“Las palabras son nuestras armas”

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“El movimiento cívico que toma la palabra exige diálogo y responsabilidad en un contexto en el que los únicos que tenían la palabra eran los políticos”.

“Los políticos pueden difundir pero nunca pueden convocar”,

“Esto es una cosa del pueblo, que les exige a ellos que hagan todo lo que esté en sus manos para dejar de arrastrarnos a esta situación de tensión que no nos merecemos”.

 “Sin fronteras, sin banderas” o “las palabras son nuestras armas”.

Lunes, 9 de octubre de 2017.

EL FUTURO DE CATALUÑA

“Las palabras son nuestras armas”

  • Miles de personas han clamado en la madrileña plaza de Cibeles a favor del diálogo entre Mariano Rajoy y Carles Puigdemont
  • Barcelona, Bilbao, Santiago de Compostela y València son algunas de las ciudades que también se han sumado a la demanda de diálogo
  • “El movimiento cívico que toma la palabra exige responsabilidad en un contexto en el que los únicos que tenían la palabra eran los políticos”, señala el promotor de la iniciativa, Guillermo Fernández

Imagen de los manifestantes de '¿Hablamos?' frente al Ayuntamiento de Madrid. Imagen de los manifestantes de ‘¿Hablamos?’ frente al Ayuntamiento de Madrid. EFE.

“Queremos evitar el clima de confrontación y el discurso de odio por un lado y por otro, queremos llamar al diálogo y que las posturas dejen de estar encastradas”. Toma la palabra uno de los miles de manifestantes que la mañana del jueves colapsaron la madrileña plaza de Cibeles reclamando diálogo entre Mariano Rajoy y Carles Puigdemont, con el fin de poner solución al enquistado debate en torno a Cataluña. “Que se dejen de líneas rojas, de decir que  el diálogo con el de enfrente no es posible y que dejen de llevarnos a una situación muy tensa, porque todo el pueblo español y el catalán está sufriendo”, agrega otra de las participantes. Se trata del sentir general que primaba entre la marea de gente que, mediante el color blanco –ropa blanca, pancartas blancas, banderas blancas–, expresó su firme apuesta por terminar con las hostilidades e iniciar una vía pacífica de debate.

La concentración surge de “un grupo de compañeros y amigos” que busca “pedir diálogo a los gobernantes y decirles que así no, que esta dinámica nos lleva a la ruptura y a una situación traumática”, además de promover “una exaltación del patriotismo en el mal sentido”. Precisamente el rechazo hacia las banderas marcó la tónica general de la concentración. Frente a determinados grupos que se presentaron con la bandera española, el grueso de los asistentes respondió con el grito unánime de “sin banderas”

Guillermo Fernández, promotor de la iniciativa, celebra en declaraciones a infoLibre que el balance “es muy esperanzador y muy positivo” porque supone el “pistoletazo de salida para que la ciudadanía se exprese”. A su juicio, la concentración muestra cómo “el movimiento cívico que toma la palabra exige diálogo y responsabilidad en un contexto en el que los únicos que tenían la palabra eran los políticos”. La demanda ahora es clara: “Que se sienten a hablar, a recomponer la situación, a echar unos pasos atrás porque en estas últimas semanas han ido las cosas muy rápido”.

Las personas que abarrotaron la plaza frente al Ayuntamiento de Madrid rechazaron además las cargas policiales desencadenadas durante el 1-O –”la violencia no arregla nada”, exclamaron– y reiteraron su apuesta por la palabra como herramienta de encuentro. “La voz del pueblo no es ilegal”, incidían los asistentes, quienes celebraron la masiva asistencia asegurando que “esto sí se parece a España“.

La concentración estuvo, cumpliendo con la voluntad de los convocantes, exenta de simbología política. Aunque representantes políticos como Alberto Garzón o Pablo Iglesias mostraron su apoyo a la protesta a través de redes sociales, los protagonistas de la misma fueron los ciudadanos. “Los políticos pueden difundir pero nunca pueden convocar”, comentaba uno de los asistentes. “Esto es una cosa del pueblo, que les exige a ellos que hagan todo lo que esté en sus manos para dejar de arrastrarnos a esta situación de tensión que no nos merecemos”.

Guillermo Fernández confía en que, tras las concentraciones, la clase política se siente a hablar. “Al mostrarse en la calle la gente manda un mensaje a los gobernantes”, considera. Por ello, añade, “si no recogen el guante tendremos que seguir insistiendo“.

Manifestantes de Colón

A pocos metros, en la plaza de Colón, otra multitudinaria concentración clamaba en defensa de la Constitución a través de gritos de “con golpistas no se dialoga“. Los agentes de Policía tuvieron que mediar para calmar los momentos de tensión que se vivieron cuando parte de los asistentes caminaron hasta Cibeles para encararse con los participantes en la primera concentración. Las fuerzas de seguridad impidieron el paso de los manifestantes que portaban banderas nacionales y exclamaban consignas tales como “España una y no cincuenta y una”.

Ante la presencia de estos manifestantes, las personas que se concentraban en Cibeles respondieron con gritos de “sin fronteras, sin banderas” o “las palabras son nuestras armas“. Guillermo Fernández tacha de “ejemplar” el comportamiento de la gente vestida de blanco. “Las únicas voces altisonantes son las que insultaban y demostraban una actitud que es precisamente la que nosotros queremos superar para no convertirnos en un país asfixiante”, subraya.

La Fundación Denaes, informa Europa Press, ha sido la organización convocante de la concentración en Colón este mediodía en defensa de la nación, la Constitución y el Estado de Derecho tras el referéndum del 1-O y a la que se han adherido cerca de 50 entidades. La Delegación del Gobierno cifra la asistencia de Colón en 50.000 personas, y la de Cibeles en 1.500.

Manifestantes de Colón llegan a Cibeles. Manifestantes de Colón llegan a Cibeles.

Otras ciudades

Ciudades como Bilbao, Barcelona o València acogieron asimismo concentraciones bajo el mismo lema. Unas 5.500 personas, según la Guardia Urbana, se congregaron en la plaza Sant Jaume de Barcelona, ante el Ayuntamiento y la Generalitat. Lo hicieron convocados a través de las redes sociales y sistemas de mensajería móvil, y se sumaron a ellos varios dirigentes políticos como el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, tal y como informó Europa Press. Vestidos de blanco, los participantes en Barcelona exhibieron globos del mismo color y pancartas con el lema “¿Hablamos?” en catalán y castellano, y proclamaron cánticos como “queremos paz” y “queremos hablar”.

Tras una pancarta con un gran corazón rojo en la que se pedía “Hablemos. Parlemos”, más de 200 personas ocuparon las escalinatas del Consistorio bilbaíno, la mayoría de ellas ataviadas con prendas blancas y con carteles en los que se podía leer “Hablemos”, “Nos quieren enfrentados”, o “Hitz egin”. Por su parte, unas 200 personas secundaron la concentración en los jardines del Alderdi Eder de la capital guipuzcoana. Los participantes también lucían prendas de ropa blancas y carteles con los lemas “Diálogo, Paz y Ley“.

En la concentración en València, varios asistentes portaron carteles y pancartas conotras consignas como “Hablemos con el corazón”, “La opresión no tiene justificación” o “No basta con hablar de paz, hay que creer en ella“, mientras que en Santiago de Compostela unas 200 personas exclamaron en la Praza do Obradoiro que “España es mejor que sus gobernantes”.

Ciudadanos se manifiestan frente al Ayuntamiento de Madrid para pedir diálogo. Ciudadanos se manifiestan frente al Ayuntamiento de Madrid para pedir diálogo.

https://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/10/07/las_palabras_son_nuestras_armas_70431_1012.html

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El orden constitucional

Escucho y leo últimamente como invocan éste concepto en varios países para justificar medidas o políticas públicas represivas o que violan los derechos humanos universales; desde Maduro en Venezuela, Peña en México, Trump en los EEUU, Putin en Rusia, Rajoy y él rey en España por mencionar solo algunos jefes de gobierno, lo han invocado en sus explicaciones públicas a la prensa. Es patético e inaceptable por cualquier motivo argumentado.

Al invocar al orden constitucional colocan a la Constitución del país por encima incluso de los Derechos Humanos Universales, se les olvida que los Tratados Internacionales son Meta Constitucionales, y de todos los Tratados signados en la ONU La Carta de los Derechos Humanos Universales firmada por todos los países miembros en diciembre de 1947 y que entró en vigor el 1° de enero de 1948 es el más importante. La libertad de expresión; uno de los derechos humanos fundamentales contenidos en la carta no puede impedirse o limitarse por ninguna autoridad ni por ordenamiento jurídico. La consulta pública es una forma de ejercer la libertad de expresión.

Los derechos humanos tienen características peculiares, no implican obligación alguna, no son renunciables, ni transferibles, ni se pueden condicionar, son exclusivos de cada persona, que los adquiere por el solo hecho de ser persona y por ello él qué alguna persona no esté de acuerdo con que otro u otros ejerzan sus derechos humanos resulta irrelevante ya que nada ni nadie puede impedir ni dificultar el ejercicio personal pleno de sus derechos humanos. Es decir que, sin afectar los derechos humanos de terceros, cada uno de nosotros los humanos podemos ser, hacer y expresar lo que nos de nuestra regalada gana.

Reprimir violentamente el referéndum independentista en Cataluña, se esté o no de acuerdo con el propósito del ejercicio público y masivo del 1° de octubre de 2017, es inaceptable, aberrante y fascista.

Jesús Torres Navarro.

Los catalanes que no votaron se preguntan: ‘¿Y ahora qué?’

En JesToryAs Blog caben todas las voces y todos los argumentos.

Los catalanes que no votaron se preguntan: ‘¿Y ahora qué?’

The New York TimesES

Por 

 Algunos catalanes que están a favor de la independencia se reunieron en una plaza de Barcelona el domingo después del referéndum separatista de Cataluña. CreditSanti Palacios/Associated Press.

BARCELONA — Una marea de emociones ha inundado Cataluña en los últimos días, entre aquellos que exigen la separación de España y los que se oponen. De la noche a la mañana, aparecieron grafitis que proclamaban “No somos españoles”. Multitudes han marchado coreando “Yo soy, yo soy, yo soy español” mientras pasaban junto a turistas boquiabiertos.

Una de las cosas que los une es que no tienen una idea clara de cómo sería una Cataluña independiente. ¿Se le readmitiría en la Unión Europea? ¿Emitiría una nueva moneda? ¿El comercio colapsaría? ¿Estarían separados de sus familiares en España?

Sorprendentemente, en la turbulencia que causó el referéndum del domingo ha habido muy poco debate público sobre los efectos prácticos de declarar la independencia. La respuesta de mano dura de España convirtió al referéndum en una batalla por el derecho al voto, un tema por el que hay un consenso mucho mayor en Cataluña.

Ahora que los catalanes que están a favor de la independencia votaron, los que se quedaron en casa se preguntan: ¿Qué acaba de pasar? ¿Y ahora qué sigue?

En entrevistas que se llevaron a cabo por toda Barcelona esta semana, muchos se mostraron confiados en que se irían resolviendo los detalles indefinidos que trae aparejada la categoría de país. Sin embargo, un número igual se siente aprensivo, incluso alarmado, por la inclinación hacia la independencia que el referéndum puso en marcha.

“Explíquenme: si me quedo aquí, ¿habría ventajas o desventajas?”, preguntó Loli Risco, de 59 años. “No nos están explicando nada. Solo están diciendo: ‘Esto es lo que quiero. Quiero que conservemos el euro y quiero seguir siendo europeo’. ¿Qué haré? Voy a vender mi apartamento y me iré”.

Risco y su hija se quedaron en casa el domingo y dijeron que sus votos habían quedado fuera del drama del referéndum.

 Manifestantes protestaron frente a una estación de la policía española en Barcelona el martes.CreditFrancisco Seco/Associated Press.

Los dirigentes catalanes declararon que el 90 por ciento de los votos fueron a favor de la secesión, un resultado que deja claro que casi los únicos con motivación para votar fueron quienes querían la independencia.

Sin embargo, al igual que Risco y su hija, más de la mitad de los electores de Cataluña no votaron ni se enfrentaron a la policía, que usó cachiporras y balas de goma para hacer cumplir la orden del gobierno central de detener el referéndum que consideraba ilegal.

El resultado dejó no solo a España, sino a la misma Cataluña dividida.

A unas cuantas puertas de la casa de Risco, en una tienda que vendía codillo de cerdo en conserva, Noemi Aguro, de 38 años, tenía una actitud antipática ante aquellos que no votaron, al decir que no les quedaba más que aceptar los resultados.

“No votaron. Tuvieron oportunidad. Ahora no se deberían quejar”, dijo Aguro.

En general, los economistas concuerdan en que Cataluña sería económicamente viable como un país independiente, pero difieren del impacto en el empleo, las barreras comerciales y las necesidades de gasto del nuevo Estado.

El gobierno catalán tendría que negociar asuntos espinosos con España, por ejemplo: cómo distribuir la deuda de España, ahora equivalente a más del 100 por ciento de su producto interno bruto.

Xavier Sala i Martín, economista y profesor de la Universidad de Columbia que ha encabezado el impulso independentista, sostiene que la salida unilateral de Cataluña podría dejar a España como única responsable de su deuda.

El gobierno catalán, que en 2014 publicó un “libro blanco” que señala los planes de un Estado independiente, dijo que Cataluña asumiría una porción de la deuda si España aceptaba transferir infraestructura propiedad del Estado y otros activos.

El gobierno catalán propone remplazar el ejército de España con el suyo, calculando que tendría un costo de 350 millones de euros, o unos 411 millones de dólares, al año.

 Una vista del puerto de Barcelona CreditSamuel Aranda para The New York Times.

No obstante, para algunos economistas ese cálculo es demasiado optimista; Josep Borrell y Joan Llorach mencionaron que nada más la cuota de membresía anual de la OTAN tiene un costo de 3000 millones de euros, unos 3500 millones de dólares.

Sevi Rodríguez Mora, profesor de la Universidad de Edimburgo, calcula que las barreras agregadas al comercio entre Cataluña y el resto de España ocasionarían una caída de un diez por ciento en el producto interno bruto de la región. No obstante, agregó que los argumentos económicos han quedado al margen del debate.

“La economía quedó en segundo plano y ambas partes la usan como propaganda”, opinó. “Todo tiene que ver con la política identitaria. Es una definición de ‘nosotros’”.

Muchos activistas jóvenes —el centro del apoyo público al movimiento— se manifestaron bastante confiados en que los mayores ingresos fiscales compensarían por mucho la caída en el comercio, incluso si se obligara a Cataluña a salir de la Unión Europea.

Gala Cabré, de 16 años, estaba sentada fuera del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, donde los jóvenes en patineta atravesaban la plaza, y dijo que Cataluña florecería como un pequeño enclave adinerado. Su punto de comparación era Andorra.

“Andorra es un país independiente que tiene su propia moneda”, dijo Cabré, mientras sus amigos asentían para alentarla. (De hecho, usa el euro). “Todo es más barato ahí. Andorra tiene mucha policía. Es un país muy seguro”.

La profundidad del apoyo a la independencia incluso en Cataluña se debate de manera acalorada. Las encuestas de opinión, aun cuando su confiabilidad sea incierta, han demostrado una división en la opinión cercana al 50 por ciento.

En 2012, por primera vez, un 51,1 por ciento de los participantes estuvo a favor de la independencia, según el Centre d’Estudis d’Opinió, la agencia encuestadora oficial de Cataluña. En las elecciones parlamentarias regionales más recientes, en 2015, un 48 por ciento del electorado votó por partidos proindependencia.

 Un grupo de jóvenes catalanas descansa después de una protesta, el 3 de octubre CreditDan Kitwood/Getty Images.

Rodríguez Mora dijo que la división en la opinión estaba correlacionada con el ingreso, con los pobladores y las ciudades urbanas adineradas que por lo general están a favor de la independencia, mientras que las ciudades de las clases trabajadoras, muchas de las cuales tienen raíces en otras partes de España, se oponen.

Alberto Vallespín, de 44 años, quien tiene una cerrajería en el centro de Barcelona, proviene de una familia catalana de antaño, pero le preocupa el efecto en su negocio, que tiene proveedores y clientes en otras partes de España.

La independencia podría significar impuestos adicionales en esas transacciones, explicó Vallespín, en especial si el proceso es enconoso. Rechazó la idea de que la Unión Europea aceptaría a Cataluña en el futuro próximo.

“Las cosas no van a mejorar” si Cataluña obtiene la independencia, dijo. “Y podrían ponerse peor”.

Sin embargo, Vallespín no participó en el referéndum, no fue a manifestarse ni cerró su tienda en la huelga general del martes. Tenía clientes que hacían fila en el mostrador.

Era parte de una enorme ciudad en la que todo siguió como siempre toda la semana, mientras las multitudes que protestaban pasaban frente a él.

“Al final, los que están luchando son los que están a favor de la independencia”, dijo Gemma Martín, de 33 años, cajera en una vidriería en Ciutat Vella (Ciudad Vieja). “El resto de nosotros solo mira”, concluyó.

Raphael Minder colaboró con este reportaje.

https://www.nytimes.com/es/2017/10/04/los-catalanes-que-no-votaron-se-preguntan-y-ahora-que/?&moduleDetail=section-news-4&action=click&contentCollection=Noticias&region=Footer&module=MoreInSection&version=WhatsNext&contentID=WhatsNext&pgtype=article

Pirómanos y bomberos — CALVARI

Fotografía de AFP Photo

El ex ministro de Exteriores y actual número uno del Partido Popular por Alicante, José Manuel García-Margallo, lamentó ayer “la imagen que los independentistas han logrado dar al exterior”. Para él “la actuación” (verdad alternativa para no tener que llamar con su nombre a lo que ha sido una brutal represión […]

a través de Pirómanos y bomberos — CALVARI

El orden constitucional

Escucho y leo últimamente como invocan éste concepto en varios países para  justificar medidas o políticas públicas represivas o que violan los derechos humanos universales; desde Maduro en Venezuela, Peña en México, Trump en los EEUU, Putin en Rusia, Rajoy y él rey en España por mencionar solo algunos jefes de gobierno, lo han invocado en sus explicaciones públicas a la prensa. Es patético e inaceptable por cualquier motivo argumentado.

Al invocar  al orden constitucional colocan a la Constitución del país por encima incluso de los Derechos Humanos Universales, se les olvida que los Tratados Internacionales son Meta Constitucionales, y de todos los Tratados signados en la ONU La Carta de los Derechos Humanos Universales firmada por todos los países miembros en diciembre de 1947 y que entró en vigor el 1° de enero de 1948 es el más importante. La libertad de expresión; uno de los derechos humanos fundamentales contenidos en la carta no puede impedirse o limitarse por ninguna autoridad ni por ordenamiento jurídico. La consulta pública es una forma de ejercer la libertad de expresión. 

Los derechos humanos tienen características peculiares, no implican obligación alguna, no son renunciables, ni transferibles, ni se pueden condicionar, son exclusivos de cada persona, que los adquiere por el solo hecho de ser persona y por ello él qué alguna persona no esté de acuerdo con que otro u otros ejerzan sus derechos humanos resulta irrelevante ya que nada ni nadie puede impedir ni dificultar el ejercicio personal pleno de sus derechos humanos. Es decir que, sin afectar los derechos humanos de terceros, cada uno de nosotros los humanos podemos ser, hacer y expresar lo que nos de nuestra regalada gana.

Reprimir violentamente el referéndum independentista en Cataluña, se esté o no de acuerdo con el propósito del ejercicio público y masivo del 1° de octubre de 2017, es inaceptable, aberrante y fascista. 

Jesús Torres Navarro.

Pirómanos y bomberos

El ex ministro de Exteriores y actual número uno del Partido Popular por Alicante, José Manuel García-Margallo, lamentó ayer “la imagen que los independentistas han logrado dar al exterior”. Para él “la actuación” (verdad alternativa para no tener que llamar con su nombre a lo que ha sido una brutal represión a ciudadanos indefensos) hay que enmarcarla en el contexto. Las declaraciones de los cargos del partido de la caja B, que sigue ocupando la Moncloa, han sobrepasado desde hace mucho todos los límites de la irrealidad. 

Margallo busca culpar de la violencia del pasado domingo a “grupos violentos desplazados desde dentro y fuera de España”. Pero el mundo entero ha podido ver que el domingo pasado, los únicos “desplazados” que han caído en una violencia imposible de justificar, han sido miembros de los cuerpos de la Policia Nacional y de la Guardia Civil. Y cuando se trata de buscar culpables hay que mirar a las y los que tomaron la decisión política de desplazar a estos miles de efectivos a Catalunya sin que existiera necesidad alguna.

Bien es cierto que hay que ser lo suficientemente responsable como para saber que las generalizaciones siempre son perversas y que hay mucha gente decente y proporcional dentro de las fuerzas de seguridad. Practiquemos también un poco la empatía hacía ellas porque posiblemente una gran mayoría de los alojados en barcos de piolin, ahora mismo están muy avergonzados por la brutalidad de sus compañeros. Y si no lo hacemos, el ambiente irrespirable de este país será cada vez más toxico. Entendemos la dura tarea a la que no les deberían de haber mandado nunca, pero las agresiones hay que condenarlas. Y el día en que ellos mismos, desde dentro del cuerpo, pongan en evidencia a los violentos, que los hay, la democracia tomará un gran paso adelante.

Según el delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Juan Carlos Moragues, “durante el 1-O la Policía Nacional cumplió con su deber y obligación.” Pues si esto es así, mejor preparemos las maletas para huir en el exilio. Si esta brutalidad es su obligación y su deber y se justifica, es señal de que se ha instalado de facto una nueva dictadura represora en España.

No contentos con haber logrado en Catalunya dividir la sociedad civil en dos bandos irreconciliables, ahora el Partido Popular se esfuerza para expandir esta tarea al resto del país. César Sánchez, presidente Popular de la Diputación de Alicante, e Isabel Bonig, Síndic del grupo Popular en las Cortes Valencianas, trabajan sin descanso para conseguir algo semejante en la Comunidad Valenciana. No hay día que no intenten convencer a la opinión pública que el Consell, apoyado por Podemos “quiere que seamos Països Catalans”.

Mariano Rajoy pasará a la historia como el Presidente de Gobierno que perdió definitivamente a Catalunya. ¿De verdad quieren agrandar aún más el problema y sembrar el germen para en un futuro perder a la Comunidad Valenciana también? Porque no se nos vaya a olvidar que hace solo una década la inmensa mayoría de los catalanes eran moderados y no apoyaban el movimiento separatista. Ahora todo ha cambiado y hay un estatus quo muy peligroso.

Es hora que mandemos a los pirómanos a su casa. Rajoy, Bonig, César Sánchez, y el resto de estos agitadores Populares no deberían de seguir en sus cargos ni un solo día más. Por irresponsables. Nosotros preferimos a los bomberos.

https://wordpress.com/read/blogs/103628660/posts/45908?retry=1

 

 

El referéndum catalán, la UE y el balance entre derechos democráticos y soberanía.

 

El orden constitucional

Escucho y leo últimamente como invocan éste concepto en varios países para  justificar medidas o políticas públicas represivas o que violan los derechos humanos universales; desde Maduro en Venezuela, Peña en México, Trump en los EEUU, Putin en Rusia, Rajoy y él rey en España por mencionar solo algunos jefes de gobierno, lo han invocado en sus explicaciones públicas a la prensa. Es patético e inaceptable por cualquier motivo argumentado.

Al invocar  al orden constitucional colocan a la Constitución del país por encima incluso de los Derechos Humanos Universales, se les olvida que los Tratados Internacionales son Meta Constitucionales, y de todos los Tratados signados en la ONU La Carta de los Derechos Humanos Universales firmada por todos los países miembros en diciembre de 1947 y que entró en vigor el 1° de enero de 1948 es el más importante. La libertad de expresión; uno de los derechos humanos fundamentales contenidos en la carta no puede impedirse o limitarse por ninguna autoridad ni por ordenamiento jurídico. La consulta pública es una forma de ejercer la libertad de expresión. 

Los derechos humanos tienen características peculiares, no implican obligación alguna, no son renunciables, ni transferibles, ni se pueden condicionar, son exclusivos de cada persona, que los adquiere por el solo hecho de ser persona y por ello él qué alguna persona no esté de acuerdo con que otro u otros ejerzan sus derechos humanos resulta irrelevante ya que nada ni nadie puede impedir ni dificultar el ejercicio personal pleno de sus derechos humanos. Es decir que, sin afectar los derechos humanos de terceros, cada uno de nosotros los humanos podemos ser, hacer y expresar lo que nos de nuestra regalada gana.

Reprimir violentamente el referéndum independentista en Cataluña, se esté o no de acuerdo con el propósito del ejercicio público y masivo del 1° de octubre de 2017, es inaceptable, aberrante y fascista. 

Jesús Torres Navarro.

The New York TimesES

El referéndum catalán, la UE y el balance entre derechos democráticos y soberanía.

Por 

 La Policía Nacional española intentó replegar a varios catalanes que querían entrar a una casilla durante el referéndum del 1 de octubre. CreditEmilio Morenatti/Associated Press.

BRUSELAS – Las imágenes fueron terribles: policías en uniformes antimotines que parecían una mezcla de RoboCop y Darth Vader impidieron que los ciudadanos votaran. Golpearon a gente con sus porras, dispararon balas de goma e hirieron incluso a personas jubiladas. Todo fue captado por las cámaras de celulares y de fotógrafos y los resultados dieron la vuelta al mundo.

Fue el tipo de violencia que la Unión Europea usualmente condena de manera enfática e incluso considera castigar. Pero eso no es tan sencillo esta vez, porque el Estado que cometió tales acciones es justamente un miembro del bloque: España.

La situación en Cataluña ha dejado en una posición incómoda a la Unión Europea y a sus integrantes. El bloque dice defender los derechos democráticos básicos como la libertad de expresión, de reunión y la garantía del voto. Sin embargo, aunque la UE es una unión de Estados democráticos, es, antes que otra cosa, una unión de Estados soberanos.

Por lo tanto, Bruselas ve en Cataluña un tema español, no algo para las competencias de la Unión Europea o de sus integrantes, recelosos de promover fuerzas separatistas que también existen en varios de sus países y que podrían desmoronar al bloque mismo.

Las contradicciones y el relativo silencio por parte de Bruselas no ha pasado inadvertido, especialmente por los catalanes que querrían quedarse dentro de la UE de llegar a independizarse.

“Los derechos fundamentales de los ciudadanos de la Unión Europea están siendo dañados por este uso desproporcionado de la fuerza contra ciudadanos pacíficos”, dijo Amadeu Altafaj, el delegado catalán ante Bruselas. “Para algunos países como Polonia hay estándares estrictos, pero si se trata de España parece haber mucha complacencia”.

 Un monumento a la independencia de Kosovo, develado en 2008; la separación de Serbia no ha sido reconocida por cinco de los 28 Estados miembros de la Unión Europea. CreditLaura Boushnak para The New York Times.

La razón es sencilla: el referéndum catalán fue declarado inconstitucional por las cortes españolas y en un momento en el que los sentimientos nacionalistas y populistas van en aumento, lo último que la Unión quiere es promover el separatismo regional.

Como sucedió después del referendo independentista escocés de 2014, que a diferencia del catalán fue celebrado con aval del gobierno en Londres y el resultado –por ahora– fue contra la separación, el temor es darle cabida a movimientos como el flamenco en Bélgica, el nacionalismo padano en Italia, los corsos en Francia o la población de Transilvania en Rumania.

Y con el Reino Unido negociando su salida del bloque, también hay preocupación sobre cualquier tema que pudiera causar mayor incertidumbre económica y confusiones legales.

Algo que deja claro la sensibilidad hacia el separatismo regional es que, todavía hasta hoy, 5 de los 28 Estados miembro de la UE –entre ellos España– no reconocen la independencia de Kosovo, pese a que la misma OTAN estuvo en contra de los esfuerzos serbios para mantener control sobre el territorio. La Unión Europea tampoco respalda las aspiraciones independentistas de los kurdos o de los crimeos.

Así que no es de sorprenderse que la reacción de los líderes políticos europeos a lo sucedido el domingo en Cataluña haya sido en su mayoría comentarios sobre la soberanía española, la ilegalidad del referéndum y que la violencia fue terrible, pero que las partes deben dialogar.

La Comisión Europea declaró que el voto “no fue legal” y que “es un tema interno para España que debe ser atendido en línea con el orden constitucional” de ese país. “Convocamos a todas las partes relevantes a movilizarse con celeridad para pasar de la confrontación al diálogo”.

 Un mitin a favor de la independencia kurda en Erbil, Irak, en septiembre. La Unión Europea está en contra del separatismo kurdo. CreditIvor Prickett para The New York Times.

La violencia en Cataluña –con denuncias de brutalidad policial y el uso de balas de goma en contra de civiles pacíficos que querían ejercer su derecho al voto– no es poca cosa. Incluso si lo que sucedió en Cataluña no se compara con las masacres en Bosnia, Kosovo o la Primavera Árabe, sigue siendo cierto que sucedió en un Estado miembro.

“Esta es una pesadilla de relaciones públicas para Rajoy”, dijo Steven Blockmans, experto en la ley e instituciones de la Unión Europea del Center for European Policy Studies, en referencia al presidente español Mariano Rajoy.

Incluso, dijo Blockmans, Rajoy estaba fomentando y apuntalando el independentismo con su respuesta fallida, así como aumentando la ansiedad entre sus pares europeos. España debería voltear a ver hacia Bélgica, según Blockmans, pues ahí se ha logrado darle cierto poder de regreso a los flamencos; como ya se ha hecho, en cierta medida, con la región vasca de España.

“Bélgica ha cumplido con los deseos autonómicos de los flamencos por medio de un proceso de reforma constitucional constante”, dijo Blockmans. “Ninguna constitución está escrita en piedra”.

Sin embargo, a Rajoy también le preocupan las consecuencias que tendría una Cataluña independiente en otras partes de España. La región vasca buscó durante décadas su independencia por medio del grupo armado ETA, considerado organización terrorista, y su brazo armado el Herri Batasuna.

ETA —como el Ejército Republicano Irlandés— finalmente acordó dejar las armas, pero los vascos obtuvieron cierta autonomía, como el control de la recaudación fiscal, una de las cosas que justamente piden los líderes catalanes. Es un ejemplo que apunta hacia una posible salida de la crisis, de acuerdo con Blockmans.

Y aunque la Comisión Europea no es vista por los catalanes como un posible mediador neutro, ese rol podría ser desempeñado por la Comisión de Venecia del Consejo de Europa, un grupo de abogados internacionales (el Consejo de Europa es un órgano distinto a la UE, pero comparten los Estados miembro).

 Banderas escocesas en la frontera entre Escocia e Inglaterra. El referendo independentista escocés, a diferencia del catalán, fue celebrado en 2014 con el aval de Londres. CreditAndrew Testa para The New York Times.

En todo caso, urge que Rajoy, España y los catalanes reciban ayuda para salir de la crisis, dijo Blackmans. “Ambas partes están atrapadas en su lógica. Tal como Rajoy necesita reanudar el diálogo sobre reformas constitucionales, los catalanes no pueden hacer demandas demasiado extravagantes como para poner en riesgo que continúen las negociaciones”, señaló el experto.

La Comisión Europea generalmente sigue la llamada doctrina Prodi, en honor a un expresidente de la comisión, el italiano Romano Prodi. La doctrina establece que un Estado separado debe abandonar el bloque y solo puede ser admitido si obtuvo su independencia de acuerdo con la ley constitucional del Estado miembro del que se separó.

Cualquier Estado miembro, además, obtiene el ingreso si así lo acuerdan de manera unánime los integrantes del bloque; España tendría entonces derecho al veto contra el ingreso de Cataluña, y no sería el único.

El actual presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, dijo el viernes que respaldaba el “Estado de derecho” y que Bruselas debe respetar las decisiones del gobierno y las cortes españolas.

La Comisión también ha dicho varias veces que un voto a favor de la independencia catalana solo sería reconocido si el referéndum se da dentro de la normatividad española y se reconoce su legalidad.

 Un mitin prorruso en Yevpatoria, Crimea, en 2014 CreditSergey Ponomarev para The New York Times.

Juncker ha dicho que la diversidad regional y la riqueza de las “tradiciones regionales” no deben convertirse en “elementos del separatismo y fragmentación de Europa”.

Sin embargo, mientras Bruselas y otras capitales europeas han mantenido relativo silencio de cara a lo sucedido, otros han sido muy vocales. Tanto Charles Michel, el primer ministro belga y quien gobierna gracias a una coalición con los flamencos, como los partidos socialistas del Europarlamento han condenado la actuación policial en Cataluña y urgieron a Madrid a dialogar con los independentistas.

“¡La violencia nunca debe ser la respuesta!”, escribió Michel en Twitter. Su par esloveno, Miro Cerar, también dijo que la situación era “preocupante” y debía haber “diálogo político, Estado de derecho y soluciones pacíficas”.

El Europarlamento, en tanto, ha estado del lado de España, en parte porque es encabezado por el Partido Popular Europeo al que pertenecen Rajoy, Juncker y la canciller alemana Angela Merkel.

Antonio Tajani, el presidente conservador del parlamento, le dijo a un medio catalán antes del referéndum que ignorar la Constitución española implicaba socavar la base legal de toda la Unión Europea. “Esas son las reglas”, indicó.

 Una marcha a favor de la independencia catalana en Bilbao, parte de la región vasca de España, el 30 de septiembreCreditAlvaro Barrientos/Associated Press.

Sin embargo, el manejo tan inepto de Rajoy en cuanto al referéndum tendrá un impacto duradero, incluso si ambas partes se tranquilizan y entablan más conversaciones sobre una mayor autonomía catalana.

Charles Grant, director del Centro para la Reforma Europea, lo puso de esta manera en Twitter: sin importar los pros y los contras, el gobierno español “perdió la batalla internacional de relaciones públicas por su comportamiento rudo”.

https://www.nytimes.com/es/2017/10/02/referendum-cataluna-union-europea-separatismo/?em_pos=large&emc=edit_bn_20171002&nl=boletin&nlid=60379794&ref=headline&te=1

 

 

Un paso más en la tensión: justificar la represión violenta en Catalunya — El Periscopio

 Cargas policiales en Barcelona el 1-O. ROBERT BONET

Si realmente pensaron el Gobierno y sus aliados que con la represión del 1 de octubre se acababa el problema que mantienen con Catalunya, estaban muy equivocados y volvían a evidenciar la irresponsabilidad con la que se han venido comportando. Solo los espíritus timoratos ceden ante la desmedida […]

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Un paso más en la tensión: justificar la represión violenta en Catalunya.

Si realmente pensaron el Gobierno y sus aliados que con la represión del 1 de octubre se acababa el problema que mantienen con Catalunya, estaban muy equivocados y volvían a evidenciar la irresponsabilidad con la que se han venido comportando. Solo los espíritus timoratos ceden ante la desmedida violencia, ni proporcional, ni justificada. Suele provocar la reacción contraria, reafirma las posiciones. Era cierto que “no tenían miedo”. Y siguen sin tener miedo, o siguen venciendo el miedo. Este martes, con huelgas y manifestaciones y cada vez más indignados.

Si realmente pensaron el Gobierno y sus aliados que con la represión del 1 de octubre se acababa el problema que mantienen con Catalunya, estaban muy equivocados y volvían a evidenciar la irresponsabilidad con la que se han venido comportando. Solo los espíritus timoratos ceden ante la desmedida violencia, ni proporcional, ni justificada. Suele provocar la reacción contraria, reafirma las posiciones. Era cierto que “no tenían miedo”. Y siguen sin tener miedo, o siguen venciendo el miedo. Este martes, con huelgas y manifestaciones y cada vez más indignados.

Puede haber muchos aspectos discutibles en el referéndum catalán pero en la brutalidad empleada para desmontarlo no hay ninguno. Por mucho que se empeñen. El gran grupo dominante está trabajando a fondo para anular ese descomunal error. De un lado, soltó a diversos portavoces -políticos y mediáticos- a decir que todo es falso. No hemos visto lo que hemos visto, ni en España ni en Helsinki por poner un caso. Ilusiones ópticas, sangre de atrezzo. Ancianas por los suelos que imaginamos. Policías saltando en una escalera sobre personas sentadas, de ficción. Y cuando ya clama la evidencia, disparan el balance de las fuerzas de seguridad que pasaron de 9 a más de cuatrocientos en un abrir y cerrar de páginas internacionales. Han llegado a escribir que El Cara al Sol de la Plaza de Cibeles tampoco existió. No lo enlazo. No lo merece.Pero aquí tienen la prueba. Adolescentes y no adolescentes.

La segunda acción -tan encadenada que se diría fruto de una consigna- es justificar la violencia. Ya chirrió alarmantemente en la mañana del lunes el desinterés por la cifra de víctimas que quedó fijada entonces en 844 heridos. Primaban entre esas élites de notables las bromas sobre el resultado del referéndum -celebrado con todas las trabas posibles-,  y luego sobre la etiología de los daños sufridos por los afectados. Lipotimias o mareos, también, vaya. El mundo lo ha visto y se ha conmovido e indignado, los paniaguados españoles no. Diré más: ni 844, ni 10, ni 1. Eran ciudadanos que querían votar, “Grupos organizados con el total apoyo logístico y material de toda una Administración autonómica”, dice una aterradora columna de El País. Grupos o personas armadas con una papeleta, un bolígrafo y mucho valor.

“¿ Dónde está la desproporción?” titulan la columna. Y nos explican pedagógicamente que “La opinión pública debe asumir con madurez democrática cómo funciona el Estado, cualquier Estado, ante la desobediencia de las leyes”. Si eso fuera así los ladrones del dinero público español, los corruptos, deberían estar molidos a palos. Dirán que estas cosas apenas se leen ya en España salvo los muy adictos pero sí se leen fuera de España, y sí está corriendo por los WhatsApp. Como el resto del movimiento para legitimar la represión violenta de ciudadanos indefensos. Hay un interés extraordinario en la calle por el tema, se reviven los tiempos de las radios en los comercios y las conversaciones continuas. Mucha preocupación. Y en lugar de tranquilizar a la población, se la encrespa.

Contienes el aliento a ver qué nuevo personaje se apunta a la justificación de la violencia. Cada vez más. Otro periodista, jefe de investigación de La Sexta, pide en Twitter que se vote negativo en Tripadvisor (que mide la calidad) a los hoteles de Calella, Barcelona, que echaron a los policías alojados. Sin contar que habían bajado a la calle la noche anterior, fuera de servicio y de paisano, a pegar con porras a los manifestantes. Ahí prendió una mecha que se extiende ya por muchos municipios de Catalunya. Los medios han aprovechado el espectáculo y García Albiol del PP se ha presentado en Calella a arengar a las tropas.

La Razón había explicado el lunes la estrategia. Las portavocías oficiosas del PP aportan muchos datos. Se trataba de “responder con firmeza al Golpe”, de castigar a unos ciudadanos que no tenían la advertencia previa de la violencia que les preparaban. Su sorpresa y su indignación evidencian el profundo bache que se ha abierto.

Quien justifica la violencia ya no tiene que contarnos nada más, lo ha dicho todo, se ha definido de cuerpo entero, de alma. En ninguna parte y por ningún motivo.

La causa parece estar, según explican en las cátedras de la información investidas de tertulias, en que el PP trabaja para “su base electoral”. Un preboste del partido ya explicó que se trataba de “dar hostias como panes a los catalanes”. Lo cierto es que ha aflorado esa derecha añorante del franquismo que vota al PP y pide más mano dura. Es cierto, pero no menos alarmante, que se trabaja sobre sectores que aseguren las sillas del poder en lugar de obrar por el interés general de la sociedad para la que se gobierna. Esperemos que no le pida al PP “su base electoral” sacrificios humanos o la toma del Portugal impío si les place. Es hora de hablar de principios éticos y no de intereses de partido exclusivamente. Lo peor es que no es el único partido que se comporta así.

El régimen del 78 se juega mucho. De hecho está en los estertores y morir matando es un clásico de las sociedades en decadencia e incluso del fin de los imperios, especialmente cuando fallan algunos escrúpulos. Llegaron a despedir de forma sumaria al Rey Juan Carlos, por sus muchos errores, a ver si salvaban los muebles pero el mal es mucho más profundo. Este artículo de Andrés Gil aporta historia y claves. Se resisten a aceptar el fracaso que ellos mismos se fabricaron. Ha habido muchos síntomas, Catalunya es uno esencial, no quieren enterarse que ya se ha ido. Una buena parte de la sociedad así lo entiende. Y no han querido nunca ni siquiera hacer el esfuerzo de comprenderlo. Es el gran trasfondo de la situación.

La intransigencia ha creado una enorme tensión en Catalunya. No son las Fuerzas Armadas sino el Gobierno que las manda y las mantiene en situaciones de crispación. El presidente, el ministro y la vicepresidenta, Soraya Saénz de Santamaría, cuya reprobación como coordinadora del operativo va a pedir el PSOE, si le deja el ala derecha que ya se remueve por la idea. Unidos Podemos apoyará esta reprobación.

La reacción popular contra los medios es otro clásico, en aumento, que no distingue entre las directrices y los profesionales que informan. Y carga injustamente responsabilidades viscerales. Dado que la desinformación daña, es imprescindible en este caos, revisar criterios y no seguir echando gasolina a las hogueras encendidas. Hay gente que lo quiere, bajo intereses espurios.

La imposición por la fuerza no es el camino. Se necesitan en Catalunya vías políticas, sobre todo para armonizar las distintas sensibilidades y preservar sin duda también los derechos de quienes no quieren la independencia. Rajoy no puede hacerlo. Nadie en el PP que calla o no cesa de insultar la inteligencia de cualquier rincón de España negando las evidencias. Que no deja de amenazar. Y de provocar.

El mensaje excepcional del Rey Felipe VI, en la noche de este martes, ha culpado duramente y en exclusiva a las autoridades catalanes de la situación. Deslealtad inadmisible, al margen de la democracia, ha dicho,  y apoyo a los catalanes descontentos con sus autoridades.  Nula oferta de diálogo. Mensaje alineado con el PP.  Probable anticipo de la suspensión de la autonomía catalana. No contribuirá, precisamente, a calmar los ánimos.

Las cartas están claras y sobre la mesa. Ahora ya saben fuera qué gobierno tenemos aquí, qué jefatura del Estado, qué políticos, qué medios de comunicación. Espero que dentro también y se saquen conclusiones. Y habrán visto, como nosotros, lo que están demostrando miles de catalanes. Fuera de la extrema tensión creada, para mí están siendo un ejemplo de coraje y dignidad, como actitudes humanas al margen de cualquier bandera.  Oído el Rey, les proyectan días muy duros. Pero todo futuro está por escribir.

*Publicado en eldiarioes.

Huelga general en Cataluña: Decenas de miles de personas en la calle contra la represión (+ Fotos y Video) —

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