Las conquistas de la igualdad

Las conquistas de la igualdad

En la sala de operaciones del Instituto Cervantes hay una exposición dedicada a «Los viajes de Ramón Menéndez Pidal». Entre los documentos que muestran las escalas del español en el mundo, la internacionalización de nuestra filología y la obra de don Ramón, se muestra un informe policial que me conmueve. Alude a doña María, doña María Goyri, o mejor a «Menéndez Pidal, señora de». Se trata de una nota escrita por Enrique Súñer, Presidente de la Comisión de Cultura y Enseñanza del Gobierno de Burgos, para dar cuenta de la personalidad de la filóloga que en 1900 se había casado con el insigne autor de La España del Cid.

Al informe no le falta precisión: «Menéndez Pidal, señora de: Persona de gran talento, de gran cultura, de una energía extraordinaria, que ha pervertido a su marido y a sus hijos. Muy persuasiva y de las personas más peligrosas de España. Es sin duda una de las raíces más robustas de la revolución».

El modo de presentar a María Goyri, por supuesto, recoge una larga tradición misógina en la que el mal vive encarnado en la presencia femenina. El Arcipreste de Hita compuso su elogio de las mujeres pequeñas porque en un frasco pequeño cabe menos veneno que en uno grande. Las inteligentes son las peores. Pero escrito en medio de una represión cruel, además de lo de siempre, me conmueve sobre todo el aire de vida privada que tiene la delación. Son compañeros de trabajo, aparentes amigos, conocidos de casa, los que vengan sus rencores con palabras que pueden costar la cárcel o la muerte de la persona sobre la que se permiten opinar en relación a su marido y sus hijos.

Cuenta Fernando Rodríguez Lafuente que Fernando Vela, secretario de redacción de la Revista de Occidente, se atemorizó mucho con el golpe de Estado de 1936, sin saber de qué bando iba a llegar el ataque. Ortega y Gasset le aconsejó que se defendiera de los conocidos a los que había rechazado una colaboración. Vestidos de uniforme y con pistola podían ser muy peligrosos. «¡Al suelo, que vienen los nuestros!», dicen que dijo Pío Cabanillas. Es una buena frase para resumir la vida de aparato de los partidos y algunas negociaciones políticas.

María Goyri, que hizo su viaje de novios con Menéndez Pidal por Castilla, realizando trabajos filológicos en aldeas perdidas, se especializó en el Romancero y en Lope de Vega. Pero supongo que la inquina reflejada en las palabras de Enrique Súñer se debe a que fue una de las primeras mujeres decididas a cursar estudios universitarios, algo escandaloso en el curso 1891-1892.

Jesús Antonio Cid, director de la Fundación Menéndez Pidal, publicó el libro María Goyri. Mujer y pedagogía (2016), en el que se ofrecen recuerdos personales de su experiencia pionera. Después de conseguir que cada profesor firmase un documento admitiendo en clase a una mujer, la facultad de Filosofía y Letras aceptó la matrícula. La rutina acordada fue la siguiente: al llegar a la facultad era conducida al Decanato, allí la recogía el profesor, la colocaba en el primer pupitre para vigilar cualquier exceso de sus compañeros y la devolvía al Decanato una vez que el bedel anunciaba el fin de la clase. Allí esperaba al profesor siguiente.

La inteligencia y el buen orgullo conmueven igual que la maldad. Algunos detalles de los recuerdos de María Goyri, defensora de la educación de la mujer y de la emancipación femenina, emocionan. El primero es que comprendió que tanta vigilancia sobre su persona al entrar en las aulas era un insulto a los hombres: «Consideraban al estudiante español insuficientemente civilizado para permanecer correcto ante una muchacha». La voluntad represiva suele ser en el fondo una evidencia de la corrupción de aquello que se pretender defender.

El otro detalle tiene que ver con el orgullo de lo conseguido. Al cabo de los años y al recordar aquellos catedráticos que la llevaban del Decanato al aula, le confesó al periodista Luis González de Linares en 1929: «Yo le aseguro a usted que si hoy quisieran seguir esta costumbre que acabo de referirle, no bastarían los catedráticos de todas las Universidades españolas para acompañar a las estudiantes de la Universidad Central».

Así es. Las transformaciones de lo privado son la única manera de sostener la emancipación pública. Le debemos mucho a hombres y mujeres de gran talento y energía extraordinaria, muy peligrosas por lo visto para España, que son capaces de pervertir lo que tienen al lado y de convertirse en las raíces más robustas de la revolución… Cada vez creo más en eso que en las grandes proclamas sin raíz.

Ella también

Ella también

Einstein obligó a firmar a su primera esposa un contrato humillante. Quemó sus cartas y jamás mencionó la aportación que hizo a su trabajo

LA LECTURA de la reciente novela de Nativel Preciado, El Nobel y la corista, en donde hace un genial retrato del Einstein mujeriego, me ha hecho recordar la perturbadora historia de Mileva Marić, la física y matemática serbia que fue la primera esposa del científico. Mileva y Einstein se conocieron en 1896 en el Instituto Politécnico de Zúrich, del que eran alumnos. Ella tenía 21 años; él, 17. Fue un amor a primera vista. Mileva había mostrado desde niña tanto talento que su padre decidió darle la mejor educación. Para comprender hasta qué punto esta actitud era rompedora, baste decir que el padre tuvo que pedir un permiso especial para que su hija pudiera estudiar Física y Matemáticas, dos carreras solo para varones. Era un mundo que les negaba todo a las mujeres.

Mileva y Albert empezaron a vivir y trabajar juntos, pese a la furibunda oposición de la madre de él. Que su amado la defendiera frente a su propia madre debió de crear en la joven un sentimiento de gratitud inacabable. Y así, cuando el profesor Weber admitió a Mileva para el doctorado, después de haber rechazado a Albert porque no le consideraba preparado, ella supeditó su aceptación a la inclusión de Einstein. Mileva, mejor matemática que él, revisaba los errores de su amante; sus correcciones abundan en los apuntes de Albert: “Ella resuelve mis problemas matemáticos”. A la joven le obsesionaba encontrar un fundamento matemático para la transformación de la materia en energía; compartió con Albert esta fascinación (las cartas se conservan) y a Einstein le pareció interesante la idea de su pareja. En 1900 terminaron un primer artículo sobre la capilaridad; era un trabajo conjunto (“le di una copia [al profesor Jung] de nuestro artículo”, escribió Einstein), aunque solo lo firmó él. ¿Por qué? Porque una firma de mujer desacreditaba el trabajo. Porque Mileva quería que Einstein triunfara para que se casara con ella (él había dicho que hasta que no pudiera mantenerla económicamente no lo haría). Por la patológica gratitud, dependencia psicológica y enfermiza humildad que el machismo inocula.

Y entonces comenzó, insidiosamente, la desgracia. En 1901, Mileva fue a Serbia a dar a luz secretamente a una niña de la que no volvió a saberse nada: quizá acabara en un orfanato. Poco después Einstein consiguió un empleo como perito en la Oficina de Patentes de Berna y, ya con un sueldo, se casaron. Según varios testimonios, mientras Albert trabajaba sus ocho horas al día, Mileva escribía postulados que luego debatía con él por las noches. Además cuidaba de la casa y del primer hijo, Hans Albert. “Seré muy feliz (…) cuando concluyamos victoriosamente nuestro trabajo sobre el movimiento relativo” (carta de Einstein a Mileva). En 1905 aparecieron en los Anales de la Física los tres cruciales artículos de Einstein firmados solo por él, aunque hay un testimonio escrito del director de los Anales, el físico Joffe, diciendo que vio los textos con la firma de Einstein-Marić.

Y la desgracia engordó. Tuvieron un segundo hijo, aquejado de esquizofrenia; Einstein se hizo famoso, se enamoró de su prima, quiso dejar a Mileva y ella se aferró enfermizamente a él. Comenzó entonces (hasta la separación en 1914) un maltrato psicológico atroz; hay un contrato que Einstein obligó a firmar a su mujer, un texto humillante de esclavitud. Pero siendo ese contrato aberrante, aún me parece peor lo que el Nobel hizo con el legado de Mileva: quemó sus cartas, no mencionó jamás su aportación, solo la citó en una línea de su autobiografía. Los agentes de Einstein intentaron borrar todo rastro de Marić; se apropiaron sin permiso de cartas de la familia y las hicieron desaparecer. También desapareció la tesis doctoral que Mileva presentó en 1901 en la Politécnica y que, según testimonios, consistía en el desarrollo de la teoría de la relatividad. No estoy diciendo que Einstein no fuera un gran científico: digo que ella también lo era. Pero él se empeñó en borrarla, y lo consiguió hasta 1986, cuando, tras la muerte de su hijo Hans Albert, se encontró una caja llena de cartas que tuvieron grandes repercusiones científicas. Pese a ello, Mileva sigue aplastada bajo el rutilante mito de Einstein. Así de mezquinas y de trágicas son las consecuencias del sexismo.

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Rosa Montero

 

Sol Arri: «Creo que si hay miedos en la poesía, ésta no está cumpliendo su propósito» — Liberoamérica

Sol Arri es una joven escritora nacida el 14 de julio del año 2000 en Ciudad de Buenos Aires, Argentina. Comenzó a escribir poesía a los quince años y a sus dieciocho, ya tiene cerca de ciento treinta poemas escritos. Su predilección por las letras la llevó a inscribirse en la carrera Artes de la

Escritura en la Universidad Nacional de las Artes, la cual está cursando actualmente. Estudia francés, inglés, da clases particulares; milita desde hace dos años en una agrupación política y desde hace cuatro dentro del feminismo.

En estos días, la entrevisté por su libro de poesía (rêve)rdecer (Niña Pez, 2019), recién sacado del horno. Allí hallamos versos ingeniosos y de una gran madurez.

  • ¿A qué edad empezaste a escribir poesía por tu cuenta y cómo se dio? ¿Quién te inspiró?

Descubrí la poesía cerca de mis catorce años y me animé a empezar a escribirla a los quince. Un hecho curioso es que todos mis primeros poemas son en inglés: creo que es por un tema de intentar hacer un poco más impersonal algo tan íntimo como la poesía. Siendo que el inglés no es mi lengua nativa, creo que intentaba no quedar tan expuesta al escribir en ese idioma. Cuando empecé a conectarme un poco más con mis sentimientos, pude hacer la transición al español.

Una gran influencia, y quien me introdujo en el mundo de la poesía, fue mi tía: ella también es quien escribió el prólogo de mi libro. En torno a qué situación concreta me llevó a escribir poesía, creo que puedo afirmar que fue mi primer enamoramiento: la primera vez que sentí cosas fuertes por alguien (y al principio, pensaba que no era recíproco; terminó siéndolo, a medias) y necesité descargar todos esos sentimientos en algún lado.

  • ¿Cómo fue que se te ocurrió publicar con la editorial Niña Pez?

Nuevamente, fue mi tía quien insistió en que lo hiciera. A fines del año pasado me había enviado la convocatoria y yo no le di mucha importancia y luego, en febrero de este año, me la envió de nuevo. Estaba atravesando un momento de muchos cambios en mi vida y decidí probar mandando mis poemas, algo que tal vez no hubiese hecho en otro momento de mi vida. Seleccioné veinticinco poemas, los ordené de una forma en la que para mí contaban una historia y separé en tres partes; lo envié y recibí una hermosa respuesta de parte de Jessica Boianover, quien creó Niña Pez, diciéndome que les gustaría editar mi primer libro. De ahí en adelante, todo fue un camino muy vertiginoso, pero increíblemente hermoso, que concluyó en la publicación de (rêve)rdecer.

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  • ¿Se tocan con mucha pasión los temas del empoderamiento y la libertad, ¿qué te empodera?

El empoderamiento y la libertad son pilares fundacionales del feminismo que milito día a día. Creo que la militancia misma (en todas sus formas), tener ambiciones y proyectos son en sí cosas que me empoderan: hacer cosas por mí misma y no para complacer a un tercero, tomar las riendas de mi propia vida. Esos son hechos que me hacen sentir bien, que me ayudan a darme cuenta de que no necesito de nadie más (aunque sí sea hermoso compartir experiencias y vida con otra gente): eso es el empoderamiento para mí, el estado máximo de control sobre mis decisiones y acciones. Poder escribir sobre mis propios sentimientos e incluso sobre complacerme a mí misma, es algo que no hubiese creído posible algunos años atrás: mi crecimiento personal tanto como mujer y como poetisa es la mayor muestra de empoderamiento que se me ocurre.

  • Escribiste «Nado en el cielo, vuelo en el mar». ¿Alguna vez te sentiste como un pez fuera del agua?

Sobre todo en mi momento de transición entre la primaria y la secundaria, cuando me estaba construyendo como persona y entendiendo cómo me quería parar frente a la vida. Eso terminó cuando construí mi grupo de amigas y amigos (que por suerte sigo manteniendo) y logré reencontrarme desde otro lugar con quienes solían ser mis amigas. Por lo demás, siempre me quedé cerca de las personas y situaciones que me hicieran sentir cómoda y comprendida.

  • En tus poemas aparece bastante la luna, ¿qué representa para vos?

Creo que las/os poetas en general tenemos cierta fijación con la luna: es una cuestión, en mi caso, de que aparece a la noche al igual que todos mis poemas. Lo nocturno tiene un rol central no sólo en la temática de lo que escribo, sino también en el momento en que escribo. Me atrevería a decir que la mayor parte de mis poemas fueron escritos durante la noche: el cielo, la oscuridad o tal vez incluso la soledad son elementos que me hacen reflexionar muy seguido. Y por supuesto, el factor estético: la luna como vigilante eterna, ilumina todo sin siquiera tener luz propia. Siempre que necesité inspiración, miré para arriba de noche (de hecho, el poema “Vaivén” de mi libro lo escribí enteramente observando la luna desde mi balcón).

  • ¿Cómo es eso que figura en la contratapa de que cualquiera puede sentirse identificado con lo que se lee en este libro?

Es más una expresión de deseo: el querer que todas/os puedan sentirse identificadas/os, de cualquier forma, con algo de lo que yo haya escrito. También tiene mucho que ver con el “popularizar” la poesía: la historia de la literatura la ha relegado a un lugar en el que pareciera ser solamente accesible para gente erudita en extremo, con un entendimiento mayor del análisis literario. Eso es todo contra lo que quiero luchar cuando escribo: lograr que se la separe de esa estigmatización, que deje de ser algo inaccesible y que cualquier persona que lea pueda interpretarlo desde su propia subjetividad sin necesidad de ser un(a) crítico/a literario o de tener conocimientos literarios. Que interpele el día a día de todas/os, los sentimientos, las vivencias. Soy fiel creyente de que, si no escribimos poesía accesible, no deberíamos escribirla en lo absoluto.

  • ¿Cuál es tu mayor miedo a la hora de escribir poesía? ¿O no hay miedos?

El terreno de la poesía (y la literatura en general) es uno de los espacios más seguros que conozco. Es un espacio que te permite explorar, preguntar, acotar o contradecir lo que sea sin miedo a ser juzgada o estar equivocada: y si hay miedos en la vida, se pueden vencer escribiendo acerca de ellos. Creo que si hay miedos en la poesía, ésta no está cumpliendo su propósito: si hay algo que busca hacer la poesía es poner en palabras sentimientos tan abstractos y aparentemente inalcanzables como el amor, la lujuria, la tristeza o el miedo. Un poco como la física, que también busca explicar cosas que vivimos todos los días. Y una vez que los ponés en palabras, que escribís sobre ellos, lográs un nivel de extrañamiento tal que te permite dejar de verlos como algo que te persigue y más como algo natural que hay que atravesar en las diferentes etapas de nuestra vida. Ya no te atraviesan de forma agobiante, sino que (por lo menos en mi experiencia) lográs dejarlos en el papel y que allí queden: después está en cada una/o el querer releerlos y revivirlos o no.

♣ A continuación, un poema que integra el nuevo libro:

Epílogo

¿Qué son las flores?
¿son su olor, su color, su textura?
¿son quien las riega?
¿son el tiempo que perduran?
¿son la cantidad de abejas que alimentan?
¿son la fortaleza de su tallo, la longitud de sus raíces?
¿son la cantidad de ojos que atraen
y manos que quieren arrancarlas?
¿y qué es el viento?
¿es las palabras que arrastra, los olores?
¿es las cabelleras que despeina?
¿es los pulmones que lo reclaman?
¿es los árboles que derriba?
¿es las hamacas que mece?
¿y qué soy yo?
¿soy como me dejo tratar?
¿soy los cuerpos que abrazo?
¿soy las lágrimas que emito?
¿soy la cantidad de poemas que te escribo?
¿soy efímera como una flor, invisible como el viento?
¿soy?
¿me dejás ser?

Sol Arri

[…]a través de Sol Arri: «Creo que si hay miedos en la poesía, ésta no está cumpliendo su propósito» — Liberoamérica

 

Una multitud que ama y pide la palabra

Una multitud que ama y pide la palabra

Publicada el 10/03/2019

Las multitudes son un conjunto de soledades, escribió Baudelaire. La multiplicación de habitantes en las grandes urbes favorecía el anonimato. Además de pasear por los nuevos bulevares del París decimonónico, Baudelaire tenía domicilio en esa ciudad inagotable e íntima que es la literatura, y había leído a Poe. Su cuento El hombre de la multitud ilumina la historia de un individuo que camina a lo largo del día entre cientos de personas desconocidas sin hablar con nadie y sin tener a donde ir. No se equivocaba Pasolini al decirnos que nada es más solitario que una muchedumbreen una plaza del siglo XX.

Federico García Lorca también escribió sobre esta experiencia en Poeta en Nueva York. La vida moderna sufre el desarraigo, la pérdida de identidad, el desamparo, porque vivimos entre gente sin vínculos, vecinos que desconocen su nombre y sus vidas, ascensores o escaleras sin saludos, supermercados sin alma. Cada verso de su libro reconocía la metáfora de la multitud que orina, la multitud que vomita, la multitud que ignora el dolor de la parturienta y la agonía del niño, la multitud en paro, la multitud desquiciada.

Pero en el poema Grito hacia Roma, una maldición contra la Iglesia Católica que traiciona el amor cristiano por su ambición de poder y de represión, García Lorca vivió el deseo de una multitud sin soledades, hermanada por el amor, la justicia y la libertad.

El pasado viernes, 8 de marzo, Madrid fue una multitud sin soledades, un acto de amor, una ciudad que pudo saludarse y reconocerse, un gentío que quiso cuidar sus palabras. ¿Qué palabras? Me hice esa pregunta en la calle de Alcalá, muy cerca de la Plaza de la Cibeles, en medio de miles de cuerpos que no podían dar un paso porque todo estaba lleno de rostros, espaldas, ilusiones compartidas y palabras.

No se trataba sólo de defender la palabra igualdad. Muchas de las personas que estaban allí han exigido durante años la igualdad. No se trataba sólo de la fraternidad, la libertad y la justicia social. Se trataba de afirmar algo más preciso y sin edades en la coyuntura actual: palabras como familia, maternidad, amor y trabajo también nos pertenecen, es decir, que las grandes palabras históricas son inseparables de la vida cotidiana. No podemos dejar el vocabulario de los sentimientos en manos de las ideologías que fundan su dominio en la represión y el odio.

La vida democrática necesita unir las razones con las emociones, la tecnología con la conciencia ética del humanismo, la institución con la calle, la Historia con la Vida. Quien renuncia a cualquiera de las opciones facilita la quiebra de la convivencia.  ¿Es usted partidaria de la familia?, le preguntaba la Cibeles a la multitud, mirando de reojo a Colón. Por supuesto que sí, contestaba la multitud, y partidaria de la maternidad, y por eso soy partidaria de que el Estado asegure la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, el reparto de los cuidados, el amor sin dominios ni humillaciones, la conciliación laboral. Por eso estoy en contra de la brecha salarial.

¿Y en contra de la mercantilización de los cuerpos? ¿Lo decía la multitud? A mí me gustaría pensar que sí, porque una discusión sobre la palabra libertad también es imprescindible para unir Historia y Vida, naturaleza y justicia, emoción y razón. La libertad no puede confundirse con la potestad del cliente de consumir y comprar lo que quiera. La libertad es la construcción de un marco social en el que todas las personas puedan realizarse en condiciones de igualdad y sin verse obligadas a poner en venta su dignidad y su cuerpo por culpa de unas realidades económicas injustas.

Vivir no es sobrevivir, tener una identidad no supone cerrar las ventanas a causa del miedo, tener hijos no es un mandato de los dioses o los tribunos, sino un acto de amor. Eso dijo la inmensa multitud que habitó con sus palabras y sus cuerpos la ciudad de Madrid el 8 de marzo para celebrar el Día de la Mujer y negarse al machismo.

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España se tiñe de morado: las protestas del 8M, en imágenes

Cientos de convocatorias del movimiento feminista se extienden por toda la geografía española en apoyo a las reivindicaciones de igualdad  08/03/2019

Madrid

La marcha feminista avanza por la Gran Vía madrileña el 8M de 2019.  La marcha feminista avanza por la Gran Vía madrileña el 8M de 2019. OLMO CALVO.

Decenas de miles de mujeres –más de 350.000, según la Policía Nacional– han recorrido el centro de Madrid durante

Picnic en Madrid.  Picnic feminista en Madrid.

A la espera de que arranque de la gran manifestación por las calles de Madrid, centenares de mujeres se repartían en picnics feministas por varios puntos de la capital.

Manifestación en Gran Vía.  Manifestación estudiantil en la Gran Vía de Madrid.

En la mañana de este viernes, una multitudinaria manifestación estudiantil ha cortado el tráfico en la Gran Vía y medio millar de estudiantes de la Universidad Complutense de Madrid se han manifestado frente a su rectorado.

Catalunya

Manifestación del 8M en Barcelona  Manifestación del 8M en Barcelona SÒNIA CALVÓ

La huelga feminista de este 8 de marzo también ha llenado las calles de las principales ciudades de Catalunya. En Barcelona, 200.000 personas han participado en la gran protesta de esta tarde, según la Guardia Urbana. 10.000 se han sumado a la marcha organizada en Tarragona y una cifra similar en Girona.

El viernes por la mañana, los Mossos d’Esquadra han llegado a desalojar a algunas de las mujeres que han participado en las marchas estudiantiles.

Mossos d'Esquadra desalojan a un grupo de mujeres que corta la Gran Via de Barcelona  Mossos d’Esquadra desalojan a un grupo de mujeres que han cortado la Gran Vía de Barcelona. EFE | QUIQUE GARCÍA

País Vasco

Concentración feminista en la plaza del Ayuntamiento de Bilbao el 8M de 2019.  Concentración feminista en la plaza del Ayuntamiento de Bilbao.

Miles de mujeres de todas las edades han recorrido y colapsado las calles del centro de Bilbao con pancartas, pitidos y al grito de «gora borroka feminista», (arriba la lucha feminista).

Vitoria.  Concentración feminista en la plaza de la Virgen Blanca en Vitoria.

En Vitoria, otra concentración feminista ha abarrotado la plaza de España y la anexa plaza de la Virgen Blanca. La afluencia de personas jóvenes ha sido muy notoria.

Andalucía

Concentración feminista en Sevilla.  Concentración feminista en la plaza de la Encarnación de Sevilla.

En una de las varias concentraciones feministas que han tenido lugar en Sevilla, un millar de jóvenes se han concentrado en la plaza de la Encarnación al grito de «obreras y estudiantes, unidas adelante» o «sola, borracha, quiero llegar a casa».

Foto de CCOO Córdoba.  Concentración feminista en Córdoba. CCOO CÓRDOBA

Unas 1.500 personas, según la Policía Local, se han concentrado este viernes en la calle del Ayuntamiento de Córdoba para mostrar la reivindicación en defensa de los derechos de la mujer y la igualdad real.

Comunitat Valenciana

Grupos feministas en el campus de Blasco Ibáñez de la Universitat de València.  Grupos feministas en el campus de Blasco Ibáñez de la Universitat de València.

En el campus de Blasco Ibáñez de la Universitat de València, grupos de mujeres han recorrido la avenida coreando consignas como «fuera machistas de la Universidad» o «las feministas con las asociadas».

Sentada feminista en Valencia.  Sentada feminista en Valencia.

Aragón

Manifestación feminista en la plaza del Pilar en Zaragoza.  Manifestación feminista en la plaza del Pilar en Zaragoza.

Concentración en la plaza del Pilar de Zaragoza, donde se han reunido una manifestación estudiantil con la representación de «Reventando el cuento» (El cuento de la criada). Una manifestación estudiantil ha llenado este viernes la plaza del Pilar en Zaragoza.

Galicia

Treboada feminista en Santiago de Compostela  Manifestación feminista en Santiago de Compostela.

«Treboada feminista» (tormenta feminista) en Santiago de Compostela. Cientos de mujeres reiterando consignas como «por todas las mujeres, por todos los derechos, huelga feminista» han recorrido la ciudad y llamado a la participación en la huelga de este 8M.

8M plaza mayor de Ourense  Imagen de la manifestación feminista en la ‘praza Maior’ de Ourense.

Castilla y León

Plaza de los Botines, León.  Fotografía de la Plaza de los Botines en León.

Cientos de personas han participado en las concentraciones que los sindicatos UGT y CCOO han convocado durante la mañana en todas las capitales de provincia de Castilla y León.

Concentración convocada por UGT y CCOO a las puertas del Ayuntamiento de Valladolid este 8M  Concentración feminista en el Ayuntamiento de Valladolid. EUROPA PRESS

Castilla-La Mancha

Concentración en Toledo en apoyo a la movilización y huelga feminista.  Concentración en Toledo en apoyo a la movilización y huelga feminista. EUROPA PRESS

También miles de personas han salido a la calle en ciudades manchegas como Ciudad Real y Toledo para exigir igualdad, contra la discriminación, contra las brechas de género y contra las violencias machistas.

Manifestación Feminista en Ciudad Real   Manifestación Feminista en Ciudad Real PLATAFORMA PROVINCIAL FEMINISTA DE CIUDAD REAL

Navarra

Miles de mujeres se concentran en Pamplona en apoyo a la movilización feminista  Miles de mujeres se concentran en Pamplona en apoyo a la movilización feminista.

Cientos de personas, la mayoría mujeres, se han concentrado este viernes en la plaza del Castillo de Pamplona en apoyo a las reivindicaciones feministas con motivo del Día Internacional de la Mujer. Las movilizaciones se han multiplicado en diferentes localidades de la Comunidad foral.

Cantabria

Manifestación feminista del 8M 2019 en Santander.   Manifestación feminista del 8M 2019 en Santander.

Mujeres de todas las edades avanzan tras una pancarta con el lema «Sin nosotras se para el mundo» y entonando consignas como «justicia de mierda la estáis juzgando a ella», «denuncia archivada, mujer asesinada» o «ni una menos, vivas nos queremos» por las calles de Santander.

Manifestación feminista del 8M 2019 en Santander.  Manifestación feminista del 8M 2019 en Santander.

Murcia

Murcia.  Manifestación feminista junto a la PAH en Murcia

El movimiento feminista ha recorrido el centro de la ciudad de Murcia junto a los miembros de la PAH en las inmediaciones de distintas sucursales bancarias.

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Lecciones del feminismo

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Lecciones del feminismo

Luis García Montero

Publicada 12/03/2017.

El feminismo, ya se sabe, es un compromiso colectivo. Si la justicia social fija su primera aspiración en el valor de la igualdad, resulta lógico que la lucha contra las desigualdades sociales entre hombres y mujeres sea un capítulo central en la vinculación cívica. En las celebraciones del Día de la Mujer, he visto a ministras, empresarias y políticas de la derecha hacer denuncias contra el machismo y apoyar medidas en favor de la igualdad. Me parece bien, cualquier apoyo a una causa justa merece respeto, aunque conviene no engañarse, porque hay muchas prácticas ideológicas y económicas que son incompatibles con la igualdad.

Por eso el feminismo, desde hace muchos años, no sólo ha sido una lucha justa, sino una escuela de libertad y emancipación a la hora de meditar sobre otros compromisos. Lo primero que debe tenerse en cuenta es que el feminismo supone quizá la única de las grandes causas del pensamiento de izquierdas que no ha acabado en catástrofe. La fraternidad de la Revolución Francesa acabó en la guillotina, el sueño comunista en las ejecuciones de Stalin y la socialdemocracia en la complicidad más turbia con los intereses de un capitalismo devorador. Al feminismo le quedan muchas conquistas pendientes, pero sus logros reales no se han visto obligados a convivir con ningún tipo de infamia. Eso vale mucho para las personas que quieren conservar al mismo tiempo sus ilusiones y su conciencia.

Como hombre, me gusta plantearme no sólo qué puedo yo aportar al feminismo, sino lo que el feminismo me ha aportado a mí en mi trabajo (la escritura) y en mis reflexiones políticas. La complicidad con el pensamiento feminista ha sido decisiva en asuntos que tienen que ver con la intimidad, el valor de los cuidados y las responsabilidades del poder.

Empecé a escribir y publicar al final de los años 70. Bajo el magisterio de la poesía de Antonio Machado y la cátedra de Juan Carlos Rodríguez, me acerqué a la poesía como un empeño de búsqueda de otra sentimentalidad, un deseo de llevar la democracia más allá de los ritos electorales. Los sentimientos son tan históricos como las Constituciones o los derechos laborales. No hay sueños públicos que puedan sostenerse en una plaza sin un proceso paralelo de emancipación de la identidad. No hay hallazgo formal que sea profundo sin una quiebra en la intimidad de las palabras. Ese es para mí el reto de la poesía: hacerme dueño de lo que digo cuando digo soy hombre, soy mujer, te quiero… En la conciencia histórica de la intimidad, en el deseo de llevar el compromiso cívico a lo que ocurre en una sala de estar o en una alcoba, el pensamiento feminista ha aportado una gran parte de las ideas más serias.

Ocurre lo mismo con los cuidados. Aunque debieran ser un asunto de todos, la desigualdad laboral y la feminización de la pobreza han convertido el tema de los cuidados en un capítulo importante de las reflexiones sobre el papel de la mujer. La escritura de la otra sentimentalidad me llevó con los años a concebir la poesía como una labor hospitalaria en la que los versos debían calcular de forma clara el lugar del otro, la presencia del lector o lectora que habita las palabras para que sea posible la emoción poética. El autor hace posible que exista el poema, pero la lectura es necesaria para que exista la poesía.

Escribir es cuidar las palabras, reconocer la presencia del otro, cultivar las condiciones para que un mundo sea habitable. Si las transformaciones sociales deben abrir la puerta de las alcobas, el amor de los cuidados debería salir de los domicilios familiares a las plazas públicas. Politizar la intimidad legitima los amparos, las obligaciones y los derechos de la ciudadanía. En 1998, publiqué una poética titulada Resumen, en la que sentí la necesidad de mezclarlo todo: No existe libertad que no conozca, / ni humillación o miedo / a los que no me haya doblegado. / Por eso sé de amor, / por eso no medito el cuerpo que te doy, / por eso cuido tanto las cosas que te digo.

En cuanto a las reflexiones sobre la responsabilidad del poder, el pensamiento feminista ha teorizado de diversos modos que la sociedad que mide con el mismo rasero a los desiguales genera más desigualdad. Ser conscientes de la desigualdad es imprescindible a la hora de equilibrar con medidas efectivas las injusticias. La misma lógica que me lleva a defender la discriminación positiva en muchos ámbitos sociales, me lleva a pensar que en una disputa siempre es más responsable el más poderoso. No estoy nada de acuerdo, por ejemplo, con la deriva que ha tomado en Cataluña el gobierno de la Generalitat, pero creo que tiene más responsabilidad el gobierno de España en todo lo que nos está ocurriendo.

La última lección del feminismo que quiero considerar aquí es la autovigilancia. Mis compañeras me han enseñado no sólo que el protagonismo de la lucha feminista corresponde a las mujeres, sino que es bueno autovigilarse para que a unos y a otras no nos salgan ramalazos inadvertidos del machismo que respiramos. En esta sociedad de las redes y la telebasura, mientras corremos el riesgo de que las nuevas zonas de libertad se conviertan en vertederos de los bajos instintos y la ausencia de pensamiento, cada vez que escribo agradezco mucho la autovigilancia. Lo que empezó siendo una disciplina para expulsar el machismo de una sentimentalidad Otra, ha acabado en un compromiso conmigo mismo que me resulta clave cuando opino de cualquier cosa, negándome al nefasto acomodo en las banderías.

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Publiqué en facebook este artículo hace dos años y me encontré releyéndolo, con el presente; recordé desde otro plano el momento actual; desde el 8M de 2018 ya nada es igual, eso es una verdad irrefutable, aquellos muchos a los que todavía no les cae el 20 y creen que en unos días más todo volverá a ser como antes del 8M se equivocan. Como dijo el Poeta Antonio Machado: “la verdad así es, y continúa siendo verdad aunque se piense al revés”. Declararse feminista es un compromiso colectivo e individual, con nosotros mismos. Conocer y aprender de las lecciones históricas del feminismo desde sus orígenes y sobre todo de las que vamos viendo que nos dejó el 8M histórico de este 2018 resulta indispensable. ¡Hasta la victoria siempre! 

Estoy seguro amables lectores, amigas y amigos que además de que les va a gustar mucho la lectura del artículo los va a hacer algunas reflexiones, que lo disfruten buenas noches, abrazote!

Jesús Torres Navarro.

Ingeborg Bachmann o la poesía comprometida con la realidad y la política. Notas para un #DíaInternacionalDeLaMujer

Nadia Contreras  Nadia Contreras Liberoamérica

https://wordpress.com/read/feeds/66580749/posts/2197708095

Ingeborg Bachmann (1926-1973) se ha convertido en una de mis escritoras de cabecera. Uno de sus temas principales en poesía es la “desilusión del yo”, como consecuencia de los problemas que lo circundan. Por ejemplo, en 1953 publicó el libro Tiempo postergado, y la desilusión se centra en las consecuencias de la guerra, las vidas perdidas, el desastre. La poeta escribe:

La guerra ya no se declara, sino se sigue. Lo inaudito
se ha convertido en cotidiano. El héroe se queda lejos de los combates. El débil es llevado a las zonas de fuego.

La vigencia de sus temas es abrumadora; ironías del siglo XXI, cuando más tenemos acceso a la información y al conocimiento, cometemos los mismos errores o, incluso, los superamos en vileza. Lo que consideramos sería corregido, juzgado, castigado, se olvida y las mujeres, las niñas, las víctimas… aparecen una vez más subyugadas y desamparadas. Como es tradición en cada sexenio (me refiero de manera directa a México), los responsables de cuidar nuestra integridad dan palos de ciego y la violencia, el desprecio, el asesinato, revolotean alrededor. Bachmann lo explica:

La muerte como séquito del alboroto
está decidida desde siempre.

La poeta austriaca aborda la enemistad del hombre hacia la mujer. La relación que establece entre lo político y lo privado le funciona para hacer palpable la “falta de comprensión y violencia entre el hombre y mujer”, no sólo como un comportamiento individual, sino colectivo. A unos días del #DíaInternacionalDeLamujer, la poesía nos pone frente a frente con la realidad y con la política, una forma de tocar la conciencia del ser humano, sacudirlo, obligarlo a mirar la realidad /verdad. En su discurso “La verdad se le puede exigir al hombre” (1958), afirma:

No puede ser la tarea del escritor negar el dolor [el gran dolor secreto, que distingue al hombre de todas las otras criaturas], borrar sus huellas, hacerlo olvidar. Debe, al contrario, reconocerlo y, una vez más, para que lo podamos ver, renovarlo. Porque todos queremos llegar a ver. Y aquel dolor secreto es el que nos hace sensibles para la experiencia, en especial, para la de la verdad.

La pregunta aquí es hasta cuándo, hasta qué momento, bajo qué ley, podremos combinar las palabras “Mujer” y “Felicidad”. Hablo de libertad, de experimentar la esperanza, de alcanzar un hogar, una sociedad, una patria ideal.

Bachmann guardó silencio; las palabras no siempre esclarecen la realidad y se debe sospechar de ellas y del poeta. Las palabras deberán sostenerse hasta que originen algo nuevo, como concluye Cecilia Dreymüller en el libro Últimos poemas, que recoge 18 textos escritos por Bachmann entre 1957 y 1967El poema “Vosotras las palabras”, dedicado a Nelly Sachs, es ejemplo de ello: la poesía, lejana a la “desilusión”, mostrará la realidad con sus virtudes, sus limitaciones, sus complejidades; y la sociedad debe ser una en la que caben todos.

Comparto con ustedes una selección de poemas:

Ultimos poemas

TRAS ESTE DILUVIO

Tras este diluvio
quiero a la paloma
y únicamente a la paloma
verla salvada de nuevo.

¡Yo me hundiría en este mar!
si ella no volase,
si ella no trajese
a última hora la hoja.

 

VOSOTRAS, PALABRAS

Para Nelly Sachs, la amiga, la poeta, en veneración

¡Vosotras, palabras, levantaos, seguidme!
y aunque ya estemos lejos,
demasiado lejos, nos alejaremos una vez
más, hacia ningún final.

No aclara.

La palabra
sólo arrastrará
otras palabras,
la frase otras frases.
El mundo así quiere,
definitivamente,
imponerse,
quiere estar dicho ya.
No las digáis.

Palabras, seguidme,
¡que no se vuelva definitiva
—esta ansia del verbo
y dicho y contradicho!

Dejad ahora un rato
que ninguno de los sentimientos hable,
que el músculo corazón
se ejercite de manera diferente.

Dejad, digo, dejad.

Nada, digo yo, susurrado
al oído supremo,
que sobre la muerte no se te ocurra nada,
deja y sígueme, ni dulce
ni amargo,
ni consolador,
no significativamente
sin consuelo
tampoco sin signos—
Y sobre todo, no eso: la imagen
en el tejido de polvo, el retumbar vacío
de sílabas, palabras de agonía.
¡Sin decir nada,
vosotras, palabras!

 

EN VERDAD

Para Ana Ajmátova

A quien nunca se quedó sin palabras,
y yo os lo digo,
quien sólo sabe ayudarse a sí mismo
y con las palabras,

a éste no se le puede ayudar.
Ni por el camino corto
ni por el largo.

Hacer sostenible una única frase,
aguantar en el ding-dong de las palabras.
Nadie escriba esta frase

que no la firme.

 

ENIGMA

Para Hans Werner Henze del tiempo de los Ariosi

Ya no vendrá nada más.

Nunca más será ya primavera.
Los calendarios milenarios a cualquiera lo predicen.

Pero tampoco verano y más adelante lo que tiene nombres
tan buenos como «veraniego»—
No vendrá ya nada más.

No debes llorar,
dice una música.

Más no dice nadie.

LA HISTORIA: ¿Qué pasó el 8 de marzo de 1857?

Pueden ver la publicación completa con videos notas e imágenes a través de: LA HISTORIA: ¿Qué pasó el 8 de marzo de 1857?

LA HISTORIA

Día Internacional de la Mujer: ¿Qué pasó el 8 de marzo de 1857?

El incendio de una fábrica de camisas de Nueva York, en que murieron 146 personas, marcó la lucha por los derechos de la mujer.

La explicación más verosímil se enmarca en plena revolución industrial: el 8 de marzo de 1857, un grupo de trabajadoras textiles decidió salir a las calles de Nueva York para protestar por las míseras condiciones laborales. Sería una de las primeras manifestaciones para luchar por sus derechos. Distintos movimientos y sucesos se sucedieron a partir de ese episodio, que sirvió de referencia para fijar la fecha del Día Internacional de la Mujer en el 8 de marzo. Este año, Google se ha sumado a la celebración con un ‘doodle’.

El capítulo más cruento de la lucha por los derechos de la mujer se produjo, sin embargo, el 25 de marzo de 1911, cuando se incendió la fábrica de camisas Shirtwaist de Nueva York. Un total de 123 mujeres y 23 hombres murieron. La mayoría eran jóvenes inmigrantes que tenían entre 14 y 23 años.

Fue el desastre industrial más mortífero de la historia de la ciudad y suposo la introducción de nuevas normas de seguridad y salud laboral en EEUU.  Según el informe de los bomberos, una colilla mal apagada tirada en un cubo de restos de tela que no se había vaciado en dos meses fue el origen del incendio. Los trabajadores no pudieron escapar porque los responsables de la fábrica habían cerrado todas las puertas de escaleras y de las salidas, una práctica habitual entonces para evitar robos. 

Precedentes del Día Internacional de la Mujer

Antes de esta fecha, en EEUU, el 28 de febrero de 1909 Nueva York y Chicago ya habían acogido un acto que bautizaron con el nombre de ‘Día de la Mujer’, organizado por destacadas mujeres socialistas como Corinne Brown y Gertrude Breslau-Hunt.

En Europa, fue en 1910 cuando durante la 2ª Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, celebrada en Copenhague con la asistencia de más de 100 mujeres procedentes de 17 países, se decidió proclamar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. 

Detrás de esta iniciativa estaban defensoras de los derechos de las mujeres como Clara Zetkin o Rosa Luxemburgo. No fijaron una fecha concreta, pero sí el mes: marzo…

«El callejón de los cuchillos» | 25 poemas contra la violencia de género

a través de «El callejón de los cuchillos» | 25 poemas contra la violencia de género

«El callejón de los cuchillos»

25 poemas contra la violencia de género

Hagamos que sus gritos suenen. 

Miyó Vestrini
(Nimes, Francia, 1938–Caracas, Venezuela, 1991)

Muy poco y muy gris el tiempo que te queda

Soy frágil
para los amados.

Algún asesino más poderoso
más fuerte
me interceptó cuando cruzaba
el callejón de los cuchillos
y me atajó.

Silencio mujer
dijo
de nada valdrá tu queja
en este momento
ni en los otros.

Muy poco
y muy gris
el tiempo que te queda
en esta madrugada de perros realengos
y borrachos asustados.

Déjame un instante
dije,
medir la luz que todos los días
me recibe y me abandona.

Déjame llorar un rato a solas.
Pero sólo había frío
en el callejón de los cuchillos.

De Pocas virtudes (1986)…

El poder de la manada, por Vicente Adelantado Soriano | Letralia, Tierra de Letras

En uno de sus acostumbrados diálogos, el español Vicente Adelantado Soriano discurre sobre el sentido de la justicia en el ser humano.
— Leer en letralia.com/articulos-y-reportajes/2018/08/07/el-poder-de-la-manada/

El poder de la manada

 • Martes 7 de agosto de 2018.

“La gran muchedumbre” (1963), de Antonio Saura (detalle) “La gran muchedumbre” (1963), de Antonio Saura (detalle)

Pues el hacer daño a la gente en nada se distingue de cometer una injusticia.
Platón, Diálogos (“Critón”).

Aquella tarde no tenía ganas de hacer nada. Estaba agotado. Tras la comida, me fui a mi habitación y me tumbé en la cama. Me dormí profundamente, en parte agobiado por el calor, y en parte porque había abusado la noche anterior de mis horas de lectura. Me despertaron unos golpecitos dados en la puerta al cabo de unas horas: doña Paquita estaba preocupada por mí. Le dije que me esperara en la salita. Me duché, me vestí, y me fui a reunirme con ella.

—Le he interrumpido a usted el sueño. Le ruego que me perdone, pero estaba un poco intranquila.

¿Usted cree —dijo mirándome a los ojos— que el ser humano va cambiando a lo largo de la vida, metamorfoseándose, o que siempre permanece igual a sí mismo?

—No se preocupe. Ha hecho bien en despertarme; de lo contrario no podría dormir esta noche.

—¿Estaba usted cansado?

—Estaba agotado. Anoche me empeñé en terminar la historia de Dafne y Apolo, y luego me engolfé buscando ramificaciones del mito.

—¿Forma parte de las metamorfosis, no? Tendría usted faena para rato.

—Sí, señora. Es la primera de la serie…

—Es interesante eso de las metamorfosis y de los cambios. ¿Usted cree —dijo mirándome a los ojos— que el ser humano va cambiando a lo largo de la vida, metamorfoseándose, o que siempre permanece igual a sí mismo? ¿O que hace falta un milagro, digamos, para cambiar al hombre?

—¡Vaya por Dios! Me acaba usted de sacar de la cama y ya me está lanzando de cabeza a la piscina. Vale. Vamos a ello. Mire, esta mañana, y aunque el tema ya me aburre, he leído un buen artículo sobre todas las salvajadas que algunos energúmenos escriben a raíz de cualquier acontecimiento, muertes sobre todo, en las necias redes sociales, y en cuanto lugar, protegidos por el anonimato, pueden.

—Sí, yo también he leído algo. Si no me equivoco ha sido a raíz de la muerte de un torero vasco, cogido por un toro, en una plaza francesa.

—Efectivamente. Así es. Las salvajadas que se han escrito, en favor del toro y en contra de la persona, el torero, y el magnífico artículo que he leído, me han traído a las mientes un diálogo de Platón. No lo tengo aquí; voy a citar de memoria. Al parecer el hombre, recién creado —cuenta Platón—, al principio no formaba sociedad; cada uno iba por donde su instinto lo llevaba, con lo cual era presa fácil de depredadores, animales y del mismo hombre. Entonces Zeus, a petición de Prometeo, les infundió el amor por la convivencia, para que así pudieran protegerse los unos a los otros.

—¿Y les dio también sabiduría para que se protegieran los unos de los otros?

—Por lo visto en aquel momento no lo pensó. De hecho, en cuanto los hombres se vieron en las ciudades se atacaron igual que lo hacían antes en los descampados. Entonces Zeus ordenó a Hermes que les diera el sentido moral y el sentido de la justicia. Ante lo cual preguntó Hermes si ese sentido se lo daba a todos los hombres, o sólo a unos pocos, como unos pocos eran médicos, otros zapateros, etc. No, Zeus dijo que a todos por igual.

—¿Cree usted, como parece deducirse de esa narración, que todas las personas tenemos un sentido innato de la justicia o del bien y del mal?

—Yo creo que sí. Creo que un niño sabe distinguir perfectamente lo que está bien de aquello que no lo está… El otro día, si lo recuerda, le hablé de una película que también viene ahora como anillo al dedo, El pequeño salvaje.

—Sí la recuerdo. La historia de la integración en una sociedad de alguien que se ha criado lejos de ella, en un bosque.

—Efectivamente. Recuerde que para que el niño no se escape y vuelva a dormir al bosque, el doctor lo somete a unos terribles baños de agua caliente con el fin de ablandar su piel. No queda ahí la integración en sociedad. Un día el doctor, su educador, comete una manifiesta injusticia con él: le da una orden, el niño la cumple, pero el doctor lo castiga como si no la hubiera cumplido, o lo hubiera hecho mal. El terrible enfado del niño le da a entender, inmediatamente, que tiene ese sentido de la justicia, de lo que está bien y de lo que está mal.

—Si eso es así, ¿por qué se pierde ese sentido? ¿Cree usted que el vivir en sociedad nos hace más justos y menos débiles? Yo, no sé, lo dudo.

—No estoy muy seguro. Yo tampoco lo sé. Es posible que la sociedad actúe, a veces, de freno de los instintos. De vez en cuando se suele tropezar uno con personas amables que ceden el paso, saludan, y se comportan de forma educada.

—De vez en cuando. Cada vez más de vez en cuando.

Todo queda reducido a una serie de ritos vacíos y falsos por cuanto somos incapaces de lograr que ellos sean la manifestación de algo nuevo.

—Es posible que tenga razón. No lo sé. Si nos vamos a la narración de Platón, yo creo que Hermes no infundió bien, con maestría, ese sentido de la justicia y de la moral.

—¿Qué quiere decir? ¿Que el hombre lo lleva como si fuera un adorno o un barniz? ¿Como si fuera una medalla o un abalorio?

—Sí. Algo de eso hay.

—Corríjame si me equivoco. ¿Quiere usted decir que Hermes hizo con el hombre lo que muchos hombres hacen consigo mismos? Leen, citan; pero nada de cuanto han leído o citado ha penetrado en su interior: es una lanza, algo que se arroja y que sólo sirve para eso. Para herir al otro, pero no para el cabal conocimiento de uno mismo.

—Creo que sí. O dicho con palabras de Séneca: desde que han aparecido los doctos, se echa en falta a los buenos. Doctos o pedantes, que, tal vez, venga a ser lo mismo. Pero no gente con un verdadero sentido de la justicia.

—Si sólo fuera cuestión de los doctos… Me acabo de acordar de algo que me sucedió hace muchos años, y que también viene ahora como anillo al dedo. ¡Dios mío, lo tenía totalmente olvidado! Es por eso de vivir en sociedad… De recién casada, algunos fines de semana mi marido y yo íbamos al chalet de mis suegros. Mis suegros eran creyentes; y yo, sin problemas, los sábados por la tarde, me iba con ellos a misa. Hasta que un día sentí un asco infinito: cuando íbamos a salir de casa, en la televisión, si no recuerdo mal, comenzaron la retransmisión de un partido de fútbol. Participaba un jugador que, poco antes, había sido operado de cáncer de testículos. Al parecer le habían extirpado uno de los testículos. Pues bueno, toda aquella chusma, a grito pelado, comenzó a corear que le faltaba un huevo riéndose, mofándose y saltando de contento y alegría. Yo no salía de mi asombro. No me creía lo que estaban gritando todos aquellos bestias. Pero lo que más me molestó fue que mi suegro, vestido para ir a misa, siguiera esas risas y esas burlas, las encontrara graciosas y se riera él mismo. ¿Me entiende lo que quiero decir?

—Sí. Creo que sí. Que si rascamos un poco el barniz siempre aparece el gentil.

—O que todo queda reducido a una serie de ritos vacíos y falsos por cuanto somos incapaces de lograr que ellos sean la manifestación de algo nuevo. ¿Qué hacía aquel hombre en misa cuando hacía cinco minutos se estaba mofando de un semejante porque tenía una enfermedad y había sido operado? ¿Dónde estaba aquel amor al prójimo y al que sufre?

—En ningún sitio. Y visto lo visto, quizás la bestialidad sea más innata en el hombre que el sentido de la justicia. Recuerdo que, trabajando en el instituto, cuando bajaban los alumnos al salón de actos para asistir a cualquier evento, y se apagaban las luces de la sala, dicho salón se venía abajo con los gritos, los silbidos y las patadas. Era un espectáculo: la oscuridad y la manada los ponía a todos a salvo. Era como si se hubiera dado la orden de que cada cual hiciera el bestia todo cuanto pudiera y un poco más. Lo mismo que sucede con el fútbol o cuando van todas las personas uniformadas o cuando no hay que rendir cuentas. Como en la guerra, por ejemplo.

—¿Y estos energúmenos —me pregunté— no se dan cuenta de que eso mismo, u otra enfermedad cualquiera, les puede pasar a ellos mismos, o a sus hijos? No creo que entonces les hiciera mucha gracia que nadie se riera de ellos o les cantara las verdades.

—Los animales, al parecer, no piensan en el futuro. Sólo existe lo inmediato. Y lo inmediato es reírse de alguien aprovechando lo que haga falta. Necesitan dar un escape a sus miserables vidas. Es penoso. Lamentable. Para echarse a correr. Y lo más gracioso de todo esto es la impunidad: una salvajada cometida a oscuras, o arropada por la masa, queda impune. Y a veces los castigos todavía son más injustos.

Las manadas suelen ser peligrosas. Y muy aptas para los débiles y demagogos.

—No lo entiendo. ¿Qué quiere decir?

—Es muy sencillo. Y no me voy a salir de Metamorfosis: en estas transformaciones que se hacen en el libro de Ovidio, con la finalidad, a veces, de salvar a una ninfa, siempre es la ninfa, víctima inocente, quien carga con la culpa que no ha cometido, en tanto el culpable se queda igual. Le vuelvo a decir que la mitología es una fuente inagotable de enseñanzas. Una ninfa, Dafne, no quiere tener relaciones con nadie, a nadie da esperanzas, a nadie engaña; pero Apolo la desea, y corre tras ella para violarla. Dafne pide ayuda a los dioses, y es transformada en árbol. ¿Qué le pasa a Apolo, que es el verdadero culpable? Nada. No le sucede nada. De hecho, olvidada Dafne, corre, como el rijoso que es, tras otras ninfas. Lo mismo sucede con la ninfa Siringa y con Pan. Aquélla es transformada en unas cañas huecas, la flauta, en tanto que éste sigue correteando por ahí y asustando a las mujeres. Parece que la poesía no es complementaria de la filosofía. De hecho, la contradice.

—Me parece muy interesante cuanto está usted diciendo. Me trae a la memoria cierto pasaje del Ingenioso hidalgo… pero citado ahora sería salirnos del tema. Creo. Y a mí me interesa el sentido de la justicia. ¿Innato o no?

—Yo no se lo sé decir, querida amiga. No lo sé. El hombre es bastante miserable y mezquino. Ahí tiene usted a un partido político, en el país más rico del mundo, que va a privar a veintitrés millones de personas de asistencia sanitaria. ¿Y por qué? Por el dinero, por las ganancias… de pena. Creo que hay que buscar al hombre íntegro tal como hacía Diógenes. Y dudo que diéramos con él.

—No sé. Tal vez tenga razón. Desde luego en un campo de fútbol no lo hallaríamos.

—Las manadas suelen ser peligrosas. Y muy aptas para los débiles y demagogos. Ambos dañan impunemente, e impunemente cometen injusticias.

Vicente Adelantado Soriano Vicente Adelantado Soriano

Investigador y docente español. Doctor en filología española. Es profesor de secundaria en Valencia. Textos suyos han sido publicados en LiceusBiblioteca Virtual Miguel de CervantesLong Island al DíaTodas las Artes Argentina e Isidora. También tiene escritas varias novelas y muchos cuentos. Actualmente se está preparando una edición de su novela Los amores imposibles de Agustín Martínez. Intervino en la redacción del libro Història de la literatura de Valencia, escrito por el doctor Josep Lluís Sirera. Participó en el Simposium de Teatro Medieval de Elche (2004). Está dedicado a la enseñanza del latín y a la lectura de las obras clásicas.

¿Qué religión practicaría hoy Jesús?

Hoy comparto un artículo muy interesante que hace casi dos años publicó el activista, periodista y escritor Nicholas Kristof.

Un llamado a la reflexión y a la cordura ante una realidad que cada día se nos presenta más hostil y beligerante donde las voces que más escuchamos nos inundan de mensajes de odio y confrontación, sin entender que las circunstancias ya cambiaron y que como sociedad tenemos que adaptar todas las ideas, incluso las sagradas, a la nueva realidad si queremos un futuro…

Ya no se trata de elegir entre derechas o izquierdas, tampoco de realizar cambios radicales sino de impedir que los políticos, de todas las corrientes y colores, destruyan nuestro mundo…

Benditas Mujeres, me declaro feminista.

Jesús Torres Navarro.

¿Qué religión practicaría hoy Jesús? 

Por

 Participantes en una representación de la Semana Santa en Wisconsin, Estados Unidos. CreditMark Power/Magnum Photos

Uno de los enigmas del mundo es que las religiones a menudo no se parecen a sus fundadores.

Jesús nunca mencionó a los homosexuales ni el aborto, pero se centró en los enfermos y los pobres. Sin embargo, algunos líderes cristianos han prosperado satanizando a los gays. Mahoma mejoró la condición de las mujeres en su época pero, en la actualidad, algunos clérigos musulmanes les prohíben conducir y citan la religión como razón para mutilarles los genitales a las chicas jóvenes. Probablemente, Buda se quedaría horrorizado al ver la discriminación que sus seguidores imponen en Birmania contra la minoría rohingya.

“Nuestras religiones suelen estar precisamente a favor de lo contrario que defendieron sus fundadores”, señala el ex pastor Brian D. McLaren en un nuevo y provocador libro titulado La gran migración espiritual.

Los fundadores generalmente son visionarios audaces y carismáticos que inspiran con su imaginación moral, mientras que sus enseñanzas a veces se transforman en burocracias conservadoras y hostiles al cambio, obsesionadas con el dinero y el poder.

Esa tensión es especialmente pronunciada con las enseñanzas de Jesús, porque mientras él era un radical que desafió al poder, el cristianismo ha tenido tanto éxito que en gran parte del mundo se ha convertido en el poder establecido.

“No es de extrañar que cada vez haya más cristianos, ya sea por nacimiento o por elección, que sacudan la cabeza y se pregunten qué le está pasando al cristianismo”, dice McLaren. “Sentimos como si nuestro fundador hubiera sido secuestrado y convertido en un rehén por extremistas. Sus captores lo hacen desfilar frente a las cámaras para decir, bajo coerción, cosas en las que obviamente no cree. Como si fuera su títere inexpresivo, a veces da la impresión de estar en contra de los pobres, del medioambiente, de los homosexuales, de los intelectuales, de los inmigrantes y de la ciencia. ¡Ese no es el Jesús que conocimos en los evangelios!”.

Esta discusión se desarrolla en un contexto de efervescencia religiosa. Occidente se ha vuelto más laico. En Estados Unidos, los que no tienen filiación religiosa, los ateos y quienes se sienten espirituales pero no practican ninguna religión en particular, representan casi la cuarta parte de la población. La proporción va en aumento rápidamente: entre los millennials, más de la tercera parte es no practicante.

El aumento de los no practicantes parece ir acompañado de una pérdida de interés público en la doctrina. “Uno de los países más religiosos del mundo es también una nación de analfabetos religiosos”, señala Stephen Prothero en su libro Religious Literacy, refiriéndose a Estados Unidos.

Solo la mitad de los cristianos de Estados Unidos pueden nombrar los cuatro evangelios; solo 41 por ciento sabe quién fue Job y apenas la mitad de los católicos entiende la doctrina de la eucaristía. No obstante, si los estadounidenses piensan que Juana de Arco fue la esposa de Noé o se preguntan si las epístolas fueron las mujeres apóstoles, entonces quizá la solución sea angustiarse menos por la doctrina y más por las acciones.

“¿Qué significaría para los cristianos redescubrir su fe no como un problemático sistema de creencias sino solo como una forma de vida justa y generosa, fundada en la contemplación y expresada en la compasión?”, se pregunta McLaren en su libro. “¿Podrían los cristianos dejar de definir su fe como un sistema de creencias para expresarla como una forma de vida basada en el amor?”.

Eso sería una forma de migrar de una burocracia religiosa para regresar a la visión moral del fundador, y sería un reto enorme. Pero las religiones pueden y deben emigrar.

“Como yo crecí en un ambiente cristiano muy conservador, siempre me advirtieron que no cambiara la esencia del mensaje”, me dijo McLaren. “Pero, al mismo tiempo, muchas veces no veíamos lo mucho que había cambiado el mensaje con el paso del tiempo”. Hubo épocas en que el cristianismo aprobó la quema de brujas y las masacres de herejes. ¡Gracias a Dios que ha evolucionado!

A medida que la sociedad se ha modernizado y la gente se ha vuelto más escéptica respecto de los relatos del parto sin relaciones carnales y la resurrección, una de las reacciones ha sido abandonar la religión. Sin embargo, existe un profundo impulso que lleva a buscar conexiones espirituales.

 Hugh Morgan muestra, de Las Vegas, un tatuaje inspirado en la imagen de la Virgen María, frente a una efigie en cartón del papa Francisco en un restaurante de Filadelfia. CreditMark Makela/Reuters

McLaren aconseja no preocuparse de que los milagros de la Biblia hayan sido literalmente ciertos y pensar más en su significado: si se dice que Jesús curó a un leproso, hagamos a un lado la cuestión de si ocurrió realmente y veamos el hecho de que se dirigiera a los más estigmatizados de entre los marginados.

Por supuesto, no es solo el cristianismo el que se enfrenta a estas cuestiones. El rabino Rick Jacobs, presidente de la Unión por la Reforma del Judaísmo, dice que él ve que hay un deseo por una misión de justicia social inspirada y equilibrada en las tradiciones de la fe.

“Ahí es donde yo veo nuestro camino”, asegura Jacobs. “Se ha visto el ritual como una obsesión para la comunidad religiosa pero no se ha visto el valor y el compromiso por moldear un mundo más justo y compasivo”.

Si ciertos servicios religiosos fueran menos acerca de limpiar la propia virtud y señalar las iniquidades de los demás y más sobre encargarse de las necesidades humanas que nos rodean, este sería un mundo mejor. Y ciertamente Jesús también lo aplaudiría.

Puede parecer raro que yo escriba esta columna, pues no soy un cristiano particularmente religioso. Pero sí considero que la fe religiosa es una de las fuerzas más importantes, para bien o para mal, y me inspiran los esfuerzos de los fieles que organizan comedores populares y refugios para desamparados.

Quizá sea injusto que los hipócritas ostentosos se lleven los titulares y moldeen la actitud pública sobre la religión. Pero ahí no acaba esto. Recordemos que en promedio los estadounidenses religiosos donan mucho más a la caridad y al voluntariado que los seculares.

Lo que me inspira no es la burocracia, ni la doctrina, ni los antiguos rituales, ni siquiera la más gloriosa catedral, templo o mezquita. Me inspira un médico misionero católico en el Sudán que atiende a las víctimas de las bombas, un médico evangélico que logra lo imposible en la Angola rural, un rabino que lucha en favor de los derechos humanos de los palestinos. Ellos son los que me llenan con una sensación casi sagrada de admiración. Y eso sí que es religión.

Enlace al artículo original:

https://www.nytimes.com/es/2016/09/06/que-religion-practicaria-hoy-jesus/

Acaben con esta insoportable pesadilla — El Periscopio

Concentración ante el Ministerio de Justicia en protesta por la sentencia a La Manada Fue un mazazo, no por esperado, menos traumático e indignante. La Audiencia de Navarra dicta una sentencia por la que exonera a ‘la manada’ del delito de violación. Y se hace una filigrana para nombrar uno por uno los “abusos sexuales” […]

a través de Acaben con esta insoportable pesadilla — El Periscopio

Acaben con esta insoportable pesadilla

Fue un mazazo, no por esperado, menos traumático e indignante.  La Audiencia de Navarra dicta una sentencia por la que exonera a ‘la manada’ del delito de violación.  Y se hace una filigrana para nombrar uno por uno los “abusos sexuales” de cinco hombres que acorralaron a una chica de 18 años y la sometieron a 11 tandas de penetraciones alternativas orales, anales y vaginales. Con agravantesLos detalles enervan.  Y se agravan con la interpretación de los magistrados. No se resistió. Y se ve que juzgaban a la víctima, a la mujer vejada, a la mujer.

La sentencia ha dado la vuelta al mundo para nuestro escarnio, para una nueva evidencia de lo que es España hoy. Informan de ella en periódicos como The Washington Post The Guardian o  The New York Times y destacan que dos miembros de ‘la manada’ pertenecen a “cuerpos militares”.  En España esto cuenta. Del mismo modo que se pena con cárcel un rap, se persiguen camisetas amarillas, y se dan por sobreseídas  las denuncias presentadas contra agresiones de la extrema derecha. Flagrantes casos hemos visto. Se puede hasta insultar, amenazar y agredir a cargos públicos siempre que sean de izquierdas. Léase el caso de la Presidenta de las Cortes de Aragón o de la Alcadesa de Madrid.

Miles de personas nos vimos impelidas a salir a la calle tras conocer la sentencia. Afrontando incomodidades. Afrontando los rigores de este cuasi estado de excepción que penaliza la protesta. Y era un alivio sentirse hermanada con las voces que rechazan la justicia patriarcal, que se ofrecen a ser el apoyo, la manada de la doble víctima de las cinco moles que la usaron como cosa sexual y de los 3 magistrados. Pocas veces he visto tal indignación, masiva, intensa, nacida de una reacción inmediata a un desgarro.

La concentración en Madrid era ante el Ministerio de Justicia. Y poco a poco empecé a fijarme en el abismo que mediaba entre los manifestantes y el edificio que alberga el Ministerio. Cerrado, seco, pétreo, sin vida, sin soluciones. No, a las miles de personas que las piden porque las necesitan. El antiguo Palacio de la Marquesa de la Sonora, levantado en el Siglo XVIII, completaba la gran metáfora de España frente a una multitud viva y cargada de razón.

El problema es que ésta es la tónica. Y no podemos más. Millones de personas nos sentimos acorraladas  en un oscuro portal mientras la fuerza irracional nos asalta penetrándonos por cualquier parte que pueda. Y  tenemos la impresión de que algunas veces  la forma de impartir justicia y las propias leyes lo amparan. Las reformas de las legislaturas de Rajoy han colocado en el ordenamiento jurídico mordazas impresentables en democracia y ahí siguen.

Las respuestas políticas a la sentencia de La Manada no pueden basarse en que se tengan hijas, madres, tías, primas, padres, abuelos, hijos o padrinos. Como han hecho, en particular, los líderes de Ciudadanos Rivera, Arrimadas o Villacís en tuits clonados. No, hablamos de personas, de derechos, y de políticos que aspiran a gobernar y solucionar problemas reales.  En la misma línea, el ministro de Exteriores o el propio Catalá, de Justicia, han proclamado la misma comprensión, sin madres e hijas de por medio.

Todo nace de un fondo que nunca se ha limpiado. Que se recuece en sí mismo. Es la exoneración de La Manada, la eterna culpabilización de la mujer, la desigual actuación de la justicia, la censura, el recorte de derechos. Y además la corrupción, el abuso, la mentira y manipulación constantes. Es la compraventa de votos para amarrar la silla y seguir en la brecha de lo mismo. Los fiascos económicos edulcorados que ocultan la miseria que ha creado la desigualdad. Es Cifuentes y todo el PP, son los medios de parte, son las inverosímiles excusas de los políticos que tienen en su mano cambiar este escandaloso despropósito en el que vivimos y no lo hacen.

Volviendo a casa de la concentración, nos cuentan que el PP y la presidenta que puso Rajoy en el Congreso  se han movido por fin en un tema enquistado. Para aferrarse. “ El PP se niega a soltar el control de RTVE ante la indignación de la oposición: “Es un escándalo sin precedentes”. Y una piensa que el escándalo, con precedentes, es esta enorme pantomima de la que algunos de sus protagonistas no parecen ser conscientes. O creen que todos los ciudadanos se tragan.

La deriva de este país precisa un cambio total. Urge un futuro diferente.  Se ha propalado tal degeneración que millones de personas no cuentan entre sus valores ni con la democracia, ni con la más elemental decencia. Cuando este mal afecta a una sociedad puede hablarse de un camino hacia un Estado fallido.

Déjense de zarandajas y actúen. Manden al PP a la oposición a que se regenere con cuanto conlleva. Que buena falta les hace y nos hace.  No precisan a Ciudadanos -cada vez más a la derecha- a quienes están ayudando a crecer. El PSOE tiene en su mano esa posibilidad y no lo hace. ¿Por qué? No empiecen otra vez unos y otros con la falacia de que si un día Pablo, que si un día Pedro. Aunque así fuera estamos a 28 de Abril de 2018 y esto es insoportable.  El drama es que no lo hará, casi nadie confía en tal posibilidad. Hay derecha sucia y descomposición para rato.

Nadie es imprescindible en política. Nadie. De hecho, los cargos no son perpetuos más que en ciertas anomalías democráticas.  El que no sepa cómo afrontarlo que se vaya a casa. Ustedes no se dedican a la política para asegurarse un sueldo.  Es el servicio a la sociedad lo prioritario. No basta con cambiar leyes torcidas. Hay que limpiar las instituciones. Arbitrar mecanismos de protección de la democracia.  Hay que educar en valores y no en burricie para proteger a las personas más sugestionables y por extensión a toda la sociedad. Hay que responder al abandono, la impotencia, en la que muchos se ven.

“Me levanto igual que me acosté triste, enfurecida, dolorida ante la indefensión que sufrimos las mujeres”, leo. “No puedo describir la sensación de desamparo, rabia, y profunda tristeza que siento”… Es el latido de dolor de muchas personas. Hombres y mujeres, ante múltiples situaciones de todos los días. Hay una acumulación insoportable de abusos, prepotencia, mentiras que ocasionan daños, zozobras y angustia.  Salvo unos cuantos beneficiarios de esta situación, y la inevitable cuota de “amebas”, estamos indignados, descompuestos, heridos, desesperanzados.  No podemos seguir así, no aguantamos más. Por eso nos tiramos a la calle algunos, muchos, y algo se mueve.  Ese muro pétreo, de ventanas quietas, de visillos inamovibles, que es de todos, ha de abrirse para que entre de una vez la luz y el aire.

*Publicado en eldiario.es 27/04/2018

 

PORQUE «SOY HOMBRE».

a través de Porque «soy hombre».

PORQUE «SOY HOMBRE».

· 

SoyHombre

[…] Nadie se escandalizó cuando mis padres me compraron los primeros condones: tendría unos catorce o quince años en aquella época; cuando mi padre me preguntó si quería acompañarle a un lugar para enseñarmealgunas ‘señoritas’. Mis sábanas, a menudo eran lavadas sin lamentaciones, pudor alguno y carcajadas. Nunca entonces escuché: “solo piensas en el sexohijo”.

Jamás mis padres me advirtieron sobre el significado de virginidad o menos. Al contrario, –sí; cuida bien que esa mujer, la elegida, sea pura hijo mío. Mientras, disfruta todo lo que puedas; goza de cada una de todas ellas, cuantas más sean ahí lo llevas machote (!)

Nadie me juzgó o juzga a la hora de elegir mí vestimenta, aunque saliera o salga sin camiseta, pantalón; incluso en calzoncillos […] puedo pasear sin prestar atención o reglas, sin problemas por la calle chupar un helado o comer una banana. Soy libre de tomar la iniciativa siempre y cuando me venga en gana […] Mi sexo consigue en automático absoluto respeto.

Si digo NO, es tal cual; nadie cuestiona ni por un segundo mi palabra y mucho menos, –la interpreta […]

Pido disculpas por los párrafos anteriores ya que muy probablemente carezcan de argumentación, profundidad e incluso denoten cierto tipo de superficialidad; de imperdonable ausencia, en su más que debido desarrollo al tratar una entrada de –estas características. Solo añadir y sin que sirva de pretexto, justificación, etcétera qué en mi caso y contrariamente a él, cuando dije NO ocurrió así: ¿Es tan difícil detenerse cuando escuchamos: ¡NO!? —A continuación, datos escalofriantes. 

Organización Mundial de la Salud, 2013

La OMS publicó su primer informe específico sobre violencia de género calificándolo de: epidemia. Un año después, en marzo de 2014, la Agencia de los derechos fundamentales de la Unión Europea (FRA), hizo públicos los primeros resultados de la primera encuesta sobre violencia de género contra las mujeres13 millones de mujeres sufrieron violencia física en los 28 Estados miembros, 3,7 millones fueron violadas y nueve millones de mujeres fueron víctimas de acoso. A lo largo de su vida, 62 millones de europeas, es decir, una de cada tres, ha sufrido violencia física o sexual –la encuesta recoge datos a partir de los 15 años por lo que se queda fuera toda la violencia sufrida por las niñas–.

Prácticamente la mitad, el 47 %, ha sufrido violencia psicológica por parte de su pareja y 102 millones de mujeres han sufrido acoso sexual. La mayoría de las víctimas, alrededor del 70 %, no denuncia esta violencia. 

Ley Integral contra la violencia de género

CAPÍTULO I

En el ámbito educativo

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Artículo 4. Principios y valores del sistema educativo.

1. El sistema educativo español incluirá entre sus fines la formación en el respeto de los derechos y libertades fundamentales y de la igualdad entre hombres y mujeres, así como en el ejercicio de la tolerancia y de la libertad dentro de los principios democráticos de convivencia.

Igualmente, el sistema educativo español incluirá, dentro de sus principios de calidad, la eliminación de los obstáculos que dificultan la plena igualdad entre hombres y mujeres y la formación para la prevención de conflictos y para la resolución pacífica de los mismos.

2. La Educación Infantil contribuirá a desarrollar en la infancia el aprendizaje en la resolución pacífica de conflictos.

3. La Educación Primaria contribuirá a desarrollar en el alumnado su capacidad para adquirir habilidades en la resolución pacífica de conflictos y para comprender y respetar la igualdad entre sexos.

4. La Educación Secundaria Obligatoria contribuirá a desarrollar en el alumnado la capacidad para relacionarse con los demás de forma pacífica y para conocer, valorar y respetar la igualdad de oportunidades de hombres y mujeres.

5. El Bachillerato y la Formación Profesional contribuirán a desarrollar en el alumnado la capacidad para consolidar su madurez personal, social y moral, que les permita actuar de forma responsable y autónoma y para analizar y valorar críticamente las desigualdades de sexo y fomentar la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres.

6. La Enseñanza para las personas adultas incluirá entre sus objetivos desarrollar actividades en la resolución pacífica de conflictos y fomentar el respeto a la dignidad de las personas y a la igualdad entre hombres y mujeres.

7. Las Universidades incluirán y fomentarán en todos los ámbitos académicos la formación, docencia e investigación en igualdad de género y no discriminación de forma transversal.

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Consecuencias: a la vista. Es por demás sabido que en los colegios no se educa/habla sobre educación afectivo sexual, resolución pacífica de los conflictos ni prevención de la violencia de género. Del núcleo familiar, –pilar basilar y directo, sería hora principalmente por el beneficio de los menores y adolescentes –de una vez por todas ”enfrentarse”, reflexionar apartando cualquier hipocresía y llamar las cosas por su nombre (!)  La prevención –algo que brilla por su ausencia– en cada ámbito de la sociedad, es la única alternativa real que no se está llevando a cabo y conduce a la plena ineficacia de cualquier tipo de medida contra la violencia de género. Matizar que: la violencia no debería tener etiquetas y sí leyes que verdaderamente nos protegieran de ella.

«CASI 800 MUJERES ASESINADAS EN ESPAÑA POR SUS PAREJAS O EX PAREJAS DESDE 2003.»

—Loli Lopesino

 

Palabras de ida y vuelta: ‘sororidad’

eldiario.es

Zona Crítica

Palabras de ida y vuelta: ‘sororidad’

Elena Álvarez Mellado

02/04/2018

  • ‘Sororidad’ es una de esas propuestas léxicas nacidas al amor del activismo y a la que en los últimos tiempos hemos visto asomar la patita en tertulias, pancartas, titulares y redes sociales
  • Lo que los puristas le afean a ‘sororidad’ es fundamentalmente su pedigrí lingüístico, claramente anglófilo

Manifestación del 8M en Uruguay Manifestación del 8M en Uruguay

El activismo feminista no deja de darnos alegrías lingüísticas. Aunque no es ni de lejos el meollo de esta lucha, la efervescencia feminista de los últimos tiempos está resultando apasionante desde las gafas de la lengua: préstamos nuevos (‘manspreading’, ‘mansplaining’), metáforas poderosas (‘brecha salarial’, ‘techo de cristal’), pronombres subversivos (‘elle’), neologismos arriesgados ( ‘portavozas’), experimentación morfológica ( ‘todas, todos, todes’). La jerga feminista es un safari lingüístico bullente de actividad en el que es imposible decidir dónde mirar porque todo es fascinante. No todas las propuestas que están surgiendo sobrevivirán a largo plazo: es posible que algunas arraiguen en la lengua; otras, sin embargo, se las llevará el viento y quedarán tan solo como un souvenirlingüístico de los tiempos que nos tocó vivir, sin que esto signifique que sean menos valiosas o resulten menos interesantes lingüísticamente.

‘Sororidad’ es una de esas propuestas léxicas nacidas al amor del activismo y a la que en los últimos tiempos hemos visto asomar la patita en tertulias, pancartas, titulares y redes sociales y que hace referencia a la relación de solidaridad y apoyo entre mujeres.

Lo que los puristas le afean a ‘sororidad’ es fundamentalmente su pedigrí lingüístico, claramente anglófilo: ‘sororidad’ es la adaptación española del término inglés ‘ sorority’, que en origen denominaba a las asociaciones de estudiantes femeninas de las universidades norteamericanas, y de ahí lo adaptamos al castellano para aplicarlo a la relación de hermanamiento feminista entre mujeres.  

Vaya por delante que no hay nada que afear en el origen de los préstamos: las palabras saltan de una lengua a otra constantemente y todos los préstamos son lingüísticamente válidos, provengan de donde provengan. Al fin y al cabo, en una época de dominación cultural anglosajona como la nuestra es esperable que el inglés sea nuestro prestamista léxico fundamental, como en otro tiempo lo fueron el francés o el árabe. Pero lo interesante de ‘sororidad’ es que ni siquiera es verdaderamente un anglicismo de pura cepa como claman los tiquismiquis del purismo, sino que se trata en realidad de un latinajo muy viajado.       

La palabra ‘sorority’ es la anglificación del término latino ‘sororitas’, con el que se denominaba en la europa medieval a las hermandades de mujeres (en contraposición a la fraternidad, que sería la hermandad entre varones). La injustamente denostada ‘sororidad’ es en realidad la hija viajera de la muy latina ‘soror’ (“hermana”), y por lo tanto prima no tan lejana de viejas conocidas como ‘sor’ (hermana de una congregación religiosa, como en ‘sor Ángela de la Cruz’) o ‘sœur’(“hermana” en francés). ‘Sororidad’ es un bumerán léxico que saltó del latín al inglés para emprender siglos después el viaje de regreso a las lenguas neolatinas. A pesar de su origen castizo, el tiempo y la distancia han hecho tal mella en ‘sororidad’ que son muchos los hablantes que la toman por forastera y la reciben con desconfianza y suspicacia.

El caso de ‘sororidad’ no es ni de lejos el único: son legión las palabras de ida y vuelta que saltaron de un idioma a otro para, siglos después, retornar a las lenguas que las vieron nacer (o a lo que queda de ellas). El símbolo & que hoy vemos a todas horas en nombres de marcas y comercios (y que solemos leer como ‘and’) puede parecernos una modernez americanizante, pero lo cierto es que el ampersand (que es como se llama esta criatura ortotipográfica) es en realidad una representación abreviada de la conjunción latina ‘et’ (“y”) propuesta por el muy sufrido secretario de Cicerón, Marco Tulio Tirón, que se generalizó en la Edad Media. El ubicuo & es todo un homenaje involuntario a la más exquisita tradición textual latina y medieval.

Lejos de la lógica agorera que entiende el vocabulario como un compartimento estanco inmutable y los préstamos como una agresión externa que hay que combatir, las palabras de ida y vuelta son la prueba viviente de que el préstamo léxico es un carril de doble sentido que no entiende de fronteras y en el que la solidaridad interlingüística funciona en ambas direcciones: tras siglos de préstamos recíprocos y saltos interlingüísticos es difícil discernir cuáles de estas palabras son tuyas y cuáles mías porque, sencillamente, son nuestras.  

Cara de cona🦁🍯@femilimon

Sabéis que ha sido lo mejor de las manifestaciones? Las miradas de orgullo entre compañeras, las sonrisas, el apoyo al agarrarnos de la mano para avanzar por la calle. Eso. La sororidad. Ha sido lo más bonito de todo.

Cristina A@chiclett4u

Madre mía, tías, hemos conseguido convertir la calle en el baño de tías de un garito. Sororidad a tope.

Laura@LalauMorales
 
 

Si esto no es sororidad, ¿la sororidad qué es?

Evolución del símbolo ampersand desde la conjunción latina ‘et’ Evolución del símbolo ampersand desde la conjunción latina ‘et’.

Enlace a la publicación original:

https://www.eldiario.es/zonacritica/Palabras-ida-vuelta-sororidad_6_756684354.html

 

¿Por qué las mujeres cometen menos delitos que los hombres?

Fotograma de Daniela Virgilio en Romanzo criminale Fotograma de Daniela Virgilio en Romanzo criminale

¿Por qué las mujeres cometen menos delitos que los hombres?

ÁLVARO LLORCA   26 marzo 2018.

Hay pocos hechos que los manuales de criminología puedan afirmar con tanta rotundidad como que las mujeres delinquen menos que los hombres. Por ejemplo, en Introducción a la criminología, Alfonso Serrano Maíllo, profesor en la Uned, escribe que:

a) «Frente a las mujeres, los hombres cometen un porcentaje absolutamente desproporcionado de los delitos que se cometen en una comunidad».

b) «La criminalidad de las mujeres no sólo es mucho menor, sino que, además, se limita a un abanico de infracciones penales relativamente pequeño y más leve».

Las estadísticas, año tras año, respaldan estas afirmaciones. Por ejemplo, según el anuario estadístico de 2016 del Ministerio del Interior, el 82,4% de las detenciones e imputaciones por infracciones penales fueron masculinas.

Es verdad que las infracciones penales incluyen conductas muy diversas, desde los homicidios hasta la sustracción de vehículos. Pero digámoslo de otra manera: no hay ni una sola infracción penal que las mujeres cometan más que los hombres. Un vistazo a las cárceles apunta en la misma dirección: en enero de 2018, el 92,6% de los presos eran hombres

Recordemos que, según las estadísticas del INE, la población española femenina es ligeramente más numerosa que la masculina (un 51% frente a un 49%).

¿Cómo se explica el carácter masculino de la delincuencia?

A lo largo de la historia se han sucedido muchas teorías -algunas disparatadas- para explicar los mayores índices de delincuencia masculina. Hasta la fecha, no existe una respuesta concluyente, pero un repaso por estas teorías ilustra muy bien la consideración hacia las mujeres en cada momento histórico.

Hasta los años sesenta del siglo pasado, apenas se prestaba atención a la delincuencia femenina. Y si alguien lo hacía, no destacaba precisamente por su rigor científico. La catedrática de Derecho Penal Paz M. de la Cuesta mencionaba en una ponencia que históricamente ha llegado a defenderse que el 80% de los crímenes femeninos se producían en el periodo premenstrual. O que las mujeres aparecían menos en las estadísticas porque eran mucho más astutas al cometer los crímenes, por ejemplo mediante el uso de venenos. O que, como recuerda Serrano Maíllo en su influyente manual, había quien defendía que la delincuencia femenina era menos frecuente porque las mujeres sabían engatusar a los hombres para que delinquiesen en su nombre.

Uno de los criminólogos clásicos que relacionó la menstruación con la delincuencia femenina, concretamente en 1895, fue Cesare Lombroso. Lombroso, tradicionalmente considerado padre de la criminología contemporánea pese a muchos errores en sus teorías, también es el autor de las siguientes palabras sobre la delincuencia femenina: «Educar y remover a las mujeres de sus características de domesticidad y maternidad que las mantienen como inocuas semicriminales, podría resultar un hecho desastroso para la humanidad».

Es obvio que el pronóstico de Lombroso no se ha cumplido, pero nos interesa rescatarlo porque señala una de las teorías que tuvieron más peso en los años sesenta, cuando la delincuencia femenina empezó a estudiarse más en serio. Nos referimos a la «tesis de la liberación», según la cual, la progresiva equiparación social entre hombres y mujeres acabaría igualando los índices de delincuencia.

Esta teoría es importante porque no se centra exclusivamente en cuestiones biológicas, sino que incorpora elementos sociales a la explicación de por qué las mujeres cometen menos delitos. Sin embargo, el paso del tiempo se ha encargado de desmentirla: «La tesis de la liberación no se ha cumplido porque las mujeres han ganado posiciones en la vida pública y las tasas de infracciones se han mantenido constantes», nos dice por teléfono María Dolores Serrano Tárraga, profesora de criminología en la Uned.

A propósito de la desigual presencia de hombres y mujeres en la sociedad, y aunque suponga desviarse un poco del cauce principal de esta historia, algunos investigadores han demostrado cómo en algunas esferas criminales las mujeres también quedan relegadas a papeles secundarios, como hizo Lisa Maher en los años noventa al ocuparse de las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas.

Otra de las teorías que los investigadores empezaron a tomarse en serio a partir de los años sesenta, pero que se ha quedado por el camino, es la «tesis de la caballerosidad». Según esta hipótesis, las mujeres escapaban a la acción de la Justicia por el paternalismo de jueces y policías, quienes hacían la vista gorda ante las infracciones femeninas.

Esta teoría se ha desmontado desde diversos frentes. Por ejemplo, argumentando que el paternalismo funcionaría precisamente en sentido contrario, y que si el porcentaje de mujeres que cometen delitos leves es más elevado se debe a que los administradores de Justicia persiguen con más énfasis a las mujeres que, mediante la comisión de pequeñas infracciones, se salen del concepto de mujer tradicional.

Con el paso de los años, algunas teorías empezaron a explicar las diferencias de género en la criminalidad a partir de nuevos factores culturales. Por ejemplo, la «teoría del control» argumentó que las mujeres están sometidas a controles sociales mucho más férreos y que por eso delinquen menos. Esta hipótesis se ha aplicado especialmente a la delincuencia común y adolescente, demostrando que, al estar sometidos a menos controles, los chicos tienden a incurrir en más comportamientos arriesgados, desviados y delictivos.

Los actuales estudios de género, aplicados a la criminología, están profundizando en esta línea y llevándola un paso más lejos. La socialización en un determinado rol de género, según estos estudios, serviría para explicar el comportamiento y la respuesta de las personas ante determinadas situaciones. La consecuencia lógica de estas teorías es que la educación igualitaria, por encima de la educación patriarcal, desemboque en una reducción en los índices generales de criminalidad, tanto para hombres como para mujeres.

Más allá de estos enfoques, María Dolores Serrano Tárraga, profesora de Criminología en la Uned, recuerda que «la criminalidad siempre es plurifactorial», por lo que ninguna de las teorías mencionadas serviría para explicar por completo la complejidad del hecho delictivo.

Por ejemplo, nos recuerda que, aunque los factores biológicos hayan desaparecido progresivamente de las explicaciones, tampoco deberíamos desterrarlos por completo: «Se siguen investigando cuestiones biológicas, relacionadas con las hormonas y las conexiones neuronales, que podrían ayudarnos a entender ciertos comportamientos masculinos».

Sea como sea, desde la criminología, aún no es posible ofrecer una explicación concluyente sobre por qué las mujeres cometen muchos menos delitos. De lo que no hay duda, sin embargo, es de que la evolución de las teorías nos explican bastante bien el progresivo papel que las mujeres han venido desempeñando en la sociedad.

Puedes ver el artículo original publicado en VERNE de EL PAÍS siguiendo éste enlace:

https://verne.elpais.com/verne/2018/03/16/articulo/1521186641_611727.html?id_externo_rsoc=TW_CM

 

 

Diccionario del franquismo de Pedro L. Angosto

El franquismo fue una de las dictaduras mas largas de la Europa del siglo XX. Condicionando de tal forma la vida de los españoles que, aún hoy 80 años después del golpe de Estado del general Franco, notamos su huella en la sociedad española. Profunda, diría. Es también un gran desconocido para varias generaciones que […]

a través de Diccionario del franquismo de Pedro L. Angosto — El Periscopio

 Rosa María Artal.

19 de marzo 2018.

El franquismo fue una de las dictaduras mas largas de la Europa del siglo XX. Condicionando de tal forma la vida de los españoles que, aún hoy 80 años después del golpe de Estado del general Franco, notamos su huella en la sociedad española. Profunda, diría. Es también un gran desconocido para varias generaciones que no llegan a entender, por tanto, las raíces de muchos hechos del presente. Su estudio suele pasarse de soslayo en los colegios, nunca queda tiempo en el temario para llegar a ese punto, según se ha denunciado en numerosas ocasiones.

Pedro Luis Angosto, doctor en Historia por la Universidad de Alicante, acaba de publicar un “Diccionario del franquismo” (Editorial Comares, 2018) , biográfico, con los protagonistas y cómplices desde 1936 a 1978. Un exhaustivo trabajo de casi 500 páginas, con numerosas fuentes bibliográficas que recoge más de 350 biografías. Según Angosto no están todos pero sí los decisivos. “No solo los militares traidores que empuñaron las armas contra el gobierno legítimo de la Segunda República sino también quiénes le dieron cobertura doctrinal, publicitaria y financiera”. Un trabajo arduo dado que la dictadura franquista procuro borrar huellas que los fascismos derrotados no pudieron hacer.

La Transición acabó siendo una especie de ley de Punto Final que otras dictaduras terminaron por derogar llegada la democracia. No ha ocurrido así en España y nos vemos en “una especie de neutralidad que ha favorecido la aparición de un revisionismo histórico qué pretende demostrar que la guerra civil no fue más que un enfrentamiento entre dos bandos igualmente culpables”. Lo dice el profesor Josep Fontana en el prólogo, particularmente alarmado por ese intenso y casi furibundo revisionismo que pretende reescribir la Historia. Que la está reescribiendo.

Al margen de los hechos claros, del levantamiento militar, la guerra y la dictadura, por mucho que se los quiera remozar, hay una razón de aplastante lógica que esgrime Fontana: “Confieso que nunca he entendido que se pueda valorar del mismo modo una república que formó maestros, abrió escuelas y creo bibliotecas públicas en los pueblos, y un régimen militar que asesinó maestros, cerró escuelas y bibliotecas y quemó libros”.

Una introducción que enmarca el franquismo en el momento histórico en el que se produjo y señala las principales características del régimen. Sin duda, una oportunidad para repasar de dónde vienen algunos nombres que hoy siguen ostentando poderes importantes de la vida española.  Y sobre todo de saber más de un tiempo de tinieblas al que se le echa más oscuridad encima por el desconocimiento. Una gran y buscada laguna para muchos españoles.

“No es posible, dice Angosto, que ningún sistema democrático pueda desarrollarse sobre la mentira, la ocultación, la manipulación, la impostura, cada país tiene que saber de su pasado, de todo su pasado, pero sobre todo del que afecta de modo indubitable a su presente y a su futuro”.

¡Charla entre la razon y el corazon – Gabriela Mistral -!

Hola muy buenas tardes queridas y lindas Amigas, estimados Amigos, hoy les comparto con mucho placer éste bellísimo poema de la gran Premio Nobel de Literatura Gabriela Mistral. Cuando lo volví a escuchar y releer me llegó hondo; además de hermoso, el poema es una verdadera cátedra de filosofía….

Jesús Torres Navarro.

CHARLA ENTRE LA RAZÓN Y EL CORAZÓN

¿Y si en realidad el tiempo no lo pudiese todo?

Si no fuese tan cierto que las cosas con el pasar de los días se van olvidando… o las heridas no se van cerrando;

¿cuántas cosas cambiarían? Porque es muy fácil pensar que con solo dejar pasar los días, meses o años las cosas se solucionan, y lo peor es que uno se auto convence, y se cree un superado, alguien que tuvo la suerte de superar un dolor y sobreponerse, y se vuelve a sentir fuerte…

Sin embargo, un buen día, quizá el menos pensado, todo el castillo que creías tan sólido comienza a temblar, porque te encontrarás de nuevo cara a cara con el dolor, con ese sentimiento tan helado y tan dormido del que ya casi ni te acordabas, y que, muy a pesar de todo, sigue ahí, y comienza a despertarse con todas las fuerzas acumuladas por el tiempo en que estuvo inactivo y quiere salir, quiere gritar que está vivo y que va a dar pelea, y es ahí cuando tu corazón se rebela, y quiere demostrar lo que en realidad siente, eso que tu cabeza le hizo guardar.

Y es ahí cuando comienza una terrible guerra entre la RAZÓN y el SENTIMIENTO, y quién sabe qué es lo que realmente vale más, porque la RAZÓN piensa:

“¡Otra vez no! ¿O acaso no te acuerdas el tiempo que te costó volver a ponerte en pie? ¿O no te acuerdas de esas noches sin dormir, de esos desvelos y angustias, de tus días vacíos, de tus noches sin estrellas? ¿Quieres realmente volver a vivir todo eso, o ahora que ya estás de pie… no sería mejor que anduvieras por otros caminos?

Una vez creíste tocar el cielo con las manos y en un instante descendiste al más profundo de los infiernos. ¿Crees que vale la pena? Haz lo que te digo, no existen los amores eternos, y seguramente todo eso lo único que va a hacer es ilusionarte y volverte a lastimar.” ¡PIENSA!, ¡no te equivoques!

Y se hace un silencio eterno…

El CORAZÓN, aturdido por las palabras de la RAZÓN, se queda sin aliento, pero después de un rato de pensar, donde la RAZÓN ya creía tener ganada la partida, el CORAZÓN replica: “No sé si tus palabras son del todo ciertas, pero sí sé que no son tampoco del todo equivocadas. No es lo mismo pensar que sentir, no es lo mismo razonar que hacer las cosas impulsivamente… Porque los que piensan son aquellos que nunca se arriesgan, y pobre de aquel que no esté dispuesto una vez en su vida a perderlo todo por la persona que ama; pobre de aquel que no está dispuesto a olvidar, porque nunca será perdonado; pobre de aquel que es tan ciego y vacío, que no es capaz de dejar de lado todas las trivialidades de la vida por amor… Pobre de quien teniendo en frente el amor de su vida, no es capaz de quitarse la careta y sentir… Porque el amor no sólo es alegría, no sólo es paz y ternura. El amor es también dolor y lágrimas, es angustia y desvelo, es muchas cosas, pero bueno… la verdad es que no sé qué pesa más, si la RAZÓN o el SENTIMIENTO… Lo que sí sé es que si uno no siente se transforma simplemente en una roca, una cosa que no es capaz de demostrar cariño y confianza: un cuerpo sin alma. Por eso creo que uno debe jugarse por lo que siente… Le puede salir bien o mal, puede equivocarse o vivir el resto de su vida con la persona que ama… Lo que sí es cierto es que jamás perdonaría a alguien que, por rencor o desconsuelo, no sea capaz de tomar a la persona que ama y gritarle a todo el mundo que por ella daría la vida…

Y, por último, otra cosa que tengo bien clara, es que el que se enamora soy yo, y el amor se siente con el CORAZÓN, no con la CABEZA.”

Se hizo el silencio… y, sin mediar palabra, el CORAZÓN decidió tomar el camino correcto… y fue tras el Amor.

Remedios La Bella. Gabriel García Márquez.

a través de Remedios La Bella. Gabriel García Márquez.

Remedios La Bella

Gabriel García Márquez

El rincón del Poeta, enlace a la publicación original:

http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_remedios.htm

Uno de los personajes más fascinantes de Macondo.

Remedios es una mujer bellísima y extraña, elemental y pura, que vive como ajena a la vida ordinaria. Su belleza enciende el deseo de los hombres, pero aquellos que intentan consumarlo mueren de forma inesperada. Veamos el poético final de la historia de tan insólita mujer.

La suposición de que Remedios, la bella, poseía poderes de muerte, estaba entonces sustentada por cuatro hechos irrebatibles. Aunque algunos hombres ligeros de palabra se complacían en decir que bien valía sacrificar la vida por una noche de amor con tan conturbadora mujer, la verdad fue que ninguno hizo esfuerzos por conseguirlo. Tal vez, no sólo para rendirla sino también para conjurar sus peligros, habría bastado con un sentimiento tan primitivo y simple como el amor, pero eso fue lo único que no se le ocurrió a nadie. Úrsula no volvió a ocuparse de ella. En otra época, cuando todavía no renunciaba al propósito de salvarla para el mundo, procuró que se interesara por los asuntos elementales de la casa. “Los hombres piden más de lo que tú crees”, le decía enigmáticamente. “Hay mucho que cocinar, mucho que barrer, mucho que sufrir por pequeñeces, además de lo que crees.” En el fondo se engañaba a sí misma tratando de adiestrarla para la felicidad doméstica, porque estaba convencida de que una vez satisfecha la pasión, no había un hombre sobre la tierra capaz de soportar así fuera por un día una negligencia que estaba más allá de toda comprensión. El nacimiento del último José Arcadio y su inquebrantable voluntad de educarlo para Papa terminaron por hacerla desistir de sus preocupaciones por la bisnieta. La abandonó a su suerte, confiando que tarde o temprano ocurriera un milagro, y que en este mundo donde había de todo hubiera también un hombre con suficiente cachaza para cargar con ella. Ya desde mucho antes, Amaranta había renunciado a toda tentativa de convertirla en una mujer útil. Desde las tardes olvidadas del costurero, cuando la sobrina apenas se interesaba por darle vuelta a la manivela de la máquina de coser, llegó a la conclusión simple de que era boba. “Vamos a tener que rifarte”, le decía, perpleja ante su impermeabilidad a la palabra de los hombres. Más tarde, cuando Úrsula se empeñó en que Remedios, la bella, asistiera a misa con la cara cubierta con una mantilla, Amaranta pensó que aquel recurso misterioso resultaría tan provocador, que muy pronto habría un hombre lo bastante intrigado como para buscar con paciencia el punto débil de su corazón. Pero cuando vio la forma insensata en que despreció a un pretendiente que por muchos motivos era más apetecible que un príncipe, renunció a toda esperanza. Fernanda no hizo siquiera la tentativa de comprenderla.

Cuando vio a Remedios, la bella, vestida de reina en el carnaval sangriento, pensó que era una criatura extraordinaria. Pero cuando la vio comiendo con las manos, incapaz de dar una respuesta que no fuera un prodigio de simplicidad, lo único que lamentó fue que los bobos de familia tuvieran una vida tan larga.

A pesar de que el coronel Aureliano Buendía seguía creyendo y repitiendo que Remedios, la bella, era en realidad el ser más lúcido que había conocido jamás, y que lo demostraba a cada momento con su asombrosa habilidad para burlarse de todos, la abandonaron a la buena de Dios. Remedios, la bella, se quedó vagando por el desierto de la soledad, sin cruces a cuestas, madurándose en sus sueños sin pesadillas, en sus baños interminables, en sus comidas sin horarios, en sus hondos y prolongados silencios sin recuerdos, hasta una tarde de marzo en que Fernanda quiso doblar en el jardín sus sábanas de bramante, y pidió ayuda a las mujeres de la casa. Apenas había empezado, cuando Amaranta advirtió que Remedios, la bella, estaba transparentada por una palidez intensa.

-¿Te sientes mal? -le preguntó.

Remedios, la bella, que tenía agarrada la sábana por el otro extremo, hizo una sonrisa de lástima.

-Al contrario -dijo-, nunca me he sentido mejor.

Acabó de decirlo, cuando Fernanda sintió que un delicado viento de luz le arrancó las sábanas de las manos y las desplegó en toda su amplitud. Amaranta sintió un temblor misterioso en los encajes de sus pollerones y trató de agarrarse de la sábana para no caer, en el instante en que Remedios, la bella, empezaba a elevarse. Úrsula, ya casi ciega, fue la única que tuvo serenidad para identificar la naturaleza de aquel viento irreparable, y dejó las sábanas a merced de la luz, viendo a Remedios, la bella, que le decía adiós con la mano, entre el deslumbrante aleteo de las sábanas que subían con ella, que abandonaban con ella el aire de los escarabajos y las dalias, y pasaban con ella a través del aire donde terminaban las cuatro de la tarde, y se perdieron con ella para siempre en los altos aires donde no podían alcanzarla ni los más altos pájaros de la memoria.

Este mágico y hermoso cuento de “él Gran Gabo” también lo puedes leer, junto con otros excelentes cuentos en “Una biblioteca de Cuentos” publicada en éste Blog, en el enlace:

https://jestoryas.wordpress.com/2017/09/12/una-biblioteca-de-cuentos/

Gabriel García Marquez; Remedios la bella. 

El rincón del Poeta. 

conwhttp://ww.rindelpoeta.com.ar/cuento_remedios.htm 

 

 

Las organizaciones y la sociedad

Las organizaciones y la sociedad

Luis García Montero Publicada 11/03/2018.

Rajoy está en el poder. Donald Trump está en el poder. Italia se descompone en forma de circo. El capitalismo está volcado en una avaricia extrema que ejerce con más impunidad cada vez y con unos Estados que trabajan a su servicio, desregulando los amparos públicos y regulando las normas de favor para los bancos y las multinacionales. Esto es lo que hay.

Bueno… hay otras cosas. Creo que merece la pena considerar también que, en esta agitación insaciable de la impunidad capitalista, la derecha sigue acumulando poder y las organizaciones de izquierdas, los sindicatos y los partidos que todavía buscan una capacidad de intervención en la realidad acaban siendo el chivo expiatorio. Se ven sometidos a agresivas campañas de desprestigio. Parece que su única defensa en momentos convulsos pasa por adoptar un perfil bajo mientras cruza el huracán o poner su vela allí donde sopla el viento sin capacidad para protagonizar una meditación colectiva.

En el deseo de la izquierda que pretenda intervenir en la realidad, y en su obligación de no ser una simple quimera de buenas intenciones, resulta imprescindible detenerse a pensar la articulación del tejido social y de las organizaciones políticas o sindicales. Creo que buena parte de lo que está ocurriendo procede de un primer error: la desconexión de las cúpulas de los partidos de izquierdas, integradas en las esferas oficiales, del mundo real de la gente. Eso ha dañado de manera grave a la socialdemocracia europea; pero no sólo a ella, porque el fenómeno ha afectado a organizaciones menos fuertes. Hay direcciones expertas en provocar y ganar batallas fraticidas para asegurarse el control interno en la izquierda de la izquierda, aunque eso suponga el alejamiento de un horizonte social más amplio.

Pero creo que ahora estamos sufriendo un segundo error, una tentación suicida: pensar que la movilización social puede prescindir de las organizaciones políticas y sindicales. Si el primer error conduce a una pérdida de poder social, el segundo nos empuja a la ley del más fuerte, al desamparo ante el totalitarismo neoliberal que ejerce el poder mediático. La mezcla de los dos errores está poniendo el mundo en manos de personajes como Donald Trump o como los variados sustitutos de Berlusconi.

Me llama la atención que una parte de los medios, bien acompañados como siempre por el infantilismo izquierdista,hayan querido analizar la magnífica movilización social del 8 de marzo como si se tratase de un fracaso de los sindicatos mayoritarios. Hay personas acostumbradas a opinar sobre la clase obrera sin haber visto un obrero en su vida o sin haberse parado ni un segundo en meditar sobre las condiciones del mundo real y la situación de las fuerzas del trabajo en la economía especulativa. Tampoco analizan las consecuencias de unas leyes laborales de rotundidad capitalista que hacen muy difícil defender a los obreros de la prepotencia empresarial. Los sueldos miserables se mezclan hoy con la libertad de despido. Y, en estas condiciones, es muy grave arriesgar una soledad propia o la vida cotidiana de la gente en muchos centros de trabajo. La cuestión se agrava si consideramos la feminización de la pobreza y la explotación de la mujer en sectores muy desamparados.

Los sindicatos minoritarios que convocaron 24 horas de huelga, además de querer apropiarse de un movimiento feminista triunfante por su transversalidad, debieran tomarse en serio un dato: su huelga no fue seguida de manera real ni siquiera en las empresas donde tienen representación sindical. Hay dos errores clásicos de la izquierda: el acomodarse sin dar la batalla o el infantilismo de darla donde está perdida de antemano.

El debate feminista puede ser abordado desde puntos diversos. El patriarcado es ya una estructura muy incómoda en una sociedad en la que buena parte del dinero, el consumo y las audiencias tienen rostro de mujer. Como existe el machismo económico real, se debe aprovechar esta nueva dinámica. Cualquier paso hacia la igualdad de género que venga por ahí me parece una buena noticia, como fue una buena noticia que los partidos socialdemócratas decidieran defender los derechos civiles feministas para compensar su abandono de otras luchas sociales. Peor hubiera sido su parálisis completa, ya que no estamos en condiciones de rechazar ningún avance. Perola izquierda no puede olvidarse de su necesidad de integrar la lucha por la igualdad de género con su lucha por la igualdad económica.

Ya sé que voy contra corriente, pero me parece que los sindicatos mayoritarios han acertado en su forma de pensar el 8 de marzo: 1) No han querido apropiarse de una lucha feminista transversal. 2) Han articulado la participación obrera en las reivindicaciones con paros de dos horas y miles de asambleas, dinámica que ha permitido un aire de triunfo del pensamiento feminista en el ámbito laboral. Y 3) Han movilizado a la sociedad para contribuir a la asistencia masiva en las manifestaciones.

Vuelvo a repetir: si malo ha sido que las cúpulas organizativas de la izquierda se hayan separado de la gente durante años, peores van a ser los movimientos sociales separados de unas organizaciones imprescindibles en la izquierda democrática.

Y me voy a repetir una vez más lo siguiente, para enseguida corregirme: no hay mayor aliado de la derecha que un tonto de izquierdas. Esta vez lo voy a decir de otro modo, porque me incomodan los intelectuales elitistas que se pasan la vida despreciando a la gente: vamos a guardarnos de los que van de listillos porque no suelen saber de lo que hablan.

 

 

SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ

SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ

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El 12 de noviembre de 1651, en un pueblito del Estado de México llamado San Miguel Nepantla nació una niña que al crecer iba a convertirse en una de las mejores escritoras de México. Se llamó Juana de Asbaje, pero todo mundo la conoce como sor Juana Inés de la Cruz

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La niña que quería aprender

Dicen muchos señores que se pusieron a investigar la vida de sor Juana, que cuando tenía 3 años se colaba en el cuarto donde su hermana mayor, María, estudiaba con una maestra. En ese entonces las niñas estudiaban con señoras a quienes les decían Amigas. Juana pidió que la dejaran estudiar junto con su hermana y aprendió a leer rápidamente.

A los 5 o 6 años, Juana se enteró de que existía una escuela para muchachos que se llamaba Universidad, donde podía estudiar una carrera, lo malo es que no dejaban entrar a las mujeres, por lo que le pidió a su mamá que le cortara las trenzas y la vistiera de niño, para que la dejaran entrar a la Universidad. Su mamá le dijo que estaba loca y no tocó su largo pelo.

Pero Juana siguió estudiando, y hasta se ponía castigos si no aprendía lo que se había propuesto. Su abuelito tenía una enorme biblioteca donde Juana pasó muy buenos ratos leyendo poesías y antiguas historias.

La muchacha más bonita del palacio

A los 13 años Juana se fue a la Ciudad de México. En esa época, México se llamaba Nueva España y todavía no era un país independiente, por lo que de España mandaban a un señor que gobernaba en un palacio con el título de Virrey de la Nueva España.

Pues a ese palacio llegó Juana para ser dama de compañía de la esposa del virrey. La muchacha había aprendido tanto, que un grupo de sabios le hizo un examen muy largo y difícil y se sacó diez.

Juana estaba muy consentida en la Corte, pero siempre había fiestas, reuniones y personas con quienes tenía que platicar por cortesía. Esto le quitaba el tiempo que ella quería para leer, así que tomó una decisión.

Del palacio al convento

A los 15 años Juana tenía que decidir qué iba a ser de grande. Sólo había dos opciones: casarse o hacerse monja. Escogió la segunda, porque lo que más deseaba en el mundo era seguir estudiando, y lo podía hacer mejor en un convento.

Fue entonces cuando la niña Juana de Asbaje se convirtió en sor Juana Inés de la Cruz, la monja poeta que se volvió tan famosa y que los mexicanos queremos tanto que hasta la puedes ver en los billetes de $200.

A los 8 años sor Juana escribió su primer poema. Le quedó tan bien que ganó un premio

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Un reto para sor Juana

Cuando ya era una poeta famosa, unos señores le pusieron un reto a sor Juana, le dieron unas palabras que rimaban y con ellas tenía que escribir un poema. Esto es un cachito de lo que escribió:

«Aunque presumes, Nise, que soy tosco
 
y que, cual palomilla, me chamusco,

yo te aseguro que tu luz no busco,

porque ya tus engaños reconozco»

Enlace al artículo original de Algarabía: