa durante 18 años. En México estudió derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y fue titular de esa carrera en la Universidad Veracruzana de Xalapa y en la Universidad de Bristol, en Estados Unidos. Pitol fue traductor, profesor, editor y también diplomático en París, Varsovia, Budapest, Moscú y Praga.

En una entrevista con La Jornada en 2010, el escritor mexicano confesó: “Yo me aventuro a decir que soy los libros que he leído, la pintura que he visto, la música escuchada y olvidada, las calles recorridas. Uno es su niñez, su familia, unos cuantos amigos, algunos triunfos, bastante fastidio. Uno es una suma mermada por infinitas restas. Uno está conformado por tiempo, adicciones y credos diferentes”.

En una entrevista con Carlos Monsiváis, Pitol explicó que recurría con frecuencia a Jorge Luis Borges cuando se estancaba en un texto y no lograba continuarlo pensaba en una frase del autor argentino para cerrar su párrafo.

“Yo descubrí en 1952 a Borges en un suplemento cultural, donde se publicó La casa de Asterión. Creo que el mayor descubrimiento de una prosa fue ése. Parecía otro idioma. Nunca había conocido tal maravilla. ¿Te acuerdas que en los años cincuenta llegaba a las librerías la revista Sur, donde escribía frecuentemente Borges? Compraba la revista casi sólo por leer sus cuentos, sus reseñas de cine y sus ensayos.

“En México sólo tenía un puñado de lectores. La revista Sur me acercó a la literatura argentina, casi más que a la mexicana. Ahora si abro algunas novelas de entonces me asombro de qué malos eran, qué solemnes, qué huecos. Sólo logro admirar a Guiraldes, W. H Hudosn, los ensayos y las novelas cortas de Bianco, los cuentos de Silvina Ocampo”, contestó a Monsiváis.

Sergio Pitol pertenece a la generación de Medio Siglo y la comparte con los escritores Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco, Elena Poniatowska, Juan García Ponce, Juan Vicente Melo, Juan Manuel Torres y José de la Colina, entre otros.

Con motivo de la publicación de Una autobiografía soterrada, bajo el sello de Almadía, comentó a La Jornada: “Soy un hijo de todo los visto y lo soñado, de lo que amo y aborrezco, pero aún más ampliamente de la lectura, desde la más prestigiosa a la casi deleznable…Escribir ha sido para mi, si se me permite emplear la expresión de Bajtin, dejar un testimonio personal de la mutación constante del mundo”.

Para el escritor la autobiografía siempre estuvo presente desde sus primeros cuentos y en la Trilogía de la memoria (2007), simplemente buscó una forma distinta de abordarla, convirtiéndose en el personaje que deambula por todas sus páginas. “Releerme significó revivir experiencias de mi relación con la música, la ópera, el cine, el teatro y, por supuesto, la literatura”, dijo el Premio Miguel de Cervantes de Literatura 2005 a La Jornada (6/05/2010).

En su libro ‘El mago de Viena’, el autor nos muestra, con la maestría narrativa que lo caracteriza, pequeñas ventanas al mundo de sus memorias literarias, de su imaginación histórica, de su pasión inextinguible por la literatura, los viajes y la vida.

En las últimas presentaciones públicas, Pitol ya no hablaba, simplemente sonreía y abría sus brazos para agradecer los aplausos de sus lectores que acudían a verlo, como sucedió en el 2012 en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, cuando se presentó la antología titulada Elogio del cuento polaco.

En 2013 se le rindió un homenaje en el Palacio de Bellas Artes con motivo de su 80 aniversario, el escritor y traductor permaneció sentado en una de las butacas de la sala Manuel M. Ponce, ahí escuchó la intervención de sus amigos, alumnos y especialistas en su obra, quienes lo definieron como un hombre libre, vital y de humor, autor a contracorriente y solidario que todo lo convierte en literatura.

También ese año recibió otro homenaje en Xalapa, en el Hay Festival, y su editor Marcelo Uribe le entregó un ejemplar de El tercer personaje, que en ese entonces acababa de salir de la imprenta, publicado por Ediciones Era. El argentino Andrés Neuman, quien participó en el evento, señaló que en Pitol “uno encuentra una especie de sustrato memorístico, lo que no es verdadero parece serlo; esa duda de si es o no es verdadero es parte de su encanto”. Se refirió a Pitol como autor de lo que ahora se menciona mucho en la crítica: la autoficción.

En Cuba, también en el 2013, el premio Cervantes 2005 asistió a la presentación de su libro El arte de la fuga, ante un auditorio que desafió una incesante lluvia sobre La Habana.

La obra del escritor mexicano ha sido traducida a diferentes idiomas (francés, alemán, italiano, polaco, húngaro, holandés, ruso, portugués y chino). Entre sus títulos más conocidos se encuentran: Tiempo cercado (1959), No hay tal lugar (1967), Infierno de todos (1971), El tañido de una flauta (1973) y Asimetría (1980), El arte de la fuga (1996), El desfile del amor (1984), y La vida conyugal (1991).

En su faceta como Traductor, Pitol se destacó por promover en nuestra lengua a autores como Henry James, Joseph Conrad, Jane Austen, Robert Graves, Witold Gombrowicz y el chino Lu Hsun, entre otros.

Sergio Pitol recibió diversos galardones, entre los que destacan el Premio Xavier Villaurrutia (1981) por su cuento Nocturno de Bujara; el Premio Herralde por su novela El desfile del amor (1984); el Premio de Literatura Latinoamericana y el del Caribe Juan Rulfo (1999); Nacional de Ciencias y Artes en Lingüística y Literatura 1983, así como el Premio Miguel de Cervantes de Literatura 2005.

Sergio Pitol

https://es.wikipedia.org/wiki/Sergio_Pitol

Sergio Pitol Medal of the Miguel de Cervantes Prize.svg

Información personal

Nombre en español Sergio Pitol 
Nacimiento 18 de marzo de 1933
PueblaFlag of Mexico.svg México
Fallecimiento 12 de abril de 2018 (85 años)
XalapaFlag of Mexico.svg México
Nacionalidad mexicana
Lengua materna Español

Educación

Alma máter

Información profesional

Ocupación Escritor, traductor y diplomático
Empleador
Lengua de producción literaria Español
Obras notables El arte de la fuga, El desfile del amor, Nocturno de Bujara
Miembro de
Distinciones Premio Miguel de Cervantes en 2005
Doctorado honoris causaotorgada por la UAM (1998)
Premio Nacional de Literatura(1983)

Biografía

«Uno es los libros que ha leído, la pintura que ha visto, la música escuchada y olvidada, las calles recorridas. Uno es su niñez, su familia, unos cuantos amigos, algunos amores, bastantes fastidios. Uno es una suma mermada por infinitas restas.»

El arte de la fuga, Sergio Pitol

Sergio Pitol nació el 18 de marzo de 1933 en Puebla, pero desde los cuatro años se trasladó al ingenio veracruzano El Potrero, tras la muerte de su padre. Al poco tiempo, cuando tenía cinco años, su madre murió ahogada en el Río Atoyac.23​ Huérfano, creció en una casa grande en este pequeño pueblo de menos de tres mil habitantes. Así lo describe él mismo en su discurso elaborado para el Premio Cervantes:4

«Un nombre, tan distante a la elegancia: Potrero. Era un ingenio de azúcar rodeado de cañaverales, palmas y gigantescos árboles de mangos, donde se acercaban animales salvajes. Potrero estaba dividido en dos secciones, una de unas quince o diecisiete casas, habitadas por ingleses, americanos y unos cuantos mexicanos. Había un restaurante chino, un club donde las damas jugaban a las cartas un día por semana, una biblioteca de libros ingleses y una cancha de tenis.»

Pasó su infancia rodeado de adultos que expresaban en sus conversaciones una gran nostalgia por el mundo anterior a la Revolución, un mundo destruido del que guardaban recuerdos contradictorios: tan pronto evocaban las virtudes de aquel paraíso perdido como se quejaban por las miserias y calamidades que habían pasado en aquella época. Fueron precisamente esas experiencias las que influyeron notablemente en la creación de sus primeros cuentos, los de Tiempo Cercado e Infierno de todos, que no son más que «el resultado de un ejercicio de limpieza, una vía de escape de ese mundo asfixiado, enfermo, con tufo a lugares oscuros, cerrados y aislados«, como él mismo afirmó en una entrevista de 1989.5

Durante varios años estuvo enfermo de paludismo, lo que le obligó a recluirse en casa, tiempo que aprovechó para entregarse a la lectura: comenzó con VerneStevensonDickens y a los doce años ya había terminado Guerra y Paz. A los diecisiete años ya estaba familiarizado con ProustFaulknerThomas MannVirgina WoolfKafkaNerudaBorges, los poetas del grupo Contemporáneos, mexicanos, los de la generación del 27 y los clásicos españoles. Todos los veranos solía ir con su abuela y su hermano a un balneario a tomar aguas minerales, aunque nunca llegó a experimentar una gran mejoría. Fue su abuela una figura importante en su vida, pues además de hacerse cargo de su educación, le sirvió de modelo y referente a la hora de iniciarse en la literatura, ya que pasaba la mayor parte del día leyendo novelas, sobre todo las de Tolstoi, su autor preferido.

A los dieciséis años llegó a la Ciudad de México para estudiar en la Universidad y encontró su vocación verdadera, su camino hacia la literatura, en la Facultad de Derecho, influyéndole notablemente su maestro Don Manuel Martínez Pedroso, catedrático de Teoría del Estado y Derecho Internacional. Dice de él que «Don Manuel fue una de las personas más sabias que he conocido».

Se licenció en derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México, y ha sido titular de esa carrera en su alma máter, en la Universidad Veracruzana de Xalapa y en la Universidad de Bristol. Fue miembro del Servicio Exterior mexicano desde 1960, para el que ha trabajado como agregado cultural en ParísVarsoviaBudapestMoscú y Praga. Su paso por Moscú6​ afianzó en él su afición por la literatura rusa en general y por Antón Chéjov en particular.

Además residió en RomaPekín y Barcelona por motivos de estudio y trabajo. En esta última ciudad vivió entre 1969 y 1972 traduciendo para varias editoriales, entre ellas Seix BarralTusquets y Anagrama (la cual publica sus obras en España). Actualmente vive en Xalapa, capital del estado mexicano de Veracruz.

Pitol es también conocido por sus traducciones al español de novelas de autores clásicos en lengua inglesa, como Jane AustenJoseph ConradLewis Carroll y Henry James, entre otros.

Empezó a publicar en la madurez (No hay tal lugar, 1967). «Me inicié con el cuento y durante quince años seguí escribiéndolos. En el cuento hice mi aprendizaje. Tardé mucho en sentirme seguro.»7​ Escribió una decena de libros antes de El arte de la fuga (1996), donde hizo un notable balance de su trayectoria y creó un género narrativo-memorialístico muy personal. La difusión masiva de su obra ha sido tardía.

El 23 de enero de 1997, fue elegido miembro correspondiente de la Academia Mexicana de la Lengua.8

Acerca de su obra

Dentro de su obra narrativa, se pueden destacar dos etapas:

Primera etapa

Iniciada con sus primeros cuentos, los de Tiempo cercado e Infierno de todos, marcada por tintes nostálgicos y un tanto negativos, definida por él mismo como un intento de escapar de un mundo asfixiado y enfermo. En el período en el que escribió estos cuentos se entregó a la lectura de William Faulkner, puesto que en sus novelas encontró un mundo con el que se sentía claramente identificado: el de los terratenientes del sur de Estados Unidos después de la Guerra Civil, gente que vivía en grandes casas, que padecía enfermedades de todo tipo y vivía arruinada, sin lograr adaptarse al mundo contemporáneo. Un mundo lleno de niños que nacieron después del desastre: niños huérfanos, enfermos, amedrentados.

Segunda etapa

La segunda etapa se conoce como la de los viajes, donde el protagonista es una especie de peregrino laico, un joven ansioso por descubrir los misterios de la naturaleza humana. En esta etapa Sergio Pitol se centra en ahondar en la psicología de los personajes, (la mayoría mexicanos) planteándose algunos dilemas morales. Un ejemplo característico sería el relato Cuerpo presente, con el que precisamente se inicia la segunda etapa. En ella hace un registro de los personajes y lugares que fue conociendo, aunque utilizara el lugar solamente como marco escénico.

Obras publicadas

Obra completa de Sergio Pitol:9

Libros de cuento
  • Tiempo cercado1959
  • Infierno de todos1971
  • No hay tal lugar1967
  • Del encuentro nupcial, 1970
  • Nocturno de Bujara, 1981, reeditado por Anagrama como Vals de Mefisto, 1984, incluye: “Mephisto-Waltzer”, “El relato veneciano de Billie Upward”, “Asimetría”, “Nocturno de Bujara”
  • Cementerio de tordos1982
  • Cuerpo presente, 1990
  • Un largo viaje, 1999
Novela
  • El tañido de una flauta1972
  • El desfile del amor, 1984
  • Juegos florales1985
  • Domar a la divina garza1988
  • La vida conyugal1991, adaptada al cine
Ensayo
  • Los climas1972
  • De Jane Austen a Virginia Woolf : seis novelistas en sus textos, 1975
  • La casa de la tribu, 1989
  • Juan Soriano: el perpetuo rebelde, 1993
  • Adicción a los ingleses: vida y obra de diez novelistas, 2002
  • De la realidad a la literatura, 2003
  • El tercer personaje, ensayos, 2013
Memoria
  • El arte de la fuga1996
  • Pasión por la trama, 1998
  • El viaje2000
  • El mago de Viena2005
  • Una autobiografía soterrada2010
  • Memoria: 1933-1966, 2011
Selecciones, recopilaciones, antologías
  • Asimetría: antología personal1980
  • El relato veneciano de Billie Upward, Monteávila, 1992
  • Soñar la realidad: una antología personal, RHM, 1998
  • Todos los cuentos, Alfaguara, 1998
  • Tríptico de carnaval, Anagrama, 1999, contiene El desfile del amorDomar a la divina garzaLa vida conyugal
  • Todo está en todas las cosas, Lom, Era, 2000
  • Los cuentos de una vida, Debate, 2002
  • Obras reunidas II, FCE, 2003, contiene El desfile del amorDomar a la divina garzaLa vida conyugal
  • Obras reunidas III: cuentos y relatos, FCE, 2004
  • El oscuro hermano gemelo y otros relatos, Norma, 2004
  • Obras reunidas IV: escritos autobiográficos, FCE, 2006
  • Los mejores cuentos, Anagrama, 2006
  • Trilogía de la memoria, Anagrama, 2007, agrupa El arte de la fugaEl viaje y El mago de Viena
  • Icaro, 2007
  • La patria del lenguaje lecturas y escrituras latinoamericanas, Corregidor, 2013

Traducciones

Del chino
Del inglés
  • Nuevas metas de la dirección, William B. Given, Herrero, 1960
  • Dirección ejecutiva del personal : cómo obtener mejores resultados de la gente, Edward Schleh, Herrero, 1960
  • Relaciones humanas venturosas, principios y práctica en el negocio, en el hogar y en el gobierno, William J. Reilly, Herrero, 1961
  • El socialismo en la era nuclear, John Eaton, Era, 1968
  • El buen soldadoFord Madox Ford, Planeta, 1971
  • La cultura moderna en América Latina, Jean Franco, Joaquin Mortiz, 1971
  • Adios a todo esoRobert Graves, Seix Barral, 1971
  • La vuelta de tuercaHenry James, Salvat, 1971
  • EmmaJane Austen, Salvat, 1972
  • El corazón de las tinieblasJoseph Conrad, Lumen, 1974
  • El volcán, el mezcal, los comisarios… dos cartasMalcolm Lowry, Tusquets, 1984
  • En torno a las excentricidades del Cardenal PirelliRonald Firbank, Anagrama, 1985
  • Vales tu peso en oroJ. R. Ackerley, Anagrama, 1989
  • Los papeles de AspernHenry James, Monteávila, 1998
  • Las bostonianas, Henry James, Debolsillo, 2007
  • Daisy Miller y Los papeles de Aspern, Henry James, Unam, 2015
Del húngaro
  • El ajuste de cuentas y otros relatosTibor Dery, Era, 1968
  • Amor, Tibor Dery, Instituto cubano del libro, 1970
Del italiano
  • El mal oscuroGiuseppe Berto, Seix Barral, 1966
  • Salto mortal, Luigi Malerba, Seix Barral, 1969
  • Las ciudades del mundoElio Vittorini, Barral, 1971
  • Lida Mantovani y otras historias de FerraraGiorgio Bassani, Barral, 1971
Del polaco
  • Las puertas del paraísoJerzy Andrzejewski, Joaquín Mortiz, 1965
  • Cartas a la señora ZKazimierz Brandys, Universidad Veracruzana, 1966
  • Antología del cuento polaco contemporáneo, varios autores, Era, 1967
  • Madre de reyes, Kazimierz Brandys, Era, 1968
  • Diario argentinoWitold Gombrowicz, Sudamericana, 1968
  • Cosmos, Witold Gombrowicz, Seix Barral, 1969
  • La virginidad, Witold Gombrowicz, Tusquets, 1970
  • Transatlántico, Witold Gombrowicz, Barral, 1971
  • Bakakaï, Witold Gombrowicz, Barral, 1974
  • Rondó, Kazimierz Brandys, Anagrama, 1991
Del ruso

Premios y distinciones

Sobre Sergio Pitol

  • José Balza, Victoria de Stefano, Anamari Gomis, et aliiSergio Pitol, los territorios del viajero. México, ERA, 2000.
  • Karim Benmiloud. Sergio Pitol ou le carnaval des vanités. Paris, Presses Universitaires de France, 2012.
  • Karim Benmiloud, Raphaël Estève (dir.). El planeta Pitol. Bordeaux, Presses Universitaires de Bordeaux, 2012.
  • José Bru (comp.). Acercamientos a Sergio Pitol. Guadalajara, Universidad de Guadalajara, 1999.
  • Maricruz Castro Ricalde. Ficción, narración y polifonía: el universo narrativo de Sergio Pitol. México: Universidad Autónoma del Estado de México, 2000.
  • Laura Cazares Hernández. El caldero fáustico: la narrativa de Sergio Pitol. México, UAM, 2000.
  • (VV.AA.). Texto crítico n° 21, Xalapa, Universidad Veracruzana, abr.-jun. 1981.
  • Pedro M. Domene. Sergio Pitol: el sueño de lo realBatarro (revista literaria) n° 38-39-40, 2002.
  • Luz Fernández de Alba. Del tañido al arte de la fuga. Una lectura crítica de Sergio Pitol. México, UNAM, 1998.
  • Teresa García Díaz. Del Tajin a Venecia: un regreso a ninguna parte. Xalapa, Universidad Veracruzana, 2002.
  • Teresa García Díaz (coord.). Victorio Ferri se hizo mago en Viena (sobre Sergio Pitol). Xalapa, Universidad Veracruzana, 2007.
  • Alfonso Montelongo. Vientos troqueles: la narrativa de Sergio Pitol. Xalapa, Universidad Veracruzana, 1998.
  • Renato Prada Oropeza. La narrativa de Sergio Pitol: los cuentos. Xalapa, Universidad Veracruzana, 1996.
  • Eduardo Serrato (comp.). Tiempo cerrado, tiempo abierto. Sergio Pitol ante la crítica. México, ERA – UNAM, 1994.
  • Hugo Valdés Manríquez. El laberinto cuentístico de Sergio Pitol. Monterrey, Gobierno del Estado de Nuevo León, 1998.

Referencias

  1.  Muere Sergio Pitol.
  2. Volver arriba La Espinosa, Pablo. «Sergio Pitol, visionario marcado por los viajes – La Jornada»http://www.jornada.unam.mx. Consultado el 4 de julio de 2017.
  3. Volver arriba Ricardo, Jorge (17 de febrero de 2015). «Los días y las señas». Reforma. Consultado el 4 de julio de 2017.
  4. Volver arriba Premios Cervantes, 1976-2005, Universidad de Alcalá
  5. Volver arriba El caldero Fáustico: la narrativa de Sergio Pitol pág.209
  6. Volver arriba Fragmentos del Diario de Moscú
  7. Volver arriba “La novela es un género que lo acepta todo”, conversación con Carlos Monsiváis con motivo de la publicación de El mago de Viena y Los mejores cuentosEl País digital, 08.10.2055; acceso 02.11.2011
  8. Volver arriba Miembros de la Academia Mexicana de la Lengua, apartado Miembros correspondientes; acceso 02.11.2011
  9. Volver arriba Véase la “Bibliografía de Sergio Pitol” en Benmiloud, Karim, y Raphaël Esteve. El planeta Pitol. Bordeaux: Presses Universitaires de Bordeaux, 2012, pp. 351-354
  10. Volver arriba Premio Xavier Villaurrutia en El Poder la Palabra; acceso 02.11.2011
  11. Volver arriba Pág.Web Premio Cervantes

Enlaces externos

https://www.uah.es/universidad/premio_cervantes/documentos/discurso_pitol.pdf

Discurso Sergio Pitol, Premio Cervantes 2005

  • Huérfano desde los cuatro años, pasó su infancia rodeado de adultos.

  • Se inició, y refugió, prematuramente en la lectura.

  • El cuento es el género, por excelencia, de su obra literaria.

Sergio Pitol (Puebla, México, 1933) recibió el Premio Cervantes 2005. En su discurso, confiesa por qué su infancia es precisamente uno de los pilares de su obra: quedó huérfano a los cuatro años, con lo que tuvo que ser criado por una abuela. Una infancia marcada, además, por la enfermedad que, irremediablemente, le condujo a la lectura.
Pitol dedica unas palabras a Cervantes, “un adelantado de su época. No hay ninguna corriente literaria importante que no le deba algo a El Quijote: las varias ramas del realismo, el romanticismo, el simbolismo, el expresionismo, el surrealismo, la literatura del absurdo, la nueva novela francesa y muchísimas más encuentran sus raíces en el libro de Cervantes”.

Discurso íntegro de Sergio Pitol

“Majestades:
El primero de diciembre del año pasado, ese mágico día que pareciera haber transformado mi vida, la Ministra de Cultura de España me anunció que había sido otorgado el Premio Cervantes, eran las nueve de la mañana y una hora después mi casa estaba atestada de una muchedumbre: un equipo de televisión, la radio, los periodistas locales, mis familiares, mis amigos, mis colegas de la Universidad, mis vecinos y una cantidad de transeúntes desconocidos que entraron por curiosidad.
Por la tarde fui a la ciudad de México para hacer una tregua; llegué a las doce de la noche a un hotel donde siempre me alojo. Al entrar en el vestíbulo me encontré con un equipo de televisión española, que había llegado a la Feria del Libro de Guadalajara y al saber la noticia del Premio volaron a la capital para entrevistarme. A las tres de la mañana subí a mi habitación como un sonámbulo destrozado.
En el viaje de Xalapa a la capital dormí profundamente, quizás una hora, pero en las cuatro siguientes, aletargado, entre el sueño y la vigilia, aparecían visiones de infancia, personas de un pueblo al que no he visto desde casi sesenta años, mi abuela con un libro, algunos festejos en casa o en el campo, la nana de mi abuela que llegaba a pasar temporadas con nosotros a los noventa años, jardines espléndidos, mi hermano jugando tenis y montando yeguas, trozos de conversaciones sobre el mal precio del café y de los cultivos que por sequías o inundaciones siempre dejaban pérdidas, familias sentadas alrededor del radio para saber la noticia de la guerra civil española, que siempre terminaban en estruendosas discusiones.

“La enfermedad me condujo a la lectura. Sin ellos, los maestros, no hubiera llegado a este día”

Desde ese primero de diciembre he recordado imprevisiblemente fases de mi vida, unas radiantes y otras atroces, pero siempre volvía a la infancia, un niño huérfano a los cuatro años, una casa grande en un pueblo de menos de tres mil habitantes. Un nombre, tan distante a la elegancia: Potrero. Era un ingenio de azúcar rodeado de cañaverales, palmas y gigantescos árboles de mangos, donde se acercaban animales salvajes. Potrero estaba dividido en dos secciones, una de unas quince o diecisiete casas, habitadas por ingleses, americanos y unos cuantos mexicanos. Había un restaurante chino, un club donde las damas jugaban a las cartas un día por semana, una biblioteca de libros ingleses y una cancha de tenis. Esa parte estaba rodeada por bardas altas y fuertes para impedir que a ese paraíso se introdujeran los obreros, artesanos, campesinos y comerciantes minúsculos del pueblo. Aquella zona era tórrida e insalubre. Estuve enfermo de paludismo durante varios años, por lo cual salía poco de casa; en verano mi abuela, mi hermano y yo pasábamos un mes en un balneario a tomar aguas minerales, de donde regresábamos mi hermano sano, como lo fue casi en toda su vida, mi abuela con un reumatismo disminuido y yo sin ninguna mejoría. De vuelta pasábamos ciudades prósperas, con excelentes restaurantes, luces de neón, comercios bien surtidos y movimiento en las calles, pero cuando llegábamos al lugar donde vivíamos, me quedaba siempre deslumbrado. Mi abuela vivía para leer todo el día sus novelas. Su autor preferido era Tolstoi. La enfermedad me condujo a la lectura; comencé con Verne, Stevenson, Dickens y a los doce años ya había terminado La guerra y la paz. A los dieciséis o diecisiete años estaba familiarizado con Proust, Faulkner, Mann, la Wolf, Kafka, Neruda, Borges, los poetas del grupo Contemporáneos, mexicanos, los del 27 españoles, y los clásicos españoles.
A esa edad, saliendo de la adolescencia encontré algunos maestros excepcionales. Estoy seguro que sin ellos no hubiera llegado a este día, elegantísimo como estoy, en el Paraninfo de la prestigiosísima Universidad de Alcalá ni poder dar las gracias a Sus Majestades, al Rector de esta Universidad, los jurados y a ustedes, señoras y señores.

Los maestros

Llegué a la ciudad de México a los dieciséis años para cursar estudios universitarios. Me inscribí en la Facultad de Derecho y frecuenté la de Filosofía y Letras. Pero la que definió mi destino, mi camino hacia la literatura, fue la Facultad de Derecho, y concretamente a un maestro, Don Manuel Martínez de Pedroso, catedrático de Teoría del Estado y Derecho Internacional. Los alumnos más comprometidos con la carrera, los más ordenados, los de óptimas calificaciones en todas las asignaturas, desorientados ante la ausencia de un programa previamente establecido, desertaron a las dos o tres semanas de haberse iniciado el curso. Don Manuel Pedroso fue una de las personas más sabias que he conocido, y, quizás por eso, nada en él había de libresco. Cuando en el salón no quedó sino un puñado de fieles, el maestro sevillano inició realmente su paideia. La impartía del modo más heterodoxo que en aquella época pudiera concebirse la enseñanza del derecho. Pedroso solía hablarnos del dilema ético encarnado en El gran inquisidor, de Dostoievski; del antagonismo entre obediencia al poder y el libre albedrío en Sófocles Eurípides; de las nociones de teoría política expresadas en los tantos Enriques y Ricardos de los dramas históricos de Shakespeare; de Balzac y su concepción dinámica de la historia; de los puntos de contacto entre los utopistas del Renacimiento con sus antagonistas los teóricos del pensamiento político, los primeros visionarios del Estado Moderno: Juan Bodino y Thomas Hobbes. A veces en la clase discurría ampliamente sobre la poesía de Góngora, poeta que prefería a cualquier otro del idioma, o de su juventud en Alemania, donde había realizado la traducción al español de poemas de Rilke, algunas obras de Goethe y también la de Despertar de primavera, de Franz Wedekind, uno de los primeros dramas expresionistas que circuló en el ámbito hispánico. Era un narrador espléndido, nos relataba sus actividades durante la guerra civil, de sus experiencias en el sobrecogedor Moscú de las grandes purgas, donde fue el último embajador de la República Española. A menudo nos vapuleaba con cáustico sarcasmo, pero igual celebraba nuestras primeras victorias. Pedroso nos incitaba a leer, a estudiar idiomas, pero también a vivir. Disfrutaba de los relatos que le hacíamos, inventándole algunos detalles y exagerando otros, de nuestros recorridos nocturnos por antros de los que parecía un milagro salir ilesos. Al terminar el curso uno sabía Teoría del Estado con más claridad que aquellos alumnos que desertaron para abrevar en fuentes más convencionales. Carlos Fuentes ha escrito sobre él páginas excelentes.
En el mismo periodo, frecuenté devotamente los cursos de Don Alfonso Reyes en el Colegio Nacional, sobre literatura y filosofía griega y leí gran parte de sus libros. Los leía, me imagino, por el puro amor a su idioma, por la insospechada música que encontraba en ellos, por la gracia con que, de repente, aligeraba la exposición de un tema necesariamente grave. Borges, en un poema en memoria del escritor mexicano, afirma:

“En los trabajos lo asistió la humana
esperanza y fue lumbre de su vida
dar con el verso que ya no se olvida
y renovar la prosa castellana”.

Era tal su discreción, que muchos aun ahora no acaban de enterarse de esa hazaña portentosa: transformar, renovándola, nuestra lengua. Releo sus ensayos y más me asombra la juventud de esa prosa que no se parece a ninguna otra. Cardoza y Aragón sostiene que nadie que no hubiese releído a Reyes podría afirmar conocerlo.

“El objetivo de la escritura es la posibilidad de convertir en nueva una palabra mil veces repetida con sólo acomodarla en la posición adecuada en una frase

Debo a nuestro gran escritor y a los varios años de tenaz lectura de su obra la pasión por el lenguaje; admiro su secreta y serena originalidad, su infinita capacidad combinatoria, su humor, su habilidad para insertar refranes y una radiante levedad reñida en apariencia con el lenguaje literario, en medio de alguna sesuda exposición sobre Góngora, Gracián, Virgilio o Mallarmé. Si la razón teórica en Reyes topó con mi sordera, le soy deudor en cambio del acercamiento a varios terrenos a los que de otra manera quizás habría tardado en llegar: el mundo helénico, la literatura española medieval y la de los Siglos de Oro, la novela del sertón y la poesía vanguardista de Brasil, Sterne, Borges, Francisco Delicado, Goethe sobre todo, la novela policial culta, ¡y tantas cosas más! Su gusto era ecuménico. Reyes se movía con ligera seguridad, con extremada cortesía, con curiosidad insaciable por muy variadas zonas literarias, algunas aún poco iluminadas y entonadas. Acompañaba el ejercicio hedónico de la escritura con otras responsabilidades. El maestro -porque también lo era- concebía como una especie de apostolado compartir con su grey todo aquello que lo deleitaba. Lo que mi generación le debe ha sido invaluable. En una época de ventanas cerradas, de nacionalismo estrecho, Reyes nos incitaba a emprender todos los viajes. Evocarlo, me hace pensar en uno de sus primeros cuentos: “La cena”, un relato de horror inmerso en una atmósfera cotidiana, donde a primera vista todo parecía normal, anodino, hasta podría decirse un poco dulzón, mientras entre líneas el lector va poco a poco presintiendo que se interna en un mundo demencial, quizás en el del crimen.
Esa “cena” debe haberme herido en el flanco preciso. Años después comencé a escribir. Y sólo hace poco advertí que una de las raíces de mi narrativa se hunde en aquel cuento. Buena parte de lo que más tarde he hecho no es sino un mero juego de variaciones sobre aquel relato.
Mencioné a Don Manuel Pedroso y a Don Alfonso Reyes como mis maestros. Ambos era figuras imponentes en el mundo mexicano académico y cultural. Toda la vida tuvieron condiciones óptimas para desarrollarse, venían de familias opulentas, habían viajado y conocido a las mayores figuras de la cultura por donde pasaban. Mi tercer maestro, Aurelio Garzón del Camino, era en cambio modestísimo, baldado físicamente, pobre, oscuro, pero como los otros dos vivía plenamente en la literatura.
En 1956, a los veintitrés, comencé a trabajar como corrector de estilo en la Campaña General de Ediciones. En esa editorial hice amistad con Garzón del Camino, un traductor infatigable que vertió al español la entera Comedia Humana de Balzac, más todas las novelas de Zola y muchos otros libros franceses. Era director de correctores en la editorial. Al poco tiempo habíamos descubierto que coincidíamos en curiosidades literarias y que teníamos amistades comunes. Tal vez lo que fundamentalmente nos unía era nuestra devoción al humor y a la parodia, en la que él era maestro. Aquel modesto gramático español, salvado por la Embajada mexicana de un campo de concentración y transportado a México después de la hecatombe en España, me transmitió su pasión por el idioma, que él convertía casi en una religión. Con frecuencia salíamos a comer en los varios paraísos gastronómicos, no de lujo, que había detectado cerca de la editorial, y en cada una de esas ocasiones asistí a una lectura de literatura y gramática, enunciada con gracia y sin pedantería. De él aprendí que el mejor estímulo para une escritor se lograba acercándose a las épocas de mayor esplendor del idioma. Por eso habría de tener a la mano a los clásicos mayores. Me explicaba, libro en mano, que el estilo era una destilación de los mejores segmentos de la lengua, desde el Cantar del Mío Cid, hasta el lenguaje de nuestros días, pero en el tránsito se paseaba por los fastos del Siglo de Oro, las cadencias del modernismo, las audacias vanguardistas de los años veinte y treinta del siglo pasado, hasta llegar a Borges. Escribir –decía Garzón del Camino- no significaba copiar mecánicamente a los maestros, ni utilizar términos obsoletos como lo habían hecho algunos neocolonialistas mexicanos. El objetivo fundamental de la escritura era descubrir o intuir el “genio de la lengua”, la posibilidad de modularla a discreción, de convertir en nueva una palabra mil veces repetida con sólo acomodarla en la posición adecuada en una frase.

“El mayor deslumbramiento en mi adolescencia fue el idioma de Borges”

Tal vez el mayor deslumbramiento en mi adolescencia fue el idioma de Borges; su lectura me permitió darle la espalda tanto a lo telúrico como a mucha mala prosa de la época. Lo leí por primera vez en un suplemento cultural. El cuento de Borges aparecía como un ejemplo en un ensayo sobre literatura fantástica hispanoamericana del peruano José Durand. Era “La casa de Asterión”; lo leí con estupor, con gratitud, con infinito asombro. Al llegar a la frase final tuve la sensación de que una corriente eléctrica recorría mi sistema nervioso. Aquellas palabras: “¿Lo creerás, Ariadna? –dijo Teseo-, el Minotauro apenas se defendió”, dichas de paso, como por casualidad, revelaban el misterio oculto
del relato: la identidad del extraño protagonista y su resignada inmolación. Jamás había llegado a imaginar que el lenguaje pudiera alcanzar grados semejantes de intensidad, levedad y extrañeza. Salí de inmediato a buscar sus libros; encontré unos pocos, empolvados en los anaqueles de una librería: en aquellos años los lectores mexicanos de Borges se podían contar con los dedos, como en todas partes, hasta en la misma Argentina.
En el tiempo que descubrí a Borges comenzó a interesarme la narrativa hispanoamericana. Leí a Alejo Carpentier. Del escritor cubano lo que me atrajo fue el ritmo, la austera melodía de su fraseo, una intensa música verbal con resonancias clásicas y modulaciones procedentes de otras lenguas y otras literaturas. A la calidad de su idioma, Carpentier añadía los atractivos del Caribe, su intrincada geografía, la apasionante historia, el cruce de mitos y de lenguas, la reflexión política; todo ello integrado en tramas perfectas. El Siglo de las Luces es una de las más excepcionales novelas de nuestra lengua, un relato sobre la influencia iluminista tanto en las islas del Caribe como en tierra firme, y una amarga y profunda reflexión sobre los ideales políticos: la revolución, su triunfo, su transformación en razón de Estado; ideales mantenidos en proclamas públicas pero negados y combatidos en la práctica. En nada de lo que Carpentier escribió después encontré la misma tensión.
El exilio español enriqueció de una manera notable a la cultura mexicana. Las universidades, las editoriales, las revistas, los suplementos culturales, el teatro, el cine, la ciencia, la arquitectura se renovaron. Aquellos peregrinos, heridos por una guerra atroz y derrotados, crearon una atmósfera intelectual mejor, nos enseñaron a entender y amar a la España que ellos representaban y ampliar nuestros horizontes. En la filosofía, María Zambrano y José Gaos, en la teoría de la música, Adolfo Salazar y Jesús Bal y Gay, en la historia de las artes plásticas Juan de la Encina, en el cine Luis Buñuel, y en la literatura, Luis Cernuda, José Moreno Villa, Emilio Prados, Manuel Altolaguirre, Mar Ar, José Bergamín, al principio del exilio, el latinista Millares Carlo, y muchísimos más. Nosotros estudiamos con pasión a los clásicos españoles desde siempre, por ser también nuestros clásicos. Leíamos al Quijote, las Novelas ejemplares, la CelestinaEl buscón y gran tacaño, la literatura medieval y la de los Siglos de Oro con el mismo interés que lo hacíamos con las literaturas contemporáneas. Fuera de los clásicos, sólo me interesaba Valle-Inclán, Ramón Gómez de la Serna, Antonio Machado y los poetas del 27. La literatura del XIX no la toqué en la adolescencia, tenía fama de mojigata y de un costumbrismo regionalista. De golpe, los españoles exiliados me descubrieron la grandeza de Galdós. María Zambrano, Luis Cernuda, José Bergamín escribieron ensayos extraordinarios en aquel tiempo sobre ese novelista. Después de Cervantes estaba sólo Galdós. Para ellos no había una novela española que hubiera podido superar a las cuatro de Torquemada, o a dos Episodios Nacionales: Bodas reales o los duendes de la camarilla. Buñuel filmó tres de sus novelas: Nazarín, Tristana y Halma, a la que tituló Viridiana. El discurso que leyó Octavio Paz en este lugar en 1981 fue dedicado a Galdós, al último de la segunda serie de los Episodios Nacionales: Un faccioso más y algunos frailes menos. El ensayo de Paz es magistral. Trata de la semejanza de la historia del siglo XIX en España y en México: la permanente guerra entre liberales y conservadores en los dos países, entre fanatismo contra tolerancia, Inquisición contra libertad, legionarios celestiales contra la vida pública laica.

“El exilio español enriqueció de una manera notable a la cultura mexicana”

La libertad en El Quijote

Uno de los ejes fundamentales de El Quijote consiste en la tensión entre demencia y cordura. En la primera parte de la novela sus andanzas terminan en desastres, se extravían a cada momento, en cada aventura el cuerpo de don Quijote yace descalabrado, apaleado, pateado, con huesos y dientes rotos, o sumido en charcos de sangre. Esos acontecimientos hacían reír a sus contemporáneos, quienes leían el libro para divertirse. Lo cómico allí es aparente, pero en el subsuelo del lenguaje se esconde el espejo de una época inclemente, un anhelo de libertad, de justicia, de saber, de armonía. Cervantes fue desde joven un lector y admirador de Erasmo, por lo que logra intuir la superioridad de una vida interior que vencerá al fin de vacuidad de los cultos exteriores. Convierte la locura en una variante de la libertad. La libertad que define en El Quijote: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre, por la libertad así como por la honra se puede y se debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venirle a los hombres”.

“En el Quijote, lo cómico es aparente, pero en el subsuelo del lenguaje se esconde un anhelo de libertad, de justicia”

El autor se permite algunas libertades que pocos se atreverían. En un discurso, uno de los más soberbios del libro, pronunciado a un grupo de cabreros totalmente ignaros, compara los tiempos pasados con los detestables en los que ellos vivían, donde el mundo se ha pervertido, manchado y corrompido. Es un discurso de aliento humanista, renacentista, libertario. Todos ustedes lo conocen porque se ha citado muchas veces. Comienza: “ Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados, y no porque en ellos el oro, que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima, se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras tuyo y mío.”
Y en el cuerpo del monólogo se encuentra: “Todo era paz entonces, todo amistad, todo concordia… Entonces se declaraban los conceptos amorosos del alma simple y sencillamente, del mismo modo y manera que ella los concebía, sin buscar artificioso rodeo de palabras para encarecerlos. No había el fraude, el engaño ni la malicia mezclándose con la verdad y llaneza. La justicia se estaba en sus propios términos, sin que la osasen turbar ni ofender los del favor y los del interés, que tanto ahora la menoscaban, turban y persiguen. La ley del encaje aún no se había sentado en el entendimiento del juez, porque entonces no había que juzgar ni quién fuese juzgado… Y ahora, en estos nuestros detestables siglos, no está seguro ninguno. Para cuya seguridad, andando más los tiempos y creciendo más la malicia, se instituyó la orden de los caballeros andantes, para defender las doncellas, amparar las viudas y socorrer a los huérfanos y a los menesterosos. De esta orden soy yo, hermanos cabreros, a quien agradezco el agasajo y buen acogimiento que hacéis a mí y a mi escudero. Que aunque por ley natural están todos los que viven obligados a favorecer a los caballeros andantes, todavía, por saber que sin saber vosotros esta obligación me acogistes y regalastes, es razón que, con la voluntad a mí posible, os agradezca la vuestra”.

“El Quijote no sólo fue la novela más nueva en la época de Cervantes… Sigue siendo la más contemporánea de todas”

Salvo las nueve últimas disparatadas y regocijantes líneas que descienden a celebrar la orden de los caballeros andantes, la lección de don Quijote sería casi un fragmento de La ciudad del sol, la utopía de Campanella, a quien, por escribirla, recluyeron varios años atormentándolo hasta ejecutarlo en las cárceles de la Inquisición.
El capítulo donde Sancho Panza encuentra a Ricote, el morisco, quien relata todos los sufrimientos de él y su familia en el extranjero debido al edicto del rey de desterrar a cientos de miles de su raza es el más atrevido de toda la obra. Thomas Mann se asombró de la valentía de Cervantes para tocar aquel asunto, entonces muy reciente, y de que en la novela llegara a permitirse hablar de “libertad de conciencia”.
Cervantes ejerce también una libertad absoluta en la estructura de El Quijote. La demencia le ofrece un marco propicio y la imaginación se la potencia. Hay espléndidas novelas cortas esparcidas en el viaje de don Quijote y Sancho, algunas sin relación con la trama, por ejemplo, una oscura historia de amor y muerte, “El curioso impertinente”, que sucede en la lejana Florencia, encontrada por un sacerdote en una venta y leída a los viajeros y los mozos de servicio; de pronto surgen monólogos filosóficos, discusiones sobre literatura y teatro en términos académicos. Es muy difícil a un autor armonizar una trama donde la tragedia o la crueldad estén integradas al carnaval, a la parodia y la caricatura. Y aún más arduo, que esas infinitas imbricaciones logren un resultado de esplendor, de veracidad y de grandeza.
Cervantes es un adelantado de su época. No hay ninguna ulterior corriente literaria importante que no le deba algo a El Quijote: las varias ramas del realismo, el romanticismo, el simbolismo, el expresionismo, el surrealismo, la literatura del absurdo, la nueva novela francesa, y muchísimas más encuentran sus raíces en el libro de Cervantes. Víctor Sklovski, en 1922, descubrió que la novela no sólo fue la más nueva en la época de Cervantes, sino que en el siglo XX, en la época de las vanguardias, seguía siendo la más contemporánea de todas”.

Martin Luther King mira al horizonte en capital de EE.UU. (+Fotos y Video) —

Por Martha Andrés Román Washington (PL) Los admiradores del reverendo Martin Luther King Jr. y los amantes de la historia encuentran en la capital estadounidense un sitio propicio para rendir homenaje al luchador por los derechos civiles asesinado hace medio siglo.

a través de Martin Luther King mira al horizonte en capital de EE.UU. (+Fotos y Video) —

Washington (PL) Los admiradores del reverendo Martin Luther King Jr. y los amantes de la historia encuentran en la capital estadounidense un sitio propicio para rendir homenaje al luchador por los derechos civiles asesinado hace medio siglo.

Desde agosto de 2011, un monumento inaugurado en Washington DC en honor al merecedor del Premio Nobel de la Paz en 1964 se ha convertido en punto obligado de visita para viajeros nacionales y foráneos.

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La bala que el 4 de abril en 1968 acabó con la vida del reconocido pastor bautista en Memphis, Tennessee, privó a Estados Unidos y al mundo de uno de sus activistas más incansables, convertido desde entonces en ejemplo para muchas de las personas que sueñan con un mundo mejor.

El valor de ese legado puede apreciarse, en parte, en el emplazamiento de cuatro acres que se ubica próximo a la zona conocida como National Mall o Explanada Nacional, cerca del monumento a Abraham Lincoln, donde King pronuncio su vibrante y recordado discurso ‘I have a dream’ (Tengo un sueño) el 28 de agosto de 1963.

Dentro del área del monumento se incluye la pieza conocida como Piedra de la Esperanza, de nueve metros de alto, de la cual emerge imponente la figura del luchador contra las discriminaciones raciales y las diferencias económicas.

La escultura, esculpida en granito por el artista chino Lei Yixin, muestra al admirado hombre mirando al horizonte por encima de la Cuenca Tidal, alrededor de la cual florecen cada año miles de cerezos, precisamente en fechas cercanas al aniversario de su muerte.

El nombre de esa pieza central del monumento se basa en una frase de I have a dream: ‘Fuera de la montaña de la desesperación, una piedra de esperanza’, la cual está grabada en la estructura.

Otras dos grandes formas de granito simbolizan esa montaña de la desesperación, y los visitantes deben pasar a través de ellas para llegar a la Piedra de la Esperanza, un recorrido que se presenta como símbolo de avance.

Además, una pared de 140 metros de largo en forma de media luna incluye 14 fragmentos de discursos y sermones de King.

‘La medida suprema de un hombre no es su posición en momentos de comodidad y conveniencia, sino dónde se encuentra en momentos de desafío y controversia’, expresa una de las citas.

‘Tengo la audacia de creer que las personas en todas partes pueden tener tres comidas al día para sus cuerpos, educación y cultura para sus mentes, y dignidad, igualdad y libertad para sus espíritus’, reza otro de los fragmentos.

Al presentar la idea del Monumento, sus promotores destacaron que King defendió un movimiento nutrido completamente del potencial del país ‘para la libertad, la oportunidad y la justicia’.

Su visión se refleja en el mensaje de esperanza y posibilidad de un futuro anclado en la dignidad, la sensibilidad y el respeto mutuo; un mensaje que nos desafía a cada uno de nosotros a reconocer que la verdadera fuerza de Estados Unidos radica en su diversidad de talentos, agregaron.

Más de seis años después de su inauguración, el memorial se mantiene como una parada para quienes recorren otros reconocidos monumentos del área como el de Lincoln y el de Thomas Jefferson.

Para algunos visitantes, el espacio puede no ser más que otra atracción turística de la ciudad; pero, muchos otros, como el estadounidense Peter Remy, creen que asistir al lugar es una forma de reverenciar al luchador.

‘Fue un gran hombre, y realmente creo que la próxima generación tiene que mirar hacia él’, declaró a Prensa Latina en Washington DC.

De acuerdo con Remy, seguir el legado de King es una oportunidad de avanzar más para hacer del país un lugar mejor para todos, quienes viven en él y quienes son inspirados a venir aquí.

‘Si estuviera vivo hoy, quizás sería el presidente de Estados Unidos o asesor del presidente. Creo que habría muchas cosas diferentes, estaríamos mejor, nos amaríamos más, porque ahora mismo no nos amamos como deberíamos, y si él estuviera vivo, ¿quién sabe?’, agregó.

También estuvo recientemente al pie de la estatua de King la joven Carolyn González, quien manifestó que el país vive un momento muy desafiante, en el cual es importante tener en cuenta que Estados Unidos tuvo muchos retos en su desarrollo como nación.

‘Hemos tenido grandes líderes que se han levantado frente a esos desafíos y han inspirado a las personas a promover cambios’, consideró.

El reverendo es un ejemplo de eso, apuntó González, quien dijo que una de las razones por las que vino a esta urbe desde Nueva York fue para recordar y conmemorar ‘a esos líderes que defendieron el cambio y han inspirado a otros’.

Para Melisa White, en tanto, hablar de esta figura icónica de los derechos civiles ‘es como sentir que todavía hay esperanza’.

Siempre creyó que podía haber un mundo mejor, y nosotros debemos seguir luchando por los derechos humanos, para tener un mundo más tranquilo y más feliz, estimó.

El Monumento a Martin Luther King es también escenario de movilizaciones como la Marcha de los Mil Ministros por la Justicia, celebrada el 28 de agosto del año pasado, con motivo del aniversario 54 de I have a dream.

Tal evento reafirmó el compromiso de líderes religioso de distintos lugares del país con los derechos civiles en el contexto de la administración de Donald Trump, a quien los participantes consideraron responsable del aumento de fenómenos como los crímenes de odio y la discriminación.

‘Sabemos que esta administración no está directamente del lado de la justicia. Debemos marchar para reafirmar nuestro compromiso con el sueño del doctor King y su camino de paz’, expresó entonces la Red Nacional de Acción del reverendo Al Sharpton sobre la caminata que partió de la escultura del Nobel de la Paz.

mem/mar

Palabras de ida y vuelta: ‘sororidad’

eldiario.es

Zona Crítica

Palabras de ida y vuelta: ‘sororidad’

Elena Álvarez Mellado

02/04/2018

  • ‘Sororidad’ es una de esas propuestas léxicas nacidas al amor del activismo y a la que en los últimos tiempos hemos visto asomar la patita en tertulias, pancartas, titulares y redes sociales
  • Lo que los puristas le afean a ‘sororidad’ es fundamentalmente su pedigrí lingüístico, claramente anglófilo

Manifestación del 8M en Uruguay Manifestación del 8M en Uruguay

El activismo feminista no deja de darnos alegrías lingüísticas. Aunque no es ni de lejos el meollo de esta lucha, la efervescencia feminista de los últimos tiempos está resultando apasionante desde las gafas de la lengua: préstamos nuevos (‘manspreading’, ‘mansplaining’), metáforas poderosas (‘brecha salarial’, ‘techo de cristal’), pronombres subversivos (‘elle’), neologismos arriesgados ( ‘portavozas’), experimentación morfológica ( ‘todas, todos, todes’). La jerga feminista es un safari lingüístico bullente de actividad en el que es imposible decidir dónde mirar porque todo es fascinante. No todas las propuestas que están surgiendo sobrevivirán a largo plazo: es posible que algunas arraiguen en la lengua; otras, sin embargo, se las llevará el viento y quedarán tan solo como un souvenirlingüístico de los tiempos que nos tocó vivir, sin que esto signifique que sean menos valiosas o resulten menos interesantes lingüísticamente.

‘Sororidad’ es una de esas propuestas léxicas nacidas al amor del activismo y a la que en los últimos tiempos hemos visto asomar la patita en tertulias, pancartas, titulares y redes sociales y que hace referencia a la relación de solidaridad y apoyo entre mujeres.

Lo que los puristas le afean a ‘sororidad’ es fundamentalmente su pedigrí lingüístico, claramente anglófilo: ‘sororidad’ es la adaptación española del término inglés ‘ sorority’, que en origen denominaba a las asociaciones de estudiantes femeninas de las universidades norteamericanas, y de ahí lo adaptamos al castellano para aplicarlo a la relación de hermanamiento feminista entre mujeres.  

Vaya por delante que no hay nada que afear en el origen de los préstamos: las palabras saltan de una lengua a otra constantemente y todos los préstamos son lingüísticamente válidos, provengan de donde provengan. Al fin y al cabo, en una época de dominación cultural anglosajona como la nuestra es esperable que el inglés sea nuestro prestamista léxico fundamental, como en otro tiempo lo fueron el francés o el árabe. Pero lo interesante de ‘sororidad’ es que ni siquiera es verdaderamente un anglicismo de pura cepa como claman los tiquismiquis del purismo, sino que se trata en realidad de un latinajo muy viajado.       

La palabra ‘sorority’ es la anglificación del término latino ‘sororitas’, con el que se denominaba en la europa medieval a las hermandades de mujeres (en contraposición a la fraternidad, que sería la hermandad entre varones). La injustamente denostada ‘sororidad’ es en realidad la hija viajera de la muy latina ‘soror’ (“hermana”), y por lo tanto prima no tan lejana de viejas conocidas como ‘sor’ (hermana de una congregación religiosa, como en ‘sor Ángela de la Cruz’) o ‘sœur’(“hermana” en francés). ‘Sororidad’ es un bumerán léxico que saltó del latín al inglés para emprender siglos después el viaje de regreso a las lenguas neolatinas. A pesar de su origen castizo, el tiempo y la distancia han hecho tal mella en ‘sororidad’ que son muchos los hablantes que la toman por forastera y la reciben con desconfianza y suspicacia.

El caso de ‘sororidad’ no es ni de lejos el único: son legión las palabras de ida y vuelta que saltaron de un idioma a otro para, siglos después, retornar a las lenguas que las vieron nacer (o a lo que queda de ellas). El símbolo & que hoy vemos a todas horas en nombres de marcas y comercios (y que solemos leer como ‘and’) puede parecernos una modernez americanizante, pero lo cierto es que el ampersand (que es como se llama esta criatura ortotipográfica) es en realidad una representación abreviada de la conjunción latina ‘et’ (“y”) propuesta por el muy sufrido secretario de Cicerón, Marco Tulio Tirón, que se generalizó en la Edad Media. El ubicuo & es todo un homenaje involuntario a la más exquisita tradición textual latina y medieval.

Lejos de la lógica agorera que entiende el vocabulario como un compartimento estanco inmutable y los préstamos como una agresión externa que hay que combatir, las palabras de ida y vuelta son la prueba viviente de que el préstamo léxico es un carril de doble sentido que no entiende de fronteras y en el que la solidaridad interlingüística funciona en ambas direcciones: tras siglos de préstamos recíprocos y saltos interlingüísticos es difícil discernir cuáles de estas palabras son tuyas y cuáles mías porque, sencillamente, son nuestras.  

Cara de cona🦁🍯@femilimon

Sabéis que ha sido lo mejor de las manifestaciones? Las miradas de orgullo entre compañeras, las sonrisas, el apoyo al agarrarnos de la mano para avanzar por la calle. Eso. La sororidad. Ha sido lo más bonito de todo.

Cristina A@chiclett4u

Madre mía, tías, hemos conseguido convertir la calle en el baño de tías de un garito. Sororidad a tope.

Laura@LalauMorales
 
 

Si esto no es sororidad, ¿la sororidad qué es?

Evolución del símbolo ampersand desde la conjunción latina ‘et’ Evolución del símbolo ampersand desde la conjunción latina ‘et’.

Enlace a la publicación original:

https://www.eldiario.es/zonacritica/Palabras-ida-vuelta-sororidad_6_756684354.html

 

Cómo reconocer los géneros literarios

Revista Algarabía

Definir los géneros literarios ha motivado reflexiones y discusiones desde la antigüedad grecolatina hasta nuestros días y está vinculado con otros problemas fundamentales. Aquí te decimos cómo reconocer los géneros literarios:

Cómo reconocer los géneros literarios

Por naturaleza buscamos definir o clasificar cuanto nos rodea. No terminamos de conocer algo, cuando ya le encontramos similitudes con otra cosa —la asociamos— y, por esas semejanzas, las etiquetamos bajo una clasificación, si no específica, por lo menos aproximada.

La poesía es indispensable, pero me gustaría saber para qué

Jean-Luc Godard

Por naturaleza buscamos definir o clasificar cuanto nos rodea. No terminamos de conocer algo, cuando ya le encontramos similitudes con otra cosa —la asociamos— y, por esas semejanzas, las etiquetamos bajo una clasificación, si no específica, por lo menos aproximada.

De este ejercicio de vinculación también han surgido nombres de objetos, lugares e incluso personas; y los senderos que ha tomado la literatura a lo largo de toda su historia no podían ser excepción.

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A todo esto, ¿qué es literatura? Hasta el siglo xii, en la palabra literatura —del latín litterae, «letras»— se englobaba toda escritura compilada en libros. El concepto actual que se tiene de literatura —arte que emplea como medio de expresión una lengua o el conjunto de obras escritas pertenecientes a una nación, una época o un género—, surgió durante el siglo xix, aunque los primeros intentos se remontan al mundo antiguo.

Las cosas por su nombre

Definir los géneros literarios ha motivado reflexiones y discusiones desde la antigüedad grecolatina hasta nuestros días —la Poética, de Aristóteles, planteó una reflexión sobre las variedades de la poesía y sus posibles distinciones a partir de rasgos tanto formales como de contenido— y está vinculado con otros problemas fundamentales: la relación entre los textos particulares y un modelo general, entre la visión del mundo y la forma artística, así como con la existencia o inexistencia de reglas que los textos deben respetar.

Desde entonces, la relación entre forma y contenido de un texto literario ha sufrido numerosas transformaciones, ya sea por los criterios aplicados para definir los textos o por la naturaleza de los textos mismos. Los expertos contemporáneos rechazan enfáticamente la existencia de los géneros literarios como «esencias independientes y absolutas» y destacan su carácter convencional. Por ello, en la actualidad, un genero se asume como un conjunto de normas o convenciones que sirven para orientar la producción de textos o brindan herramientas para interpretarlos. En síntesis, los géneros aluden a modos que permiten agrupar los textos literarios y, como señala Helena Beristáin, proporcionan «al lector un modelo previsible de la estructura […] y del funcionamiento de la obra»

carlos34-interior2 Leyendo junto a la ventana, Charles James Lewis, 1880

Para no entrar en el interminable debate de cuál es la forma definitiva de clasificar a un texto —pues desde Aristóteles a la actualidad no se ha llegado a ningún sistema acabado—, nos remitiremos a la forma tradicional de agrupar los textos, sin dejar de mencionar que la literatura, al ser un testimonio «ficticio» de las experiencias y preocupaciones más íntimas e imperiosas de la humanidad, es inagotable por el simple hecho de que es motivada por un afán expresivo de reinventar la realidad y así, poderla comprender o asimilar desde otra perspectiva, desde la posibilidad de ser otro por medio de unas cuantas palabras.

Géneros líricos

Antes de abundar en las características del género lírico, es indispensable hablar de la métrica, la rima y el ritmo.

La métrica —también llamada pie o metro— es la medida silábica a la que, en algunas lenguas indoeuropeas como la española, se sujeta a la distribución del poema al ser organizado en unidades rítmicas o versos agrupados en estrofas. Este metro se funda en el número de sílabas. En otras lenguas —como el latín, el griego o el inglés— la unidad métrica no es la sílaba, sino el pie, que se constituye atendiendo a la relación de cantidad o duración de las vocales.

La rima resulta de la igualdad o semejanza de sonido a partir de la última vocal tónica en las palabras finales de los versos. En español hay rima asonante y consonante. En la primera, la homofonía —o identidad de sonido— se da sólo entre las vocales, como en las palabras: fiesta y enmienda. En la rima consonante coinciden todos los fonemas a partir de la vocal acentuada: soberana y mañana. Hay rimas percibidas por el oído y por la vista —como en masa y casa—, pero hay otras que, aunque las letras no coincidan, los fonemas —al menos en Latinoamérica— son los mismos: rosa y poza.

El ritmo es una repetición que podemos ver en la alternancia con que cambian las luces de un semáforo, en los latidos del corazón o en el movimiento de las mareas, pero en los géneros líricos el ritmo puede ser cuantitativo, es decir: producido por la aparición periódica de los pies métricos —que resultan de las sucesión de sílabas largas y breves; o ritmo cualitativo: por la frecuencia de palabras acentuadas. En ambas clases de poesía la longitud de palabras se separan por pausas.

Los géneros líricos se caracterizan por las obras en las que el autor expresa de modo subjetivo sus sentimientos, experiencias o las apreciaciones de cuanto lo rodea, bajo la forma de un poema. Al creador lírico —o poeta— le interesa primordialmente que su sentir y su esencia fluyan al ritmo de las palabras.

carlos34-interior3 Mujer Escribiendo, Daniel F. Gerhartz

Algunos creadores líricos notables del siglo xx han sido el chileno Pablo Neruda, el peruano César Vallejo, los españoles Antonio Machado y Federico García Lorca, el argentino Jorge Luis Borges y los mexicanos Ramón López Velarde, Jorge Cuesta, José Gorostiza, Octavio Paz y José Emilio Pacheco.

Oda. Poema por lo regular marcado por la exaltación del sentimiento y del estilo. Safo, Anacreonte, Píndaro, Catulo y Horacio son algunos de los autores clásicos que escribieron extensas odas. Aunque los temas cambien, es común la exaltación de personas, objetos o acontecimientos, como lo hizo García Lorca en su Oda a Salvador Dalí:

 

Canto tu bello esfuerzo de luces catalanas,
tu amor a lo que tiene explicación posible.
Canto tu corazón astronómico y tierno,
de baraja francesa y sin ninguna herida.

+

Canción. Es uno de los subgéneros más antiguos; a lo largo de su existencia ha tenido innumerables cambios formales y variaciones temáticas. Se mantienen intactos, a pesar de su brevedad, dinamismo en la estructura, sobriedad y carácter expresivo. Una variedad admitía que el verso final de la primera parte se repitiera en la terminación de la estrofa, como en esta célebre canción del Marqués de Santillana:

+

Moza tan fermosa
non vi en la frontera
como una vaquera
de la Finojosa.
Faciendo la vía
del Calatraveño
a Santa María,
vencido del sueño,
por tierra fragosa
perdí la carrera,
do vi la vaquera
de la Finojosa.

+

Égloga. Escrito en prosa o en verso —en esta última predomina el hexámetro2 Verso compuesto, ya sea de seis dipodias —doce pies— como en la poesía épica griega y latina, o de seis pies métricos, como en la poesía inglesa.—; se caracteriza por ser un «pequeño cuadro» que representa la vida en la naturaleza en medio de un ambiente casi idílico. Muestras de este subgénero son las Églogas o Bucólicas, poemas pastoriles escritos por Virgilio en el año 37 a.C. o la «Égloga I» de Garcilaso de la Vega (1534-1535):

+

El dulce lamentar de dos pastores,
Salicio juntamente y Nemoroso,
he de contar, sus quejas imitando;
cuyas ovejas al cantar sabroso
estaban muy atentas, los amores,
(de pacer olvidadas) escuchando.

+

Elegía. Del griego ἐλεγεία /élegos/, que significa «lamento, canto de duelo», es un poema que expresa tristeza, por lo regular, por la muerte de alguien, como el que Miguel Hernández le escribió a su amigo Ramón Sijé:

+

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento.
A las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

+

Epigrama. Del griego ἐπίγραμμα /epígramma/, que significa «inscripción en una tumba, monumento o estatua». Sin embargo, su tema principal dejó de ser la alabanza a un héroe o personaje público, para proponer un tono satírico o crítico sobre un asunto de actualidad. Por ejemplo, el diario Excélsior publicaba regularmente, hasta hace pocos años, sus epigramas, todos ellos basados en los sucesos del momento. Este epigrama es de Francisco de Quevedo, incluido en Imitaciones de Marcial:

+

Matóse Testa al huir
de su enemigo el rigor
Pregunto yo: ¿no es furor
matarse por no morir?

+

Romance. Del francés antiguo romanz, y éste del latín vulgar romanice «del modo romano», es un relato que, por lo regular, se escribía en verso y tuvo su auge entre los siglos xii a xv; describía aventuras fabulosas de caballeros andantes que defendían el ideal del amor. Con frecuencia incluían algunos personajes y acontecimientos sobrenaturales. Algunos de los más célebres son La chanson de Roland —La canción de Rolando—Lancelot o el Caballero de la carretaPerceval o El cuento del grial y El romance de la rosa, entre otros. En español, un romance es una forma fija de poema —por lo regular de versos de 8 sílabas— con la misma asonancia en todos los versos pares y sin rima en los nones. Muchos romances son antiguos y anónimos, como éste del siglo xv:

+

Los vientos eran contrarios
la luna estaba crecida,
los peces daban gemidos
por el mal tiempo que hacía,
cuando el buen rey don Rodrigo
junto a la Cava dormía,
dentro de una rica tienda
de oro bien guarnecida.

carlos34-interior4 El beso, Francesco Hayez, 1859

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Enlace a la publicación original de la revista Algarabía:

http://algarabia.com/desde-la-redaccion/como-reconocer-los-generos-literarios/#nota-1

 

 

Herodoto y los límites de la acción humana: el episodio del rey Candaules

Candaules muestra su mujer Nisia a Giges, Jacob Jordaens, 1646 

En el episodio de la imprudencia de Candaules, rey de Lidia, del primero de los Nueve Libros de la Historia, Herodoto se propone comprender las causas de la guerra entre Asia y los griegos mostrando los límites de las acciones humanas. Herodoto dividió su historia en nueve libros en memoria de las nueve musas, y […]

a través de Herodoto y los límites de la acción humana: el episodio del rey Candaules — La historia me mata

Herodoto y los límites de la acción humana: el episodio del rey Candaules

La historia me mata

En el episodio de la imprudencia de Candaules, rey de Lidia, del primero de los Nueve Libros de la Historia, Herodoto se propone comprender las causas de la guerra entre Asia y los griegos mostrando los límites de las acciones humanas.

Herodoto dividió su historia en nueve libros en memoria de las nueve musas, y a cada uno impuso el nombre de una de ellas. El primero, donde aparece el episodio del rey Candaules, se llama Clío.

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En el proemio, Herodoto describe su propósito: entender las causas de la guerra entre los persas y los griegos, es decir, comprender los orígenes del conflicto entre oriente y occidente.

“La gente más culta de Persia y mejor instruida en la historia, pretende que los fenicios fueron los autores primitivos de todas las discordias que se suscitaron entro los griegos y las demás naciones…Así pasaron las cosas, según refieren los Persas, los cuales están persuadidos de que el origen del odio y enemistad para con los Griegos les vino de la
toma de Troya (y el rapto de una mujer).”

“Sea de esto lo que se quiera, así nos lo cuentan al menos los Persas y Fenicios, y no me meteré yo a decidir entre ellos, inquiriendo si la cosa pasó de este o del otro modo. Lo que sí haré, puesto que según noticias he indicado ya quién fue el primero que injurió a los Griegos, será llevar adelante mi historia, y discurrir del mismo modo por los sucesos
de los Estados grandes y pequeños, visto que muchos, que antiguamente fueron grandes, han venido después a ser bien pequeños, y que, al contrario, fueron antes pequeños los que se han elevado en nuestros días a la mayor grandeza. Persuadido, pues, de la inestabilidad del poder humano, y de que las cosas de los hombres nunca permanecen constantes en el mismo ser, próspero ni adverso, hará, como digo, mención igualmente de unos Estados y de otros, grandes y pequeños”.

 Candaules, rey de Lidia, muestra a su mujer de manera furtiva a Giges, uno de sus ministros, cuando va a la cama o La imprudencia de Candaules, William Etty, 1830

Herodoto, que le está escribiendo a los griegos, les advierte de los límites de las acciones humanas. Con ese propósito, describe el episodio del rey de Lidia Candaules (o de cómo el imperio que los Crésidas le habían arrebatado a los Heráclidas llegó a su fin). La figura de Creso es muy importante, porque fue el primero en atacar a los griegos de Jonia, así como será el último rey de Lidia antes de la caída de su reino en manos de los persas, a partir de un episodio imprudente.

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“El imperio que antes era de los Heraclidas, pasó a la familia de Creso, descendiente de los Mérmnadas, del modo que voy a decir. Candaules, hijo de Myrso, a quien por eso dan los Griegos el nombre de Myrsilo, fue el último soberano de la familia de los Heraclidas que reinó en Sardes, habiendo sido el primero Argón, hijo de Nino, nieto de Belo y biznieto de Alceo el hijo de Hércules”.

Candaules pierde la corona (y su vida) por haber cometido una imprudencia. O, en realidad, por haber desconocido los límites de las acciones humanas.

“VIII. Este monarca perdió la corona y la vida por un capricho singular. Enamorado sobremanera de su esposa, y creyendo poseer la mujer más hermosa del mundo, tomó una resolución a la verdad bien impertinente. Tenía entre sus guardias un privado de toda su confianza llamado Giges, hijo de Dáscylo, con quien solía comunicar los negocios
más serios de Estado. Un día, muy de propósito se puso a encarecerle y levantar hasta las estrellas la belleza extremada de su mujer, y no pasó mucho tiempo sin que el apasionado Candaules (como que estaba decretada por el cielo su fatal ruina) hablase
otra vez a Giges en estos términos:

– Veo, amigo, que por más que te lo pondero, no quedas bien persuadido de cuán hermosa es mi mujer, y conozco que entre los hombres se da menos crédito a los oídos que a los ojos. Pues bien, yo haré de modo que ella se presente a tu vista con todas sus gracias, tal corno Dios la hizo”.

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Candaules, justamente, ha caído en la trampa del conocimiento humano y del “ver para creer”, tema recurrente de la literatura clásica y de la teología medieval.

“Al oír esto Giges, exclama lleno de sorpresa: -¿Qué discurso, señor, es este, tan poco cuerdo y tan desacertado? ¿me mandaréis por ventura que ponga los ojos en mi Soberana? No, señor; que la mujer que se despoja una vez de su vestido, se despoja con él de su recato y de su honor. Y bien sabéis que entre las leyes que introdujo el decoro público, y por las cuales nos debemos conducir, hay una que prescribe que, contento
cada uno con lo suyo, no ponga los ojos en lo ajeno. Creo fijamente que la Reina es tan perfecta como me la pintáis, la más hermosa del mundo; y yo os pido encarecidamente que no exijáis de mí una cosa tan fuera de razón”.

Giges, el prudente y el correcto, que sabe que mirar a alguien desnudo sin su consentimiento, y especialmente si es una mujer, es una afrenta, “aun entre los bárbaros”, se resiste a obedecer las órdenes de Candaules.

Resultado de imagen para ring of gyges painting El rey Candaules, Jean-Léon Gérôme, 1858

“XI. Con tales expresiones se resistía Giges, horrorizado de las consecuencias que el asunto pudiera tener; pero Candaules replicóle así: -Anímate, amigo, y de nadie tengas recelo. No imagines que yo trate de hacer prueba de tu fidelidad y buena correspondencia, ni tampoco temas que mi mujer pueda causarte daño alguno, porque yo lo dispondré todo de manera que ni aun sospeche haber sido vista por ti. Yo mismo te llevaré al cuarto en que dormimos, te ocultaré detrás de la puerta, que estará abierta. No tardará mi mujer en venir a desnudarse, y en una gran silla, que hay inmediata a la puerta, irá poniendo uno por uno sus vestidos, dándote entre tanto lugar para que la mires muy despacio y a toda tu satisfacción. Luego que ella desde su asiento volviéndote
las espaldas se venga conmigo a la cama, podrás tú escaparte silenciosamente y sin que te vea salir.”

“X. Viendo, pues, Gyges que ya no podía huir del precepto, se mostró pronto a obedecer. Cuando Candaules juzga que ya es hora de irse a dormir, lleva consigo a Gyges a su mismo cuarto, y bien presto comparece la Reina. Gyges, al tiempo que ella entra y cuando va dejando después despacio sus vestidos, la contempla y la admira, hasta que vuelta las espaldas se dirige hacia la cama. Entonces se sale fuera, pero no tan a escondidas que ella no le eche de ver. Instruida de lo ejecutado por su marido, reprime
la voz sin mostrarse avergonzada, y hace como que no repara en ello; pero se resuelve desde el momento mismo a vengarse de Candaules, porque no solamente entre los Lydios, sino entre casi todos los bárbaros, se tiene por grande infamia el que un
hombre se deje ver desnudo, cuanto más una mujer”.

Nyssia, la mujer de Candaules, resulta un ejemplo de dignidad: no protesta en el momento, pero se prepara para ejercer justicia ante el ultraje.

“XI. Entretanto, pues, sin darse por entendida, estúvose toda la noche quieta y sosegada; pero al amanecer del otro día, previniendo a ciertos criados, que sabía eran los más leales y adictos a su persona, hizo llamar a Giges, el cual vino inmediatamente sin la menor sospecha de que la Reina hubiese descubierto nada de cuanto la noche antes había pasado, porque bien a menudo solía presentarse siendo llamado de orden suya. Luego que llegó, le habló de esta manera: -No hay remedio, Giges; es preciso que escojas, en los dos partidos que voy a proponerte, el que más quieras seguir. Una de dos: o me
has de recibir por tu mujer, y apoderarte del imperio de los Lidios, dando muerte a Candaules, o será preciso que aquí mismo mueras al momento, no sea que en lo sucesivo le obedezcas ciegamente y vuelvas a contemplar lo que no te es lícito ver. No hay más alternativa que esta; es forzoso que muera quien tal ordenó, o aquel que, violando la majestad y el decoro, puso en mí los ojos estando desnuda. Atónito Giges, estuvo largo rato sin responder, y luego la suplicó del modo más enérgico no quisiese obligarle por la fuerza a escoger ninguno de los dos extremos. Pero viendo que era imposible disuadirla,
y que se hallaba realmente en el terrible trance o de dar la muerte por su mano a su señor, o de recibirla él mismo de mano servil, quiso más matar que morir, y la preguntó de nuevo: -Decidme, señora, ya que me obligáis contra toda mi voluntad a dar la muerte a vuestro esposo, ¿cómo podremos acometerle? -¿Cómo? le responde ella, en el mismo sitio que me prostituyó desnuda a tus ojos; allí quiero que le sorprendas dormido”.

La imprudencia de Candaules lo lleva a la muerte.

“XII. Concertados así los dos y venida que fue la noche, Giges, a quien durante el día no se le perdió nunca de vista, ni se le dio lugar para salir de aquel apuro, obligado sin remedio a matar a Candaules o morir, sigue tras de la Reina, que le conduce a su aposento, le pone la daga en la mano, y le oculta detrás de la misma puerta. Saliendo de allí Giges, acomete y mata a Candaules dormido; con lo cual se apodera de su mujer y del reino juntamente: suceso de que Archilocho Pario, poeta contemporáneo, hizo mención en sus Jambos trímetros”.

La muerte del rey lleva a una crisis de legitimidad. Los lidios quieren devolver la corona a los Heráclidas. El oráculo de Delfos apoya al nuevo rey, pero lanza un vaticinio: la futura guerra entre Asia y los griegos, en la figura de los Heráclidas destituidos.

“XIII. Apoderado así Giges del reino, fue confirmado en su posesión por el oráculo de Delfos. Porque como los lidios, haciendo grandísimo duelo del suceso trágico de Candaules, tomasen las armas para su venganza, juntáronse con ellos en un congresolos partidarios de Giges, y quedó convenido que si el oráculo declaraba que Giges fuese rey de los Lidios, reinase en hora buena, pera si no, que se restituyese el mando a los Heraclidas. El oráculo otorgó a Giges el reino, en el cual se consolidó pacíficamente, si bien no dejó la Pythia de añadir, que se reservaba a los Heraclidas su satisfacción y venganza, la cual alcanzaría al quinto descendiente de Giges; vaticinio de que ni los Lidios ni los mismos reyes después hicieron caso alguno, hasta que con el tiempo se viera realizado”.

Leer más:

María Guadalupe Barandica, “La mujer sin nombre: acerca del acceso al poder en el Logos de Candaules y Giges”, Revista de Estudios Clásicos, 43, 2016.

http://bdigital.uncu.edu.ar/objetos_digitales/9369/rec43-02-art-barandica.pdf

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El anillo de Giges

La historia de Giges aparece en la República de Platón, en Nicolás Damasceno y en Plutarco. Seguramente, el relato más famoso es el del anillo de Giges que Platón relata en el segundo libro de la República.

El pastor Giges, encuentra en el fondo del abismo, después de una tormenta y un terremoto encontró, en el fondo de un abismo, un caballo de bronce con un cuerpo sin vida en su interior. Este cuerpo tenía un anillo de oro y el pastor decidió quedarse con él. Lo que no sabía Giges es que era un anillo mágico, que cuando le daba la vuelta, le volvía invisible. En cuanto hubo comprobado estas propiedades del anillo, Giges lo usó para seducir a la reina y, con ayuda de ella, matar al rey, para apoderarse de su reino.

Resultado de imagen para ring of gyges painting El pastor Giges y su anillo, Anónimo, Ferrara, siglo XVI

El mito de Giges influyó en la filosofía posterior, dando a entender que el ser humano hace el bien hasta que puede hacer el mal cuando «se hace invisible», y puede acceder a cosas que no son suyas, con lo que llevado por esas circunstancias la persona se corrompe irremediablemente. Según este supuesto, la persona no sería libre. Tolkien, en El Señor de los Anillos, da otro planteamiento a la negatividad que encierra los poderes del anillo.