https://1drv.ms/w/s!Atxioq90C6f_k0p156pW3CSpi491 Miguel De Cervantes Saavedra, a 401 años de su fallecimiento

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Luther King – I have a dream – Español

La Red Social Global JesToryAS: http://redjestor.blogspot.com/

¡Amor, paz y felicidad!

Solidario con los que menos tienen, con los que sufren discriminación, abusos, hambre y explotación, con los que luchan por la Libertad, la Democracia real, la Justicia social y por un mundo mejor, con las benditas Mujeres en su búsqueda del empoderamiento en todos los ámbitos de la sociedad y con todas las causas justas.

http://redjestor.blogspot.mx/2012/08/luther-king-i-have-dream-espanol.html

 

“Educados para NO pensar” (Jose Luis SAMPEDRO) Mayo, 2011.

 La Red Social Global JesToryAS: http://redjestor.blogspot.com/

¡Amor, paz y felicidad!

Solidario con los que menos tienen, con los que sufren discriminación, abusos, hambre y explotación, con los que luchan por la Libertad, la Democracia real, la Justicia social y por un mundo mejor, con las benditas Mujeres en su búsqueda del empoderamiento en todos los ámbitos de la sociedad y con todas las causas justas.

Publicado por Jesús Torres Navarro en martes, agosto 14, 2012

“Educados para NO pensar” (Jose Luis SAMPEDRO) Mayo, 2011.

Subido por PocoPanMuchoChorizo el 14/12/2011.

José Luis Sampedro Sáez (Barcelona, 1 de febrero de 1917) escritor, humanista y economista español que aboga por una economía «más humana, más solidaria, capaz de contribuir a desarrollar la dignidad de los pueblos». En 2010 el Consejo de Ministros le otorgó la Orden de las Artes y las Letras de España por «su sobresaliente trayectoria literaria y por su pensamiento comprometido con los problemas de su tiempo». En 2011 recibió el Premio Nacional de las Letras Españolas.

Puedes ver la publicación original en: http://redjestor.blogspot.mx/2012/08/educados-para-no-pensar-jose-luis.html

¡Releer y repensar el pasado nos facilita entender mejor el presente!

Jesús Torres Navarro.

 

El sendero del mago; El Elefante encadenado; y para la cátedra de literatura.

Un cuento cada día

Cuentos No. 16, 17 y 18.

Cuento No. 16.

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EL SENDERO DEL MAGO

deepak Deepak Chopra

El más puro de los caballeros que sirvió a Arturo fue Galahad, a pesar de tener en común con el rey el hecho de haber sido concebido fuera del matrimonio.

Aunque el hecho de que Galahad fuese hijo natural de Lancelot, no conllevaba estigma alguno, cuando llego el día en que debía convertirse en paladín de una dama de la corte, el rey Arturo se opuso y manifestó su descontento.

– “No permitiré que seas el paladín de ninguna dama noble”, declaró Arturo.

Galahad se ruborizó y tartamudeó:- “Pero mi señor, todo caballero debe servir a una dama para demostrarle la pureza de su amor”.

“¿Qué sabes tu del amor?” Preguntó Arturo de una manera tan incisiva que Galahad se ruborizó todavía más intensamente. “Si estás tan ansioso de luchar por una dama, te presentaré a tres para que escojas”.

El rey mandó llamar inmediatamente a Margaret, una vieja lavandera de cabello cano y con verrugas en la nariz. “¿Le servirás a ella por amor, gentil caballero?, -le preguntó Arturo. La confusión de Galahad fue enorme. “No comprendo mi señor” murmuró.

Arturo lo miró fijamente he hizo salir a la mujer. “Traigan a otra”, ordenó. Esta vez trajeron a una niña recién nacida. “Si Margaret te pareció demasiado vieja y fea, entonces ¿Qué piensas de esta dama? Es de noble cuna y no puedes negar su hermosura”. Aunque no había duda de que la niña era muy hermosa, la confusión de Galahad, iba en aumento. Sacudió la cabeza.

“Este amor del que hablas es un amor difícil de complacer” dijo Arturo. Mandó llamar a una tercera dama, y esta vez entró Arabela, una preciosa niña de doce años. Galahad la miró y trato de reprimir la ira. “Mi señor, es apenas una jovencita y mi media hermana”, dijo.

“Pediste una dama a la cual servir” dijo Arturo, “y he sido lo bastante generoso como para presentarte a tres. Ahora debes decidir”.

Galahad, estaba aturdido. “¿Por qué te burlas de mí, de ese modo?”, preguntó.

Arturo hizo un gesto con la mano, y en pocos minutos, salió todo el mundo del gran salón y ellos dos quedaron solos. “No me burlo de ti”, le dijo. “Trato de mostrarte algo que aprendí de mi maestro Merlín”.

Galahad alzó los ojos y vio que el ceño de Arturo se había suavizado. “Mis caballeros dicen servir a sus damas por amor”, prosiguió el rey, “y, a pesar de sus votos de amar castamente, la mayoría de las veces sienten pasión por aquellas a quienes sirven, ¿no es verdad?, Galahad asintió. “Y cuanto más grande es su pasión por las damas, mayor es su celo de servirles, ¿verdad?, preguntó Arturo. El joven caballero asintió de nuevo. “Merlín me enseñó otra forma de amar”, dijo Arturo. “Piensa en la anciana, en la niña recién nacida y en la jovencita que es tu hermana. Todas ellas son manifestaciones de lo femenino, y en la medida en que esas formas cambian, lo que llamas amor, cambia con ellas. Cuando dices que estás enamorado, lo que realmente estás diciendo es que has satisfecho una imagen que llevas dentro.

“Así es como comienza el apego, con la inclinación por una imagen. Podrías afirmar que amas a una mujer, pero si ella llegara a traicionarte con otro hombre, tu amor se trocaría en odio. ¿Por qué? Porque tu imagen interior ha sido mancillada y, puesto que ésa era la imagen que amabas, el hecho de que haya sido traicionada, te provoca ira”.

“¿Qué puedo hacer al respecto?”, preguntó Galahad. “Mira más allá de tus emociones, las cuales cambiarán constantemente y pregúntate que hay detrás de la imagen. Las imágenes son fantasías que existen para protegernos de algo que no deseamos enfrentar. En este caso se trata del vacío. A falta de amor por ti mismo, creas una imagen para tapar el vacío. De allí, el intenso dolor que causa un rechazo o una traición en el amor, porque deja expuesta la herida abierta de tu propia necesidad”.

“El amor, es considerado como algo muy hermoso y elevado”, se lamentó

Galahad, “no obstante, tú lo haces sonar como algo horrible”.

Arturo sonrió. “Lo que suele considerarse amor, puede tener consecuencias terribles, pero ese no es el final de la historia. El amor tiene un secreto. Merlín me lo contó hace muchos años, como yo te lo confío ahora: Cuando puedas amar a una anciana, a una niña y a una jovencita de la misma manera, serás libre para amar más allá de la forma. Entonces se desatará dentro de ti la esencia del amor, que es una fuerza universal. Y dejarás de sentir apego -el llamado silencioso, al cual obedece el amor”.

http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_elsenderodelmago.htm

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Cuento No. 17.

El Elefante Encadenado.

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Recuentos para Demián

jorge_bucay Jorge Bucay

Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante.

Por qué no huye?

Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.

Hice entonces la pregunta obvia:

-Si está amaestrado, por qué lo encadenan?

No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.

Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca…y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.

Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca desde que era muy, muy pequeño.

Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca.

Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo.

La estaca era ciertamente muy fuerte para él.

Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía…

Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.

Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque cree, pobre, que NO PUEDE.

Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer.

Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro.

Jamás…jamás…intentó poner a prueba su fuerza otra vez…  

http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_elefantencadenado.htm

 

Cuento No. 18.

Para la cátedra de Literatura

eduardo_galeano Eduardo Galeano

Enrique Buenaventura estaba bebiendo ron en una taberna de Cali, cuando un desconocido se

 acercó a la mesa. El hombre se presentó, era de oficio albañil, a sus órdenes, para servirlo:

-Necesito que me escriba una carta. Una carta de amor.
¿Yo?
Me han dicho que usted puede.
Enrique no era especialista, pero hinchó el pecho. El albañil aclaró que él no era analfabeto:
Yo puedo escribir. Pero una carta así, no puedo.

Enrique no era especialista, pero hinchó el pecho. El albañil aclaró que él no era analfabeto:
Yo puedo escribir. Pero una carta así, no puedo.

¿Y para quién es la carta?
Para… ella.
¿Y usted qué quiere decirle?
Si lo sé, no le pido.

Enrique se rascó la cabeza.

Esa noche, puso manos a la obra.

Al día siguiente, el albañil leyó la carta:
Eso ­ dijo, y le brillaron los ojos­. Eso era. Pero yo no sabía que era eso lo que yo quería decir.

http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_catedradeliteratura.htm

Tomados del blog “Rincón del Poeta” conwhttp://ww.rindelpoeta.com.ar.

Una biblioteca de Cuentos: https://jestoryas.wordpress.com/2017/09/12/una-biblioteca-de-cuentos/

 

Madrid. Por Luis García Montero

Leyendo la defensa poética que el maestro Luis García Montero hace de Madrid mi pensamiento vuela a mi país, a mi querido México y sus ciudades tan mal tratadas y frecuentemente caricaturizadas a causa de las fallidas acciones de los malos gobiernos corruptos de todos los signos que tratan de acabar con todo enfrentándonos a todos contra todos. 

Como dijo el maestro Eduardo Galeano: “si las elecciones sirvieran para cambiar algo, ya las hubieran prohibido.”…

Jesús Torres Navarro.

Madrid

Luis García Montero 

Domingo, 17 de septiembre de 2017.

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Creo que no está de más en estos días hacer una declaración pública de amor a Madrid. Los necesarios debates políticos, convertidos en cerrazón o en inercias desquiciadas, cubren los muebles de la casa con el polvo de los malos entendidos, las caricaturas y el desprecio.

En una polémica a propósito de la política de la Restauración y de la corte de Alfonso XIII, Ortega y Gasset le dijo a Unamuno quehay opiniones sobre ciudades que, más que opiniones, parecen faltas de educación. Llevo semanas oyendo faltas de educación sobre Barcelona y Madrid. Como he cantado muchas veces mi amor por Barcelona, no quiero que se me pase dar testimonio de lo más cercano, de mi gratitud y mi amor por Madrid. Explico algunas cosas.

Y olvido algunas visitas infantiles con mis padres para recordarme de poeta joven, al principio de los años 80, bajándome en la estación de Atocha. Me esperaba el maestro Rafael Alberti,que iba a tener la generosidad de presentar en el Ateneo mi libro El jardín extranjero. Con Rafael hablé muchas veces de muchas cosas, por ejemplo, de los tres años de resistencia madrileña ante la agresión fascista en la guerra civil. Tres años, un caso insólito en la Europa de entonces, soportando a la aviación alemana, al armamento italiano y a los militares golpistas. “Madrid, Madrid, qué bien tu nombre suena, / rompeolas de todas las Españas”, cantó Antonio Machado entonces para reconocer la dignidad del “No pasarán” y la solidaridad de un pueblo que cifró su orgullo en la resistencia contra el fascismo.

Después fui acogido con la misma generosidad por un grupo de escritores que me dejaron la herencia de la clandestinidad en la posguerra. Se llaman, en mi corazón tanto como en los libros, Ángel González, José Manuel Caballero Bonald, Gabriel Celaya, Juan García Hortelano, Armando López Salinas o Marcos Ana. Mis amigos se habían enfrentado en Madrid a Franco y a Fraga Iribarne, que llegaron de Galicia, a José Solís, que blasonaba de su sonrisa andaluza, al fascismo elegante de Juan Antonio Samaranch importado de Barcelona o al dinero de Juan March, el contrabandista de Baleares que financió el golpe de Estado de 1936.

La primera noche que quedé a cenar con mis amigos me llevaron a un restaurante que se llamaba El Comunista. Su dueño nos dijo: “Yo invito a la comida, las copas las pagáis vosotros”. Y es que El Comunista conocía bien a mis amigos. Con ellos he librado muchas batallas y he celebrado muchas noches hasta el amanecer, he conocido el amor verdadero y he vivido la ciudad donde se cruzan los caminos, esa ciudad en la que las niñas quisieron dejar de ser princesas entre películas de Almodóvar y canciones de Joaquín Sabina. Fue después el Madrid de la cultura por la paz contra la guerra del Golfo.

Cuando estallaron las estaciones de tren por culpa de un atentado terrorista y quedaron casi 200 cadáveres en el suelo, comprobé la solidaridad y la dignidad de la gente que donó su sangre primero y después se reunió en la calle para exigirle a Aznar y Rajoy, los padres de la patria, que querían hablar en su nombre, que dejaran de mentir. Fue la misma gente que formó mareas verdes, blancas, rojas y violetas para defender la sanidad pública, la educación pública, la igualdad y los derechos laborales. No era España quien intentaba acabar con todo, sino el neoliberalismo galopante del Partido Popular, que es tan peligroso y mezquino como cualquier neoliberalismo.

Pido que me comprendan si me niego a aceptar la caricatura facha de Madrid que se utiliza estos días en muchas declaraciones, porque yo he vivido y vivo en otro Madrid y me reúno a hablar de poesía o a tomar cerveza con otro Madrid. Estoy seguro de que si algo nos puede sacar del callejón sin salida en el que nos han metido las derechas estúpidas, mezquinas y corruptas de todas las Españas será el diálogo de ese otro Madrid y esa otra Barcelona.

Enlace al artículo original: 

https://www.infolibre.es/noticias/opinion/opinion/2017/09/16/madrid_69612_1023.html

 

  

“Nunca dejes que nadie te diga que no puedes hacer algo” El reverso de la utopía.

El reverso de la utopía

Lecciones para la vida

EN 

POR LASCRONICASDELOTROMUNDO, 

https://lascronicasdelotromundo.wordpress.com/2017/09/11/el-reverso-de-la-utopia/

¿Alguna vez alguien os ha dicho que no podíais hacer algo? ¿Es decir, que no erais capaces de conseguirlo, que no estabais cualificados para conquistar un objetivo planificado y anhelado? Porque, a lo largo y ancho del vasto mundo, hay gente que tiene la osadía de hacerlo. Hay individuos que, bajo el lema “yo no miento, y si te tengo que decir las verdades, te las digo a la cara”, pervierten el significado inicial de principio honesto para convertirlo sin ambages en declaración hiriente. Hay algunos que, erguidos en lo alto de su propio Olimpo desde el que nos observan, alzado este gracias a sus complejos de superioridad, sienten satisfacción al verbalizar que “tú” no puedes hacerlo, al tiempo que solemnizan en silencio, en su vanagloriado fuero interno, la “verdad absoluta” (sustentada por ninguna prueba) de que ellos, si quisieran, lo conseguirían. Otro puñado de individuos de semejante idiosincrasia se empeña en abatir la codiciada voluntad ajena por una simple y llana cuestión de cuñadismo (que es una mera identificación nueva para una realidad vieja), porque de nuevo su “verdad absoluta” se impone a la de los demás por decreto endógeno, y si ese “cuñado” opina que “tú” no puedes hacerlo (sea desde el respeto o sin esmerarse en el mismo, por un simple afán de ser el primero en manifestar su dictamen prevaleciente e irrebatible), entonces esa persona, automáticamente, no puede hacerlo.

También existen personas dispuestas a tumbar un sueño porque aprecian demasiado al soñador. Sí, por muy absurdo que parezca. Quieren al ser humano que ostenta esa pretensión elevada, y le desean lo mejor de corazón: le desean tanto bien, que deciden sentarse a su lado para explicarle que es absolutamente necesario que se olvide de esa aspiración idealizada. Que perseguir esa fantasía es un error. Que luchar por algo que ellos tienen claro que esos soñadores no van a conseguir solo logrará hacer daño a los mismos. Que deben ser realistas y centrarse en lo que ya tienen, porque en esa búsqueda de felicidad ficticia solo pueden perder, y estos consejeros no quieren verlos sufrir. Deciden intentar tumbar sus sueños: tumbarlos por amor hacia esa persona. En una teoría inmaculada ambos propósitos serían antagonistas; en la práctica, es una realidad recurrente de nuestra especie. Abrir los ojos a ese ser bienamado para que se dé cuenta de que es incapaz de llegar a conseguir lo que anhela, tan solo pensando en su bien, es el pan nuestro de cada día. Tienes que centrarte solamente en los estudios y dejarte ese deporte, nunca llegarás a profesional. Tienes que dejarte ya los bolos y emplear ese tiempo en algo más productivo, porque nunca lograrás ser cantante de verdad. Tienes que olvidarte de hacer filosofía y escoger una carrera que te sirva para llegar a ser algo en la vida. Tienes que dejar de perder el tiempo y emplearlo en algo realmente importante, porque nunca nadie comprará ninguno de tus dibujos. Te quiero, pero eso que deseas es solo un sueño, no vas a poder conseguirlo, no tienes capacidad para ello, y yo no podría perdonarme ver como fracasas sin haber intentado que lo dejases a tiempo. Tienes que darte cuenta de que es solo eso, un sueño, y cuanto antes lo descubras, mejor. Lo digo por tu bien.

Ahora nosotros, desde el Otro Mundo, vamos a colocar de nuevo el video que abre esta entrada, y vosotros vais a volver a verlo. No, no decidáis que el visionado ya está realizado y por ende podéis pasar por alto este exhorto para seguir leyendo sin más nuestras interesantísimas, gloriosas y humildes palabras (oxímoron al canto). Dadle al play y volved a escuchar esta arenga del Príncipe de Bel·Air entrado en años, con pelambrera (para él sí lo es, ¿no?) y mostacho, que son solo 47 segundos de vuestra vida.

Y ahora, pensad. Pensad que acabamos de ver ese alegato de Will Smith porque el susodicho primero cumplió su sueño de ser cantante para posteriormente lograr el de ser actor, leyendo unas frases escritas por un guionista que cumplió su sueño de escribir argumentos que llegaran a convertirse en las palabras interpretadas de una película, filmada por unos cámaras cuyo sueño de trabajar en Hollywood se cumplió tras ser gestado desde sus primeros pinitos con una inicial filmadora; y en esa escena debe existir un largo etcétera de casos idénticos. ¿A cuantos de ellos calculáis que alguien les dijo en algún momento de su vida que no podrían hacerlo?

Nunca dejéis que nadie os diga que no podéis hacer algo.

Porque nosotros nunca dejaremos que nadie nos diga que no podemos ser escritores.

¡Hola a todas y todos, me gustó tanto esta publicación de mis cultas(os) amigas y amigos de “LASCRONICASDELOTROMUNDO,” que reservé mis comentarios para el final de la publicación; elocuente y profunda reflexión que aporta elementos incuestionables que fortalecen las convicciones de aquellos que siguen soñando, que no se rinden, a quienes “alguien les dijo en algún momento de su vida que no podrían hacerlo.”

oxímoron

Del gr. ὀξύμωρον oxýmōron.

1. m. Ret.  Combinación, en una misma escritura sintáctica, de dos palabras o expresiones de significado opuesto, como en un silencio atronador.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados.

Selección de 7 cuentos breves de sabiduría oriental (para reflexionar)

Buenas madrugadas familia, amigas y amigos, queridas y estimados, continuando con “cada día un Cuento” les comparto un recuerdo de facebbok de hace dos años que compartió conmigo una gran amiga…

Mi muy querida, culta, gran poeta y Amiga Ruth compartió conmigo el 16 de septiembre de 2015; 7 bellos cuentos ideales para la reflexión; siempre es un buen día para reflexionar. La literatura y la poesía permiten que entremos a nuestra Alma donde están las respuestas a todas las disyuntivas que nos plantea la vida ✌️✌

José Saramago decía: ¿Y si las historias para niños fueran de lectura obligatoria para adultos?, ¿seríamos realmente capaces de aprender lo que desde hace tanto tiempo venimos enseñando…?… Desde esa base presento esta selección de 7 cuentos breves de sabiduría oriental para que cada uno extraiga sus propias conclusiones, y para que los adultos reconectemos con la sabiduría y la magia de todo el aprendizaje que nos siguen aportando los cuentos.

Vale la pena leerlos con calma y detenimiento. Se recomienda aparcar la prisa y darse una pausa entre un cuento y el siguiente…

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LA FARMACIA

Nasrudín estaba sin trabajo y preguntó a algunos amigos a qué profesión podía dedicarse. Ellos le dijeron:

-A ver Nasrudín… Tú eres un hombre muy capaz y sabes mucho sobre las propiedades medicinales de las hierbas. Podrías abrir una farmacia..
Nasrudín volvió a su casa, le estuvo dando vueltas a la cuestión durante unos días, y finalmente se dijo: “Sí, es una buena idea, creo que soy capaz de ser farmacéutico”. Claro que Nasrudín estaba pasando por una época en la que deseaba ser muy prominente e importante. “No solo abriré una
farmacia que se ocupe de hierbas. Abriré un establecimiento enorme y produciré un gran impacto…”.

Entonces compró un local, instaló los estantes y vitrinas, y cuando llegó el momento de pintar la fachada colocó un andamio, lo cubrió con sábanas, y se puso a trabajar sin que nadie pudiera ver nada. A nadie le dejó ver cómo estaba pintando la fachada y qué nombre pondría a la farmacia. Después de unos días distribuyo panfletos que decían: “Mañana es el gran día. Inauguración: mañana a las 9”.

Todas las personas del pueblo y de los pueblos de los alrededores vinieron y se concentraron expectantes frente a la farmacia. A las 9 en punto salió Nasrudín y, con gesto teatral, sacó la sábana que cubría la fachada de la tienda. La gente que allí estaba vio un gran cartel que decía:

“FARMACIA CÓSMICA Y GALÁCTICA DE NASRUDÍN”

Debajo, con letras más pequeñas: “Armonizada con influencias planetarias”.

La gran mayoría de personas que asistieron a la inauguración quedaron muy impresionadas. Aquel día hizo mucho negocio, la gente no dejaba de comprar. Por la tarde el maestro de la escuela del pueblo le visitó y le dijo:
-Francamente Nasrudín, estas afirmaciones que usted hace son un poco dudosas…
-¿Dudosas por qué? -respondió Nasrudín-. -Eso de cósmica y galáctica, y armonizada con influencias planetarias, francamente… -No, no, no, no… -dijo Nasrudín- Todas las afirmaciones que yo hago sobre las influencias planetarias son absolutamente ciertas. Cuando sale el sol, abro la farmacia. Cuando el sol se pone, la cierro.

PERLAS DE SABIDURÍA

Había una vez en el lejano Oriente un hombre considerado muy sabio. Un joven viajero decidió visitarle para aprender de él. -Maestro, me gustaría saber cómo llegar a ser tan sabio como usted…

-Es realmente sencillo, -le dijo- yo solo me dedico a descubrir perlas de sabiduría. ¿Ves aquel gran baúl de perlas?-Sí. -Son todas las que he acumulado durante mi vida.

-Sí pero… ¿dónde puedo encontrarlas? -Están en todas partes. Es cuestión de aprender a discernirlas. La sabiduría siempre está preparada para quien esté dispuesto a tomarla. Es como una planta que nace dentro del hombre, evoluciona dentro de él, se nutre de otros hombres y da frutos que alimentan a otros hombres. -Aaahhhhh, ya, ya…. Lo que me está diciendo es que tengo que ir descubriendo lo que hay de sabio en cada persona para crear mi propia sabiduría y compartirla con los demás…

En aquel momento, las palabras de aquel joven parecía como si se fueran formando una pequeña nube de vapor de agua que se condensaba hasta solidificarse en una pequeña perla. Inmediatamente el maestro la recogió para ponerla junto al resto de perlas.

El maestro le dijo:

-Realmente, mi única sabiduría es recopilar estas perlas para después saber utilizarlas en el momento oportuno.

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AFILAR EL HACHA

En cierta ocasión, un joven llegó a un campo de leñadores con el propósito de obtener trabajo. Habló con el responsable y éste, al ver el aspecto y la fortaleza de aquel joven, lo aceptó sin pensárselo y le dijo que podía empezar al día siguiente.

Durante su primer día en la montaña trabajó duramente y cortó muchos árboles.
El segundo día trabajó tanto como el primero, pero su producción fue escasamente la mitad del primer día. El tercer día se propuso mejorar su producción. Desde el primer momento golpeaba el hacha con toda su furia contra los árboles. Aun así, los resultados fueron nulos.

Cuando el leñador jefe se dio cuenta del escaso rendimiento del joven leñador, le preguntó:
-¿Cuándo fue la última vez que afilaste tu hacha? El joven respondió:
-Realmente, no he tenido tiempo… He estado demasiado ocupado cortando árboles…

EL ÁRBOL QUE NO SABÍA QUIEN ERA

Había una vez en un lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un jardín esplendoroso con árboles de todo tipo: manzanos, perales, naranjos, grandes rosales,… Todo era alegría en el jardín y todos estaban muy satisfechos y felices. Excepto un árbol que se sentía profundamente triste. Tenía un problema: no daba frutos.

-No sé quién soy… -se lamentaba-. -Te falta concentración… -le decía el manzano- Si realmente lo intentas podrás dar unas manzanas buenísimas… ¿Ves qué fácil es? Mira mis ramas…

-No le escuches. -exigía el rosal- Es más fácil dar rosas. ¡¡Mira qué bonitas son!!
Desesperado, el árbol intentaba todo lo que le sugerían. Pero como no conseguía ser como los demás, cada vez se sentía más frustrado.

Un día llegó hasta el jardín un búho, la más sabia de las aves. Al ver la desesperación del árbol exclamó:

-No te preocupes. Tu problema no es tan grave… Tu problema es el mismo que el de muchísimos seres sobre la Tierra. No dediques tu vida a ser como los demás quieren que seas. Sé tú mismo. Conócete a ti mismo tal como eres. Para conseguir esto, escucha tu voz interior… ¿Mi voz interior?… ¿Ser yo mismo?… ¿Conocerme?… -se preguntaba el árbol angustiado y desesperado-. Después de un tiempo de desconcierto y confusión se puso a meditar sobre estos conceptos.

Finalmente un día llego a comprender. Cerró los ojos y los oídos, abrió el corazón, y pudo escuchar su voz interior susurrándole:

“Tú nunca en la vida darás manzanas porque no eres un manzano. Tampoco florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Tú eres un roble. Tu destino es crecer grande y majestuoso, dar nido a las aves, sombra a los viajeros, y belleza al paisaje. Esto es quien eres. ¡Sé quién eres!, ¡sé quién eres!…”

Poco a poco el árbol se fue sintiendo cada vez más fuerte y seguro de sí mismo. Se dispuso a ser lo que en el fondo era. Pronto ocupó su espacio y fue admirado y respetado por todos.

Solo entonces el jardín fue completamente feliz. Cada cual celebrándose a sí mismo.

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LAS LLAVES DE LA FELICIDAD

En una oscura y oculta dimensión del Universo se encontraban reunidos todos los grandes dioses de la antigüedad dispuestos a gastarle una gran broma al ser humano. En realidad, era la broma más importante de la vida sobre la Tierra.
Para llevar a cabo la gran broma, antes que nada, determinaron cuál sería el lugar que a los seres humanos les costaría más llegar. Una vez averiguado, depositarían allí las llaves de la felicidad.

-Las esconderemos en las profundidades de los océanos -decía uno de ellos-.
-Ni hablar -advirtió otro-. El ser humano avanzará en sus ingenios científicos y será capaz de encontrarlas sin problema.

-Podríamos esconderlas en el más profundo de los volcanes -dijo otro de los presentes-.
-No -replicó otro-. Igual que sería capaz de dominar las aguas, también sería capaz de dominar el fuego y las montañas.

-¿Y por qué no bajo las rocas más profundas y sólidas de la tierra? -dijo otro-.
-De ninguna manera -replicó un compañero-. No pasarán unos cuantos miles de años que el hombre podrá sondear los subsuelos y extraer todas las piedras y metales preciosos que desee.

-¡Ya lo tengo! -dijo uno que hasta entonces no había dicho nada-. Esconderemos las llaves en las nubes más altas del cielo.

-Tonterías -replicó otro de los presentes-. Todos sabemos que los humanos no tardarán mucho en volar. Al poco tiempo encontrarían las llaves de la Felicidad.

Un gran silencio se hizo en aquella reunión de dioses. Uno de los que destacaba por ser el más ingenioso, dijo con alegría y solemnidad:

-Esconderemos las llaves de la Felicidad en un lugar en que el hombre, por más que busque, tardará mucho, mucho tiempo de suponer o imaginar…
-¿Dónde?, ¿dónde?, ¿dónde? -preguntaban con insistencia y ansiosa curiosidad los que conocían la brillantez y lucidez de aquel dios-. -El lugar del Universo que el hombre tardará más en mirar y en consecuencia tardará más en encontrar es: en el interior de su corazón.

Todos estuvieron de acuerdo. Concluyó la reunión de dioses. Las llaves de la Felicidad se esconderían dentro del corazón de cada hombre.

CRUZANDO EL RÍO

Un anciano maestro zen y dos discípulos andaban en paz y silencio por un largo camino. Hacia el mediodía llegaron a un río y vieron a una chica muy guapa sentada tranquilamente con los pies puestos en el agua. La chica contemplaba receptiva y seductora a los tres caminantes.

Los dos discípulos empezaron a mostrarse nerviosos ante tanta belleza. Los dos quedaron embelesados por el atractivo radiante del cuerpo de la chica y por la brillantez de su mirada. Poco a poco se fueron acercando, dejando al maestro en un segundo plano. Ella, con actitud seductora, les miró y les dijo: -¿Quién de los dos podría ayudarme a cruzar el río?… Los dos muchachos se miraron y dirigieron un gesto interrogando al maestro que observaba lo que estaba pasando. El maestro lanzó una mirada profunda a cada uno de ellos sin decir nada. Después de un largo y tenso minuto de dudas, uno de los discípulos avanzó, y cogiendo a la mujer en brazos, la ayudó a cruzar el río entre sonrisas, caricias y mucha complicidad. Una vez llegaron al otro lado del río se dieron un beso tierno y se despidieron sin dejar de mirarse. El joven se dio media vuelta y continuó el camino con el otro discípulo y el maestro.

El discípulo que se había quedado junto al maestro no dejaba de lanzar interrogadoras miradas al silencioso e impasible anciano que solo observaba. Pasaban las horas mientras avanzaban silenciosos por las montañas y valles. El discípulo que no había cruzado el río junto a la muchacha, realmente lo estaba pasando muy mal. Pero no decía nada. Por la noche, cuando llegaron a casa, sus movimientos delataban su estado interno: se quemaba con el fuego que encendía, se le caía el vaso de agua que sostenía entre sus manos, tropezaba con la raíz de un árbol del jardín… Su mirada siempre encontraba el rostro impasible y ecuánime del anciano, que lo observaba sin emitir juicio ni palabra.

Tres días después, la tensión llegó a ser tan dura, que el chico se dirigió hacia el maestro y le dijo con rabia:

 -¿Por qué no le has dicho nada a mi hermano, que rompiendo las reglas de la sobriedad ha encendido el fuego del erotismo con aquella chica del río?, ¡¿por qué?!  ¡¿Por qué no le has dicho nada?!… ¡¡Y no me digas que la respuesta está en mi interior porque ya no puedo escuchar ni ver nada con claridad!! ¡Necesito entender!, dame una respuesta, por favor. El anciano, dedicándole una mirada integral de rigor y benevolencia, le respondió con serenidad y contundencia:

-Tu hermano ha tomada la mano de aquella mujer a un lado del río, y la ha soltado cuando ha llegado al otro lado. Tú has tomado la mano de aquella mujer a un lado del río, y aún no la has soltado.

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EL CIELO Y EL INFIERNO

En un reino lejano de Oriente se encontraban dos amigos que tenían la curiosidad y el deseo de saber sobre el Bien y el Mal. Un día se acercaron a la cabaña del sabio Lang para hacerle algunas preguntas. Una vez dentro le preguntaron:

-Anciano díganos: ¿qué diferencia hay entre el cielo y el infierno?… El sabio contestó:

-Veo una montaña de arroz recién cocinado, todavía sale humo. Alrededor hay muchos hombres y mujeres con mucha hambre. Los palos que utilizan para comer son más largos que sus brazos. Por eso cuando cogen el arroz no pueden hacerlo llegar a sus bocas. La ansiedad y la frustración cada vez van a más. Más tarde, el sabio proseguía:

-Veo también otra montaña de arroz recién cocinado, todavía sale humo. Alrededor hay muchas personas alegres que sonríen con satisfacción. Sus palos son también más largos que sus brazos. Aun así, han decidido darse de comer unos a otros.

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