JesToryAs Blog: Keynes, el profeta olvidado

¡Buenas noches queridos lectores familia, queridas amigas y amigos, hace unos años el 14 de octubre de 2013 publiqué en este mismo espacio; JesToryAs, un extraordinario ensayo del gran economista, el maestro John Maynard Keynes presentado por él en 1926.

Lo he leído y releído muchas veces. En la segunda mitad de la década de los años 70 siendo estudiante de economía lo leí por primera vez; me había hecho keinesisno desde el 73, pero leer este magnífico ensayo en especial marcó un parte aguas que fortaleció definitivamente mis ideas económicas.

Creo que releer hoy este gran trabajo, 91 años después de que lo escribió Keynes, justifica plenamente el título de esta nueva publicación: Keynes, el profeta olvidado en él se encuentran sentencias proféticas que se dieron años después, otras cumpliéndose actualmente y algunas que aún no vivimos.

Jesús Torres Navarro. 

JesToryAs Blog

Keynes, el profeta olvidado.

EN OCTUBRE 14, 2013 POR JESTORYAS

John Maynard Keynes John Maynard Keynes

El final del laissez-faire 1926:

Este ensayo, que fue publicado como opúsculo por Hogarth Press en julio de 1926, se basó en la conferencia Sidney Ball, pronunciada por Keynes en Oxford, en noviembre de 1924, y en una conferencia dictada por él en la Universidad de Berlín, en junio de 1926. Los capítulos IV y V se utilizaron en Essays in persuasion.

 I

La disposición hacia los asuntos públicos, que de modo apropiado sintetizamos como individualismo y laissez-faire, tomó su alimento de muchas y diversas corrientes de pensamiento e impulsos sentimentales. Durante más de cien años nuestros filósofos nos gobernaron porque, por un milagro, casi todos ellos estuvieron de acuerdo o parecieron estarlo en esta única cosa. Todavía ahora no bailamos con otro ritmo. Pero se percibe un cambio en el ambiente. Sin embargo, oímos confusamente las que antaño fueron las más claras y distintas voces’ que siempre han inspirado al hombre político. La orquesta de diversos instrumentos, el coro de sonido armonioso, se aleja finalmente en la distancia.

Al final del siglo XVIII, el derecho divino de los reyes cedió su lugar a la libertad natural y al contrato, y el derecho divino de la Iglesia al principio de tolerancia y a la opinión de que una Iglesia es «una sociedad voluntaria de hombres», que caminan juntos, de una manera que es «absolutamente libre y espontánea» (1). Cincuenta años más tarde, el origen divino y el imperativo categórico del deber cedieron su lugar al cálculo utilitario. En manos de Locke y Hume, estas doctrinas fundamentaron el individualismo. El contrato supone derechos en el individuo; la nueva ética, no siendo más que un estudio científico de las consecuencias del egoísmo racional, colocó al individuo en el centro. «El único esfuerzo que pide la Virtud» -dice Hume- «es el del cálculo justo y una constante preferencia por la mayor Felicidad» (2). Estas ideas estaban de acuerdo con las nociones prácticas de conservadores y letrados. Ellas proporcionaron un fundamento intelectual satisfactorio para los derechos de propiedad y la libertad del individuo para hacer lo que le plazca consigo mismo y con lo que le pertenece. Ésta fue una de las contribuciones del siglo XVIII al ambiente que todavía respiramos.

La finalidad de ensalzar al individuo fue deponer al monarca y a la Iglesia; el efecto -a través de la nueva significación ética atribuida al contrato- fue el de afianzar la propiedad y la norma. Pero no tardaron en levantarse nuevamente las protestas de la sociedad contra el individuo. Paley y Bentham aceptaron el hedonismo utilitarista (3) de las manos de Hume y sus predecesores, pero ampliándolo a la utilidad social. Rousseau tomó el Contrato Social de Locke y dedujo de él la Voluntad General. En todos los casos la transición se realizó en virtud del nuevo énfasis puesto sobre la igualdad. «Locke aplica su Contrato Social para modificar la igualdad natural de la humanidad, en tanto esta expresión implica igualdad de propiedad o incluso de privilegio, atendiendo a la seguridad general. En la versión de la igualdad según Rousseau, no es sólo el punto de partida, sino la finalidad» (4).

Paley y Bentham llegaron al mismo destino, pero por caminos diferentes. Paley evitó una conclusión egoísta a su hedonismo por medio del Dios de la máquina. «La Virtud» -dijo­ «es hacer el bien a la humanidad, por obediencia a la voluntad de Dios, y por amor de la felicidad eterna»; volviendo de esta manera a la paridad entre yo y los otros. Bentham llegó al mismo resultado por la pura razón. No existe fundamento racional, argumentó, para preferir la felicidad de un individuo, aunque sea uno mismo, a la de cualquier otro. Por tanto, la mayor felicidad del mayor número es el único objeto racional de la conducta, tomando la utilidad de Hume, pero olvidando este ‘corolario cínico del hombre sagaz: «No es contrario a la razón preferir la destrucción del mundo entero a un arañazo de mi dedo, No es contrario a la razón escoger para mí la ruina total para evitar la más pequeña incomodidad de un indio o de una persona totalmente desconocida para mí… La razón es y sólo debe ser la esclava de las pasiones y no puede pretender nunca otra tarea que servirlas y obedecerlas»,

Rousseau dedujo la igualdad del estado de la naturaleza, Paley de la voluntad de Dios, Bentham de una ley matemática de indiferencia, Así entraron la igualdad y el altruismo en la filosofía política, y a través de Rousseau y Bentham conjuntamente pasaron a la democracia y al socialismo utilitarista,

Ésta es la segunda corriente -surgida de controversias muertas desde hace tiempo y arrastradas en su camino por falacias largamente explotadas- que todavía impregna nuestra atmósfera de pensamiento, Pero ésta no ha eliminado la corriente anterior. Se ha mezclado con ella, Los primeros años del siglo XIX realizaron la milagrosa unión, Ella armonizó el individualismo conservador de Locke, Hume, Johnson y Burke con el socialismo y el igualitarismo democrático de Rousseau, Paley, Bentham y Godwin (5).

Sin embargo, hubiera sido difícil que esa época alcanzara esta armonía de cosas opuestas si no hubiera sido por los economistas, que surgieron precisamente en el momento oportuno, La idea de una armonía divina entre las ventajas privadas y el bien público es ya evidente en Paley, Pero fueron los economistas quienes dieron a la noción una buena base científica, ¡Supone que por la acción de las leyes naturales los individuos que persiguen sus propios intereses con conocimiento de causa, en condiciones de libertad, tienden siempre a promover al propio tiempo el interés general! Nuestras dificultades filosóficas están resueltas, al menos para el hombre práctico, que puede concentrar entonces sus esfuerzos en asegurar las condiciones necesarias de libertad. A la doctrina filosófica de que el gobierno no tiene derecho a interferir, ya la doctrina divina de que no tiene necesidad de interferir, se añade una prueba científica de que su interferencia es inconveniente.

Ésta es la tercera corriente de pensamiento, que se puede descubrir precisamente en Adam Smith, que estuvo lista en lo  principal para permitir al bien público descansar en “el esfuerzo natural de cada individuo para mejorar su propia condición”, pero que no fue desarrollada completa y conscientemente hasta principios del siglo XIX. El principio del laissez­ faire había llegado a armonizar individualismo y socialismo, y a conciliar el egoísmo de Hume con el mayor bien para el mayor número. El filósofo político podía retirarse en favor del hombre de negocios, porque el último podía alcanzar el summum bonum sólo con perseguir su propio beneficio privado.

Sin embargo, se necesitaban algunos otros ingredientes  para completar el pastel. En primer lugar, la corrupción e incompetencia del gobierno del siglo XVIII, una gran parte de cuya herencia sobrevive en el diecinueve. El individualismo de los filósofos políticos apunta  al laissez-faire. La armonía divina o científica (según el caso) entre el interés privado y el interés público apunta  al laissez-faire. Pero, por encima de todo,  la ineptitud de los administradores públicos inclina decididamente al hombre práctico a favor del laissez-faire, sentimiento que de ningún modo ha desaparecido. Casi todo lo que hizo el Estado en el siglo XVIII, por encima de sus funciones mínimas, fue, o pareció, perjudicial o desafortunado.

Por otra parte, el progreso material entre 1750 y 1850 vino de la mano de la iniciativa individual, y no debió casi nada a la influencia directiva de la sociedad organizada como un todo. Así, la experiencia práctica reforzó los razonamientos a priori.

Los filósofos y economistas nos dijeron que por diversas y profundas razones la empresa privada sin trabas había promovido el mayor bien para todos. ¿Qué otra cosa hubiera podido agradar más al hombre de negocios? ¿Podía un observador práctico, mirándole, negar que los beneficios del progreso que distinguían la edad en la que él vivía se debían las actividades de los individuos «en ascenso»? De esta manera, el terreno era fértil para una doctrina según la que, sobre bases divinas, naturales o científicas, la acción del Estado debe limitarse estrechamente, y la vida económica debe dejarse, sin regular hasta donde pueda ser, ala habilidad y buen sentido de los ciudadanos individuales, movidos por el motivo admirable de intentar progresar en el mundo.

En la época en que estaba desvaneciéndose la influencia de Paley y sus semejantes, las innovaciones de Darwin conmovían los fundamentos de la fe. Nada podía parecer más opuesto que la vieja y la nueva doctrina, la doctrina que veía el mundo como la obra del relojero divino y la doctrina que parecía sacar todas las cosas de la Casualidad, del Caos y de los Viejos Tiempos. Pero en aquel momento las nuevas ideas apuntalaron las viejas. Los economistas estaban enseñando que la riqueza, el comercio y la maquinaria eran las criaturas de la libre competencia y que la libre competencia hizo Londres. Pero los darwinianos pudieron ir más lejos que eso: la libre competencia había hecho al hombre. El ojo humano ya no era la demostración del proyecto, discurriendo milagrosamente todas las cosas con la mejor intención; era el logro máximo de la casualidad, actuando en condiciones de libre competencia y laissez-faire. El principio de supervivencia del más apto podía considerarse como una amplia generalización de la economía ricardiana. Las interferencias socialistas venían ser, la luz de esta síntesis más completa, no sólo inconvenientes, sino sacrílegas, como calculadas para retrasar el movimiento progresivo del vigoroso proceso por medio del cual nosotros mismos habríamos salido, como Afrodita, del limo primitivo del océano.

Por tanto, atribuyo la unidad peculiar de la filosofía política diaria del siglo XIX al éxito que tuvo al armonizar escuelas diversas y opuestas y al unificar todas las cosas buenas para un único fin. Se ha visto que Hume y Paley, Burke y Rousseau, Godwin y Malthus, Cobbett y Huskisson, Bentham y Coleridge, Darwin y el obispo de Oxford, todos, estuvieron predicando prácticamente lo mismo: individualismo y laissez­ faire. Ésta era la Iglesia de Inglaterra y aquéllos sus apóstoles, mientras que el gremio de los economistas estaba allí para probar que la menor desviación hacia la impiedad provocaba la ruina financiera.

Estas razones y esta atmósfera constituyen las explicaciones, tanto si lo sabemos cómo si no -y la mayoría de nosotros, en estos degenerados días, somos ampliamente ignorantes en la materia-, de por qué sentimos una preferencia tan fuerte a favor del laissez-faire, y por qué la acción del Estado para regular el valor del dinero, o el curso de la inversión, o la población, provoca suspicacias tan apasionadas en muchos corazones íntegros. No hemos leído a estos autores; consideraríamos absurdos sus argumentos si fueran a caer en nuestras manos. Sin embargo, me parece que no pensaríamos como lo hacemos, si Hobbes, Locke, Hume, Rousseau, Paley, Adam Smith, Bentham y la Srta. Martineau no hubieran pensado y escrito como lo hicieron. Un estudio de la historia de la opinión es un preámbulo necesario para la emancipación de la mente. No sé lo que hace más conservador a un hombre, si conocer sólo el presente o sólo el pasado.

II

He dicho que fueron los economistas quienes proporcionaron el pretexto científico por medio del cual el hombre práctico pudo resolver la contradicción entre egoísmo y socialismo, que surgía del filosofar del siglo XVIII y de la decadencia de la religión revelada. Pero habiendo dicho esto en aras de la brevedad, me apresuro a matizarlo. Esto es lo que se supone que han dicho los economistas. Ninguna doctrina semejante se encuentra en los escritos de las principales autoridades. Es lo que dijeron los popularizadores y divulgador es. Es lo que fueron llevados a creer los utilitaristas, que admitían al mismo tiempo el egoísmo de Hume y el igualitarismo de Bentham, si querían hacer una síntesis (6). El lenguaje de los economistas se prestaba a la interpretación del laissez-faire. Pero la popularidad de la doctrina debe dejarse a la puerta de los filósofos políticos de la época, a quienes resultó corresponder, más que a los economistas políticos.

La máxima laissez-nous faire se atribuye tradicionalmente al comerciante Legendre, dirigiéndose a Colbert poco antes de finalizar el siglo XVII (7). Pero no hay duda de que el primer escritor que usó la frase, y lo hizo en clara asociación con la doctrina, es el marqués de Argenson, hacia 1751 (8) marqués fue el primer hombre que se apasionó por las ventajas económicas de los gobiernos que dejan en libertad el comercio. Para gobernar mejor, dijo, se debe gobernar menos (9). La verdadera causa de la decadencia de nuestras manufacturas, declaró, es la protección que les hemos dado (10). “Dejad hacer, tal debiera ser la divisa de todo poder público, desde que el mundo está civilizado”. “¡Detestable principio el de no querer grandeza más que por la decadencia de nuestros vecinos! No hay más que ruindad y malicia de corazón en los que se satisfacen con este principio, y el interés se opone a ello. ¡Dejad hacer, voto a bríos! ¡¡Dejad hacer!!”

Aquí tenemos la doctrina económica del laissez-faire, con su más ferviente expresión en el libre comercio, del todo arropada. Las frases y la idea deben haber sido corrientes en París desde entonces. Pero tardaron en consagrarse en la literatura; y la tradición que las asocia con los fisiócratas, y particularmente con Gournay y Quesnay, encuentra poco apoyo en los escritos de esta escuela, aunque ellos propusieron, por supuesto, la armonía esencial de los intereses sociales e individuales. La frase laissez-faire no se encuentra en las obras de Adam Smith, Ricardo o Malthus. Ni siquiera la idea está presente en forma dogmática en algunos de estos autores. Adam Smith, por supuesto, fue un librecambista y se opuso a muchas restricciones del comercio del siglo XVIII. Pero su actitud hacia las leyes de navegación y las leyes de usura demuestra que no era dogmático. Incluso su famoso pasaje sobre «la mano invisible» refleja la filosofía que asociamos con Paley, más que el dogma económico del laissez-faire. Como han señalado Sidgwick y Cliff Leslie, la defensa que hizo Adam Smith del “sistema obvio y sencillo de libertad natural” se deduce de su punto de vista teísta y optimista sobre el orden del mundo, tal como lo expuso claramente en su Teoría de los Sentimientos Morales, más que de cualquier otra proposición de la propia economía política (11) La frase laissez­ faire se introdujo, creo, en el uso popular en Inglaterra a través de un pasaje bien conocido del Dr. Franklin (12). En efecto, no es hasta las últimas obras de Bentham -que no fue un economista en absoluto- cuando descubrimos la regla del laissez-faire, en la forma en que la conocieron nuestros abuelos, adoptada al servicio de la filosofía utilitarista. Por ejemplo, en Manual de Economía Política (13)escribe: «La regla general es que el gobierno no debe hacer ni intentar nada; la divisa o el lema del gobierno en estas ocasiones, debe ser: ¡Quieto!”… La petición que la agricultura, las manufacturas y el comercio presentan a los gobiernos es tan modesta y razonable como la que hizo Diógenes a Alejandro: No me tapes el sol”.

Desde entonces, la campaña política a favor del librecambio, la influencia de la denominada Escuela de Manchester y de los utilitaristas benthamitas, las declaraciones de autoridades económicas secundarias y las historias educativas de la Srta. Martineau y de la Sra. Marcet, fijaron el laissez ­faire en la mente popular, como conclusión práctica de la economía política ortodoxa. Con esta gran diferencia: que habiendo sido aceptada entretanto la visión malthusiana de la población por esta misma escuela de pensamiento, el optimista laissez-faire de la segunda mitad del siglo XVIII cedió su puesto al pesimista laissez-faire de la primera mitad del siglo XIX (14).

En las Conversations on political economy de la Sra. Marcet (1817), Caroline se mantiene tanto como puede en favor del control de los gastos del rico. Pero en la página 418 tiene que admitir la derrota:

CAROLINE. Cuanto más aprendo sobre este tema, más me siento convencida de que los intereses de las naciones, como los de los individuos, lejos de oponerse entre sí, están en el más perfecto acuerdo.

SRA. B. Las opiniones liberales amplias llevarán siempre conclusiones similares, nos enseñan abrigar sentimientos de benevolencia universal hacia los demás; de aquí la superioridad de la ciencia sobre el simple conocimiento práctico.

En 1850, las Easy lessons for the use of young people, del arzobispo Whately, que la Sociedad para la Promoción del Conocimiento Cristiano distribuía al por mayor, no admite ni siquiera aquellas dudas que la Sra. B. permitió ocasionalmente tener a Caroline. «Probablemente causa más daño que bien» -concluye el pequeño libro- «cualquier interferencia del Gobierno en las transacciones monetarias de los hombres, tanto si se arrienda como si se toma en arriendo, o en las compra­ventas de cualquier clase.» La verdadera libertad es «que a cada hombre debe dejársele en libertad de disponer de su propiedad, de su tiempo, fuerza y habilidad, en cualquier modo que él pueda pensar que le conviene, supuesto que no perjudique a sus vecinos».      .

En pocas palabras, el dogma se había apropiado de la máquina educativa; había llegado a ser una máxima para ser copiada. La filosofía política, que los siglos XVII y XVIII habían forjado para derribar a reyes y prelados, se había convertido en leche para bebes y había entrado literalmente en el cuarto de los niños.

Finalmente, en las obras de Bastiat llegamos a la expresión más extravagante y poética de la religión del economista político. En sus Armonías económicas, dice:

Intento demostrar la Armonía de aquellas leyes de la Providencia que gobiernan la sociedad humana. Lo que hace que estas leyes sean armoniosas y no discordantes es que todos los principios, todos los motivos, todos los impulsos a la acción, todos los intereses, cooperan hacia un gran resultado final… y ese resultado es la aproximación indefinida de todas las clases hacia un nivel que siempre es creciente; en otras palabras, la igualación de los individuos en la mejora general.        

y cuando, como otros sacerdotes, traza su Credo, lo hace como sigue:

Creo que Él, que ha dispuesto el universo material, no ha apartado Su mirada del orden’ del mundo social. Creo que Él ha combinado y hecho que actúen en armonía tanto los agentes libres como las moléculas inertes… Creo que la invencible tendencia social es una aproximación constante de los hombres hacia un nivel moral, intelectual y físico común, con, al mismo tiempo, una elevación progresiva e indefinida de ese nivel. Creo que todo lo que se necesita para un desarrollo gradual y pacífico de la humanidad es que sus tendencias no sean obstaculizadas y que la libertad de sus movimientos no sea destruida.

Desde la época de John Stuart Mill, economistas con autoridad han reaccionado fuertemente contra todas las ideas semejantes. «Apenas un solo economista inglés de reputación»-como ha expresado el profesor Cannan- «se adherirá a un ataque frontal contra el socialismo en general» -aunque, como también añade- «casi todos los economistas, con reputación o sin ella están siempre a punto de polemizar en la mayoría de propuestas socialistas» (15). Los economistas ya no tienen ningún vínculo con las filosofías teológicas o políticas que dieron nacimiento al dogma de la armonía social, y su análisis científico les lleva a’ conclusiones diferentes.

Cairnes, en la conferencia introductoria sobre «Economía política y laissez-faire”, que pronunció en el University College de Londres, en 1870, fue tal vez el primer economista ortodoxo que dirigió un ataque frontal contra el laissez-faire en general. «La máxima del laissez-faire» -declaró- «no tiene base científica alguna, y a lo sumo es una simple y hábil regla práctica» (16). Esta ha sido, en los cincuenta años últimos, la opinión de todos los economistas importantes. Una parte del trabajo más importante de Alfred Marshall -por poner un ejemplo- se dedicó a la explicación de los principales casos en los que el interés privado y el interés social no estaban en armonía. Sin embargo, la actitud cauta y nada dogmática de los mejores economistas no ha prevalecido contra la opinión general de que un laissez-faire individualista es lo que ellos debieron enseñar y lo que de hecho enseñaron.

III

Los economistas, como otros científicos, han escogido las hipótesis de las que parten, que ofrecen a los principiantes, porque es lo más simple y no porque es lo más próximo a los hechos. En parte por esta razón, pero en parte -lo admito­ porque se han visto sesgado s por las tradiciones sobre la materia, han empezado suponiendo un estado de cosas en el que la distribución ideal de los recursos productivos puede producirse a través de la actuación independiente de los individuos, mediante el método de prueba y error, de tal modo que aquellos individuos que actúan en la dirección correcta eliminarán por la competencia a aquellos que lo hacen en la dirección equivocada. Esto implica que no debe haber piedad ni protección para aquellos que embarcan su capital o su trabajo en la dirección errónea. Es un método que permite el ascenso de los que tienen más éxito en la persecución del beneficio, a través de una lucha despiadada por la supervivencia, que selecciona al más eficiente mediante la bancarrota del menos eficiente. No cuenta el coste de la lucha, sino sólo los beneficios del resultado final, que se supone son permanentes. Siendo el objeto de la vida cortar las hojas de las ramas hasta la mayor altura posible, la manera más plausible de alcanzar este fin es permitir que ¡as jirafas con el cuello más largo dejen morir de hambre a las que lo tienen más corto.

Concordando con este método de alcanzar la distribución ideal de los instrumentos de producción entre los diferentes fines, hay un supuesto similar sobre el modo de alcanzar la distribución ideal de lo que está disponible para el consumo.

En primer lugar, cada individuo descubrirá cuál entre los objetos posibles de consumo, él desea más, por el método de prueba y error «en el margen», y de esta manera no sólo cada consumidor distribuirá su consumo más ventajosamente, sino que cada objeto de consumo encontrará su camino hacia la boca del consumidor cuya satisfacción es la mayor cuando se la compara con la de los demás, porque ese consumidor ofrecerá más que los otros. Así, si dejamos que las jirafas se comporten libremente, (1) se cortará la máxima cantidad de hojas, porque las jirafas con el cuello más largo, a fuerza de matar de hambre a las otras, se colocarán más cerca de los árboles; (2) cada jirafa tratará de tomar las hojas que le parezcan más suculentas entre las que estén a su alcance; y (3) las jirafas a las que apetezca una hoja dada más que cualquier otra, se estirarán al máximo para alcanzarla. De esta manera, más y más jugosas hojas serán engullidas, y cada hoja alcanzará la garganta que ella crea que ha acreditado un mayor esfuerzo.

Sin embargo, este supuesto de condiciones en las que la selección natural sin limitaciones lleva al progreso, sólo es uno de los dos supuestos provisionales que, tomados como verdad literal, se han convertido en los contrafuertes gemelos del laissez-faire. El otro es la eficacia, y ciertamente la necesidad, de la oportunidad para hacer dinero privado ilimitadamente, como un incentivo al máximo esfuerzo. En condiciones de laissez-faire aumenta el beneficio del individuo que, por habilidad o por buena fortuna, se halla con sus recursos productivos en el lugar correcto y en el tiempo apropiado. Un sistema que permite al individuo industrioso o afortunado cosechar la totalidad de los frutos de esta coyuntura ofrece evidentemente un inmenso incentivo para la práctica del arte de estar en el sitio adecuado y en el tiempo oportuno. De esta manera, uno de los motivos humanos más poderosos, es decir, él amor del dinero, se empareja con la tarea de distribuir los recursos económicos del modo mejor calculado para aumentar la riqueza.

El paralelismo entre el laissez-faire económico y el darwinismo, que ya se ha advertido brevemente, se ve ahora, como Herbert Spencer fue el primero en reconocer, que es muy estrecho. Al igual que Darwin invocó el amor sexual, que actúa a través de la selección sexual, como ayuda de la selección natural mediante la competencia, para dirigir la evolución a lo largo de las líneas que serían tan deseables como efectivas, así el individualista invoca el amor del dinero, actuando a través de la persecución del beneficio, como ayuda de la selección natural; para obtener la producción en la escala más grande posible de lo que se desea con más fuerza, medido por el valor de cambio.

La belleza y la simplicidad de una teoría semejante son tan grandes que es fácil olvidar que no se deduce de los hechos, sino de una hipótesis incompleta introducida en aras de la simplicidad. Aparte de otras objeciones que se mencionarán más adelante, la conclusión de que los individuos que actúan independientemente para su propio provecho producirán el mayor agregado de riqueza depende de una variedad de supuestos irreales, en el sentido de que los procesos de producción y consumo no son de ninguna manera orgánicos, que existe un conocimiento previo suficiente de las condiciones y requisitos y de que existen oportunidades adecuadas de obtener este conocimiento. Porque los economistas, generalmente, dejan para una etapa posterior de su argumentación las complicaciones que aparecen -(1) cuando las unidades eficientes de producción son grandes en relación con las unidades de consumo, (2) cuando los gastos generales o costes comunes están presentes, (3) cuando las economías internas tienden a la agregación de la producción, (4) cuando el tiempo necesario para el ajuste es largo, (5) cuando la ignorancia prevalece sobre el conocimiento, y (6) cuando los monopolios y las concentraciones interfieren en la igualdad en la negociación-, dejan para un estadio posterior su análisis de los hechos reales. Además, muchos de aquellos que reconocen que la hipótesis simplificada no corresponde con precisión al hecho concluyen, sin embargo, que representa lo que es «natural» y, por tanto, ideal. Consideran la hipótesis simplificada como salud, y las complicaciones adicionales como enfermedad.

Sin embargo, además de esta cuestión de hecho, hay otras consideraciones, bastante familiares, que nos llevan directamente al cálculo del coste y del carácter de la propia lucha competitiva y la tendencia a que la ‘riqueza se distribuya donde no es muy apreciada. Si nos preocupa el bienestar de las jirafas, no debemos pasar por alto los sufrimientos de los cuellos más cortos que están muertos de hambre o las dulces hojas que caen al suelo y son pisoteadas en la lucha, o el hartazgo de las que tienen el cuello largo, o el mal aspecto de ansiedad o voracidad agresiva que nubla los pacíficos rostros del rebaño.

Pero los principios del laissez-faire han tenido otros aliados, además de los manuales de economía. Debe admitirse que han sido confirmados en las mentes de pensadores profundos y del público razonable por la escasa calidad de las propuestas alternativas: el proteccionismo por un lado y el socialismo marxista por el otro. Sin embargo, estas doctrinas se caracterizan, no sólo o principalmente por infringir la presunción general en favor del laissez-faire, sino por la simple falacia lógica. Ambos son ejemplos de pobreza de Pensamiento, de incapacidad para analizar un proceso y seguido hasta su conclusión. Los argumentos contra ellos, aunque reforzados por el principio del laissez-faire, en rigor no lo necesitan. De los dos, el proteccionismo es, por lo menos, plausible, y las fuerzas que trabajan por su popularidad no son de extrañar. Pero el socialismo marxista ha de permanecer siempre como un portento para los historiadores de la opinión, cómo una doctrina tan ilógica y tan torpe puede haber ejercido de modo tan poderoso y duradero una influencia sobre las mentes de los hombres y, a través de ellas, sobre los acontecimientos de la historia. De alguna manera, las evidentes deficiencias científicas de estas dos escuelas contribuyeron grandemente al prestigio y autoridad del laissez-faire decimonónico.

Tampoco ha animado la más notable divergencia en la acción social centralizada a gran escala -el régimen de la última guerra- a los reformadores ni ha disipado los antiguos prejuicios. Hay mucho que decir, ciertamente, sobre ambos extremos. La experiencia de la guerra en la organización de la producción socializada ha dejado a algunos observadores próximos optimistamente ansiosos de repetida en condiciones de paz. El socialismo de guerra alcanzó incuestionablemente una producción de riqueza en una escala mucho mayor de la que nosotros hayamos conocido nunca en paz, pues aunque los bienes y servicios producidos eran destinados a la extinción inmediata e inútil, no obstante eran riqueza, Sin embargo, la disipación del esfuerzo fue también prodigiosa, y la atmósfera de despilfarro y de no tener en cuenta el coste molestó a cualquier espíritu ahorrativo o providente.

Finalmente, el individualismo y el laissez-faire no podían, a pesar de sus profundas raíces en las filosofías políticas y morales de finales del siglo dieciocho y principios del diecinueve, haber asegurado su dominio perpetuo sobre la dirección de los asuntos públicos, si no hubiera sido por su conformidad con las necesidades y los deseos del mundo de los negocios de la época. Ellos llenaron de objeto a nuestros héroes de antaño, los grandes hombres de negocios. «Por lo menos la mitad del mejor talento en el mundo occidental» -acostumbraba a decir Marshall- «se dedica a los negocios». Una gran parte de «la imaginación más eminente» de la época estuvo empleada de este modo. Fue en las actividades de estos hombres donde estuvieron centradas nuestras esperanzas de progreso.

Los hombres de este tipo –escribió Marshall (19)– viven experimentando constantemente visiones cambiantes, modeladas en su propio cerebro, de los diferentes medios que pueden conducir1es al fin deseado; de las dificultades que la naturaleza pone en cada camino y de las estratagemas con que piensan que podrán vencer1as. Este esfuerzo imaginativo no es apreciado por el público, ya que no puede mostrarse exteriormente; su potencialidad está disciplinada por una fuerte voluntad; y su mayor gloria consiste en haber logrado grandes fines por medios tan sencillos que nadie llegue a saber, y sólo los expertos puedan adivinar, cuántos otros procedimientos, todos ellos más atractivos y brillantes para un observador precipitado, ha sido necesario descartar a favor del elegido. La imaginación de un hombre de este tipo se emplea: igual que la de un ajedrecista, en adivinar los obstáculos que pueden oponerse al desarrollo normal de sus ambiciosos planes y en desechar constantemente las jugadas brillantes por imaginarse las reacciones del adversario contra las mismas. La gran resistencia de su sistema nervioso figura al extremo opuesto, en la escala de la naturaleza humana, de la nerviosa irresponsabilidad de quienes conciban precipitadamente proyectos utópicos. Éstos pueden ser comparados a los malos ajedrecistas, quienes con fácil osadía resuelven rápidamente los problemas más difici1es moviendo ellos mismos todas las piezas, tanto las blancas como las negras.

Ésta es una excelente pintura del gran capitán de industria, del maestro del individualismo, que nos sirve al propio tiempo que se sirve a sí mismo, justamente como lo hace cualquier otro artista. Sin embargo, éste, a su vez, se está convirtiendo en un ídolo deslucido. Cada vez dudamos más de que sea él quien nos conduce de la mano al paraíso.

Todos estos elementos han contribuido a la tendencia intelectual corriente, al maquillaje mental, a la ortodoxia de la época. La fuerza de muchas de las razones originales ha desaparecido, pero, como de costumbre, la vitalidad de las conclusiones las sobrevive. Sugerir una acción social en favor del bien público de la ciudad de Londres es como discutir el Origen de las especies con un obispo de hace sesenta años. La primera reacción no es intelectual, sino moral. Una ortodoxia está en cuestión, y cuanto más persuasivos sean los argumentos, tanto más grave será la ofensa. Sin embargo, aventurándome en la cueva del monstruo aletargado, por lo menos he rastreado sus quejas y genealogía, de manera que demuestre que nos ha gobernado más por derecho hereditario que por mérito personal.

IV

Eliminemos los principios metafísicos o generales sobre los que, de cuando en cuando, se ha fundamentado el laissez-faire. No es verdad que los individuos tengan una «libertad natural» sancionada por la costumbre de sus actividades económicas. No existe un «convenio» que confiera derechos perpetuos sobre aquellos que tienen o sobre aquellos que adquieren. El mundo no se gobierna desde arriba, de manera que no siempre coinciden el interés privado y el social. No es dirigido aquí abajo de manera que coincidan en la práctica. No es una deducción correcta de los principios de la economía que el interés propio ilustrado produzca siempre el interés público. Ni es verdad que el interés propio sea generalmente ilustrado, más a menudo, los individuos que actúan por separado persiguiendo sus propios fines son demasiado ignorantes o demasiado débiles incluso para alcanzar éstos. La experiencia no demuestra que los individuos, cuando forman una unidad social, sean siempre menos clarividente s que cuando actúan por separado.

Por lo tanto, no podemos establecer sobre fundamentos abstractos, sino que debemos tratar en sus méritos en detalle, lo que Burke denominaba «uno de los problemas más delicados en legislación, es decir, determinar lo que el Estado debe asumir para dirigir por la sabiduría pública, y lo que debe dejar, con tan poca interferencia como sea posible, al esfuerzo individual» (17). Hemos de distinguir ante lo que Bentham, en su olvidada pero útil nomenclatura, acostumbraba a denominar Agenda No-Agenda. Y hacer esto sin la presunción previa de Bentham de que la interferencia es, al mismo tiempo, «generalmente inútil» y «generalmente perniciosa» (18) Tal vez la principal tarea de los economistas en esta hora sea distinguir de nuevo la Agenda del gobierno de la No-Agenda; y la tarea pareja de los políticos sea ingeniar formas de gobierno dentro de una democracia que sean capaces de cumplir la Agenda. Ilustraré lo que pienso mediante dos ejemplos.

(1) Creo que, en muchos casos, la medida ideal para la unidad de control y organización está situada en algún punto entre el individuo y el Estado moderno. Sugiero, por tanto, que el progreso radica en el aumento del reconocimiento de los cuerpos semiautónomos dentro del Estado -cuerpos cuyo criterio de acción dentro de su propio campo es únicamente el bien público tal como ellos lo entienden, y de los cuales están excluidos los motivos de reflexión de interés privado; aunque todavía pueda ser necesario dejarles algún lugar, hasta que el ámbito del altruismo de los hombres se amplíe al interés de grupos particulares, clases o facultades-, cuerpos que en el curso ordinario de los negocios son principalmente autónomos dentro de sus limitaciones prescritas, pero que están sujetos en último término a la soberanía de la democracia expresada a través del Parlamento.

Propongo una vuelta, si así puede decirse, hacia las concepciones medievales de autonomías separadas. Pero, al menos en Inglaterra, las corporaciones son un modo de gobierno que jamás ha dejado de ser importante y es consustancial a nuestras instituciones. Es fácil dar ejemplos de lo qUe ya existe, de autonomías separadas que han tomado la modalidad que he dicho o se están acercando a ella: las universidades, el Banco de Inglaterra, el Puerto de Londres, incluso tal vez las compañías de ferrocarril. En Alemania hay, sin duda, instancias análogas.

Pero más interesantes que éstas es la tendencia de las instituciones capitalistas, cuando han alcanzado una cierta edad y tamaño, a aproximarse al status de las corporaciones públicas más que al de la empresa privada individualista. Uno de los desarrollos más interesantes e inadvertido s de las recientes décadas ha sido la tendencia de la gran empresa a socializarse. En el crecimiento de una gran institución -particularmente un gran ferrocarril o una gran empresa de utilidad pública, pero también un gran banco o una gran compañía de seguros- se llega a un punto en el que los propietarios del capital, es decir, los accionistas, están casi enteramente disociados de la dirección, con el resultado de que el interés personal directo de la última en la persecución del mayor beneficio viene a ser completamente secundario. Cuando se alcanza este estadio, la estabilidad general y el prestigio de la institución son más tenidos en cuenta por la dirección que el beneficio máximo por los accionistas. A éstos debe bastarles con percibir dividendos convencionalmente adecuados; pero una vez que esto queda asegurado, el interés directo de la dirección consiste a menudo en evitar las críticas del público y de los clientes de la empresa. Éste es particularmente el caso si su gran tamaño o su posición semimonopolista atraen la atención del público y la hacen vulnerable a los ataques de éste. Tal vez el ejemplo extremo de esta tendencia en el caso de una institución, teóricamente la propiedad sin limitaciones de personas privadas, sea el Banco de Inglaterra. Es casi cierto decir que no hay ninguna clase de personas en el reino en quienes ‘menos piense el gobernador del Banco de Inglaterra, cuando decide sobre su política, que en sus accionistas. Sus derechos, más allá de su dividendo convencional, se han hundido en las proximidades del cero. Pero lo propio es particularmente cierto en muchas otras grandes instituciones. A medida que pasa el tiempo, están socializándose por sí mismas.

No se trata de una ganancia pura. Las mismas causas promueven el conservadurismo y la decadencia de la empresa. De hecho, ya tenemos en estos casos muchos de los defectos, así como de las ventajas, del socialismo de Estado. Sin embargo, aquí vemos, creo, una línea natural de evolución. La batalla del socialismo contra el beneficio privado ilimitado está siendo ganada en detalle, hora por hora. En estos campos particulares -continúa siendo agudo en otras partes- éste no es ya el problema apremiante. No hay, por ejemplo, ninguna cuestión política de las que se consideran importantes que sea tan realmente intrascendente, tan irrelevante para la reorganización de la vida económica de la Gran Bretaña, como la nacionalización de los ferrocarriles.

Es verdad que muchas grandes empresas, particularmente empresas de servicios públicos y otras, requieren un gran capital fijo, incluso necesitan estar semisocializadas. Pero debemos ser flexibles al contemplar las formas de este semisocialismo. Debemos aprovechar por completo las tendencias naturales de la época, y probablemente debemos preferir corporaciones semiautónomas a órganos del gobierno central de los que son directamente responsables los ministros del Estado.

Critico el socialismo de Estado doctrinario, no porque aspire a poner los impulsos altruistas de los hombres al servicio de la sociedad, o porque parta del laissez-faire, o porque reduzca la libertad natural del hombre para conquistar el mundo, o porque tenga valor para realizar experimentos audaces. Aplaudo todas estas cosas. Lo critico porque pierde la significación de lo que está ocurriendo realmente; porque, de hecho, es poco más que una reliquia cubierta de polvo de un plan para afrontar los problemas de hace cincuenta años, basado en una comprensión equivocada de lo que alguien dijo hace cien años. El socialismo de Estado del siglo XIX procede de Bentham, la libre competencia, etc., y es una versión, en algunos aspectos más clara y en otras más confusas, de la misma filosofía en la que se basa el individualismo decimonónico. Ambos ponen igualmente todo su énfasis en la libertad, el uno negativamente para evitar las limitaciones de la libertad existente, el otro positivamente para destruir los monopolios naturales o adquiridos. Son reacciones diferentes a la misma atmósfera intelectual.

(2) A continuación llegamos a un criterio de la Agenda que es particularmente relevante en relación con lo que es urgente y deseable hacer en el próximo futuro. Debemos tender a separar aquellos servicios que son técnicamente sociales de aquellos que son técnicamente individuales. La Agenda del Estado más importante no se refiere a aquellas actividades que los individuos privados ya están desarrollando, sino a aquellas funciones que caen fuera de la esfera del individuo, aquellas decisiones que nadie toma si el Estado no lo hace. Lo importante para el gobierno no es hacer cosas que ya están haciendo los individuos, y hacerlas un poco mejor o un poco peor, sino hacer aquellas cosas que en la actualidad no se hacen en absoluto.

No es mi propósito en esta ocasión desarrollar políticas prácticas. Por tanto, me limito a enumerar algunos ejemplos de lo que quiero decir, entre aquellos problemas sobre los que he reflexionado más.

Muchos de los mayores males económicos de nuestro tiempo son la consecuencia del riesgo, la incertidumbre y la ignorancia. Ello es así porque los individuos particulares, afortunados en situación o capacidad, pueden aprovecharse de la incertidumbre y de la ignorancia, y también porque por la misma razón los grandes negocios son a menudo una lotería, existen grandes desigualdades de riqueza; y estos mismos factores son también la causa del desempleo del trabajo, o de la frustración de expectativas razonables de negocio, y del deterioro de la eficiencia y de la producción. Sin embargo, el remedio no está al alcance de la acción de los individuos; incluso puede que convenga a sus intereses agravar la enfermedad. Creo que el remedio para estas cosas ha de buscarse en parte en el control deliberado del dinero y del crédito por medio de una institución central, y en parte en la recogida y publicación en gran escala de datos relativos a la situación económica, incluyendo la publicidad completa, si es necesario por ley, de todos los hechos económicos que sea útil conocer. Estas medidas involucrarían a la sociedad en el ejercicio de la inteligencia directiva a través de algún órgano de acción apropiado sobre muchos de los enredos internos de los negocios privados, aunque dejarían en libertad la iniciativa y la empresa privadas. Aun suponiendo que estas medidas se mostraran insuficientes, nos proporcionarían un mejor conocimiento del que tenemos ahora para dar el siguiente paso.

Mi segundo ejemplo se refiere a los ahorros y a la inversión. Creo que hace falta alguna acción coordinada de juicio inteligente en la medida en que es deseable que la comunidad como un todo ahorre, en la medida en que estos ahorros vayan al exterior en forma de inversiones extranjeras, y si la organización actual del mercado de inversión distribuye los ahorros por los canales más productivos para el país. No creo que estos asuntos tengan que dejarse enteramente al arbitrio de la opinión y de los beneficios privados, como ahora.

Mi tercer ejemplo se refiere a la población. Ya ha llegado el momento en que cada país necesita una política nacional meditada sobre qué tamaño de la población, mayor, igualo menor que el actual, es más conveniente. Y habiendo establecido esta política, debemos tomar las providencias para desarrollada. Puede llegar el tiempo, un poco más adelante, en que la comunidad como un todo deba prestar atención tanto a la cualidad innata como a las simples cifras de sus futuros miembros.

(20)

Estas reflexiones se han dirigido hacia las mejoras posibles en la técnica del capitalismo moderno por medio de la agencia de la acción colectiva. No hay nada en ellas seriamente incompatible con lo que me parece es la característica esencial del capitalismo, es decir, la dependencia de un intenso atractivo por hacer dinero y por los instintos de amor al dinero de los individuos como principal estímulo de la máquina económica, Ni debo desviarme, tan cerca del final, hacia otros campos. Sin embargo, hago bien en recordarles, en conclusión, que las discusiones más vehementes y las divisiones de opinión más profundamente sentidas se producirán probablemente en los próximos años, no en torno a cuestiones técnicas, en las que los argumentos por ambas partes son principalmente económicos, sino en torno a aquellas que, a falta de mejores palabras, pueden denominarse psicológicas o, tal vez, morales.

En Europa, o al menos en algunas partes de Europa -pero no, pienso, en los Estados Unidos de América- existe una reacción latente, algo difusa, en contra de fundamentar la sociedad, en la medida en que lo hacemos, en alimentar, animar y proteger los motivos monetarios de los individuos. Una preferencia por organizar nuestros asuntos de tal manera que el motivo monetario fuera lo más pequeño posible, en lugar de ser lo mayor posible, no necesita ser enteramente apriori, sino que puede basarse en la comparación de experiencias. Diferentes personas, de acuerdo con su elección de profesión, ven que el motivo monetario juega un papel mayor o menor en su vida diaria, y los historiadores pueden hablamos sobre otras fases de la organización social en las que este motivo ha jugado un papel mucho menor que en la actualidad. La mayoría de religiones y la mayoría de filosofías critican, por decido de un modo discreto, un modo de vida que esté influido principalmente por consideraciones de beneficio monetario personal. Por otra parte, la mayoría de los hombres de hoy rechazan las nociones ascéticas y no dudan de las ventajas reales de la riqueza. Además, les parece obvio que uno no pueda prescindir del motivo monetario y que, aparte de ciertos abusos admitidos, éste juega bien su papel. En resumen, el hombre medio desvía su atención del problema y no tiene una idea clara de lo que realmente piensa y siente sobre toda esta confusa cuestión,

La confusión del pensamiento y del sentimiento lleva a la confusión del lenguaje, Mucha gente, que está realmente criticando al capitalismo como modo de vida, argumenta como si lo estuviera haciendo sobre la base de su ineficiencia para alcanzar sus propios objetivos, Por el contrario, los devotos del capitalismo son a menudo indebidamente conservadores, y rechazan las reformas de su técnica, que podrían realmente reforzado y conservado por miedo de que puedan resultar ser los primeros pasos hacia fuera del propio capitalismo. Sin embargo, puede llegar un día en el que veamos más claro que ahora cuándo estamos hablando del capitalismo como una técnica eficiente o ineficiente, y cuándo estamos hablando de él como algo deseable o cuestionable en sí mismo. Por mi parte, pienso que el capitalismo, dirigido con sensatez, puede probablemente hacerse más eficiente para alcanzar fines económicos que cualquier sistema alternativo a la vista, pero que en sí mismo es en muchos sentidos extremadamente cuestionable. Nuestro problema es construir una organización social que sea lo más eficiente posible sin contrariar nuestra idea de un modo de vida satisfactorio.

El siguiente paso adelante debe venir, no de la agitación política o de los experimentos prematuros, sino del pensamiento. Necesitamos aclarar nuestros propios sentimientos mediante un esfuerzo de la mente. En la actualidad, nuestra simpatía y nuestra opinión propenden a estar en lados diferentes, lo que constituye un estado mental angustiado y paralizante. En el campo de la acción, los reformadores no tendrán éxito hasta que puedan perseguir firmemente un objetivo claro y definido, con sus inteligencias y sentimientos en sintonía. No hay ningún partido en el mundo, en el momento actual, que me parezca estar persiguiendo objetivos correctos por medio de métodos correctos. La pobreza material proporciona el incentivo para cambiar precisamente en situaciones en las que hay muy poco margen para la experimentación. La prosperidad material suprime el incentivo precisamente cuando no sería arriesgado probar suerte. Europa carece de medios, América de la voluntad, para dar algún paso. Necesitamos una nueva serie de convicciones que broten naturalmente de un sincero examen de nuestros propios sentimientos íntimos en relación con los hechos exteriores.

Notas

 1- Locke, A letter concerning toleration.

2- An inquiry concerning the principles of morals, sección LX.

3- “Omito” -dice el arcediano Paley- “mucha perorata corriente sobre la dignidad y capacidad de nuestra naturaleza, la superioridad del alma sobre el cuerpo, de la parte racional sobre la parte animal de nuestra constitución; sobre la excelencia, el refinamiento y la delicadeza de algunas satisfacciones, y la indignidad, grosería y sensualidad de otras: porque sostengo que los placeres no se diferencian en nada más que en la continuidad e intensidad» (Principles of moral and political philosophy, libro 1, cap. 6).

4- Leslie Stephen, English thought in the Eighteenth Century, 11, 192.

5- Godwin llevó el laissez-faire tan lejos que pensó que todo gobierno era un mal, en lo cual estuvo Bentham casi de acuerdo. La doctrina de la igualdad se convierte con él en una de individualismo extremo, rayano en la anarquía. «El ejercicio universal de la opinión privada» -dice- «es una doctrina tan inefablemente maravillosa que el verdadero político sentirá ciertamente una infinita repugnancia a admitir la idea de interferir en él” (véase Leslie Stephen, op. cit. 11, 277).

6- Se puede considerar con simpatía la opinión de Coleridge, tal como la resumió Leslie Stephen, de que «los utilitaristas destruyeron todo elemento de cohesión, hicieron de la sociedad una lucha de intereses egoístas y atentaron contra las mismas raíces de todo orden, patriotismo, poesía y religión».

7- «¿Qué debemos hacer para ayudaros?», preguntó Colbert. “Dejaros hacer”, respondió Legendre (N. del T.: En francés en el original).

8- Para la historia de la frase, véase Oncken, «Die Maxime Laissez faire et laissez passer», de donde están tomadas muchas de las citas siguientes. Las quejas del marqués de Argenson pasaron inadvertidas hasta que Oncken las puso de manifiesto, en parte porque los pasajes relevantes publicados durante su vida eran anónimos (Journal oeconomique, 1751), ven parte porque sus obras no fueron publicadas de forma completa (aunque es probable que pasaran privadamente de mano en mano durante su vida) hasta 1858(Mémoires et journal inédit du Marquis d’Argenson).

9- “Para gobernar mejor, sería preciso gobernar menos» (N. del T.: En francés en el original).

10- “Puede decirse lo mismo en nuestras fábricas: la verdadera causa de su declive es la excesiva protección que se les otorga» (N.del T.: En francés en el original).

11- Sidgwick. Principles of political economy, p. 20.

12- Bentham utiliza la expresión «laissez-nous faire» (Works, p. 440).

13- Escrito en 1793, se publicó un capítulo en la Bibliothéque Britannique en 1798; se imprimió por primera vez de modo completo en la edición de Bowring de sus Works (1843)

14- Cf. Sidgwick, op. cit. p. 22: «incluso aquellos economistas que se adhirieron en lo principal a las limitaciones de la esfera del gobierno según Adam Smith, exigieron estas limitaciones de un modo más bien poco entusiasta y nada triunfal; no como admiradores del orden social hoy por hoy resultante de la «libertad natural»- sino como convencidos de que por lo menos es preferible a cualquier orden artificial por el que el gobierno pudiera sustituirlo».

15- Historia de las teorías de la producción distribución, p. 494.

16- Cairnes describió bien la (moción predominante» en el siguiente pasaje de la misma conferencia: «La noción predominante es que la economía política intenta demostrar que la riqueza puede acumularse más deprisa y distribuirse de manera más conveniente; es decir, que el bienestar humano puede promoverse de un modo más efectivo por el simple procedimiento de permitir que la gente actúe por si misma; es decir, dejando que los individuos sigan los dictados del interés propio. Sin limitados ni por el Estado ni por la opinión pública, en tanto que no incurran en violencia o fraude. Ésta es la doctrina conocida comúnmente como laissez-faire; y de acuerdo con ella, me parece que a la economía política se la considera generalmente como una especie de traducción científica de esta máxima, una justificación de la libertad de la empresa individual y del contrato como la solución única e idónea de todos los problemas industriales;»

17- “Posibilidades sociales de la caballerosidad económica», Economic Journal, XVII (1907), 9.

18- Citado por McCulloch en sus Principios de economía política.

19- Manual de economía política de Bentham publicado póstumamente en la edición de Bowring (1843).

20- El número del capítulo no aparece, por supuesto, en la edición original de Essays in persuasion (Nota del editor).

 

 

¿Quienes son los responsables?

Imagen sobrecogedora consecuencia del ataque con armas químicas en Siria AP La imagen es de las que perturban el sueño. Y abundan similares. Quizás por eso las ha aprovechado Donald Trump para lanzar más de medio centenar de misiles contra una base militar del gobierno sirio, a quien culpa de haber desatado un ataque con […]

a través de ¿Quiénes son los responsables? — El Periscopio

Un análisis profundo y detallado sobre la situación actual!!!

La imagen es de las que perturban el sueño. Y abundan similares. Quizás por eso las ha aprovechado Donald Trump para lanzar más de medio centenar de misiles contra una base militar del gobierno sirio, a quien culpa de haber desatado un ataque con gases químicos contra la población. Ni se ha molestado en esperar autorización de la ONU. Apenas dos meses y medio después de su llegada a la presidencia de los Estados Unidos, Trump emprende la tarea prevista de “hacer grande América otra vez”, unilateralmente, por las bravas, autoproclamándose gendarme del mundo.

Putin, desde Rusia, denuncia “agresión contra un miembro de la ONU”. Bashar Al Assad al mando, no es precisamente un gobernante modélico. Rige en Siria, en presidencia hereditaria, habiendo llevado a una cruenta guerra y miles de desplazados las protestas de aquella primavera árabe de 2011 que, literalmente, machacó. Luego llegó la degeneración. La comunidad internacional, en conjunto y por partes, le apoya y le ataca, según intereses. Añadamos los coros de las primeras filas, las retransmisiones. Hemos entrado ya, por supuesto, en la guerra de opiniones que disuaden la reflexión. Lo que se puede afirmar es que hoy no estamos más seguros, ni se ha parado conflicto alguno, sino todo lo contrario. Que esas atrocidades han de acabar, pero no lo harán a bombazos.

La imagen es abrumadora. El cuerpecillo inerte y desmayado de la niña. El hombre –muy probablemente su padre- que expresa dolor, rabia y desolación a partes iguales. Los sanitarios, derrota. Intensa y larga. Hemos visto ya esas miradas y esos rostros. En los campos de refugiados, de quienes huyen de Siria sin ir más lejos. Niños vivos que consuelan a sus progenitores. Niños que lloran o que ya no lloran siquiera. Bebés, sin vida, arrojados en las playas. A Aylan –cuya intolerable muerte iba a cambiarlo todo-  le ha salido tanta competencia por el favor de los medios y de la audiencia que ya nada conmueve más allá de unos días o unas horas.

Ya no se trata de si la mano ejecutora ha sido la del autócrata sirio o las de los rebeldes. Ambas, probablemente. Y quien colabora en la distancia, de una forma u otra. Trump no es inocente y menos con su ataque interesado. Ni Putin por supuesto. Ni la inoperante UE que, para una vez que se moja, lo hace entendiendoel bombardeo y el papel asumido por Trump. Ni cada uno de sus países. El gobierno español, por ejemplo con sus parabienes. Luego nos hemos enterado de que los barcos que han participado en el ataque tienen su base en España, en Rota, Cádiz, como parte del  escudo antimisiles de la OTAN. Otra vez,  colaborando en una acción ofensiva sin el paraguas de la ONU. 

 Comprensión tibia con la democracia y que no atisba el peligro potencial para la ciudadanía de Trump despidiendo su alocución con un “ Dios bendiga a América y al mundo entero“, siendo el primer presidente que extiende al mundo esa invocación.

Del tinglado forman parte importante los que comercian con la vida de las personas. O con el miedo y la presunta seguridad. ¿Quién te libra de un ataque químico? ¿Los misiles de Trump? ¿No sería más efectivo, racional, prudente, seguro, humano, acabar con el mal en origen? Las armas químicas son consideradas de destrucción masiva –estas sí- y están prohibidas por el derecho internacional y todas las convenciones. Ah, calla, que es la maldad humana, apuntan quienes se lavan las manos ayudando a que todo siga igual. Por más que la seguridad total no existe, no es posible bombardear camiones para que no atenten en nuestras ciudades como acaba de suceder en Estocolmo.

Es hora de señalar que son muchos más quienes llevan muerte, hambre, injusticia, dolor, a todos los conflictos, los cruentos y los incruentos. Aquel experimento que demostró en los 90 cuántos ciudadanos apretarían el botón destructor -para lograr un beneficio personal- si las víctimas estuvieran lejos, no las vieran y no les acarreara responsabilidades es de plena vigencia. Se hace a diario. Textualmente.

Hay múltiples acciones que conducen a esta degradación en la que tenemos situado al mundo. No es independiente apoyar políticas que priman la codicia sobre la justicia, con el aumento de la desigualdad. Es como abrir un grifo cuando el depósito está lleno. No se puede tolerar la corrupción, las trampas y la mentira y pensar que no tiene consecuencias. Directas son.

Cada paso torcido en el camino de la justicia, de la política, del bien común, de la verdad, nos acerca a las insufribles debacles. Y se aceptan los rostros de desolación como efectos tolerables.

Cada sapo que se traga en aras del bienestar propio, o de la complacencia con el poder indigno, o del total esto no se notará, de la autoexculpación en definitiva, lleva a ese universo de injusticia que produce tantos desmanes.

Cada titular que se afina, cada manipulación que se asume en obediencia conveniente, contribuye a la desinformación, y ésta a rumbos equivocados. Cada intoxicador que se alienta para disuadir la verdad en aras del espectáculo, va en el mismo sentido. Hay entretenimientos menos dañinos para la colectividad.

Considerar normal que el 1% de la humanidad acumule un patrimonio equivalente al que posee el 99% restante, no es inocente. Pero ha habido una senda, un contexto, que lo ha hecho posible. La ignorancia no exime de responsabilidad, y menos la buscada.

Y están quienes se inventan palabras, como “buenismo”, para justificar la barbarie e intentar convencer de que la barbarie no tiene solución. Quienes, desde posiciones interesadas, enfangan la crítica para sembrar confusión.

Los que aplauden al sheriff de América y a todos aquellos que ya ponen y pondrán sus botas sobre las sociedades de distintos puntos del mundo, aprietan botones que propulsan daños.

Se puede hacer algo, mucho, para borrar el dolor y la impotencia de los rostros y el corazón en Siria, en el Mediterráneo, en la América grande y la pequeña. En España, en Madrid, en Jaén, en Santiago, en La Palma, dondequiera que mires los encontrarás.

Lo realmente difícil de entender es que cuele un mundo basado en el salvajismo. Y que la estafa masiva a la que llamaron crisis haya alumbrado tal cosecha de fanáticos sin escrúpulos, barra la libre para todas las vilezas. Pueden que sea porque cuentan con un ejército disciplinado de colaboradores, que se apuntan sin siquiera saberlo, y no saben ver más allá de un palmo.

*Publicado en el diarioes 

¿Quiénes son los responsables?

El Periscopio

Un hombre lleva a una niña herida en el ataque con armas químicas en un hospital de Jan Shijún, Siria.
Imagen sobrecogedora consecuencia del ataque con armas químicas en Siria AP

La imagen es de las que perturban el sueño. Y abundan similares. Quizás por eso las ha aprovechado Donald Trump para lanzar más de medio centenar de misiles contra una base militar del gobierno sirio, a quien culpa de haber desatado un ataque con gases químicos contra la población. Ni se ha molestado en esperar autorización de la ONU. Apenas dos meses y medio después de su llegada a la presidencia de los Estados Unidos, Trump emprende la tarea prevista de “hacer grande América otra vez”, unilateralmente, por las bravas, autoproclamándose gendarme del mundo.

Putin, desde Rusia, denuncia “agresión contra un miembro de la ONU”. Bashar Al Assad al mando, no es precisamente un gobernante modélico. Rige en Siria, en presidencia hereditaria, habiendo llevado a una cruenta guerra y miles de desplazados las protestas de aquella primavera árabe de 2011…

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José Luis Sampedro, antídoto contra el ruido….

Cuatro años hace ya, este 8 de Abril, que nos dejó José Luis Sampedro. Tras cerrar un largo y fecundo ciclo vital. Este 2017 hubiera cumplido 100 años, se quedó en 96 sin perder facultades esenciales. Con esfuerzo y mucho amor, se le recuerda ahora en los actos de su centenario. En uno de ellos, […]

a través de José Luis Sampedro, antídoto contra el ruido — El Periscopio

¡Martina, la Rosa número trece!! 🌹

http://encuentrosconlasletras.blogspot.mx/2006/04/martina-la-rosa-nmero-trece_26.htmlc

¡Martina, la Rosa número trece!! 🌹

Ángeles López.
Martina, la rosa número trece.
Seix Barral. Barcelona, 2006.

Entre la ficción y la memoria, entre la búsqueda detectivesca y la intuición emocional… Así descubrimos, casi llegamos a ver, a esa Martina joven y trabajadora, animosa y asustada, deambulando por su Madrid de guerra y resistencia… Nos queda lo más valioso que puede darnos la literatura: la palpitación del tiempo, la melancolía de lo que pudo ser y no fue, la sensación de haber viajado mientras leíamos al país lejano del pasado.

Esas palabras son del prólogo que Antonio Muñoz Molina ha escrito para Martina, la rosa número trece, un conmovedor libro escrito por Ángeles López que acaba de publicar Seix Barral y cuenta la historia de una de aquellas muchachas que fusilaron sumariamente un 5 de agosto de 1939 ante las tapias del Cementerio del Este de Madrid.
Memoria y ficción se conjuran contra el olvido como único procedimiento para acercarse a aquellos años siniestros de hierro y fuego. Ángeles López, novelista, poeta y periodista, se suma a la imprescindible labor de rescate de la memoria que fue la base de La voz dormida o de Soldados de Salamina.
Ese procedimiento que une documentación e imaginación para llenar los huecos de la historia y para reconstruir la memoria es el que han utilizado antes en España Muñoz Molina, Dulce Chacón o Javier Cercas o Sebald en Alemania y Modiano en Francia.
Martina Barroso fue la número trece de aquellas casi niñas que se han ido erigiendo como un símbolo del horror de la dictadura y de la represión ciega del franquismo. Su historia, reconstruida por su sobrina-nieta Paloma y por Ángeles López, es la historia del terror indiscriminado y de la injusticia.
Esta no es, como se nos advierte en el libro, una historia más de la guerra civil y de la primera posguerra. Es, de ahí su fuerza, la historia individual de aquella muchacha que estuvo en el lugar equivocado en el momento equivocado. Buena hierba en mal lugar, se dice textualmente en la obra.

Escrita con agilidad periodística, con pulso e intensidad poéticos, con talento para la narración, Ángeles López utiliza pinceladas rápidas y precisas para dibujar un ambiente, para evocar una situación, para transmitir un estado de ánimo.
Hay en la narración de esta historia conmovedora un esfuerzo sostenido por incorporarse al interior del personaje, por introducirse en él para devolverlo reconstruido desde dentro con la voz verosímil que le presta la autora, para transmitir constantemente a los lectores esa sensación de vida al límite en un estilo cuidado y con una gran sutileza en las matizaciones psicológicas.
La delación, la detención, los interrogatorios, las ejecuciones se nos relatan en un texto que tiene un tono de reportaje, de crónica en la que conviven distintos géneros, técnicas y recursos como la medida alternancia entre lo exterior y lo interior, el diálogo y el monólogo en esa narración enla que junto con Martina hay otro referente fundamental que es su hermano Luis, teniente de la 33ª Brigada Mixta del ejército republicano.

El relato alterna pasado y presente, dos años (1939 y 2004) que son los del tiempo evocado y los del tiempo real, y dos voces narrativas: las de la alternancia de dos voces esenciales, Martina, la protagonista, y Paloma, su sobrina-nieta. De esa manera, combinando lo documental y lo novelesco, el periodismo y la imaginación, la ficción y la realidad, lo que fue y lo que pudo ser, se transitan estas galerías del dolor y estos laberintos de la memoria en un libro que su autora ha escrito (y se le nota) sobrecogida.

Santos Domínguez

Cultura Tlaxcalteca reedición 28 de marzo 2017.

 

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Original del 6 de junio de 2014: Cultura Tlaxcalteca

https://jestoryas.wordpress.com/2014/06/06/cultura-tlaxcalteca/ 

Cultura Tlaxcalteca

Buenas tardes tengan todas y todos Ustedes queridas(os) amigas(os), hoy les comparto una publicación que subí a mi blog: https://jestoryas.wordpress.com/  el 6 de junio de 2014. Tiene un significado muy especial para mí esta publicación; por la fecha y porque ha sido la publicación mía que más visitas –de 109 países- ha recibido en  JesToryAs Blog.

Estadísticas de la publicación. https://jestoryas.wordpress.com/2014/06/06/cultura-tlaxcalteca/

Desde el 6 de junio de 2014 al 27 de marzo de 2017 Cultura Tlaxcalteca ha recibido un TOTAL de: 14,579 visitas.

  • 2014, del el 6 de junio al 31 de diciembre: 496 visitas recibidas. 2 diarias en promedio.
  • 2015: 4,834 visitas recibidas. 13 diarias en promedio.
  • 2016: 7,695 visitas recibidas. 21 en promedio.
  • 2017, hasta el 27 de marzo: 1,554 visitas recibidas. 17 diarias en promedio.
  • El 27 de marzo de 2017: 24 visitas recibidas.

En cuanto a lo significa para mí la fecha de la primera publicación les diré que fueron los días del inicio de la época más difícil de mi vida, una temporada muy aleccionadora, de redescubrimiento del amor verdadero, la compasión, la fe y la misericordia; una época que cambio mi vida para siempre.

Hoy 28 de marzo de 2017 se reeditó la publicación, se incluyó un índice que creo ayuda a que los amables lectores a programar una lectura selectiva de los temas tratados que más cómoda le parezca.

Recomiendo que rimero lean el último capítulo, que bueno, así quedó desde el 2014, pero que personalmente considero uno de los más interesantes y creo que en especial también así lo considerarán mis paisanos de Nuevo León por la familiaridad de los lugares mencionados.

Enlace para ver la primera publicación de CULTURA TLAXCALTECA: https://jestoryas.wordpress.com/2014/06/06/cultura-tlaxcalteca/ 

Con un fuerte abrazo y especial cariño su amigo,

Jesús Torres Navarro.

Devociones populares

Los tlaxcaltecas legaron también a Nuevo León y al norte de México algunas devociones de profundo arraigo popular. El culto a Nuestra Señora del Roble, patrona de la arquidiócesis de Monterrey, es una de éstas. Hallada antes de 1635 en el hueco del tronco de un nogal, su origen tiene notoria similitud con el de Nuestra Señora de Ocotlán, en la ciudad de Tlaxcala, encontrada en el tronco de un ocote.

A una tlaxcalteca, Antonia Teresa, se debe el culto a la Purísima, en el barrio de este nombre, en Monterrey. Desde 1698 residía allí con Antonio Hernández, su marido. Hacia 1719 una gran avenida del río Santa Catarina aterrorizó a los moradores de la ciudad. La india llevó una pequeña escultura mariana a la ribera del río y el oleaje calmó sus ímpetus. El humilde jacal se convirtió en oratorio popular, que la piedad de doña Petra Gómez de Castro sustituyó en 1756, con una sólida y bella capilla de sillar. Doscientos diez años después, en 1946, el refinamiento artístico del arzobispo don Guillermo Tritschler y Córdova erigió en el mismo lugar el templo actual, obra del arquitecto Enrique de la Mora, premio nacional de arquitectura.

Uno de los cristos venerados con particular devoción es el Señor de Tlaxcala, en la parroquia de Bustamante. Esta bella escultura perteneció al bachiller Nicolás de Saldívar, “cura beneficiado de Ramos, Salinas y sus agregados”, en San Luis Potosí. En 1688 la donó a Bernabé García y Ana María, nobles caciques tlaxcaltecas feligreses suyos, mediante documentos que aprobó el doctor Felipe Galindo, obispo de Guadalajara. Establecido en 1692 el real y minas de Santiago de las Sabinas, al norte de Nuevo León, el matrimonio indígena pasó a poblarlo trayendo consigo la imagen. García murió allí; Ana María, su mujer, pasó a residir a San Miguel de Aguayo. Anciana, viuda y pobre, cedió el Cristo a los tlaxcaltecas, a cambio de que la alimentaran hasta su muerte. Hizo la donación en escritura de 19 de diciembre de 1715, otorgada ante el escribano Manuel de la Torre, cuyos protocolos se encuentran en el Archivo General de Notarías, de la ciudad de México. Anualmente, el 6 de agosto coincidiendo con la fiesta del Santo Cristo de la Capilla, de Saltillo el Señor de Tlaxcala es sacado en procesión por las calles de Bustamante. En 1800, el padre Francisco Antonio González de Paredes escribió y publicó una novena, antecedida de sucedidos prodigiosos obrados por la devota efigie.

Otra de las devociones tlaxcaltecas más populares es la del Señor de la Expiración, en ciudad Guadalupe. Refiere la leyenda que un asno, cargado con una gran caja de madera, llegó a la capillita primitiva; y asegura, además, que el mismo jumento hizo tañer la campana, haciendo que acudieran indios y frailes y se maravillaran de visita tan singular. Documentalmente se sabe que la escultura está en la parroquia desde 1715. Anualmente es sacada en procesión por las calles y su fiesta reúne a no menos de 10000 devotos. Hasta 1857 la imagen fue muchas veces conducida a Monterrey a iniciativa del ayuntamiento de la ciudad o del gobierno del estado. Uno de los misioneros, fray Antonio Manuel del Álamo, imprimió en México su novena, en 1827.

Muchas otras devociones populares, como la de Nuestra Señora de los Dolores, en Hualahuises; la de la Santa Cruz, en Villaldama; etc., constituyen la rica herencia tradicional tlaxcalteca en Nuevo León, y que no ha sido suficientemente divulgada ni aprovechada, al menos, como atracción turística…

The World Revolution: La Ley de Asistencia Asequible se mantiene intacta.

 La Ley de Asistencia Asequible se mantiene intacta.

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Buenas noches familia, queridas amigas, queridos amigos y amables lectores, él día de hoy el movimiento ciudadano global denominado The World Revolution registró un gran avance en la lucha global por los derechos humanos y la dignificación de las voces individuales; el hermano pueblo de EEUU se apuntó un gran triunfo rotundo, logró que la mayoría de sus congresistas se manifestara en contra del proyecto de reforma sanitaria de Trump, y momentos antes de que se diera la primera votación se decidió retirar la propuesta de ley.

ObamaCare continúa. No pasó la ley Trump. ¡Hoy ganó el pueblo estadounidense!

El acceso al cuidado de la salud es un derecho humano universal fundamental; a nivel global es una responsabilidad irrenunciable y conjunta de los gobiernos de todos los países. Los gobiernos más ricos son los más obligados en garantizar en sus propios países, no solo a sus habitantes, documentados o no, sino también a todo aquel que se encuentre en él, el acceso a los servicios de salud. Todas las naciones mediante acuerdos internacionales hacen aportaciones y realizan esfuerzos conjuntos en los países pobres y en las regiones y grupos vulnerables en materia de cuidado de la salud, alimentación, atención a refugiados y educación  entre otros derechos humanos fundamentales.

Parecía imposible detener o contener el avance global del movimiento trasnochado del nacionalismo exacerbado que encabezan aliados los radicales de izquierda y de derecha, y Holanda nos dio la sorpresa; salió derrotado en las recientes elecciones el candidato conocido como el Trump holandés. He leído que muchos se cuestionan lo sucedido en Holanda porque ganó un neoliberal de derecha. Disiento de ellos, se contuvo el avance y la expansión de fascismo global en Europa nada más, pero nada menos. Y aquí vale decir: los que dicen que The World Revolution es imposible de realizar NO deberían molestar a los que la están haciendo!!

Cualquier política pública que vaya en contra de los avances logrados en materia de derechos humanos en general y del derecho a la atención de la salud en particular es genocidio, es fascista y debe de ser impedida su implementación políticamente.

La lucha, en la World Revolution, es entre el fascismo contra la democracia; entre el nacionalismo radical y cerrado vs la democracia global real y participativa, entre los que están a favor de la guerra y el odio y los que están a favor de la paz y la convivencia pacífica. Nuestra lucha es global y no violenta, apoya y promueve acciones ciudadanas locales con visión y alcance global por el reconocimiento, el respeto y el ejercicio pleno de los derechos humanos fundamentales y la denuncia de cualquier intento de violación de éstos, nuestros derechos. Acciones a favor del empoderamiento de las mujeres en al sociedad, de la paz y la seguridad mundial a partir de nuestras comunidades, del cuidado del medio ambiente y de nuestro entorno, de rescatar los espacios públicos, reales y virtuales, para la libre expresión de las voces individuales y de la convivencia comunitaria armónica, ¡exigimos democracia participativa global real YA!

La victoria de hoy es de la mayor importancia, un gran logro de la World Revolution, considero necesario difundir los detalles de este histórico proceso político que protagonizó el pueblo hermano de los EEUU y establecer sesiones ciudadanas de diálogo sobre ésto.

Edité esta publicación con algunos reportajes, artículos, videos y noticias sobre el tema de la debacle del proyecto de ley sanitaria de Trump. En seguida los pueden leer, se  incluyen algunas explicaciones de lo ocurrido, un artículo sumamente interesante de Nicholas Kristof que desnuda la retorcida mentalidad subyacente que soporta la terrible propuesta y la mentalidad de Trump y de los republicanos que lo apoyan en sus locuras, además de enlaces que sirven para profundizar más en temas muy específicos;  24 millones de estadounidenses se quedarían sin servicios de salud de haberse aprobado.

POLÍTICA

Cómo el proyecto de Ley de Cuidado de la Salud se vino abajo, paso a paso

Por KATIE ROGERS 24 de DE MARZO DE, 2017.

25trump-republicans-3-thumbStandard El portavoz Paul D. Ryan dejando una conferencia de prensa el viernes después de la Ley de Cuidado de la Salud fue retirada antes de la primera votación. Crédito Gabriella Demczuk de The New York Times.

WASHINGTON – Después de varios días de dramática ida y vuelta entre el presidente Trump y los republicanos en el Congreso, republicanos de la Cámara retiró un proyecto de ley para derogar y sustituir la Ley de Asistencia Asequible , entregando al presidente una derrota sorprendente en su primer esfuerzo legislativo de alto perfil.

Esto es un giro en los acontecimientos. Vamos a romper hacia abajo.

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¿Qué pasó?

Los líderes republicanos archivaron la legislación el viernes por la tarde – poco antes de una votación prevista – después de que miembros de la Cámara pasaron días presionando las concesiones sobre la propuesta de sustitución, llamada la Ley de Cuidado de la Salud. Un día antes el Sr. Trump demandó que la votación se celebrará el viernes. Pero el proyecto de ley fue retirado, ya que parecía que no se iba a alcanzar el mínimo de votos requerido (caer tímido de los 215 votos necesarios), para ser aprobada en la Cámara.

¿Quién decidió retirar el proyecto de ley? El Sr. Trump y el presidente de la Cámara, Paul D. Ryan , ambos dijeron que era su decisión.

“Ryan dijo que aconsejó a Trump para retirar el proyecto de ley,” Julie Hirschfeld Davis, un corresponsal de la Casa Blanca para el New York Times, escribió en un análisis directo . “Interesante, porque Trump nos dijo que se había sugerido a Ryan que retirara el proyecto. Hay una gran cantidad de culpas pasó”.

¿Cómo fue que se descarriló la intención del voto?

La propuesta habría sustituido a la Ley de Asistencia Asequible, conocida como Obamacare, con un sistema de créditos fiscales basadas en la edad para la compra de la cobertura del seguro, y sus disposiciones causó una división entre moderados y ultraconservadores republicanos de la Cámara.

Esto es lo esencial: los miembros más conservadores de la Cámara  pensaban que la Ley del Cuidado de la Salud no podría ir lo suficientemente lejos como para erradicar Obamacare, y a los moderados les preocupaba  una estimación realizada por la Oficina de Presupuesto del Congreso no partidista que calculó que 24 millones de estadounidenses se quedarían sin seguro.

Los líderes republicanos doblegados a la voluntad de la “Casa Libertad Caucus”, un grupo de cerca de 30 miembros de la línea dura que estaban, acordando eliminar varios mandatos federales de prestaciones mínimas, incluidos los servicios de salud mental y un poco de atención a la maternidad. Pero este movimiento no era suficiente como para apaciguar a los miembros del comité. Y las concesiones alienados de varios moderados.

¿Cómo ha reaccionado el presidente Trump?

Al culpar a los demócratas.

En una llamada telefónica a The New York Times el viernes, el Sr. Trump señaló que no hay demócratas comprometidos a apoyar el proyecto de ley, y que probablemente buscaría un acuerdo una vez que estalle “Obamacare” por el aumento de las primas y el declive de las opciones. Hablando más tarde a la prensa en la Casa Blanca, ha criticado Nancy Pelosi, la líder de la minoría demócrata, y Chuck Schumer, senador demócrata de la parte superior.

“Ahora que poseen Obamacare”, dijo. “Ellos son los dueños.”

Schumer disparó de nuevo en Twitter .

Chuck Schumer 

✔@SenSchumer

Ultimately the #Trumpcare bill failed because of two traits that have plagued the Trump presidency: incompetence & broken promises.

3:18 PM – 24 Mar 2017

Trump elogió a Ryan para trabajar “muy, muy duro”. Él resumió este ejercicio de la insuficiencia legislativa como una “experiencia muy interesante”.

Pero este proyecto de ley fue la primera prueba importante de la capacidad del Sr. Trump para acorralar a los miembros del Congreso y para cumplir con sus promesas de campaña, y fue un fracaso colosal. Un presidente que se ha enorgullecido de su capacidad de negociación en el mundo de los negocios aprendió de los límites de su dominio en su nueva oficina.

¿Qué ocurre después?

La Ley de Asistencia Asequible se mantiene intacta.

“Vamos a estar viviendo con Obamacare para el futuro previsible”, el Sr. Ryan dijo a la prensa el viernes.

El presidente parecía estar de acuerdo. “Ya es suficiente”, dijo Trump, que ha sido presidente durante poco más de dos meses. Los republicanos están pasándose a la reforma fiscal, que el Sr. Ryan dijo que sería una batalla cuesta arriba.

Mientras tanto, los demócratas se regocijan. Por ahora.

Ted Lieu 

✔@tedlieu

Thanks @realDonaldTrump. I & many other Dems will fully take credit for defeating you. We will do it again whenever you push a stupid policy https://twitter.com/molly_knight/status/845376602175287296 …

2:52 PM – 24 Mar 2017

¿Cómo llegamos aquí?

Por lo menos durante el pasado año y medio, el Sr. Trump había hablado de  derogar y sustituir rápidamente la ley de salud . Ésta fue una promesa de campaña de Trump.

Poco después de asumir el cargo, el Sr. Trump cambió su postura,  advirtiendo que podría tomar hasta 2018 para asegurarse de que se ha realizado correctamente.

Pero en la Casa Blanca, muchas cosas pueden cambiar en un mes, y los republicanos dieron a conocer la primera versión de su plan de cuatro semanas más tarde. Lo que siguió fue una serie de cambios rápidos para tratar de apaciguar a conservadores y moderados republicanos de la Cámara.

El jueves, el Sr. Trump envió un mensaje a los republicanos : lanzó un ultimátum: o votan para reemplazar la Ley de Asistencia Asequible, o dejan su lugar.

Claramente le salió el tiro por la culata.

Y Jesús dijo a Paul Ryan …

kristof-circular-facebookJumbo-v2 Nicholas Kristof, Marzo 16, 2017.

https://www.nytimes.com/2017/03/16/opinion/and-jesus-said-unto-paul-of-ryan.html?em_pos=large&emc=edit_nk_20170315&nl=nickkristof&nlid=60379794&ref=headline&te=1&_r=0 Enlace al artículo original.

Paul Ryan  ¿Qué le diría Jesús al presidente de la Cámara, Paul Ryan, sobre el cuidado de los enfermos y los necesitados?

Una mujer que había estado sangrando durante 12 años (sin poder tener hijos) se acercó a Jesús y tocó sus ropas con la esperanza de una cura. Jesús se volvió hacia ella y dijo: “No temas. Por tu fe, ahora estás sana”.

Entonces habló Pío Paul Ryan: “Pero maestro, ¿es eso sabio? Cuando la curas, ella aprende la dependencia. ¡Entonces los pobres no se cuidarán ellos mismos, sabiendo que siempre los rescatarán! ¡Debes enseñarles responsabilidad personal!

Fueron interrumpidos por 10 leprosos que se pararon a lo lejos y gritaron: “Jesús, ten piedad de nosotros”.

-¡No! -gritó Paul. “¡Jesús! No tienes tiempo. Tenemos un recaudador de fondos en el templo. Y no te preocupes por ellos, ya tienen acceso a los servicios de salud”.

Jesús se volvió hacia Pío Paul, perplejo.

-Pero, pueden orar por una cura -explicó Pío Paul-. “Yo llamo a eso acceso universal a la atención médica”.

Jesús se volvió hacia los 10 leprosos. “Levántate y vete“, les dijo a cada uno de ellos. “Tu fe te ha sanado”. Luego se volvió hacia Pío Paul, diciendo: “Déjame contarte la historia del buen samaritano”.

Un hombre fue atacado por ladrones que le despojaron de su ropa, lo golpearon y lo dejaron medio muerto. Un ministro pasó por este mismo camino, y cuando vio al herido, se cruzó al otro lado y siguió adelante. Así lo hizo también un hombre rico que afirmó servir a Dios. Pero entonces vino un despreciado samaritano y se compadeció del hombre herido. Él vendó sus heridas, puso al hombre en su propio asno y pagó a un posadero para alimentarlo y que cuidara de su salud. Entonces, ¿cuál de estos tres debemos seguir? ”

-Los que tenían piedad de él -dijo el piadoso Paul prontamente.

Jesús asintió con la cabeza. “Entonces ve –”

-Me refiero a los dos primeros -interrumpió Pío Paul-. “Porque la obra del samaritano es insostenible y envía el mensaje equivocado. Enseña a los viajeros a tomar caminos peligrosos, sabiendo que otros los rescatarán de comportamientos autodestructivos. Este samaritano también parece pensar que es correcto redistribuir el dinero de aquellos que tienen éxito y darlo a los perdedores. ¡Eso es socialismo! Mientras tanto, si el hombre rico mantiene su dinero, puede invertirlo y crear empleos. Así que es un acto de misericordia que el hombre rico se de prisa e ignore a la víctima de robo”.

Es difícil para los ricos entrar en el reino de los cielos”, pensó Jesús para sí mismo. “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que una persona rica entre en el cielo”.

“Déjame enseñarte sobre el amor, Jesús – ¡amor duro!”, Explicó Pío Paul. “Necesitas un modelo pro-empresarial sostenible. Y usted necesita dar a la gente la libertad, Jesús, la libertad de sufrir miseria y pobreza”.

“El Señor Dios me ha ungido para traer buenas noticias a los pobres”, respondió Jesús, enfatizando las dos últimas palabras. Luego se volvió a un mendigo paralizado de sus pies. “¡Levántate!”, le dijo Jesús al hombre. “Recoge tu alfombra y vete a casa”. Mientras el hombre bailaba alegremente Pío Paul puso los ojos en blanco.

“Mira, Jesús, tienes un talento raro y debe ser recompensado”, dijo Pío Paul. -Tengo un compañero, Donald, que querría trabajar contigo: había instalado un precioso hospital, y los ricos vendrían a pagar por ti para sanarlos. Usted obtendría un porcentaje, y sería un dinero real spinner. La sobrecarga sería mínima porque cada mañana se podrían multiplicar algunos panes y peces. ¡Podrías hacerlo rico!

Bienaventurados los pobres , porque de ellos es el reino de Dios”, dijo Jesús. “¡Ay de vosotros, que sois ricos, porque ya habéis recibido consuelo!”

“Oh, vamos, Jesús”, protestó Pío Pablo. “No vuelvas a ser socialista conmigo de nuevo. Por favor no alientes la guerra de clases”. La mejor manera de ayudar a los necesitados es dar dinero público a los ricos. Eso entonces inspira a los pobres a trabajar más duro, galvaniza a los enfermos para volverse sanos, obliga a los leprosos a resolver sus propios problemas en lugar de depender de los demás. Es por eso que cualquier plan de salud realista tiene que centrarse en proporcionar menos cobertura para los pobres y grandes beneficios fiscales para los ricos. Cuando millones de personas pierden atención médica, ¡es cuando el país es grande de nuevo!

De todo aquel a quien se le ha dado mucho“, le dijo Jesús, “se necesitará mucho”.

-Bueno, claro, este hospital tendría una fundación para hacer algún trabajo de caridad. Tal vez encargando retratos de Donald para colgar en la entrada. Pero vamos a dejar caer este absurdo corazón sangrante sobre la atención de la salud como un derecho humano y verlo como una oportunidad financiera para recompensar a los inversores. En esta asociación, el 62 por ciento de los beneficios iría al 0,6 por ciento superior – perfecto para un plan de salud”.

Jesús se volvió hacia Pío Pablo a su izquierda y dijo: “¡Alejaos! Porque tuve hambre y no me disteis de comer; Tuve sed, y no me disteis de beber; Y estaba enfermo, y tú no me ayudaste.

-Pero, Señor -protestó Pío Paul Ryan-, ¿cuándo te vi hambriento, sediento o enfermo y rehusé a ayudarte? Digo tu nombre por todas partes. ¡Y soy pro-vida!

De cierto os digo“, respondió Jesús, “como no habéis ayudado a los desamparados, a los enfermos, como no habéis ayudado a los más pequeños, no me ayudáis”.

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Una versión de esta op-ed aparece en la impresión el 16 de marzo de 2017, en la página A23 de la edición de Nueva York con el título: Y Jesús Dijo a Paul Ryan .

Trump advierte a republicanos de la Cámara: o Derogan la Ley de salud o van a perder sus asientos.

Por JULIE HIRSCHFELD DAVIS , THOMAS KAPLAN y ROBERT PERA 21 de DE MARZO DE, 2017.

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WASHINGTON – El presidente Trump el martes se presentó para ejercer  presión sobre los republicanos recalcitrantes para que apoyen su proyecto para reformar el sistema de atención de la salud , advirtió del peligro a los legisladores vacilantes en su partido con el retorno de la inversión política si no se alineaban detrás de una medida que se ha convertido en una prueba temprana de su el poder de negociación.

En una serie de reuniones y llamadas telefónicas en la Casa Blanca y en el Congreso, el Sr. Trump, el vicepresidente Mike Pence y los líderes republicanos del Congreso regateaban con los reductos más detalles a medida que se esforzaban por reunir una mayoría para apoyar un proyecto de ley que anula y sustituye al La Ley de Asistencia Asequible. La legislación está programada para una votación el jueves en la Cámara.

Sin embargo, en una reunión privada con representantes republicanos en el Capitolio, el presidente también hizo una dura advertencia de que muchos de los presentes perderían sus escaños en las elecciones legislativas del próximo año si el esfuerzo fracasaba.

“Voy a ir a por ti,” dijo a Sr. Trump al Representante Mark Meadows, republicano de Carolina del Norte, presidente de la conservadora Libertad Caucus, un foco de preocupación por la legislación, de acuerdo con varias personas en el sala que describe sus comentarios bajo condición de anonimato porque la sesión fue privada.”Creo que Mark y su grupo va a llegar, porque honestamente, una pérdida no es aceptable, amigos.”

Trump dijo varias veces a los republicanos en la reunión que no votar para derogar la ley de salud y ellos tenían la obligación de hacer una copia de la factura y perderían su mayoría de “golpe”, dijo a los asistentes.

A pesar de los esfuerzos febriles del día – una combinación de engatusar e intimidaciones que recordó los esfuerzos demócratas para aprobar la ley en el 2010 – la Casa Blanca y funcionarios del Congreso admitieron el martes que todavía carecían de los votos para aprobar la ley. Nada menos que tres docenas de republicanos siguen oponiéndose o no estaban persuadidos, de acuerdo con un ayudante con conocimiento del proceso, que habló a condición de anonimato para describir las discusiones internas.

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No está claro si el Sr. Trump sería capaz de exigir un precio político de los republicanos que se opusieron a la medida; grupos conservadores, incluyendo el Club de Acción para el Crecimiento y la herencia de América se alineaban contra de la legislación y presionaron a los legisladores para oponerse a ella, plantean dudas sobre si sería posible montar un exitoso desafío para los desertores. Y algunos republicanos dijeron que el riesgo político sería mayor si apoyaban la reforma de salud, me dijeron que no han alcanzado sus objetivos o los de sus constituyentes.

“Creo que si hacemos esto, se pierde la mayoría”, dijo el representante Mo Brooks, un republicano de Alabama y un miembro de la Bancada Libertad, quien dijo que seguía oponiéndose.

Representante Leonard Lanza de Nueva Jersey, una de las casi dos docenas de distritos republicanos que el señor Trump perdió en 2016, dijo que se inclinaba fuertemente hacia un voto de “no”. “Yo hice campaña en apoyo de la derogación y reemplazo proyecto de ley que haría que la atención sanitaria sea más asequible y accesible y proporcionar una transición sin problemas a los que se vieron obligados a Obamacare por causas ajenas”, dijo Lance. “El proyecto de ley, en su redacción actual, no hace ninguna de estas cosas.”

Tampoco está claro si el Sr. Trump, cuya popularidad ha caído de lo que ya era un punto históricamente bajo desde que asumió el cargo, es capaz de congregar a la pública detrás de un plan que también se ve negativamente. El índice de aprobación del señor Trump se hundió a 37 por ciento en la encuesta de seguimiento diario de Gallup el lunes. Esto es sólo un poco mayor que el 34 por ciento que están a favor de la medida de salud, según una encuesta de Fox News la semana pasada, en comparación con el 54 por ciento que se oponían.

El uso de una amenaza política era una táctica clásica para el Sr. Trump, que mantiene un recuento mental de funcionamiento de sus partidarios y detractores, y con frecuencia se jacta de sus esfuerzos para vengarse de los que le han cruzado.

“Vamos a asegurarnos de que hay que recordar a los que estaban por nosotros, y que estaba junto a la palabra que le dieron a sus votantes”, dijo Sean Spicer, el secretario de prensa de la Casa Blanca.

Trump no se ha centrado en los aspectos específicos de la ley de salud, argumentando en los últimos días que está más preocupado por empujándolo a través del Congreso para que pueda pasar a las cuestiones que le importan más, incluyendo una gran reducción de impuestos.

En una recaudación de fondos para los republicanos de la Cámara en la noche del martes, el Sr. Trump dijo que estaba ansioso por bajar los impuestos, pero no tenía “ninguna opción”, sino “ir con el cuidado de la salud en primer lugar.”

Pero él ha estado poniendo todo el poder de la Casa Blanca tras el esfuerzo para vender el proyecto de ley de salud.

Además de su reunión en el Capitolio el martes se reunió en la Casa Blanca con alrededor de una docena de miembros del Grupo Martes centrista. El miércoles por la mañana, se reunirá con miembros del Caucus Libertad. El fin de semana, convocó a tres prominentes críticos conservadores – Sr. Meadows, el senador Ted Cruz de Texas y el senador Mike Lee de Utah – a su finca de Mar-a-Lago en Florida para reunirse con Stephen K. Bannon, su jefe de estrategia, a discutir sus preocupaciones sobre el proyecto de ley.

“Él dejó muy claro que todo está en esta legislación”, dijo el representante Kevin Brady, republicano de Texas y el presidente del comité de medios. “Este es un momento histórico y una promesa histórica para los republicanos de cumplir este jueves.”

Portavoz Paul D. Ryan se mostró optimista después de la reunión en Capitol. “El presidente acaba de llegar aquí y dejando la pelota fuera del parque”, dijo. “Llamó la cubierta de la pelota.”

Pero el Sr. Meadows dijo que ni se molestó ni persuadido por advertencia de Trump que iba a perder el apoyo de sus mandantes, si no se cayó en la fila.

“Creo que los estoy representando en su oposición a este proyecto de ley, porque no va a reducir las primas”, dijo. “Mientras no lo haga, voy a ser un” no “, incluso si me manda a casa.”

Una de las principales preocupaciones de que los representantes fue la falta de disposiciones de la medida de relajarse federales de seguro de salud regulaciones que requieren que las aseguradoras para proporcionar ciertos beneficios mínimos y pasar determinados porcentajes de los ingresos por primas en la atención médica.

Funcionarios de la Casa Blanca sostuvieron en privado que si se incluye dicha lengua en el proyecto de ley, que se encontrarían con problemas de procedimiento en el Senado, donde la medida ha de considerarse bajo las reglas especiales que se aplican a las cuentas de reconciliación “presupuesto”. Esas reglas permiten que dicha legislación sea aprobada con una mayoría simple – es decir, los republicanos podrían empujar el proyecto de ley a través sin incluir el soporte Democrática – pero para calificar, las disposiciones debe afectar a los gastos o ingresos.

Para otros miembros de la Cámara, el proyecto de ley de salud ha sido una oportunidad de tratar. Como parte de las discusiones, el representante Mario Díaz-Balart, republicano de Florida, dejó en claro a los funcionarios de la Casa Blanca que quería garantías de que el presidente, le correspondería a su promesa de considerar revertir la apertura del presidente Barack Obama con Cuba, dijo el funcionario de la Casa Blanca .El Sr. Díaz-Balart respaldado la medida en el Comité de Presupuesto de la semana pasada, aunque el funcionario dijo que no había habido ninguna discusión explícita de la negociación de su voto a favor de una promesa en Cuba.

Representante Claudia Tenney, republicano de Nueva York, dijo que era probable que apoyen el proyecto de ley después de líderes de la Cámara añadido una sección que cambiar los costos de Medicaid de los condados de Nueva York para el gobierno del estado .

Líderes de la Cámara también incluyen disposiciones para permitir que los estados imponen un requisito de trabajo para ciertos aptos Medicaid beneficiarios, y para permitir a los estados para elegir una subvención global a tanto alzado para financiar Medicaid.

Ambas disposiciones estaban destinadas a ganarse a los conservadores, y el Sr. Ryan presentó el proyecto de ley de salud el martes como un producto mejorado que había sido refinado tanto como sea posible para reflejar las preocupaciones de los legisladores – y que ahora debía ser aprobado por lo que los legisladores podrían cumplir su promesa de derogar la ley de salud.

“En este día y edad, y en este negocio, en la política, si se obtiene el 85 por ciento de lo que quiere, eso es bastante bueno”, dijo a los reporteros.

Corrección: Marzo 22, 2017.

Una versión anterior de este artículo indica incorrectamente que un funcionario de la Casa Blanca dijo que el presidente Trump había prometido representante Mario Díaz-Balart, republicano de Florida, para mantener a su promesa de considerar revertir la apertura del presidente Barack Obama con Cuba si el señor Díaz-Balart respaldó la medida de la asistencia sanitaria. El funcionario dijo que el Sr. Díaz-Balart había dejado claro a la Casa Blanca que quería garantías de que el Sr. Trump que cumplirá esta promesa, pero nunca habló con el presidente y no hubo discusión explícita de la negociación de su voto en la salud medir por ello.

Maggie Haberman y Emmarie Huetteman contribuyó al reportaje.

Discurso completo: Paul Ryan habla sobre el voto de atención médica cancelada en inglés:

https://www.youtube.com/watch?v=aEp_vrNp-fg&feature=em-uploademail

Republicanos retiran su plan de salud del Congreso ante la falta de consenso.

El líder de la mayoría del Congreso, Paul Ryan, dice que la nación “vivirá con Obamacare hasta donde se puede preveer en el futuro”.

WASHINGTON.- El liderazgo republicano de la Cámara de Representantes retiró hoy el nuevo plan sanitario que preveía sustituir la actual ley de salud impulsada por el expresidente Barack Obama, tras no conseguir el apoyo suficiente entre su propia bancada, confirmaron a Efe fuentes del Congreso.

Ante la falta de apoyo entre los conservadores, el presidente de la Cámara Baja, Paul Ryan, retiró el proyecto de ley apenas unos minutos de que comenzara el voto previsto para esta tarde, lo que supone el primer gran tropiezo del presidente, Donald Trump, desde que llegara al poder el pasado enero.

“La hemos retirado”, confirmó Trump, en conversación telefónica con el diario The Washington Post, al confirmar que tras los esfuerzos de negociación no había opciones de lograr los suficientes “síes”, por lo que pidió a Ryan que retirara el texto.

La decisión llega ante la incapacidad republicana de ponerse de acuerdo sobre el texto legislativoque preveía sustituir la actual ley sanitaria conocida como Obamacare, especialmente por el rechazo de los más moderados, así como del ala ultraconservadora del partido.

Ryan había acudido horas antes a la Casa Blanca para informar a Trump de que no había votos suficientes, pero para entonces el multimillonario aún guardaba la esperanza de conseguir los 216 votos necesarios para aprobar la legislación.

El portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, había descartado este escenario en su rueda de prensa diaria, y aseguró que tanto Trump como Ryan habían hecho “todo lo posible” para sacar “esta oportunidad adelante”.

El primer voto sobre la medida estaba previsto para este jueves, pero los republicanos se vieron obligados a posponerlo por la misma razón, aunque Trump les dio un ultimátum y les exigió que sometieran la propuesta hoy a consideración o, de lo contrario, dejaría en pie el sistema actual.

Acabar con el Obamacare fue una de las grandes promesas de campaña del magnate inmobiliario, y los republicanos llevan años arremetiendo contra dicha ley, pero no parecen capaces de ponerse de acuerdo en cómo sustituirla.

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Ultimo minuto EEUU, DEMÓCRATAS FESTEJAN DERROTA DE TRUMP 24/03/2017.

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