La resistencia desde adentro contra Trump. ¡Cómo mantenerse de pie para triunfar y ganar!

¡Muy buenas noches queridas y queridos lectores de JesToryAs Blog, familia, amigas y amigos, les pido por favor que lean, se unan y difundan este trascendente documento; amor, paz y bienestar globales para todos los países!.

La worldrevolution avanza y crece transformándose en los EEUU; cambia de carácter a un nivel superior de lucha incluyente, patriótica y pensante que gana simpatías, solidaridad y apoyo en todo el mundo. Un movimiento organizado orientado a resultados que surge del proceso de maduración de los esfuerzos pensantes de la resistencia global para combatir la políticas fascistas de Trump y el autoritarismo.

Hay que regar las conciencias, hablarles en voz baja, de manera pausada y tranquila, compenetrarse de las historias individuales; escuchar, recordar, sonreír siempre y viajar por la vida ligeros de equipaje como dijo El Poeta……reflexionar, aprender a partir de nuestras propias deducciones; repensar y releer el pasado, comprender el presente y construir el futuro YA!!! ✌️ Amor y Paz!!! ✌️

Tengo el inmenso placer de compartir con ustedes un muy importante reportaje del destacado activista, reportero y escritor Nicholas Kristof que describe detalladamente y desde el lado de las izquierdas el estado que guarda, día a día,  la lucha de la resistencia ciudadana en los EEUU contra las absurdas, fascistas, ilegales e inaceptables decisiones de Trump. La misión, las estrategias, la organización, las nuevas y más efectivas formas de lucha y las acciones locales que se están realizando con éxito por parte del movimiento organizado son magistralmente descritas en esta publicación que espero me ayuden a difundir porque se trata de la lucha global por la supervivencia de la humanidad, por la verdadera democracia participativa global y contra Trump y el autoritarismo. Para profundizar en el estudio del movimiento sigue los enlaces que vienen en esta publicación.

Un fuerte abrazo solidario a todas y a todos.

 Nicholas Kristof, abril 13 de 2017.

Cómo mantenerse de pie para triunfar y ganar

Enlace al artículo original del New Yoek Times: https://www.nytimes.com/2017/04/13/opinion/how-to-stand-up-to-trump-and-win.html?em_pos=large&emc=edit_nk_20170412&nl=nickkristof&nlid=60379794&ref=headline&te=1&_r=0

BOSTON – Tras la elección del presidente Trump, estalló una ola de furiosa oposición. Fue una mezcla emocional de negación e ira, las dos primeras etapas de la resistencia no fueron muy eficaces.

Sin embargo, cada vez más han madurado los esfuerzos pensantes para canalizar la pasión en un movimiento organizado orientado a resultados. Un ejemplo: la ola de llamadas telefónicas a las oficinas del Congreso que torpedearon el “plan de salud” republicano.

Sí los oponentes de Trump perdieron la elección tienen que reconocer que las elecciones tienen consecuencias. Pero la “resistencia” de las izquierdas también puede ser enmarcada como una campaña patriótica para proteger a Estados Unidos de alguien que creemos que podría dañarlo.

¿Cuáles son las lecciones de los movimientos de resistencia en todo el mundo que realmente han tenido éxito? He estado interrogando a los expertos, empezando por Gene Sharp, un erudito aquí en Boston.

Los trabajos de Sharp -traducidos al menos a 45 idiomas y disponibles gratis en línea- ayudaron a los países bálticos a liberarse de Rusia, posteriormente guiaron a los estudiantes para llevar la democracia a Serbia e influyeron profundamente en la estrategia de los manifestantes de la Primavera Árabe. Sharp es experto en desafiar a los autoritarios, y los pedidos de sus escritos han aumentado desde la elección de Trump.

Hoy Sharp tiene 89 años y la salud deteriorada. Pero su antigua colaboradora, Jamila Raqib, ha estado llevando a cabo talleres para activistas anti-Trump,  incluso se han realizado sesiones similares para los funcionarios públicos en Washington que exploran cómo deben servir bajo un líder del que desconfían .

  Gente observando “Un día sin inmigrantes” en Brooklyn en febrero. CréditoTodd Heisler / The New York Times.

El mensaje principal que Sharp y Raqib ofrecen es que la efectividad no viene de tomar la calle en protestas simbólicas. Requiere investigación meticulosa, establecimiento de una red y preparación.

-¡Piensa! -dijo Sharp. Piensa antes de hacer algo. Se necesita una gran cantidad de conocimiento de primera “Su trabajo destaca organización de base, buscando puntos débiles en una administración”. Y la paciencia antes de girar hacia los 198 métodos no violentos que ha puesto en una lista que va de los ataques a los boicots de consumidores y las acciones simuladas.

Raqib recomendó esfuerzos pragmáticos buscando un resultado particular, no sólo un vago anhelo de ejercer presión para derrocar a Trump, al respecto dijo que las convocatorias para una huelga general en febrero estaban insuficientemente organizadas y que la Marcha de Mujeres en Washington, que tuvo su primera protesta al día siguiente del Día de la toma de poseción, quedará idealmente anclada en una estrategia más amplia de cambio. Pero ella piensa que el “día sin inmigrantes y lo mismo la huelga de bodega por inmigrantes de Yemen” fueron protestas bien elaboradas.

Sam Daley-Harris, otro maestro de la protesta efectiva, está de acuerdo en centrarse en los resultados, no sólo en la protesta simbólica. Ha supervisado los resultados de grupos como los ciudadanos contra el cambio Climático que han tenido una influencia enorme sobre la política, así que cuando le pregunté ¿Qué es lo que los ciudadanos molestos con Trump deben hacer?.

“La respuesta general es trabajar con su miembro del Congreso”, me dijo Daley-Harris. Sugirió enfocarse en un tema en particular del que usted puede llegar a ser profundamente conocedor. Luego habrá que trabajar con otros para impulsar una reunión con un miembro del Congreso, un legislador estatal o incluso un miembro del personal legislativo.

Él recomendó hablar con cortesía -cualquier persona demasiado hostil es perjudica y se pierde influencia- y ser muy específico sobre qué proyecto de ley que se desea que la persona apoye o se oponga.

Me siento alentado por la creciente comprensión de los esfuerzos de la resistencia, con excelentes recursos en línea de la incorporación de personas y de los grupos de base como EmergeAmerica.org yRunforSomething.net que están desarrollando cursos para capacitar a las personas que quieren postularse para un cargo político. Los estudiantes de la Escuela Kennedy de Gobierno de Harvard ha organizado la “ Escuela de Resistencia ”, una especie de teach-in en línea para afilar las herramientas que los activistas necesitan. Los primeros 90 minutos de transmisión por Internet tuvieron más de 50.000 participantes.

“Queríamos pasar de una respuesta defensiva a una respuesta ofensiva, no sólo marchar, sino también pensar en una estrategia a largo plazo”, me dijo uno de los organizadores, Shanoor Seervai.

A los estudiantes de resistencia – resistencia patriótica! – Permítanme ofrecer tres lecciones de mi propia experiencia informando sobre los movimientos pro-democracia durante décadas, desde China a Egipto, Mongolia a Taiwán.

En primer lugar, los defensores son a menudo las elites universitarias que pueden llegar a ser condescendientes. Así que salte a la alta retórica y haga hincapié en los problemas de los bolsillos y la corrupción. A los votantes centristas pueden no importarle si Trump está pasando por alto a las instituciones, pero les importará si les aumenta impuestos o si se pierden empleos.

En segundo lugar, los movimientos deben elegir siempre entre la identificación ideológica de los militantes admitidos y la amplitud y diversidad que resulta las coincidencias de objetivos y anhelos comunes más allá de las diferencias  -y por lo general exageran la identificación ideológica. A menudo es posible lograr más con una coalición más amplia, cooperando con personas con las que en parte no se está de acuerdo. Creo que fue un error, por ejemplo, que la Marcha de las Mujeres despreciara a las feministas “pro-vida”.

En tercer lugar, nada detesta más un autoritario que el ridículo. Cuando los jóvenes serbios desafiaron al dictador Slobodan Milosevic, pusieron su fotografía en un barril y la rodaron por la calle permitiendo a los transeúntes que la golpearan y se burlaran.

En la contratación de la resistencia de Trump, Stephen Colbert puede tener más éxito que un puñado de enojados senadores demócratas. Trump puede sobrevivir a las denuncias, pero estoy menos seguro de que en el largo plazo puede soportar las burlas.

Los invito a inscribirse para mi libre, dos veces por semana boletín de correo electrónico . Por favor, también se unan a mí en Facebook y Google+ , ver mis videos de YouTube y sígueme enTwitter (@NickKristof) 

Resistencia desde adentro: los trabajadores federales empujan contra Trump.

Por Juliet Eilperin , Lisa Rein y Marc Fisher

Enlace directo al artículo: https://www.washingtonpost.com/politics/resistance-from-within-federal-workers-push-back-against-trump/2017/01/31/c65b110e-e7cb-11e6-b82f-687d6e6a3e7c_story.html?utm_term=.6ae205cefac5

Los signos de desacuerdo popular con las acciones del presidente Trump desde la toma de posesión han sido vistos con frecuencia en las calles de la nación, en los aeropuertos con la prohibición de refugio y de visas a generado una avalancha de indignación en las redes sociales. Pero hay otro nivel de resistencia al nuevo presidente que es menos visible y potencialmente más problemático para la administración: una creciente ola de oposición de los trabajadores federales encargados de implementar la agenda del nuevo presidente.

A menos de dos semanas de la administración de Trump, los trabajadores federales consultaban regularmente con los funcionarios políticos de la era de Obama que recientemente dejaron sus cargos acerca de lo que se puede hacer para rechazar las iniciativas del nuevo presidente. Algunos empleados federales han creado cuentas en redes sociales para anónimamente difundir los cambios que los miembros del gobierno de Trump están tratando de hacer.

Algunos trabajadores del gobierno están diciéndolo más abiertamente, provocando la ira de la Casa Blanca que, como el secretario de prensa Sean Spicer dijo esta semana sobre los disidentes en el Departamento de Estado, envía un mensaje claro de que “deberían aceptar y apoyar el programa porque si no lo hacen ellos se pueden ir. ”

En una iglesia en Columbia Heights pasado fin de semana, de los trabajadores federales docenas asistieron al evento de un grupo de apoyo para los funcionarios públicos que buscan un foro para hablar de su oposición a la administración Trump. Y 180 empleados federales se han inscrito para un taller el próximo fin de semana, donde los expertos ofrecerán asesoramiento sobre los derechos de los trabajadores y cómo pueden expresar la desobediencia civil.

  Renuncia de la Fiscal General Adjunta Sally Yates al Departamento de Justicia, cargo que ocupó desde el 15 de mayo de 2015. (Evelyn Hockstein / Por el Washington Post)

En el Departamento de Justicia, un empleado de la división que administra becas para organizaciones no lucrativas que combaten la violencia doméstica e investigan delitos sexuales dijo que la oficina ha estado planeando retrasar su trabajo y presentar quejas ante la oficina del inspector general si se les pide que cambien la misión de las becas.

“Vas a ver a los burócratas aprovechando el tiempo para su ventaja”, dijo el empleado, quien habló bajo la condición de anonimato por temor a represalias. A través de fugas a las organizaciones de noticias y las quejas internas, dijo, “la gente aquí se resistirá y rechazará las órdenes que encuentren inaceptables”.

La resistencia es tan temprana, tan generalizada y tan profundamente sentida que tiene a los nuevos funcionarios preocupados por la parálisis y las negaciones manifiestas de los trabajadores a hacer su trabajo.

Cuando se le preguntó si los trabajadores federales están disintiendo de manera cómo se quieren implementar los cambios a las disposiciones anteriores en la Casa Blanca, Tom Malinowski, quien era secretario de Estado para la democracia, los derechos humanos y el trabajo del presidente Barack Obama, dijo sarcásticamente: . . . No hay nada inusual en toda la burocracia nacional de seguridad de los Estados Unidos, sintiéndose como su comandante en jefe, es una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos. Eso pasa todo el tiempo. Es totalmente usual. Nada de qué preocuparse. ”

La burocracia permanente, la espina dorsal del gobierno federal y el baluarte contra las intenciones activistas de muchos presidentes, está diseñada para estar por lo menos a un paso de los vientos cruzados de la política partidista.

Sin embargo, desde hace años, muchos conservadores han argumentado que la burocracia federal está en su contra, por lo que es más difícil para ellos para hacer las cosas aun cuando controlan la Casa Blanca, el Congreso o ambos.

El comienzo de su mandato ha presentado polémicas órdenes ejecutivas y conflictos frecuentes con los medios de comunicación.

13 de abril de, 2017 Presidente Donald Trump saluda jefe de bomberos en Atlanta Joel Baker, derecha, como asistente del jefe de policía Rodney Bryant, izquierda, mira encendido durante una reunión con personal de primera respuesta desde el colapso del puente I-85 en Atlanta, en la Sala Roosevelt de la Blanca Casa. Andrew Harnik / AP

El ex presidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich, asesor de Trump y crítico de la burocracia durante mucho tiempo, dijo que el retroceso de la nueva administración revela lo firmemente arraigados que están los liberales y cómo se sienten amenazados por el nuevo régimen. Él citó un análisis realizado por la colina periódico que mostró que el 95 por ciento de las donaciones de campaña de los empleados en 14 agencias federales fue a Hillary Clinton el pasado otoño.

“Esta es esencialmente la oposición en espera”, dijo Gingrich. “Puede que tenga que limpiar el Departamento de Justicia porque hay tantos izquierdistas allí. Estado es aún peor. ”

Gingrich dijo que Trump podría presionar por las revisiones del servicio civil para que sea más fácil despedir a los trabajadores federales. Predijo que el público apoyaría al presidente sobre los empleados federales.

Los signos de resistencia en las oficinas federales van desde quejas de bajo nivel y la oposición y enojo publicado en línea con las promesas anónimos de pura y simple insubordinación como desarrollar nuevas políticas.

El Departamento de Estado ha surgido como el nexo de oposición a la política de refugiados de Trump, en parte porque tiene un canal de disidencia oficial donde los empleados del Servicio Exterior pueden registrar oposición sin temor a represalias. El canal , formado en 1971, se ha utilizado para formular objeciones políticas a la guerra de Vietnam y otros conflictos. Varios cientos de empleados firmaron el cable de la disidencia objetando la política de refugiados de Trump.

Los secretarios de Estado han tomado el canal de la disensión tan seriamente que han alterado las políticas en respuesta a las quejas. En 2002, el entonces Secretario Colin Powell presidió la concesión de un premio por “disidencia constructiva” a un empleado que había rechazado a un secretario adjunto.

Pero los empleados del Departamento de Estado están lo suficientemente nerviosos ahora que la Asociación Americana del Servicio Exterior emitió el martes un aviso llamado “Lo que usted necesita saber cuándo está en desacuerdo con la política estadounidense”. La nota explicaba las protecciones legales de los empleados pero advirtió que “cualquier protesta de una política del gobierno de Estados Unidos, aunque sea temporalmente, sería considerada una huelga “y puede resultar en ser despedido.

Otras agencias que carecen de ese tipo de tradición están en más agitación. Cuando la Casa Blanca ordenó el fin de semana toda la publicidad y otras actividades de divulgación alentando a los estadounidenses a inscribirse para planes de salud a través de los mercados de la Ley de Asistencia Asequible, los empleados del Departamento de Salud y Servicios Humanos protestaron señalando que la prohibición de anuncios y robo- Las llamadas probablemente resultarían en una menor cobertura de los clientes más deseables – adultos jóvenes y sanos cuyo escaso uso de la atención médica puede ayudar a bajar los precios para todos los demás.

La protesta interna, combinada con una protesta en medios sociales y de la industria de seguros, llevó a la administración Trump a revisar su directiva en menos de 24 horas.

Los líderes de los sindicatos de trabajadores gubernamentales y otras asociaciones dicen que sus miembros van a hacer su trabajo profesional y con energía, incluso si no están de acuerdo con la política o los métodos del presidente.

“No hay evidencia de que estamos viendo una rebelión burocrática federal generalizada”, dijo Bill Valdez, presidente de la Asociación de Altos Ejecutivos, una organización sin fines de lucro que aboga por los gerentes federales de carrera. Dijo que muchos gerentes están diciendo a los trabajadores: “No se involucren en el drama que sucede en otros lugares”.

La conversación de la nueva administración sobre cambios rápidos en el papel y el alcance de algunos departamentos ha frustrado a muchos trabajadores, dijo Randy L. Erwin, presidente de la Federación Nacional de Empleados Federales, aunque “los trabajadores federales están extremadamente preocupados. . . Los trabajadores federales están acostumbrados a ver cómo los vientos políticos cambian de dirección”.

Los trabajadores de algunas agencias afirman no haber visto signos de oposición. En el Departamento de Educación, que según Trump sugirió ser desmantelado, un funcionario dijo que la nueva administración ha sido sorprendentemente agradable: no hubo cambios importantes en la política, ni directivas preocupantes. “Hemos sido, creo, alentados por cómo van las cosas aquí”, dijo el funcionario.

Pero el nivel de preocupación es particularmente alto en lugares como la Agencia de Protección Ambiental. El jefe del sindicato de esa agencia recibió un correo electrónico el martes de un líder sindical local pidiendo orientación sobre qué decir a los trabajadores sobre que hacer “si reciben una orden ilegal de la administración”.

Científicos canadienses fueron seguidos, amenazados y censurados.Advierten que Trump podría hacer lo mismo. ]

El sindicato que representa a científicos y otros empleados de la EPA está explorando la formación de un brazo de recaudación de fondos para “defender a los científicos federales que anticipamos serán disciplinados por hablar o por defender hechos científicos”, dijo Nicole Cantello, vicepresidenta del Local 704 De la Federación Americana de Empleados del Gobierno, que representa a los trabajadores de la EPA en el área de Chicago.

John O’Grady, un empleado de la EPA que dirige un consejo nacional de sindicatos de la EPA, dijo que el despido de Trump de la procuraduría general Sally Yates el lunes por la noche después de que el período de Obama se negara a implementar la prohibición de los refugiados de Trump ” A través de la agencia. Me temo que en este momento muchos empleados federales tienen miedo por sus trabajos y quieren mantener la cabeza baja”.

Dos fuentes de Twitter, @altUSEPA y @ActualEPAFacts, han atraído a más de 200.000 seguidores y se llaman parte de la “Resistencia”. Parecen ser dirigidos por activistas externos, en lugar de empleados de la agencia.

Los altos funcionarios de la EPA han tratado de tranquilizar a los empleados ansiosos. En un correo electrónico dirigido a los empleados, Don Benton -un importante asesor de Trump de la EPA- insistió en que los informes de los medios de comunicación sobre las medidas de represión contra el discurso público y la autonomía científica “no eran precisos. . . . Los cambios probablemente vendrán, y cuando lo hagan, trabajaremos juntos para implementarlos”.

En cualquier administración, la resistencia de principio de un hombre es el desafío indignante de otro. El senador Jeff Sessions (R-Ala.), Candidato de Trump para el fiscal general, dijo en 2015 que es la obligación de un trabajador federal enfrentarse a órdenes impropias.

En una audiencia de confirmación para Yates, Sessions dijo: “Tienes que estar atento, porque la gente te pedirá que hagas cosas que solo necesitas decir que no. . . . Al igual que cualquier CEO, con un bufete de abogados – a veces los abogados tienen que decirle al CEO: ‘Mr. CEO, no puedes hacer eso. No hagas eso. ”

Los presidentes nombran a los jefes de las agencias ya unos cuantos funcionarios en la parte superior de cada departamento, pero la gran mayoría de los que implementan la agenda de cualquier administración son funcionarios que gozan de protecciones legales para animarlos a que den el pitido al fraude ya la corrupción.

A falta de denuncias formales, los trabajadores están encontrando pequeñas maneras de expresar su oposición. En el Departamento de Justicia, algunos funcionarios de carrera le preguntaron a sus jefes si se les permitía protestar por su nuevo presidente marchando o poniéndose en contacto con un miembro del Congreso. La respuesta fue sí, si lo hicen en su propio tiempo y en su capacidad personal.

Al día siguiente de las elecciones de noviembre, la oficina de ética del departamento dijo que los trabajadores podrían usar ropa que contenía un mensaje político. Un abogado que llevaba una camiseta de Hillary Clinton debajo de otra capa de ropa dijo que una vez que se emitió el consejo, “Saqué la capa”.

En los últimos días, las cuentas de protesta han aparecido en las redes sociales de los empleados de varias agencias. Un inmunólogo que anteriormente trabajaba en los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades creó lo que llamó una “página de resistencia”, @CD viral, para que los empleados de los CDC publiquen información sobre vacunas y salud pública que los trabajadores creen que la administración Trump podría tratar de eliminar de la vista pública.

No ha habido congelación de las comunicaciones en los CDC, dijo la portavoz Kathy Harben.

Del mismo modo, una cuenta de Twitter en protesta contra las políticas de Trump ha aparecido en el Departamento de Defensa. Utilizando el manejador @Rogue_DoD, un miembro del servicio ha tweeteado todo desde documentos del Departamento de Defensa advirtiendo sobre los efectos del cambio climático a un espacio de opinión acusando a Trump de una consulta insuficiente con el secretario de Defensa Jim Mattis.

Los miembros del personal de la carrera en por lo menos cinco departamentos dijeron que están permaneciendo en el contacto cercano con los funcionarios de la administración de Obama para conseguir consejo sobre cómo manejar las iniciativas de Trump que consideran ilegales o incorrectas.

El ex secretario de Trabajo Thomas Pérez, que también encabezó la división de derechos civiles del Departamento de Justicia bajo Obama, dijo que no ha estado en contacto con sus antiguos empleados, sino que está trabajando para movilizar a la oposición de base.

“Estamos atentos a nuestras responsabilidades éticas”, dijo Pérez, candidato a la presidencia del Comité Nacional Demócrata. “También estamos conscientes de que estamos en una crisis existencial”.

Mientras que muchos trabajadores federales han comenzado a considerar las acciones de disentimiento desde la toma de posesión, otros las venían preparando desde semanas antes. En los últimos días del mandato de Obama, varios departamentos catalogaron datos e informes y los entregaron en manos de aliados fuera del gobierno.

El uso de los medios sociales como los puntos de venta para los trabajadores gubernamentales preocupados se ha extendido a través de gran parte de la burocracia. Después de que Trump se quejó sobre el Servicio de Parques Nacionales usando Twitter para comparar el tamaño de las multitudes en su toma de posesión con la mucho más grande de Obama en 2009, una orden mordaza silenció temporalmente la cuenta oficial en redes sociales.

En respuesta, un ex empleado del Parque Nacional Badlands que aún tenía acceso a su fuente de Twitter comenzó a publicar hechos sobre el cambio climático. El tweeter pícaro ganó más de 60.000 seguidores antes de que los funcionarios del parque recuperaran el control de la cuenta.

Las cuentas de los medios sociales han aparecido para defender la institución Smithsonian y las dotaciones nacionales para las artes y las humanidades. A los empleados de algunas unidades del Smithsonian se les ha recordado que las políticas les prohíben usar sus dispositivos de trabajo para publicar comentarios políticos.

“No tenemos la intención de cambiar la forma en que hacemos las cosas”, dijo el Secretario del Smithsonian David J. Skorton. “No es por un sentido de desafío, no es por el sentido de no querer rendir cuentas, sino por creer en la misión del Smithsonian, que es investigar y compartir información con el público”.

Los académicos han debatido durante años si las burocracias inevitablemente crecen hasta un punto en el que, como dijo el científico político Michael Nelson de Rhodes College, “ineluctiblemente dominan” a sus amos políticos. “Una y otra vez”, escribió, “los grandes esfuerzos para hacer que la administración responda mejor al control político han tenido el efecto contrario. Basta con castigar al más audaz reformador si, como el aprendiz de hechicero, que con cada ataque de sus torturadores duplica su fuerza”.

Emma Brown, Lalita Clozel, Brady Dennis, Karen DeYoung, Darryl Fears, Anne Gearan, Amy Goldstein, Joe Davidson, Dan Lamothe, Peggy McGlone, Carol Morello, Ellen Nakashima y Lena Sun contribuyeron a este informe.

La huelga de la bodega yemení

ADAM CHANDLER   4 DE FEBRERO DE 2017.

 Unos 5.000 propietarios de negocios y sus partidarios se reunieron en Brooklyn para protestar contra la prohibición de inmigración del presidente Trump.

BROOKLYN, NY – Dada la oportunidad, la mayoría de cualquier neoyorquino le dirá que las bodegas son una institución de la ciudad, como las bibliotecas o el metro. Son abrumadoramente de propiedad de los inmigrantes y están abiertas las 24 horas, dispensando comestibles básicos, las necesidades del hogar, y el tocino,  huevo y queso sándwiches a todas horas.

Por lo tanto, para muchos neoyorquinos era difícil que el símbolo supremo del acceso al consumidor se cerrara repentinamente en masa. En una huelga organizada por los propietarios de negocios yemení-estadounidenses, aproximadamente 1.000 bodegas y otros negocios cerraron el jueves en protesta contra la polémica orden ejecutiva sobre inmigración del presidente Trump orden ejecutiva polémica sobre la inmigración , que entró en vigor la semana pasada. La huelga fue inspirada por un paro la semana pasada , organizado por la Asociación de Trabajadores de Taxis de Nueva York, otra organización de mayoría musulmana en la ciudad. “Este cierre de las tiendas de comestibles y bodegas ha sido un espectáculo público que demostró la función vital que estos comerciantes y sus familias desempeñan en el tejido económico y social de Nueva York,” leer un comunicado en la página del evento en Facebook . Durante ocho horas a través de la ciudad, muchos de las tiendas de la esquina se cerraron y 5.000 personas se reunieron en una manifestación en Borough Hall, un complejo gubernamental en el centro de Brooklyn.

  A diferencia de muchas de las recientes protestas en toda la ciudad , en la del jueves fue visible el tema patriótico. Entre los carteles que decían la prohibición de inmigración, también había incontables manifestantes ondeando banderas americanas y yemeníes. Entre los discursos, muchos de los cuales fueron entregados en árabe, cantos de “EE.UU.” se escucharon en la plaza. Pero el tema era también económico. El hecho de que la manifestación estuviera acompañada de una interrupción del trabajo no sólo indicaba que la orden ejecutiva de la administración estaba dañando a los ciudadanos estadounidenses y sus familias, sino que también estaba perjudicando a los empresarios y contribuyentes estadounidenses.

Ali, que rechazó su dar su apellido, es un ciudadano estadounidense de Yemen que posee una bodega en Park Slope, Brooklyn. Llegó a los Estados Unidos cuando tenía 20 años. Ahora, 20 años después, tiene una esposa y cuatro hijos que viven en Egipto. “Tengo un pasaporte americano, ella tiene una tarjeta verde”, explicó la noche antes de la huelga. “Mi plan era ir [a Egipto] en abril para traer a mi esposa e hijos y encontrar un apartamento y tener todo listo aquí. Ahora no puedo viajar. Tengo miedo de que no vuelva. ¡Me da miedo que me detengan y yo soy un ciudadano! “. Agregó que temía perder su negocio si se quedaba atascado mientras viajaba al extranjero, dejando a su familia sin medios para pagar nada o sus hijos para ir a colegio.

Después de la firma de la prohibición de inmigración la semana pasada, Ali canceló su vuelo a Egipto. Esta fue la parte menos costosa de un proceso legal muy complicado para traer a su familia a Estados Unidos, un proceso al que dice que con mucho gusto ha dedicado decenas de miles de dólares. “He estado trabajando aquí durante los últimos 20 años, trabajando duro”, añade. “Usted me ve cada noche, estoy aquí tratando de ganarse la vida para asegurándome de que cuando mi esposa venga comenzaré a tener días libres, a tomar vacaciones. No puedo hacer nada ahora porque estoy solo. ¿para qué tomo dos días libres si no tengo esposa ni hijos aquí? Estoy trabajando siete días para que vengan aquí.

Además de las obvias objeciones ideológicas a la prohibición de la inmigración, también subsisten argumentos logísticos sobre la naturaleza repentina y arbitraria de su momento, que atrapó a muchos viajeros y titulares de tarjetas verdes. (De acuerdo con los informes del viernes, en cualquier lugar de 60.000 a 100.000 visas también fueron revocados .) Gestos de Ali y un joven compañero de trabajo de pie detrás del mostrador de delicatessen. “Acaba de llegar aquí, hace un mes que está aquí”, explica Ali. “Él tuvo suerte. Va a empezar desde abajo, empezar a ganar dinero, dentro de dos o tres años, va a tener su propio negocio. Él va a estar allí.

Este sentimiento se hizo eco en la manifestación. “Algunas personas tuvieron tanta suerte, vinieron aquí el viernes, hombre, antes de firmar [la orden ejecutiva]”, dijo Salim Alwae, que trabaja en una tienda en Sheepshead Bay, Brooklyn. “La gente que vino el sábado la regresaron. Y pagaron para venir aquí! Pagaron el dinero y sus impuestos para venir aquí. Y Donald Trump ni siquiera paga sus impuestos. Esta es nuestra vida. Esto ya no es una broma. Estamos luchando por nuestra vida ahora mismo. ”

b0bdabcaa  Hay más historias como ésta para contar, pero no hay tiempo suficiente para mencionarlas todas. Poco antes de las 5:30 de la tarde, cuando el sol se ponía, el grito de la multitud se tranquilizó por el llamado a la oración y con él llegaron cientos de hombres que se alineaban para orar y luego  pernotaban en la plaza pública. El silencio repentino dio al momento una intimidad palpable y cualquiera que mirara hacia arriba en ese momento pudo haber notado por primera vez que muchos neoyorquinos que trabajaban en los altos edificios de oficinas que rodeaban Borough Hall se habían reunido en las ventanas para verlos. A las 8 pm, la huelga terminó y las bodegas se abrieron de nuevo a la ciudad que las necesitaba.

Monterrey Nuevo León a 15 de abril de 2017.

Jesús Torres Navarro.

JesToryAs Blog: Keynes, el profeta olvidado

¡Buenas noches queridos lectores familia, queridas amigas y amigos, hace unos años el 14 de octubre de 2013 publiqué en este mismo espacio; JesToryAs, un extraordinario ensayo del gran economista, el maestro John Maynard Keynes presentado por él en 1926.

Lo he leído y releído muchas veces. En la segunda mitad de la década de los años 70 siendo estudiante de economía lo leí por primera vez; me había hecho keinesisno desde el 73, pero leer este magnífico ensayo en especial marcó un parte aguas que fortaleció definitivamente mis ideas económicas.

Creo que releer hoy este gran trabajo, 91 años después de que lo escribió Keynes, justifica plenamente el título de esta nueva publicación: Keynes, el profeta olvidado en él se encuentran sentencias proféticas que se dieron años después, otras cumpliéndose actualmente y algunas que aún no vivimos.

Jesús Torres Navarro. 

JesToryAs Blog

Keynes, el profeta olvidado.

EN OCTUBRE 14, 2013 POR JESTORYAS

John Maynard Keynes John Maynard Keynes

El final del laissez-faire 1926:

Este ensayo, que fue publicado como opúsculo por Hogarth Press en julio de 1926, se basó en la conferencia Sidney Ball, pronunciada por Keynes en Oxford, en noviembre de 1924, y en una conferencia dictada por él en la Universidad de Berlín, en junio de 1926. Los capítulos IV y V se utilizaron en Essays in persuasion.

 I

La disposición hacia los asuntos públicos, que de modo apropiado sintetizamos como individualismo y laissez-faire, tomó su alimento de muchas y diversas corrientes de pensamiento e impulsos sentimentales. Durante más de cien años nuestros filósofos nos gobernaron porque, por un milagro, casi todos ellos estuvieron de acuerdo o parecieron estarlo en esta única cosa. Todavía ahora no bailamos con otro ritmo. Pero se percibe un cambio en el ambiente. Sin embargo, oímos confusamente las que antaño fueron las más claras y distintas voces’ que siempre han inspirado al hombre político. La orquesta de diversos instrumentos, el coro de sonido armonioso, se aleja finalmente en la distancia.

Al final del siglo XVIII, el derecho divino de los reyes cedió su lugar a la libertad natural y al contrato, y el derecho divino de la Iglesia al principio de tolerancia y a la opinión de que una Iglesia es «una sociedad voluntaria de hombres», que caminan juntos, de una manera que es «absolutamente libre y espontánea» (1). Cincuenta años más tarde, el origen divino y el imperativo categórico del deber cedieron su lugar al cálculo utilitario. En manos de Locke y Hume, estas doctrinas fundamentaron el individualismo. El contrato supone derechos en el individuo; la nueva ética, no siendo más que un estudio científico de las consecuencias del egoísmo racional, colocó al individuo en el centro. «El único esfuerzo que pide la Virtud» -dice Hume- «es el del cálculo justo y una constante preferencia por la mayor Felicidad» (2). Estas ideas estaban de acuerdo con las nociones prácticas de conservadores y letrados. Ellas proporcionaron un fundamento intelectual satisfactorio para los derechos de propiedad y la libertad del individuo para hacer lo que le plazca consigo mismo y con lo que le pertenece. Ésta fue una de las contribuciones del siglo XVIII al ambiente que todavía respiramos.

La finalidad de ensalzar al individuo fue deponer al monarca y a la Iglesia; el efecto -a través de la nueva significación ética atribuida al contrato- fue el de afianzar la propiedad y la norma. Pero no tardaron en levantarse nuevamente las protestas de la sociedad contra el individuo. Paley y Bentham aceptaron el hedonismo utilitarista (3) de las manos de Hume y sus predecesores, pero ampliándolo a la utilidad social. Rousseau tomó el Contrato Social de Locke y dedujo de él la Voluntad General. En todos los casos la transición se realizó en virtud del nuevo énfasis puesto sobre la igualdad. «Locke aplica su Contrato Social para modificar la igualdad natural de la humanidad, en tanto esta expresión implica igualdad de propiedad o incluso de privilegio, atendiendo a la seguridad general. En la versión de la igualdad según Rousseau, no es sólo el punto de partida, sino la finalidad» (4).

Paley y Bentham llegaron al mismo destino, pero por caminos diferentes. Paley evitó una conclusión egoísta a su hedonismo por medio del Dios de la máquina. «La Virtud» -dijo­ «es hacer el bien a la humanidad, por obediencia a la voluntad de Dios, y por amor de la felicidad eterna»; volviendo de esta manera a la paridad entre yo y los otros. Bentham llegó al mismo resultado por la pura razón. No existe fundamento racional, argumentó, para preferir la felicidad de un individuo, aunque sea uno mismo, a la de cualquier otro. Por tanto, la mayor felicidad del mayor número es el único objeto racional de la conducta, tomando la utilidad de Hume, pero olvidando este ‘corolario cínico del hombre sagaz: «No es contrario a la razón preferir la destrucción del mundo entero a un arañazo de mi dedo, No es contrario a la razón escoger para mí la ruina total para evitar la más pequeña incomodidad de un indio o de una persona totalmente desconocida para mí… La razón es y sólo debe ser la esclava de las pasiones y no puede pretender nunca otra tarea que servirlas y obedecerlas»,

Rousseau dedujo la igualdad del estado de la naturaleza, Paley de la voluntad de Dios, Bentham de una ley matemática de indiferencia, Así entraron la igualdad y el altruismo en la filosofía política, y a través de Rousseau y Bentham conjuntamente pasaron a la democracia y al socialismo utilitarista,

Ésta es la segunda corriente -surgida de controversias muertas desde hace tiempo y arrastradas en su camino por falacias largamente explotadas- que todavía impregna nuestra atmósfera de pensamiento, Pero ésta no ha eliminado la corriente anterior. Se ha mezclado con ella, Los primeros años del siglo XIX realizaron la milagrosa unión, Ella armonizó el individualismo conservador de Locke, Hume, Johnson y Burke con el socialismo y el igualitarismo democrático de Rousseau, Paley, Bentham y Godwin (5).

Sin embargo, hubiera sido difícil que esa época alcanzara esta armonía de cosas opuestas si no hubiera sido por los economistas, que surgieron precisamente en el momento oportuno, La idea de una armonía divina entre las ventajas privadas y el bien público es ya evidente en Paley, Pero fueron los economistas quienes dieron a la noción una buena base científica, ¡Supone que por la acción de las leyes naturales los individuos que persiguen sus propios intereses con conocimiento de causa, en condiciones de libertad, tienden siempre a promover al propio tiempo el interés general! Nuestras dificultades filosóficas están resueltas, al menos para el hombre práctico, que puede concentrar entonces sus esfuerzos en asegurar las condiciones necesarias de libertad. A la doctrina filosófica de que el gobierno no tiene derecho a interferir, ya la doctrina divina de que no tiene necesidad de interferir, se añade una prueba científica de que su interferencia es inconveniente.

Ésta es la tercera corriente de pensamiento, que se puede descubrir precisamente en Adam Smith, que estuvo lista en lo  principal para permitir al bien público descansar en “el esfuerzo natural de cada individuo para mejorar su propia condición”, pero que no fue desarrollada completa y conscientemente hasta principios del siglo XIX. El principio del laissez­ faire había llegado a armonizar individualismo y socialismo, y a conciliar el egoísmo de Hume con el mayor bien para el mayor número. El filósofo político podía retirarse en favor del hombre de negocios, porque el último podía alcanzar el summum bonum sólo con perseguir su propio beneficio privado.

Sin embargo, se necesitaban algunos otros ingredientes  para completar el pastel. En primer lugar, la corrupción e incompetencia del gobierno del siglo XVIII, una gran parte de cuya herencia sobrevive en el diecinueve. El individualismo de los filósofos políticos apunta  al laissez-faire. La armonía divina o científica (según el caso) entre el interés privado y el interés público apunta  al laissez-faire. Pero, por encima de todo,  la ineptitud de los administradores públicos inclina decididamente al hombre práctico a favor del laissez-faire, sentimiento que de ningún modo ha desaparecido. Casi todo lo que hizo el Estado en el siglo XVIII, por encima de sus funciones mínimas, fue, o pareció, perjudicial o desafortunado.

Por otra parte, el progreso material entre 1750 y 1850 vino de la mano de la iniciativa individual, y no debió casi nada a la influencia directiva de la sociedad organizada como un todo. Así, la experiencia práctica reforzó los razonamientos a priori.

Los filósofos y economistas nos dijeron que por diversas y profundas razones la empresa privada sin trabas había promovido el mayor bien para todos. ¿Qué otra cosa hubiera podido agradar más al hombre de negocios? ¿Podía un observador práctico, mirándole, negar que los beneficios del progreso que distinguían la edad en la que él vivía se debían las actividades de los individuos «en ascenso»? De esta manera, el terreno era fértil para una doctrina según la que, sobre bases divinas, naturales o científicas, la acción del Estado debe limitarse estrechamente, y la vida económica debe dejarse, sin regular hasta donde pueda ser, ala habilidad y buen sentido de los ciudadanos individuales, movidos por el motivo admirable de intentar progresar en el mundo.

En la época en que estaba desvaneciéndose la influencia de Paley y sus semejantes, las innovaciones de Darwin conmovían los fundamentos de la fe. Nada podía parecer más opuesto que la vieja y la nueva doctrina, la doctrina que veía el mundo como la obra del relojero divino y la doctrina que parecía sacar todas las cosas de la Casualidad, del Caos y de los Viejos Tiempos. Pero en aquel momento las nuevas ideas apuntalaron las viejas. Los economistas estaban enseñando que la riqueza, el comercio y la maquinaria eran las criaturas de la libre competencia y que la libre competencia hizo Londres. Pero los darwinianos pudieron ir más lejos que eso: la libre competencia había hecho al hombre. El ojo humano ya no era la demostración del proyecto, discurriendo milagrosamente todas las cosas con la mejor intención; era el logro máximo de la casualidad, actuando en condiciones de libre competencia y laissez-faire. El principio de supervivencia del más apto podía considerarse como una amplia generalización de la economía ricardiana. Las interferencias socialistas venían ser, la luz de esta síntesis más completa, no sólo inconvenientes, sino sacrílegas, como calculadas para retrasar el movimiento progresivo del vigoroso proceso por medio del cual nosotros mismos habríamos salido, como Afrodita, del limo primitivo del océano.

Por tanto, atribuyo la unidad peculiar de la filosofía política diaria del siglo XIX al éxito que tuvo al armonizar escuelas diversas y opuestas y al unificar todas las cosas buenas para un único fin. Se ha visto que Hume y Paley, Burke y Rousseau, Godwin y Malthus, Cobbett y Huskisson, Bentham y Coleridge, Darwin y el obispo de Oxford, todos, estuvieron predicando prácticamente lo mismo: individualismo y laissez­ faire. Ésta era la Iglesia de Inglaterra y aquéllos sus apóstoles, mientras que el gremio de los economistas estaba allí para probar que la menor desviación hacia la impiedad provocaba la ruina financiera.

Estas razones y esta atmósfera constituyen las explicaciones, tanto si lo sabemos cómo si no -y la mayoría de nosotros, en estos degenerados días, somos ampliamente ignorantes en la materia-, de por qué sentimos una preferencia tan fuerte a favor del laissez-faire, y por qué la acción del Estado para regular el valor del dinero, o el curso de la inversión, o la población, provoca suspicacias tan apasionadas en muchos corazones íntegros. No hemos leído a estos autores; consideraríamos absurdos sus argumentos si fueran a caer en nuestras manos. Sin embargo, me parece que no pensaríamos como lo hacemos, si Hobbes, Locke, Hume, Rousseau, Paley, Adam Smith, Bentham y la Srta. Martineau no hubieran pensado y escrito como lo hicieron. Un estudio de la historia de la opinión es un preámbulo necesario para la emancipación de la mente. No sé lo que hace más conservador a un hombre, si conocer sólo el presente o sólo el pasado.

II

He dicho que fueron los economistas quienes proporcionaron el pretexto científico por medio del cual el hombre práctico pudo resolver la contradicción entre egoísmo y socialismo, que surgía del filosofar del siglo XVIII y de la decadencia de la religión revelada. Pero habiendo dicho esto en aras de la brevedad, me apresuro a matizarlo. Esto es lo que se supone que han dicho los economistas. Ninguna doctrina semejante se encuentra en los escritos de las principales autoridades. Es lo que dijeron los popularizadores y divulgador es. Es lo que fueron llevados a creer los utilitaristas, que admitían al mismo tiempo el egoísmo de Hume y el igualitarismo de Bentham, si querían hacer una síntesis (6). El lenguaje de los economistas se prestaba a la interpretación del laissez-faire. Pero la popularidad de la doctrina debe dejarse a la puerta de los filósofos políticos de la época, a quienes resultó corresponder, más que a los economistas políticos.

La máxima laissez-nous faire se atribuye tradicionalmente al comerciante Legendre, dirigiéndose a Colbert poco antes de finalizar el siglo XVII (7). Pero no hay duda de que el primer escritor que usó la frase, y lo hizo en clara asociación con la doctrina, es el marqués de Argenson, hacia 1751 (8) marqués fue el primer hombre que se apasionó por las ventajas económicas de los gobiernos que dejan en libertad el comercio. Para gobernar mejor, dijo, se debe gobernar menos (9). La verdadera causa de la decadencia de nuestras manufacturas, declaró, es la protección que les hemos dado (10). “Dejad hacer, tal debiera ser la divisa de todo poder público, desde que el mundo está civilizado”. “¡Detestable principio el de no querer grandeza más que por la decadencia de nuestros vecinos! No hay más que ruindad y malicia de corazón en los que se satisfacen con este principio, y el interés se opone a ello. ¡Dejad hacer, voto a bríos! ¡¡Dejad hacer!!”

Aquí tenemos la doctrina económica del laissez-faire, con su más ferviente expresión en el libre comercio, del todo arropada. Las frases y la idea deben haber sido corrientes en París desde entonces. Pero tardaron en consagrarse en la literatura; y la tradición que las asocia con los fisiócratas, y particularmente con Gournay y Quesnay, encuentra poco apoyo en los escritos de esta escuela, aunque ellos propusieron, por supuesto, la armonía esencial de los intereses sociales e individuales. La frase laissez-faire no se encuentra en las obras de Adam Smith, Ricardo o Malthus. Ni siquiera la idea está presente en forma dogmática en algunos de estos autores. Adam Smith, por supuesto, fue un librecambista y se opuso a muchas restricciones del comercio del siglo XVIII. Pero su actitud hacia las leyes de navegación y las leyes de usura demuestra que no era dogmático. Incluso su famoso pasaje sobre «la mano invisible» refleja la filosofía que asociamos con Paley, más que el dogma económico del laissez-faire. Como han señalado Sidgwick y Cliff Leslie, la defensa que hizo Adam Smith del “sistema obvio y sencillo de libertad natural” se deduce de su punto de vista teísta y optimista sobre el orden del mundo, tal como lo expuso claramente en su Teoría de los Sentimientos Morales, más que de cualquier otra proposición de la propia economía política (11) La frase laissez­ faire se introdujo, creo, en el uso popular en Inglaterra a través de un pasaje bien conocido del Dr. Franklin (12). En efecto, no es hasta las últimas obras de Bentham -que no fue un economista en absoluto- cuando descubrimos la regla del laissez-faire, en la forma en que la conocieron nuestros abuelos, adoptada al servicio de la filosofía utilitarista. Por ejemplo, en Manual de Economía Política (13)escribe: «La regla general es que el gobierno no debe hacer ni intentar nada; la divisa o el lema del gobierno en estas ocasiones, debe ser: ¡Quieto!”… La petición que la agricultura, las manufacturas y el comercio presentan a los gobiernos es tan modesta y razonable como la que hizo Diógenes a Alejandro: No me tapes el sol”.

Desde entonces, la campaña política a favor del librecambio, la influencia de la denominada Escuela de Manchester y de los utilitaristas benthamitas, las declaraciones de autoridades económicas secundarias y las historias educativas de la Srta. Martineau y de la Sra. Marcet, fijaron el laissez ­faire en la mente popular, como conclusión práctica de la economía política ortodoxa. Con esta gran diferencia: que habiendo sido aceptada entretanto la visión malthusiana de la población por esta misma escuela de pensamiento, el optimista laissez-faire de la segunda mitad del siglo XVIII cedió su puesto al pesimista laissez-faire de la primera mitad del siglo XIX (14).

En las Conversations on political economy de la Sra. Marcet (1817), Caroline se mantiene tanto como puede en favor del control de los gastos del rico. Pero en la página 418 tiene que admitir la derrota:

CAROLINE. Cuanto más aprendo sobre este tema, más me siento convencida de que los intereses de las naciones, como los de los individuos, lejos de oponerse entre sí, están en el más perfecto acuerdo.

SRA. B. Las opiniones liberales amplias llevarán siempre conclusiones similares, nos enseñan abrigar sentimientos de benevolencia universal hacia los demás; de aquí la superioridad de la ciencia sobre el simple conocimiento práctico.

En 1850, las Easy lessons for the use of young people, del arzobispo Whately, que la Sociedad para la Promoción del Conocimiento Cristiano distribuía al por mayor, no admite ni siquiera aquellas dudas que la Sra. B. permitió ocasionalmente tener a Caroline. «Probablemente causa más daño que bien» -concluye el pequeño libro- «cualquier interferencia del Gobierno en las transacciones monetarias de los hombres, tanto si se arrienda como si se toma en arriendo, o en las compra­ventas de cualquier clase.» La verdadera libertad es «que a cada hombre debe dejársele en libertad de disponer de su propiedad, de su tiempo, fuerza y habilidad, en cualquier modo que él pueda pensar que le conviene, supuesto que no perjudique a sus vecinos».      .

En pocas palabras, el dogma se había apropiado de la máquina educativa; había llegado a ser una máxima para ser copiada. La filosofía política, que los siglos XVII y XVIII habían forjado para derribar a reyes y prelados, se había convertido en leche para bebes y había entrado literalmente en el cuarto de los niños.

Finalmente, en las obras de Bastiat llegamos a la expresión más extravagante y poética de la religión del economista político. En sus Armonías económicas, dice:

Intento demostrar la Armonía de aquellas leyes de la Providencia que gobiernan la sociedad humana. Lo que hace que estas leyes sean armoniosas y no discordantes es que todos los principios, todos los motivos, todos los impulsos a la acción, todos los intereses, cooperan hacia un gran resultado final… y ese resultado es la aproximación indefinida de todas las clases hacia un nivel que siempre es creciente; en otras palabras, la igualación de los individuos en la mejora general.        

y cuando, como otros sacerdotes, traza su Credo, lo hace como sigue:

Creo que Él, que ha dispuesto el universo material, no ha apartado Su mirada del orden’ del mundo social. Creo que Él ha combinado y hecho que actúen en armonía tanto los agentes libres como las moléculas inertes… Creo que la invencible tendencia social es una aproximación constante de los hombres hacia un nivel moral, intelectual y físico común, con, al mismo tiempo, una elevación progresiva e indefinida de ese nivel. Creo que todo lo que se necesita para un desarrollo gradual y pacífico de la humanidad es que sus tendencias no sean obstaculizadas y que la libertad de sus movimientos no sea destruida.

Desde la época de John Stuart Mill, economistas con autoridad han reaccionado fuertemente contra todas las ideas semejantes. «Apenas un solo economista inglés de reputación»-como ha expresado el profesor Cannan- «se adherirá a un ataque frontal contra el socialismo en general» -aunque, como también añade- «casi todos los economistas, con reputación o sin ella están siempre a punto de polemizar en la mayoría de propuestas socialistas» (15). Los economistas ya no tienen ningún vínculo con las filosofías teológicas o políticas que dieron nacimiento al dogma de la armonía social, y su análisis científico les lleva a’ conclusiones diferentes.

Cairnes, en la conferencia introductoria sobre «Economía política y laissez-faire”, que pronunció en el University College de Londres, en 1870, fue tal vez el primer economista ortodoxo que dirigió un ataque frontal contra el laissez-faire en general. «La máxima del laissez-faire» -declaró- «no tiene base científica alguna, y a lo sumo es una simple y hábil regla práctica» (16). Esta ha sido, en los cincuenta años últimos, la opinión de todos los economistas importantes. Una parte del trabajo más importante de Alfred Marshall -por poner un ejemplo- se dedicó a la explicación de los principales casos en los que el interés privado y el interés social no estaban en armonía. Sin embargo, la actitud cauta y nada dogmática de los mejores economistas no ha prevalecido contra la opinión general de que un laissez-faire individualista es lo que ellos debieron enseñar y lo que de hecho enseñaron.

III

Los economistas, como otros científicos, han escogido las hipótesis de las que parten, que ofrecen a los principiantes, porque es lo más simple y no porque es lo más próximo a los hechos. En parte por esta razón, pero en parte -lo admito­ porque se han visto sesgado s por las tradiciones sobre la materia, han empezado suponiendo un estado de cosas en el que la distribución ideal de los recursos productivos puede producirse a través de la actuación independiente de los individuos, mediante el método de prueba y error, de tal modo que aquellos individuos que actúan en la dirección correcta eliminarán por la competencia a aquellos que lo hacen en la dirección equivocada. Esto implica que no debe haber piedad ni protección para aquellos que embarcan su capital o su trabajo en la dirección errónea. Es un método que permite el ascenso de los que tienen más éxito en la persecución del beneficio, a través de una lucha despiadada por la supervivencia, que selecciona al más eficiente mediante la bancarrota del menos eficiente. No cuenta el coste de la lucha, sino sólo los beneficios del resultado final, que se supone son permanentes. Siendo el objeto de la vida cortar las hojas de las ramas hasta la mayor altura posible, la manera más plausible de alcanzar este fin es permitir que ¡as jirafas con el cuello más largo dejen morir de hambre a las que lo tienen más corto.

Concordando con este método de alcanzar la distribución ideal de los instrumentos de producción entre los diferentes fines, hay un supuesto similar sobre el modo de alcanzar la distribución ideal de lo que está disponible para el consumo.

En primer lugar, cada individuo descubrirá cuál entre los objetos posibles de consumo, él desea más, por el método de prueba y error «en el margen», y de esta manera no sólo cada consumidor distribuirá su consumo más ventajosamente, sino que cada objeto de consumo encontrará su camino hacia la boca del consumidor cuya satisfacción es la mayor cuando se la compara con la de los demás, porque ese consumidor ofrecerá más que los otros. Así, si dejamos que las jirafas se comporten libremente, (1) se cortará la máxima cantidad de hojas, porque las jirafas con el cuello más largo, a fuerza de matar de hambre a las otras, se colocarán más cerca de los árboles; (2) cada jirafa tratará de tomar las hojas que le parezcan más suculentas entre las que estén a su alcance; y (3) las jirafas a las que apetezca una hoja dada más que cualquier otra, se estirarán al máximo para alcanzarla. De esta manera, más y más jugosas hojas serán engullidas, y cada hoja alcanzará la garganta que ella crea que ha acreditado un mayor esfuerzo.

Sin embargo, este supuesto de condiciones en las que la selección natural sin limitaciones lleva al progreso, sólo es uno de los dos supuestos provisionales que, tomados como verdad literal, se han convertido en los contrafuertes gemelos del laissez-faire. El otro es la eficacia, y ciertamente la necesidad, de la oportunidad para hacer dinero privado ilimitadamente, como un incentivo al máximo esfuerzo. En condiciones de laissez-faire aumenta el beneficio del individuo que, por habilidad o por buena fortuna, se halla con sus recursos productivos en el lugar correcto y en el tiempo apropiado. Un sistema que permite al individuo industrioso o afortunado cosechar la totalidad de los frutos de esta coyuntura ofrece evidentemente un inmenso incentivo para la práctica del arte de estar en el sitio adecuado y en el tiempo oportuno. De esta manera, uno de los motivos humanos más poderosos, es decir, él amor del dinero, se empareja con la tarea de distribuir los recursos económicos del modo mejor calculado para aumentar la riqueza.

El paralelismo entre el laissez-faire económico y el darwinismo, que ya se ha advertido brevemente, se ve ahora, como Herbert Spencer fue el primero en reconocer, que es muy estrecho. Al igual que Darwin invocó el amor sexual, que actúa a través de la selección sexual, como ayuda de la selección natural mediante la competencia, para dirigir la evolución a lo largo de las líneas que serían tan deseables como efectivas, así el individualista invoca el amor del dinero, actuando a través de la persecución del beneficio, como ayuda de la selección natural; para obtener la producción en la escala más grande posible de lo que se desea con más fuerza, medido por el valor de cambio.

La belleza y la simplicidad de una teoría semejante son tan grandes que es fácil olvidar que no se deduce de los hechos, sino de una hipótesis incompleta introducida en aras de la simplicidad. Aparte de otras objeciones que se mencionarán más adelante, la conclusión de que los individuos que actúan independientemente para su propio provecho producirán el mayor agregado de riqueza depende de una variedad de supuestos irreales, en el sentido de que los procesos de producción y consumo no son de ninguna manera orgánicos, que existe un conocimiento previo suficiente de las condiciones y requisitos y de que existen oportunidades adecuadas de obtener este conocimiento. Porque los economistas, generalmente, dejan para una etapa posterior de su argumentación las complicaciones que aparecen -(1) cuando las unidades eficientes de producción son grandes en relación con las unidades de consumo, (2) cuando los gastos generales o costes comunes están presentes, (3) cuando las economías internas tienden a la agregación de la producción, (4) cuando el tiempo necesario para el ajuste es largo, (5) cuando la ignorancia prevalece sobre el conocimiento, y (6) cuando los monopolios y las concentraciones interfieren en la igualdad en la negociación-, dejan para un estadio posterior su análisis de los hechos reales. Además, muchos de aquellos que reconocen que la hipótesis simplificada no corresponde con precisión al hecho concluyen, sin embargo, que representa lo que es «natural» y, por tanto, ideal. Consideran la hipótesis simplificada como salud, y las complicaciones adicionales como enfermedad.

Sin embargo, además de esta cuestión de hecho, hay otras consideraciones, bastante familiares, que nos llevan directamente al cálculo del coste y del carácter de la propia lucha competitiva y la tendencia a que la ‘riqueza se distribuya donde no es muy apreciada. Si nos preocupa el bienestar de las jirafas, no debemos pasar por alto los sufrimientos de los cuellos más cortos que están muertos de hambre o las dulces hojas que caen al suelo y son pisoteadas en la lucha, o el hartazgo de las que tienen el cuello largo, o el mal aspecto de ansiedad o voracidad agresiva que nubla los pacíficos rostros del rebaño.

Pero los principios del laissez-faire han tenido otros aliados, además de los manuales de economía. Debe admitirse que han sido confirmados en las mentes de pensadores profundos y del público razonable por la escasa calidad de las propuestas alternativas: el proteccionismo por un lado y el socialismo marxista por el otro. Sin embargo, estas doctrinas se caracterizan, no sólo o principalmente por infringir la presunción general en favor del laissez-faire, sino por la simple falacia lógica. Ambos son ejemplos de pobreza de Pensamiento, de incapacidad para analizar un proceso y seguido hasta su conclusión. Los argumentos contra ellos, aunque reforzados por el principio del laissez-faire, en rigor no lo necesitan. De los dos, el proteccionismo es, por lo menos, plausible, y las fuerzas que trabajan por su popularidad no son de extrañar. Pero el socialismo marxista ha de permanecer siempre como un portento para los historiadores de la opinión, cómo una doctrina tan ilógica y tan torpe puede haber ejercido de modo tan poderoso y duradero una influencia sobre las mentes de los hombres y, a través de ellas, sobre los acontecimientos de la historia. De alguna manera, las evidentes deficiencias científicas de estas dos escuelas contribuyeron grandemente al prestigio y autoridad del laissez-faire decimonónico.

Tampoco ha animado la más notable divergencia en la acción social centralizada a gran escala -el régimen de la última guerra- a los reformadores ni ha disipado los antiguos prejuicios. Hay mucho que decir, ciertamente, sobre ambos extremos. La experiencia de la guerra en la organización de la producción socializada ha dejado a algunos observadores próximos optimistamente ansiosos de repetida en condiciones de paz. El socialismo de guerra alcanzó incuestionablemente una producción de riqueza en una escala mucho mayor de la que nosotros hayamos conocido nunca en paz, pues aunque los bienes y servicios producidos eran destinados a la extinción inmediata e inútil, no obstante eran riqueza, Sin embargo, la disipación del esfuerzo fue también prodigiosa, y la atmósfera de despilfarro y de no tener en cuenta el coste molestó a cualquier espíritu ahorrativo o providente.

Finalmente, el individualismo y el laissez-faire no podían, a pesar de sus profundas raíces en las filosofías políticas y morales de finales del siglo dieciocho y principios del diecinueve, haber asegurado su dominio perpetuo sobre la dirección de los asuntos públicos, si no hubiera sido por su conformidad con las necesidades y los deseos del mundo de los negocios de la época. Ellos llenaron de objeto a nuestros héroes de antaño, los grandes hombres de negocios. «Por lo menos la mitad del mejor talento en el mundo occidental» -acostumbraba a decir Marshall- «se dedica a los negocios». Una gran parte de «la imaginación más eminente» de la época estuvo empleada de este modo. Fue en las actividades de estos hombres donde estuvieron centradas nuestras esperanzas de progreso.

Los hombres de este tipo –escribió Marshall (19)– viven experimentando constantemente visiones cambiantes, modeladas en su propio cerebro, de los diferentes medios que pueden conducir1es al fin deseado; de las dificultades que la naturaleza pone en cada camino y de las estratagemas con que piensan que podrán vencer1as. Este esfuerzo imaginativo no es apreciado por el público, ya que no puede mostrarse exteriormente; su potencialidad está disciplinada por una fuerte voluntad; y su mayor gloria consiste en haber logrado grandes fines por medios tan sencillos que nadie llegue a saber, y sólo los expertos puedan adivinar, cuántos otros procedimientos, todos ellos más atractivos y brillantes para un observador precipitado, ha sido necesario descartar a favor del elegido. La imaginación de un hombre de este tipo se emplea: igual que la de un ajedrecista, en adivinar los obstáculos que pueden oponerse al desarrollo normal de sus ambiciosos planes y en desechar constantemente las jugadas brillantes por imaginarse las reacciones del adversario contra las mismas. La gran resistencia de su sistema nervioso figura al extremo opuesto, en la escala de la naturaleza humana, de la nerviosa irresponsabilidad de quienes conciban precipitadamente proyectos utópicos. Éstos pueden ser comparados a los malos ajedrecistas, quienes con fácil osadía resuelven rápidamente los problemas más difici1es moviendo ellos mismos todas las piezas, tanto las blancas como las negras.

Ésta es una excelente pintura del gran capitán de industria, del maestro del individualismo, que nos sirve al propio tiempo que se sirve a sí mismo, justamente como lo hace cualquier otro artista. Sin embargo, éste, a su vez, se está convirtiendo en un ídolo deslucido. Cada vez dudamos más de que sea él quien nos conduce de la mano al paraíso.

Todos estos elementos han contribuido a la tendencia intelectual corriente, al maquillaje mental, a la ortodoxia de la época. La fuerza de muchas de las razones originales ha desaparecido, pero, como de costumbre, la vitalidad de las conclusiones las sobrevive. Sugerir una acción social en favor del bien público de la ciudad de Londres es como discutir el Origen de las especies con un obispo de hace sesenta años. La primera reacción no es intelectual, sino moral. Una ortodoxia está en cuestión, y cuanto más persuasivos sean los argumentos, tanto más grave será la ofensa. Sin embargo, aventurándome en la cueva del monstruo aletargado, por lo menos he rastreado sus quejas y genealogía, de manera que demuestre que nos ha gobernado más por derecho hereditario que por mérito personal.

IV

Eliminemos los principios metafísicos o generales sobre los que, de cuando en cuando, se ha fundamentado el laissez-faire. No es verdad que los individuos tengan una «libertad natural» sancionada por la costumbre de sus actividades económicas. No existe un «convenio» que confiera derechos perpetuos sobre aquellos que tienen o sobre aquellos que adquieren. El mundo no se gobierna desde arriba, de manera que no siempre coinciden el interés privado y el social. No es dirigido aquí abajo de manera que coincidan en la práctica. No es una deducción correcta de los principios de la economía que el interés propio ilustrado produzca siempre el interés público. Ni es verdad que el interés propio sea generalmente ilustrado, más a menudo, los individuos que actúan por separado persiguiendo sus propios fines son demasiado ignorantes o demasiado débiles incluso para alcanzar éstos. La experiencia no demuestra que los individuos, cuando forman una unidad social, sean siempre menos clarividente s que cuando actúan por separado.

Por lo tanto, no podemos establecer sobre fundamentos abstractos, sino que debemos tratar en sus méritos en detalle, lo que Burke denominaba «uno de los problemas más delicados en legislación, es decir, determinar lo que el Estado debe asumir para dirigir por la sabiduría pública, y lo que debe dejar, con tan poca interferencia como sea posible, al esfuerzo individual» (17). Hemos de distinguir ante lo que Bentham, en su olvidada pero útil nomenclatura, acostumbraba a denominar Agenda No-Agenda. Y hacer esto sin la presunción previa de Bentham de que la interferencia es, al mismo tiempo, «generalmente inútil» y «generalmente perniciosa» (18) Tal vez la principal tarea de los economistas en esta hora sea distinguir de nuevo la Agenda del gobierno de la No-Agenda; y la tarea pareja de los políticos sea ingeniar formas de gobierno dentro de una democracia que sean capaces de cumplir la Agenda. Ilustraré lo que pienso mediante dos ejemplos.

(1) Creo que, en muchos casos, la medida ideal para la unidad de control y organización está situada en algún punto entre el individuo y el Estado moderno. Sugiero, por tanto, que el progreso radica en el aumento del reconocimiento de los cuerpos semiautónomos dentro del Estado -cuerpos cuyo criterio de acción dentro de su propio campo es únicamente el bien público tal como ellos lo entienden, y de los cuales están excluidos los motivos de reflexión de interés privado; aunque todavía pueda ser necesario dejarles algún lugar, hasta que el ámbito del altruismo de los hombres se amplíe al interés de grupos particulares, clases o facultades-, cuerpos que en el curso ordinario de los negocios son principalmente autónomos dentro de sus limitaciones prescritas, pero que están sujetos en último término a la soberanía de la democracia expresada a través del Parlamento.

Propongo una vuelta, si así puede decirse, hacia las concepciones medievales de autonomías separadas. Pero, al menos en Inglaterra, las corporaciones son un modo de gobierno que jamás ha dejado de ser importante y es consustancial a nuestras instituciones. Es fácil dar ejemplos de lo qUe ya existe, de autonomías separadas que han tomado la modalidad que he dicho o se están acercando a ella: las universidades, el Banco de Inglaterra, el Puerto de Londres, incluso tal vez las compañías de ferrocarril. En Alemania hay, sin duda, instancias análogas.

Pero más interesantes que éstas es la tendencia de las instituciones capitalistas, cuando han alcanzado una cierta edad y tamaño, a aproximarse al status de las corporaciones públicas más que al de la empresa privada individualista. Uno de los desarrollos más interesantes e inadvertido s de las recientes décadas ha sido la tendencia de la gran empresa a socializarse. En el crecimiento de una gran institución -particularmente un gran ferrocarril o una gran empresa de utilidad pública, pero también un gran banco o una gran compañía de seguros- se llega a un punto en el que los propietarios del capital, es decir, los accionistas, están casi enteramente disociados de la dirección, con el resultado de que el interés personal directo de la última en la persecución del mayor beneficio viene a ser completamente secundario. Cuando se alcanza este estadio, la estabilidad general y el prestigio de la institución son más tenidos en cuenta por la dirección que el beneficio máximo por los accionistas. A éstos debe bastarles con percibir dividendos convencionalmente adecuados; pero una vez que esto queda asegurado, el interés directo de la dirección consiste a menudo en evitar las críticas del público y de los clientes de la empresa. Éste es particularmente el caso si su gran tamaño o su posición semimonopolista atraen la atención del público y la hacen vulnerable a los ataques de éste. Tal vez el ejemplo extremo de esta tendencia en el caso de una institución, teóricamente la propiedad sin limitaciones de personas privadas, sea el Banco de Inglaterra. Es casi cierto decir que no hay ninguna clase de personas en el reino en quienes ‘menos piense el gobernador del Banco de Inglaterra, cuando decide sobre su política, que en sus accionistas. Sus derechos, más allá de su dividendo convencional, se han hundido en las proximidades del cero. Pero lo propio es particularmente cierto en muchas otras grandes instituciones. A medida que pasa el tiempo, están socializándose por sí mismas.

No se trata de una ganancia pura. Las mismas causas promueven el conservadurismo y la decadencia de la empresa. De hecho, ya tenemos en estos casos muchos de los defectos, así como de las ventajas, del socialismo de Estado. Sin embargo, aquí vemos, creo, una línea natural de evolución. La batalla del socialismo contra el beneficio privado ilimitado está siendo ganada en detalle, hora por hora. En estos campos particulares -continúa siendo agudo en otras partes- éste no es ya el problema apremiante. No hay, por ejemplo, ninguna cuestión política de las que se consideran importantes que sea tan realmente intrascendente, tan irrelevante para la reorganización de la vida económica de la Gran Bretaña, como la nacionalización de los ferrocarriles.

Es verdad que muchas grandes empresas, particularmente empresas de servicios públicos y otras, requieren un gran capital fijo, incluso necesitan estar semisocializadas. Pero debemos ser flexibles al contemplar las formas de este semisocialismo. Debemos aprovechar por completo las tendencias naturales de la época, y probablemente debemos preferir corporaciones semiautónomas a órganos del gobierno central de los que son directamente responsables los ministros del Estado.

Critico el socialismo de Estado doctrinario, no porque aspire a poner los impulsos altruistas de los hombres al servicio de la sociedad, o porque parta del laissez-faire, o porque reduzca la libertad natural del hombre para conquistar el mundo, o porque tenga valor para realizar experimentos audaces. Aplaudo todas estas cosas. Lo critico porque pierde la significación de lo que está ocurriendo realmente; porque, de hecho, es poco más que una reliquia cubierta de polvo de un plan para afrontar los problemas de hace cincuenta años, basado en una comprensión equivocada de lo que alguien dijo hace cien años. El socialismo de Estado del siglo XIX procede de Bentham, la libre competencia, etc., y es una versión, en algunos aspectos más clara y en otras más confusas, de la misma filosofía en la que se basa el individualismo decimonónico. Ambos ponen igualmente todo su énfasis en la libertad, el uno negativamente para evitar las limitaciones de la libertad existente, el otro positivamente para destruir los monopolios naturales o adquiridos. Son reacciones diferentes a la misma atmósfera intelectual.

(2) A continuación llegamos a un criterio de la Agenda que es particularmente relevante en relación con lo que es urgente y deseable hacer en el próximo futuro. Debemos tender a separar aquellos servicios que son técnicamente sociales de aquellos que son técnicamente individuales. La Agenda del Estado más importante no se refiere a aquellas actividades que los individuos privados ya están desarrollando, sino a aquellas funciones que caen fuera de la esfera del individuo, aquellas decisiones que nadie toma si el Estado no lo hace. Lo importante para el gobierno no es hacer cosas que ya están haciendo los individuos, y hacerlas un poco mejor o un poco peor, sino hacer aquellas cosas que en la actualidad no se hacen en absoluto.

No es mi propósito en esta ocasión desarrollar políticas prácticas. Por tanto, me limito a enumerar algunos ejemplos de lo que quiero decir, entre aquellos problemas sobre los que he reflexionado más.

Muchos de los mayores males económicos de nuestro tiempo son la consecuencia del riesgo, la incertidumbre y la ignorancia. Ello es así porque los individuos particulares, afortunados en situación o capacidad, pueden aprovecharse de la incertidumbre y de la ignorancia, y también porque por la misma razón los grandes negocios son a menudo una lotería, existen grandes desigualdades de riqueza; y estos mismos factores son también la causa del desempleo del trabajo, o de la frustración de expectativas razonables de negocio, y del deterioro de la eficiencia y de la producción. Sin embargo, el remedio no está al alcance de la acción de los individuos; incluso puede que convenga a sus intereses agravar la enfermedad. Creo que el remedio para estas cosas ha de buscarse en parte en el control deliberado del dinero y del crédito por medio de una institución central, y en parte en la recogida y publicación en gran escala de datos relativos a la situación económica, incluyendo la publicidad completa, si es necesario por ley, de todos los hechos económicos que sea útil conocer. Estas medidas involucrarían a la sociedad en el ejercicio de la inteligencia directiva a través de algún órgano de acción apropiado sobre muchos de los enredos internos de los negocios privados, aunque dejarían en libertad la iniciativa y la empresa privadas. Aun suponiendo que estas medidas se mostraran insuficientes, nos proporcionarían un mejor conocimiento del que tenemos ahora para dar el siguiente paso.

Mi segundo ejemplo se refiere a los ahorros y a la inversión. Creo que hace falta alguna acción coordinada de juicio inteligente en la medida en que es deseable que la comunidad como un todo ahorre, en la medida en que estos ahorros vayan al exterior en forma de inversiones extranjeras, y si la organización actual del mercado de inversión distribuye los ahorros por los canales más productivos para el país. No creo que estos asuntos tengan que dejarse enteramente al arbitrio de la opinión y de los beneficios privados, como ahora.

Mi tercer ejemplo se refiere a la población. Ya ha llegado el momento en que cada país necesita una política nacional meditada sobre qué tamaño de la población, mayor, igualo menor que el actual, es más conveniente. Y habiendo establecido esta política, debemos tomar las providencias para desarrollada. Puede llegar el tiempo, un poco más adelante, en que la comunidad como un todo deba prestar atención tanto a la cualidad innata como a las simples cifras de sus futuros miembros.

(20)

Estas reflexiones se han dirigido hacia las mejoras posibles en la técnica del capitalismo moderno por medio de la agencia de la acción colectiva. No hay nada en ellas seriamente incompatible con lo que me parece es la característica esencial del capitalismo, es decir, la dependencia de un intenso atractivo por hacer dinero y por los instintos de amor al dinero de los individuos como principal estímulo de la máquina económica, Ni debo desviarme, tan cerca del final, hacia otros campos. Sin embargo, hago bien en recordarles, en conclusión, que las discusiones más vehementes y las divisiones de opinión más profundamente sentidas se producirán probablemente en los próximos años, no en torno a cuestiones técnicas, en las que los argumentos por ambas partes son principalmente económicos, sino en torno a aquellas que, a falta de mejores palabras, pueden denominarse psicológicas o, tal vez, morales.

En Europa, o al menos en algunas partes de Europa -pero no, pienso, en los Estados Unidos de América- existe una reacción latente, algo difusa, en contra de fundamentar la sociedad, en la medida en que lo hacemos, en alimentar, animar y proteger los motivos monetarios de los individuos. Una preferencia por organizar nuestros asuntos de tal manera que el motivo monetario fuera lo más pequeño posible, en lugar de ser lo mayor posible, no necesita ser enteramente apriori, sino que puede basarse en la comparación de experiencias. Diferentes personas, de acuerdo con su elección de profesión, ven que el motivo monetario juega un papel mayor o menor en su vida diaria, y los historiadores pueden hablamos sobre otras fases de la organización social en las que este motivo ha jugado un papel mucho menor que en la actualidad. La mayoría de religiones y la mayoría de filosofías critican, por decido de un modo discreto, un modo de vida que esté influido principalmente por consideraciones de beneficio monetario personal. Por otra parte, la mayoría de los hombres de hoy rechazan las nociones ascéticas y no dudan de las ventajas reales de la riqueza. Además, les parece obvio que uno no pueda prescindir del motivo monetario y que, aparte de ciertos abusos admitidos, éste juega bien su papel. En resumen, el hombre medio desvía su atención del problema y no tiene una idea clara de lo que realmente piensa y siente sobre toda esta confusa cuestión,

La confusión del pensamiento y del sentimiento lleva a la confusión del lenguaje, Mucha gente, que está realmente criticando al capitalismo como modo de vida, argumenta como si lo estuviera haciendo sobre la base de su ineficiencia para alcanzar sus propios objetivos, Por el contrario, los devotos del capitalismo son a menudo indebidamente conservadores, y rechazan las reformas de su técnica, que podrían realmente reforzado y conservado por miedo de que puedan resultar ser los primeros pasos hacia fuera del propio capitalismo. Sin embargo, puede llegar un día en el que veamos más claro que ahora cuándo estamos hablando del capitalismo como una técnica eficiente o ineficiente, y cuándo estamos hablando de él como algo deseable o cuestionable en sí mismo. Por mi parte, pienso que el capitalismo, dirigido con sensatez, puede probablemente hacerse más eficiente para alcanzar fines económicos que cualquier sistema alternativo a la vista, pero que en sí mismo es en muchos sentidos extremadamente cuestionable. Nuestro problema es construir una organización social que sea lo más eficiente posible sin contrariar nuestra idea de un modo de vida satisfactorio.

El siguiente paso adelante debe venir, no de la agitación política o de los experimentos prematuros, sino del pensamiento. Necesitamos aclarar nuestros propios sentimientos mediante un esfuerzo de la mente. En la actualidad, nuestra simpatía y nuestra opinión propenden a estar en lados diferentes, lo que constituye un estado mental angustiado y paralizante. En el campo de la acción, los reformadores no tendrán éxito hasta que puedan perseguir firmemente un objetivo claro y definido, con sus inteligencias y sentimientos en sintonía. No hay ningún partido en el mundo, en el momento actual, que me parezca estar persiguiendo objetivos correctos por medio de métodos correctos. La pobreza material proporciona el incentivo para cambiar precisamente en situaciones en las que hay muy poco margen para la experimentación. La prosperidad material suprime el incentivo precisamente cuando no sería arriesgado probar suerte. Europa carece de medios, América de la voluntad, para dar algún paso. Necesitamos una nueva serie de convicciones que broten naturalmente de un sincero examen de nuestros propios sentimientos íntimos en relación con los hechos exteriores.

Notas

 1- Locke, A letter concerning toleration.

2- An inquiry concerning the principles of morals, sección LX.

3- “Omito” -dice el arcediano Paley- “mucha perorata corriente sobre la dignidad y capacidad de nuestra naturaleza, la superioridad del alma sobre el cuerpo, de la parte racional sobre la parte animal de nuestra constitución; sobre la excelencia, el refinamiento y la delicadeza de algunas satisfacciones, y la indignidad, grosería y sensualidad de otras: porque sostengo que los placeres no se diferencian en nada más que en la continuidad e intensidad» (Principles of moral and political philosophy, libro 1, cap. 6).

4- Leslie Stephen, English thought in the Eighteenth Century, 11, 192.

5- Godwin llevó el laissez-faire tan lejos que pensó que todo gobierno era un mal, en lo cual estuvo Bentham casi de acuerdo. La doctrina de la igualdad se convierte con él en una de individualismo extremo, rayano en la anarquía. «El ejercicio universal de la opinión privada» -dice- «es una doctrina tan inefablemente maravillosa que el verdadero político sentirá ciertamente una infinita repugnancia a admitir la idea de interferir en él” (véase Leslie Stephen, op. cit. 11, 277).

6- Se puede considerar con simpatía la opinión de Coleridge, tal como la resumió Leslie Stephen, de que «los utilitaristas destruyeron todo elemento de cohesión, hicieron de la sociedad una lucha de intereses egoístas y atentaron contra las mismas raíces de todo orden, patriotismo, poesía y religión».

7- «¿Qué debemos hacer para ayudaros?», preguntó Colbert. “Dejaros hacer”, respondió Legendre (N. del T.: En francés en el original).

8- Para la historia de la frase, véase Oncken, «Die Maxime Laissez faire et laissez passer», de donde están tomadas muchas de las citas siguientes. Las quejas del marqués de Argenson pasaron inadvertidas hasta que Oncken las puso de manifiesto, en parte porque los pasajes relevantes publicados durante su vida eran anónimos (Journal oeconomique, 1751), ven parte porque sus obras no fueron publicadas de forma completa (aunque es probable que pasaran privadamente de mano en mano durante su vida) hasta 1858(Mémoires et journal inédit du Marquis d’Argenson).

9- “Para gobernar mejor, sería preciso gobernar menos» (N. del T.: En francés en el original).

10- “Puede decirse lo mismo en nuestras fábricas: la verdadera causa de su declive es la excesiva protección que se les otorga» (N.del T.: En francés en el original).

11- Sidgwick. Principles of political economy, p. 20.

12- Bentham utiliza la expresión «laissez-nous faire» (Works, p. 440).

13- Escrito en 1793, se publicó un capítulo en la Bibliothéque Britannique en 1798; se imprimió por primera vez de modo completo en la edición de Bowring de sus Works (1843)

14- Cf. Sidgwick, op. cit. p. 22: «incluso aquellos economistas que se adhirieron en lo principal a las limitaciones de la esfera del gobierno según Adam Smith, exigieron estas limitaciones de un modo más bien poco entusiasta y nada triunfal; no como admiradores del orden social hoy por hoy resultante de la «libertad natural»- sino como convencidos de que por lo menos es preferible a cualquier orden artificial por el que el gobierno pudiera sustituirlo».

15- Historia de las teorías de la producción distribución, p. 494.

16- Cairnes describió bien la (moción predominante» en el siguiente pasaje de la misma conferencia: «La noción predominante es que la economía política intenta demostrar que la riqueza puede acumularse más deprisa y distribuirse de manera más conveniente; es decir, que el bienestar humano puede promoverse de un modo más efectivo por el simple procedimiento de permitir que la gente actúe por si misma; es decir, dejando que los individuos sigan los dictados del interés propio. Sin limitados ni por el Estado ni por la opinión pública, en tanto que no incurran en violencia o fraude. Ésta es la doctrina conocida comúnmente como laissez-faire; y de acuerdo con ella, me parece que a la economía política se la considera generalmente como una especie de traducción científica de esta máxima, una justificación de la libertad de la empresa individual y del contrato como la solución única e idónea de todos los problemas industriales;»

17- “Posibilidades sociales de la caballerosidad económica», Economic Journal, XVII (1907), 9.

18- Citado por McCulloch en sus Principios de economía política.

19- Manual de economía política de Bentham publicado póstumamente en la edición de Bowring (1843).

20- El número del capítulo no aparece, por supuesto, en la edición original de Essays in persuasion (Nota del editor).

 

 

¿Quienes son los responsables?

Imagen sobrecogedora consecuencia del ataque con armas químicas en Siria AP La imagen es de las que perturban el sueño. Y abundan similares. Quizás por eso las ha aprovechado Donald Trump para lanzar más de medio centenar de misiles contra una base militar del gobierno sirio, a quien culpa de haber desatado un ataque con […]

a través de ¿Quiénes son los responsables? — El Periscopio

Un análisis profundo y detallado sobre la situación actual!!!

La imagen es de las que perturban el sueño. Y abundan similares. Quizás por eso las ha aprovechado Donald Trump para lanzar más de medio centenar de misiles contra una base militar del gobierno sirio, a quien culpa de haber desatado un ataque con gases químicos contra la población. Ni se ha molestado en esperar autorización de la ONU. Apenas dos meses y medio después de su llegada a la presidencia de los Estados Unidos, Trump emprende la tarea prevista de “hacer grande América otra vez”, unilateralmente, por las bravas, autoproclamándose gendarme del mundo.

Putin, desde Rusia, denuncia “agresión contra un miembro de la ONU”. Bashar Al Assad al mando, no es precisamente un gobernante modélico. Rige en Siria, en presidencia hereditaria, habiendo llevado a una cruenta guerra y miles de desplazados las protestas de aquella primavera árabe de 2011 que, literalmente, machacó. Luego llegó la degeneración. La comunidad internacional, en conjunto y por partes, le apoya y le ataca, según intereses. Añadamos los coros de las primeras filas, las retransmisiones. Hemos entrado ya, por supuesto, en la guerra de opiniones que disuaden la reflexión. Lo que se puede afirmar es que hoy no estamos más seguros, ni se ha parado conflicto alguno, sino todo lo contrario. Que esas atrocidades han de acabar, pero no lo harán a bombazos.

La imagen es abrumadora. El cuerpecillo inerte y desmayado de la niña. El hombre –muy probablemente su padre- que expresa dolor, rabia y desolación a partes iguales. Los sanitarios, derrota. Intensa y larga. Hemos visto ya esas miradas y esos rostros. En los campos de refugiados, de quienes huyen de Siria sin ir más lejos. Niños vivos que consuelan a sus progenitores. Niños que lloran o que ya no lloran siquiera. Bebés, sin vida, arrojados en las playas. A Aylan –cuya intolerable muerte iba a cambiarlo todo-  le ha salido tanta competencia por el favor de los medios y de la audiencia que ya nada conmueve más allá de unos días o unas horas.

Ya no se trata de si la mano ejecutora ha sido la del autócrata sirio o las de los rebeldes. Ambas, probablemente. Y quien colabora en la distancia, de una forma u otra. Trump no es inocente y menos con su ataque interesado. Ni Putin por supuesto. Ni la inoperante UE que, para una vez que se moja, lo hace entendiendoel bombardeo y el papel asumido por Trump. Ni cada uno de sus países. El gobierno español, por ejemplo con sus parabienes. Luego nos hemos enterado de que los barcos que han participado en el ataque tienen su base en España, en Rota, Cádiz, como parte del  escudo antimisiles de la OTAN. Otra vez,  colaborando en una acción ofensiva sin el paraguas de la ONU. 

 Comprensión tibia con la democracia y que no atisba el peligro potencial para la ciudadanía de Trump despidiendo su alocución con un “ Dios bendiga a América y al mundo entero“, siendo el primer presidente que extiende al mundo esa invocación.

Del tinglado forman parte importante los que comercian con la vida de las personas. O con el miedo y la presunta seguridad. ¿Quién te libra de un ataque químico? ¿Los misiles de Trump? ¿No sería más efectivo, racional, prudente, seguro, humano, acabar con el mal en origen? Las armas químicas son consideradas de destrucción masiva –estas sí- y están prohibidas por el derecho internacional y todas las convenciones. Ah, calla, que es la maldad humana, apuntan quienes se lavan las manos ayudando a que todo siga igual. Por más que la seguridad total no existe, no es posible bombardear camiones para que no atenten en nuestras ciudades como acaba de suceder en Estocolmo.

Es hora de señalar que son muchos más quienes llevan muerte, hambre, injusticia, dolor, a todos los conflictos, los cruentos y los incruentos. Aquel experimento que demostró en los 90 cuántos ciudadanos apretarían el botón destructor -para lograr un beneficio personal- si las víctimas estuvieran lejos, no las vieran y no les acarreara responsabilidades es de plena vigencia. Se hace a diario. Textualmente.

Hay múltiples acciones que conducen a esta degradación en la que tenemos situado al mundo. No es independiente apoyar políticas que priman la codicia sobre la justicia, con el aumento de la desigualdad. Es como abrir un grifo cuando el depósito está lleno. No se puede tolerar la corrupción, las trampas y la mentira y pensar que no tiene consecuencias. Directas son.

Cada paso torcido en el camino de la justicia, de la política, del bien común, de la verdad, nos acerca a las insufribles debacles. Y se aceptan los rostros de desolación como efectos tolerables.

Cada sapo que se traga en aras del bienestar propio, o de la complacencia con el poder indigno, o del total esto no se notará, de la autoexculpación en definitiva, lleva a ese universo de injusticia que produce tantos desmanes.

Cada titular que se afina, cada manipulación que se asume en obediencia conveniente, contribuye a la desinformación, y ésta a rumbos equivocados. Cada intoxicador que se alienta para disuadir la verdad en aras del espectáculo, va en el mismo sentido. Hay entretenimientos menos dañinos para la colectividad.

Considerar normal que el 1% de la humanidad acumule un patrimonio equivalente al que posee el 99% restante, no es inocente. Pero ha habido una senda, un contexto, que lo ha hecho posible. La ignorancia no exime de responsabilidad, y menos la buscada.

Y están quienes se inventan palabras, como “buenismo”, para justificar la barbarie e intentar convencer de que la barbarie no tiene solución. Quienes, desde posiciones interesadas, enfangan la crítica para sembrar confusión.

Los que aplauden al sheriff de América y a todos aquellos que ya ponen y pondrán sus botas sobre las sociedades de distintos puntos del mundo, aprietan botones que propulsan daños.

Se puede hacer algo, mucho, para borrar el dolor y la impotencia de los rostros y el corazón en Siria, en el Mediterráneo, en la América grande y la pequeña. En España, en Madrid, en Jaén, en Santiago, en La Palma, dondequiera que mires los encontrarás.

Lo realmente difícil de entender es que cuele un mundo basado en el salvajismo. Y que la estafa masiva a la que llamaron crisis haya alumbrado tal cosecha de fanáticos sin escrúpulos, barra la libre para todas las vilezas. Pueden que sea porque cuentan con un ejército disciplinado de colaboradores, que se apuntan sin siquiera saberlo, y no saben ver más allá de un palmo.

*Publicado en el diarioes 

¿Quiénes son los responsables?

El Periscopio

Un hombre lleva a una niña herida en el ataque con armas químicas en un hospital de Jan Shijún, Siria.
Imagen sobrecogedora consecuencia del ataque con armas químicas en Siria AP

La imagen es de las que perturban el sueño. Y abundan similares. Quizás por eso las ha aprovechado Donald Trump para lanzar más de medio centenar de misiles contra una base militar del gobierno sirio, a quien culpa de haber desatado un ataque con gases químicos contra la población. Ni se ha molestado en esperar autorización de la ONU. Apenas dos meses y medio después de su llegada a la presidencia de los Estados Unidos, Trump emprende la tarea prevista de “hacer grande América otra vez”, unilateralmente, por las bravas, autoproclamándose gendarme del mundo.

Putin, desde Rusia, denuncia “agresión contra un miembro de la ONU”. Bashar Al Assad al mando, no es precisamente un gobernante modélico. Rige en Siria, en presidencia hereditaria, habiendo llevado a una cruenta guerra y miles de desplazados las protestas de aquella primavera árabe de 2011…

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José Luis Sampedro, antídoto contra el ruido….

Cuatro años hace ya, este 8 de Abril, que nos dejó José Luis Sampedro. Tras cerrar un largo y fecundo ciclo vital. Este 2017 hubiera cumplido 100 años, se quedó en 96 sin perder facultades esenciales. Con esfuerzo y mucho amor, se le recuerda ahora en los actos de su centenario. En uno de ellos, […]

a través de José Luis Sampedro, antídoto contra el ruido — El Periscopio

¡Martina, la Rosa número trece!! 🌹

http://encuentrosconlasletras.blogspot.mx/2006/04/martina-la-rosa-nmero-trece_26.htmlc

¡Martina, la Rosa número trece!! 🌹

Ángeles López.
Martina, la rosa número trece.
Seix Barral. Barcelona, 2006.

Entre la ficción y la memoria, entre la búsqueda detectivesca y la intuición emocional… Así descubrimos, casi llegamos a ver, a esa Martina joven y trabajadora, animosa y asustada, deambulando por su Madrid de guerra y resistencia… Nos queda lo más valioso que puede darnos la literatura: la palpitación del tiempo, la melancolía de lo que pudo ser y no fue, la sensación de haber viajado mientras leíamos al país lejano del pasado.

Esas palabras son del prólogo que Antonio Muñoz Molina ha escrito para Martina, la rosa número trece, un conmovedor libro escrito por Ángeles López que acaba de publicar Seix Barral y cuenta la historia de una de aquellas muchachas que fusilaron sumariamente un 5 de agosto de 1939 ante las tapias del Cementerio del Este de Madrid.
Memoria y ficción se conjuran contra el olvido como único procedimiento para acercarse a aquellos años siniestros de hierro y fuego. Ángeles López, novelista, poeta y periodista, se suma a la imprescindible labor de rescate de la memoria que fue la base de La voz dormida o de Soldados de Salamina.
Ese procedimiento que une documentación e imaginación para llenar los huecos de la historia y para reconstruir la memoria es el que han utilizado antes en España Muñoz Molina, Dulce Chacón o Javier Cercas o Sebald en Alemania y Modiano en Francia.
Martina Barroso fue la número trece de aquellas casi niñas que se han ido erigiendo como un símbolo del horror de la dictadura y de la represión ciega del franquismo. Su historia, reconstruida por su sobrina-nieta Paloma y por Ángeles López, es la historia del terror indiscriminado y de la injusticia.
Esta no es, como se nos advierte en el libro, una historia más de la guerra civil y de la primera posguerra. Es, de ahí su fuerza, la historia individual de aquella muchacha que estuvo en el lugar equivocado en el momento equivocado. Buena hierba en mal lugar, se dice textualmente en la obra.

Escrita con agilidad periodística, con pulso e intensidad poéticos, con talento para la narración, Ángeles López utiliza pinceladas rápidas y precisas para dibujar un ambiente, para evocar una situación, para transmitir un estado de ánimo.
Hay en la narración de esta historia conmovedora un esfuerzo sostenido por incorporarse al interior del personaje, por introducirse en él para devolverlo reconstruido desde dentro con la voz verosímil que le presta la autora, para transmitir constantemente a los lectores esa sensación de vida al límite en un estilo cuidado y con una gran sutileza en las matizaciones psicológicas.
La delación, la detención, los interrogatorios, las ejecuciones se nos relatan en un texto que tiene un tono de reportaje, de crónica en la que conviven distintos géneros, técnicas y recursos como la medida alternancia entre lo exterior y lo interior, el diálogo y el monólogo en esa narración enla que junto con Martina hay otro referente fundamental que es su hermano Luis, teniente de la 33ª Brigada Mixta del ejército republicano.

El relato alterna pasado y presente, dos años (1939 y 2004) que son los del tiempo evocado y los del tiempo real, y dos voces narrativas: las de la alternancia de dos voces esenciales, Martina, la protagonista, y Paloma, su sobrina-nieta. De esa manera, combinando lo documental y lo novelesco, el periodismo y la imaginación, la ficción y la realidad, lo que fue y lo que pudo ser, se transitan estas galerías del dolor y estos laberintos de la memoria en un libro que su autora ha escrito (y se le nota) sobrecogida.

Santos Domínguez

Cultura Tlaxcalteca reedición 28 de marzo 2017.

 

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Original del 6 de junio de 2014: Cultura Tlaxcalteca

https://jestoryas.wordpress.com/2014/06/06/cultura-tlaxcalteca/ 

Cultura Tlaxcalteca

Buenas tardes tengan todas y todos Ustedes queridas(os) amigas(os), hoy les comparto una publicación que subí a mi blog: https://jestoryas.wordpress.com/  el 6 de junio de 2014. Tiene un significado muy especial para mí esta publicación; por la fecha y porque ha sido la publicación mía que más visitas –de 109 países- ha recibido en  JesToryAs Blog.

Estadísticas de la publicación. https://jestoryas.wordpress.com/2014/06/06/cultura-tlaxcalteca/

Desde el 6 de junio de 2014 al 27 de marzo de 2017 Cultura Tlaxcalteca ha recibido un TOTAL de: 14,579 visitas.

  • 2014, del el 6 de junio al 31 de diciembre: 496 visitas recibidas. 2 diarias en promedio.
  • 2015: 4,834 visitas recibidas. 13 diarias en promedio.
  • 2016: 7,695 visitas recibidas. 21 en promedio.
  • 2017, hasta el 27 de marzo: 1,554 visitas recibidas. 17 diarias en promedio.
  • El 27 de marzo de 2017: 24 visitas recibidas.

En cuanto a lo significa para mí la fecha de la primera publicación les diré que fueron los días del inicio de la época más difícil de mi vida, una temporada muy aleccionadora, de redescubrimiento del amor verdadero, la compasión, la fe y la misericordia; una época que cambio mi vida para siempre.

Hoy 28 de marzo de 2017 se reeditó la publicación, se incluyó un índice que creo ayuda a que los amables lectores a programar una lectura selectiva de los temas tratados que más cómoda le parezca.

Recomiendo que rimero lean el último capítulo, que bueno, así quedó desde el 2014, pero que personalmente considero uno de los más interesantes y creo que en especial también así lo considerarán mis paisanos de Nuevo León por la familiaridad de los lugares mencionados.

Enlace para ver la primera publicación de CULTURA TLAXCALTECA: https://jestoryas.wordpress.com/2014/06/06/cultura-tlaxcalteca/ 

Con un fuerte abrazo y especial cariño su amigo,

Jesús Torres Navarro.

Devociones populares

Los tlaxcaltecas legaron también a Nuevo León y al norte de México algunas devociones de profundo arraigo popular. El culto a Nuestra Señora del Roble, patrona de la arquidiócesis de Monterrey, es una de éstas. Hallada antes de 1635 en el hueco del tronco de un nogal, su origen tiene notoria similitud con el de Nuestra Señora de Ocotlán, en la ciudad de Tlaxcala, encontrada en el tronco de un ocote.

A una tlaxcalteca, Antonia Teresa, se debe el culto a la Purísima, en el barrio de este nombre, en Monterrey. Desde 1698 residía allí con Antonio Hernández, su marido. Hacia 1719 una gran avenida del río Santa Catarina aterrorizó a los moradores de la ciudad. La india llevó una pequeña escultura mariana a la ribera del río y el oleaje calmó sus ímpetus. El humilde jacal se convirtió en oratorio popular, que la piedad de doña Petra Gómez de Castro sustituyó en 1756, con una sólida y bella capilla de sillar. Doscientos diez años después, en 1946, el refinamiento artístico del arzobispo don Guillermo Tritschler y Córdova erigió en el mismo lugar el templo actual, obra del arquitecto Enrique de la Mora, premio nacional de arquitectura.

Uno de los cristos venerados con particular devoción es el Señor de Tlaxcala, en la parroquia de Bustamante. Esta bella escultura perteneció al bachiller Nicolás de Saldívar, “cura beneficiado de Ramos, Salinas y sus agregados”, en San Luis Potosí. En 1688 la donó a Bernabé García y Ana María, nobles caciques tlaxcaltecas feligreses suyos, mediante documentos que aprobó el doctor Felipe Galindo, obispo de Guadalajara. Establecido en 1692 el real y minas de Santiago de las Sabinas, al norte de Nuevo León, el matrimonio indígena pasó a poblarlo trayendo consigo la imagen. García murió allí; Ana María, su mujer, pasó a residir a San Miguel de Aguayo. Anciana, viuda y pobre, cedió el Cristo a los tlaxcaltecas, a cambio de que la alimentaran hasta su muerte. Hizo la donación en escritura de 19 de diciembre de 1715, otorgada ante el escribano Manuel de la Torre, cuyos protocolos se encuentran en el Archivo General de Notarías, de la ciudad de México. Anualmente, el 6 de agosto coincidiendo con la fiesta del Santo Cristo de la Capilla, de Saltillo el Señor de Tlaxcala es sacado en procesión por las calles de Bustamante. En 1800, el padre Francisco Antonio González de Paredes escribió y publicó una novena, antecedida de sucedidos prodigiosos obrados por la devota efigie.

Otra de las devociones tlaxcaltecas más populares es la del Señor de la Expiración, en ciudad Guadalupe. Refiere la leyenda que un asno, cargado con una gran caja de madera, llegó a la capillita primitiva; y asegura, además, que el mismo jumento hizo tañer la campana, haciendo que acudieran indios y frailes y se maravillaran de visita tan singular. Documentalmente se sabe que la escultura está en la parroquia desde 1715. Anualmente es sacada en procesión por las calles y su fiesta reúne a no menos de 10000 devotos. Hasta 1857 la imagen fue muchas veces conducida a Monterrey a iniciativa del ayuntamiento de la ciudad o del gobierno del estado. Uno de los misioneros, fray Antonio Manuel del Álamo, imprimió en México su novena, en 1827.

Muchas otras devociones populares, como la de Nuestra Señora de los Dolores, en Hualahuises; la de la Santa Cruz, en Villaldama; etc., constituyen la rica herencia tradicional tlaxcalteca en Nuevo León, y que no ha sido suficientemente divulgada ni aprovechada, al menos, como atracción turística…